Capitulo 15

"Sherlock," dijo John una vez que el largo día había terminado y que Harry estaba profundamente dormido acurrucado entre los dos, "¿Desde cuándo puedes hacer magia?" Sherlock no se molesto en levantar la mirada de su laptop pero logró responder en voz baja y suave.

"Quieres decir, ¿desde cuándo puedo manipular la energía glutinica?"

"Si, bien, eso. Lo que hiciste con el palito."

"Hoaxwood no solo hace escobas. Y no podía realizar el papel de mago si no tengo una varita funcional para lucir. La mande hacer por encargo para que no luzca como un juguete. Claro que tiene sus limitaciones; solo puede lanzar tres 'hechizos' en estos momentos y la varita debe ser cargada después de ser usada diez veces. Además es débil frente al ataque de alguien sensible a la energía glutinica; de hecho el primer hechizo que lance se rompió pero el hechizo que nos lanzaron fue absorbido por nuestros talismanes. Estoy esperando encontrar una manera de mejorar la varita pronto; solo diez usos es de verdad ridículo y en realidad quiero expandir sus habilidades. ¡Los sensibles no tienen imaginación con sus propias capacidades! Tendremos que asegurarnos que Sherry no caiga preso de esas mismas limitaciones."

John considero todo esto. Sherlock continúo haciendo lo que fuera que estaba haciendo en su laptop.

"¿Por qué no me compraste a mí un palito?" pregunto John al fin, su voz engañosamente calmada. Sherlock, detectando el peligro en ese tono, detuvo sus dedos sobre el teclado.

"Se supone que no eres sensible," dijo, después de un momento agrego, "Los no sensibles no tienen varitas."

"Los no sensibles no tienen escobas," recalco John, "Pero aún así tomare lecciones de vuelo con Patrick y Kate este fin de semana."

"Los no sensible no tiene escobas energizadas por glutinium." corrigió Sherlock mientras volvía a su trabajo.

"Llámalas como quieras, ¡¿aun quiero saber porque tú tienes una varita y yo no!?" su voz aumento de volumen por un momento y desde una esquina de la habitación Sophie ululo con suavidad mirándolo, sus ojos brillaban como pequeñas lunas en la tenue luz. John la miro precavido, aun preguntándose como lo haría el ave para pasar la noche en la habitación. Era claramente espeluznante mirar y ver sus ojos mirándolos fijamente.

"Tranquillo, John, vas a despertar a Sherry," lo amonesto Sherlock, "Y nunca antes estuviste interesado en adquirir cosas glutinicas."

"Bien. Sherlock. Quiero una varita. Listo, ¿es eso mostrar suficiente interés?"

"Bien."

John intento dormir. Sherlock continuó trabajando con su laptop. La lechuza siguió mirándolos desde el otro lado de la habitación. Harry estaba haciendo sonidos siseantes en su sueño.

John se había quedado dormido en peores condiciones. Así que durmió.

Al día siguiente, se despertó en una cama vacía con un perchero para lechuza igualmente vacío. Encontró a los tres desaparecidos abajo en el apartamento para experimentos. Sherlock se había sacado el medallón y lo sostenía en una mano y la varita en la otra mientras hablaba con Harry y la lechuza que lo miraban con intenso interés.

"Por supuesto que tendremos que encontrar una serpiente de verdad para estar seguros," estaba diciendo Sherlock cuando John entro, "Pero por ahora podemos…oh, John. Estas despierto."

"¿Qué es eso de necesitar una verdadera serpiente?" pregunto John con aire resignado mientras acariciaba el alborotado cabello de Harry.

"Es algo que dijo uno de los no sensibles ayer, después que Harry hizo que se marchara la serpiente. Oíste a Harry hablar, ¿no es así?"

"Por supuesto," respondió John aun no viendo que tenía que ver la fenomenal hazaña mágica de Harry con encontrar más serpientes.

"Al parecer nadie lo hizo. Sácate el talismán y te lo mostrare."

