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Harry Potter de Baker Street Capitulo 7

"¡John! ¡El niño esta chorreando!"

El grito angustiado de Sherlock recorrió el apartamento y paso a John de profundamente dormido a despierto en segundos. Corrió hacia la cocina desde donde había provenido el grito, sin saber que esperar. ¿Que quería decir Sherlock con 'chorreando'? ¿Acaso significaba que Harry se había orinado, o estaba sangrando en el piso? Luego llego a la cocina y no habían señales de sangre u olores desagradables. Lo que encontró fue a Sherlock sosteniendo a Harry. La forma en que lo tenía agarrado era extraña porque Sherlock había tomado los mitones para horno y estaba sosteniendo al niño alejado de su cuerpo para mantener al mínimo el contacto, un agarre que estaba siendo frustrado por el propio niño que no paraba de moverse. Eso fue todo lo que John logro notar antes que Sherlock lo viera y le entregar al niño con una expresión de completo alivio.

"Oh bien. Tu eres un doctor; arréglalo."

"¿Qué?" pregunto John aceptando a Harry automáticamente, la adrenalina aun recorriendo su sistema pese a la obvia falta de amenazas. Entonces Harry resoplo y luego estornudo. John lo miro y al fin comprendió a que se refería Sherlock con 'chorreando'.

"Buenos días, Harry," dijo John, "¿No te sientes bien hoy?" Harry no respondió, solo lo abrazo con más fuerza mientras mas mocos salían de su nariz. "Claro. Sherlock, ¿me puedes alcanzar un pañuelo?"

"Estoy ocupado," respondió Sherlock. John frunció el ceño.

"¿Ocupado con qué?" pregunto, después de alcanzar solo la cajita de pañuelos con una mano, "Vamos, sopla con la nariz." Harry hizo lo que John le pidió en un intento de que no chorreara mas.

"Descontaminación," respondió Sherlock mientras se sacaba la camisa y con precaución la llevaba junto a los mitones del horno hasta la chimenea. John, brevemente, considero detenerlo pero decidió que era más fácil reponer los artículos que discutir con Sherlock, además sus manos aun estaban llenas con un niño enfermo. Puso una de sus manos contra la frente de Harry y la encontró caliente.

Una hora después, Harry aun chorreaba y estaba tranquilo, pegajoso y drogado en medicina infantil y John estaba listo para irse a trabajar. Sherlock había pasado la mayor parte de esa hora rociando cada superficie de la casa con un producto que prometía matar todos los gérmenes y el resto discutiendo con John si sus piyamas debían ser lavados o incinerados.

No fue hasta que John le estaba dando a Sherlock las instrucciones impresas de como cuidar de un niño enfermo que Sherlock se había dado cuenta, de hecho, que los preparativos de John para irse a trabajar no incluían llevarse a Harry con él.

"Espera, ¿esto quiere decir que vas a dejar a Sherry conmigo?"

"Iré a trabajar," John le explico razonable, "Él estará miserable allí. Mucho más miserable." Paso su mano por el cabello de Harry mientras el niño seguía sentado en el sofa.

"Está enfermo. Tú eres un doctor. ¿No deberías cuidarlo?"

"Es un resfrió, Sherlock, creo que lo harás bien. Solo sigue las instrucciones."

"¡Pero eres un doctor! Tú tienes un súper sistema inmune. ¡Yo tengo un sistema inmune regular!"

"Estarás bien," insistió John. Y pese a sus dudas privadas sobre dejar a un niño enfermo bajo el cuidado de un hombre que había pasado la mayor parte de los últimos quince minutos siguiéndolo alrededor para rociar con desinfectante todo lo que Harry tocara, John se marcho.

Había estado fuera del apartamento por quince minutos cuando llego la primera llamada.

"Está haciendo un sonido extraño. Tus notas no dicen nada sobre sonidos extraños." Y el teléfono fue acercado al niño para que John pudiera oír. Luego el sonido del rociador y finalmente Sherlock otra vez.

