Antes de comenzar. Aprovecho de felicitar a Giseliaideas ¡Feliz cumpleaños y que cumplas más! Espero que disfrutes éste pequeño presente de mi parte al igual que los demás.
¡Feliz lectura~!


Te presento a mi Sexy y Demoníaca Niñera
Por: ChibiFjola.

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CAPÍTULO 2

¡Jaque Mate Monkey's!

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Como bien ya se sabe la escasa inteligencia de Luffy es inversamente proporcional a su valentía, razón por la que apenas conoce el miedo y es incapaz de comprender el peligro…

Con algunas excepciones, claro.

— ¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!

¡LU~FFY~!

Por los pasillos de la mansión corría el miembro más joven de los Monkey, pisándole casi los talones su niñera que se transformo en un demonio y ahora le estaba dando caza. Su apariencia era siniestra junto con su aura que gritaba "Muerte". Él no le temía exactamente a la muerte, pero naturalmente su instinto de sobrevivencia le hacía correr instantáneamente porque en el fondo sabía que iba a recibir una dolorosa paliza que se comparara fácilmente a los "Puños de Amor" del abuelo.

Y Luffy sentía pánico de tan sólo pensar en Monkey D. Garp, debido a que tiende a olvidar que ya no es ese niño de siete años incapaz de defenderse de la descomunal fuerza de su longevo y brutal pariente.

¡Ven aquí Luffy! No te haré nadaaaa~

— ¡¿ESTÁS LOCA?! —Quizás no sea inteligente ¡Pero tan poco un estúpido! ¡Ni de CHISTE se iba a detener! Una cosa es no temer a morir y otra facilitarle las cosas al verdugo.

¡DETENTE PEDAZO DE MIERDA!

Monkey con mayor ahincó corrió, teniendo como ventaja que conocía mayor la casa por lo que puso a sus neuronas a funcionar y sobretodo su instinto que es su indiscutible guía. En otra parte remota de la propiedad Monkey, en el cuartel Koala y Hack estaban concentrados en ver lo que televisaban las pantallas sin perder detalle…

Koala masticaba las palomitas de una manera poco agraciada y femenina de su persona, el motivo es porque las cosas se pusieron peligrosamente interesantes… porque ahora cualquiera de los dos podía ganar la apuesta. En cuanto a Hack se colocó en su habitual postura, cruzando los brazos y observando con ojos calculadores… de los cuales fulguraba una gran satisfacción de cómo se desenvolvía las cosas. No porque tuviera una oportunidad de ganar sino que su ideología de formar amistades es "apunte de puños", ya que a su opinión así se forjan los genuinos lazos irrompibles.

…Y Luffy los experimentaría de primera mano.

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~ Volviendo con la Caza Monkey ~

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— ¡TE DIJE QUE NO CORRAS!—Gritó la pelirroja con una voz menos siniestra, aunque el aura asesina se mantenía intacta y si no le creían, la frase "Te voy a degollar" le seguía bailando en la frente tan claro como el agua. — ¡DETENTE HE DICHO!

— ¡Entonces tú también!

— ¡SI NO TE PERSIGO ESCAPARAS!

El joven "D" no se esperó que Nami Water impusiera una búsqueda implacable y es que la cólera predominaba en ella por encima de todo, porque la chica demostró seguirle el ritmo a pesar de su apariencia aparentemente frágil…

— ¡AAAAARGH!

El pelinegro se quejo al sentir como alguien desde atrás lo embistió al estilo futbol. A pesar de no haber una pelota de por medio rodando por sus pies, eso no fue ningún impedimento para la ojicastaña que con impactante agilidad cometió dicha acción. Por supuesto, el moreno cayó de espaldas resintiéndolo a lo grande en su retaguardia, aún así se incorporo de sentón en el suelo al ver que ella freno a diez pasos de él y para colmo se trono los nudillos una vez que se incorporo del suelo, volteándose para encararlo.

Con un escalofrío que lo estremeció de los pies a la cabeza, el azabache emprendió la retirada… corriendo en cuatro patas como si se tratara de un perro.

— ¡NO HUYAS! —Su sonrisa maquiavélica se borró para pronto perseguirlo. — ¡ERES MI PRESA! ¡Argh!

Nami gruño disgustada al ver como Luffy, al llegar en un pasillo donde hay unas escaleras que se dirigen al piso inferior, exactamente hacia la planta baja de la mansión (ya que estaban correteándose en el segundo piso); desde el barandal él saltó y cayó limpiamente al piso inferior sin lastimarse, ni tener que usar las escaleras como una persona ordinaria.

