Harry Potter de Baker Street Capitulo 6
Había una mujer parada en la puerta, profesional, de baja estatura pero con el porte de una determinada a superar su tamaño con la fiereza de un bulldog. Ella sostenía unas carpetas y parecía dispuesta a tocar cuando Sherlock llego a la puerta.
"Ah," logro decir ella mientras él abría la puerta, "¿Usted vive aquí?" En realidad no era una pregunta; la mujer no era estúpida, o quizás simplemente no era imaginativa, para pensar que un hombre abriendo la puerta con la llave vivía allí. Sherlock no le respondió y en todo caso ella no esperaba que le respondiera porque ya estaba hablando, "Mi nombre es Amalthea Forest y estoy aquí para ver a…"
Ye so fue todo lo que alcanzo a decir cuando Sherlock abrió la puerta, entro y luego la cerró tras él dejándola a ella firme al otro lado. Afuera.
Sherlock, sin importarle en lo más mínimo que estaba siendo lo que la mayoría de las personas consideraba muy mal educado, o quizás no dándose cuenta porque estaba atrapado por sus propios descubrimientos, subió las escaleras y abrió la puerta del apartamento.
"¡John!" grito, sus ojos encendidos por la emoción, "¡John, ven a ver!" Y llevo una bolsa que tenia colgada sobre el hombro hasta la mesa de la cocina. Era una bolsa de tela, de un material que era más pesado y menos resistente que las bolsas modernas que usaba siempre y estaba sujeta con lazos y botones sin que se viera ningún cierre. No parecía el tipo de bolsa que usaría Sherlock y definitivamente no una que le causaría emoción compartir.
"¡John!" llamo otra vez cuando no hubo evidencia de que su compañero de apartamento y especie de esposo aparecía. Antes que pudiera gritar otra vez una persona respondió corriendo en la habitación y chocando con sus rodillas.
"Ah, Sherrinford," proclamó Sherlock con una sonrisa encantada.
"¡Guau, guau!" respondió Harry poniendo sus manos en la manera en que las pondría un perro sentado en sus patas traseras y con la lengua afuera jadeando. Sherlock atentamente le dio una palmadita en la cabeza. Luego continúo ignorando por completo la lista de John tomando al niño en brazos y depositándolo al borde de la mesa al lado de la bolsa.
"Sherry, ¿donde crees que he estado?"
"¡Guau!"
"Si…en español, Sherry, no hablo en perro."
"¡Guau, guau!"
"Ha estado haciendo eso todo el día," comento John entrando a la cocina. No estaba solo.
"Hola, Sherlock," Dijo el DI Lestrade brevemente llamando la atención de Sherlock mientras sacaba de la bolsa una variedad de libros con todo tipo de títulos desde Moby Dick a libros sobre trastorno de estrés postraumático. Aquellos que amenazaban caer al piso Sherlock los tomo y los llevo a un mesón cercano, llevando cajas de comida rápida y arrogándolas al lavaplatos para hacer más espacio.
"Detective Inspector," dijo Sherlock mientras movía las cosas, "¿Que lo trae aquí? ¿Algún homicidio nuevo?"
"Una visita social," respondió Lestrade, "Solo estaba hablando con John sobre traer a mi sobrina…"
"¿Por qué?"
"Ella tiene la edad de Harry."
"Cierto. Interacción social, importante para el desarrollo de los niños…" murmuro Sherlock haciendo una nota mental antes de desechar la idea en favor de lo que quería compartir. Casi saltaba de la emoción, juntando sus manos mientras decía, "¡John, debemos planear una salida con el pequeño Sherrinford, este lugar es simplemente fantástico…lo que quiere decir que es completamente retrasado, supersticioso y sospechoso, pero aun así fantástico!"
"Lo siento," dijo John con un tic en el ojo mientras miraba con disimulo a Lestrade, "Estás hablando sobre…tu sabes…"
"La Sociedad Glutinica, por supuesto, si… ¿qué? Parece que has desarrollado un tic, John, ¿estás bien?"
"Bien, es solo que no estoy seguro de si Greg…"
"¿Quien?" todos miraron a Sherlock. Harry ladro.
