¡Hola, volví~! Antes de empezar la lectura, me alegra que les haya gustado mi loca idea. De verdad gracias y sobre todo por atreverse a expresar sus opiniones sin restricciones. Y como creo fervientemente en el dicho "El que escucha consejo llega a viejo", pues aquí emplee sus recomendaciones.
Esté capítulo va dedicado a los lectores que pusieron un granito de arena al anunciar su presencia y que con sus palabras de aliento le dieron vida a esta historia, escrito por una simple primeriza de One Piece, y espero sinceramente que otros más se unan a la causa… ¡GRACIAS!
Ya no los detengo más, ¡Feliz lectura~!
Te presento a mi Sexy y Demoníaca Niñera
Por: ChibiFjola.
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CAPÍTULO 1
¿Prueba…? ¡Let's Go!
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Monkey Sabo estaba gratamente sorprendido de las cualidades de la joven pelirroja quien permanecía sentada elegantemente en un sillón individual al otro lado de la pequeña mesita que hacía juego con los sillones de la sala de estar.
Nami Water era una graduada de East Blue y con honores, siendo reconocida como el tercer estudiante más inteligente que ingresa a la preparatoria lo cual despertaba un enorme impacto porque Sabo conocía en persona a los otros dos estudiantes, ya graduados, que son considerados los más inteligentes del East Blue.
Además, una mayor satisfacción no se pudo anidar en él cuando observo y cuestionó durante su escrupuloso estudio que actualmente era una estudiante de la reconocida Universidad de Grand Line y no era de cualquiera sino exactamente la que fue fundada por Gol D. Roger. Y sinceramente hablando por muy prestigiosa que sea la Universidad eso no significa que cualquier ricachón o cerebrito nerd podía ingresar, sino estrictamente aquellos que eran considerados como "prodigios" en términos del fallecido Gol D. Roger. En resumen, Water Nami debía poseer ese algo especial que no todos consiguen formar a su temprana edad o nacer con ello en esté vasto mundo.
…Aun así… había algo que al rubio no le convencía del todo.
— Te voy a ser honesto —Comenzó Sabo inclinando su cuerpo hacía adelante, apoyando los antebrazos en sus piernas que estaban abiertas en ese momento y consiguientemente enlazó las manos para dejar caer su cabeza hacia adelante, dándole un aspecto casi derrotado. — Veo cosas muy prometedoras en tu formación Water, pero… —Alzó la mirada para ver la voluptuosa figura femenina de arriba hacia abajo en un gesto que podría considerarse descarado. — Temo que seas muy frágil para la tarea.
El asunto se vería de mayor gravedad para Nami, quien en el fondo empezaba a sentirse ofendida e impotente (…de no acertarle una patada bien dada en la entrepierna a Sabo); si no fuera porque de fondo se escuchaba los potentes ronquidos del acompañante del Monkey mayor, estando a su lado con la cabeza apoyada en el respaldar del sofá como almohada con la boca abierta y una burbuja de moco formándose en uno de los orificios de su nariz.
…En verdad que era desesperante verlo y oírlo. Claro no fue la única con el mismo pensamiento porque el rubiales no tardo en desquitarse al acertarle un zape en la cabeza al pelinegro quien se había quedado dormido a principios de la entrevista. Ambos adultos todavía se cuestionaban en sus mentes porque rayos decidió estar presente en la reunión si no iba hacer nada constructivo.
El pelinegro no se despertó, más bien se deslizó la parte superior de su cuerpo hasta quedar acostado del lado opuesto de donde estaba sentado Sabo. Cayendo tal cual como un árbol caído. Eventualmente la burbuja de moco explotó y el moreno comenzó a farfullar algo medio dormido…
— ¿Huh? ¿Qué? —El "bello durmiente" finalmente hizo acto de presencia, incorporándose para retomar su anterior posición mientras que se restregaba un ojo con el dorso de la mano mientras que el otro lo tenía entrecerrado. — ¿Ya es hora de comer, Sabo?
Nami estrujo sus manos sobre su regazo, clavándose en el proceso las uñas en su tersa piel para no vociferar unos cuantos improperios ante esos dos. Uno por ponerle una traba a su pequeña fortuna futura y el otro porque su actitud de mentecato le exaspera.
— No Luffy, si tienes hambre ve a la cocina —Le rezongó el rubiales. — A ver si así no interrumpes la entrevista…
— ¡¿Eh?! ¿Aún no han acabado? —Cuestionó con sus ojos bien abiertos, expresando disconformidad. — Pero sí que sois lentos… —Replicó con una graciosa mueca de aburrimiento mientras que se hurgaba la nariz con uno de sus dedos meñiques, restregándole en sus narices que ellos son unos ineptos.
Sabo estaba a punto de molerlo a golpes (…si es que no se le adelanta Nami a la causa), cuando repentinamente el semblante de Luffy se tornó serio luego de haber mandado a volar un moco que se quedo pegado en la punta de su dedo meñique. La pelirroja reprimió un gruñido en desaprobación ante la acción puerca e infantil de ese lerdo.
— Hey… ¿Necesitas el trabajo, no? —Ambos adultos miraron con extrañeza la actitud del pelinegro. No obstante, Water calmó su fuego interno para responderle con una afirmación sin vacilar. — Entonces…
La seriedad de Luffy más su penetrante mirada que comenzaba a inquietar un poco a Nami; se desvaneció de un soplo, siendo sustituida por una totalmente hambrienta. Teniendo la mirada desenfocada con un hilo de saliva asomándose en la comisura de su boca.
— ¿Sabes cocinar carne?
Por poco y los adultos se cayeron de sus asientos por la estúpida e impropia pregunta.
— ¡¿Qué clase de pregunta es esa?!
— Oi, ¿Sabes o no? —Insistió impaciente.
