Han pasado 84 años…jaja ay no :c disculpen la tardanza, espero que no hayan dejado el fic al ver que no actualizaba, la escuela me tiene muy ocupada pero como adelanté la tarea de la semana, me tomé estos días para escribir el siguiente capítulo. Espero que lo disfruten, dejen su comentario. Honestamente no sé cuándo pueda actualizar el siguiente capítulo, pero quiero creer que será pronto.
LA PANTERA
Capítulo 4: Descubrimiento.
Ichigo tuvo que asegurarse por segunda vez de que había escuchado bien la respuesta de Orihime. Si se trataba de una maldita broma, no era nada graciosa.
Isshin volteó a ver a Ichigo para ver su reacción. Y fue exactamente como predijo que sería.
-Vamos, Ichigo, no pongas esa cara. Estoy seguro que será divertido patrullar con la detective.
-No se supone que sea divertido –Ichigo se puso de pie y golpeó la mesa con el puño-. Esto es serio, hay un asesino suelto, no es un maldito día de campo.
-¿No te lo dije? Atrapar asesinos es como un día de campo para mí –replicó Orihime-. Si no estás de acuerdo, eres completamente libre de tomar otro caso.
-Nada de eso –la interrumpió Isshin-. Aun si no está de acuerdo, esto es una orden directa.
Orihime sonrió triunfante. Desde que había descubierto que lograba sacar a Ichigo de sus casillas, se había vuelto su actividad predilecta. Quería probarlo y ver hasta dónde era capaz de llegar. No era nada personal, simplemente le había interesado el repentino cambio de actitud del agente.
-Bien, como sea –respondió Ichigo.
Se sentó detrás del escritorio al otro lado de la oficina y de reojo vio que Ishida le estaba enseñando a Orihime cómo funcionaba todo eso de las cámaras de vigilancia. Ya se había resignado, no había nada que pudiera hacer para hacerla cambiar de opinión.
Después de hablar con Szayelaporro, Grimmjow regresó a su departamento. La visita había ido bien, como siempre. Szayelaporro nunca hacía más preguntas de las necesarias y eso era lo que le gustaba a Grimmjow. No quería tener que involucrarlo demasiado en el caso. Después de todo, hasta ese momento se las había arreglado perfectamente sin ayuda de nadie.
Tenía algunas ideas sobre su próxima víctima. Ya había decidido que sería la chica de pelo magenta, pero tenía que acercarse más a Kurosaki para averiguar lo que necesitaba saber sobre ella. Sus horarios y lugares que frecuentaba. Le pareció demasiado sospechoso verlo por aquella zona. Estaba casi seguro que era la primera vez que se aparecía por ahí. No sabía si simplemente se había reunido con su novia, pero la presencia del cuerpo policial lo ponía nervioso. Tal vez era hora de cambiar de estrategia; después de todo no estaba sujeto a ningún patrón, por lo que sería bueno descolocar un poco a las autoridades para divertirse un rato.
Bajó hasta el sótano del edificio y abrió su cubículo. Necesitaría alambre, cinta, y su cuchillo de caza con el que degollaba a las víctimas. Se preguntó qué pasaría si alguien lo veía subir con todo aquello en las manos. Seguramente levantaría sospechas. Tomó una caja que tenía cerca y comenzó a guardar sus pertenencias.
El chirrido de la reja del sótano lo hizo volverse de inmediato. Era Tatsuki, y en qué jodido momento se le había ocurrido bajar al sótano.
-Grimmjow, no sabía que estabas aquí –saludó acercándose a él. Después de todo, su cubículo era el de al lado.
Grimmjow se apresuró a tapar la caja con una manta que tenía a la mano y le devolvió una sonrisa forzada de medio lado.
-Vaya mañana más desastrosa. Olvidé las llaves del dojo, por lo que tuve que bajar por las de repuesto –dijo mientras abría el cerrojo-. ¿Tú qué haces aquí?
Grimmjow se quedó recargado en la pared, evaluando cada movimiento que hacía Tatsuki y tratando de actuar normal.
-Yo…eh…tengo una fuga de agua en el lavabo y bajé por herramienta para arreglarla.
Tatsuki volteó a ver la caja que Grimmjow tenía en las manos y reparó en la cinta que se asomaba por la esquina de la caja, ya que la manta no había alcanzado a cubrirla.