"Mi nombre," logro decir Lestrade su tono exhibiendo completa incredulidad.
"Oh, cierto, si…continuemos, ¿Qué es lo que querías decir, John?" Y Sherlock comenzó a sacar más libros de la bolsa.
"¡Ah, Sherlock!" exclamo John; los libros en si parecían inocuos pero los títulos eran de naturaleza bastante oculta ¿y quién sabía que más había en la bolsa? "¿No crees que esto puede esperar?"
"¿Por qué?" Sherlock lo observo, observando el tic en el ojo con confusión, hasta que de repente comprendió. "Oh, no me digas, quieres mantener su secreto," dijo, su tono implicando lo ridícula que consideraba esa idea, "No veo razón por la que debemos sucumbir a su historia de culto secreto que rodea un fenómeno científico perfectamente natural solo porque 'Greg' no es genéticamente dotado."
"No es asunto de ocultar, Sherlock, es cuestión de que no piensen que estamos locos."
"Discúlpenme, ¿pero de que se trata todo esto?" Lestrade tomo el libro más cercano cuyo título era El Efecto Squib, un Estudio sobre la Dilución De la Sangre y la Disminución de la Magia. Abajo de ese estaba Denominaciones Estremecedoras, el poder de los nombres o Porque estaba destinado a escribir este libro de Schuyler D. Nombre. Aunque Lestrade no estaba mirando muy de cerca los títulos. Estaba distraído por la imagen del primero.
"¿Es esto un holograma?" preguntó estudiándolo. La fotografía era bastante simple, solo una gota de sangre que caía. Excepto que la mayoría de las imágenes de eso solo mostrarían un momento de la caída en vez de toda la secuencia.
"Sí, sí, eso es," respondió Sherlock, "Muy bien." Su tono era el que reservaba para imbéciles cuando llegaban a la conclusión errada. Lestrade había conocido a Sherlock lo suficiente para no sentirse ofendido.
"En serio, eso es un poco…" dijo, frunciendo el ceño. Lo que iba a continuar diciendo nunca se supo porque en ese momento entro la Sra. Hudson.
"Sherlock, hay una mujer aquí que viene a verte," indicó, "Ella me dijo que intentó hablarte antes pero solo pasaste a su lado."
"¿Qué? Oh si, del tipo profesional, pensé que sería otra Mary, pero se llamo algo diferente." La gente lo volvió a mirar. Excepto por Harry, que estaba interesado examinando un libro con gente que volaba en escobas.
"¿Estás seguro que no es otra Mary?" pregunto John vacilante entre retar a Sherlock otra vez por su completa falta de habilidades sociales o felicitarlo por demorar a la mujer si en realidad resultaba ser otra niñera enviada por Mycroft. Ese hombre había resultado ser tan malo como Sherlock cuando tenía que ver con determinar la idoneidad de las personas destinadas a ayudar con los niños. La mayoría de ellos había resultado ser tan maternal como un marine. Y todos decían que su nombre era Mary.
"¿Una qué?" pregunto Lestrade aunque su atención aun estaba en el libro en sus manos. La Sra. Hudson aun estaba esperando, frunciendo el ceño con desaprobación.
"En serio, Sherlock, no es amble de tu parte dejar gente esperando en la puerta," lo reto.
"¿Donde está ella ahora?" pregunto John.
"Esperando a los pies de la escalera; le dije que vendría a avisar."
"Está bien, mejor la hacemos subir para ver que quiere," decidió John, "Er…le molestaría…"
"Iré y preparare té," Dijo con amabilidad la Sra. Hudson, "Solo esta vez. No soy su…"
"Si, gracias Sra. Hudson," Sherlock dijo con rapidez. Su entusiasmo por sus descubrimientos estaba comenzado a desaparecer debido a tantas interrupciones.
"Si, cierto," dijo John y comenzó a echar con rapidez los libros en la bolsa tomándolos de las manos de Lestrade y Harry. Harry frunció el ceño cuando se lo quietaron pero no protesto de la manera en que lo haría un niño de su edad.
"Quizás debería irme…" dijo Lestrade en un tono que decía que preferiría quedarse pero se ofrecía porque era de buena educación.