— ¡Pues claro que sé! ¡Cocino prácticamente lo que sea! —Contestó sulfurada e iba estar a punto de soltarle unos cuantos insultos de no ser que recordó que requería del trabajo tal cual como le afirmó a ese fenómeno idiota.
— ¡Yosh! ¡Pues contratada! —La rabia de Nami se apagó literalmente, mirándole estupefacta como si le fueran lanzado un balde de agua fría, ¿Qué demonios…?
— ¡Luffy! ¡No sé contrata así a la gente porque sí! ¡Esto es serio ¿Sabes?!
— Soy serio… —Rezongó infantilmente, mirando aparentemente molesto a su pariente. — Te tardabas demasiado, así que decidí por ti.
Bufó exasperado, pidiendo internamente paciencia y cuando iba a volver a reprenderle luego de haber cogido fuerzas. Su hermanito tomó la palabra nuevamente, dejándole sin habla…
— Además, ¿No son esas cosas lo importante para el trabajo?
La mentalidad simple de Luffy todavía le sorprendía, porque al final no tenía… ¿La razón en primer lugar? Esas dos preguntas son necesarias de saber, la primera determina la voluntad de la persona y la segunda porque para cuidar de su familiar requerirá cocinar (enormes cantidades de comida, primordialmente carne).
Quizás Monkey D. Luffy no fuera alguien precisamente inteligente, pero gracias a esa mentalidad infantil le permite llegar a la raíz de los problemas y a su vez le permite descubrir la forma más sencilla de resolverlo.
— Sí pero… aún así…
Nami salió de su aturdimiento al notar una visible vacilación en la mirada de Sabo más no todo estaba perdido porque si el otro chico ya aprobaba el asunto, logrando un efecto en el rubiales de persuadirlo… sólo necesitaba otro empujón para obtener el trabajo. En resumen, tiene una posibilidad ¡Y no la iba a desaprovechar! Por lo que dejó fluir su lado manipulador y negoció:
— Hagamos algo —Propuso, atrayendo la atención de los dos ojinegros. — Si todavía dudan de mis capacidades… como puedo ver… —Indicó sarcástica sin poderse contener, mirando de arriba hacia abajo a Sabo quien arqueo una ceja inquisitivo. — ¿Por qué no me ponen a prueba?
Luffy inmediatamente sonrió, totalmente emocionado y recreado con la idea que se oía de lo más tentadora para divertirse. En cuanto el mayor de los Monkey no sabía si trataba con la misma pelirroja, es decir, ella desde un principio se mostró muy mansa y solidaria, pero ahora…
Fiereza podía ver en esa mirada castaña que se tornaron de un vivo e intenso color ámbar con sutiles matices de un rojo pasión.
— ¡Pues adelante…! —Exclamó el pelinegro, moviéndose inquieto en su lugar en clara emoción e impaciencia. Luego viró su rostro hacía su hermano mayor y le dijo en un reclamó casi gritándole: — ¡Y no vengas tú de aguafiestas a arruinarlo!
El rubio le miró de reojo para después asentarle un zape en la cabeza a su familiar, no tardando en oír las quejas de esté. Sabo miró pensativo a Water, recapacitando sobre toda la información y concluyó que si Luffy desde un principio la escogió al azar aquel día sin ni siquiera conocerla, debió ser por algo ¿No? Sí ahora casualmente la tiene ahí enfrente solicitando dicho trabajo. Y algo que ha comprendido a duras penas el joven empresario a lo largo de los años… es que no hay que cuestionar mucho cuando su hermanito intuye algo con su instinto o corazonadas (lo que mejor se acople en términos de Luffy).
— Trato hecho, Water —Su familiar no tardo en celebrar con un "¡Yuju!" y alzando los brazos hacia arriba. — Vendrá mañana a trabajar para lo que solicitamos y cuidará de mi hermanito…
Sonrió con altivez, asegurando: — Puede darlo por hecho. Si no apruebo lo cual dudo, entenderé que no soy apta para la tarea y me iré sin rechistar.
— De lo contrario, el trabajo es suyo y yo lo aceptaré sin protestar.
Ahora fue el turno de sonreír soberbio Sabo quien recargando su espalda en el respaldar del mullido sofá, se cruzo de brazos y piernas altivamente igual que ella pero de un modo varonil.
— Por supuesto —Contestó Nami como si fuera lo más obvio. — Y para que lo tenga presente, le recomiendo tenerlo por escrito.
La sonrisa del mayor de los Monkey se acentuó, relamiéndose los labios antes de hablar… como si estuviera saboreando el momento de decir "Jaque" y probablemente hasta de concluir la frase con el "Mate" que le determinaría la victoria contra su contrincante:
— Entonces le presento al miembro más joven de la familia, a mi hermanito… —Galantemente movió su brazo para señalar a Luffy que seguía ensimismado en su emoción e impaciencia de que mañana le aguarda una entretenida aventura. — Monkey D. Luffy.
Tal como lo esperaba Sabo, la sonrisa altiva de la pelirroja se desarmó… porque algo que él obvió, fue aclararle la aparente duda de ella sobre a quién cuidaría y lo notó en el instante que apareció Luffy antes que iniciara la entrevista. Observando que Water no reaccionó ni reconoció a su hermano menor, mostrando genuino desinterés por la presencia de esté… un asunto algo inusual ya que a sus dieciocho años es muy cotizado y popular con el género femenino por su sola apariencia, así como también por su fama como procedencia.
Teniendo la total concentración de la pelirroja en él sobre la entrevista y no en el pequeño Monkey… hasta ahora, claro.
— ¿Qué pasa? ¿Acaso se…?
El joven empresario dejo inconclusa sus preguntas impertinentes y gradualmente su sonrisa altiva se fue borrando cuando observó con extrañeza que la mirada de desconcierto de Nami se tornó imprevistamente condescendiente, mientras que miraba al pelinegro que le devolvía la mirada confundido.
