He aquí otro capítulo que me ha dado tiempo de subir, espero lo disfruten tanto como yo y disculpen si no he subido más historias, de verdad lo lamento, pero ¡Felices fiestas de Día de muertos! Para todos los que festejen y en especial sean mexicanos.

Sin más, aquí la hermosura del IchiHime…

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOAMIOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Atrapados en la nieve

Capítulo 5: "El deshielo de tú corazón"

Ichigo sintió que Asuna se tensaba momentáneamente, pero se relajó al instante.

Sus labios se volvieron tersos y tuvo la sensación de que, a pesar de que había besado a muchas mujeres en su vida, en ninguna ocasión había sido como besar a aquélla.

Orihime murmuró algo, pero él pelinaranja no lo oyó porque estaba pendiente de su mano, que le estaba acariciando el cuello. Cuando se apartó y apoyó la frente en su hombro, tuvo que hacer un gran esfuerzo para no volver a besarla.

Ichigo cerró los ojos e inhaló profundamente.

-Está nevando -anunció ella.

A continuación, se separó de él, extendió los brazos hacia el cielo y comenzó a reírse.

-¡Es increíble! ¡Está nevando otra vez! -exclamó -¿Cómo puede ser?

«¿Cómo puede ser que me esté enamorando de una mujer a la que prácticamente no conozco?», se preguntó Ichigo.

Orihime se quedó mirándolo y sonrió de manera traviesa, se agachó, tomó un puñado de nieve y se lo lanzó sin pensar.

-¿Y eso? -sonrió Ichigo.

-Hay que aprovechar.

El ojicafé agarró un buen montón de nieve con la mano izquierda y otro buen montón con la derecha, los unió e hizo una bola enorme. Orihime lo miraba fascinada.

-No te vas a atrever a tirarme eso, ¿Verdad? Te recuerdo que no tienes que mantener tu imagen de típico héroe encantador.

-Sí, pero cuando estamos hablando de peleas de agua o de nieve, te aseguro que me defiendo como todo el mundo -contestó él.

Orihime se giró e intentó correr por la nieve, pero las piernas se le hundían hasta las rodillas. Ichigo le lanzó la bola, la cual le dio en la espalda sin hacerle ningún daño. ella se giró riéndose, tomó otro montón de nieve, siguió corriendo, se giró y volvió a lazar, alcanzando a Ichigo en el pecho.

Después, volvió a salir corriendo todo lo rápido que le permitía la nieve.

-Un momento, un momento -jadeó parándose y riéndose -Se me ha perdido uno de mis tennis.

-Excusas -respondió Ichigo lanzándole la bola que tenía preparada.

Al intentar esquivarla, Orihime cayó de espaldas al suelo. Ichigo, creyendo que se había hecho daño, corrió a su lado y, al ver que se había llevado una mano a la boca, se arrodilló preocupado.

-¡No me he hecho nada! -le aseguró Orihime .

-Vamos dentro, anda.

-Espera, vamos a hacer ángeles de nieve -sonrió la ojigris tumbándose completamente de espaldas y moviendo los brazos y las piernas. -¿No te gustan los ángeles de nieve?

-Me encantan, pero busca tu tennis -contestó Ichigo viendo que cada vez estaba nevando más.

-No creo que me cueste mucho encontrarla, no soy tan torpe.

-Nunca he dicho que lo fueras Asuna -respondió Ichigo.

Orihime se quedó en silencio.

-Perdona .se disculpó ella.

-No pasa nada, has dicho lo que pensabas y eso está bien.

-Supongo que… estoy acostumbrada a que la gente piense que soy una inútil.

Ichigo se preguntó a quién se refería, pero Asuna no dio más detalles y él tampoco le preguntó, después de todo, eso no sería lo adecuado para estos momentos.

-Venga, vamos a casa. Quiero cortar leña mientras pueda.

Cuando llegaron al pórtico miraron hacia atrás y comprobaron que la nieve recién caída estaba borrando sus pisadas.

-Entraré a preparar algo caliente -anunció Orihime.

-Muy bien -habló Ichigo dirigiéndose al cobertizo.

Llevaba un rato ejercitándose con el hacha cuando percibió que su teléfono móvil estaba vibrando y vio que era Uryuu.

-¿Qué ocurre? ¿Quién está enfermo?

-Nadie -le contestó su hermano.

Ichigo suspiró aliviado.