-¿Lo repararás con cinta? No creo que sea una buena idea –compuso una amplia sonrisa mostrando sus blancos dientes, lo que la hizo verse bastante atractiva-. Si quieres puedo prestarte algunas llaves y desarmadores, estoy seguro de que mi padre dejó algunas.
Comenzó a revolver entre sus cosas en busca de la herramienta, pero Grimmjow cerró su cubículo con llave y se dirigió a la puerta.
-No es necesario, tengo lo que necesito –le dijo sin volverse a mirarla.
Maldita entrometida, pensó. Eso había estado cerca.
-Entonces ya está decidido. Ambos irán a revisar el centro comercial esta tarde. Es sábado, por lo que habrá mucha gente. Es cuando deben estar más alerta, el asesino podría mezclarse –sentenció Isshin recogiendo sus cosas-. Tengo una junta con el alcalde, regresaré más tarde.
Salió de la oficina y los dejó solos a los tres.
Al poco rato, Ichigo se levantó y se retiró también. Fue al departamento de ciencias forenses, donde estaban analizando el cadáver de Rukia Kuchiki en busca de más pistas. Ichigo se puso una bata y guantes para entrar al laboratorio. El cuerpo blanquecino yacía en la plancha. Estaba completamente desnudo y los restos de sangre seca ya habían sido lavados.
-¿Alguna novedad? –preguntó acercándose.
-Me temo que no, agente –respondió Mayuri abriendo el torso con el bisturí-. El asesino ha sido muy cuidadoso de no dejar pistas.
Ichigo observó el cuerpo de Rukia con más detenimiento. Era una chica menuda de cabello negro y corto. En las muñecas y tobillos tenía marcas, seguramente de soga. Notó que uno de sus ojos estaba ligeramente amoratado.
-¿Es por un golpe? –señaló el ojo.
Mayuri asintió.
-Creo que es la primera víctima que presenta un golpe. Las demás estaban limpias. También descubrí otro golpe en la parte posterior del cráneo. Seguramente lo hizo para noquearla.
-¿Las demás no lo tenían?
-No, mi hipótesis es que se desmayaron por falta de aire. Tal vez el asesino les tapó la boca y la nariz. Kuchiki le habrá dado algo más de batalla y no quiso arriesgarse.
Ese bastardo, pensó Ichigo.
Volteó la vista hacia las pequeñas manos de Rukia y notó algo extraño en sus uñas.
-¿Qué es eso?
Mayuri se giró hacia donde señalaba Ichigo y detuvo lo que estaba haciendo. Se colocó unas gafas y tomó la mano de Rukia para observarla con más detenimiento. Algunas uñas estaban ligeramente quebradas, sacó un explorador y raspó debajo de las uñas. Lo puso en un porta-objetos.
-No estoy seguro…pero parece pintura –dijo acercándoselo a los ojos.
-¿Pintura?
Mayuri raspó un poco de cada uña de ambas manos y al terminar le dio el vidrio a Ichigo.
-Hágame un favor y lleve esto al laboratorio. No deberían tardar más de diez minutos en analizarlo.
Ichigo asintió y salió del cuarto. Al menos se sentía útil haciendo algo como aquello.
-Hola, Nemu. Mayuri me pidió que analizaran esto –dijo cuando llegó.
-Hola, Ichigo. Por supuesto, dámelo.
Nemu lo puso bajo el microscopio y se caló las gafas antes de observar. Ichigo se puso al lado de ella y Nemu pudo sentir su aliento en la oreja y se estremeció ligeramente. Aplicó algunos líquidos en la muestra y ajustó la lente del microscopio.
-Es… ¿pintura? –encendió los leds y apuntó con la luz ultravioleta.
-¿Estás segura?
-Sí, no es esmalte ni pintura acrílica. Parece más bien pintura industrial, por los químicos que contiene.
-¿Puede ser pintura de una casa?
-Casa, carro, muebles, cualquier objeto.
-Ya veo. ¿Crees poder poner todo eso por escrito? Quiero agregarlo a los expedientes. Es la primera víctima que presenta pintura debajo de las uñas.
-De inmediato.
Nemu imprimió los resultados y redactó un informe. Al terminar, le entregó las hojas a Ichigo y se despidieron.
Ichigo regresó con Mayuri y le dijo que Nemu había confirmado lo de la pintura.
-¿Usted qué cree que sea?
-Es difícil decirlo, pero si la víctima estuvo atada, seguramente fue a una silla. Si no, entonces tal vez raspó una pared o puerta en medio de su desesperación.
