En el capítulo anterior...

...Maki, que tras la muerte del más grande detective del mundo, L, empieza una lucha en las sombras contra Yagami Light, perece poco después en su lucha contra el mayor asesino de masas de la historia, Kira. Cuando parecía que su enfrentamiento había terminado con la muerte de Maki, éste despierta en una extraña habitación rodeado de gente —todos muertos a manos de la auto-proclamada justicia—, con una bola negra en medio que dicta la orden de eliminar a Kira en un lapso de tiempo determinado. Insofacto son los extenuados componentes del cuarto teletransportados al centro de Akihabara, pero Maki, quién resulta ser el más confuso, es el único que no sale a la caza de su asesino. Entonces aparece él, el mismísimo L, quien le cuenta los acontecimientos que dan lugar una vez Gantz inicia su cacería alienígena. Esta vez pero, la misión dará un inesperado giro de acontecimientos...

Capítulo II: Gantz VS Kira

—Alguna razón debe haber empujado a Gantz para mandarnos ésta vez a acabar con un ser humano —un crecido L de veinte y tantos años seguía con la mirada fija en el cielo, como si esperase una señal.

—¿Has barajado la posibilidad de que Kira pueda ser...?

—Depende del contexto que tengamos por «alienígena» —interrumpe L—, pero, en su defecto, dudo mucho que Kira no pertenezca a nuestro mundo.

—Pero L, si lo piensas fríamente no sería del todo extravagante pensar que, tras ser asesinados con tan solo tener inscritos nuestros nombres en una libreta, asimismo como regresar de la muerte para cazar aliens, la posibilidad de que Kira no sea humano debería ser tomada en cuenta.

—Te puedo asegurar que Kira, no, Yagami Light, es del todo humano, tanto como tú o como yo, o como cualquiera que ahora mismo intenta vengarse de él. Presiento que ésta vez, va a ser diferente, del todo distinto.

—Y cuéntame, L, ¿cómo fueron las otras cacerías?

—Mismo procedimiento, distinto objetivo. No hay más misterio respecto a lo que la misión se refiere. Ahora, debemos apresurarnos, o de lo contrario, encontrarán a Kira y le matarán —el mayor y más inteligente de ambos empezó a moverse ligeramente.

—Bien —Maki empezó a seguirle el paso—, y ahora ilústrame de todo lo que aún no me has contado.

—¿Qué te hace pensar que oculto algo? —el oscuro ojo de ébano se desvió hacia el menor.

—No he hablado de ocultar, asimismo como yo no he mencionado nada sobre cómo supe que eras L en cuanto te ví y tú has intentado sonsacarme sin éxito la respuesta —L escabulló una leve sonrisa—. ¿Qué te hace gracia?

—Nada. Es sólo que... me has recordado a un viejo amigo, eso es todo —Maki cerró con fuerza los puños.

—Entiendo. «Nunca pensé... que me podía asemejar con un monstruo. Y aún peor, que la persona que más he admirado le reconozca como amigo.»

Tras seguir el mismo paso durante unos quince minutos, ambos se encontraban exhaustos por la falta de aire. Fue L quién tropezó con un hombre mayor, de unos cincuenta y pocos años. Vestía un formal traje digno del puesto de un jefe empresarial, pero en su defecto apestaba a sake y cerveza, además de zigzaguear y caer por un leve empujón.

—Vigila por dónde vas, joven, debería darte vergüenza ir borracho a tu edad —los oscuros ojos de ébano se abrieron como platos.

Las palabras que susurraba L se hacían inteligibles para Maki, quién no conseguía leerle los labios.

—L. ¡L! —le sacude el brazo, cuyo acto le hace salir del trance—. Es sólo un borracho, ¿qué te ocurre?

—Él, puede, puede verme —un frío brote de sudor recorre la frente de L, quién escabulle una débil carcajada a modo de acto reflejo de autodefensa.

Claro, es así como logran pasar desapercibidos, ¿cómo no he podido pensarlo antes?, deben de permanecer bajo un velo invisible mientras realizan las misiones encomendadas por Gantz, de lo contrario, cualquiera se percataría enseguida de la situación y se difundiría el pánico entre la población. Si tanto L como yo somos visibles por el resto de la gente, lo más seguro es que los demás que partieron como perros sin correa hacia Kira sean también visibles por el resto, y también para Kira. De ser así, ¿porque molestarse a resucitarnos literalmente para volver a ser asesinados? Vale, supongamos que, tal y como he deducido, Kira necesite el rostro y el nombre para matar, por lo que aún conociendo nuestros nombres, podríamos acabar con él fácilmente con nuestras armas antes que escribiese nuestros nombres, ¿pero porqué arriscarse a echar abajo la misión?, y lo más importante, ofrecer tal información a Kira es cómo decirle "«Existen medios para resucitar a los muertos, eh aquí la prueba»", o incluso que él mismo llegue a la conclusión de que pueda existir un poder antónimo al del cuaderno asesino; dar vida en lugar de quitarla, por lo que si Kira llegase a tal conclusión, conseguiría los medios para usarla en su beneficio. No, seguro que es más simple de lo que parece y me estoy yendo por las ramas, dudo que el propósito del tal Gantz sea confundirnos, debe de tener un objetivo más claro pero, ¿qué es sino matar a Kira?

En aquél momento, comprendí el estrago en el rostro de L, así como la abismal diferencia entre nuestros poderes de deducción; él se percató de la situación mucho antes que yo.

Gantz había jugado sucio, muy sucio. Una vez Kira se percate de que sus víctimas pueden volver a la vida, recordará a su mayor enemigo, y el duelo de titanes que se zanjó siete años atrás seguiría en pie, con la diferencia de que ahora Kira se había ganado el respeto y admiración del mundo entero. El verdadero objetivo de Gantz no era Kira, él era el cebo para atrapar a L, quién sobrevivió a todas sus misiones durante siete años, además de estar cada vez más cerca de conocer la verdad, el génesis, modum operandi y objetivo final de la mayor y más despiadada conspiración conocida por el hombre.

Próximo capítulo: Voces del Pasado