Capitulo 2
Mycroft Holmes generalmente cambiaría su rutina matutina por sólo dos razones. La primera era su gobierno e incluso así tendría que ser un desastre épico que requeriría un toque muy personal. La segunda era su hermano menor. Medio hermano como había resultado ser, aunque Mycroft hace mucho que sospechaba eso y con seguridad su padre había tenido sospechas también, comportándose mucho más frío hacia el joven Holmes de lo que había sido con Mycroft. Y por supuesto su hermano menor resulto ser el primo de uno de los habitantes más famosos del mundo mágico.
Mycroft odiaba lidiar con el mundo mágico. Para ser justo, el mundo mágico odiaba lidiar con Mycroft. Por una cosa, él estaba protegido. Y porque lo estaba, recaía en él lidiar con muchas molestias que surgían cuando un grupo de ciudadanos británicos decidía permanecer como en la época medieval, tipo culto, intentando mantenerse separados, incluidos sus prejuicios y sus problemas del resto del país. En corto, se comportaban como si la mayoría del resto del mundo no existiera y luego se sorprendían cuando creaban locos que querían volver ese hecho una realidad.
Mycroft pensó que había terminado con el drama de su ultima loca creación hace tres años cuando había sido informado que Vuelo de la Muerte, o como fuera que se llamara ese megalomaniaco, había al fin sucumbido a la muerte. Y luego Albus Dumbledore, otro de los locos del mundo mágico, pero al menos un loco que nunca había intentado probar las protecciones de Mycroft, había llegado donde él con el niño salvador y le había informado que había llegado a su atención que el infante era una especie de pariente…si uno aceptaba que el primo de un medio hermano igual tenía algo de parentesco con uno.
Mycroft había lamentado que los tíos del niño resultaran ser inaceptables para criarlo, pero le explico que su hermano no era el candidato ideal para el trabajo. El viejo le explico, en detalle, sobre protecciones de sangre y como la mamá de Harry lo había salvado y seguiría salvándolo y luego le preguntó directamente si Sherlock odiaría al niño o lo lastimaría. Y Mycroft tuvo que admitir, pese a las declaraciones de su hermano de ser un sociópata, jamás había sabido que Sherlock lastimara a nadie. Incluso era cariñoso con los animales cuando pensaba que nadie lo estaba observando.
Así que Harry Potter fue llevado a conocer a su primo por primera vez y Mycroft se dedico a trabajar tras bambalinas para asegurarse que su hermano y el nuevo objetivo del lado oscuro estuvieran seguros, con o sin protecciones sanguíneas. Supo que el niño había sido entregado cuando recibió un frenético mensaje de texto de Sherlock, pero había estado demasiado ocupado para hacer algo. Sherlock tenía a John que lo ayudara después de todo.
Había tomado bastante trabajo e involucro romper su rutina matutina, pero ya que esto involucraba al gobierno y a su hermano menor tenía justificación. Mientras más tiempo se dejara estar, más tiempo su hermano se quedaba solo con la seguridad que le daban las palabras de un viejo sobre magia y protecciones de sangre.
Llego a Baker Street bastante temprano y esperaba, pero dudaba, que hubiera algo razonable para desayunar. Al menos, ya que John vivía allí, esperaba que hubiera té aceptable.
Sherlock abrió la puerta apenas el timbre toco, había algo desesperado en su expresión aunque la mayoría solo lo vería como interesado en algo.
"Mycroft…" comenzó Sherlock su tono implicando un saludo, pero fue interrumpido por un grito medio asustado de, "¡Sherlock!" proveniente del piso de arriba. Mycroft levanto una ceja hacia su hermano. ¿De seguro no habría ya logrado matar al niño? Su preocupación fue dejada de lado sin embargo, cuando John apareció en la parte de arriba de las escaleras. Sostenía una sartén que olía como a tocino en una mano y en la otra sostenía al niño, que sostenía a su vez en una mano una espátula y en la otra un guante de cocina. El niño lucia bastante sorprendido.
"Sherlock, ¿por qué Harry preparando el desayuno?" demando John.
"Él se ofreció," respondió Sherlock su tono perfectamente razonable. Mycroft comenzó a reevaluar la habilidad de Sherlock de cuidar de un niño. Quizás debió decirle al viejo que Harry tendría mejores opciones viviendo con un señor oscuro.
"¡Estaba parado sobre tres libros apilados sobre una silla solo para alcanzar la hornilla!" exclamo John. Sherlock seguía luciendo confundido. John cerró sus ojos y respiro profundamente antes de volver a abrirlos. Al fin con voz muy seria dijo, "Niños de cuatro años no tiene permitido acercarse a la hornilla."