— ¡GYAHAHAHAHAHAHAHA!

Las risotadas de Monkey se oyeron a la lejanía mientras que ella lo perdía de vista, masculló una maldición entre dientes al momento que se seguía apoyando del barandal del cual, hace unos segundos atrás, acaba de saltar él. «¿Ahora como doy con el idiota ese?», se cuestionó mentalmente ¡Ella era muchísimo más lista! ¡No podía perder contra un imbécil con cerebro de cacahuate!

…Y entonces como si de un bombillo se fuera encendido sobre su cabeza, sonrió malignamente de oreja a oreja. Un gesto que se podía comparar perfectamente a las sonrisas de un desquiciado recién salido del manicomio.

Water pronto se devolvió hacia el gran salón donde su paciencia llego a sus límites, la habitación seguía intacta y en medio de su búsqueda apreció mejor la belleza del lugar… — ¿Huh? —Capturando su atención una foto enmarcada que reposaba sobre uno de los muebles, siendo la de tres niños que dos de ellos ella reconoció.

La imagen se veía a leguas natural y muy expresiva, los niños sonreían a la cámara mostrando su dentadura o al menos lo que quedaba de ella. Porque en el caso del rubio que reconoció como Monkey Sabo, le faltaba un diente y vestido de una manera muy peculiar al estilo victoriano que combinaba con un sombrero de copa de color negro ¿Quizás estaban en una fiesta de disfraces…? Porque Luffy usaba un sombrero de paja.

Le restó importancia y sus ojos se movieron al tercer niño, situado en el centro, entre los dos hermanos Monkey. Teniendo un parecido con el idiota a quien le dará su buena tunda (…Seguro perderá el trabajo, pero sé irá campante por su merecida venganza). La diferencia entre ambos morenos era la edad más una ferocidad e indiferencia latente en la mirada del pelinegro mayor, mientras que Luffy en sus ojos expresaba total ingenuidad y diversión. Además, que el mayor… tenía unas adorables pecas en sus mejillas, afianzando ese aspecto de niño travieso, pero a la vez suavizando su porte prepotente.

Antes de que siguiera indagando sobre aquel niño… A través del reflejo del enmarque de la fotografía, pudo ver que en el suelo reposaba lo que buscaba. — ¡Ajá! —Contenta con su nuevo hallazgo, se olvido olímpicamente de la foto y centró su atención en el papel arrugado que alisó un poco, antes de iniciar con la lectura.

"4. – Luffy y "sus escondites":Si estás atenta a este punto, es porque definitivamente no prestasteis atención a mis advertencias y pequeñas notitas marcadas en –OJO–…". Nami gruño, pensándose seriamente que Luffy no era el único Monkey que debería recibir una tunda el día de hoy (Total, ya se hizo la idea que no conseguiría el empleo ¿Así que, por qué no salir a lo grande de un despido?)., "En fin, está vez metisteis la pata a lo grande. Mi hermanito tiene el condenado don de ser escurridizo hasta el grado que, sin exagerar, te puede salir desde el techo…". Si no fuera porque ella misma lo corroboró con sus propios ojos, habría pensado que Sabo se fumó algo de procedencia sospechosa mientras que escribía el documento., "Como sea, aquí en este aspecto, estás sola."

— ¡Demonios…! —Masculló. ¿Acaso está era la derrota? ¿Luffy saldría impu…? — ¿Mhn? —Salió de sus calvarios mentales para detallar un párrafo, en letras chicas que contrastaba al tener entre paréntesis "Ojo".

"(OJO): Ah. Pero eso no justifica que todo esté perdido, tienes [5] posibles lugares que son frecuentados por Luffy. Pon atención y no te pierdas, ya que sería el colmo…". Nami se tuvo que morder la lengua. Porque gracias a Sabo e información, tiene una posibilidad de hallar al pequeño Monkey (…Y darle su merecida sentencia). Releyó minuciosamente cada uno de los cincos puntos señalados, en algunos se ubico y otros le eran totalmente desconocidos. Siguió paseando su mirada en dicha nota con sumo cuidado, no deseando perder algún detalle importante. "Si no das con mi hermanito en ninguno de los puntos señalados, pues me quito el sombrero ante ti. Porque entonces tú estás reverendamente jodida y si bien sé que Luffy se las puedes apañar por sí mismo. No estoy de acuerdo que se pierda por días en vaya a saber dónde, así que comunícate con Koala o los otros números indicados al pie de la página para que se encarguen de buscarlo.".

