¡Hola!... pues aquí ando con las actualizaciones, solo que de poco a poco, no se desesperen que si iré subiendo según me de tiempo con la preparatoria.

Este es el capitulo uno, esta lindo así que disfrútenlo…

Kotomi-chan, si lees esto sabes que te lo agradezco mucho nena… y también a los divinos lectores que brindan apoyo.

A solo 1 Review de los 100 ¿Quién será el numero 100?

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOAMIO OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Atrapados en la nieve

Capítulo 1: "Búsqueda desesperada"

Dos semanas después…

-Estás loco. Yo diría que incluso obsesionado. Acéptalo y ya está. Esa mujer ha desaparecido. A lo mejor sólo estaba de paso.

Ichigo Kurosaki miro a su hermano Uryuu, con el que estaba comiendo en la cafetería de Unohana.

-Gracias por el consuelo –dijo irónicamente el pelinaranja

Uryuu sonrió.

-Por eso querías que me viniera a vivir aquí otra vez, ¿verdad? Para consolarte cuando lo necesitaras.

-Si, claro –contesto Ichigo.

El ojicafé era uno de los cuatro hermanos Kurosaki, se llevaba 1 año con Uryuu, y a pesar de no ser el era el mayor, no necesitaba que nadie lo consolara. Era fuerte como cualquiera de sus cuatro hermanos.

-Por supuesto, claro, sólo quería que vinieras para consolarme. Nada que ver con la Fundación.

-Querías que me hiciera cargo de la Fundación para tener tiempo para ir por ahí jugando con llamas y rescatando damiselas –bromeo Uryuu hojeando el menú del día –Olvídate de esa chica. Tienes que dejar de perseguirla

-No la estoy persiguiendo –negó Ichigo sin convencimiento –Solo quiero asegurarme de que esta bien. Te recuerdo que la saque de un edificio en llamas.

-Te recuerdo que eso fue hace dos semanas. Todos sabemos que eres un héroe aunque, para ser sincero, todavía no entiendo por que te empeñas en entrar en edificios en llamas cuando los demás queremos salir –volvió a bromear su hermano ajustándose las gafas y mirando la nota que le habían dado a su hermano –Desde luego, la persona que haya escrito esto no diferencia entre los sietes y los unos ¿Y el ultimo numero que es? ¿Un ocho?

-Lo escribió Urahara –contesto Ichigo tomando la nota de manos de su hermano y mirándola también –Lo único que entiendo es el nombre de la calle, Xcution. Lo demás es intangible. Y lo peor es que Urahara no se acuerda –concluyo.

Su compañero era un comerciante maravilloso, pero una cabeza loca para los detalles.

-Ni siquiera recuerda quien llamo para dejar la dirección.

Ichigo estaba seguro de que no había sido nadie del hospital, pues tenían que respetar la confidencialidad de sus pacientes. Seguramente, habría sido uno de los taxistas con los que había hablado y a los que había ofrecido una buena cantidad de dinero para encontrar al que había llevado a Asuna Suno del hospital a su casa cuando había perdido el alta voluntaria nada mas llegar allí.

-Lo que te digo, que estas obsesionado. Deberías concentrarte en el examen de capitán.

Ichigo prefirió no comentar nada al respecto. Uryuu agarro su taza de café, que estaba vacía y miro a la camarera que estaba en la barra.

-Eh, preciosa, ¿tienes algo calientito por ahí?

La preciosa en cuestión era Nazoami, una de las hermosas camareras del local. Tras agarrar una cafetera humeante, se acerco a su mesa y les relleno las tazas a los dos, pero lo hizo sin quitarle el ojo de enciman a Uryuu. A Ichigo no le extraño lo mas mínimo. Su hermano acababa de llegar a Karakura y él ya llevaba allí años.

