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Capítulo 8:
"La tristeza nos convierte a todos nuevamente en niños" – Ralph Waldo Emerson
Cabo Hatteras, Carolina del Norte, Noviembre 1979
Caleb Reaves, de seis años, observaba como su padre situaba cuidadosamente la última carta sobre su casa de naipes de tres pisos. Su padre decía que era el toque final. Una claraboya que permitiría a las estrellas mirarlos mientras dormían.
Su papi siempre era bueno inventando historias "¿Entonces qué opinas, Hijo?"
Isaac Reaves miró a su pequeño niño con un brillo travieso en sus ojos verdes "¿Vale un millón de dólares?"
"Dos millones" proclamo Caleb con cuidado, sin querer moverse mucho cerca de la inestable estructura. La última casa se había derrumbado por un ataque de risa antes de que mami pudiese fotografiarla.
"Quizá incluso cinco millones" la suave voz desde la puerta hizo que ambos hombres Reaves miraran hacia la luz que venía de la habitación continua "Si la colocamos en el perfecto lugar en la playa, con una maravillosa vista del cielo oriental"
Isaac soltó una carcajada "Las condiciones perfectas para pintar en la mañana"
"Por supuesto" Amelia Reaves cruzó la habitación para arrodillarse junto a su esposo y mirar el pequeño compartimiento "Pero no sería nunca más linda que nuestra casa"
"¿Tu hiciste nuestra casa, papi?" Preguntó Caleb mirando a su padre.
"Por supuesto que lo hizo" respondió Amelia guiñándole el ojo "Y solo le tomó cinco años"
Isaac le dio una sonrisa de medio lado a su hijo y un atisbo de hoyuelo se mostró en su mejilla izquierda "Solo porque tu mamá la quería en la playa con una vista perfecta del cielo Oriental"
Caleb podía escuchar las olas rompiendo un poco más allá de la puerta y sonrió "Amo la playa"
"Ves" Amelia sonrió con burla "Te dije que se parece a mí"
"Si, la próxima cosa que sabremos es que estará cubierto en pintura acrílica y leyendo poesía triste y melancólica"
"Mejor que babear por unas herramientas eléctricas y barras de metal"
Isaac bufó con sorna y se estiró para hacer cosquillas al pequeño niño "¿Estás bromeando? Este niño tiene escamas de acero en su sangre"
"No" protestó Caleb en medio de risas "Tengo diluyente"
"¡No!" Isaac se tiró hacia atrás, frente a la chimenea agarrando su corazón en burla "He sido traicionado por mi propio primogénito. De todas las cosas, va a ser un artista"
"Quizá al próximo le guste más tu llamada obrera" Amelia rio y se sentó con las piernas cruzadas junto a la mansión en el suelo "¿Qué crees tú, Caleb?"
Caleb miró a su madre con los ojos brillando "¿El próximo qué?"
Amelia e Isaac compartieron una mirada y la sonrisa de la mujer se ensanchó. Puso al pequeño en su regazo, con su espalda contra su pecho "¿Te das cuenta que tu y tu padre han olvidado lo más importante de las casas?" dijo con voz cantarina inclinando su cabeza hacia adelante para poder besar el oído de Caleb.
El niño se removió para acercarse, suspirando cuando el largo y oscuro cabello de su madre cayó sobre su hombro. El olor a mar hacia que su nariz picara "No, no nos olvidamos. Pusimos más closets para ti esta vez"
Isaac soltó una carcajada y su esposa le lanzó una mirada divertida "Veo que tu padre ha estado hablando de mi otra vez"
"Dijo que necesitabas más espacio para tus zapatos"
"Eso es verdad" Amelia lo apretujó más cerca "Y aprecio que piensen en mí, pero estaba hablando acerca de las personas. ¿Dónde está la familia, Ioio?"
Caleb miró a su padre, quien se encogió de hombros "Hey, yo solo soy el ingeniero, Hijo. El diseño es el trabajo del arquitecto"
El niño de seis años se estiró, acercó una pila de cartas y empezó a revisarlas. Isaac le sonrió a su esposa cuando su hijo le pasó la Q de Corazones "Mami" luego le dio a su padre la K de corazones "Papi" luego de unos segundos sacó una J de picas y la enseño orgulloso "Y yo"
"¿La J de Picas, huh?" Isaac sonrió "No tontos corazones para mi muchacho"
"El negro es mi color favorito" explico el pequeño niño con sencillez
"De hecho, el negro es una mezcla de todos los colores" indicó Amelia e Isaac suspiró "Y tu niño tiene el corazón más grande del mundo"
Caleb sonrió y tomó las cartas de su madre y su padre, colocándolas con cuidado dentro de la primera habitación de la casa "Ahora son una familia" miró a su madre "¿Ahora estás feliz?"