— ¿Padece una condición especial?
Ambos Monkey se quedaron mudos a la pregunta al principio, luego intercambiaron miradas ellos dos para después desternillarse en sonoras y resueltas carcajadas que fueron interrumpidas de improvisto…
— ¡Oye…! ¡No soy retardado!
Luffy protestó. Sorprendentemente había captado el insulto en la pregunta lo cual provoco que Sabo soltara una ahogada exclamación de sorpresa, mirándolo con incredulidad para volver a reírse de forma más sonora, rodeando con un brazo los hombros modestamente anchos de su familiar que seguía mirando fijamente a la pelirroja con una infantil mueca enfurruñada.
— No, Luffy está cien por ciento sano —Dijo finalmente Sabo en el momento oportuno porque Nami ya no toleraba más la mirada penetrante del menor de los Monkey sobre su persona. Pudiendo distraerse un poco al prestar atención a las palabras de quien sería uno de sus jefes en caso de que obtenga el trabajo. —…Pero no te voy a negar que… es un niño encerrado en el cuerpo de un hombre.
Water alzó una ceja escéptica sin todavía entender ¿Entonces por qué demonios un chico que no se le calcula más de dieciocho años de edad, necesita niñera? Hay algo que no cuadra en esa ecuación.
— ¿Te retractas?
Ella salió de sus reflexiones para ver qué Sabo distraídamente revolvía la sedosa y rebelde cabellera azabache de su hermano menor, viéndose una relativa diferencia de estatura en ambos a pesar de que respectivamente son altos. En cuanto Luffy al recibir las acaricias en el cabello, su semblante se suavizo tenuemente y cerró un ojo mientras que le devolvía la mirada al rubio aparentemente curioso.
Eventualmente la oscura mirada del joven empresario se situó en Nami con una sonrisa sardónica. Provocando que la pelirroja ante el desafío de esté, su orgullo surgiera, devolviéndole la sonrisa mordaz y extendió su mano en plan de estrechar sus manos como cierre del acuerdo que establecieron:
— Claro que no. Y como ya dije, lo quiero por escrito.
— ¿No confías en mi palabra? —Preguntó un poco serio al igual que Luffy, sin tener la mínima intención de estrecharle la mano aún.
— Yo no dije eso. Pero tan poco soy ingenua.
Entonces Sabo le miró fijamente a los ojos, suavizándose su semblante al ver que en esa mirada castaña expresaba (por mucho que ella lo disimulara) las decepciones y malestares que ha experimentado a lo largo de la vida. Condescendiente al despertarle empatía la pelirroja, finalmente alzó su mano para estrecharla con la de ella que resulto ser suave y pequeña bajo su agarre.
— Comprendo. Que así sea —Y por primera vez durante la entrevista, el rubio le dedico una gran sonrisa al estilo Monkey a Water. Aquel gesto que si bien era simple, la realidad es que tenía mucho poder cuando viene de dicha familia porque sus sonrisas te dejan sin aliento con el corazón en la garganta y te arrastra en una ilusión que te hace pensar que el tiempo se detuvo. — Fue un placer hacer negocios con usted.
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— ¡Oh~! Buenos días, Señorita. —
— Eran buenos… —Contestó malhumorada Nami bebiendo de su café latte. Usualmente no era una fiel consumidora del café, prefiriendo un jugo de frutas recién exprimido que una amarga y caliente bebida con el esencial componente de estimulo, la cafeína. Pero actualmente lo requería porque eran las diez de la mañana… y Vivi no dejo de atosigarla ayer hasta altas horas de la madrugada una vez que supo que cuidaría del "famosísimo" Monkey D. Luffy como si no fuera suficiente, el puto Pato le dio dulcemente los "Buenos días" como siempre. — Hasta que me desperté.
El vigilante del día anterior que le dio amablemente la cola a la residencia Monkey de ida y vuelta, nuevamente hacia acto de presencia conduciendo su pequeño carrito una vez que ingreso al exclusivo vecindario. Él se carcajeo divertido por las palabras de la joven mujer que para esos momentos vestía menos formal que el día anterior pero aún preservando la elegancia y feminidad en su vestuario.
— Ay Señorita, en verdad que las llevas de perder si viene en ese estado.
— Jamás he perdido un desafío Ossan y nada ni nadie impedirá que cobre ese jugoso sueldo —Indicó, montándose en el coche una vez que recibió una invitación a subirse de parte del hombre al apuntarle con la cabeza el asiento del copiloto. Posteriormente el práctico vehículo arranco a la ruta que marcaría el destino de la pelirroja.
Él sonrió complacido por la determinación de la muchacha así como por su cruda honestidad en manifestar su interés por el trabajo y no la culpaba, cobrar mensualmente millones de berries por la cabeza del menor de los Monkey es como ganarse la lotería.
— Sí usted lo dice…
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— ¿Trajisteis armas?
Nami arqueo una ceja en interrogativa (y mentira sería si no dice desconcierto) ante la pregunta del gigantón que la iba a escoltar hasta la mansión Monkey, orden de Koala y por consiguiente de Sabo, una vez le permitieron la entrada a la residencia.
— No —Contestó escuetamente al no saber más que decir, recibiendo de nuevo su cartera luego de haber sido revisada por el personal privado de seguridad de la familia (eso sin contar que antes de poner un pie en la propiedad Monkey fue monitoreada de la cabeza a los pies muy al estilo de los aeropuertos con el exhaustivo protocolo y todo).
— Pues que pena —El intimidante escolta se mostró decepcionado (o eso pareció, ya que era difícil de advertir su ánimo en ese semblante rigurosamente templado que tenía). Agregando para mayor desconcierto en ella: — Las necesitaras.
