Capitulo 8

Harry estaba escondido y Sherlock estaba de mal humor, no una buena combinación cuando el escondite de Harry era bajo el abrigo de Sherlock. Significaba que Sherlock no había hecho ningún movimiento para desalojar el niño y animarle a participar. No es que John en realidad culpara a ninguno de los dos; no tenía idea de lo que Mycroft había planeado.

"Pensé en que habíamos accedido a uno o dos," John le dijo a Mycroft, "No cuatro…cinco…oh santo cielos, se están clonando a sí mismos. ¿Pueden clonarse a sí mismos?"

"No te preocupes, John," Mycroft respondió con calma, "esos son gemelos. Los Weasleys son una familia…prolífica." Frente a ellos, los niños alternaban entre correr como locos e intentar esconderse tras otros familiares. Harry de seguro no era el único sobrecogido por la reunión. John sentía pena por un pequeño niño en particular quien fue instruido de manera bastante severa para salir allí y jugar cuando no quería nada más que tener un Sherlock propio donde esconderse.

"¿Y porque estamos haciendo esto?" pregunto John aun un poco molesto con Mycroft por invitar tantos mini terrores a la que sería la introducción de Harry al mundo mágico. A este paso, jamás lograrían que saliera de atrás de las piernas de Sherlock.

"El Dr. Sundberg pensó que Sherrinford no se sentiría como un fenómeno si conocía otros niños como él," respondió de repente Sherlock, "Mycroft insistió en arreglar esta reunión de familias 'aprobadas' y como siempre no pudo escoger solo una." Al parecer, ser capaz de menospreciar a su hermano era suficiente incentivo para romper su voto de silencio.

Antes que Mycroft pudiera responder, la mujer mayor que había estado retando al niño para que se uniera a jugar con los demás niños se les acerco, con el pequeño a cuestas.

"¡Hola! ¡Ustedes deben ser los tíos de Harry Potter!" les dijo ella ofreciéndoles su mano, "Soy Augusta Longbottom. Este es Neville, mi nieto. Sus padres eran aurores, saben. Estarían aquí de no ser porque están en San Mungo; torturados en la línea del deber."

Ante esto ella recibió una mirada de apenas contenida de horror, una de aburrida molestia y una de educada fascinación.

"Primos," le respondió Sherlock de repente mientras John automáticamente aceptaba su mano, aun intentando comprender como responder ante la anterior declaración.

"Encantado de conocerla Sra. Longbottom," dijo Mycroft, "Porque no dejamos que los niños jueguen y mientras tanto usted puede contarme todo sobre su encantadora familia." Aunque a John le pareció un poco falto de tacto ya que la mujer había implicado que los padres del niño, presumiblemente uno de ellos siendo hijo suyo, habían sido torturados, pero la Sra. Longbottom parecía encantada y con fuerza empujo al pequeño Neville hacia ellos, instruyéndolo a que jugara bien como un buen hijo de auror debería antes de alejarse con Mycroft.

Desafortunadamente, gracias a la introducción de Augusta Longbottom, otras familias finalmente se habían dado cuenta que la pareja que estaba medio escondida en la esquina era la misma familia que habían venido a conocer, algo que hasta ahora habían evitado manteniendo escondido a Harry. Por otro lado, restauro el orden en la habitación cuando varios padres llamaron a sus hijos. John al fin pudo hacer un conteo y descubrió que solo habían seis niños, cuatro pelirrojos todos de una misma familia. La quinta niña, también era pelirroja, pero obviamente no era parte de la otra mujer que estaba intentado acomodar a su prole. Si no fuera por el suave cabello rubio del pequeño Neville, John se habría preguntado si tener pelo rojo era una señal de ser mágico.

"¡George, Fred, Ronald, terminen y vengan a pararse aquí de inmediato!" su voz se arrastro de manera autoritaria a través de la habitación, "¡Ustedes no ven a Harry Potter corriendo por ahí como un bandido! ¡Ron, suelta el cabello de tu hermana de inmediato!" luego un hombre que llevaba la quinta pelirroja se les acerco y dejo a la niña al lado de Neville.

"Hola, es un gusto conocerlos," anuncio educado, "Soy Mortimer Bones, y esta es mi hija Susan."

"Soy el Dr. John Watson y él es Sherlock Holmes. Harry está un poco avergonzado, me temo." John estrecho su mano mientras Sherlock continuo ignorando las convenciones sociales y Harry seguía aferrado a sus piernas.