"Oh, sí" Amelia sonrió feliz "Pero te estás olvidando de una"
"Déjame a mi" Isaac se estiró y busco entre las cartas hasta que encontró la que buscaba. Se la entregó a su hijo, quien miró la carta con sospecha "Esta necesita estar dentro con nosotros"
"¿Vamos a tener un perro?"
Isaac negó con la cabeza al escuchar la rapidez de su hijo y Amelia se estiró y lo golpeó en el hombro "Algo mejor" dijo con fingida seriedad.
"¿Qué es? ¿Qué es?" preguntó Caleb observando la carta.
"Es el 2 de picas" declaró Isaac prolongando el suspenso.
El pequeño miró la carta nuevamente y frunció el ceño "¿Por qué esta, papi?"
"Porque es un comodín, Hijo" el pequeño levantó la vista para mirar a su padre, quien le guiño un ojo y bajó su tono de voz a un susurró conspiratorio "Y mami todavía no sabe si va a tener un niño o una niña"
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New Heaven, Kentucky. 1991
Caleb Reaves saltó ligeramente cuando la mano de su padre se posó en su rodilla "¿Hijo?"
El joven psíquico parpadeo, volviendo a enfocarse en el presente.
Mackland estaba acuclillado en frente del banco de iglesia en que Caleb estaba sentando. Estaba preocupado "¿Estás bien?"
Cuando el joven de veinte años no respondió, Mac cambió su mirada desde el rostro del muchacho hacia el ensangrentado vendaje que cubría su brazo. Suspiró, forzándose a quitar la vista de la herida. Mackland estaba seguro que no era el dolor físico del muchacho el que estaba captando. No viendo el objeto que Caleb sostenía. Ames lo reconoció al instante, pese a que había sido mucho tiempo desde la última vez que lo viera.
El gastado dos de picas que generalmente residía en la copia de tapas duras de "Los Tres Mosqueteros". La carta era una de las últimas cosas que Isaac Reaves le había dado a Caleb. Su hijo adoptivo había logrado mantenerla todos estos años.
El hecho de que Caleb la guardara en el libro que Mackland le había obsequiado cuando se habían conocido siempre alegraba al doctor. Ames creía que era un representativo de la aceptación de Caleb hacia Mac como miembro de la familia que había creído había perdido para siempre. Quizá de un nuevo comienzo.
Ese gesto, le había dado a Ames su primer atisbo de esperanza de que el aproblemado adolescente que había rescatado de una institución mental podría librarse de su terrible pasado, pero había tomado un acto, incluso más simbólico para convencerlo que él, Missouri y Jim habían salvado al muchacho. Eso había sucedido la primera vez que escuchó a su hijo llamar a Dean Winchester "Deuce".
"Le falle, papá"
Cuando su hijo hablo, el tono desolado en la voz del joven cazador hizo que Ames se sentara en el banco junto a Caleb "Hijo, ninguno de nosotros esperaba que el asesino fuese alguien tan cercano"
Caleb lo miró a los ojos "Yo debería haber sabido" tragó con dificultad, mirando la carta "Dean espera que lo cuide a él y Sam"
Mackland cubrió la mano de su hijo con la propia y le dio un ligero apretón "Lo recuperaremos, Caleb"
Reaves lo miró nuevamente. Sus ojos ambarinos brillantes y húmedos "¿Y qué si no podemos?"
"Esa no es una opción" la voz profunda de John Winchester rompió el silencio del pacifico santuario.
Ames apretó los dientes cuando Caleb se alejó de él y se puso de pie rápidamente.
No le pasó desapercibido el hecho de que su hijo, guardó su apreciada carta en su bolsillo trasero cuando prácticamente se cuadraba frente a Winchester.
"John…"
"¿Estás bien?"
Mackland miró a su amigo, ligeramente sorprendido por la genuina preocupación que reflejaba su tono de voz. No era que no creyera que John se preocupaba por Caleb. Por el contrario, pero también sabía el estado en que el antiguo marine estaba luego de escuchar la noticia de parte de Bobby. Había temido que el hombre los terminara matando a todos mientras conducía hacia la iglesia de Jim.
"Estoy bien" Caleb enderezo la espalda. El soldado entrenado instantáneamente ocupando el lugar del joven sensible de que en ocasiones Mackland tenía un vistazo. "Pero Dean…"
"Va a estar bien" John apretó la mandíbula "Lo tendremos de regreso antes que termine el día. Ese bastardo no verá otro amanecer"
Reaves asintió "Intenté derribarlo en cuanto me di cuenta… pero…"
"Hiciste un buen trabajo" le aseguró John "Dejaste saber a Joshua y Bobby lo que estaba sucediendo. Mantuviste la cabeza" Winchester se estiró y en un poco habitual movimiento apretó con cariño la parte trasera del cuello de Caleb "Necesito que te mantengas tranquilo ahora. Los chicos te necesitan al 100% ¿entendido?"
Mackland lo tradujo a "aguántate" e iba a decirle a John exactamente lo que podía hacer con su charla motivacional cuando la respuesta de su hijo lo dejó callado.
"Si, señor"
"Bien" John quitó su mano dándole una ligera palmadita al muchacho en la mejilla "Ahora ve a buscar a Sawyer y traigan lo necesario del Impala. Quiero todo listo y cargado, Junior. La cacería ya empezó"
Ames lentamente se recargó en el banco cuando su hijo se alejó con paso firme. Enfocado en su misión. John había hecho exactamente lo que él había querido, pero de una forma en que Mackland nunca hubiese intentado "Estaré maldito" Mac suspiró, dejando caer su cabeza en sus manos. ¿Cuándo exactamente había perdido todo el control?
"¿Estas bien?"
Ames levantó la cabeza incapaz de esconder el enojo en su mirada "Si no lo estoy ¿me vas a llamar a formación y asignarme una misión, Cabo?"
"¿Qué mierda, Mac?" John tiró los brazos hacia arriba con un gesto exasperado "¿Querías que lo sostuviera de la mano? Mi hijo está perdido. Mis dos hijos están en peligro. No tenemos tiempo de hablar de quien siente qué cosa. Necesito que Caleb haga lo que lo he entrenado para hacer"
"Mi hijo ha sido el que ha salido perdiendo en esta situación desde el principio ¿O te perdiste la parte en que lo golpearon, le dieron una contusión y le dispararon?"
"¿Quieres ponerlo en la banca, Mackland?" contestó John con rabia "¿Quieres quedarte aquí y cuidarle sus heridas? Adelante. Haré esto sin ti"
"¡No te atrevas a cuestionar mi lealtad, Johnathan!" Ames se puso frente a frente con Winchester "Amo a tus hijos como si fuesen míos. Daria mi vida por ellos, pero no puedes esperar que sacrifique a mi hijo sin siquiera parpadear"
El rostro de John se tensó y sus oscuros ojos brillaron "¿Acaso no es lo que se me ha pedido hacer a mí?"
Mackland retrocedió como si Winchester lo hubiese golpeado "Yo nunca….Jim nunca…"
"Quizá lo hice" la mirada de ambos hombres fue hacia Murphy, quien había aparecido desde la rectoría "Pero nunca te hubiese pedido que siguieras mi plan si creyese que Samuel o Dean estuviesen en peligro de muerte, Johnathan" el pastor rodeó el altar para llegar frente a El Caballero y El Académico "A veces, el pastor no ve al lobo vestido de oveja. Estaba tan preocupado de detener a Conner que no vi la verdadera amenaza"
"No había manera que supieras de Peter Marcus, Jim" indicó Mackland.
"No estoy hablando de Marcus, Mackland" Jim miró a John "Quizá he pasado muchos años cuidando el castillo y no suficientes afilando mis garras" el pastor busco en su bolsillo y sacó el juguete que había encontrado en el piso de la cocina. Le entregó el dragón blanco a John "Es hora de que Astorim salga a volar"
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"¿Estás seguro que no has visto a Astorim?" Sam Winchester miró bajo el sillón de su abuelo por tercera vez, buscando en la oscuridad su dragón perdido "Es blanco y tiene la punta de las alas plateadas. Sé que lo tenía"
Charles Conner continuó estudiando el computador frente a él "Quizá lo dejaste en el auto cuando Manuela te llevó de compras más temprano"
Sam frunció el ceño "No, nunca haría eso. Siempre los mantengo juntos" su voz se suavizó "Son una familia"
"Ve con Manuela" dijo Charles, dándole a su nieto una brevísima mirada "Si no aparece, te compraré otro. Una más grande. Puedes comenzar una nueva familia"
"No quiero uno diferente. Solo hay un Astorim" Sam restregó con la punta de su zapatilla la alfombra "Solo tengo una familia"
Si Charles escuchó el comentario del niño, lo ignoró y siguió con su trabajo "Ve, Samuel. Tengo que terminar de revisar el reporte de Peter antes de mañana"
Sam arqueó las cejas al escuchar mencionar al asistente de su abuelo "¡Peter!" El niño había llevado su mochila cuando Conner había ido a la habitación del otro hombre la noche anterior. Sam había aprendido rápidamente que no había mucho con que mantenerse ocupado en ambas suites.
Cuando su abuelo comenzaba a hablar de negocios, el tiempo pasaba lentamente y Sam se aburría fácilmente. Había llevado a sus dragones para entrenerse "Apuesto a que él tiene a Astorim" el señor Marcus siempre había parecido muy interesado en sus míticos juguetes, especialmente luego que Sam le contara uno de las historias del Pastor Jim cuando Conner estaba en una importante llamada de negocios.
Charles meramente gruño una respuesta que sonó más como una cifra que como palabras y Sam bufó frustrado. No estaba habituado a ser ignorado. Desde cuando podía recordar, siempre alguien había puesto atención cuando hablaba y habían contestado sus preguntas. Por supuesto también tenía un padre que podía obsesionarse con su trabajo y que le había enseñado a tomar ventaja de las doradas oportunidades que ofrecía la distracción de los adultos.
"¿Puedo bajar donde Peter para ver si tiene mi dragón?" la pregunta fue realizada en tono bajo y casual y Sam sonrió cuando obtuvo la reacción esperada.
"Si, si. Solo dame un momento de paz y tranquilidad" dijo Charles sin poder atención al niño. Obviamente distraído.
Sam salió de la oficina de su abuelo, corriendo hacia el living. El niño de siete años agradeció que Manuela hubiese tenido que salir a comprar las cosas que había olvidado de la lista de Conner. El niño se había sentido mal por la mujer cuando su abuelo la había gritado, especialmente porque había sido el desvío de Sam al departamento de juguetes, el que había llevado al olvido. Pero mientras Sam salía del Penthouse y corría hacia el ascensor, no podía creer su buena suerte.
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Peter Marcus apenas podía contener la excitación que estaba sintiendo por su increíble buena fortuna. Dean Winchester era el espécimen perfecto.
No solo tenía la edad correcta, sino también el niño era obviamente inteligente y fuerte. Nadie podría empujarlo o aprovecharse de él. Si la mitad de lo que había leído en los archivos de Conner era verdad, Dean Mathew Winchester sería el cuerpo perfecto en que Peter Marcus renacería.
Mientras pasaba la punta de su cuchillo por la línea de la mandíbula del niño, Peter casi podía sentir el poder que vibraba bajo la piel. Dean era un luchador. Peter nunca había sido un luchador. Había sido un sobreviviente. Y ahora, toda esa paciencia iba a dar frutos. Peter iba a ser recompensado con una nueva vida. La vida de Dean.
El chico gruño y Peter casi lo pasa a llevar con el cuchillo cuando cada nervio de su cuerpo pareció responder y su mano dio un salto. Largas y oscuras pestañas se movieron contra la palida y moreteada cara de Dean y Peter se encontró mirando dos piscinas de jade. Frank Marcus, el padre de Peter, había tenido los ojos verdes. Peter sonrió "Bienvenido a casa, Dean"
Dean Winchester parpadeó, intentando enfocar el rostro que estaba frente al suyo. La tarea era dificultada por el constante dolor de su cabeza y el molesto zumbido en sus oídos. Podía no estar seguro de las facciones, pero el toque definitivamente no era familiar.
La transpirada mano que se deslizó por su cabello, cuyos dedos rozaron su mejilla, no eran conocidos. No bienvenidos. Dean trató de liberarse, notando al segundo siguiente que no podía. La sensación de estar atrapado casi lo hace entrar en pánico. Forcejeó débilmente contra las amarras que lo atrapaban firmemente a un silla dura.
"Shh. Shh. Está bien" lo engatusó Peter, pasando su mano por sobre el cabello dorado del niño "Estas conmigo. Todo va a estar bien ahora. Voy a cuidarte mucho"
Las mismas palabras que podrían haber entregado consuelo dichas por otros, apretaron de terror el corazón del niño de doce años. Dean intentó decirle al extraño que se alejara de él, pero sus palabras fueron amortiguadas por el asqueroso trapo que lo amordazaba. El miedo flujo dentro de él. Su corazón comenzó a golpetear fuertemente en su apretado pecho y Dean vio puntos negros bailar frente a sus ojos mientras intentaba tomar aire.
"Está bien, Dean" intentó Peter nuevamente. Su intento creando más pánico de parte de su cautivo "¿O es Deuce?"
