Capitulo 9

Dormir con Sherlock solo paso en el sentido más literal de la palabra, sin importar lo a menudo que la Sra. Hudson aparecía con excusas temprano en la mañana para pillarlos. No estaba destinado a ser un arreglo permanente. John sabía que Harry necesitaba su propia habitación y Sherlock había señalado que un cierto nivel de engaño en cuanto a su matrimonio era necesario en caso de los trabajadores sociales. Luego Sherlock había accedido a rentar el 221c y era perfectamente razonable pensar que el dormitorio de ese apartamento sería usado. Excepto que no era tan cómodo como la habitación de Sherlock y ambos hombres estaban ocupados con el nuevo integrante y de alguna manera habían pasado dos meses y Sherlock ya no estaba durmiendo en el sofá y John aun no tenia habitación propia.

Y estaba bien. Todo estaba bien. A John le gustaba la nueva familia de la que era parte, de verdad. De alguna manera, con la llegada de un pequeño niño se había encontrado siendo padre (o al menos una figura paterna), esposo (mas como padre de un segundo hijo que le robaba las mantas de la cama), hijo adoptivo de una mujer que no era su ama de llaves y cuñado.

El hecho de que no había del todo, en realidad accedido a ser parte de esta familia no era en realidad relevante, porque si en este momento ellos decidían que querían mandarlo lejos tendrían una gran pelea en sus manos. La verdad era que de alguna manera se había vuelto parte de la familia de Sherlock en el momento en que había accedido a compartir apartamento con él; la llegada de Harry solo lo había hecho más oficial. Y amaba a Harry. Y a Sherlock, aunque no en el sentido de esposos. Y a la Sra. Hudson. Y…toleraba a Mycroft. Tenerlos a ellos era de verdad genial, aunque nunca hubiera pensado que se encontraría aquí en este momento de su vida. De muchas maneras esta vida era mucho mejor de la que podría haber soñado.

Todas esas verdades no cambiaban el hecho de que a John le gustaba el sexo. Sexo con mujeres. Y sexo era con seguridad una cosa que no estaba recibiendo de su 'esposo'.

Tener un esposo hacia hablar con mujeres más bien difícil; y no porque John no estuviera seguro de sí mismo en su totalidad sobre las implicaciones morales de engañar en un matrimonio en que no habían promesas ni lazos románticos. No tenía exactamente el permiso de Sherlock para dormir con otras mujeres, pero claro, Sherlock, o mejor dicho Mycroft nunca le habían pedido permiso a John para casarlo en primer lugar. Moralmente, John no podía evitar sentir que estaba en lo correcto; no era como si hubiera jurado pasar el resto de su vida en celibato al lado de Sherlock.

Pero también estaba el hecho de que John sentía devoción hacia su familia. No había sido una decisión consiente; nunca se había sentado y pensado bien para luego decir que ahora tenía una familia y eso era todo. Pero en algún momento, probablemente poco después de que Mycroft había nombrado de manera oficial a John como guardián, John había aceptado el rol que le habían impuesto. Cualquier cita que arreglara estaba condenada a ser una aventura casual de una noche, y John no se sentía cómodo con eso como una solución a largo plazo. No le parecía justo para las mujeres y había mucho riesgo involucrado en sexo casual, desde las normales ETS hasta alguno de los enemigos de Sherlock averiguando sobre sus actividades, o, simplemente, las complicaciones que se produciría con los servicios sociales. Había millones de razones en contra de que John saliera en busca de mujeres.

Pero maldición, quería sexo.

Y estaba Sarah. Ya no trabajaba o salía con ella, pero aun se mantenían en contacto. Así que cuando ella lo llamo de repente, pidiéndole que se reunieran para almorzar, su sentido común le dijo que este era un asunto casual entre amigos donde se reunirían a conversar. Después de todo, había pasado un tiempo. Otras partes de su anatomía querían ignorar al sentido común y sugerir que las razones por las que no habían funcionando las cosas entre ellos quizás no eran tan malas y el almuerzo podría hacer que las cosas volvieran a funcionar.

Sin embargo, todas sus esperanzas al entrar al lugar de la cita se desvanecieron al notar que él y Sarah no estaban para nada de acuerdo. Ella parecía estar diseccionándolo con los ojos y evitando mirarlo al mismo tiempo y no de la manera coqueta cuando te miran por entre las pestañas. Se sentía incomodo.

"Así que…" dijo ella, después del breve y patético intento de John de conversar, preguntándole como estaba todo, "Shannon me dijo que te casaste. Con Sherlock."