Water tragó seco, ¿Estaba hablando en serio? ¿El idiota de Luffy era capaz de perderse por lapsos prolongados? ¡¿Pero qué rayos es ÉL?!

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~ ((«».«»)) ~

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En un lugar remoto del tercer piso, oculto en cierta habitación de dicho piso y justamente debajo de la cama donde se oía unos ruidos de algo ser masticado con la boca abierta; se encontraba el miembro más joven de los Monkey.

Luego de su escapada triunfal, Luffy aprovechando que estaba en planta baja se paso por la cocina dándole una hojeada rápida. Donde tomó un trozo de carne cruda, apartado seguramente para la hora de la merienda. También una roja manzana que recién acababa de darle el último bocado, ya que según Sabo comer pura carne no es suficiente en la dieta. Por lo que es saludable comer más "cosas verdes". Así que una manzana a la semana es el complemento para la solicitud de su hermano.

Un eructo salió de su boca, luego observo a su alrededor. O al menos, lo que le permitía al estar debajo de la cama y se cuestiono porque rayos estaba allí en vez de ir a la cocina, asaltando el refrigerador, más sus despensas. Se encogió de hombros, restándole importancia e iba hacer el ademan de salir debajo de la cama. Retrocediendo al arrastrarse en el suelo con la panza hacia abajo…

— ¡LUFFY!

Como si de un foco se le fuera encendido en la cabeza del pelinegro, recordó gracias al sorpresivo llamado a la distancia del porqué estaba oculto. Nami le estaba dando caza y su instinto de supervivencia le advertía que no era un juego. Se acomodo mejor en la cama, casi acercándose a la pared de donde está apoyado el cabezal del lecho y los pies apuntando hacia la puerta.

— Ugh —Vocifero al tragar en seco cuando oía las puertas del tercer piso ser abiertas estridentemente, lo más inquietante es que ese sonido se volvía cada vez más y más audibles.

Definitivamente ella se estaba acercando.

En el rostro de él se reflejaba la inquietud que hasta daba cierta risa, y a la vez sentías pena ajena porque se veía como un niño en esos instantes. Quizás porque Luffy casi no ha cambiado en sus rasgos faciales durante su crecimiento. A excepción de la altura, la complexión de su cuerpo y que maduro –un poco–. El ojinegro exhibía su perfecta dentadura, pareciendo que sonreía, pero la realidad es que tenía la mandíbula tensa y los dedos tanto de sus manos como los de sus pies los tenía contraídos.

— ¡LUFFY!

El aludido imperceptible respingo en su lugar ante el potente grito acompañado de que la puerta a sus espaldas se abrió estrepitosamente, dejando entrar una corriente de aire helada que se infiltro en las ropas ligeras del joven Monkey que ni siquiera resintió al estar sudando como animal en el matadero por la presencia de la pelirroja que se paseaba por el dormitorio.

— ¡Aish! —Rezongó Water cruzándose de brazos e impactando con fuerza la suela de su sandalia izquierda, contra el suelo en claro berrinche. ¡¿Dónde se pudo meter?!, se cuestionó ya empezando a preocuparse y mitigando –minúsculamente– su enojo.

De los cinco lugares indicados por Sabo, ya va por el tercero ya que los otros dos están afuera y no bromea al decir afuera porque están lejos de su alcance. ¿Cómo rayos ella iba a meterse en la profundidad del bosque como si nada? ¿A qué? ¿A dañar sus preciosas sandalias que les costó un ojo de la cara? ¿O que la ataque un animal salvaje? ¿O en el intento de hallar a ese idiota de cacahuate, perderse ella misma sin nadie que la auxilie?

¡Ha-ah! Ni LOCA se tiraría a esa aventura suicida.

— ¡Argh! ¿Dónde estará…?

Él como mínimo pudo oír como pasos se alejaban y eventualmente como la puerta se cerraba, sobreviniendo el sepulcral silencio… que era inquietamente escalofriante al estilo película de terror. Al menos eso opinaban Koala y Hack que, desde su lugar en la comodidad del cuartel, tan sólo observaban el rostro tenso de Luffy, ya que había una cámara oculta debajo de la cama.

El silencio se hacía cada vez más predominante, haciendo que Koala masticara con más rudeza las palomitas, mientras que se inclinaba hacia la gran pantalla al igual que Hack. Expectantes de lo que ocurriese ¿Sería el final de la apuesta? ¿Nami los llamaría para ir en busca de Luffy, rindiéndose? ¿Los Monkey ganaron? ¿No habría más melodrama…?

