Capitulo 16

Era locura, locura total. Podían oír los gritos. Podían oír llanto.

"¿Nos estamos perdiendo un caso por esto?"

Sorprendentemente, no fue Sherlock quien dijo esto. Fue John.

"Era un tres," respondió Sherlock, "Máximo." Los gritos aumentaron a medida que se acercaban.

"¿Estás listo para la fiesta de cumpleaños de tu amigo?" Remus le pregunto a Harry con un intento de jovialidad mientras caminaba tras los tres. Habría sido más convincente si no hubiera estado sosteniendo un paquete envuelto de forma llamativa frente a él como si fuera un escudo.

Esto resultó ser una sabía precaución. Un misil humano cargo hacia ellos riendo como loco. Fue seguido de una niña pequeña que gritaba furiosa con toda la fuerza de sus jóvenes pulmones. Harry la miro precavido desde la seguridad de los brazos de John.

La niña que gritaba los notó de repente y los gritos cesaron de golpe. Ella se los quedo mirando con grandes ojos, luego se dio la vuelta y salió corriendo desde donde venia. Luego comenzó a gritar, con palabras esta vez.

"¡Mami, mami, está aquí, está aquí!"

Antes que ellos pudieran seguirla, una sombra paso por sobre sus cabeza. John se agacho de inmediato en posición defensiva, protegiendo con su cuerpo a Harry. Remus reacciono de manera similar, una mano protegiendo de cualquier posible ataque con el regalo, mientras la otra sostenía su varita. No hubo ataques; solo había dos niños idénticos que estaban sobre una escoba voladora que parecía muy grande para ellos.

"Fred y George Weasley bájense de la escoba de su hermano de inmediato" grito una enojada Sra. Weasley, antes de girarse y darles una amable una sonrisa. "Pasen; estamos felices de que vinieran. Ron estará tan feliz de verlos."

"Gracias por invitarnos," dijo Sherlock con su voz más encantadora. John, Remus e incluso Harry se giraron para darle idénticas miradas de confusión y en el caso de John y Remus, sospecha. La Sra. Weasley le dio una gran sonrisa.

"El niño del cumpleaños está adentro. ¡FRED Y GEORGE, QUE LES DIJE, BÁJENSE ANTES QUE SE ROMPAN EL CUELLO!" moviendo su varita, la Sra. Weasley marcho hacia ellos. Los cuatro se quedaron parados en la puerta, sin entrar por completo.

Adentro resultó ser una de las casas más extrañas que hubieran visto. No parecía que debiera seguir en pie. Podían ver no menos de siete niños corriendo por allí, algunos de ellos eran familiares. Neville parecía estar escondido bajo la mesa. Susan estaba haciendo algo con la pequeña pelirroja y una desconocida niña rubia. Tres pelirrojos se perseguían. Un pelirrojo más grande les gritaba.

"¡Dejen de correr, paren les digo, mamá me puso a cargo y les digo que paren! ¡Ginny, guarda esas tijeras y dejo el cabello de Luna tranquilo!" nadie lo escuchaba.

Ninguno de ellos quería ser el primero en cruzar la puerta. Nervioso, John se recordó que había invadido Afganistán. Podía enfrentarse al cumpleaños de un niño de cinco años en una casa mágica. Diciéndose esto, acomodo a Harry en sus brazos y lo chequeo. Harry no lucia asustado, aun. Estaba observando la escena frente a él con atención.

"Bueno, Harry, aquí estamos," le dijo John, "Prepárate. Si se pone muy malo te sacaremos de aquí. Solo tienes que decirnos. Todo lo que queremos es que juegues un ratito con los demás niños. ¿Listo?"

Harry no lucia para nada listo. Miro a Sherlock luego a Remus. Remus intento darle una sonrisa. La sonrisa lucia demasiado falsa. Luego Harry puso una expresión de determinación en su rostro.

"Estoy listo," dijo con firmeza, balanceando sus pies un poco como para hacerlos avanzar. Luego entraron.