"Está bien," dijo Sherlock pero al mismo tiempo la voz de John anulo la suya con, "¿Quizás podrías llevar a Harry a su habitación?"
Harry no lucía feliz con este arreglo pero hasta el momento nunca había protestado cuando le daban una orden. John esperaba y temía el primer incidente cuando lo hiciera, pero no parecía que sería hoy.
La mujer llego a la puerta justo cuando Lestrade y Harry entraron a la habitación de Harry. John y Sherlock apenas lo notaron porque estaban teniendo una acalorada discusión silenciosa, porque Sherlock aun quería sacar sus nuevos descubrimientos y John estaba igual de determinado de que permanecieran escondidos.
"Discúlpenme," anuncio la mujer, "Mi nombre es Amalthea Forest y estoy aquí para ver a Sherlock Holmes y John Watson con respecto a su nuevo pupilo, Harry Potter."
Ambos hombres se quedaron helados. Hubo otro momento en que John intento instruir a Sherlock para comportarse bien solo con su mirada y luego ambos se giraron para reconocer la existencia de la mujer.
"Encantado de conocerla Srta. Forest, soy Sherlock Holmes y este es mi esposo John Watson. Servicios Sociales, ¿presumo? por favor permítame tomar su abrigo."
John dejo escapar el aliento cuando Sherlock en realidad tomo el abrigo de la mujer y lo dejo con cuidado en un sillón cercano. Así que Sherlock iba a seguirle la corriente y jugar a ser encantador.
"Soy de la organización Muggle y de los Servicios Sociales Mágicos, una sub-rama del Departamento de Relaciones Muggle y del Departamento de Leyes Mágica," confirmó la mujer, "Nos gusta chequear a nuestras familias entremezcladas y les aseguro que estamos consientes de las circunstancias que rodean al pequeño Harry."
"Si, si, por supuesto," respondió John, "¿Tiene, erm, preguntas?"
"Necesito evaluar su entorno de vida, si, y me gustaría hacerle preguntas a cada miembro del hogar de manera individual. ¿Donde está Harry en estos momento?"
"En su habitación, con un amigo nuestro," respondió John. Sus ojos siguieron a los de ella alrededor de la habitación y se estremeció ante el desastre. Contenedores de comida rápida y todo tipo de libros, revistas y periódicos abarrotaban el lugar al igual que una tormenta visual de recortes de periódicos en la pared. Ella se dirigió a la cocina y sus ojos se posaron en el gran poster colgado en la pared y titulado 'Cosas que no se deben hacer con niños de cuatro años'.
"¿Qué es esto?" preguntó ella leyendo la lista, "1. Niños de cuatro años no pueden tener acceso a químicos, parte de cuerpos, vidrios o llamas." Añadido después estaban las palabras 'No, ni aunque estés presente y esa sea una buena experiencia de aprendizaje.'
"John lo hizo para mi," respondió Sherlock de manera inocente y algo orgulloso antes que John pudiera inventar algo, "Él es doctor. Sabe sobre esas cosas."
"Hmm," dijo, escribiendo algo en su carpeta mientras leía el resto de las reglas. John, mientras tanto, intentó ordenar la habitación mientras ella no estaba mirando. Entonces la Sra. Hudson apareció con el té.
"Sra. Hudson, ella es Amalthea Forest. Esta con los servicios sociales," le dijo John después de recibir la bandeja del té. La Sra. Hudson capto de inmediato.
"¡Oh…oh! Debo decirle que no encontrar una pareja mejor para el pequeño Harry," Dijo la Sra. Hudson y luego, "Quizás debo ir en busca de las galletas buenas." Y se marcho otra vez. La Srta. Forest estaba mayormente ignorando su té en favor de mirar los títulos de los libros y revistas alrededor.
"Me doy cuenta que no están tomando las previas circunstancias del Sr. Potter a la ligera," recalco con tono neutro, mientras tomaba una copia del libro Lidiando con Traumas Infantiles y PTSD.
"No, por supuesto que no," respondió John, "Lo llevamos donde su terapeuta cada martes y jueves."
"Hmm, me gustaría hablar con él por supuesto. ¿Pertenece al mundo mágico?"
"Él fue altamente recomendado," respondió John que por supuesto no era una respuesta en sí. Ella murmuro otra vez y escribió algo. Luego se dirigió a mirar las habitaciones. La habitación donde Sherlock y John estaban durmiendo estaba sorprendentemente limpia y ordenada en comparación con el resto del apartamento. La ropa estaba guardada, la cama estaba hecha y no habían recortes de periódicos o carpetas con notas porque él no las aceptaba.
"Si, esta es nuestra habitación. Que compartimos. Porque estamos casados," anuncio Sherlock. Paso sus brazos alrededor de los hombros de John. Lo cual era, por extraño que parezca, perfectamente cierto, aunque implicara ciertas intimidades que con seguridad no compartían. John no podía dejar de pensar que si hubiera sido una mentira completa, Sherlock habría sido mucho mejor en hacerla sonar real. Como estaban las cosas, logro sonreírle a la mujer cuando esta los miro y no se sacudió el brazo de encima. Ella hizo otra nota.
"¿Y esta debe ser la habitación del Sr. Potter?" pregunto, después de echarle una breve mirada al baño.
"Si, yo…yo le avisare que está aquí," respondió John y entro. Harry estaba coloreando otra vez y Lestrade estaba sentado en el piso con él, conversando en voz baja. Harry levanto la mirada cuando la puerta se abrió.
"¡Tío John!" exclamo, emocionado como si no lo hubiera visto en años, y salto para abrazar sus piernas. John le sonrió y se agacho para hablar con él.
"Harry, una mujer ha venido a verte. Ella quiere estar segura de que eres feliz aquí." Harry lo miro incierto pero no hablo. "¿Puedes decirle hola?" Harry lo considero. "¿Por favor? De verdad quiero que hables con ella." Lentamente, Harry asintió. John le sonrió y Harry con lentitud le sonrió de vuelta. Se puso de pie y le hizo una seña a la mujer para que entrara.
"Así que esta es la habitación de Harry," comentó Sherlock. Estaba mejor que cuando Harry recién había llegado. Ahora tenía una cama apara niños y dos estantes llenos de libros para niños y juguetes. El papel mural aun era un poco aburrido, en opinión de John, la monotonía solo rota por otro póster en la pared. Era más colorido que la lista de reglas de Sherlock, incluía imágenes que tenían diferente cantidad de pegatinas a su lado. Amalthea Forest miro alrededor brevemente y no tomó notas, eligiendo mejor dirigirse a la gente en la habitación.
"Hola mi nombre es Amalthea Forest," dijo con cuidado, como si temiera que Harry tuviera dificultades con el idioma español, "¿Cuál es tu nombre?" Harry miro hacia John y Sherlock antes de responder.
"Sherry." John tuvo que luchar con fuerza para no reaccionar de manera negativa. Sherlock lucia complacido. La Srta. Forest lucio desconcertada.
"¿Dijiste Sherry?"
"Es corto por Sherrinford. Soy un cachorrito."
"Oh, ya veo," dijo ella, sonriéndole con amabilidad. La sonrisa lucia más genuina que ninguna otra reacción que ella le hubiera dado a John o Sherlock, y John comenzó a revisar ligeramente su primera impresión de ella.
"Y yo soy el DI Lestrade," dijo Lestrade de repente, "Estamos encantados de conocerla, ¿no es así, Harry?"
"Encantado de conocerla," Harry repitió obediente y luego pareció perder todo interés en ellos porque volvió a colorear. Amalthea Forest no pareció molesta por eso; ella tomo la oportunidad para revisar la habitación con más detalle y tomar notas.
"¿Qué es esto?" pregunto cuándo noto la lista de 'Reglas de Harry' pegada en la pared.
"Una lista de reglas para Harry," respondió Sherlock mirándola como si ella fuera una idiota. De repente Harry se acerco a ver lo que estaban mirando.
"Tengo estrellas si soy bueno," anuncio, "Y luego me dan un regalo. Ve, tengo 1, 2, 3, 4…" y conto las estrellas en cada hilera. John se relajo ligeramente ya que parecía que no tendría que explicar después de todo. Quizás sí tendría que explicarle a Sherlock porque no debía implicar que una persona era idiota por hacer una pregunta.