El sobrenombre hizo que a Dean lo recorriera otra ola de agonía, cuando su difusa memoria empezó a colocar las piezas en su lugar. Era Marcus. Peter Marcus lo había atacado afuera del hotel la noche en que Dean había ido a visitar a Sam. Peter había ido a la granja con uno de los dragones de Sam. Peter había estado parado en la cocina con él y Caleb, diciéndoles mentiras de su hermanito. Peter había disparado a Caleb.
Dean gruño apretando los ojos firmemente. Deseando despertarse. Tenía que ser una pesadilla. Todo era una pesadilla. Caleb estaba vivo. Sammy estaba en casa. Y él estaba en la granja del Pastor Jim a salvo. Tenía que ser. Solo se había quedado dormido bajo el sol, junto al estanque. Quizá estaba en el bote, flotando bajo el claro cielo celeste.
El momentáneo alivio de la negación fue destrozado cuando las manos de Peter se posaron nuevamente sobre él y sintió el aliento del hombre contra su mejilla "Ahora, relájate. Hará todo más sencillo"
Dean soltó un sollozo, rogando para que en ese momento su papá o Caleb lo despertaran. Sam rodaría sobre la cama acercándose dando palmaditas de alegría en esa manera tan infantil que ya el tiempo le robaría.
Pero no obtuvo ningún consuelo.
En su lugar, dedos fríos y suaves se cerraron en su garganta "¡Sin llorar, Dean!" Peter gruño "Llorar es para debiluchos. No eres un debilucho. ¡No eres un hijito de mamá!"
Dean se encogió con el cambio de tono y volumen. El agarré de Peter se apretó sobre su piel ya magullada. El niño de doce años gritó de dolor. Los sonidos de su angustia amortiguados por la mordaza. Pero Peter Marcus pareció enardecerse aún más "¡Dije que cerraras la boca! ¡Eres un puto hombre, por Dios Santo!"
En ese momento, Dean no quería nada más que ser un niño. Un niñito que pudiese subirse al regazo de su papá y quedar protegido de todo el mundo por sus enormes brazos que lo abrazaban. Por favor. Por favor. Por favor. Las palabras se repetían como un eco, una y otra vez en su cabeza, rogando que alguien, quien fuera que fuese, lo escuchara. Por favor, ayúdenme.
Peter dio un salto cuando el timbre sonó. Hizo eco ruidosamente en la pequeña habitación donde tenía amarrado a Dean y lo sorpresivo del hecho hizo que rápidamente soltara al niño y diera unos pasos alejándose, en shock "¿Qué de…."
Estaba seguro que nadie lo había seguido. No contaba con que la familia de Dean se reagrupara tan rápido. Especialmente con el hecho de que había matado a uno de sus miembros. Nadie hubiese esperado que regresara al hotel. Hubiese sido un movimiento tonto de su parte. Tendría más sentido escapar. Quizá estos hombres eran más inteligentes de lo que Conner creía.
El timbre sonó nuevamente y sumado a los sonidos de toz que estaba haciendo Peter, alteró los nervios de Peter. "¡Callate!" gruño Peter amenazándolo con el cuchillo "¡Antes que te de algo por lo que llorar!"
Su orden tuvo poco efecto, pero el sonido que la siguió hizo que Dean se callara instantáneamente.
"¡Señor Marcus!" la voz de Sam Winchester era amortiguada por las paredes del penthouse, pero era inconfundible. Golpear la puerta reemplazó al timbre y la pequeña voz de Sam lo llamó nuevamente "¡Peter! ¿Estás en casa? ¡Soy Sam!"
Dean se puso rígido y su aliento se atascó en su garganta cuando todo el miedo por sí mismo se transformó e intensifico en miedo por su hermano. Sammy.
"Bueno, bueno, bueno" Peter sonrió, deslizando una mano por su despeinado cabello "Parece que tenemos un visitante"
Dean forcejeo con sus amarras. Su determinación intensificada por la idea de que su hermanito cayera en las manos del psicópata que había matado a Caleb. Miró con furia a Marcus, gritando amenazas y obscenidades que harían que el Pastor Jim le lavara la boca con jabón.
La sonrisa de Peter se agrandó "Ahí estás. Ese es mi muchacho" acarició la mejilla de Dean y miró hacia la puerta. Ahora entendía. Peter siempre había aprendido rápidamente "Siempre quise un hermano"
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Hola, perdón por la demora en actualizar. En verdad no había podido… sé que quedamos en un momento crucial. Así que actualizaré mañana o pasado a más tardar. Muchas gracias por continuar con la historia y dejar sus comentarios.