Sin advertencia el mutismo fue interrumpido cuando el menor de los Monkey suspiro para después sonreír. — ¡Yosh! Eso estu- ¡WAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!

Koala y Hack se sobresaltaron en su lugar al ver que la gran pantalla que televisaba el rostro de Luffy; súbitamente fue alejado de la lente de la cámara oculta. Estando éste aferrándose con las uñas al suelo de madera, dejándole increíblemente las marcas de los arañazos en el proceso al ser jalado aparentemente por los pies fuera de la cama. Eventualmente la gran pantalla perdió la imagen, viéndose el típico borrón grisáceo cuando se pierde la señal. Y a cambio se oía de fondo los estruendosos alaridos del joven moreno para después predominar el molesto pitido en clara manifestación que se perdió el audio.

La ojiazul con el flequillo cubriendo sus ojos se levantó de su asiento, dejando el bol de palomitas a medio terminar e ignorando las rezagadas palomitas que cayeron sobre su persona ahora rondando hasta caer en el suelo o el sofá. Se encamino hacía el mesón donde contenía los controles donde apoyo sus manos, emanando un aire solemne.

—…Fue un buen chico… hasta el final.

— Sí —Contestó Hack con el mismo aire serio y solemne de su pupila, como si estuviera dándole unos minutos de silencio a la aparente muerte del menor de los Monkey. — …Eso significa que yo gané.

— ¡HACK! —Llamó Koala volteándose hacia el imponente hombre, recuperando su actitud vivaz y perdiendo todo rastro de su dramatismo solemne.

Él ligeramente respingo en su asiento ante el llamado de la mujer, claramente intimidado porque podría combatir con cualquier cosa, pero… con el carácter de esa chiquilla (que ya no es tan chica), su fuerza descomunal y demás habilidades en el combate no servían en lo absoluto. Estando desprotegido por lo que… disimulando su nerviosismo, contestó algo parco:

— No me tienes que pag…

— ¡NO! —Le interrumpió, llevando una mano a su cara dramáticamente en clara tragedia y del bolsillo de su falda sacó unos billetes Berry enrollados. Colocándolo sobre el mesón de controles. — ¡Agárralo! Una apuesta, es una apuesta.

Hack no pudo evitar sonreír de medio lado al oír la severidad de Koala en cumplir con el desafío, sabiendo él que ella se carcomía por dentro por haber perdido. Pero a la vez era orgullosa y aceptaría la derrota por más que la odiara…

Al final, algo le tenía que quedar a esa chiquilla si estuvo bajo su crianza. Ambos en ese aspecto eran condenadamente iguales cuando se trata del orgullo.

— ¡¿Qué esperas?! ¡TÓMALO!

Él rápidamente cumplió con la queja al ver los ojos malévolos de Koala, fijos en su imponente estatura, claramente irritada al creer que estaba siendo condescendiente con ella al no agarrar el dinero. Una buena parte lo hacía por ello, pero por otra… temía que si al hacerlo, detonara el carácter explosivo de la mujer lo cual resulto siendo todo lo contrario al quedarse quieto.

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~ Recapitulando con los protagonistas ~

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— ¡Aquí estás! —Dijo ella con voz siniestra e iracunda. — ¡Ahora vamos a jugar al estilo de Nami!

El aludido una vez fuera de su escondite lo primero que se encontró fue con el rostro de la quién es su niñera. Quien poseía una sonrisa sardónica que le prometía mucho, pero mucho dolor. Y si bien, estaba dispuesto en aceptar lo que venga al saber que en el fondo se lo merecía (Además que ya no tenía escapatoria): decidió decir su última petición luego de oírla hablar…

— Bueno antes de que empieces ¿Podría comer primero? —Manifestó con esa careta calmada, perdiendo todo rastro de susto como si ahora ella, siendo una indiscutible amenaza al estar a su merced, no significara nada…

Ya que si era así ¿Entonces para que huyó vehemente de la pelirroja? ¿No es absurdo y jodidamente indignante?

El pelinegro se acaricio la panza con un aire lastimero reflejado en su rostro. — Es que tengo hambre…

Nami que después de escucharlo y ver su inesperada conducta con esa cara de mentecato; se había quedado paralizada con el puño en alto, dejando de zarandearlo al tenerlo agarrado del cuello de la camisa con la otra mano. Estando ella sobre él a la altura de sus rodillas con las piernas situadas a los lados de las piernas del menor.