-Menos mal -murmuró -Entonces, ¿Qué era eso que el tío Sosuke quería decirle a toda la familia?

-Es un poco complicado -habló su hermano bajando la voz -¿Sigues con la pelinaranja?

-Se llama Asuna y sí.

-Que suerte.

Ichigo cerró los ojos y se imaginó lo que podría suceder aquella noche porque, a juzgar por cómo estaba nevando, iban a tener que pasarla bajo el mismo techo de nuevo. A ella una noche le había hecho gracia, pero dos… ¿Y qué harían cuando entrara en la casa? La había besado y ella no había puesto ninguna objeción. Claro que no debía olvidar que estaba embarazada y a la defensiva.

-¿Cómo van las cosas por ahí? ¿Tienen luz?

-No, pero Ikumi tiene unos cuantos generadores, así que bien. ¿Y ustedes?

-Tenemos leña, así que aguantaremos. Bueno, ¿Qué? ¿Me vas a contar lo del tío Sosuke?

-Sí, espera un momento que me voy fuera -dijo Uryuu -Ya podemos hablar -añadió una vez a solas, hablando más alto -Vaya, está nevando otra vez… pues, a lo que vamos. Mira, resulta que al tío Sosuke le metieron una nota en la chaqueta durante la fiesta de Fin de Año de Riruka y Yukio -siguió refiriéndose al joven matrimonio que se encargaba de la Kurosaki Foundation -Por lo visto, en ella ponía que uno de los Kurosaki no es quién creemos que es.

-¿Cómo?¿Y eso qué quiere decir? -le preguntó Ichigo recordando la fiesta que había tenido lugar en el Daikou, el restaurante de Don Kon´ Onji, gran amigo de su familia.

-Buena pregunta. El tío no le habría dado ninguna importancia si no hubiera sido porque papá ha recibido otra igual y la tía Rangiku, también.

-¿Pero qué dices?

-Lo que oyes.

-¿Han pedido dinero o algo así?

-De momento, no. Rangiku quiere llamar a Toushiro para que investigue.

Toushiro era el hijo menor de su tía y pese a eso era detective privado.

-Creí que no se hablaban -comentó Ichigo.

-Yo también, pero parece que está en Tokio y podría ser que esté dispuesto a aceptar el encargo. A todos nos ha parecido bien.

-Mmm -contestó Ichigo partiendo otro tronco para entrar en calor -Bueno, lo importante es que nadie está enfermo. Llámame si algo pasa.

-Está bien -se despidió su hermano.

El ojicafé colgó y se guardó el teléfono en la chaqueta, partió un par de troncos más, dejó el hacha clavada en la base y comenzó a acarrear la leña dentro.

Orihime estaba sentada junto a la chimenea y, al verlo aparecer, sonrió encantada.

-He preparado un chocolate caliente -balbuceó.

Ichigo intentó controlarse a pesar de que era la mujer más hermosa que había visto jamás.

-Buena idea -asintió acercándose y apilando la leña junto a la pared.

-Si gustas café, te puedo preparar porque tengo un calentador que funciona con pilas.

Sí, Ichigo lo había visto en una de las estanterías. Se trataba de un aparato muy moderno. También se había podido percatar de que el café que ella tenía era de la mejor calidad. Entonces se recordó a si mismo que en qué se gastara aquella mujer su dinero no era asunto suyo.

-No, me apetece más el chocolate -respondió.

De hecho, el delicioso aroma estaba llenando toda la casa y mezclándose con el olor de la chimenea, lo que proporcionaba al ambiente una calidez maravillosa. Prueba de ello era que Asuna se había quitado los calcetines y el suéter, dejando al descubierto una blusa de manga larga rosa que marcaba sus prominentes pechos.

-Primero, voy a terminar de traer la leña -comentó Ichigo saliendo de su ensoñación.

Ella asintió y se inclinó hacia adelante para mover el chocolate con una cuchara de madera. Al hacerlo Ichigo vio a través del escote en uve la cremosidad de sus pechos envueltos en encaje blanco y se apresuró a girarse y a salir de la casa.

Una vez en el pórtico, se pasó los dedos por su cabellera naranja varias veces y pensó seriamente en tirarse sobre la nieve para tranquilizarse.

El viento estaba arreciando y se hacía difícil distinguir la nieve que estaba cayendo en aquellos momentos de la que movía el aire, pero lo cierto era que cada vez estaba más alta. Se podía notar las llantas del coche de Asuna cubiertas por completo.

