Chicos…CHICOOOOOOS, logré actualizar T-T creí que no lo lograría...
Ok, basta de drama, disfruten ;3 Bye-Bye!
P.D. Muchas gracias por dejar su review y ser pacientes conmigo, no los merezco ;-;
LA PANTERA
Capítulo 6: Primer enigma.
Orihime abandonó el edificio con el arma en la mano, aun cuando sabía perfectamente que el asesino no estaba cerca. Llamó a Ichigo por radio y regresaron al centro comercial. Estaba esperándola en el auto. Cuando la vio, corrió hacia ella y la sujetó por los hombros.
-¿Estás bien? ¿Qué pasó? –preguntó alarmado.
-Estoy bien. Salgamos de aquí, te contaré en el camino.
Orihime decidió contarle la versión corta, no quiso entrar en detalles sobre asuntos más personales.
-Me encontré con el asesino –comenzó.
-¡¿Qué?! Pero, ¿cómo? ¿Qué te hizo? ¿Lo identificaste?
-En el barrio chino sentí que me observaban, corrí detrás de un hombre que se metió por varios callejones. Saqué el arma y le grité que se detuviera, pero no lo hizo. Entró en un edificio. Iba a marcarte para que fueras como refuerzo, pero no había tiempo. Algo me decía que era él, y no podía desperdiciar la oportunidad.
Ichigo negó con la cabeza, consternado. Escuchaba con los ojos muy abiertos el relato de Inoue.
-Me estaba esperando en el tercer piso, y a pesar de ir armada, me tomó por sorpresa y me noqueó. Cuando desperté estaba atada de manos y con los ojos vendados.
Ichigo reparó en sus enrojecidas muñecas al volante.
-Hablamos largo rato, prácticamente confesó los asesinatos, aunque sólo mencioné el nombre de Rukia. Ichigo…era sorprendente cada palabra que salía de su boca. Su forma de pensar, de actuar, de analizar la situación, absolutamente todo.
-Si te quitó el arma podemos hacer que busquen las huellas dactilares –propuso Ichigo.
-No, llevaba guantes.
-¿Cómo lo sabes?
-Los sentí.
-¿Acaso él…él…?
-Sólo fue un roce en el cuello. Después sonó el radio cuando marcaste. Volvió a noquearme, me desató y se fue.
-¿Así sin más? ¿Por qué no te mató? ¿Ni siquiera una amenaza?
Orihime sabía que si le decía algo más a Ichigo, haría todo lo posible por ponerla en custodia preventiva, y eso era justo lo que no quería. Maldijo mentalmente al asesino por adivinar lo que haría, ya que eso significaba que acababa de aceptar las reglas de su juego.
-No iba armado.
-¿Y tu pistola?
-Supongo que no quiere salirse de su MO.
Llegaron a la estación y bajaron del auto. Ichigo estaba encolerizado. Quería decirle todo tipo de cosas a Orihime por no haber hecho caso de sus advertencias, pero sabía que no era el momento. Primero tenían que calmarse y pensar qué le dirían al capitán, para luego proceder con lo poco que sabían del asesino.
-Llevaré esto al laboratorio, aunque francamente no creo que haya nada –dijo Orihime haciendo referencia a la Glock y a su placa.
-De acuerdo, nos vemos arriba.
Orihime esperó afuera mientras analizaban sus pertenencias. Sacó su identificación y la observó detenidamente. ¿Qué pasaría si tuviera alguna huella? Si les decía que también la agarró, sería inevitable que dedujeran que vio sus datos. Pero no quería arriesgarse a eso. No necesitaba una maldita huella para atrapar al asesino.
Akon salió del laboratorio y le regresó las cosas.
-Tendremos los resultados el lunes en la mañana.
Orihime asintió y se despidió. Ahora sólo restaba esperar, aunque en el fondo ya sabía los resultados que encontrarían. Suspiró derrotada y subió a encontrarse con Ichigo. Se sentaron uno frente al otro. Isshin y Uryuu no estaban ahí, ya se habían ido desde hacía horas. La oficina estaba iluminada únicamente por una lámpara. Ichigo le sirvió un café a Orihime.