— ¡¿Eh?!
Water miró apremiante al escolta que anteriormente se presento llanamente como Hack pero esté parecía no tener intención de explicarle su insólito comentario, siendo claramente manifestado al comenzar a caminar fuera de uno de los cuarteles situados en puntos estratégicos que poseía la propiedad Monkey. En este caso la de la entrada principal repleto de leales guardaespaldas privados, listos para proteger a la noble familia que vivía a unas cuantas hectáreas de ahí en la comodidad de su lujosa mansión.
— Andando. No tenemos todo el día.
La pelirroja bufó ante la orden, haciéndola sentir que estaba en el ejército, más no dijo nada y acelero el paso para alcanzar al sujeto de largo cabello canoso y acomodada barba con bigote igualmente cano.
…Por otro lado, muy lejos de ahí en caso de que te fueras a pie o incluso te transportaras en auto. A menos que te fueras en helicóptero por lo que llegarías a unos quince minutos: en la mansión Monkey, Sabo se alistaba para irse al trabajo siendo seguido de cerca por Koala que le recordaba en una voz calmada y concisa todos los pendientes a realizar en el día de hoy, más otros asuntos de su agenda que debían tener en cuenta por anticipado a la fecha.
— Un momento. ¿Y Luffy?
— Ya llegó de la preparatoria —Al recibir la mirada apremiante de su jefe. Agregó como si fuera un mártir el decirlo (lo cual era así para ella porque era la enésima vez que lo decía): — Está afuera jugando como siempre. Y la candidata a niñera viene en camino junto con Hack, en pocos minutos estarán aquí.
— Excelente.
Asintió con aburrimiento ante la respuesta recibida, ignorando la sonrisa cargada de diablura del rubio que se manoseaba las manos en saña tal cual como los villanos de las caricaturas cuando planean una fechoría. —…Como seguía diciendo, a las tres y quince iremos…
— ¿Iremos? ¡Ha-ah! —A continuación la señaló divertido con uno de sus dedos índice de manera acusadora, diciéndole: — TÚ te quedaras a vigilar el curso de la prueba en mi lugar.
— ¡¿QUÉ?! ¡Ni lo sueñes! —Protestó automáticamente Koala, manifestando un marcado desagrado por la sola idea. — No voy a quedarme aquí. Jugando a los espías, siguiéndole a todos lados una vez que empiece a desatarse el caos.
— ¡Oi! ¡Oi! Alguien tiene que sacrificarse a la causa —Era más que obvio que a través de la mirada fulminante que le dedicaba la mujer de corta cabellera castaña de sutil tonalidad naranja… le estaba evocando a él cada uno de sus ancestros.
— ¡SA-BO~! —Llamó masticando las palabras y aunque el aludido estaba al tanto que su sola existencia peligra, despreocupadamente se carcajeo en la cara de su secretaría… no tardando en sentir como sus mejillas eran jaladas y pellizcadas ferozmente por Koala quien le sermoneaba e insultaba.
—… ¡Tú y tu maldito complejo de hermano, bastardo…!
—…Ashí…nugna…porde…epicalte…
— ¿Huh? ¿Explicarme qué? —Milagrosamente había entendido lo que dijo Monkey mientras que le jalaba sin piedad de los cachetes, casi deformándole el rostro en graciosas muecas. Ahora mirando con ojos curiosos a su jefe-amigo.
—…shuelta…
Ella obedeció y lo libero de su castigo, volviendo los cachetes a su estado normal en el rostro masculino, más no abandono el tono rojizo en esa zona al haber sido tratadas sin misericordia. Advirtiendo que tardaría un rato que le bajara la rojez en las mejillas.
— ¡Ains! —Exclamó en queja él, sobándose una de las mejillas con cuidado al tenerlas sensibles. — A veces creo que fuisteis concebida por unos cangrejos.
— Bien. Explica y más vale que sea bueno lo que oiga o sino… —Con sus manos simulo unas tenazas, abriéndolas y cerrándolas tal cual como lo haría el mencionado crustáceos con el que acaba de ser aparentada. Debido a su gesto, Sabo habiendo captado el mensaje se mostró intimidado ante la amenaza.
— Un día de estos me vas arrancar los cachetes —Rezongo infantilmente.
— Y tú un día de estos me vas a encaminar a ser una secretaría homicida —Contraatacó con una sonrisa divertida y ligeramente altiva. Eventualmente ambos se sonrieron en complicidad…
Después de todo así ha sido y así será siempre su convivencia, nacida de un estrecho lazo de camaradería.
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Hace ya un par de horas había iniciado la "prueba" para Nami. Siendo un simple trabajo de niñera que resultó ser de lo más rigurosa con la primera tarea asignada de la propia boca del pequeño Monkey (justamente en el preciso instante que Sabo y Koala pusieron pies en pólvora fuera de la mansión); diciendo simplemente un "¡Tengo hambre!" y como para consolidar el comentario, oportunamente el estomago de él no tardo en gruñir ruidosamente en demanda de comida.
Metida en su papel de Mary Poppins, la pelirroja no tardo en cumplirle el capricho al nene que fue mantenido en sábanas de seda. Adentrándose a la cocina seguido de Luffy quien babeaba y tenía la mirada desenfocada…
Y a partir de ahí las cosas fueron de mal a PEOR.
Después de esté día Nami esta segurísima que no quiere tener descendencia porque esa frase de que "con el tiempo los niños mejoran al crecer" es MENTIRA. El bastardo mequetrefe ese era sumamente inaguantable, moviéndose de aquí y allá preguntándole por todo y metiendo sus manos en la comida para robar un bocado sin importarle si está cocido o no. Y ella no podía mandarlo a dormir de un solo golpe porque tenía que preservar su papel de una niñera ejemplar de lo más dulce y amable para agradarle al chiquillo esté.