Ichigo volvió al interior de la casa con los brazos llenos de leña. Orihime, que lo había estado observando por la ventana, le abrió la puerta en cuanto se acercó y se ofreció a ayudarlo, lo que hizo agarrando varios leños antes de que el ojicafé le diera tiempo de protestar.

-Menos mal que tenemos leña -dijo dejándola sobre la que Ichigo había acarreado previamente.

Él sonrió, se vació los bolsillos, donde se había guardado las astillas y, después, de quitó la chaqueta y unas cuantas de las camisetas que se había puesto aquella mañana. Ella dejó una taza de chocolate sobre la mesa con una servilleta doblada y una paleta blanca y roja con forma de corazón y se sentó.

-El otro día las estaban repartiendo en la Fundación para el día de San Valentín -le explicó tomando el dulce entre los dedos -Son de fresa.

-Claro, se me había olvidado -contestó Ichigo -Feliz San Valentín.

-Gracias. Lo mismo te digo -sonrió Orihime metiendo la paleta en el chocolate -No está mal.

Ichigo se dio cuenta de que se había quedado mirándole fijamente la boca y se apresuró a quitar la envoltura de su paleta. Para ganar un poco de tiempo, se puso a doblar las camisetas y las dejó sobre el respaldo del sofá.

Era cierto que el caramelo estaba bueno, pero le había gustado más el sabor del beso que se habían dado.

-Los dueños dejaron unos cuantos juegos de mesa -habló ella, que debía haber detectado su nerviosismo -Están en el armario -añadió, poniéndose de pié.

La pelinaranja sacó del armario una maleta con ruedas que tenía aspecto de ser bastante costosa y unas cuantas cajas de colores.

-Tenemos el Trivial, el Monopoly y el Pictionary.

-Monopoly -eligió Ichigo.

-Lo suponía -sonrió ella -¿Quieres ser tú la Banca? -propuso.

Ichigo se encogió de hombros y aceptó.

-Yo me encargo de los títulos de propiedad… a menos que seas de los que cumplen las normas escrupulosamente. En ese caso, la persona que se encarga de la Banca tiene también que dar los títulos de propiedad.

-Tengo unas cuantas normas en la vida por las que me rijo, pero ésa no es una de ellas .comentó Ichigo mientras colocaban el tablero y las fichas en la casilla de salida.

-¿Qué normas son ésas?

-No mentir -mencionó Ichigo organizando los billetes.

Ella bajó la mirada inmediatamente e Ichigo se dio cuenta, pero hizo como si no hubiera notado nada.

-No engañar -siguió -Y no robar.

-¿Sólo eso?

-Bueno, con eso está todo cubierto.

-Ya -comentó Orihime sacando los dados -¿Ponemos tiempo o jugamos hasta que te haya arruinado?

A pesar de aquel repentino cambio de tema le confirmaba su intuición de que aquella mujer le estaba mintiendo, Ichigo sólo sonrió.

-Veo que no has aprendido nada en la batalla de bolas de nieve.

-Venga, tira el dado y vamos allá -lo retó Orihime.

Desde luego, quien la hubiera enseñado a jugar a ella, lo había hecho muy bien, aunque a él tampoco se le daba mal el Monopoly, así que la partida se alargó hasta la hora de comer. Momento en el que hicieron un descanso para tomar sopa de tomate y unos ricos sándwiches de atún.

Después, pasaron el tablero al suelo y siguieron jugando hasta que comenzó a oscurecer. Seguía nevando.

-No tienes piedad -habló Ichigo al caer en una de sus casillas y tener que desembolsar una fuerte suma de dinero.

-En la vida real no soy así. Si lo hubiera sido, no estaría aquí -le aseguró ella -¡Oh, no! -exclamó al caer en la casilla más cerca de Ichigo, que se rió encantado.

-¿Y dónde estarías?

-En un sitio muy aburrido -contestó Orihime dejándose caer hacia atrás, dirigiéndose los pies hacia el fuego y masajeándose el vientre en círculos -Se está moviendo -sonrió.

-¿Ya sabes si es niña o niño?

-No, todavía, no. La semana que viene me tienen que hacer una ultrasonografía. Si quiero, me lo dirán entonces.

-¿Y lo quieres saber?

-No sé…-dijo ella.

Ichigo intentó no fijarse en que se le había subido la blusa hacia el pecho, pero era un hombre y no pudo evitarlo, así que se apresuró a tirar el dado y ni siquiera protestó cuando le tocó ir a la cárcel.