Era como si alguien hubiera apretado el botón de pausa. Los gritos pararon. Las carreras pararon. Estaba tan silencioso que se podía oír con claridad, el sonido de unas tijeras cuando enviaban al piso un largo mechón de cabello rubio. Todos los ojos se habían vuelto a mirarlos. Todos los ojos estaban posados en Harry.

"Hola," dijo Sherlock dándoles una amable sonrisa a todos. Los ojos pasaron de Harry a Sherlock. "Mi nombre es Sherlock Holmes. Este es Sherrinford, pero ustedes lo conocen como Harry Potter. Sé que todos quieren ver a Sherry porque los grandes les contaron historias sobre él. Bueno, yo sé otra historia sobre Harry Potter. ¿Les gustaría oírla?"

Los niños se quedaron mirándolo. Estaba comenzando a sentirse como el comienzo de una película de terror. Ante cualquier movimiento los ojos de los niños comenzarían a brillar. Sherlock no lucia preocupado. Camino a la mesa que estaba cargada de regalos y saco una silla. Se sentó en ella. John, Remus, Harry y todos los niños se quedaron mirándolo.

"Bien," dijo Sherlock, "¿No quieren sentarse en un circulo para oír mi historia de Harry Potter?" él le dio a John y Remus una mirada fija.

"Oh, claro," dijo John al fin. Saco una segunda silla, la acerco y tomo asiento. Ambos miraron a Remus, quien los miraba, hasta que Remus capto la indirecta. Él dejo el regalo sobre la mesa y tomo una tercera silla para sentarse. El resto de los niños siguió mirándolos.

"¡Me sentare al lado de Harry Potter!" anuncio uno de los pelirrojos. Hubo una pequeña estampida hacia el lugar donde se encontraban John y Harry, durante el cual unas tijeras casi apuñalan accidentalmente a uno de los niños si Remus no hubiera intervenido. Hubo empujones, empellones, gritos y lágrimas.

"¡Mamá dijo que no gritaran! ¡Mamá dijo que no pelearan!" La cabeza pelirroja ligeramente más alta gritó en el caos. Con un suspiro, John puso a Harry en el regazo de Sherlock. Luego se paró a toda la altura del Capitán John Watson y grito sobre el caos.

"¡Atención!"

Todos se quedaron inmóviles, lo que fue una hazaña, ya que algunos estaban equilibrados bastante precariamente en sus intentos de empujar, jalar y espolear a su posición favorita.

"Eso es lo que yo llamo magia," Lupin le susurro a Harry y Sherlock en el repentino silencio. Sherlock murmuro ' energía glutinica '. Harry sonrió. Los niños estaban mirando a John con expresiones inciertas. John sabía que tenía que actuar rápido antes que decidieran dejar de escucharlo.

"¡Todos pónganse en fila!" ordeno el Capitán John. Los niños mayores obedecieron con rapidez, sonriendo. Algunos de los niños menores lucían confundidos, pero cuando John comenzó a decirles 'buen trabajo' a los que estaban parados más derechos y tranquilos, aun en su persona de inspector militar, tuvo pronto a todos los demás intentando estar lo más derechos posible en una línea. Incluso Neville había salido de debajo de la mesa. Harry parecía contento en el regazo de Sherlock aunque no parecía querer esconderse.

"Mucho mejor," dijo John. "Ahora, ¿dónde está el niño del cumpleaños?"

"Aquí, soy Ron, Sr. papá de Harry. ¡Hoy cumplo cinco!" dijo uno de los niños pelirrojos que vagamente recordaba de su primera reunión mágica.

"Está bien, Ron, creo que tú debes sentarte aquí, junto al Sr. Sherlock y Harry." Ron comenzó saltar arriba y abajo. Los otros niños comenzaron a lucir rebeldes. Antes de que pudieran romper la formación y comenzaran a pelear de nuevo, John gruño, "¡Atención!" Miró severamente a la diminuta niña de cabellos rojos que estaba saliéndose de la formación para acercarse a Ron y Harry. En vez de que se largara a llorar, lo que uno esperaría cuando un adulto mira enojado a una niña pequeña, ella dejo escapar una risita.