-¿Segura que estás bien? ¿Quieres ver a la psicóloga mañana? Puedo concertar una cita a primera hora.
-No es necesario, pero gracias de todos modos –contestó Orihime.
Se quedaron en silencio un rato, ambos sentían las palabras atoradas en la garganta. Sabían que esa noche Orihime había escapado de la muerte.
-Creo que es mejor que vayamos a casa –dijo Orihime levantándose.
-Yo me quedaré un rato a hacer el reporte. Pediré un taxi cuando termine.
-¿Estás seguro? No tengo problema en llevarte.
-Está bien. Nos vemos el lunes. Llámame si surge algo.
Orihime asintió y salió del edificio.
Al llegar a su casa se dio una ducha. Mientras lavaba su cuerpo, recordó las manos del asesino acariciándola. Se estremeció ligeramente, aún podía sentir su presencia.
Era casi medianoche y estaba cansada, pero tenía algo que hacer antes de poder irse a la cama. Tal y como lo predijo el asesino, iba a trabajar en el perfil psicológico a partir de lo que le había dicho. Se dejó caer en el sillón ya con la pijama puesta. Sacó su libreta de apuntes y escribió:
Hombre de mediana edad (de dieciocho a cuarenta años, aproximadamente). Asesino en serie y secuestrador. Seis víctimas hasta ahora. Mata con cuchillo, es diestro. M.O: tres cortes en la garganta. ¿Motivación? Placer, según sus palabras. No hay indicios de que se haya quedado con algún "trofeo". Clase social desconocida, estado civil desconocido, patrón de selección de víctimas desconocido, ¿vehículo propio? Probablemente. Actúa solo.
Personalidad: Falta de remordimiento y empatía. Misógino. Complejo de Dios/Justiciero. Ausencia de nerviosismo. Manipulador/Controlador. Cruel/Insensible/Agresivo. Precavido/Metódico/Cuidadoso. No es provocado con facilidad. Sigue cierta ética al momento de matar. No utiliza armas de fuego. Recurre a la violencia física cuando las cosas se salen de control. Prefiere la tortura psicológica.
Aptitudes: Gran capacidad verbal, organizado, planeador. Puede pasar desapercibido. Conoce muy bien la zona. Probablemente viva cerca.
Características: Inteligente, paciente, alta autoestima. ¿Honesto?
Y al final de la hoja, con letras grandes, escribió: PELIGROSO.
Revisó nuevamente los apuntes. Había muchos datos importantes que desconocía, pero no tenía idea de cómo proceder.
Pronto, demasiado pronto, se quedó dormida.
Grimmjow tenía un plan para saber un poco más acerca de Riruka. El lunes en la mañana se presentó al trabajo como de costumbre. Cargó los paquetes en la camioneta y se dirigió a casa de Riruka. Su ruta del lunes era otra, pero no pasaría nada si se desviaba un poco para hacer una breve parada.
Estacionó la camioneta a una cuadra de la casa y esperó. Pasó media hora pero no hubo actividad. No sabía si vivía sola o con algún familiar, así que tocó el timbre de la casa de al lado.
Un adolescente rubio de unos catorce años aproximadamente abrió la puerta. Tenía cara de aburrimiento y sostenía un gameboy en las manos. Vio a Grimmjow de arriba abajo y esperó a que dijera algo.
-Hola, amigo. ¿Están tus padres en casa? –preguntó Grimmjow con una forzada sonrisa de lado.
Probablemente le habían dicho que no hablara nunca con extraños, pero si veía el uniforme de la paquetería, no creía que hubiera algún problema.
El chico negó con la cabeza.
-¿Tienes algún paquete para ellos?
-No esta vez, colega. Es para la chica de al lado, el destinatario dice "Riruka", pero no hay nadie en casa. ¿Sabes a qué hora puedo localizarla?
-Esa boba va a la universidad por la mañana. Llega en la tarde como a las tres.
