Cuarto capítulo de la Tabla : Bambas

Palabras: 370

Advertencias: Wincest y mucho calor xD

Resumen: "De como a Dean le pone su hermano... o de como Sam pone a Dean"


Olvidadas.

Con prisa y bruscamente, las bambas de Dean se quitan la una a la otra como si la vida les fuera en ello.

Y debajo de la cama, allí se quedan. Sin nadie que las recuerde.

Pero no se sienten solas porque rápidamente son acompañadas por un par de bambas más. Y de pantalones. Y de camisetas.

Porque Dean, cuando ve que ya no aguanta más, lo hace sin más, a lo bruto.

Acorrala su hermano contra la pared y le come la boca. Empieza chupando los labios, mordiéndolos y metiendo la lengua en su boca como si quisiera arrancarle el alma. Para luego, seguir bajando.

Y Sam gime – y Dios y Satán saben que ahora ya no podrá parar.

Joder, que él había hecho todo lo posible. Vale, que quizás tocarle el culo siempre que podía a su hermano, no era demasiado normal. Y que le hubiera comido los pezones contra el Impala, tampoco. Y que intentara espiarlo cada vez que Sam se duchaba, mucho menos.

Pero coño, había sido Sam, el pequeño Sammy, quien había empezado.

Fue él quien, saliendo de la ducha con una barra de hierro entre las piernas tapada penosamente por una mini-toalla, chorreando gotas de agua por el pelo, cara, pecho y brazos -Dean se había quedado paralizado y sin aire-, le había cogido, antes de poder escapar, y le había susurrado en la oreja con esa voz, esa puta voz que hacía cuando estaba demasiado cansado, concentrado o caliente, algo como "¿Ya te vas, Dean?" y le había refregado su maldita erección en su culo.

Sí: polla de Sammy + culo de Dean

Y casi muere de un infarto.

Entonces, más caliente de lo que había estado en toda su vida, lo empujó, restregando entonces su polla con la de Sam, estampando bocas, dientes y lenguas.

Y cada día es lo mismo. Pero las bambas sólo oyen ruidos, jadeos, gemidos y creen que el riesgo de que la cama se derrumbe sobre ellas es realmente alto. Porque ahora, encima de ellas, se encuentran dos hombres y hermanos, unidos por el destino y la pasión, y a ellos no parece importarles que la cama vaya a provocar un terremoto.

Más bien, les gusta.


Por Dios, como he disfrutado escribiendo este capítulo... XD

Besos!!