"Asombroso," le susurro Remus a Sherlock, "Uno pensaría que estarían aterrorizados de un adulto gritándoles."

"Nadie le tiene miedo a John," comento Sherlock con voz baja y profunda, "Es por eso que es tan peligroso."

John, mientras tanto, estaba inspeccionando sus tropas. Se detuvo frente al niño mayor que había intentado controlar la locura.

"¿Tu estas a cargo soldado?" demando John. El niño levanto la cabeza orgulloso.

"Si. Mamá me dejo a cargo. ¡Pero nadie escucha!"

"Ya veo," dijo John sacudiendo la cabeza con tristeza. "Bueno, eso no sirve. ¿Cuál es tu nombre soldado?"

"Percy…señor," respondió el niño

"¡Está bien tropa, escuchen! Percy va a aplaudir y quiero que todos salten como conejo. Luego cuando el aplauda de nuevo todos se quedaran congelados. Percy va a escoger al que ponga mejor atención para que se siente el círculo. ¡Si no escuchan a Percy, no tendrán un lugar donde sentarse! ¿Listos? ¡Percy, aplaude!"

Percy aplaudió. Los niños los miraron. Percy lucia derrotado. Entonces Neville comenzó a saltar.

"Salta, Ginny, él aplaudió, así que tienes que saltar," Ron le dijo a su hermanita. Ginny, Susan y la niña rubia comenzaron a saltar. Los demás niños también comenzaron a hacerlo, tratando de superarse. Percy aplaudió de nuevo. Hasta él se quedo sorprendido cuando casi todos los niños se quedaron inmóviles, intentando mantener incomodas posiciones.

"Muy bien," dijo John antes de mirar a Percy, "¿Quien escucho mejor? ¿Quien se sentara primero?"

"Oh…um…" todos los niños lo miraron implorantes sin moverse.

"Ginny, creo," dijo el niño al fin y su hermanita corrió a abrazarlo antes de ir a sentarse al lado de Ron en el piso. Se escucho un suspiro colectivo de alivio cuando ella no escogió el otro lugar principal al lado de Sherlock y Harry. Con estimulo de John, Percy aplaudió otra vez. Esta vez, todos comenzaron a saltar de inmediato. Percy escogió a Neville que si se sentó al lado de Sherlock y Harry. Uno por uno, cada niño se pudo sentar. Finalmente, cuando los dos últimos se habían sentado en una decepcionante posición frente a Sherlock y Harry, John puso una silla para que Percy se sentara con los demás adultos.

"Ahora," anuncio Sherlock, "Sherry y yo tenemos una historia para ustedes. Es sobre Harry Potter."

"Es todo sobre Harry Potter," dijo Ron en voz alta, "Él…"

Percy aplaudió con fuerza. Todos los niños saltaron. Algunos de ellos haciendo sonidos de conejo. Percy aplaudió otra vez.

"Muy bien," dijo John.

"Ahora," dijo Sherlock, "Tendrán que estar my callados y escuchar bien con sus oídos, o no podrán escuchar la historia."

Se quedaron en silencio. Muchos niños pusieron sus manos alrededor de sus orejas para demostrar que estaban escuchando.

"Había una vez," dijo Sherlock, "Un niño llamado Harry Potter. Él era muy famoso. Todos amaban a Harry Potter. Todos se le quedaban mirando. Lo miraban y lo miraban, y eso daba miedo. No es divertido cuando todos te miran. Así que Harry Potter escondió su cara.

Por mucho tiempo, Harry vivió con su tío y su tía. Pero sus tíos eran monstruos malvados. Así que Harry se fue a vivir conmigo y John. Y aun así adonde fuera que él iba, la gente lo miraba y lo miraba. A él no le gustaba eso.

Así que los nuevos papás de Harry decidieron llamarlo Sherrinford. Sherrinford no era famoso como Harry Potter. Nadie se quedaba mirando a Sherrinford. Entonces el pequeño Sherry era feliz. Así que desde ese día, Harry Potter se convirtió en Sherrinford Holmes. Y todos vivieron felices para siempre. El fin."