"Está bien," el hombre dijo amigable, "Susan también es así a veces cuando conocemos extraños." Y así era, la niña, cuando había sido dejada en el suelo se había aferrado de inmediato a las piernas de su padre. Luego la madre de cuatro logro llevar a todos hacia adelante e hizo una rápida instrucción, no solo de los niños presentes que iban de la niña de tres años a los gemelos de casi siete años, pero también les conto sobre tres más que no estaban allí. John en privado deseo que también hubiera dejado a los gemelos en casa, considerando que eran mayores y ya tenía a dos niños con edades similares a Harry, pero con educación los saludo a todos.

"Bueno," termino después de todo eso, "Puedo ver que eres el sobrino de Lily, los mismos ojos, aunque no tiene su cabello rojo… bien, pero aquí yo sigo y sigo y estoy segura que los niños ya están más que aburridos. Porque no dejamos que se conozcan mejor y podemos…"

"No creo que sea una buena idea," interrumpió Sherlock, " Mientras que la interacción social es importante para el desarrollo de la infancia, forzar a Sherrinford a interactuar con…"

"Lo que Sherlock quiere decir," John interrumpió con rapidez, "Es que quizás seis niños a la vez es demasiado para Harry en estos momentos."

"Nos quedaremos con la petrificada y el mudo. Por favor llévese a los mayores gritones." Y Sherlock sonrió educado, mientras los demás adultos se quedaron mirándolo.

"Mami, ¿de verdad es él?" dijo el pequeño pelirrojo rompiendo el silencio, jalando la túnica de su madre, "¿Porqué no quiere jugar?"

"Porque no dejamos que los niños de la misma edad se conozcan," sugerido John con rapidez, antes que la Sra. Weasley pudiera reaccionar al duro comentario de Sherlock sobre sus hijos, "Probablemente se lleven mejor de esa manera."

Así que se alguna manera, entre John y Mycroft, convencieron a la mujer para que se alejara con sus demás niños excepto por el niño más pequeño. Ayudó que los gemelos pensaran en los otros niños como 'bebés' y que la niña hubiera decidido aferrarse a su madre con fuerza. Por suerte, no era tímido y no protesto cuando su madre lo dejo solo con extraños. A diferencia del pobre Neville que no parecía saber que hacer o donde esconderse; John no tenía idea que había estado pensando su abuela. Resultó, sin embargo que Susan y Neville se conocían y el padre de Susan los había dejado parados juntos tomados de la mano.

"Porque no nos sentamos en un círculo," sugirió John después de un momento incomodo, mirando en especial al pequeño Ronald que estaba intentando espiar bajo el abrigo de Sherlock para pillar al niño escondido allí.

Harry fue finalmente persuadido de salir cuando su escondite accedió a sentarse en el suelo con los demás, pero igual se sentó sobre el regazo de Sherlock, su abrigo arreglado de tal manera para que pudiera esconderse en cualquier momento. John se sentó en el piso vacilante, aunque esta había sido su idea en primer lugar.

"Bueno," dijo John una vez que todos estuvieron entados mirándolo; al parecer de alguna manera había sido elegido el líder en este juego, aunque lo único que pudo sugerir fue que cada uno diera su nombre. "Mi nombre es John y soy un doctor. Eso es un sanador muggle. Y…" ¿que podía interesarle a niños de cuatro años? "Y…me gustan…los libros de piratas."

"Soy Ronald Bilius Weasley," dijo el pelirrojo a continuación, todo entusiasmando y emocionado, completamente ignorando que no era su turno en el circulo, "Y tengo cinco hermanos mayores y una hermanita pequeña y tengo cuatro años y medio, soy Ron, en realidad y casi tengo cinco años y me gustan los dragones y…"

"Gracias, Ron," lo interrumpió John, "dejemos que Susan hable ahora."

"Soy Susan y vivo con mi papá y me gustan, me gustan…me gustan los unicornios."

"Muy bien. Y qué hay de ti…er… ¿Neville?"

"…"

"Su nombre es Neville Longbottom," dijo Susan cuando Neville no hizo nada más que mirar ansioso al piso, "Tiene cuatro año, vive con su abuela y le gustan las flores."

"A los niños no le gustan las flores," Ron dijo con desprecio, "Esa es una estúpida cosa de chicas. ¡Dile que no te gustan las estúpidas flores, Nev!"

Neville levanto la mirada al fin y para sorpresa general del grupo declaro, "Si me gustan las flores."

"Muy bien, Neville," dijo John dándole una sonrisa que el tímido niño respondió con una propia, antes de mirar a Sherlock. Sherlock había pasado casi todo el tiempo de manera muy similar a Harry, observando de cerca a los otros niños.

"Mi nombre es Sherlock Holmes," les dijo, "Soy un detective consultor y me gusta resolver crímenes." Los niños se quedaron mirándolo.