"Tiene la nariz tapada," respondió John, "Esta bien."

"Bueno, ¿qué hago para que pare?"

"Tómalo en brazos y cántale."

"¿Eso hará que pare?"

"Lo hará sentir mejor…quiero decir, si. Puede que tome un par de días para que funcione pero no te preocupes." Sherlock colgó. John esperaba que no tuviera aun a Harry sostenido lejos de él. Había estado primero en la lista que Harry necesitaba abrazos y cariño pero no tenía idea si Sherlock lo aceptaría como una regla o solo un consejo. La siguiente llamada, sorprendentemente, no fue de Sherlock. Fue de la Sra. Hudson.

"John, querido, ¿está todo bien? Sherlock me pidió té pero no me dejo entrar; dijo algo sobre una ¿cuarentena?"

Un sorprendido John logro tartamudear una explicación y que la enfermedad de Harry no era nada serio antes de llamar a Sherlock.

"En serio, John, todos saben que la gente vieja tiene sistemas inmunes horribles," respondió Sherlock cuando lo cuestiono por la cuarentena. Considerando que John había más o menos esperado que Sherlock le entregara al niño enfermo a la Sra. Hudson en el momento que John se marchara, encontró eso más bien sorprendente.

"Lo estas abrazando, ¿cierto?" pregunto al fin, "¿Cómo esta?"

"Su temperatura aun esta dentro de los parámetros de seguridad que me dejaste, bebió la mitad del vaso de jugo que le di, y no puedo sostenerlo y tocar el violín al mismo tiempo." Sonaba terriblemente complacido consigo mismo, porque había encontrado una manera de cuidar del niño sin tocarlo. "¿Quieres hablar con él?"

"¿Está hablando?" pregunto John.

"No. Pero si parece escuchar." Así que John decidió solo decirle hola y apenas escucho a Harry cuando el niño le respondió.

Durante las siguientes horas Sherlock se manejo enviándole mensajes de textos y algunas fotografías. Una de ellas era muy linda pese a las mejillas sonrosadas y la nariz roja. Harry estaba durmiendo, rodeado de sus animales de peluche. El texto que siguió no era lindo.

-¿Crees que debería quemarlos después? SH-

-No te atrevas, JW-

-Podemos comprar nuevos. SH-

-Están contaminados. SH-

-Se pueden lavar, JW-

Después de eso hubo un ominoso silencio por casi una hora durante la cual John se contuvo de no correr a casa para evitar que Sherlock quemara los juguetes de Harry. Cuando Sherlock llamo fue poco después del almuerzo.

"Sherrinford no se quiere tomar su medicina."

"Dile que tiene que hacerlo o no se pondrá bien."

"Lo hice. Se lo explique."

"¿Y…?"

"Hizo explotar la botella." Sherlock soba extrañamente orgulloso de ese hecho. "Y luego comenzó a llorar.

"¿Él…hizo explotar la botella?"

"Con energía glutinica. Fue genial. Pero ahora esta escondido bajo el lavabo."

"Y llorando."

"Si."

"Yo…tengo otra llamada."

"John querido, hay muchos ruidos extraños que vienen de tu apartamento. ¿Estás seguro de que Sherlock y Harry están bien allí?"

"¿Ruidos extraños? Como… ¿vidrios quebrándose?"

"Si, recién. Y antes de eso…ruidos de cosas que se rompían."

"…Un momento, Sra. Hudson, estoy hablando con Sherlock ahora."

"Johnjohnjohnjohnjo-"

"¡Sherlock!"

"Oh que bien, volviste; ¿puedes traerme diez botellas más?"

"... ¿la Sra. Hudson dijo que estabas rompiendo cosas antes?"

"Te lo dije, le estaba explicando a Sherry porque debe tomar su medicina."

"¿Y eso involucraba romper cosas?"