"Claro. Sacarme el talismán que me dijeron que jamás me sacara y que jamás experimentara con él. El extremadamente antiguo talismán que al parecer nos protegió ayer. Ese talismán."

"Si, ese. Sácatelo."

Con un suspiro, John se saco el talismán. Salió con facilidad aunque el cordón parecía haber sido más corto alrededor de su cuello.

"Vamos, Sherry," Sherlock le dijo a Harry, "Dile hola a la serpiente." Estaba apuntando a la imagen de una cobra preparada para atacar. Harry feliz se acerco y hablo. Sonaba como un siseo. Sherlock le dio una gran sonrisa a John.

"¿Ves?" dijo.

"Así que sabe hacer el sonido que hacen las serpientes. ¿Bien? ¿Buen trabajo, Harry?" Sherlock le dio la habitual mirada de desprecio que le daba cuando creía que John se estaba perdiendo algo de verdad obvio.

"¡Observa sus labios, John, sus labios! Vamos, Sherry."

Una vez más, Harry siseo. John obediente observo sus labios. Luego una vez más Sherlock lo miro expectante.

"Claro," dijo John. Luego bostezo. "Necesito desayunar. ¿Ya comiste, Harry?"

Harry considero la pregusta con cuidado, sus ojos dirigiéndose a Sherlock en caso que la respuesta correcta la encontrara allí.

"¡Comida es todo en lo que puedes pensar!" Sherlock exclamo molesto. La lechuza y John lo miraron serios. Harry se veía preocupado. Sherlock miro entre ambos y sus hombros cayeron ligeramente. "Quiero decir, comer tres comidas balanceadas es muy importante para nuestra salud. Quizás esto puede esperar hasta después de desayunar."

"Buen chico," dijo John, tomando uno de los stickers de Harry por 'buen comportamiento' y lo puso en la frente de Sherlock. Harry se puso a reír. John también le puso uno.

Antes que Sherlock pudiera decidir cómo responder a su sticker, tocaron a la puerta principal.

"La puerta, John," dijo Sherlock pasándole su talismán y tomando a Harry en brazos. "Si es Lestrade, dile que revise la iguana del vecino." Y diciendo eso, Sherlock salió del apartamento y subió la escaleras hacia el 221b. Volvieron a tocar a la puerta.

"¿Alguno de ustedes chicos va a responder a eso?" Pregunto la Sra. Hudson asomando la cabeza por su puerta, "Todavía tengo los rulos en el pelo."

"Yo me encargo Sra. Hudson," le aseguro John. Luego sonó el timbre.

Con un suspiro, John fue a responder. Por razones desconocidas, Sophie decidió que también debía ir y voló hasta posarse en su hombro, sus garras se enterraron en su ropa. Decidiendo que era demasiado temprano para preocuparse por lo que otras personas pensaran sobre las lechuzas y resignado a su vida, John abrió la puerta.

No era Lestrade quien esperaba afuera, o de hecho nadie que conocía. Había un hombre de altura y constitución normal usando ropa de calidad aunque algo desgastada y con expresión nerviosa. Miro a Sophie pero no pareció sorprenderse de que John hubiera abierto la puerta con una lechuza sobre su hombro.

"¿Si?" John pregunto educado, intentando decidir si era un cliente, un vendedor o alguien peligroso.

"Me dijeron que había un puesto de niñero en este lugar," dijo el hombre, aun luciendo nervioso y algo confundido, como si el mismo no supiera porque estaba allí, "Y me dijeron que dijera que mi nombre es ¿Mary?"

"Oh," dijo John, "Claro." Mycroft aun no se rendía en enviarles niñeras. John era tonto de haber esperado lo contrario. Sintiéndose un poco precavido, en especial después de los eventos del día anterior, John se hizo a un lado de todas maneras para dejar pasar al hombre.

