En el capítulo anterior...
...la esfera negra conocida como Gantz se percata de que L profundiza en una investigación y descubre cada pequeño detalle del mismo. Asimismo, Gantz ordena indirectamente la muerte de L, y aunque éste consigue escapar... ¿hasta cuándo podrá el detective seguir burlando a la muerte?
Capítulo X: Guerra en el Mundo Shinigami
Tres días han pasado desde la muerte de Yagami Light. Maki prosigue con el entrenamiento de supervivencia de Gantz junto a su instructor L, quién pretende vencer al mismo cerebro de Gantz. Dormido en su silla delante de la computadora, con una taza de café en mano rebosante de azúcar, abre los ojos al oír el chasquido de gotas de café aterrizar sobre el suelo. Mira el suelo, molesto por haber derramado y manchar el suelo. Libera un bostezo mientras navega por la red, hallando un interesante sitio con información sobre Gantz: www.blacksphereintheroom.co.jp
Maki permanece dormido en el suelo, con ambas manos ocupadas por súper armas de cien puntos, previamente usadas en su entrenamiento. Empezando por la pistola hasta esa potente arma, había aprendido todo lo que excluía a la experiencia.
Entonces, empezó la transferencia...
L se levantó rápidamente y cogió su traje, como si de un presentimiento de tratara. Una vez en la habitación, Maki seguía sin abrir los ojos, dormido; todos los miembros de la misión anterior aparecieron de nuevo, sumando a siete individuos nuevos: quince en total. Cinco de ellos eran un grupo de colegialas, con el uniforme quemado.
—Otra vez en este jodido antro... —exclamó uno de los miembros anteriores, mirando a L y a Maki con recelo.
—¿Ya habíais estado aquí antes? —dijo un chico joven, de unos dieciséis años de edad, sin inmutarse demasiado.
—¿Y qué si hubiéramos estado antes, chaval? —le respondió otro miembro de los seis tatuados.
—Pero yo recuerdo haber muerto hace un instante —continuó una mujer joven, de pelo oscuro y rizado, de una veintena de edad—. Mi novio tuvo un ataque de celos, y...
—No me digas, ¿te fuiste con otro? —mientras los nuevos discutían con los tatuados, uno de ellos se acercó al dormido Maki, con mirada furiosa en la cara. Recordando como mató a sus ingenuos compañeros, le apuntó con un revolver en la cabeza, deslizando el seguro hacia atrás con el dedo firme en el gatillo.
—Vas a pagar, hijo de puta —mencionó débilmente, justo antes de disparar. La bala se precipitó hacia el adolescente, impactándole de lleno entre ceja y ceja, sin ningún daño aparente. Sin inmutarse, levantó la mano derecha, con una de las armas de cien puntos en ella, apuntando en la cabeza del profanador de su sueño.
—Vuelve a dispararme, y te desintegro —abrió los ojos, clavándole la mirada. Eso le intimidó más que el arma en sí.
—«¿Qué coño le pasa a este crío? Su mirada... ha cambiado completamente —se vuelve hacia L, observándole el rostro, se percata de que ambos comparten la misma mirada—, ¿qué coño habrán estado haciendo?»
—En fin —empieza Maki mientras se levanta—, ya que me han despertado, intentaré de poneros al tanto de la situación. Como muchos os habréis dado cuenta, estáis muertos. Bienvenidos al mundo real, chicos. Dentro de poco esa jodida esfera se abrirá, otorgándonos trajes como el que llevo puesto, que proporcionan fuerza, resistencia y velocidad sobrehumanas, además de ciertas habilidades especiales. A parte del traje, nos dará también armas de gran potencia destructiva, al más puro estilo de ciencia-ficción. Todo esto nos servirá para cumplir la misión que la esfera, Gantz, nos encomiende. Creo que no se me olvida nada —terminó, mirando a L.
—Sí, eso es todo —añadió desnudándose delante de todos, mientras se cambiaba para ponerse el traje.
—Yo de vosotros no me fiaría un pelo de esos dos, por culpa de esos no pudimos cumplir la misión anterior, y además mataron a compañeros nuestros.
—Eso mismo, son unos jodidos asesinos, allá vosotros si les hacéis caso.
—¿No creéis que esos trajes manipulan el cerebro, o algo así? —exclamó un hombre mayor, nuevo en la habitación—. Lo digo porqué si ellos dos, que son los únicos que llevan puesto el traje, hacen y dicen cosas tan raras, no debe ser una opción a descartar, ¿verdad?
—Quién sabe, pero yo no me pongo esa cutrada —dijo la mujer.
—Yo me lo voy a poner, mejor eso que mi chamuscada ropa —exclamó una de las colegialas, que tras coger su maleta fue seguida por sus compañeras.
—En fin, vosotros mismos —añadió L. Esta vez, Maki parecía guardar la calma, aún conservando nervios a causa de la ingenuidad del grupo.
La esfera negra se abrió, sonando la familiar canción Amanece un nuevo día.
Vuestras patéticas vidas han terminado. El modo de cómo viváis vuestras nuevas vidas depende totalmente de mí. Ahora ir y matar a esos cabrones:
Alien Shinigami
Le gusta: Matar
No le gusta: Los humanos
Características: Inmortal
L cayó extenuado al suelo. Sabía que matar shinigamis era tarea imposible, y que esta misión sería la última. Segundos después, los quince fueron teletransportados a un terreno rocoso, un páramo desierto y recubierto por oscuridad.
—Mirad chicos, si son humanos —exclamó un ser de apariencia monstruosa.
—¿Humanos, aquí? Imposible, ¿dónde están?
—Dios... ¿qué es esto? —exclamó Maki mirando a L, quién tragó saliva.
—Esto debe ser... el Mundo Shinigami, cuyos habitantes pueden matarnos con tan solo escribir nuestros nombres.
Próximo capítulo: L VS L