"Involucra mas sentidos, táctil y visual, es mejor para aprender y comprender. ¿Las botellas, John?"

"Un momento…Sra. Hudson, ¿aun esta allí?"

"Ahora está todo en silencio…no sé porque Sherlock no me deja entrar. Me dijo que dejara la bandeja con sopa fuera de la puerta."

"Él no quiere que usted se enferme," explico John y luego agrego, "Sra. Hudson, ¿le molestaría ir a comprar una botella de medicina para Harry? Parece que Harry accidentalmente…rompió la nuestra."

"¿Ese fue el ruido que oí? ¿Y los ruidos de antes? Tenía miedo de que asesinos hubieran venido tras Sherlock; tú sabes cómo puede ser."

"No, no, esa era…al parecer una lección en cómo luchar contra los gérmenes."

"Estaría feliz de comprarla; estaba a punto a ir de compras."

"Gracias Sra. Hudson. Claro…Sherlock, déjame hablar con Harry."

La llamada siguió por media hora más, durante ese tiempo la Sra. Hudson salió y regreso. John la escuchó con claridad tocar a la puerta mientras Sherlock le gritaba que dejara afuera las botellas, insistiendo sobre la cuarentena. También escuchó el suspiro de decepción de Sherlock al notar que solo era una.

"No vas a experimentar con Harry," le informó con seriedad John cuando Sherlock sonaba que iba a pedirle a la casera que fuera a comprar otra vez.

"Bien, mira, Sherry. Tenemos otra botella. ¿Quieres salir ahora? … buen chico." Desastre evitado y caricias reanudadas, John finalmente volvió a su trabajo.

Aun le quedaban dos horas de trabajo cuando llego la siguiente llamada.

"¿Aun no es tu turno de cuidarlo?"

"Estoy trabajando, Sherlock. No tiene nada que ver con tomar turnos."

"Yo también tengo trabajo. Lestrade llamo con un caso." John no respondió por un momento. Para ser honesto, no había esperado que Sherlock durara tanto tiempo con un niño enfermo. Y no sería justo implicar que el trabajo de Sherlock era menos importante que el de John. Pero alguien tendría que cuidar a Harry, y de los dos, el trabajo de Sherlock era el que con más facilidad podía esperar.

"Entonces déjalo con la Sra. Hudson," sugirió John como compromiso.

"No puedo, John, cuarentena, trata de mantenerte al día."

"Bueno entonces, tendrás que esperar hasta que termine mi trabajo para salir a hacer el tuyo."

"No, eso no es bueno, Anderson habrá borrado toda evidencia, quizás 'Tío Greg'…"

"No llevaras a Harry afuera. Esta haciendo frio y él está enfermo."

"…una de las Mary de Mycroft…"

"Y no lo dejaras con un extraño."

"…bien." Y colgó. Con un suspiro, John sopeso ir a casa temprano o intentar encontrar otra niñera para un niño enfermo. Al fin, tomo el teléfono otra vez.

"Hola… ¿Harry?"

Mientras tanto, Sherlock reviso las opciones de 'no un extraño' y no sacar al niño de la casa.

-Mycroft. Emergencia. Ven de inmediato. SH-

Dos horas después, John dejo el trabajo. Se detuvo en camino a casa para comprar más pañuelos, medicina y en un antojo compro también una copia del Conejo de Terciopelo. Si Sherlock había logrado quemar los juguetes de Harry, John esperaba por lo menos poder consolar a Harry con esta historia.

No estaba seguro de que esperar cuando llego a casa. Quizás encontrar el apartamento convertido en una zona de desastre, muebles destruidos, vidrios en el piso y medicina en las paredes. Quizás una montaña de pañuelos. O todo lo opuesto, encontrar que Sherlock había transformado el apartamento en una gigantesca sala de descontaminación en su intento por destruir todos los gérmenes.

También tenía una vaga idea de que el pequeño Harry estaría durmiendo o viendo televisión mientras su hermana Harry hacía sus cosas en una cercanía general.