"¿Que es un detetive…con…consutor?" pregunto Ron, "¿es un trabajo muggle?"

"Un de-tec-tive con-sul-tor," respondió Sherlock con cuidado y sorprendentemente con la misma paciencia que usaba con Harry, "es una persona que es llamada por la policía para resolver crímenes." Los niños siguieron mirándolo. "Atrapo gente mala."

"¿Como…como un error?" pregunto Susan.

"Un poco," dijo Sherlock dejando a John completamente confundido, hasta que Sherlock continuo, "Un au-ror es como la policía. Yo ayudo a la policía."

"¿Es un trabajo muggle?" pregunto Ron otra vez.

"Está bien," interrumpió John antes que el resto del tiempo se pasara con Sherlock enseñándoles a los niños lo que hacía exactamente, incluyendo descripciones graficas de escenas de crimen, "Ahora es turno de Harry. ¿Harry?"

Ante lo cual Harry, de alguna manera predecible, se escondió bajo el abrigo de Sherlock.

"¿Por qué se esconde?" pregunto Ron, "Es muy pequeño. ¿Es un bebé? ¿Por qué no quiere jugar?"

"Quizás porque no le agradas," sugirió Sherlock causando que el rostro de Ron se transformara en algo que podía significar lagrimas o gritos en cualquier momento.

"A algunos niños les gusta la tranquilidad," John intercedió de inmediato, "Ves lo tranquilos y callados que están Susan y Neville."

"Soy tranquilo," susurro en voz alta Ron, "Soy callado como un ratón. ¿Quieres jugar ahora, Harry?"

Harry, precavido, asomo su cabeza de entre el abrigo.

"Vamos, Harry," dijo John animándolo, "Dinos tu cosa favorita. Ves, a Susan le gustan los unicornios, a Neville le gustan las flores y a Ron le gusta…er…"

"Dragones," dijo Harry.

"¿Te gustan los dragones?" pregunto John pero Harry negó con la cabeza.

"En serio, John, Sherry te estaba ayudando. Ronald dijo que a él le gustan los dragones. Muy bien, Sherry."

"Gracias, Harry," dijo John, "¿Entonces ahora puedes contarnos de ti?"

"…soy Sherrinford Harry y me gustan los experimentos."

"No, no lo eres; eres Harry Potter," le dijo Ron como si de verdad creyera que Harry necesitaba ayuda para saber su propio nombre.

"¡No!" respondió Harry elevando un poco su voz mientras se aferraba con fuerza al abrigo de Sherlock, "¡Soy Sherrinford Harry!"

"¡Harry Potter!" insistió Ron.

"¡Sherry!" respondió Harry adelantándose un poco como para asegurar que decía lo correcto.

"¡Harry!"

"¡Sherry!"

"Harry Potter"

"¡Sherrinford Holmes!"

"¡Tranquilos, tranquilos!" interrumpió John, "Tranquilos." Lo que causo que ambos niños llevaran su discusión donde él.

"Él es Harry Potter y dice que no lo es," explico Ron como si John no hubiera estado allí todo el tiempo, mientras Harry simplemente le dijo, "Soy Sherry Holmes."

"Ronald," dijo Sherlock, "Sherry tiene dos nombres."

"Pero…"

"Ronald." entonces Ron miro al rostro serio y desaprobador de Sherlock y se largo a llorar. Ante eso, Harry también comenzó a llorar y se escondió dentro del abrigo de Sherlock. Susan y Neville los miraron y luego Susan le dio unas palmaditas en la espalda a Ron diciendo, "Tranquilo, tranquilo."

Sherlock incomodo hizo los mismos movimientos con Harry. Sherlock y Neville miraron con idénticas expresiones a John, pidiéndole que arreglara esto.

"Bueno," dijo John levantando su voz para que lo escucharan entre el llanto, "¿Quién quiere dibujar?"

Después, cuando todos los niños habían sido recogidos por sus familias, por suerte ninguno de ellos llorando en ese momento en particular, John se sentía tan cansado como Harry lucía.

"Bueno," dijo Sherlock luego de agregar una estrella a la lista de Harry, después que John había caído exhausto en la cama mientras decidía que preferiría enfrentar otra vez, Afganistán a cuatro niños de cuatro años, después de lavar los colores que no sabía cómo habían pasado del papel a la piel, "Creo que eso salió bastante bien."

Afganistán gano.

Muchas gracias a mi nueva beta mi hija pequeña (aunque no tanto)LeoSexSimbol, que me es de gran ayuda ahora y que me introdujo al espectacular y bizarro mundo de Percy Jackson.