-Yo también apostaría por la silla. Me llevaré esto –dijo agitando los papeles-. Por favor avíseme de inmediato si encuentra algo más, lo que sea.
Mayuri asintió y vio a Kurosaki correr hacia el elevador.
-Escuchen esto –dijo Ichigo cuando entró a la oficina. Orihime y Uryuu se volvieron-. Vengo del departamento de ciencias forenses. Mayuri está analizando el cuerpo, pero encontramos algo más. La víctima fue golpeada en la cabeza y en el ojo. Es la primera.
-¿Estás seguro? –preguntó Orihime.
-Sí. Ninguna de las otras chicas presentaba estas marcas. Según Mayuri, Rukia peleó bastante para ser liberada y por eso el asesino tuvo que golpearla. Y encontramos algo debajo de sus uñas. Restos de pintura.
-Es lamentable. Si fuera carne o sangre del asesino lo atraparíamos en un abrir y cerrar de ojos.
-Lo sé, pero de todas formas son buenas noticias. ¿Crees que esto ayude en el perfil psicológico?
-No demasiado, pero aportará algo –respondió Orihime.
-Entonces te dejaré el informe. Me avisarán si encuentran algo más -tomó su chaqueta y se dirigió a la salida-. Voy a comer con Riruka, volveré más tarde para irnos a patrullar.
Orihime asintió y lo observó desaparecer tras la puerta.
Grimmjow se caló nuevamente el gorro y guardó sus cosas en una mochila. Había guantes, alambre, cinta, una mordaza, una llave inglesa y su cuchillo de caza.
Cuando agarró la llave vio que tenía algunos restos de sangre entre el engrane y frunció el ceño. Siempre había sido muy metódico al momento de limpiar sus herramientas, por lo que le molestó que no hubiera puesto más cuidado en la llave. Aunque, a pesar de todo, era la primera vez que había tenido que usarla.
Recordó vagamente cómo forcejeó con su víctima y cómo se revolvía en sus brazos cuando la quiso meter en la camioneta. Dada su complexión, creyó que sería tarea fácil manejarla a su antojo, pero no fue así. La chica estaba dispuesta a pelear con uñas y dientes por su libertad. Estaba poniendo en peligro la operación, tuvo que acudir a tomar medidas más drásticas. El golpe le había sacado sangre, y se preocupó que todo el plan se arruinara. Si moría por trauma craneoencefálico, sería lamentable. Su marca eran tres cortes en la garganta, no un agujero en la maldita cabeza.
Después de aquel episodio, se prometió que no volvería a perder los estribos de esa manera. Tomó la lejía y se aseguró que la llave estuviera impecable antes de volver a guardarla. Ahora era tiempo de seguir a Kurosaki para ver si lo llevaba con la chica de pelo magenta. No quería tener que acudir tanto a Szayelaporro, y menos cuando se trataba de investigar a las víctimas.
Salió del departamento y llegó nuevamente a la estación de policía. Se sentó en otro local distinto al de en la mañana; era un restaurante. Pidió una cerveza y una hamburguesa esperó un rato hasta que Kurosaki saliera. En algún momento tendría que salir a comer algo, aunque si pedía algo estando dentro, habría desperdiciado horas de su valioso tiempo, y eso le molestaba mucho.
Estaba empezando a desesperarse cuando vio pasar a la novia de Kurosaki por la banqueta de enfrente rumbo a la estación.
Usaba un pantalón negro entallado, una blusa blanca y una chaqueta de punto. Su nívea piel resaltaba bajo el sol y su cabello brillaba intensamente. No podía creer que aquello estuviera pasando. Era su día de suerte. Se había propuesto seguir a Kurosaki para encontrarse con la chica, pero su buena fortuna había hecho que todo saliera mejor de lo esperado. Ahora sólo tenía que seguirla a ella.
Riruka esperó unos momentos cerca de la puerta de entrada y sonrió cuando vio a Ichigo salir en su encuentro. Se dieron un beso y él le pasó la mano por encima del hombro. Caminaron en dirección contraria de Grimmjow y tuvo que retirarse del restaurante para seguirlos. Se tomó su tiempo, pues estaba seguro que no irían muy lejos yendo a pie.
A lo lejos los vio entrar a un restaurante. Enfrente había un parque. Era perfecto. No quería estar demasiado cerca de ellos, pero tampoco quería perderlos de vista.
Ishida y Orihime pidieron algo para comer en la oficina. Conversaban amenamente.
-Entonces me dijo que quería que yo estudiara medicina. ¿Puedes creerlo? ¿Alguien como yo en un hospital? –exclamó Ishida.
-Creo que tienes el potencial.
-Tal vez, pero no la vocación. A mí no me interesa tratar con pacientes ni enfermedades. Mi pasión es la tecnología.
-Hay mucha tecnología en un hospital.
-Sí, pero no de la que me gusta.
Señaló su computadora con gesto teatral.
-Me casaría con ella si fuera posible.
Orihime soltó una risita.
-Apuesto a que podría hacerte muy feliz.
-¿Qué hay de ti? ¿Piensas casarte algún día?
Orihime se atragantó con su comida y tomó agua para calmarse.
-No esperaba esa pregunta –confesó.
-Lo siento.
Orihime sonrió.
-Creo que…nunca me lo he planteado en verdad. Supongo que antes le dedicaba algún sueño o pensamiento, pero no después de lo de mi hermano.
-¿Qué le pasó a tu hermano? Claro, si no es mucha la indiscreción.
-No lo es. Cuando yo tenía doce años quedé huérfana de ambos padres. Hasta entonces yo era una niña como cualquier otra. Jugaba con muñecas, iba al parque con mis amigas, tenía buenas notas en la escuela, me fascinaban algunas bandas de música. La noticia me devastó por completo, pero mi consuelo era mi hermano mayor. Él se encargó de mí durante un año, pero mis padres nunca hicieron una gran fortuna, por lo que no tenían seguro de vida. Era difícil ir a la universidad, trabajar y cuidar de una niña al mismo tiempo. Mi hermano comenzó a buscar otras opciones, si sabes a lo que me refiero. Se metió en problemas cuando la suma que debía fue mayor de lo que pudo manejar. Así que lo asesinaron por la deuda. Nos quitaron la casa y tuve que irme a vivir con una tía. Cuando cumplí la mayoría de edad regresé a Karakura y decidí que sería detective. Me he enfocado tanto en otras cosas que no he tenido el tiempo de pensar en cómo sería vivir una vida normal y tener una familia. Tú sabes que este trabajo es peligroso, ¿cómo podría ofrecerle algo a alguien si ni siquiera sé si estaré viva al final del día?
Ishida no sabía qué decir. Por la actitud de Orihime, sospechaba que había tenido un pasado difícil, pero no imaginó que fuera tan trágico.
-Lamento mucho escuchar eso –respondió-. Creo que es perfectamente entendible tu situación. De todas formas, el que se case contigo sería muy afortunado. Eres asombrosa.
Orihime sonrió y sacó su libreta para escribir algunas notas.
-Gracias, Ishida. Tú también lo eres.
Después de un rato, Ichigo y Riruka por fin salieron del restaurante y regresaron a la estación de policía. Grimmjow se levantó y decidió que era momento de acercarse más, ya que eso significaba que estaban a punto de despedirse. Caminó lentamente detrás de ellos y cada paso iba acortando más la distancia que los separaba. Podía escuchar su conversación.
-¿Te veré más tarde?
-No lo creo, Riruka. Tengo que salir a patrullar con la detective hoy. Iremos al centro comercial, pero no sé a qué hora pueda regresar.
-¿Con la detective? Si no te conociera mejor, pensaría que vas a una cita con ella. ¿Al centro comercial? Qué conveniente.
Ichigo la abrazó y le dio un beso en la mejilla.
-No hay por qué estar celosa. Nuestra relación es enteramente profesional, ni siquiera me cae tan bien.
-Pero es muy hermosa.
-Tú lo eres más.
-No negaste que lo fuera –replicó Riruka.
Grimmjow rodó los ojos por la melosa situación. La tipa era una engreída celosa manipuladora. Le acababa dar razones de más para cortarle la garganta. Incluso la cabeza, si empleaba la fuerza suficiente. Se detuvieron frente a la puerta y Grimmjow les dio alcance y los pasó. Cruzó la calle y se recargó en la pared hasta que vio que se despidieron. Ni siquiera habían notado su presencia.
Siguió a Riruka de camino a casa. No vivía lejos de ahí, y eso significaba malas noticias. Hasta entonces, cada víctima tenía en común la zona de vivienda, que era donde Grimmjow se desenvolvía a su antojo, pues conocía el lugar como la palma de su mano. Entonces se recordó internamente que no seguía ningún patrón. Tal vez sería más complicado actuar esta vez, pero si eso desconcertaba a la policía, entonces estaba dispuesto a hacerlo.