"Si puedes esperar aquí un momento," le dijo John, intentando pero fallando en ofrecerle al hombre una sonrisa. Luego subió las escaleras casi corriendo. Sophie ululo indignada ante el repentino movimiento y se alejo de John en la cocina cuando él comenzó a buscar su teléfono. Lo encontró en el tercer lugar que busco, en el abrigo de Sherlock.

"John," dijo Mycroft al sonar por segunda vez el teléfono, "¿Asumo que la niñera ha llegado?"

"¿Entonces tu lo enviaste? ¿Y este tiene credenciales aparte de guardaespaldas?"

"Es una adquisición bastante buena en realidad. Bueno con una varita, era soldado, pero no tan…militarmente orientado como mi último candidato. Viene altamente recomendado. Y accedió a trabajar siete días a la semana, día y noche si es necesario. Todo lo que pide a cambio es que le den cinco días libres cada 22 o 23 días. También está bastante acostumbrado a… excentricidades y dice que disfruta trabajar con niños. No asusten a este hasta que se vaya."

Así que con su presencia confirmada, John a regañadientes cruzo por fuera de la cocina y de los aromas apetitosos de la comida que estaba siendo preparada y bajo de nuevo las escaleras para permitirle la subida al nuevo Mary.

"Te daremos un periodo de prueba de tres días," le dijo John mientras lo guiaba, "Si no has huido gritando para entonces y si a Harry le agradas, consideraremos que te quedes."

"Gracias," respondió el hombre, aún luciendo un poco confundido. John no lo culpaba; así era como la mayoría de la gente reaccionaba a un encuentro con Mycroft.

Introducir una nueva niñera se había vuelto una rutina. La niñera(o) llegaba al apartamento, les decía que su nombre era Mary (sin importar su género) y que había sido asignada(o) como su niñera. Sherlock observaba a la persona de arriba a abajo, nombraba cada falla de carácter y razón por la que era la persona más inapropiada para cuidar de Harry y nueve veces de diez lo echaba. La mitad de esas veces John iba en busca de la persona antes que pudiera marcharse, le reclamaba a Sherlock que ser 'demasiado aburrido' de hecho era algo bueno en una niñera y le dejaba con tres días de prueba. Ninguna de las niñeras que Mycroft había seleccionado había durado más de dos días. Si no resultaban ser en realidad inútiles con niños o asustaban a Harry con su sola presencia, tenían la extraña aversión a ser sujetos de experimentos.

Este hombre no se veía diferente. Siguió a John a la cocina, allí se detuvo de golpe y se quedo mirando a Harry con una expresión casi de miedo en su rostro. Miro y miro, al punto que llego a ser un poco perturbador. John intentó decidir si la mirada significaba que le tenía miedo a los niños; ese había sido el caso con una de las niñeras que Mycroft había enviado. Ella había durado un record de veintitrés minutos mientras Sherlock observaba alegre antes que John sacara a la mujer de su miseria y le dijera que esto no iba a funcionar. Nunca había visto a alguien tan aliviado de ser despedido. Aunque esta mirada hablaba de cosas en el pasado del hombre, algo turbulento. No era una fobia. John no estaba seguro de que era, o si era el tipo de mirada que John quisiera que alguien le diera a Harry. Pensó que si Sherlock hacia que este hombre se marchara John quizás no iría en su búsqueda.

Sherlock lo estaba mirando intensamente, no que el hombre lo hubiera notado porqué sus ojos aun estaban posados en Harry. Harry no se había dado cuenta, le estaba susurrando algo a Sophie mientras que empujaba las habas sobre su plato con una rebanada de manzana.

"¿Harry?" susurro el hombre y Harry giro la cabeza para mirarlo. Hubo un momento de quietud en la cocina mientras todos parecían estarse evaluando. Las tostadas salieron del tostador.