-He oído que trabajas en la Kurosaki Fundation –comento –Y que eres analista financiero. Supongo que Karakura te parecerá muy aburrido después de haber vivido en Los Ángeles

-Si, a Ichigo le ha ido bien aquí, y parece ser que así ha sido, seguro que a mi me ira todavía mejor porque yo hago las cosas mejor que mi hermano pequeño –contesto Uryuu en tono divertido

-¿Ah, si? –sonrió Nazoami -¿Todo? Eso habrá que probarlo.

-Nazoami, la comida de la cinco –grito en ese momento Unohana desde la cocina.

-Ya nos veremos, guapo –se despidió la camarera alejándose

-A lo mejor resulta que Karakura es más divertido de lo que yo creía –comento Uryuu

-Te aseguro que Nazoami es muy divertida, pero te advierto que no busca una aventura sino casarse y tener hijos –contesto Ichigo

-¿Qué llevara a una mujer tan atractiva a querer fastidiar así las cosas?

Ichigo se encogió de hombros.

-Pago yo –dijo su hermano

Pero Ichigo dejo sobre la mesa unos cuantos billetes. Suficiente para pagar lo suyo y dejar una buena propina para Nazoami.

-No estoy arruinado.

Los Kurosaki tenían mucho dinero, pero él siempre se había ganado el suyo. En Karakura no ganaba tanto como en California, pero no había sido dinero lo que había ido buscando allí sino cordura.

Claro que, según su hermano, la había perdido por la pelinaranja del incendio.

A lo mejor tiene razón, pensó.

Asegurarse de que Asuna Suno estaba bien no iba a hacer que se olvidara de lo que había sucedido con Senna en California.

-Nadie ha dicho que lo estés –comento Uryuu haciendo que dejara de pensar en la mujer a la que no había podido salvar –No te pongas tan delicado. A ver si encuentras a la pelinaranja, te das un buen revolcón con ella y te tranquilizas.

-No quiero darme un revolcón con ella –objetó Ichigo poniéndose la chaqueta para irse.

-Que frio –comento Uryuu una vez en la calle –Esta mañana han dicho que podría nevar

-No les hagas ni caso. Hace mas de veinte años que no nieva por aquí –contesto Ichigo -¿Qué tal van las cosas por la Fundación?

Uryuu se encogió de hombros y se metió las manos en los bolsillos.

-Bien. Desde luego, trabajar para una entidad sin ánimo de lucro es muy diferente. Karakura también es diferente. Gracias a Dios ha crecido bastante.

Para entonces, habían llegado junto a sus vehículos, el impecable Porsche de Uryuu (amante del color blanco y la limpieza) y la no tan impecable furgoneta negra de Ichigo.

-¿Hasta cuando vas a perseguir a esa mujer?

Hasta que la encuentres.

-Bueno, da igual, no hace falta que me contestes… ¿Por que crees que el tío Sosuke quiere que nos reunamos en Las Noches? ¿No seria más fácil que nos viéramos con el tío Shunhei? A mi me parece que seria mas fácil ir con él que a su "casa" (por no decir palacio), pero bueno… -comento el ojiazul refiriéndose al hermano de su padre –Al principio, creía que nos había citado para hablar del evento benéfico que ha organizado para este mes en su casa, pero ahora no lo se. Espero que no sea porque esté enfermo.

Sin poder evitarlo, Ichigo pensó en su madre, que había muerto dos años antes. Sabía que su hermano estaba pensando en lo mismo, pero, como de costumbre, ninguno de los dos comentó nada al respecto.

-¿Esta libre esta tarde? ¿Va a poder ir? –fue todo lo que pregunto Uryuu.

-Si, le he cambiado el turno a un compañero –contesto Ichigo.

-Papá va a alquilar un coche en el aeropuerto, así que no tengo que ir a buscarlo, ¿Quieres que te pase a recoger?

-No, tengo cosas que hacer. Nos vemos allí.

-¿Cosas? ¿Perseguir a esa chica? –sonrió su hermano metiéndose en su coche –Nos vemos luego.