"¿Puedes decirme que significan las imágenes?"Pregunto Amalthea ya que no había explicaciones escritas sobre las reglas.
"Esta significa que recojo mis juguetes," anuncio indicando la primera imagen, "Esta significa que no limpio las otras habitaciones, esta que me como toda la comida y aviso cuando tengo hambre, esta que duermo en la cama, no en el closet y esta que converso y juego con las personas y no me escondo."
"Ya entiendo," respondió ella, aunque por su expresión obviamente no comprendía, "Y qué pasa si eres malo. ¿Te quitan las estrellas?" Harry frunció el ceño, luego de repente corrió y se escondió tras las piernas de Sherlock.
"No soy malo," dijo en voz baja, aferrándose con fuerza. Sherlock le frunció el ceño a la mujer. John y Lestrade se movieron a intervenir con rapidez antes que él pudiera reaccionar.
"Ella quiere decir travieso," Lestrade le dijo al niño al mismo tiempo que John le decía a la mujer, "Decimos travieso, y él no pierde sus estrellas. No hay castigo si no cumple alguna de las metas. Si él no hace lo que le decimos, le damos una advertencia y luego debe pensar porque le dimos la advertencia."
Luego hubo un incomodo momento de silencio pero justo la Sra. Hudson llegó con las galletitas.
Para cuando Amalthea Forest se fue al fin, John era un manojo de nervios. Ella había hablado con todos de manera individual, excepto por Harry porque Sherlock se había rehusado diciendo que no permitiría que alguien extraño estuviera a solas con él, aunque ese extraño dijera ser de los servicios sociales. Al final quedaron en un compromiso permitiendo que Lestrade estuviera presente para la entrevista.
"No puedo creer que le dijeras que pones mantas en el closet para que Harry este más cómodo cuando duerme allí," gruño John después que ella se marcho.
"Las puse allí para que él pudiera dormir más cómodo."
"Pero el punto es, que no hacemos que duerma en el closet. ¿Le dijiste eso por lo menos?"
"Pensé que era obvio. Le damos estrellas cuando duerme en la cama."
"¿Ella le hizo a alguno de ustedes…preguntas extrañas?" pregunto Lestrade bebiendo su taza de té que la Sra. Hudson amablemente había mezclado con algo más fuerte para él. John y Sherlock se miraron.
"¿Como extrañas?" pregunto John.
"Es solo que…ella preguntaba algo sobre magia…bueno, supongo que era algúna manera de relacionarse con el niño."
"Cierto," accedió John.
"Obviamente," dijo Sherlock y luego cualquier alivio que John hubiera podido sentir desapareció cuando continuo con, "Supongo que ella pensó que él era demasiado infantil para nombrar el terminó científico apropiado. Ella incluso insistió en preguntarme que sentía yo al cuidar de un niño 'mágico' con habilidades que yo no tengo."
"Claro. Er… ¿qué respondiste exactamente?" pregunto John.
"Que soy superior en habilidades en muchas áreas. Tu, por ejemplo, eres mucho mejor disparando…"
"¡Oh, Cielos no me digas que le dijiste eso!"
"…que tu y Greg son más hábiles en relaciones sociales, John, deja de poner esa cara, me distrae, y que estoy muy complacido de conocer personas sensible al glutinium al igual que a aquellos que no, como yo, porque me permite mas variables y puntos de vista imparciales en mis experimentos…¿qué sucede?"
"¿Sensible al Glutinium? ¿De qué estás hablando? Que… ¿estás mandándole un texto a alguien?"
"Mycroft. Si tú vas a insistir en estas visitas, rehusó a censurarme. Él enviara a alguien pronto para explicarte…mejor que también le explique a la Sra. Hudson."
Tuvieron que esperar una semana antes que Mycroft les informara que los servicios sociales no iban a venir a quitarles al niño. Y que estaba complacido de que la habían manejado tan bien que no tuvo necesidad de intervenir.
Lestrade quedo un poco anonadado por esos días. La Sra. Hudson solo estaba decepcionada porque no podía contarle a nadie.