"No eres pedófilo," Sherlock anuncio después que termino su escrutinio, haciendo que el hombre se sobresaltara y prestara su atención a otra persona, "No muestras señales de excitación sexual y las verificaciones de antecedentes de Mycroft son muy exactas y si te comportaras siempre de esta manera alrededor de los niños jamás te habrían enviado. Esto es algo más. No son niños… es un niño. Este niño en particular. Te recuerda un niño que conocías, quizás un niño que perdiste. Pero no… dijiste su nombre. No es solo un niño que perdiste y no es esa adoración ridícula a la que son propensos los sensibles al glutinium… no te llama la atención la cicatriz… tu lo conoces… tú eras amigos de sus padres. Tienes experiencia peleando; tus músculos están bien desarrollados, lo sé por la manera en que te mueves y por supuesto Mycroft no enviaría a alguien que no pudiera lidiar con amenazas. Aunque has estado enfermo… una enfermedad crónica… has tenido problemas manteniendo tu peso y manteniendo un trabajo. Tus ropas son de buena calidad pero degastadas, viejas, no has podido actualizar tu guardarropa en mucho tiempo. La talla es para alguien más corpulento pero no son de segunda mano, si necesitaras ropa usada Mycroft se habría encargado de darte mejor ropa. Esta es tu ropa de hace años, antes que perdieras peso. Hay algo mas… tienes un secreto. No puede ser algo muy horrible o sino Mycroft no te habría enviado… pero te estremeciste cuando dije 'horrible'. Hay algo… algo que no estoy viendo, algo de lo que no se lo suficiente como para poder ver…"

"¿Eso quiere decir que se quedara?" pregunto John después que pareció que Sherlock había terminado o al menos su deducción se había convertido en inaudible murmullos.

"¿Con un misterio como ese colgando sobre él?" pregunto Sherlock, sonando horrorizado y encantado al mismo tiempo, "¡Por supuesto que se quedara!"

"Oh," dijo el hombre, parecía bastante aturdido y dos veces más confundido que antes, "¿Gracias?"

"No te preocupes por él; es siempre así," dijo John, "Soy John Watson, no sé lo que Mycroft te dijo sobre nosotros. Ven aquí, Harry y dile hola a… er… ¿debemos seguir diciéndote Mary?"

"En realidad preferiría que me dijeran Remus. Remus Lupin." Esto era nuevo. Todos los demás Marys se habían quedado con Mary como sus nombres. Quizás esta era una señal de que este de verdad se quedaría. Harry se acerco lentamente, parándose al lado de John medio escondiéndose tras él.

Remus sonrió y le ofreció su mano.

"Hola," le dijo, "Mi nombre es Remus. Yo conocía a tu mamá y papá."

"Soy Sherrinford Holmes," respondió Harry tomando la mano ofrecida pero sin soltar con su otra mano a John. Remus lució un poco sorprendido por la presentación y John lo miro con precaución. Alguien que conocía a sus padres probablemente no tomaría bien el cambio de nombre. Aunque Remus no dejo de sonreír.

"Es un placer conocerte, Sherrinford," le dijo. Harry agacho la cabeza.

"Está bien, Harry," dijo John, "Puedes ir a terminar tu desayuno."

Para sorpresa de John, en vez de correr a la seguridad de su asiento, Harry lentamente se soltó de la pierna de John y se acerco a Remus, sus ojos mirándolo de una manera extrañamente similar a Sherlock. John medio esperaba que Harry comenzara de repente a lanzar observaciones.

"¿Tiene hambre Sr. Remus?" pregunto Harry, "Pa… papi Sherlock dijo que usted perdió mucho peso. Puede comerse mi desayuno."

John parpadeo, por la nueva manera de Harry de llamar a Sherlock y por su repentino deseo de alimentar a Remus.

"El Sr. Remus puede tener su propia comida si quiere algo," dijo antes que John pudiera reaccionar, "Tu come tu comida y nosotros comeremos la nuestra."

Así que los cuatro, cinco si contabas a Sophie, pasaron una mañana sorprendentemente agradable.

Luego Sherlock tuvo un caso.