Ichigo le dijo adiós con la mano y se metió en su furgoneta. No se dio cuenta de que su hermano salía del aparcamiento detrás de él, pues había bastante tráfico y, además, iba ocupado intentando descifrar la dirección que Urahara había anotado.

Uryuu tenía razón. Estaba loco. Era la única explicación. No podía dejar de pensar en ella. Asuna Suno. Aquellos ojos grandes y grises, ojos que reflejaban pánico en mitad del humo y de las llamas y que, cuando habían posado su mirada en él, lo habían hecho con alivio y confianza.

Si, con ese tipo de confianza que nace del alma y que no tiene nada que ver con el sexo sino con la necesidad humana básica de conexión. Y, por supuesto, no podía olvidar la curva de su abdomen, que había notado al tomarla en brazos.

Llevaba dos semanas intentando obtener información sobre Asuna, hablando con todas las personas que habían estado allí aquella noche y lo único que había conseguido averiguar había sido que había dejado el hospital en taxi en contra de la opinión de los medico. A partir de aquel dato, se había lanzado a hablar con todas las compañías de taxis que cubrían la zona.

Ichigo doblo a la derecha en un semáforo, avanzo por una calle y entro en una zona residencial. Una vez allí, localizo la calle Xcution y comenzó a buscar la casa en cuestión según las posibles combinaciones de números que tenía anotados.

Cuatro horas después, había conseguido que le cerraran dos veces la puerta en las narices y que una tercera persona, mas amable, negara con la cabeza y se la cerrara también. En las narices. En la cuarta casa a la que llamo, ni siquiera le contestaron. Entonces, se fijo en que había dos bicicletas de montaña apoyadas en una pared y un palo de hockey en el suelo y se pegunto si serian de los hijos de Asuna.

La noche del incendio le había dicho que no estaba casada, pero eso no quería decir que no tuviera hijos. Claro que parecía muy joven para tener hijos de aquellas edades.

Aun así, dejo una nota en la puerta y se fue.

Una vez en la furgoneta de nuevo, dio la vuelta y se dirigió al otro extremo. Allí, la calle se estrechaba y los jardines se hacían cada vez más pequeños hasta desaparecer. Al fondo de la calle no había más que un camino de tierra.

Ichigo frunció el ceño.

Creía que en los años que llevaba viviendo allí se había recorrido hasta el último rincón del pueblo, pero, por lo visto, no era así.

Ichigo avanzo por el camino de tierra, que subía por la ladera de una colina. Al fondo, se veía una casa y se acerco, pero la dirección que estaba escrita en el buzón no se parecía absolutamente en nada a la que le había dado Urahara, así que volvió al camino principal. Suponía que, al llegar a lo alto de la colina, no habría absolutamente nada y le sorprendió mucho ver una casa chiquita al fondo, en mitad del campo.

Se trataba de una construcción que no estaba rodeada de jardines como las demás sino de arbustos secos. En otro tiempo, había sido amarilla, pero ahora la pintura caída le daba un aire triste y desolado. Ichigo pudo notar que salía humo de la chimenea y había un coche estacionado en uno de los laterales, así que se dirigió al final de cuentas hasta allí.

Al llegar frente a la casa, paro el carro y se bajo. Le pareció que el sonido de la puerta al cerrarse ponía un toque fantasmal al tenebroso lugar. Miro a su alrededor y no vio a nadie. Le parecía mentira estar en Karakura.

Al exhalar, le salió vaho de la boca. Desde luego, hacia mucho frio. Ichigo se subió el cierre de la chaqueta. Si aquella no era la casa de Asuna, tiraría la nota y se olvidaría de todo aquel asunto.

Era evidente que Asuna tenia su vida y, quizás, no le hiciera ninguna gracias que un desconocido la estuviera buscando. Además, aunque la encontrara, había cosas en su vida que nadie podría cambiar.

