En el capítulo anterior...

...el detective L habla con su "yo" Shinigami; un alter ego de si mismo nacido de su propia muerte, intentando desentelar juntos el misterio de Gantz, en el propio corazón del mundo Shinigami. Un nuevo y extravagante personaje aparece, mientras, en el mundo futuro del 2035, un plan para librar al mundo del poder del tirano Gantz empieza.

Capítulo XIII: Cien años de lucha

—Señor Rose, la radio señal ha despertado a uno más. Podría ser útil a la corporación.

—Fabuloso. Quiero un informe completo de su estado mental lo antes posible —la joven sonríe.

—Aquí tiene señor —le entrega unos papeles.

—¿Qué... significa esto?

—Todos estamos igual de extasiados, presidente Rose. Podría tratarse del nuevo L que tanto tiempo llevamos buscando. Se llama Michelle, Michelle Alstrain. Por desgracia, acaba de cumplir los trece años, por lo que ya ha empezado su entrenamiento como soldado de Gantz, así que dar con él en persona será algo muy costoso —el hombre de una cincuentena de edad alza la vista por sobre de su escritorio, con los anteojos cubriéndole solo la parte inferior de sus azules ojos.

—Mira por la ventana, Juliet —la joven acata la orden con cierta incertidumbre. Tras correr unos pocos centímetros las cortinas de la oscura habitación en que se encontraban, observó al sol ascender entre altísimos edificios, cuya magnitud eclipsaba la luz del propio sol—. Y dime, ¿qué ves?

—La metrópolis, señor Rose —él asiente con la cabeza, esperando que prosiguiera—. Y... las antiguas fábricas de Gantz.

—Yo lo que veo es mucha casualidad. Pista tras pista, pareciendo que no llegasen a ningún lado, conseguimos dar con un objeto cuyo poder reside de los mismísimos Dioses de la Muerte, un poder del mismo Diablo; y, poco después hallamos un niño prodigio, lo que ansiábamos desde el atentado a la Wammy House. Ese cabrón de Gantz lo planeó todo perfectamente —su tono de voz de volvió de repente más grave, crujiendo los dientes y apretando los puños fruto de la impotencia, al recordar unos sucesos de los que desearía olvidar...

Un Sr. Rose dos décadas más joven, junto con su mujer e hijo en brazos. Un centelleante haz de luz azul proveniente de las estrellas, que iluminó el mismo corazón de la noche más de lo que el Sol sería capaz. Los aparatos electrónicos dejan de funcionar, inutilizando a celulares y ordenadores por todo el mundo. El suministro de electricidad es cortado, dejando impotente a las ciudades del abrazo de la oscuridad más absoluta. Ni tan solo las estrellas pudieron iluminar el cielo tras ese cegador foco de luz azul, como si de un mar en los cielos se tratase. Objetos descendiendo, casas ardiendo, vidas apagándose. Una epopeya de la que muchos desearían poder olvidar. «Ellos disponen de una tecnología muy superior a la nuestra. Desconocemos los motivos, pero es muy probable que su objetivo sea apoderarse de los recursos naturales del planeta. Algunos dicen que las radiaciones producidas por armamento nuclear han desencadenado un efecto dominó y eso ha afectado a razas ajenas, obligándoles a causarnos un duro castigo por el mal que hemos hecho en su hogar. Si estuviéramos en lo cierto, es muy posible que la mejor opción sea no oponer resistencia alguna en su conquista de recursos. Muy pronto, todo terminará.

Espero que este mensaje llegue a tantos como sea posible. Atentamente, el gobierno de los Estados Unidos.» Y pensar que obedecimos como el rebaño que somos. Tras hacerse con todo lo necesario para que podamos sobrevivir por nosotros mismos, llegando incluso a contaminar las tierras de manera que nunca más podría ser posible el cultivo de frutas y vegetales, nos marcaron, nos arrebataron la libertad, y a mí como a tantos otros, también nos quitaron a lo que más queríamos. Dejamos de ofrecer resistencia pronto, queríamos morir. Pero nos mantuvieron con vida, hasta que llegaron esos hombres de trajes negros y sofisticadas armas. Se hacían llamar "La Resistencia", así como contarnos —una vez liberados— que se habían hecho con tecnología alienígena para combatirles, y que cada vez eran más. Una luz se nos mostró a todos al final del largo túnel. Tras meses de lucha, habíamos ganado. O eso parecía. Les plantamos cara, les hicimos huir en sus sofisticadas naves, prometiendo que un día, cuando menos nos lo esperemos, volverían. Había dado comienzo una nueva era para la humanidad, una edad de disciplina militar, una época de duro trabajo y sacrificios, una epopeya en la que el entretenimiento tomaría, ahora más que nunca, el gran protagonismo en la rutina diaria.

Ellos se llevaron gran parte de nuestros suministros más básicos. Conseguir un poco de agua potable era algo solo al alcance de gente realmente poderosa, y solo unos pocos nos percatamos del enorme hoyo donde nos encontrábamos; todo había sido un mero teatro. Los extraterrestres nunca invadieron nuestro planeta, ni tampoco fueron ellos quiénes arrasaron nuestros hogares y mataron nuestras familias; fue el mismo gobierno oculto entre las sombras quién planeó todo el bizarro espectáculo. Ahora estaríamos todos totalmente sometidos a su ley. Los que no fuimos marcados durante la invasión, lo estaríamos a partir de ahora por "nuestra propia seguridad". Nuestra identidad, moneda de pago y transporte residía en una simple tarjeta asociada a un número de serie, del cuál dependíamos totalmente para que el gobierno nos suministrase los recursos básicos para subsistir...

...Y así fue como pasamos a ser una simple secuencia numérica, totalmente dependientes y vulnerables ante el infranqueable Nuevo Orden Mundial.

Pero perdidos en la absoluta oscuridad, encontramos un mensaje que cambiaría nuestras vidas para siempre: Los shinigami sólo comen manzanas. Algo tan simple nos guió hasta donde estamos ahora. La reconocida como la mayor organización terrorista de la historia, sectarios para unos y fanáticos para otros, los adeptos de L, aquél que, al igual que Gantz, siempre ha existido bajo distintas formas y apariencias, y aún sin haber visto nunca al que inició todo esto, le debemos la vida misma.

—Yo mismo lo haré. Dame el nombre completo y una foto de los padres de ese tal Michelle. Y avisa al pelotón ocho de que se preparen para la misión de sus vidas. Deben traer sano y salvo al chico, y asegurarse de que crea que sus padres han sido asesinados. Deberá unirse a nosotros sin importar los métodos.

Próximo capítulo: Poco convencional

Nota del Autor: Llegado a este punto de la historia, espero de todo corazón que sea de vuestro agrado. Los capítulos son escritos por mí periódicamente y, con vuestros comentarios y críticas me animáis a seguir escribiendo. Os recuerdo que acepto todo tipo de críticas y opiniones, todo será valorado para el desarrollo de la trama. Si algo no os gusta u os resulta poco entretenido, también agradecería que me lo comentaseis. Como Fan igual que vosotros que soy, ésta historia nos pertenece a todos por igual, aún siendo realizada solo por mí, todos los que la leéis formáis parte de ella.

Un cordial saludo.

Atentamente, MiraiMaki.