— ¡Oooh~! Así que el nene tiene hambre, eh.

Luffy frunció ligeramente el ceño, alzando una ceja al oír la palabra "nene" ¿Acaso la chica era ciega? ¡Él ya es un hombre, ningún crío! ¿Qué no ve la diferencia? Sin embargo, no dijo nada cuando admiro que la sombra que se proyectaba a la altura de los ojos de la pelirroja, se desvanecía para dejar admirar su rostro agraciado que expresaba una expresión sonriente… que más allá de manifestar dulzura y gentileza, había malicia en su gesto.

— Pues que conveniente, aquí te tengo un jugoso filete de carne…

Automáticamente los ojos ónix resplandecieron con estrellitas y un hilo de saliva se asomó en la comisura de los labios del menor. — ¡¿De verdad?! ¡Dame! ¡Dame! ¡Dame…! ¡ARGH!

La ojicastaña le acertó un buen puñetazo en las costillas, sacándole el aire a Monkey que arqueo un poco la espalda. Sorprendiéndose en el fondo de resentir tal golpe, cuando ha venido de una mujer de aspecto tan frágil. Por lo que sintiéndose engañado, gritó con sus ojos adquiriendo una forma malévola:

— ¡OYE! ¡¿PERO QUÉ ES LO QUE TE PASA?! —Se quejó enojado… porque lo que esperaba jamás llego. Siendo ese el verdadero motivo de su reclamo. — ¡ESO NO FUE CARNE, FUE CLARAMENTE UN PUÑETAZO!

— ¡OH! ¿Todavía no estás satisfecho? —Dijo Water refrescante sin abandonar su expresión afable. — ¡Pues aquí tienes tus muslos de pollos!

Y otro puñetazo.

— ¡ARGH! ¡¿ACASO NO SABES LO QUE ES LA CARNE?!

— ¡Y unas chuletas bien sazonadas, por supuesto!

Arañazo.

— VALE, ME ESTÁS TOMANDO EL PELO.

Puñetazo y arañazo.

— ¡OI NAMI!

— Tan poco hay que olvidar los demás contornos, huh.

Patada.

— ¡NAAAAAAAAAMI!

— ¡Dios! ¡Pero sí que tienes apetito!

Y eventualmente en la mansión Monkey durante unos largos, pero largos minutos; resonó los alaridos lastimeros de Luffy con la aparente voz dulzona de Nami que mal disimulaba el cinismo.

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~ ((«».«»)) ~

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Sabo llegaba agotadísimo del trabajo, nunca fue, ni será, muy amante a estar sentado en un escritorio e inundado con un montón de papeleo. Él era un hombre con un espíritu aventurero, pero… podía hacer excepciones, ya que trabajar en la compañía de su familia y ser el sucesor de Dragon le ayudaba a reducirle la pesada carga a éste. Por lo que, gracias a ese pensamiento, cogía fuerzas para proseguir con su vida laboral y no volverse loco.

Además de eso ¿Qué mejores aventuras puede tener que su propia familia? En su hogar no existe en su vocabulario lo "normal" o quizás sí, ya que lo "anormal" resulta ser lo natural en los Monkey. Confuso, raro y difícil de creer, pero genuinamente cierto. ¡En fin! Lo único que le daba fuerzas de llegar es que además de regresar a casa, donde hallaría a su hermanito con su –desesperante– alegría e hiperactividad… es que también averiguaría como acabo su pacto con Water. A quien le tenía poca fe, ya que la chica tiene más pinta de modelo de vitrina ha de ser capaz de manejar el desafío de lidiar con Luffy.

— ¡Ya lle…! —Guardó silencio cuando al ingresar, halló a Koala y a Hack esperándolos ¿Qué demonios…? ¿Lo estuvieron esperando todo este tiempo?

— Bienvenido a casa, Sabo.

— Gracias… —Dijo un poco retraído, además que fue lo único que se le ocurrió decir. Estaban actuando muy raro, por lo que sus instintos se activaron advirtiéndole que algo definitivamente está mal. — ¿Qué pasa? —Cuestionó Sabo extrañado al ver que ese dúo estaba de pie, cruzados de brazos y mirándole con una careta… aparentemente impasible.

Entonces el joven Monkey supuso que ese algo malo involucraba a Luffy, por lo que ahora preocupado exigió:

— ¿Qué ocurrió con Luffy? ¿Dónde…? —Hizo el ademan de avanzar a adentrarse a la casa. Dispuesto a buscarlo en los lugares más inhóspitos de la propiedad Monkey, si era necesario ¡Pero debía ver a su hermano…! Sin embargo, Hack y Koala se interpusieron en su camino haciendo de pared (Una descuadrada, porque la ojiazul era "pulgarcita" al lado del gigantón de Hack).

— Luffy está bien —Indicó Koala a su amigo-jefe antes que se alterara más de la cuenta. Sabo le "salía lo Monkey" cuando la familia y amigos están en algún apuro. Especialmente si se trata de su hermanito quién es un imán que atrae los problemas. — Está arriba en su dormitorio.

Automáticamente el empresario se calmó, pero se mantuvo pensativo y con algo de curiosidad que le dio cierto aire infantil. Por lo que al no tener la mente ocupada con Luffy, su atención fue redirigida a la pelirroja de pronunciadas curvas…

— ¿Y Water? ¿Cómo lo…?

— Espera —Interrumpió Hack, descruzando sus brazos para extender su mano en dirección hacia el Monkey, mostrándole su callosa y gran palma en un gesto de "Stop" o "Silencio". — No podemos decirte.

— ¡¿Eh?! —Exclamó alzando una ceja en interrogativa, observando a sus fieles compañeros como si fuera dicho la mayor incoherencia. — ¡Sí por eso los deje a cargo en mi lugar sobre la prueba!

— Ese es el problema, no nos creería —Indicó ahora Koala calmadamente.

— ¡¿Ah?! ¿Por qué? ¿Qué paso…? —Se interrumpió así mismo mientras que miraba alternativamente al dúo, mostrándose pensativo para nuevamente hablar: — ¿Qué paso? —Cuestionó con un semblante serio y su voz salió mucho más profunda de lo habitual. Pero a los ojos de ambos empleados, pudieron apreciar fácilmente que Sabo solamente estaba intrigado, emocionado e impaciente como un niño en la Noche Buena a la espera de recibir sus regalos.

— No podemos decirte —Contestaron al unísono Koala y Hack, acompañado de un cabeceo en negativa y volviendo a cruzar sus brazos. Coordinándose sus movimientos a tal grado que parecía haberlo practicado con anticipación.

— ¡Agh! ¡Vamos! —Protestó claramente descontento ¡La curiosidad le carcomía! Esos dos eran unos desconsiderados, seguramente se divirtieron a sus espaldas. Observando la prueba en primera fila y ahora lo privan de él también de disfrutarla. ¿Así le pagaban su bondad? — ¿Al menos me pueden dar una pista de cómo le fue a Water?

Koala y Hack intercambiaron miradas, luego volvieron a enfocar su atención en el rubio quien los miraba con cara de pocos amigos e impaciente por una respuesta. Entonces los testigos de los resultados de la apuesta, extendieron un brazo en dirección a Monkey y con el pulgar en alto en su mano que yacía inclinado ligeramente al suelo.

Sabo al ver que el pulgar apuntaba hacia debajo (de manera ambigua, pero igualmente negativa), sonrió con suficiencia al saberse ganador. No obstante, repentinamente sus amigos rotaron la mano. Provocando que el pulgar apuntara por completo hacía arriba, manifestando una respuesta evidentemente positiva.

— ¡¿Lo logró?! —Cuestionó sorprendido, y más que resentir el perder la apuesta; en sus ojos ónix se reflejaba la esperanza de que finalmente su búsqueda por un candidato idóneo haya concluido.

— Tendrás que verlo por ti mismo.

No hizo falta que Koala lo repitiera, porque Sabo rápidamente avanzó al interior de la casa. Sin esta vez sus compañeros-amigos se interpusieron en su camino, haciéndose a un lado con una sonrisa. En el fondo felices de que los Monkey, hayan encontrado a alguien más que velará por el bienestar de Luffy durante su ausencia.

— ¡LUFFY! ¡Ya llegué!

Anunció el rubio, una vez que estaba en la sala de estar. Justamente donde están las escaleras que llevan al segundo piso. Sin embargo, la suposición de que su hermanito estuviera en el segundo o tercer piso de la mansión fue desmentida cuando oyó apresurados pasos venir desde la cocina. Prontamente saliendo de la puerta de la cocina cierto moreno sonriente que apenas al verlo se le abalanzó encima a abrazarlo, seguido de Water…

— ¡Saaaaaabo! —Canturreó feliz el moreno. — ¡¿Me trajisteis carne?!

…Y la linda burbuja fraternal se rompió con la pregunta impropia del pelinegro, más su careta hambrienta digna de un carnívoro. Son en estos momentos que Sabo no tarda en asentarle un coscorrón a su hermano, reprochándole si en la comida es lo único que piensa. Más eso no sucedió está vez, porque el Monkey mayor estaba estupefacto. Todavía asimilando la apariencia de Luffy quien estaba vendado, su brazo derecho del hombro a la muñeca y parte de su torso de acuerdo lo que exhibía su holgada camisa amarilla sin mangas con el estampado de un gorila al frente. Con una que otra curita o parche por allí, algunos no cubriendo en su totalidad algunos rasguños.

— Pero ¿Qué te paso? —Cuestionó el mayor Monkey, mirando con una ceja alzada a su hermanito y cruzándose de brazos. No viéndose precisamente sorprendido ni molesto, sino escéptico de aquellos rasguños. — ¿Te peleasteis con un gato montés o qué?

— ¿Eh?

Sabo no pasó desapercibido como el semblante de Water se desfiguró, de una sonrisa deslumbrante que despertaba cierta alarma al verse un tanto diabólica; se transformó en una mueca que ahora manifestaba una silenciosa hostilidad. Era evidente que la pelirroja estaba enojada, y que lo ocultara con esa forzada sonrisa era algo… divertido, pero escalofriante. Parecía que en cualquier momento se transformaría en una leona y te saltaría encima a arrancarte los ojos con sus manos desnudas.

— ¿Ah? ¿Esto? —Cuestionó tranquilo Luffy, tirando con sus dedos un poco su camisa a la altura del pecho para ver su pecho desnudo vendado. — Pues…

— ¡Ejem! Luffy fue un poco torpe e imprudente cuando jugaba —Intervino Nami, interrumpiendo y situándose al lado del pelinegro, a quien por cierto disimuladamente le dedico una malévola mirada en clara amenaza. — ¿Ciertooo~?

El joven D. no tardo en asentir efusivamente, sin disimular su nerviosismo en el rostro ni mucho menos si sudaba como un cerdo encaminándose a su matadero. Y es que Nami en plan demonio, despertaba sus instintos de supervivencia.

— ¿En serio? —Cuestionó Sabo, no creyéndole a Water. Más no le desenmascaro, principalmente porque todavía estaba aturdido de observar que Luffy fuera sido apaleado por la pelirroja, es decir, ¡La chica se ve tan frágil! Pero… ¿Quién es él para juzgar por las apariencias, teniendo la familia que tiene? — Te dije que tuvieras cuidado, y mirad como quedo. Parece una momia…

— ¡¿En serio?! —Preguntó emocionado el moreno con grandes estrellas en sus ojos. — ¡Vaya no lo había pensado…!

El rubio ya estaba a punto de callar a su hermanito con un zape, más no espero que alguien le llevara la delantera…

— Luffy ¿No tienes que ir hacer la tarea? —Cuestionó Nami, aparentemente con una afable sonrisa. Un gesto que para nada inspiraba confianza ¡Era demasiado siniestra!

— ¿Eeeeeeh? —Protestó el joven D., desconcertado y haciendo puchero con los labios. Viéndose ridículo e infantil… a los ojos de Water.

— Si no la haces, no me dejarás alternativa —El pelinegro pareció recordar algo, porque pronto miró con desconfianza a Nami quien ni se inmutaba, teniendo su gran sonrisa con los ojos cerrados.

— No… No te atreverías —Objetó Luffy, no muy seguro, pero mirándola prudente y preocupado, muy preocupado. Todo bajo la mirada atenta y analítica de Sabo que interpretaba la inesperada dinámica entre los dos jóvenes.

— ¡Oh~! —Ladeo la cabeza a un lado, sonriente. — ¿Quieres apostar? Uno… Dos…

Ante el conteo regresivo de Nami en voz alta, al moreno se le erizó la piel en clara alarma.

— ¡NOOOO ES MÍO…! —Berreo como niño malcriado, emprendiendo la retirada a la cocina ante la mirada extrañada de su hermano mayor.

La estudiante universitaria sonrió triunfante, un gesto que se esfumo al ver la mirada serie y escéptica del Monkey mayor. Trayéndola de vuelta a su situación que no era muy favorecedora, sobre todo porque se dejó llevar y dejo en semejante fachas al "pequeño" mono… digo, Monkey.

Water suspiró apartando su mirada de Sabo, sabía que no tendría el trabajo. A la final, todos habían acertado. No obstante, eso no significa que se iría sin su orgullo intacto, pues no se arrepentía de darle una buena tunda a Luffy. En lo único que se lamentaba es de perder tan preciada oportunidad económica y… que quizás, aunque jamás lo admitirá a viva voz, se sobrepasó un poco en la reprimenda del menor.

— Fue… un placer hacer negocios con usted. Gracias por la oportunidad.

— ¿Qué? ¿No quieres el trabajo?

— ¿Cómo?

Sabo sonrió al estilo Monkey, con cierta chispa de diversión y travesura. — ¿Te lo dije no? Tienes cosas prometedoras en tu formación Water…

"— Te voy a ser honesto. Veo cosas muy prometedoras en tu formación Water, pero…".

— Y fue cierto. Temía que eras frágil para la tarea, pero me equivoque.

— ¡Pe-Pero Luffy está…!

Ver que la chica protesto, en vez de alegrarse de que obtenía el trabajo. Fue lo que hizo que Sabo se decidiera, quería que Nami fuera quien cuidara a su hermanito. Ahora sabía que estaba en buenas manos, era una buena chica… a pesar de tener sus propios demonios, y no se refería a su mal carácter. Sino aquella oscuridad que opacaba sus ojos castaños ligeramente rojizos.

— ¿Magullado? ¡Meh! —Se encogió de hombros, ocultando sus manos en los bolsillos de su pantalón que conforma su traje ejecutivo. — Créeme, lo he visto en peores aspectos. Y mi hermano siempre se anda lastimando con sus travesuras. Aunque… no te negare que me disgusta un poco el verlo en tales fachas, por lo que evita que al final del día quede así —Le regaño sumisamente al decir esto último.

Nami no salía de su estupefacción ¿Lo había conseguido?, es decir, ¡Era demasiado bueno para ser verdad! Especialmente de cómo se dieron las circunstancias.

— ¿Entonces? ¿No quieres el trabajo o qué?

— ¡Yo no dije eso! —Protestó rápidamente, recuperando su temperamento determinado y obstinado.

— Entonces no se diga más, Hack te escoltará a tu casa. Ya que es algo tarde.

El gigantón no tardo en aparecer con su cara de pocos amigos, seguido de cerca por Koala que tenía su afable y risueño semblante.

— Andando.

Nami asintió, encaminándose a uno de los sillones donde reposaba su bolso que hacía juego con su vestuario. Para después aproximarse al gigantón, despidiéndose de Monkey y su secretaria que la vieron marchar hasta perderla de vista.

— ¿Guardasteis las copias?

— ¡Por supuesto! ¿Por quién me tomas Sabo? —Cuestionó Koala, fingiendo estar ofendida. En respuesta, el rubio se carcajeo. Su secretaria-amiga lo conocía bastante bien, y un claro ejemplo era que había guardado las copias de video que grabaron a Water en su labor de niñera. Ahora más que nunca, estaba curioso de ver como la chica se desenvolvió con su hermano…

— ¿Eh? ¿Y Nami?

Luffy se acercaba a ellos, mirando a los lados mientras que masticaba lo que sea que quedaba de su bocadillo.

— Ya se fue —Indicó Sabo, a la vez que Koala se excusaba por unos deberes. Marchándose del salón, dejándolos solos a él y a su familiar. Por la penetrante mirada de Luffy sobre su persona, rápidamente sospecho del motivo de esa mirada tan profunda, a pesar que el moreno tenía una expresión despreocupada e inmutable. Por lo que agregó: — Descuida, volverá para mañana a cuidarte.

Entonces al joven D. se dignó a sonreír como acostumbra. Mostrando su perfecta dentadura, un gesto un tanto infantil pero genuinamente honesto y cautivador. La marca propia de los Monkey.

— Te divertisteis mucho hoy, ¿No? —Preguntó el mayor, acariciando la cabeza del moreno que por su expresión y risa tan peculiar se lo dijo todo…

— Shishishishishishishishi.

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FIN DEL CAPÍTULO 2.


N/A: Finalmente he actualizado. Disculpen la demora, hubo circunstancias que me superaron y tuve que aplazar la actualización del fic. También agradezco todo el apoyo de todos aquellos que me enviaron reviews a pesar del tiempo que seguía sin actualizar, aunque no lo crean, yo si leo sus comentarios. Igualmente, gracias quienes me agregaron a sus favoritos y follows.

Gracias por su paciencia. Bye, hasta el próximo capítulo.

Quien quiera contactarme, puede hacerlo por medio del facebook como: Fjola LoveFics ;)