No le agradaba mucho salir de su zona de confort, pero sólo con ver el cuello de Riruka, le dieron unas ganas irrefrenables de enterrar su cuchillo en él. Y ese sentimiento valía todos los riesgos del mundo. No iba a privarse de actuar como le diera la gana.
Cuando averiguara algo más sobre Riruka, entonces comenzaría la planeación de su próximo asesinato. Mientras tanto estaba en un punto muerto.
Recordó lo que dijo Kurosaki sobre patrullar en el centro comercial. Patético, pensó. Jamás elegía víctimas en ese lugar. El que haya dejado a Rangiku Matsumoto en el estacionamiento del centro comercial había sido completamente aleatorio. Pero de todas formas, le llamó la atención cómo procedería Kurosaki en ese lugar. Y también quería conocer a esa tal detective que hacía poner celosa a alguien tan hermosa como Riruka.
Por la tarde, Ichigo y Orihime se dirigieron al centro comercial alrededor de las cinco. Habían ido en el auto de ella, ya que Isshin tenía que salir a hacer otras cosas. Como esperaban, estaba atiborrado de gente. Orihime se había puesto un pantalón de mezclilla y una blusa negra de manga larga. Llevaba recogido su cabello en un moño, para darle un aspecto más casual. Ichigo se puso un pantalón negro, una playera gris y tenis.
-Bien, aquí estamos –dijo Ichigo para romper el silencio.
Se sentaron en una banca que les permitía ver a toda la gente pasando de una local a otro. Orihime tuvo que enseñarle su placa de detective al guardia de la puerta porque sonó la alarma al detectar su arma.
-¿Quieres algo de tomar?
-No, estoy bien –Orihime estaba más concentrada en observar que en la conversación.
Ichigo suspiró derrotado.
-Escucha. Esto es tan incómodo para mí como para ti. Hay que hacer la guardia más amena y tratar de llevarnos bien, ¿qué dices?
-No estoy incómoda. De hecho, disfruto un poco que tú lo estés.
Ichigo frunció el ceño y desvió la mirada. Orihime se dio cuenta de esto y decidió que ya había sido demasiado mala con el agente.
-Era broma, lo lamento –se disculpó. Al ver que Ichigo no respondía se levantó y lo jaló de la mano-. Demos un paseo, no tenemos por qué estar sentados todo el tiempo.
Ichigo la miró desconfiado, pero la siguió.
Grimmjow llegó al centro comercial alrededor de las seis. Paseó por el lugar pretendiendo que veía las tiendas, pero en realidad estaba buscando a Kurosaki.
No puede ser tan difícil, el cabello del bastardo es bastante llamativo, pensó.
Después de veinte minutos su mirada se clavó en dos cabelleras anaranjadas. Una de ellas pertenecía a Kurosaki. ¿La otra era la detective? Estaban sentados afuera de una heladería y conversaban alegremente. ¿Sería genuino o era parte del disfraz?
Se acercó lo más que pudo y observó a la mujer que lo acompañaba. Su cabello anaranjado era de un color más oscuro que el de él, ligeramente castaño. Iba recogido y algunos mechones caían libres y enmarcaban su rostro. Sus ojos eran grandes y grises. Tenía un cuerpo escultural, cintura estrecha, grandes pechos, piernas largas y delgadas.
Sonrió mentalmente y entonces entendió por qué Riruka estaba celosa. Hasta ahora no había visto mujer más hermosa que aquella detective. Por costumbre, dirigió su mirada al cuello de ella y soltó un suspiro ahogado. Era pálido, sin marcas, perfecto. Tal vez matar a Riruka podía esperar. Quería poner sus manos sobre ese cuello, ver la sangre correr a chorros y empapar esa superficie de porcelana.
Pero también, por primera vez, otro pensamiento cruzó su mente acerca de lo que quería hacer con ella.
Continuará…
Bueeeno, en este capítulo quise poner un poco del pasado de Orihime y que Grimmjow por fin la conociera. Una vez establecido esto, su interés en ella va en aumento, por lo que también vengo con la noticia de que en el próximo capítulo será el encuentro frente a frente y algo de lime. El lemon tendrá que esperar un poquito más a que la situación lo preceda (eso significa que el fic será más extenso de lo que planeaba inicialmente :D). Y sobre los términos empleados en el laboratorio, una disculpa xD la verdad desconozco mucho sobre el tema. Lo que importa es la historia, jaja. Espero que les haya gustado. Gracias por leer.