«Sólo por esté día, aguanta Nami y todos esos berries serán tuyos…», se decía luego de unas ajetreadas horas en la cocina preparando masivas cantidades de carne acompañado de otros contornos. Estaba exhausta física y mentalmente, volteo un poco para ver a sus espaldas al pelinegro engullendo la comida de forma poco civilizada.
Y por un instante… sólo por un instante, ella deseo que él se atragantara con la comida como una pequeña represalia ya que aún no se le pasaba la bronca y desafortunadamente no tenía conque desquitarse para moler a golpes. Suspiró y centró su atención en una carpeta que tenía apartada de todos los trastos sucios que usó para cocinar.
Tomo el contenido de la carpeta gris, siendo una impecable hoja tamaño oficio que tenía impreso las palabras de Monkey Sabo. Frunció el ceño e hincho los mofletes en claro mosqueo al releer unos cuantos párrafos del bien estructurado y resumido documento:
"…Para que veas que no soy malo, te dejó unos cuantos Tips que deberías tener en cuenta. Además que no dispongo de tiempo suficiente para contártelos todos, así que salimos ganando ambos. Tú tienes tu recordatorio de quehaceres y yo ahorro mi valioso tiempo…"
Era innecesario mencionar que ya Nami iba por el enésimo insulto dirigido hacía Sabo.
"1. – Luffy y la Comida: como ya debes estar dándote cuenta, mi hermanito tiene un gran apetito. No te asustes por lo que coma, tiene un sistema digestivo inhumano. Aún así eso no significa que no tenga límites, por favor, controla las cantidades de comida que engulle durante el día. (Sin contar los otros contornos…) cinco u ocho kilos de carne –cocida– en cada almuerzo serán más que suficiente a excepción claro de una pequeña merienda que deberá ser un kilo de carne –cocida– ni más ni menos por mucho que Luffy proteste."
La pelirroja puso los ojos en blanco al reflexionar mejor el asunto luego de las infernales horas que estuvo cocinando, ¿Merienda ha dicho? ¡¿Acaso al rato le va a pedir comer más?! Ante la sola idea decidió continuar con la lectura en busca de que en la primera nota le indiquen lo contrario a sus temores… sólo para detallar que en palabras un poco más chicas, situadas debajo del primer "Tip", decía:
"(OJO): Por nada del mundo apartes tus ojos de Luffy. JAMÁS. O si no te arrepentirás, y después de una gran comilona es cuando él se vuelve temerario, metiéndose en problemas hasta en las circunstancias más simples o absurdas."
Alto. ¿Por qué ya no escucha el tintineo de los platos y a Luffy masticando con la boca llena?, Nami rezo internamente porque estuviera allí mientras que se volteaba con lentitud para ver hacía la mesa… sólo para casi darle un patatús cuando ve los platos vacíos y amontonados ¡Sin el idiota por ningún lado!
— ¡LUFFY…!
Ella no tardó en salir de la cocina con el documento en manos, viéndose reflejado en su pálido rostro la preocupación y enojo entremezclado… Todo ante la vista de unos preciosos ojos azules índigo que observaban en primera fila la escena desde un lugar remoto que vendría siendo en la comodidad de una de las habitaciones de los cuarteles privados de los Monkey y enfrente de su persona tenía una enorme pantalla plana que abarcaba la mayor parte de la pared junto con otras veinte mini pantallas planas que monitoreaban otros lugares de la mansión Monkey.
— Ay, y eso que te lo advirtieron… —Dijo con pena ajena la ojiazul, recargando su espalda en el respaldar de la mullida silla reclinable de cuero y con un bol reposando sobre su regazo que contenía apetecibles palomitas de maíz.
— ¿Koala? —
La aludida dio un respingo en su asiento para asomar la cabeza fuera de su cómoda silla y ver detrás de su persona como a lo lejos, en la puerta estaba una cara familiar. Sonrió alegre:
— ¡Hack! Por poco me das un susto, creí que era alguien más del personal… ¡Pasa! ¡Pasa! —Le invitó risueña, ignorando olímpicamente los gritos impacientes de Nami y las risas risueñas e infantiles de Luffy que se televisaban en las pantallas.
El gigantón vestía un traje ejecutivo masculino de color negro que entallaba a la perfección su complexión fornida. No se le calculaba más de cuarenta y seis años, tez blanca ligeramente bronceada, largo cabello canoso y con unas manchas de tonalidad ligeramente marrones en la frente que podía deberse a simples lunares, la vejez o a la exposición prolongada de los rayos del sol.
Hack pareció considerar la oferta rigurosamente ante los llamados desesperados de la pelirroja que hace un par de horas escoltó a la puerta de la mansión Monkey, no queriendo meterse en melodramas innecesarios y lo otro era negarse a Koala… sin saber cómo reaccionará. Por lo que resignado no declino la invitación, cerrando la puerta detrás de él y sentarse en la otra gran silla situada al lado de la ojiazul.
— ¿Una cerveza?
Antes de que él accediera o cuestionara porque rayos tiene una masiva cantidad de aperitivos a disposición, le fue extendida por ella la lata de cerveza que no le quedo de otra que tomarla ante la sonrisa femenina que desbordaba simpatía. Mayor fue la sorpresa cuando la sintió fría bajo su agarre, arqueando una ceja miró inquisitivo como la mujer tenía al lado una cava playera de tamaño mediano repleto de hielo en la cual yacía enterradas varías latas de cervezas. Por supuesto no hizo falta ver la enorme bolsa que parecía a punto de reventar de toda la chuchería y golosinas que contenía.
— ¿Qué haces? —Cuestionó, destapando su cerveza para beber y mirar con indiferencia los eventos que se transmitían a través de las pantallas.
— Sabo me encargó ver la prueba que pactó con Water.
— Entiendo… —Contestó con el mismo aburrimiento que expresó Koala al mencionar la orden que le fue encomendada. Tomo un sorbo y cuando observo los intentos frustrados de Nami por capturar a Luffy al finalmente encontrarlo en la inmensa residencia, su semblante se volvió cansino mientras que pensó en voz alta: —…Debió llevar armas…
La mirada azulada observó de reojo al gigantón quien era uno de los mayores líderes confidenciales de la organización Monkey, después de la susodicha familia, claro.
— ¿Te animas a volver más divertida está tragicomedia, Hack? —Insinúo con una sonrisa infantilmente ladina la pelicastaña.
«No.» pensó inmediatamente el peliblanco, pero sabía que no valía la pena negársele a Koala. Era débil contra esa niña que ha criado prácticamente desde que quedo huérfana de su madre a los once años de edad… — Adelante.
Ella aplaudió encantada. — Muy bien, apostemos por quién ganará al final de la contienda entre esos dos —Señaló hacía la pantalla más grande donde emitió oportunamente en el mismo escenario a los protagonistas de esta historia. — Yo le apuesto a Luffy.
La risueña secretaría no tardo en recibir la mirada penetrante de Hack en claro reproche porque la muy astuta le apostó hacía quien las lleva de ganar en esa riñas de voluntades que se televisa ante sus narices. Y obviamente eso lo deja a él a jugárselas todas por la chica pelirroja que parece que va a estar a punto de sufrir una úlcera gracias al pelinegro.
— ¿Queeé~? —Canturreó inocente y actuando sin mucho esfuerzo adorable, abanicando sus largas pestañas con encanto. Hack gruño para volver la mirada hacía la gran pantalla, ante esa acción de él, Koala lo miró con ternura porque sabía que ese gigantón era considerablemente temido y respetado pero… él no puede enfrentarse contra ella por el gran afecto que le tiene (y viceversa, por supuesto).
— ¿Cuánto?
Su sonrisa se acentuó de forma traviesa. — 250 berries. ¿Y tú?
El peliblanco la fulmino con la mirada pero ella ni se inmuto, estando de lo más relajada sin abandonar su sonrisa risueña. ¡Maldita niña bribona! Estaba desafiándolo con esa escueta suma de dinero y como el orgulloso que era él, no podía pujar por una cifra menor o mediocremente mayor… porque eso significaría que aceptaba la derrota sin ni siquiera haber empezado la apuesta.
— 1000 berries —Contestó él muy a lo macho, pero en el fondo sabía que no volvería a ver ese dinero. Estaba perdido… a menos que sucediera un milagro.
— ¡Muy bien~! —Canturreó, enfocando su atención a la gran pantalla donde pudieron ver que emitía la imagen de un extenso y ancho pasillo en donde estaba Nami alerta mirando a todos lados. Koala saboreando ya esos 1000 berries, alzó el puño en dirección hacia la pantalla como si acertara un golpe al mismo tiempo que con entusiasmo gritó: — ¡Let's Go!
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~ …Volviendo con Nami & Luffy… ~
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En un lujoso y ancho pasillo de la mansión, la joven niñera tenía un lamentable estado. Todo por las faltas horas de sueño por desvelarse con Vivi ayer, luego Carue que la despierta a tres horas de haber reconciliado el sueño… sin después poder cerrar un ojo para volver a dormir otra hora más antes de tener que irse a la residencia Monkey para la prueba…
Definitivamente no estaba en sus mejores facultades.
— ¡HAHAHAHAHAHAHA!
Ni mucho menos para perseguir a un tarado. Dios dame fuerza… ¡Para no matarlo!
Porque cada vez que escucha esas risotadas en la lejanía por los anchos pasillos, estimulan sus instintos homicidas. ¡Ya van DOS horas y media en esto! "Jugando" a la perspectiva del tarado de Luffy a "Corre, que te atrapo" (a la perspectiva de Nami: "Corre, que te mato"). «¡Aff! ¿No puedo dejarlo ser y ya…?» pensó apoyándose de una pared y avanzando a paso lánguido. Estaba sudada, acalorada, su cuerpo lo sentía tan pesado como el plomo y los parpados le pesaban tanto… que estaba que se derrumbaba aquí mismo a dormir toda una vida.
El crujido de algo la sacó de su cadena de malestares, siendo la hoja tamaño oficio que le dejo Sabo que en algún momento se soltó de su agarre y ahora reposaba en el suelo. Miró con desaprobación el papel, impreso por ambas caras las palabras del rubio y aunque su mente le gritara que no leyera su contenido, su cuerpo se inclino a tomar el susodicho documento y leyó otro párrafo impreso en letras chicas:
"(OJO): Si estás pensando un ¿Qué puede salir mal dejándolo ser?, me temo que vas a fracasar irremediablemente en tú labor. Además que sólo una novata piensa así ¿Acaso no sabes que la regla número uno en el cuidado de los niños es NUNCA quitarle los ojos de encima?"
«¡Pero ese idiota no es un niño!» gritó mentalmente sin abandonar la lectura.
"PD: quizás Luffy ya no sea un niño –físicamente–, pero ya te lo dije ¿No?, ÉL es un niño encerrado en el cuerpo de un hombre."
«¡GRRRRRRRRRR!», gruño arrugando el papel bajo su agarre ¡¿Acaso pensó en todo?! ¡Diablos! ¡Ese documento no podía ser tan perfecto! ¡Cada maldita palabra le atina a las circunstancias que experimenta o incluso a sus pensamientos del momento!, y estuvo a punto de hacerla una bola de papel en clara exasperación…
— ¡HAHAHAHAHAHAHA!