"¿No?" pregunto Sherlock y luego miro a Harry, "¿No tienes permitido cocinar? Dijiste que podías." Harry parecía que iba ponerse a llorar. Con un suspiro, John se rindió con Sherlock por un momento y al fin noto a Mycroft.
"¿Supongo que sabes lo que sucede aquí?" pregunto, "Bueno, suban. Al parecer comeremos tocino." Y volvió de donde venia con niño y sartén en mano.
El desayuno resulto ser bastante bueno al final, aunque un poco tenso. El tocino no había sido arruinado, pese a su retiro y retorno abrupto del fuego y había tostadas con mermelada y té también. Fue servido en la sala porque la mesa de la cocina estaba llena de químicos y papeles.
"Esta bien hermano mío," dijo Sherlock desde su posición medio echado en su sillón, "¿Qué has venido a decirnos sobre mi joven primo?"
"En serio, Sherlock, no creo que esta sea una conversación para tener en frente del niño." Y miro esperanzado a John para que se lo llevara. John lo miro de manera obstinada de vuelta y no hizo ningún intento de moverse.
"Me gustaría saber también quien pensó que sería una buena idea dejar a Sherlock al cuidado de un niño pequeño," dijo. Dejando de lado al doctor por el momento, Mycroft con rapidez pensó en una opción alternativa.
"Tienen una cacera mayor, ¿no es así?"
"No está," respondió con brevedad John. Con un suspiro, Mycroft saco su teléfono y envío un mensaje. En un minuto, una joven entro a la habitación.
"Este es el primo de mi hermano, Harry Potter. Llévalo...llévalo de compras, supongo. Fuera de aquí." Ella sonrió falsamente y le dio una mirada que prometía retribución mientras le ofrecía al niño su mano.
"Anda, Harry," lo animo John y Harry permitió que se lo llevaran. Los tres hombres se quedaron en silencio, uno contemplando como comenzar, otro pensando que si ignoraba la situación quizás la mejoraría y el otro preguntándose si estaría soñando todo el asunto. Mycroft decidió comenzar por lo básico.
"¿Cuál es tu opinión sobre el tema de la magia?" recibió dos miradas en blanco como respuesta.
"¿Como…trucos de magia?" pregunto John sonando ligeramente esperanzando de que eso era lo que quería decir Mycroft, en vez de que, quizás el hermano de Sherlock estuviera loco.
"¿Hablas del glutinium?" pregunto Sherlock luciendo más bien aburrido aunque el brillo en sus ojos delataba su interés, "Porque llamarla magia simplemente por sus propiedades psionicas no es muy científico, ¿no lo crees?"
"Quienes la practican la llaman magia," le recalco Mycroft, frunciendo el ceño de seguro decepcionado porque su hermano de hecho ya sabía algo sobre el mundo mágico.
"Quienes la practican también insisten en usar plumas en vez de lapiceras, mucho menos escribir a máquina," respondió Sherlock con tono aburrido, "¿Cuál es el punto de todo esto? ¿Supongo que el pequeño Harry es uno de aquellos que son sensibles al glutinium?"
"Lo siento… ¿glutinium? ¿Magia? ¿De qué estamos hablando aquí?" demando John y Mycroft sintio lo que sin duda negaría era alegría porque al menos uno de los dos seria introducido a un secreto que yacía sobre la superficie de la sociedad regular.
"Estamos hablando de una comunidad de personas que son capaces de manipular lo que ellos llaman magia y que la ciencia moderna conoce como energía glutinium, o al menos aquellos científicos que tienen conocimiento de su existencia en primer lugar," dijo Mycroft, una leve sonrisa apenas alcanzando sus labios, "¿has oído de la teoría de que toda la materia en el universo está conectada? Y supongo que sabes del concepto de un campo eléctrico…glutinium viene del Latín glutinum, que significa pegamento. En esencia, es la energía que une todo. Algunos humanos son sensibles a esa energía y pueden guiarla y realizar actos que parecen ser imposibles. Lo que es más, es posible usar las vías mnemotécnicas dentro del campo de energía, así que decir ciertas palabras usando un mismo movimiento crea un efecto deseado con poco esfuerzo o sin incluso el conocimiento de lo que estas intentando hacer en primer lugar."
John se quedo mirándolo. De verdad sería mucho más fácil que intentara convencerlo si Mycroft pudiera realizar magia el mismo. Sherlock no lucia interesado en la explicación.
"Estoy curioso, hermano, por saber cómo aprendiste de la magia," dijo Mycroft y como esperaba Sherlock se animo ante la oportunidad de revelar su inteligencia.