Ichigo subió los tres escalones del cobertizo y llamo a la puerta. No obtuvo respuesta, así que volvió a llamar. Aunque salía humo por la chimenea, parecía que no había nadie en casa.

-¿Hay alguien ahí? –gritó llamando de nuevo a la puerta con los nudillos cada vez mas fuerte –Soy del Cuerpo de Bomberos de Karakura y estoy buscando a Asuna Suno.

Orihime dio un respingo al oír a través de la delgada puerta aquella voz que recordaba tan bien y se llevo las manos al corazón, que le latía aceleradamente.

Menos mal que no eran Grimmjow ni sus padres.

A continuación, se escondió detrás de la cortina que cubría el ventanal que había junto a la puerta principal y levanto la tela un centímetro, lo justo para ver a la persona que había llamado.

Se trataba de un hombre y, desde luego, no era su padre. No era tan alto como Grimmjow y, además, jamás había visto a su ex prometido con pantalones azules. Ni una sola vez en los cuatro años que había estado con él. En cualquier caso, no le habrían quedado tan bien como le quedaban al hombre del porche.

En ese momento, como si se hubiera dado cuenta de que lo estaba observando, la cabeza pelinaranja se giro y la observó. Orihime dio un salto hacia atrás y soltó la cortina. Al instante, sintió que el corazón volvía a latirle desbocado, pero sabia que en aquella ocasión, no era por miedo a que sus padres o su prometido la hubieran encontrado y la fueran a obligar a embarcarse en un matrimonio que solo les favorecía a ellos.

-Señorita Suno, por favor, abra la puerta. No he venido a molestarla. Bueno, tal vez, solo un poco. Solo quiero, eh, hacer seguimiento.

Orihime se paso las manos por las mangas del enorme jersey que llevaba puesto, tiro del dobladillo hacia abajo y abrió la puerta con la cadena de seguridad puesta.

-¿Seguimiento? –le pregunto al bombero a través de la abertura de dos centímetros. Al menos así podía visualizarlo más.

-Si, señorita –sonrió el girándose con su sonrisa y sus ojos chocolate.

Orihime sintió que el corazón le daba un vuelco y se agarro al pomo de la puerta con fuerza.

-¿Es normal? Lo pregunto porque es la primera vez que me sacan de un edificio en llamas y no se cual es el protocolo.

-No siempre se hace, pero tampoco es la primera vez –contesto el bombero (un muy sexy bombero).

Orihime no supo que significaba exactamente aquella respuesta, pero se dio cuenta de que hacia mucho frio, así que decidió abrir la puerta.

-Un momento –le dijo cerrándola, quitando la cadena y volviéndola a abrir –Hace mucho frio. Pase –le indico

Aquel hombre le había salvado la vida y no le parecía correcto tenerlo en el porche pasando frio. Ichigo la saludo con la cabeza al entrar y Orihime se lo imagino perfectamente con un sombrero de vaquero.

Evidentemente, sus hormonas están revolucionadas.

Se apresuro a cerrar la puerta y, cuando se giro, se encontró a solas con el bombero. Gracias a Dios, no la estaba mirando sino que se estaba fijando en su modesta casa, aquella casa que ahora era su hogar y que era mucho mejor que la lujosa hacienda en la que había crecido

-Debería darle la vuelta a la pantalla de la chimenea –comento –Esta al revés.

Orihime se quedo mirando la chimenea

-Es que la he comprado de segunda mano –contesto –En la casa no había

Desde que había llegado allí, hacia mes y medio, había aprendido a encender el fuego, pero esos detalles todavía le pasaban desapercibidos.

Lo cierto era que en la casa solo había un horrible sofá naranja, una mesa baja de madera y vajilla para cuatro. Orihime no había comprado nada más y no lo iba a hacer. El dinero que tenia no era para gastar.

Orihime se mojo los labios. Solo se oía el ulular del viento y el chisporroteo de las llamas en la chimenea.