Un destello letal vislumbro en los ojos de Nami, las risotadas de Luffy se oían cerca… por lo que, a pasos cautelosos, prácticamente felinos, se dirigió hacia donde las risas eran más audibles. Encaminándola a un gran salón del segundo piso, estaba amueblado sin sobrecargar el lugar… más no veía al idiota por ahí. Se adentró un poco más a pesar que su intuición le dictara lo contrario, no entendía los motivos, era como si… inconscientemente le advirtieran de un invisible peligro ¡Pero si no había nada ni nadie allí!
Comenzó a sentirse en un show paranormal porque cumplía con los elementos básicos para uno: la tensión en la atmosfera, el silencio enigmático y ella que apenas puede pensar bien con esa respiración asechándola a sus espaldas…
«¡Alto! ¡¿RESPIRACIÓN?!», se volteó alarmada y a la defensiva más no halló nada ¿Cómo? ¿Y la sensación de sentir una presencia detrás de su persona? — ¡Afff! —Bufó, no sabía si reírse de sí misma o enojarse por su desbordante imaginación.
…Lo que ignoraba Nami es que su intuición no estaba errada, sólo que jamás adivinaría lo que ocurre ni ocurrirá viniendo de un Monkey… que en una parte remota y fácilmente visible del salón, el joven de dieciocho años se regodeaba que aún su presencia siga pasando de inadvertida y con una sonrisa traviesa se acomodo mejor en su posición e inhaló profundo para soltar a todo pulmón…
— ¡OI, NAAAAMI…! —
— ¡ECK! —Vociferó la aludida que al alzar la cabeza al techo donde vino el potente llamado, lo primero que dio fue con el rostro del joven "D" que la dejó anonadada. — ¡¿QU…?! —Retrocedió pero en su intento, tropezó y cayó de sentón. Soltando un quejido por el impacto de la caída en su trasero.
— Shishishishishishi.
La risa característica de Luffy no tardo en hacerse oír, y Nami un poco más compuesta, pero todavía sin la fuerza para incorporarse del suelo; alzó su mirada castaña para enfrentar al quien le sacó un susto de muerte… más no vociferó contra él improperios, ni le regaño ya que la estupefacción seguía aturdiendo sus sentidos.
— ¡¿PERO CÓMO RAYOS LLEGASTEIS AHÍ?!
La incredulidad de Water era justificada y es que no todos los días ves a una persona colgada de cabeza en un candelabro, balanceándose tal cual como un mono. En verdad que Luffy le hacía honor a su apellido ¡Sólo le falta el racimo de bananas y listo! Tenemos un chimpancé lampiño y flacucho con cara de idiota.
— Pues subiendo.
Estuvo a punto de estampar su mano de un manotazo en su cara por aquella respuesta.
— ¡Claro que subiendo! ¡¿Pero cómo le hicisteis?!
Cuando él despego sus labios en plan de responderle, ella aún en su martirio personal de que él se rompa el cuello en horas del trabajo (si después de su jornada finalizada el Monkey quería suicidarse ¡Pues adelante! No sería el primer imbécil que se cree un innato deportista extremo…), le interrumpió levantándose del suelo de un saltó:
— ¡Sabes qué, olvídalo! ¡MEJOR BÁJATE DE ALLÍ!
El pelinegro desde su lugar simplemente le observo con ojos curiosos… casi como midiéndola de brazos cruzados como si estar de cabeza colgado de una lámpara no sea gran cosa o que podía lesionarse gravemente al caer de una altura de cuatro metros o más. En cuestión de segundos contestó llanamente "Ok" encogiéndose de hombros y eventualmente su gran sonrisa volvió…
Mientras que Nami empalideció.
— ¡NO! ¡NO ALTO…!
Gritaba ella al ver que el joven "D" comenzó a balancearse abruptamente hacia adelante y hacia atrás como si estuviera en un trapecio pero la realidad era otra, porque el candelabro se meció horriblemente manifestando que en cualquier momento se desprendería del techo y caería al suelo junto al moreno en el proceso.
La pelirroja soltó un ahogado grito al verlo caer… todo en cámara lenta ante sus ojos al mismo tiempo que su mente se anticipaba a los resultados, verlo romperse el cuello o que el cráneo le explote una vez que impacte contra el suelo tal cual como lo haría un melón. Sin embargo, los resultados fueron distintos, Luffy aterrizó ágilmente sobre sus pies y flexionando las piernas hasta casi hincar una de las rodillas en el suelo para aminorar la caída.
Posteriormente el joven ricachón se enderezó al mismo tiempo que Water perdía fuerzas en sus torneadas y largas piernas, volviendo inminentemente al suelo. Estando sentada con la parte superior del cuerpo inclinado ligeramente hacia adelante provocando que su flequillo cubra su mirada y parte de su larga melena naranja recogida en una alta cola de caballo se deslizara hacía delante mientras que como punto de apoyo tenía sus manos en el suelo, sintiéndolas de gelatinas al igual que el resto de todo su figura que se estremecía violentamente.
El reciente susto, la presión de obtener el trabajo al ser beneficioso, las faltas horas de sueño, el desagrado aún no superado de haber sido despedida injustamente… todo, todo la abrumaba en demasía.
"— ¿Monkey D. Luffy? Lo siento amiga, no quiero ser de mal agüero, pero mejor ríndete. —"
«Vivi…», esas habían sido las palabras de su PROPIA amiga luego de contarle sus planes de como obtendrá su trabajo le dijo tan desalentador comentario seguidos de más y por supuesto, eso sin contar los demás comentarios negativos provenientes de Sabo, Hack, Koala, el Ossan… ¡Todos la subestiman!