-Ya veo. Tal vez podría dejar el paquete con algún familiar…
-Riruka vive sola. El único que la visita es su novio el policía. Pero casi siempre ella se va con su amiga Nozomi y llega hasta en la noche cerca de las diez.
Ese joven era una fuente muy valiosa de información. Tal vez se la pasaba pegado a la ventana al pendiente de todo lo que hacía la chica. Ah, la pubertad. Grimmjow sonrió, ya que había obtenido más de lo que esperaba. Le revolvió el pelo y se despidió.
-Has sido de mucha ayuda. Vendré más tarde a buscarla, entonces.
-¿No me puedes dejar a mí el paquete? Te prometo que se lo haré llegar –preguntó esperanzado.
-Lo lamento, no puedo. Son órdenes de la empresa. Pero gracias por tu amabilidad. Estoy seguro de que Riruka te lo agradecería.
El chico se encogió de hombros y cerró la puerta.
Grimmjow volvió a la camioneta y reanudó sus labores. Antes de las tres iría a la universidad y con suerte la vería por la zona. Personas como Riruka eran niñas mimadas y distraídas. Podía seguirla sin problema alguno, no como la detective…
Sonrió al recordar el episodio del sábado en el barrio chino. Había logrado saber más de ella con esa simple identificación. Tal vez también se diera una vuelta por su casa más noche. Quería saber cómo era y qué clase de sistema de seguridad tenía para ver si era viable visitarla.
Además, tenía un obsequio para ella.
Orihime llegó a la estación de policía con unas enormes ojeras que la hacían ver más pálida. Ichigo, Isshin y Uryuu se abstuvieron de hacer comentarios y simplemente la saludaron con un asentimiento de cabeza.
Ichigo los había puesto al tanto sobre lo que había pasado con Orihime. Ambos recibieron una reprimenda, pero no le dieron tanta importancia; había otros asuntos más urgentes que atender. Orihime se sentía culpable por estar ocultando información que podría ser importante, pero supuso que podría manejar ella sola al asesino hasta que hubiera más pistas. Lo más interesante de todo aquello era que habían empezado un juego, y como las reglas de todo juego, el ganador podía ser cualquiera de los dos.
A partir del perfil que había hecho Orihime, se pusieron a hacer teorías sobre quién podría ser el sospechoso, pero no salían de suposiciones sin sentido. No tenían nada. Orihime seguía pensando en lo que había dicho Grimmjow sobre observarlos en el centro comercial. ¿Habrían captado algo las cámaras de vigilancia? Después de todo estuvieron poco más de veinte minutos sentados, las posibilidades de encontrar algún sospechoso en la zona en ese lapso de tiempo eran reducidas. Si mal no recordaba, el sospechoso usaba un gorro o tenía cabello negro. Estaba segura que su ropa era negra también. Con estas características no deberían tardar tanto en encontrarlo.
Pero, ¿qué pasaba si el sospechoso los observaba desde lejos? Tal vez ni siquiera salía en la grabación de la heladería…
-¿Detective? –Isshin la sacudió del hombro y Orihime despertó.
-Lo siento, no estaba escuchando.
-Ichigo nos estaba diciendo que tal vez deberíamos ponerla en custodia preventiva.
-¿Qué? ¿Por qué motivo? -¿se habían dado cuenta ya?
-Bueno, pensé que podría reconocerte. Estás en peligro a donde quiera que vayas. No hay que arriesgarnos.
-Eso es inútil. No sabe dónde vivo –mintió-. Además, también los conoce a ustedes. Corren el mismo peligro que yo.
-Pero usted es mujer. El asesino ataca mujeres únicamente –contrarrestó Isshin.
-Ahí vamos de nuevo con las cuestiones de género –replicó Orihime molesta-. Puedo cuidarme yo sola.
-Eso dijiste la última vez y mira cómo terminó –explotó Ichigo, furioso.
-Me tomó desprevenida, eso es todo. No volverá a pasar.
-Creo que todos estaríamos más relajados si te ponemos en custodia preventiva –intervino Ishida.
-De ninguna manera.