Los niños consideraron la historia.

"Pero Sr. Sherlock," dijo uno de los pelirrojos, "¿Por qué Harry Potter no quiere ser Harry Potter? Si yo fuera Harry Potter, querría que todos lo supieran."

"¿Por qué Harry Potter vivía con monstruos?" pregunto Ginny.

"Yo seré tu amigo, Sherry," Ron le prometió a Harry, "No me quedare mirando ni nada de eso."

Antes que Sherlock o Harry pudieran responder y antes que Percy decidiera aplaudir otra vez ya que todos los niños habían comenzado a hablar al mismo tiempo acercándose a la silla de Sherlock, la puerta se abrió de golpe.

"Tengo la pintata," dijo el hombre en la puerta, sosteniendo algo que de seguro había comenzado su vida como una piñata con forma de burro, pero probablemente no había sido tan brillante y extraña en sus orígenes. El hombre noto a Sherlock, John y Remus. "Oh, hola, soy el papá de Ron. ¿Es ese Harry Potter?"

"Su nombre es Sherry," Una miríada de jóvenes voces proclamaron en sorprendente armonía. El Sr. Weasley parpadeo.

"Oh," dijo, "¿Ustedes son de verdad Muggles? ¡Estaba esperando poder conocerlos! Colecciono enchufes, saben. Yo…Lupin, ¿eres tú?"

"Si," respondió Remus.

"Pensé que dijiste que tu nombre era Remus," dijo Sherlock, "¿O es Mary?"

"Es Remus Lupin." John suspiro por la continua confusión de Sherlock respecto a los nombres. Con razón Harry se había quedado pegado con el horrible nombre de 'Sherry'.

"¿No es…una…noche problema?" pregunto el Sr. Weasley. Sherlock se animo, ansioso por cualquier nueva información del misterio que era su niñera. Todavía no había averiguado por qué Remus dijo que estaba comenzando su tiempo de vacaciones mensuales ese mes.

"Mañana en realidad," respondió Remus luciendo nervioso y un poco pálido.

"¡Pintata!" grito Ron, "¡Pintata, pintata, pintata!"

Dándose cuenta al fin de que sería atacado por niños pequeños si no comenzaba a prestarles atención el Sr. Weasley los guio al patio.

"Ve, Sherry," le dijo Sherlock poniendo a Harry en el piso, "¿estás listo para ir con Neville, Susan y Ron para jugar con la piñata?"

"¡Vamos, Sherry, te mostrare como se hace!" dijo Ron agarrando la mano de Harry y jalando. Por un momento, Harry se resistió. Sherlock, John y Remus observaron con atención listos para intervenir en caso de lágrimas y gritos.

Luego Harry dejo de resistirse.

"Hola, Sherry," escucharon que dijo Neville al unírseles, "Tampoco me gusta que me miren."

"Yo no me quedare mirando, Sherry, solo quiero jugar," dijo Ron, "¿quieres jugar?"

"Si," dijo Harry con calidad. Los tres hombres en la puerta respiraron aliviados. Todos habían estado cautelosos de llevar a Harry a la fiesta de cumpleaños, sabiendo lo salvaje que podían ser los demás niños. Lo habían hablado con el Dr. Sundberg. Harry no podía ser protegido de los demás niños por siempre, había sido la respuesta del Dr. Sundberg. Él pensaba que Harry estaba listo, pero que deberían estar atentos para intervenir si se volvía demasiado para él. Quizás todo saldría bien.

Luego escucharon la voz de Harry otra vez, fuerte y llena de horror. "¡¿Porque están pegándole a la pintata?!"

Pese a todo, llamaron a la fiesta de cumpleaños de Ron un éxito.

Esa noche, después de orgulloso poner las estrellas en su poster Harry le conto a Sophie todo sobre la fiesta de cumpleaños y luego se fue a acostar con Sophie vigilando su sueño desde su percha, Remus se marcho.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

"Tiene que tener algo que ver con la luna llena," murmuro Sherlock para sí mismo, mirando fijo al hombre que nervioso estaba parado cerca de la puerta, "¿Qué enferma a una persona en cada luna llena?"