"— Luffy-kun si bien es muy tratable, tengo entendido que es alguien difícil de lidiar. —"
¡¿Y eso qué?! ¡Maldición he pasado por cosas peores!, cuestionó mentalmente. Sintiendo para su desagrado que los ojos le escocían, un claro indicio que podía llorar por lo que automáticamente se mordió el labio inferior en un intento de reprimirse y adquirir autocontrol ¡Con un demonio, no iba a llorar!,…Esto no es nada… yo puedo… ¡Yo puedo hacerlo!
"— Entiéndelo te lo digo por tu bien… está vez debo darle la razón a Sabo-san. No podrás con la prueba ni con semejante tarea a diario. —"
— Oi. Nami —
Por otro lado Monkey ignorante y totalmente ajeno del gran malestar que le acaba de hacer sufrir la pelirroja le llamó con el fin de preguntarle qué va a preparar de merienda, ya antojándosele por anticipado un aperitivo. Además que todavía tenía energías y no quería que se detuviera el juego ¡Nami había resultado ser una divertida compañera de juegos! Aunque no entendía algunas actitudes o comentarios de ella, las muecas que hacía le eran de lo más hilarante.
Ajenos a ser observados, en una de las tantas cámaras que había situado Sabo con ayuda de Hack por toda la gran mansión: esté último en compañía de su joven discípula ya sentenciaban mentalmente que la prueba había llegado a su culminación al ver la imagen que se proyectaba en la gran pantalla y algunas otras pantallas en versión miniatura que transmitían en otros ángulos la escena.
— Mmm… —Pronunció Luffy frunciendo ligeramente el ceño, observando extrañado que la chica continúe sin moverse ¿Será que se enfermo? ¿Tendrá hambre? Cuando él tiene mucha pero mucha hambre carece de energías para moverse.
Sin darle muchas vueltas al asunto, el azabache se acerco para averiguar que le ocurría a la pelirroja. Agachándose una vez que estuvo enfrente de ella y con las manos sobre sus rodillas que estaban flexionadas, pegadas a su pecho, volvió a insistir:
— ¿Oi? ¿Nami qué pasa? —
Más no hubo respuesta, la aludida tan sólo empuño sus manos con fuerza y sus hombros se encogieron en clara tensión. Aunque ella se mostrara ajena a las palabras del Joven "D", la realidad es que lo oía perfectamente pero estaba más sumergida en sus reflexiones. Sólo un poco más… resiste Nami…, se alentaba en medio de su hiperventilación. Sólo por esté día y ya…, cerró los labios a presión e intentaba controlar los involuntarios temblores de su cuerpo.
— ¡Oi! ¡Naaaami~! —
Luffy extendió su mano para situarla en uno de los temblorosos hombros femeninos, sacudiéndola un poco… tentado después a sacudirla con mayor fuerza ya que la pelirroja seguía sin inmutarse.
«…Aguanta Nami, aguanta…», se decía cerrando los ojos con fuerza. No iba a permitir que Sabo ni nadie la alejen de su pequeña fortuna garantizada ¡Ella iba a obtener el empleo!,«…Y todos esos berries serán tuyos… todos… todos esos berries serán…»
— ¡Hey, Nami~! ¿Ya acabasteis? —Insistió Luffy fastidiado y apartando su mano de su hombro para situarlo en su estomago con mucho pesar. — Es que ya tengo hambre…
— ¡W#$MJ%&FD%$#X!
El pelinegro se cayó de culo ante el potente grito que salió de la boca de Water, mirando estupefacto y asustado a la joven mujer de frágil apariencia que ahora se ha transformado; los grandes ojos castaños adquirieron una forma malévola y se tornaron de un brillante color rojo escarlata, su dentadura se volvió filosa tal cual como los de un tiburón, su ceño lo tenía grotescamente fruncido y detrás de la menuda figura voluptuosa se materializo unas densa aura oscura con forma diabólica… que amenazaba arrastrarte al mismísimo infierno.
— ¡DE-DEMONIO…! —Exclamó Monkey, señalando a la chica. Son contables las cosas que le da miedo y jamás espero que en la breve lista… se le sumaría Nami Water.
Por supuesto, Monkey D. Luffy no fue el único que quedo en shock ante inesperada transformación. En la sala de observación del cuartel donde se encuentran Hack y Koala, sus rostros desencajados eran un total poema de asombro sin poder apartar su mirada de la gran pantalla ni mucho menos podían pestañar.
Sólo había que ver como Koala se quedo con la boca abierta al estar a punto de meterse un puñado de palomitas para degustarlas… pero su mano quedo a medio camino y sin las palomitas porque se soltaron de su agarre, cayendo sobre su regazo y otras volvieron al recipiente. En cuanto Hack no se quedo atrás, él que iba por su segunda cerveza… se resbalo de su agarre, cayendo al suelo la lata y vertiéndose su contenido en el proceso.
— ¡LU~FFY~! —Llamó en un rugido feroz Nami, acercándose para agarrarlo y definitivamente no con buenas intenciones hacía el jovencito de dieciocho años…
Eventualmente la imagen se perdió, escuchándose el molesto silbido del televisor al perderse la señal más de fondo el grito aterrado del azabache cada vez más lejano junto con la voz enfurecida de la pelirroja que se torno algo profunda y siniestra asegurándole que "No le hará nada" lo cual era evidentemente una mentira.
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FIN DEL CAPÍTULO 1.
Espero que haya sido de su agrado a pesar de que no hubo muchas escenas entre Luffy y Nami interactuando, pero en el siguiente capítulo lo harán… (Si es que Nami no lo mata primero xD).
¿Merezco Reviews? *w*
Recuerden que ustedes son el otro 50% que prolonga la existencia de esta historia.
Sin más que decir ya no les desgato la vista. ¡Bye-bye~!
PD: Aceptó consejos, opiniones, críticas constructivas, no teman en expresar lo que piensan ;). ¡Por favor~! Su criterio me ayudará a ser mejor escritora.