-No tuve oportunidad de darle las gracias –comento -¿Lo llamo oficial o cómo lo llamo?

El bombero negó con la cabeza y sonrió

-No, llámeme Ichigo

Orihime se fijo en que tenía unas pestañas muy largas y le pareció ridículo fijarse en un detalle así. Ni que hubiera ido a buscarla para salir. No era su cita, así que, ¿Para que fijarse en ese tipo de cosas?

-¿Le apetece tomar algo caliente… Ichigo? –le pregunto

El bombero sonrió todavía más. Al hacerlo, Orihime noto que su sonrisa era también sexy.

-Me encantaría –acepto el ojicafé

-¿Un café, por ejemplo? –le pregunto Orihime

-Perfecto

Si, perfecto, porque así estaría ocupada unos minutos y podría utilizar aquel tiempo para pensar en algo que decir, pero no se le ocurrió nada, así que se quedo callada, como si le hubiera comido la lengua los hombrecillos azules que tanto soñaba. Se sentía avergonzada, así que decidió concentrarse en el aroma del café. Eso era lo único que podía hacer. Olerlo. Le estaba prohibido beber café durante el embarazo.

-¿Lo quiere con leche y azúcar? –le pregunto fijándose en que Ichigo se había acercado a una ventana y estaba mirando hacia afuera.

-No, lo tomo solo

Mientras la cafetera hacia su trabajo, Orihime se quedo mirando caer el líquido. Antes, no le costaba hablar con la gente, ni siquiera con los desconocidos. ¿Qué había sucedido?

Lo sabía perfectamente.

Mas bien, quien le había hecho lo que le había hecho.

Orihime levanto la cafetera, sirvió una taza y se giro. Al hacerlo, se encontró con que Ichigo estaba detrás de ella. Al dar un paso atrás, se derramo el café en el platito.

-Vaya, perdón. No quería asustarla –se disculpo el bombero chasqueando la lengua y agarrándola de la muñeca.

A continuación, la llevo al fregadero y abrió el grifo de agua fría. Orihime rezó para que no se diera cuenta de cómo le latía el pulso desbocado.

-¿Mejor? –le pregunto Ichigo con su voz dulce

-Si, gracias –contesto Orihime tragando saliva

-No me de las gracias. Ha sido culpa mía que se quemara –le recordó secándola con un trapo de cocina y fijándose en que se le había quedado una marca rosa en la mano –Las quemaduras duelen mucho

-Apenas me duele –respondió Orihime

Y era cierto porque todas sus terminaciones nerviosas estaban pendientes de otra cosa.

De él.

-Siéntese –le dijo llenándole la taza de nuevo.

-¿Usted no se va a tomar un café? –le pregunto Ichigo

-No. Si tomo café, luego no duermo por la noche –hablo Orihime -¿Tiene que hacer un informe o algo así?

-¿Un informe de que? –le cuestiono Ichigo mientras probaba el café

-Del seguimiento supongo.

-Ah, no, no exactamente.

-¿Cómo sabia donde vivía? ¿Le dieron mi dirección en el hospital? –le pregunto Orihime algo nerviosa.

Ichigo dejo la taza de café sobre la mesa y se bajo la cremallera de la chaqueta de cuero

-Mas o menos –contesto

Orihime se dijo que no debía tener miedo, que el bombero había encontrado a Asuna Suno y no a Orihime Inoue y que no había ningún indicio de que Grimmjow ni sus padres le fueran a encontrar.

-Si hubiera tenido un numero de teléfono, la habría llamado en lugar de presentarme aquí, pero en el hospital me dijeron que se fue en contra del consejo de los médicos.

Orihime sonrió tímidamente. Había contratado una línea de teléfono fijo debido a su embarazo, por sentido común, pero no lo había registrado en el listín telefónico.

-Querían que me quedara en observación… por si acaso, pero el medico me dijo que estaba bien, así que decidí venirme a casa. Es mucho mas barato –le explico

-¿Tiene seguro medico?