"Los practicantes de 'magia' difícilmente trabajan para mantenerla en secreto, ¿no es así?" pregunto Sherlock, "Si alguien de verdad se molesta en mirar y prestar atención, es obvio que ocurrencias al parecer ilógicas ocurren de manera regular. Pero el día en que verdad lo note fue en el laboratorio de química. Vi a un hombre con…una mezcla inusual y explore."
"Química. Por supuesto. Bien, doctor, ¿qué opina?"
"Está bien…bueno, sí. La magia…existe. ¿Qué tiene que ver esto con Harry?" Mycroft miro a John. Él no lucia convencido, pero quizás tenía razón y era momento de ir al punto.
La historia tras Harry Potter era bastante larga y compleja, comenzando con 'si, la magia existe, no en serio, no, de verdad que si, existe' y luego se puso un poco técnico pero todo derivaba de su huella genética. El ADN de Sherlock Holmes era lo suficientemente cercano al de Lily Potter que algo un poco técnico se podía usar para mantenerlos a todos a salvo. Mycroft intentó explicarle. Al final, John lo miro en blanco. Mycroft espero por preguntas sobre los asuntos legales o más información sobre la familia de Sherlock o incluso como Sherlock fue rastreado en primer lugar. John continúo mirándolo en blanco.
"Así que… ¿esta magia es real entonces?"
Mycroft encontro difícil no reaccionar dándose una palmada en el rostro.
"El viejo explico todo eso," dijo Sherlock aun intentando lucir aburrido aunque Mycroft estaba bastante seguro de que no lo estaba. "¿Entonces porque estas aquí?"
"No puedo venir a ver a mi hermano y visitar a mi nuevo… ¿sobrino?" pregunto Mycroft vacilando por sólo un momento en como llamar el parentesco de Harry hacia él. Sherlock no tomo la carnada solo lo miro fijamente y espero. Con un suspiro, Mycroft le paso una carpeta a John y luego mientras estaban distraídos le enterró una jeringa a ambos en el muslo.
John aulló y dejo caer la carpeta mientras Sherlock dejo escapar un chillido poco digno antes de fulminarlo con la mirada, como si hubiese sido inyectado con un veneno.
"¿Que fue eso?"
"Eso fue lo que esencialmente equivale a una pequeña viruta del talismán que voy a entregarles a cada uno de ustedes." Y un pequeño dispositivo de localización, pero no necesitaban saber eso. "Si de alguna manera pierden el talismán, así mantendrán algo de su protección."
"¿Y que es este talismán?" demando Sherlock. John lo miro con desconfianza. Mycroft suspiro y adopto su pose para contar historia una vez más.
"En algún momento en los relatos de la historia, cuando aquellos con magia y aquellos sin ella vivían uno al lado del otro sin secretos, se le ocurrió a alguien que tener un gobierno que no pudiera ser controlado por los deseos de un loco con un palito sería algo muy bueno. De acuerdo a la historia, fue el Rey Arthur con ayuda de Merlín quien creó la idea y luego más Merlín que Arthur, quien creó los talismanes necesarios que garantizaran tal protección. Hadas estuvieron involucradas de alguna manera."
Sherlock y John lo miraron escépticos. Mycroft saco una pequeña caja de su bolsillo.
"Tengo mis dudas sobre sus verdaderos orígenes, pero los talismanes son reales. Así que continuando, cuando aquellos con magia se recluyeron en un mundo de secretos, aquellos a los que se les legaba los talismanes también fueron sumergidos en un mundo de secretos. La familia real tiene algunos, pero el primer ministro no. Y varias personas no mágicas que se consideran en riesgo a las influencias mágicas también tienen talismanes."
"Lo que te incluye a ti, ¿supongo?" dijo Sherlock, "¿Y ahora John y yo? ¿Cómo lograste eso?"
"Eres el guardián del niño que vivió," declaro Mycroft.
"Lo soy," respondió Sherlock, "dijiste que también conseguiste uno para John, una persona que no es un agente del gobierno ni guardián del…ah."
"Ah… ¿qué?" pregunto John aunque ya no les estaba prestando atención. Al fin había abierto la carpeta, quizás esperando encontrar algo que lo ayudara a comprender esta locura y estaba ojeando algunos de los documentos oficiales como el certificado de nacimiento de Harry, más papeles oficiales, los documentos de tutela, un certificado de unión civil, más sobre la tutela…se detuvo y volvió atrás. Levantó la mirada con una expresión demasiado en blanco
"Esto dice que estamos casados."
"Si."
"Desde hace un mes. Tiene mi firma."
"Si. Felicitaciones."
"¿Porque nos casaste?" pregunto John después de un momento de tenso silencio, su voz sonaba rara como si estuviera hablando a través de dientes apretados. Sherlock, de alguna manera para nada sorprendido, no había dicho nada y solo estaba esperando como se daban las cosas. Interesante.
"Era la única manera de procurar un talismán para ambos," dijo Mycroft en su tono más razonable. John siguió mirándolo. Sherlock lucía pensativo.
"Eso quiere decir que Horton…"
"Harry,"
"… ¿Harry nos pertenece a ambos?"
"Los dos han sido nombrados guardianes, si, aunque tu sangre es la parte importante. ¿Supongo que siempre puedo conseguirles una niñera si creen que no están aptos para el desafío?"
"Me gustan las mujeres." Mycroft miro a John, algo preocupado por su continua expresión en blanco. De alguna manera, Mycroft dudaba que estuviera hablando sobre su preferencia en niñera. Consideró como responder a tal declaración.
"Er…si… ¿felicitaciones?"
"No puedo salir en citas si estoy virtualmente casado con mi compañero de apartamento. Un hombre."
"De seguro eso le daría un mal ejemplo a nuestro hijo, ¿no lo crees?" comentó Sherlock con tono perfectamente razonable. John hizo un sonido inarticulado. Mycroft comenzó a preguntarse si el hombre era lo suficientemente estable para la tarea dada, pero se dijo que quizás volverse padre tan de repente y casado, era causa suficiente para necesitar un tiempo de ajuste. Hizo una nota mental de buscar una niñera pronto.
"Aquí están sus talismanes," dijo Mycroft, decidiendo que ya había cubierto las cosas básicas más importantes, "Con esto ninguna fuerza mágica…"
"Glutinica."
"…fuerza mágica puede tocarlos, sea para causarles daño o alterar sus memorias o percepciones. No se los saquen, nunca. Y en serio, Sherlock, trata de no dañarlos. Son antigüedades."
"Por supuesto, querido hermano," respondió Sherlock, sus manos removiéndose ansiosas mientras tomaba lo que parecía ser una pequeña runa de piedra en una cadena no muy larga. Obviamente comenzaría a experimentar en el momento en que Mycroft le diera la espalda.
"Generalmente no son notados y no pueden ser removidos, excepto por ustedes o en caso de muerte." Su mirada severa prohibía que sucediera cualquiera de esas dos cosas. Sherlock sonrió con esa sonrisa de me estoy portando perfectamente bien como un angelito mientras se lo ponía alrededor del cuello. Mientras que la cadena lucía muy corta como para permitirlo, se alargo hasta que Sherlock pudo ponérsela sin problemas y luego la metió bajo su camisa. Mycroft hizo otra nota mental sobre mejorar la vigilancia en la casa, y asegurarse que la niñera tuviera antecedentes en tratar heridas y entrenamiento de defensa básico.
"Así que… ¿esto es magia?" pregunto John estudiando su talismán. Mycroft hizo otra nota mental de enviar pronto a alguien para que hiciera unas cuantas demonstraciones mágicas para que así John superara su crisis de creencia y reconociera apropiadamente los peligros a los que ahora se enfrentaba su hermano y su primo. Continúo mirando fijamente al doctor hasta que el hombre suspiro y se puso su talismán alrededor del cuello. Entonces Mycroft se puso de pie.
"Bueno, confió en haber respondido sus preguntas. Mi asistente les devolverá a su protegido apenas terminen sus compras." John, contrario a la costumbre, no se movió para acompañarlo a la salida. Mycroft acepto el lapso en buenos modales y espero que no se hubiera contagiado con la rudeza de su hermano; tenía la esperanza de que fuera de la otra manera. Sherlock, noto, tampoco se movió para agradecerle o acompañarlo a la puerta. "Saldré solo."
"Está bien," dijo Sherlock con tono distraído. Estaba estudiando su talismán otra vez. John estaba mirando la carpeta, al parecer preocupado con el certificado de unión civil. Mycroft no estaba seguro porqué el doctor estaba obsesionado con eso, cuando el asunto más importante para John debía ser la custodia compartida de un niño que no conocía y la revelación del mundo mágico. Aun así, él había hecho lo que había venido a hacer; Sherlock, el niño y su compañero de apartamento estarían protegidos, y el gobierno dejaría de molestarlo con todo el asunto. Salió afuera.
Esperaba que su asistente no tardara mucho con el niño; él la necesitaba y los recién casados necesitaban tiempo para conocer a su hijo.