-Por una parte, preferiría no saberlo hasta que naciera, pero, por otra, si lo sé antes, podré ir comprando ropita de un color o de otro. En ese sentido, me gusta el azul o el rosa, nada amarillo neutro. Hay una tienda de ropa de segunda mano en San Antonio donde tienen cosas muy bonitas. Te vendo mi carta para salir de la cárcel por cien dólares.

-Abusiva -se quejó Ichigo porque lo normal eran cincuenta -No, no me interesa. ¿Y la cuna? ¿Dónde la vas a poner?

-No lo sé. No he pensado en ello porque no sé si seguiré aquí cuando nazca -dijo Orihime incorporándose, apoyando el codo en la almohada que había colocado a su lado y tirando el dado.

-¿Vas a alquilar una casa más grande?

-No, me refería en Karakura.

-Este lugar es maravilloso para los niños y, además, en la Fundación hay guardería para los hijos de los empleados -mencionó Ichigo horrorizado ante la idea de perderla de vista.

-Sí, pero a lo mejor no me queda más remedio que irme.

-¿Y eso?

-Ichigo… -Orihime suspiró.

-Asuna, ¿por qué no me cuentas qué problemas tienes? A lo mejor te puedo ayudar -la interrumpió el pelinaranja decidiendo ir directamente al punto.

-No tengo ningún problema -mintió Orihime sin convicción.

-¿De qué estas huyendo? ¿Del padre de tu hijo?

Orihime se incorporó y se quedó sentada sobre los talones.

-Ya sé que va en contra de tu naturaleza, pero no me tienes que rescatar de nada -le dijo poniéndose en pie y dirigiéndose a la cocina -Supongo que tendrás hambre… lo siento, pero parece que toca sopa de lata y sándwiches otra vez.

Ichigo se puso de pie y fue hacia ella, que estaba muy tensa.

-No engaño, no robo y nuca hasta ahora había mentido -dijo ella, que estaba de espaldas a él.

Ichigo le quitó el paquete de pan que estaba apretando con demasiada fuerza.

-Quiero ayudarte y, para hacerlo, necesito saber qué te ocurre.

-¿Porqué? -le preguntó Orihime mirándolo confusa -¿Qué importa? ¡No soy nadie!

-Todos somos alguien. Para mí, eres alguien -le aseguró Ichigo -¿No te has dado cuenta en todas estas horas que llevamos juntos? Debe de ser que no soy tan buen comunicador como yo creía.

-No quiero que sientas compasión por mí.

-Te aseguro que lo que siento por ti es algo muy diferente -respondió Ichigo sinceramente -Cuéntame qué sucede.

-¿Si me estuviera buscando la policía también me ayudarías?

-Haría lo que pudiera por ayudarte, pero estoy seguro de que ése no es el caso porque la Fundación investiga a todos sus empleados y tú has pasado la prueba.

-Asuna Suno ha pasado la prueba -lo corrigió la ojigris.

-¿Y quién es Asuna Suno? -cuestionó Ichigo agarrándola de la barbilla.

-Una amiga del colegio -contestó Orihime tragando saliva.

Ichigo la rodeó con los brazos y la atrajo contra sí. Orihime no intentó apartarse.

-Entonces, ¿quién eres tú?

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOAMIOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO

Amados lectores quería omitir esto pero necesito desahogarme. Las razones por las que no actualizo y todo lo demás es porque últimamente me he sentido de lo peor… así que por ello no sé si la adaptación esté quedando bien… me siento deprimida, mi inspiración me abandona bastante, quizás sea por la ´relación´ que llevo en estos momentos con mi novio que no va muy bien.

Les agradeceré sus reviews y el apoyo si gustan brindarme junto con un consejo para que me orienten porque la verdad me siento perdida. Gracias de todas forma por leerme yo le pondré muchas ganas para traerles más.

Ultimo aviso, hay una historia personal que me gustaría adaptarles a IH… su título sería ´Thanks For The Memories´ y basada en mis experiencias. Su título para quienes conozcan es una canción de la banda FOB (Fall Out Boy).

Es una historia bastante autodestructiva pero si la quieren la subo, el problema está en que si termino con mi novio necesitaré bastante valor para concluirla, pero la temática (para quienes ya me han leído) es fuerte y cruel. Así que los dejo a opinión.

Gracias… dai suki :/ disculpen que no me encuentre bien emocionalmente.