Cuando llego, el apartamento no estaba destruido ni ultra limpio, pese al ligero olor a desinfectante para gérmenes. Harry estaba sentado en el sofá, cubierto con una manta y rodeado de sus animales de peluche, papel y crayones. Aunque no estaba mirando una película.

"Y con eso," anuncio Mycroft, "La malvada madrastra y las dos malvadas hermanastras se marcharon al baile. La pobre Cenicienta se quedo sola."

"¡Oh, ay, ay!" gimió la hermana de John de manera dramática, "¡Cuánto desearía poder ir al baile!" y se puso a llorar de manera muy falsa. En el sofá, Harry rió.

"Fue en ese momento," continuo Mycroft cuando John entro a la habitación, "Que un extraño ser apareció."

John no puso evitar sentir que pudo haber tenido un mejor tiempo que entrar a la habitación justo en ese momento.

"¡Tío John!" exclamo Harry lanzándose emocionado hacia los brazos de John. John lo tomo luego lo volvió a dejar en el sofá, le toco la frente y aun la encontró muy cálida.

"La medicina mala está peleando contra los malos gérmenes," le dijo Harry, "La medicina es mala, no me gusta, el tío Sherlock dice que tiene que ser mas mala que los gérmenes para matarlos. Los gérmenes están des…despareciendo…pero no yo, soy bueno. Y el tío Mycra y la tía Harry, y la tía Catherine, y, y…Mary Poppy están haciendo una obra y… ¿tú eres el hada?"

"Bueno, veo que te sientes mejor," dijo John con una sonrisa. Levanto una ceja al montón de gente que se encontraba allí. Junto a Mycroft y su hermana estaba también la que no era Anthea, que suponía se hacía llamar Catherine por el momento y un gran hombre de piel oscura y traje que John vagamente reconoció como una de las niñeras ofrecidas por Mycroft.

"No me dijiste que encontraste otras personas para cuidar a Harry," le dijo su hermana, dejando su acto de llorar, "Estaba un poco preocupada cuando todos aparecieron, pero Harry los conocía."

"No lo sabía. Sherlock debió llamarlos." Una pequeña mano jalo la manga de John.

"Tío John, estas inte…interrupiendo el show."

"Claro…lo siento. Déjame sentarme y mirar." Y se sentó en el medio de la tormenta de juguetes poniendo a Harry en su regazo. No luciendo para nada avergonzado de ser pillado interpretando una obra para un niño enfermo, Mycroft tomo el libro y continuo donde se había quedado.

"Un extraño ser apareció." El hombre en el traje avanzo con expresión seria y en voz profunda anuncio, "No llores. Soy tu hada madrina." Tenía una varita. Aparte de eso John nunca había visto a nadie lucir menos como una hada madrina. Por otro lado, cuando llego el momento de transformar el vestido de 'Cenicienta' de verdad lo transformo en una monstruosidad azul brillante. Harry aplaudió.

Para el final de la historia, la 'princesa' Catherine encontró a Cenicienta con sus poderes de deducción y vivieron felices para siempre.

Antes que todos se marcharan, Mycroft le pasó a John una pequeña botella.

"Poción Pimentonica," explico, "Cura el resfriado. Su efecto secundario es vapor saliendo de las orejas. Es recomendado dejar que los resfríos simples y cosas así sigan su curso; ayuda al sistema inmune a la larga no depender de pociones para todo. Pero para enfermedades recurrentes…"

"Claro, Gracias." Aun encontraba la idea de la magia un poco desconcertante. Esta era la primera vez que escuchaba de medicina mágica. Quizás era tiempo que comenzara a averiguar un poco más sobre la magia en vez de dejarle todo a Sherlock.

Eso noche, Harry no durmió en el closet. Tampoco durmió en su cama. Sin importar lo que Sherlock hubiera dicho sobre contaminación, aun así se quedo dormido con un niño pequeño chorreando sobre él.