-Bueno, aunque sea deja que uno de nuestros agentes te vigile las veinticuatro horas.
-La respuesta es no.
Orihime tomó sus cosas y salió de la oficina dando un portazo.
Grimmjow salió de trabajo a las dos y se apresuró a cambiarse para ir a la universidad. Bastaría con que pasara por la zona, Riruka era inconfundible entre el gentío. No debería ser muy difícil localizarla.
Guardó en su mochila el sobre de Orihime, lo dejaría al anochecer antes de que regresara de la estación, para asegurarse de que lo viera antes de dormir. Un sobre sin sello ni postal, no necesitaba que hiciera preguntas en su lugar de trabajo.
Los estudiantes se amontonaban en las entradas. Conversaban animadamente unos con otros, reían de alguna broma estúpida, se ponían de acuerdo para salir, algunos cuantos (los marginados, supuso Grimmjow), se iban directamente a casa sin hacer contacto con nadie más.
Pensó si su vida habría sido distinta si hubiera asistido a la universidad. Tal vez tendría un trabajo decente y viviría en otra parte de la ciudad. ¿Sería un asesino? No lo sabía. Era una cuestión que pocas veces se había planteado, pero siempre sin respuesta. Después de todo era una faceta de él que lo complementaba.
En el exterior era un hombre de veintinueve años que vivía en un departamento, trabajaba en una paquetería, no tenía amigos, sólo pocos conocidos. Su salario era mediocre, pero le permitía vivir al día, su conducta era más bien antisocial, pero sabía disimular cuando tenía que hacerlo. Si quería, podía actuar como el alma de la fiesta con tal de mantener las apariencias.
No quiso entrar en más detalles sobre su vida personal, tenía que concentrarse en lo que estaba haciendo. No más inconvenientes, se reprendió.
Riruka salió deprisa de la escuela. Los alumnos se amontonaban en las entradas. Nozomi no había ido aquel día a la escuela, por lo que tendría que regresar sola a casa. Ichigo no la había llamado desde el sábado, pero supuso que estaba bastante ocupado con el caso que tenía entre manos. A pesar de que no había querido entrar en detalles, Riruka estaba casi segura que se trataba del caso de La Pantera. Un asesino en serie como aquel requería toda la atención del mundo.
Se preguntó si seguía algún patrón al escoger sus víctimas. Todas eran mujeres, pero ninguna se parecía a la otra. Ni siquiera se conocían entre ellas. Un escalofrío recorrió su espalda al recordar la imagen del último periódico.
Un poco de censura no estaría mal, desgraciados.
Era mejor no pensar en eso. Se apresuró a la parada de camión, sin percatarse de que un hombre lo seguía.
Grimmjow se sentó junto a ella fingiendo indiferencia, pero todos sus sentidos estaban alerta. Olfateó discretamente su fragancia. Su cabello olía a vainilla. A Grimmjow le excitó la blancura de su piel y el contraste que hacía con su largo cabello magenta. Pensó que sería una desgracia ver su cuello desgarrado, pero la imagen de la sangre empapando todo lo hizo cambiar de opinión. No podía esperar a clavar su cuchillo y escucharla soltar un grito ahogado por primera y última vez.
-¿Vas a la universidad? –preguntó Riruka.
Grimmjow se congeló en su lugar. Su mandíbula se tensó al darse cuenta que su próxima víctima trataba de entablar una conversación con él. Los engranes en su cabeza comenzaron a girar a toda velocidad. ¿Qué debo hacer? ¿Decirle que no? No tendría sentido, puesto que vengo de allá y traigo una mochila. Pero si le digo que sí, me va a preguntar en qué curso estoy o algo parecido.
-Sí, de hecho estoy en último curso –respondió rápidamente.
-Curioso, estoy segura que nunca te había visto por aquí.
-Ni yo a ti. Creo que no olvidaría a una chica tan linda como tú.
Riruka se sonrojó y desvió la mirada.
Bien, mientras menos hagamos contacto visual, mejor para mí. Le será más difícil recordar mi rostro, pensó Grimmjow.