Orihime negó con la cabeza

No, todavía no lo tenia, pero no le quedaba mucho para poder pagarlo.

-No quiero meterme donde no me llaman, pero espero que sepa que hay programas

Orihime sabia que se refería a programas benéficos como los que tenia la Kurosaki Fundation, donde trabajaba como recepcionista.

-Si, pero acabo de empezar a trabajar y no quería faltar

Ichigo no parecía muy convencido y Orihime supuso que el Cuerpo de Bomberos aseguraría a todos sus miembros y él disfrutaría de un seguro medico en condiciones. Sinceramente, antes de escapar de Inglaterra, jamás se había preocupado por aquellos asuntos que llevaban sus padres y que hubiera llevado algún día Grimmjow.

Que ingenua había sido. Entonces, sólo se preocupaba de ir a los bailes benéficos que su familia organizaba, en elegir los vestidos de sus damas de honor y en seleccionar las vajillas de porcelana más bonitas.

En ningún momento se le había ocurrido pensar en el verdadero motivo que había llevado a Grimmjow a pedirle que se casara con él.

-¿Y donde trabaja?

Orihime se puso en pie, se acerco a la chimenea y metió un leño.

-En la Kurosaki Fundation –contesto

-¿De verdad?

-¿Por qué se sorprende?

¿Tanto se le notaba que no había trabajado en su vida?

-Por que llevo dos semanas buscándola y resulta que la tenia muy cerca.

Orihime lo miro enarcando una ceja.

-Me apellido Kurosaki. Soy Ichigo Kurosaki

-Ah –exclamo simplemente

Eso quería decir que era rico, igual que Grimmjow

-Bueno, pues ya ve que estoy bien –comento

Si, era cierto, estaba bien. Lo mas importante era que su bebe estaba bien. Ya iba siendo hora de que aquel bombero rico saliera de su casa

-Bueno –comento también él entendiendo la indirecta y poniéndose de pie –No quiero entretenerla. Si necesita algo en algún momento, por favor, llámeme –le dijo entregándole su tarjeta

Orihime la acepto teniendo mucho cuidado de no tocarlo. En la esquina superior izquierda se veía el escudo de los bomberos de la localidad y en el centro ponía: Teniente Ichigo Kurosaki.

-No creo que la vaya a necesitar, pero gracias.

Ichigo asintió, dudo brevemente y agarro el tirador de la puerta.

-Bueno, puede llamar aunque no necesite nada –se despidió con una sonrisa traviesa.

Orihime sintió que se le secaba la boca y no pudo contestar, pero ambos ahogaron un grito de sorpresa al ver nieve al otro lado de la puerta justamente cuando Ichigo la abría para salir.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOAMIO OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Wow, termine el primer capitulo, agotada, cansada y alterada pero acabe finalmente.

Gracias por sus comentarios, disculpen si no los contesto todos pero en verdad quisiera teclas para escribir más actualizaciones, de igual forma se los agradezco.

Saben, la personalidad de Bethany (que se cambia el nombre a Bárbara) es exageradamente parecida a la de Hime, tan inocente e imaginando cosas extrañas. Y la de Darr, oh Darr, tan seductor e impulsivo como Ichi… además la de Lyle como Grimmjow ni se diga. Pero los padres de Bethany son igual de malos (solo que en otra manera) que los de la dulce princesa.

¿Se dieron cuenta de que amo la pareja de Ishida con Nazoami?... para mi no hay nada de Nemu ni Tatsuki. Desde que vi ese cap. donde se le quedaba mirando y Kon se encelo, me di cuenta que había una conexión entre los dos. Serios y desconfiados, los adore…

Joder los envidio, ustedes están leyendo mi libro en versión Bleach IchiHime, suertudos n.n

No presiono pero dejen Reviews… si lo hacen crecerán mas (XD)