"Oh." John no supo que mas decir. Eso era cierto…y aun así en todas las partes importantes no era para nada cierto…y cualquier esperanza que hubiera tenido, aunque fuera ridícula y pequeña, se estaba volviendo nada.

Ella aun no lo miraba completamente, sus movimientos eran agitados y tenía so sonrisa congelada como para mostrar que estaba bien con este pedazo de información.

"Estoy feliz por ti, en serio, lo estoy, puede verlo, sabes, las miradas, los…estoy seguro de que son perfectos juntos…"

"Sarah…Sarah," dijo John intentando que ella dejara de hablar, que escuchara, que lo mirara, "¡Sarah!"

Eso funciono. Ella guardo silencio, sus ojos por fin posándose completamente sobre él causándole algo que le dio una leve punzada de dolor.

"Sarah," le dijo, su voz suave y gentil ahora que ella estaba escuchando, "No somos…no es…es solo un trozo de papel. Aun me gustan las mujeres, a Sherlock a un le gusta…nadie, por lo que se."

Ella aun lo miraba, sus ojos bien abiertos y vulnerables. "¿Entonces porqué…?"

"Es, bueno…debido a Harry." Ella continuó mirándolo, sus ojos llenos de confusión.

"¿Debido a…Harry?" pregunto ella, frunciendo el ceño ahora.

"¡Sí!" respondió John complacido de que ella al fin estuviera escuchando.

"¿Decidiste casarte con otros hombre…como…solidaridad, por tu hermana lesbiana?"

"S…espera no, no, no, no, no, no."

"Entonces que, John, porque esto no tiene sentido."

"Debido a Harry Potter. Él es el primo de Sherlock…su primo de cuatro años y los padres de Harry y sus padres murieron y sus tíos eran gente muy desagradable y Sherlock se quedo con él y Harry necesitaba una familia y no sé cómo, pero ahora soy su familia y él me dice tío John y no puedo dejarlo y soy su guardián y para que eso funcione debo ser el esposo de Sherlock por, bueno, razones legales."

Todo lo dijo sin respirar y Sarah aun lo estaba mirando. El celular de John sonó. Sarah aun seguía mirándolo. El celular de John se sentía como si estuviera quemando un agujero en sus pantalones; le urgía sacarlo y leer el mensaje, quizás era para escapar de esta incomoda conversación, la sensación era tan fuerte que sus dedos se retorcían. Se resistió.

"¿Así que tienes un hijo?" dijo Sarah al fin. "Tú y Sherlock tienen un hijo."

"¿No lo había mencionado?" pregunto John. ¿Había pasado tanto tiempo desde que él y Sarah habían conversado? ¿Que ella no sabía de Harry o Sherlock? Su celular sonó otra vez. "¿Tengo…tengo fotografías?" al fin saco el celular.

-Necesito más pintura lavable. Y leche. Por favor.

"Oh cielos." No quería saber. Rápido o lo más rápido que pudo abrió la lista de fotografías.

"Ves, este es Harry," dijo, ignorando valientemente la expresión choqueada de Sarah y el sonido del celular que le anunciaba que tenía otro mensaje. Sarah acepto el celular, mirando de cerca al pequeño niño que sostenía entre sus brazos a un conejo de juguete con una tímida sonrisa.

"¿Y dices que es el primo de Sherlock?" pregunto ella observando las fotografías mientras John desesperado intentaba recordar si había alguna fotografía allí que no quisiera que ella viera. Había un sorprendente número de fotos, sobre todo porque John quería pruebas cuando alguien cuestionaba la habilidad de Sherlock de ser paternal. Al menos, probaban que los dos interactuaban de manera amigable. El parecido familiar también era obvio como noto Sarah.

"Algo sobre un hijo del que nadie sabía y la madre de Sherlock," explico de manera breve John sabiendo perfectamente bien lo que estaba implicando Sarah e ignorándolo.

"¿Y te volvieron su padre?" le preguntó ella. El celular sonó de nuevo.

"Yo…debería revisar esto."

-¿Que saca el azul y rojo de la seda?

"Oh cielos." Esta vez Sarah se acerco para leer el mensaje. Ella levanto una ceja.

"Al parecer están pintando," le dijo. Ella lo miro pensativa.

"He oído que el cloroformo es bueno para remover pintura."

"De seguro no le voy a decir eso," respondió John.

El resto del almuerzo resultó sorprendentemente agradable. John aun no pudo conseguir sexo.