"¿En serio?" pregunto John incrédulo no ante la repentina sugerencia de que Remus pudiera ser un hombre lobo si no que incrédulo porque Sherlock no hubiera hecho una conexión instantánea. "Tienes que dejar de borrar información de tu mente."

"¿Qué?" pregunto Sherlock aun mirando fijo al incomodo Remus. Luego el teléfono de Sherlock sonó. Sherlock dejo de mirar fijo y agarro su teléfono.

"¡Sí! ¡Vamos, John!"

"¿Qué? Sherlock, ¿de qué estás hablando?"

"¡El caso! ¡El caso, John, el caso!"

"¿Que, hablas del caso que era un tres? ¿El caso que dijiste que no tomarías?"

"¡Un nueve, John, definitivamente un nueve! ¡No era pintura, lo ves, cierto, era labial! ¡Debemos ir al estudio!"

"¿Ahora? ¿Y qué pasa con Harry? No podemos dejarlo solo, Sherlock, la niñera ya se fue."

"Pero…" Sherlock miro alrededor confundido y noto que Remus había aprovechado la oportunidad de escabullirse por la puerta a donde fuera que se iba en la luna llena. Y luego la puerta se abrió de nuevo y una mujer apareció. Ella era alta, con corto cabello rubio y lucia completamente tranquila e imperturbable de estar caminando a la casa de un extraño y encontrar a dicho extraño parado en la parte superior del sofá.

"Er… ¿hola?" dijo John, preguntándose vagamente si ella no sería una asesina que había sido enviada para matarlos y si John debería estar tomando algún tipo de acción para prevenir eso. Ella no lucia como un cliente.

"Me dijeron que dijeran que soy la Mary sustituta," dijo ella, sosteniendo sus manos en una posición no amenazadora…lo que extrañamente la hacía lucir aun más peligrosa porque supo hacer eso en primer lugar. "Me dijeron que debo cuidar a un niño mientras su niñera habitual esta…indispuesta."

"Por supuesto que sí," dijo John suspirando mientras Sherlock la miraba de arriba a abajo. "¿Cuál es tu nombre?"

"Mary."

"Por supuesto que sí."

Una confirmación de Mycroft después y Mary se ubico en la habitación desocupada de Remus en el 221C. John aun no quería ir a ver el estudio.

"Es tarde, ¿y cómo crees que se sentirá Harry si despierta mañana solo aparte de la Sra. Hudson y una extraña?"

"Pero un nueve…" Sherlock insistió.

"Mira en tu libro de recuerdos, Sherlock, y dime que aun necesitas ir y entonces puedes irte."

Suspirando frustrado, Sherlock fue y busco su libro. Fue Harry quien lo había nombrado 'libro de recuerdos' después que Sherlock le había dicho que le ayudaba a recordar. Adentro había fotografías y dibujos. Eran fotografías de todos ellos siendo una familia, para recordarle a Sherlock cuando necesitaba que le recordaran que significaba ser una familia. Cada vez que era necesario. Como cuando iba a hacer algo que pusiera en riesgo su vida. O cuando iba a apresurarse y a dejar a Harry atrás.

Sherlock ojeo el libro. Giro su cabeza en dirección del dormitorio de Harry donde el niño dormía profundamente. Con un gruñido de frustración, Sherlock cerró con fuerza el libro.

"Sera mejor con luz de día," gruño, "Iremos a primera hora de la mañana."

Sherlock se quedaría levantado más tiempo, investigando dijo. Después, John noto que habían nuevas fotografías en el libro, de las que habían sacado en el cumpleaños. John se fue a acostar y se quedo despierto bastante tiempo. Había sido un día largo y la repentina aparición de Mary lo había alterado un poco. Ella no parecía segura. Además, era mucho más bonita que las otras Mary. De seguro había peligro allí.

John vivía para el peligro. Al final se quedo dormido.