-Yo tampoco olvidaría a un chico como tú. Tu cabello es muy llamativo.
Grimmjow maldijo mentalmente por no haber llevado su gorro como siempre que salía.
-Sí, eh…yo lo detesto. No me gusta ser el centro de atención.
Riruka alzó una mano despreocupadamente y tomó un mechón entre sus dedos.
-Creo que es lindo. Mi novio también se queja de lo mismo.
¿Coqueteando con un extraño en la parada del camión? Definitivamente es escoria que debe ser eliminada de este mundo.
-Supongo que uno termina acostumbrándose –se encogió de hombros.
El autobús llegó justo a tiempo. Riruka le sonrió a Grimmjow y se despidió con la mano, afortunadamente sin hacer preguntas de más.
Grimmjow observó el autobús hasta que dio vuelta en la siguiente calle. Esperó unos minutos y regresó a su departamento tras repasar la breve conversación que había tenido con Riruka y asegurarse de que no había dicho o hecho nada indebido.
Grimmjow vio a la detective salir de casa antes de acercarse al buzón. Sabía que se había ido a hacer las guardias con el otro agente, puesto que ya había anochecido.
Qué pérdida de tiempo, pensó, jamás lograrán atraparme si siguen así.
La casa de la detective era bastante amplia y bonita. Era de un solo piso y tenía un jardín muy bien cuidado. Se fijó en la puerta, pero no vio ninguna entrada para perro. Aun así, pensó que no estaría de más comprobarlo más delante. No parecía la clase de persona que tenía tiempo para mascotas, pero después de todo era detective privado, y casi siempre venían acompañados de un peludo amigo de cuatro patas, por seguridad extra.
Las cortinas estaban cerradas y las luces apagadas. Debido al fraccionamiento en el que vivía, supuso que tendría alguna clase de alarma. Ya tendría más tiempo de inspeccionar, por ahora sólo tenía que entregar el sobre e irse de ahí. Su comunicación mejoraría después de esa noche, no tendría que planear encuentros furtivos que pusieran en riesgo toda la operación y su identidad. Se excitó de sólo pensar que escucharía su dulce voz muy pronto.
Espero que le guste la sorpresa, detective.
Sonrió de lado y se alejó a paso lento por donde había venido. Después de todo no tenía nada de qué preocuparse. Todo estaba bajo control.
Orihime abrió el sobre con manos temblorosas. Lo habían dejado en su buzón pero no tenía nombre del remitente ni sello de algun servicio de mensajería. Ni siquiera su dirección figuraba, así que sólo podía provenir de una persona. Cuando lo abrió, esperaba ver algo asqueroso, incluso una bomba casera con C4, pero era simplemente una pequeña bolsa negra de plástico y una nota escrita a máquina. Muy astuto, pensó Orihime.
"Le prometí que estaría en contacto. Dentro de la bolsa encontrará un celular desechable. Le marcaré cuando crea conveniente. No se moleste en rastrear la llamada, ya me he encargado de todos esos detalles. ¿Le gustan los números? Espero que sí. Su primera pista es bastante simple, no debería tardar más de un día o dos en descifrarla, debido a su ágil mente. Hasta entonces, detective."
Más abajo había una serie de números y una pista en la esquina de la página.
"924151024206"
"-1"
¿Qué rayos significaba aquello? No tenía ningún sentido, a simple vista. Maldijo en voz baja al pensar en el trabajo extra que le estaba dando, pero lo mejor era ponerse a descifrarlo. Suspiró y se llevó el sobre a su escritorio. Por un momento pensó en llevar el teléfono a que lo revisaran en busca de huellas, pero sabía que era una pérdida de tiempo. Desbloqueó el teléfono y revisó los contactos, llamadas, mensajes. Estaba completamente vacío.
Lo guardó en el cajón, por el momento no quería pensar en eso. "Le marcaré cuando crea conveniente". Pues bien, dependía de ella el responder la llamada. Si creía que estaba controlándola, estaba muy equivocado.
Continuará…
Gracias por leer. Hasta pronto (:
