Los libros de Harry Potter no me pertenecen, son de J.K Rowling y de quienes sean sus derechos. Escribo esto por puro gusto personal, y para alegrar a otros fans, y no quiero ni busco nada a cambio. Gracias.

ADVERTENCIA: Esta historia contiene yaoi, es decir, amor entre hombres, criaturas sobrenaturales, tortura, muerte, referencias al voodoo, y escenas de índole sexual. Dark Harry.

DISCULPAS: Esta historia que transcurre en Nueva Orleans, va a tener bastantes trazas del voodoo, que tanto me ha fascinado desde que empezara a leer sobre él. Mis conocimientos no son todo lo extensos que deberían para escribir algo totalmente fidedigno, y a favor de la historia seguramente alteraré algunas cosas. Por eso quisiera disculparme de antemano, ante cualquier lector, o practicante del voodoo, que pudiera sentirse ofendido por mis elucubraciones. No es mi intención faltar a una cultura tan exótica, interesante, y maravillosa, como esta. Gracias.

SUMARIO: Estos son los ingredientes de la pócima que es Noctisa: Un frasco de amistad, cuyo contenido semilíquido se había convertido en polvo. Algunas hojas secas, amor muerto, de aroma intoxicante. Cascaras pútridas de magia tenebrosa. Polvo de corrupción. Granos de criatura. Y la especia exótica, terriblemente cambiante, de New Orleans.

NOTA: Este capítulo me ha costado, pero sorprendentemente, no tanto como esperaba, mi musa ha decidido bendecirme. ;) El principio es solo una puesta en escena, para conocer el lugar, luego viene lo interesante, jujuju XD

Oscurita xuxu: Me alegro que te gustara el cap, era el único de lo que había escrito últimamente, con el que estaba a gusto. ^^ Es muy satisfactorio cuando haces algo con ganas, y a la gente le gusta. Sobre todo si esa gente es una lectora tan antigua y maravillosa. ;) Como siempre, has acertado en una de tus suposiciones, lee y verás cual. ^^ Besazos y un abrazo de ornitorrinco.

Janeth Malfoy Black: No sé yo si lo revivirá…XD Como un ínferi seguro que no, pero el resto ya… lee y me cuentas que te parece. ;) Besos.

Dr. Patrick O A'Sakura: Hola Patrick ^^ me alegro que la espera valiera la pena. Mi veta es un cielo, mira que ha sido capaz de aguantarme tonterías. XD Um… me gusta que tengas tantas dudas, ;) pero no te las puedo contestar, tendrás que leerlo. XD Lo único que te puedo decir, es que la palabra noctisa salió del libro de rol de changeling, y que es referida a criaturas nacidas de pesadillas, y bebedoras de sangre. Draco aparece en este cap, ya lo verás. Y bueno, mi mail es Shimpachi Nagakura por el capitán de la segunda dimisión del shinshen gumi, el último grupo samurái que protegió kyoto. También conocido como los lobos de Mibu. Eran un grupo de locos maravilloso. Y él es mi favorito, porque a pesar de su sangre extranjera, (era pelirrojo) y del desprecio que ello suscitaba en la gente de su época, consiguió llegar a ser uno de los mejores guerreros de su tiempo. Eso, y su dramática historia de amor con una geisha, me hicieron su fan, años atrás. ^^ De ahí mi mail. Besos de ratón, y un abrazo. (Todavía no recibí ningún mail tuyo)

ShirayGaunt: jujuju Harry es una farsa, y ahora va a ser aún peor UAHAHAHA! (Inserte risa maligna número dos) Pero no, esa no era la casa nueva, esa era Grimmauld place, que… bueno, ya lo leerás. ;) Espero que este cap te guste tanto como el anterior. Besazos y abrazos de estrellita. XD

BlackStarChan: Soy una droga, ahora me entero. XD Yo también adoro a Harry malvado, se me nota, ¿verdad? XD Y tu deseo de ver a Draco volver será cumplido, pero deberás leerlo. ;) Besos de bichito, y abrazos con antenitas. XD

xonyaa11: Hola Xonyaa, a mi a veces también me da problemas subir cosas, creo que es lo que pasa cuando la página de fanfiction anda muy llena. Pero no te preocupes, seguro que puedes reenviarlos más tarde, si haces una copia de seguridad del coment. ^^ Sobre lo que ocurre con Harry es un secreto que no puedo revelar, ^^ tendrás que leerlo. XD Eso sí, yo estaré deseando saber tu reacción. Besos de pingüino.

Marina: ¡Hola Marina! ^^ ¿Qué tal por la vida? Espero que estés pasando un verano de cine. ;) Gracias por el coment, es un ánimo bestial que alguien que conoces cara a cara, te diga lo mucho que le gusta tu obra. ;) Me esforzaré más. ^^ Estoy deseando saber qué te parece este cap. Besazos y un abrazo de vamp. XD

Saku-Aya: Hola de nuevo Saku ;) Así que aún odias al pooooobre Ron, (¿se me ha notado la ironía? XD) si quieres ayuda para estrangularlo, yo me ofrezco. ;) Lucius, yo también lo adoro, pero el hombre es bastante vengativo, eso no se lo vanos a negar XD, y tal como has dicho, Harry se culpa así mismo así que… ¡odio al canto! Aunque eso no significa que loa Malfoy no estén sufriendo por no haber logrado salvar a su hijo. Pobres. ^^ A, ni intentes pedirles Harry y Draco que sean buenos conmigo, jujuju por mucho que lo sean, yo les quiero muuuuuucho, lo que significa que van a sufrir, y cantidad. UHAHAHAHA (risa malvada de película) XD Soy vil, pienso que los personajes están todavía más guapos, cuando sufren. Aunque creo recordar que compartías mi punto de vista…. Así que deja de fingir que te dan pena, y únete a la fiesta, venga que dejo mi látigo favorito. XD Estoy deseando saber qué te parece este nuevo cap, a, y sobre el muerto del anterior, es algo que se averiguará más tarde ;) sorpresa. XD Besazos de mariposa y abrazos de orugrita. (si, orugrita, no oruguita, la orugrita malvada de los shimpsom XD)

SexyDiva: Hola majísimas ^^ No sabéis como habéis rozado el meollo de la cuestión, prácticamente tocado de que va la cosa, pero como soy un ser terriblemente malvado, nada contaré, jujuju tendréis que leerlo. XD Me habéis animado increíblemente, aunque seáis unas exageradas XD Intento mejorar, pero sé que aún me queda muchísimo por recorrer para poder alcanzar un nivel profesional de escritura, que es lo que me gustaría. ^^ Eso sí, gracias miles. ;) Espero que este cap también me consiga un review largo y lleno de conjeturas. Me encanta leer lo que sospecha la gente, lo que ve venir, y lo que supone. ;) Y estaré deseando leer vuestras teorías. ^^ Besazos de lobito y lunitas de cristal. XD

Laene fernandes de lima: Hola nueva lectora, y gracias por tus ánimos. ^^ Tela de araña, todavía tardará un poco, porque tengo pendiente un one shot por terminar, pero prometo que este mes subo el próximo cap. ;) Quería decirte que tienes razón, tengo una escritura bastante pesada, adoro las descripciones, y muchas veces me paso de entusiasta. XD Besos de cielo, y abrazos de miel. XD

Adriana11: Gracias majísima ^^ Harry dark, yea, es algo que hace tiempos quería escribir. Hay muy pocos del género, lamentablemente. ¿A quién mató Harry? Jujuju, tendrás que leerlo. Aunque no en este cap, pero ya verás. Besos y abrazos de coala. XD

Yakumo-Kaiba: Gracias ^^ Harry dark es sexy, atractivo… (babas) Te doy la razón al ciento por ciento. XD Lo triste es que no haya más fics al respecto. Snif. Um… ¿eres mala esperando? Tenemos un problema, yo soy lenta cual tortuga. XD Eso sí, prometo que este fic no quedará inacabado, aunque tarde un año más en acabarlo. ;) Besos de rana y abrazos de atún. (¿un atún puede abrazar?) XD (Estaré deseando leerte más)

Torres de Cristal: Hola Torres ^^ Todo cuanto has dicho es cierto, veremos cómo procede, y a ver qué te parece. Estaré deseándolo saber. ;) Un abrazo y un besazo de pan. ^^

DarySnape: ¿Lo presientes? Yo presiento que me va a encantar verte por aquí. XD Besos Dary, y sobre todo un abrazo peluso. XD

Greixx: Gracias nueva lectora ^^ Ojala que este cap te guste tanto como el anterior. Lee, disfruta, y no olvides comentar. ;) Besos y cosquillas.

Edith: Hola majísima, ya publico, ya. XD Lo siento, soy muy lenta escribiendo, intentaré no tardar tanto. ^^ Besos y abrazos. ;)

NOCTISA

Capítulo 2- Deber y poder

"A, sí, se me olvidaba." Con todos los preparativos, aquello se le había ido completamente del cerebro. "Sabía que se me olvidaba algo."

Esquivó el charco de sangre coagulada, ignorando el cadáver que le miraba, con los ojos cubiertos por una capa de mucosidad, propia de la descomposición. El hombre ya llevaba muerto un par de días.

-¡Kreacher! ¡No te olvides de sacar la basura!- Esperó a que le llegara la contestación del elfo. -Sí, amo.- Y subió las escaleras en busca de una ducha.


La tarde se moría en vibrantes rojos, lujurioso naranjas, e impresionantes dorados, derramándose por las aceras, entre los árboles, y sobre la pintura amarillo chillón, de un taxi, que acababa de llegar.

El taxi se detuvo, suavemente, en el calor húmedo de las últimas horas del día, y aparcó delante de su destino, con un chirrido de hojalata usada. Dentro de él, Harry levantó la mirada, y contempló a través del cristal de la ventanilla…

Una casa.

Dos plantas de hermosa madera anticuada, pintada de un crema desvaído, que hacía pensar en toallas suaves, y muy usadas.

La casona victoriana, crecía en medio de un jardín descuidado poblado de kudzu, que se le trepaba encima como un abrazo verde. Era vieja. La estructura se inclinaba un poquito a un lado. Y con las ventanas y el porche, formaba una curva amable, que parecía una sonrisa. Era un hogar anciano, que transmitía calidez.

Era una casa buena.

Y estaba rodeada por otras casas casi igual de buenas.

La calle era una cuesta suave, flanqueada del mismo tipo de edificios, con sus jardines y porches, y enormes árboles de más de dos siglos de antigüedad, de los que colgaban las ramas cubiertas de musgo, como ropa puesta a secar.

Cada fachada tenía un color distinto, algunos se veía que llevaban tiempo sin ser repintados, y la pintura vieja se desprendía en zonas, igual que trocitos de caspa. Otros relucían como un zapato nuevo. Balcones repletos de macetas de flores que se derramaban por las fachadas, y arbustos de kudzu trepando por los rincones más inesperados. Ropa tendida, y juguetes descansando entre yerba crecida, como tesoros perdidos. Coches anticuados de aspecto usado, pero muy querido, codeándose con bicis de cesta, y vehículos modernos.

Era un barrio viejo, casi tan viejo como la ciudad. Donde cosas nuevas y antiguas, formaban un retal de colores, descolocado, pero irresistiblemente exótico, bellamente hogareño.

Harry pagó lo que debía, y con la maleta en la mano, bajo del vehículo sin mirar atrás.

Al pisar la acera, el olor exuberante del lugar inundó sus fosas nasales, con el perfume empalagoso de las flores blancas que crecían en un balcón cercano, el aroma recién hecho de algún exótico plato picante, y el olor de la tierra, mucho más rica y oscura que la de su natal Inglaterra, como un profundo acompañamiento de fondo… pero debajo…

El perfume de la magia, que en Inglaterra no había sido más que un murmullo suave, complaciente, se le coló en los sentidos, envolviéndolo igual que una peligrosa serpiente, poderoso y vibrante. Compuesto por cientos de escamas de poderes distintos, magias diferentes, exóticas, llamativas, peligrosas, una vibración que subió por todos sus nervios, y que le hizo pensar en fragantes plantas medicinales, polvos prohibidos, lentejuelas y abalorios. Y que, al tocar su propia magia…

La humedad caliente del aire le rozó en una brisa casi inexistente, acariciándole el cabello, y pegándosele a la piel, igual que una película de especias, cargada de la fragancia del entorno, y de la magia poderosa. Y fue como si el lugar, la misma esencia de la magia, le dieran la bienvenida.

Flexionó los dedos en el asa de la maleta…

-¿Señor Evans?-

El momento de comunión se rasgó, y fue arrastrado por el calor que ascendía de la acera. Harry se giró hacía la llamada.

No había visto al hombre raquítico, esperando a la sombra de los árboles de la calle.

Debía tener unos treinta años, y vestía una chaqueta marrón que había visto días mejores, unos zapatos que intentaban ser brillantes, aún estando tan rayados como un casete usado, y unos pantalones caqui que no le hacían favor alguno. Pero se había peinado de forma impoluta, y a pesar de la condensación del sudor en su piel, casi parecía presentable.

Tenía el aura, de la típica persona que es automáticamente ignorada.

Lo reconoció de la foto que le envió la agencia inmobiliaria; el antiguo dueño.

-Usted debe ser el señor Brite.-Harry intentó sonar amable, pero estaba cansado del viaje, y su máscara se extendía fina como pergamino.

El hombre sonrió, (obviamente ignorante de esto), mostrando dos filas de dientes demasiado grandes para su boca, y extendió la mano para saludarle.

-Sí, así es. Esperaba que llegara pronto, le he traído las llaves personalmente. – el antiguo auror devolvió el saludo, con un gesto sólido y rápido. Las palmas de Brite estaban húmedas y pegajosas, y tuvo que contener el deseo de limpiarse en la pernera del pantalón.

- Quería conocer al hombre que ha comprado la casa de mi familia. ¿Sabe?-Y actualmente sacó un pañuelo del bolsillo, para limpiarse el sudor de la frente…

"Bien podría haberse secado las manos." Harry sintió la oscuridad moverse perezosamente en su interior, como remover brea, y cieno. El asco, y un odio breve, que apenas llegó a manifestarse, se materializaron en su mente. Cada día las personas le resultaban más repugnantes.

Se obligó a seguir sonriendo, condescendiente.

-Espero no haberle decepcionado.

-No, no…- era obvio que Harry no era lo que había esperado. Quizás su constitución atlética, a pesar del aspecto enfermo, era lo que hacía que no terminara de… encajar, en el molde de rico joven de negocios- se ve que es usted un joven próspero, sin duda. – estaba claro que hablaba de su caro traje hecho a medida, y también, de que no había captado la cuchilla bordeada de las palabras.- ¿Quiere que le haga un tour por la casa?-

Harry recogió lo que quedaba de su paciencia, e hizo un último esfuerzo de calma.

-No hace falta. Si me disculpa estoy muy cansado después del viaje. Acabo de pisar tierra después de casi diez horas de vuelo.- Lo único que quería ahora, era entrar en su nueva casa, y tirarse en cualquier superficie mullida, el tiempo justo para recuperar fuerzas antes de la media noche.

Brite pareció, por fín, captar su deseo de estar solo, y casi tropezó en la prisa por complacerle.

Evans le producía una inquietud que no podía explicarse.

-Sí, sí, claro. Discúlpeme. Qué modales los míos.- metió los largos dedos huesudos en el bolsillo interior de su chaqueta, y sacó una llave de latón reluciente. –Aquí tiene. Confío en que disfrute de la casa, tanto como lo hicieron mis antepasados.

-Estoy totalmente seguro de que así será. – Agarró la llave.- Ha sido un placer.- Sintió que la sonrisa que le estirada la cara, como una cosa ajena, estaba a punto de rompérsele, y dejó que su mente ahogara el resto de la cháchara insulsa de despedida, echando a caminar hacia las escaleras de su nuevo hogar.

-¡Por cierto señor Evans!- Escuchó a su espalda- ¡Bienvenido a New Orleans!


Cerró la puerta tras él con sumo cuidado, dando varias vueltas a la llave. En el interior el aire era estanco, olía a polvo, madera vieja, y a algo metálico que se le hizo terriblemente familiar, y alienado a un tiempo. La atmósfera dentro era tan húmeda como en el exterior, pero la temperatura se sentía mucho más fresca.

Quizás porque las ventanas estaban cerradas.

Se giró, sin soltar la maleta de mano, y miró por vez primera el interior de su casa, en algo que no fueran fotos.

El recibidor estaba lleno de cajas apiladas de mudanza, todavía sin abrir, y los muebles propios de la casa aún estaban cubiertos por sábanas de hilo blanco. Pero los techos eran tan altos como había pensado, y la madera… a, la clara madera del sur de estados unidos, era todavía más preciosa de lo que había imaginado.

Los remates redondeados tan elegantes, las delicadas tallas de plantas en el pasamanos de la amplia escalera que daba al piso superior, y los detalles, a, los detalles… alguien había puesto un gran cariño en aquella construcción. Y le había dado unos ventanales enormes, tan altos como el techo, para que la luz la llenara siempre con una atmósfera de claridad.

Supo que en cuanto abrieran los postigos, y la madera fuera abrillantada, las habitaciones relucirían.

Quien había construido este hogar, lo había hecho con amor en las manos.

Era todo lo que había esperado.

Era perfecta.

-¿Kreacher?- Llamó.

Un ruido en la planta de arriba… un segundo después, un breve pop anunciaba la aparición del sirviente, que se inclinaba profundamente ante él.

-Amo, sea bienvenido. Le estaba esperando.-

-¿Ya han llegado todas las cajas?- Inquirió.

Kreacher asintió, con una sonrisa complacida, que no podía evitar parecer maliciosa. Las antiguas costumbres morían lento.

-Sí, y Kreacher ya ha preparado la habitación del amo. Si el amo desea descansar, puede hacerlo.

Harry le obsequió con un asentimiento de aprobación. Kreacher nunca dejaba de demostrar lo increíblemente útil que podía ser, bajo un amo que consideraba digno de servir.

-Gracias Kreacher, voy a echarme un rato, despiértame a las diez para los preparativos.

-Por supuesto amo. – Kreacher miró a su amo subir las escaleras. El paso seguro, pero tan pesado… El amo Harry cada vez estaba más agotado de la vida. Kreacher juntó los dedos, en un gesto que podría parecer cruel, pero que era en realidad una señal de preocupación, y esperó desde lo más hondo de su negro corazón, que el plan del amo saliera bien.


Hermione y Ron, se aparecieron en un callejón cerca de Grimmauld place.

La calle estaba casi desierta, con solo un par de transeúntes, caminando con prisas por dejar atrás el frío voraz de la calle, y la nieve amontonada en las aceras.

Nadie vio a la pareja enfundada en abrigos invernales, salir a la calle, y plantarse delante de una casa inexistente, cuando el lugar se materializó entre los otros dos edificios.

Hermione sintió inmediatamente que algo no andaba bien. Si era posible, la casa parecía más decrépita de lo habitual, más gris, y sucia, menos sólida, como si hubiera iniciado el lento proceso de desmoronamiento. El gusanillo de la inquietud le mordisqueó los nervios, y miró a Ron, por si él había captado lo mismo.

Ron le devolvió la mirada, totalmente relajada.

-Tranquila. Estará bien.- su esposo sonrió levemente, los claros ojos azules tan vivaces como siempre, y las preocupaciones se le ablandaron como papel en agua.

-Sí. Tienes razón.-

Subieron las escaleras.

La enguantada mano femenina agarró el pesado llamador ennegrecido de suciedad, y lo hizo sonar...

Sin respuesta.

Chocó con más fuerza, el metal contra la madera…

Nada.

Cuando no hubo respuesta tras un tercer intento…

Mione soltó la aldaba sintiendo los dedos entumecidos…

-No tendría que haber dejado que se fuera ayer.- Las palabras se sentían igual que pimienta en la lengua. Había sabido que algo no andaba bien con Harry, algo realmente malo. Pero se había dejado mover por la compasión, y ahora Harry había vuelto a esconderse de ellos, cuando era evidente que necesitaba ayuda…

Hermione veía los síntomas, que nadie más parecía captar. La negrura en los bordes de su amigo, la sombra detrás de sus ojos. Aunque los medimagos dijeran, que su magia estaba tan bien como podía esperarse, con una mancha tan oscura en ella. Mione sentía que algo iba mal desde hacía ya un tiempo, antes incluso del repentino aislamiento. No sabía cómo explicarlo, pero como sí, como sí su mejor amigo se estuviera… desmigando, perdiéndose miguita a miguita. Y si no hacía nada, acabaría por desaparecer.

El dolor del engaño, y la preocupación, se le hicieron un nudo en los tobillos, y amenazaron hacerla tropezar. Solo estar parada delante de la puerta cerrada, impidió que pasara. Pero con la debilidad, también creció la ira. Ira por la promesa rota, por la amistad traicionada, y por encima de todo lo demás, por el miedo a lo que Harry se estaba haciendo así mismo.

Ron conocía, perfectamente, las señales que precedían a la furia de Hermione. El gesto tenso de los labios, la curva blanca de sus dedos, la forma en que sus pupilas parecían estrecharse, y la manera en que pronunciaba la barbilla, en su gesto de batalla.

-Hermione… nos dio su palabra de hechicero, no podías haber previsto que la rompería.-Y la rodeó con un brazo, intentando tranquilizarla. Harry también era importante para él, pero al contrario que su esposa, no veía tan claras las señales de peligro alrededor de su amigo.

Claro que estaba preocupado por él, entendía que aquella depresión ya estaba durando demasiado. Era solo que no creía que de verdad, Harry complejo de héroe Potter, fuera a rodar por la cuesta del mal. Era absurdo. ¿Que estaba deprimido? Seguro ¿Pero volverse tenebroso? No. Harry nunca.

–Mira, podríamos intentar escribirle de nuev…

Y su esposa hizo lo que actualmente, había temido que hiciera, sacó la varita.

-Bien, si no quiere abrirnos. Tendremos que entrar nosotros.-

-¿Hermione? Podría vernos algún muggle.- Apoyó la mano en el pomo de la puerta, sin darse cuenta… y el artilugio de metal, cedió al garre.

La puerta se abrió sobre sus goznes, con un pequeño chirrido.

Hermione parpadeó, momentáneamente perpleja. Ambos se asomaron al oscuro, helado recibidor.

Muebles vacíos como esqueletos sin carne.

-¿Harry?

Polvo, y silencio.


-Amo, ya es la hora.

Abrió los ojos a la voz maliciosa, casi instantáneamente. A su alrededor, la habitación extraña y enorme lo enervó un segundo, hasta que recordó donde estaba. Su nueva casa.

Despegó la cara de las sábanas perfectamente planchadas, y de su olor a lino antiguo. No se había molestado en quitarse más que el abrigo, antes de arrojarse sobre la cama aún echa, y no necesitó más que incorporarse para estar listo.

Recogió la maleta que había dejado a los pies de la cama, siempre al alcance de su mano. Y por un momento se limitó a acariciar el suave cuero negro.

-¿Has preparado el resto de ingredientes? – Se puso en pie.

-Sí, amo.

Los dedos pálidos, se cerraron con más fuerza en torno al asa.

-Bien. – Determinación hecha palabras. –Llama a un taxi.


-Pare aquí.-

-¿Está seguro? En estos pantanos no es bueno aventurarse de noche, y menos solo. – El taxista, un hombre joven, miró a Harry a través del espejo. El hombre moreno tenía el aspecto de uno de esos drogatas que a veces iban al pantano, todo ojos oscuros, piel pastosa, y ojeras como maquillaje muy negro. Pero su ropa apestaba a dinero, aunque no llamara mucho la atención, enfundado en unos pantalones negros, y camisa abotonada blanca. Eran prendas que estaban claramente hechas a medida, y la calidad de la tela, era de ese tipo que solo se ve en escaparates, donde una camiseta no te baja de 200 dólares.

Solamente esto, y el prospecto de sacarle algo más de dinero al extranjero, había hecho que lo aceptara como pasajero, cuando estaba convencido de que trataba con un junky.

-Sí. Paré aquí.-

A ambos lados de la carretera secundaria, el pantano se desenvolvía. Las ramas más bajas rozaban el agua, y las hojas se pudrían en el barro de las orillas. La luna se desparramaba sobre la negrura del agua, como si fuese aceite de color plata. Y las raíces se hundían en el fango, como venas cubiertas de corteza.

El vehículo amarillo aminoró la marcha, y se detuvo en un tramo de tierra negra, al borde del camino.

-Son 70…- el taxista se giró en el asiento, para mirar al pasajero de la parte de atrás. Pero el hombre moreno ya no estaba allí.

-Perdona.- La voz, a su lado, lo sobresalto, acelerando un instante sus latidos, hasta reconocer al hombre inclinado ante su ventanilla. En la mano sostenía un fajo de billetes, que tenía que ser bastante más de los 70 dólares que había pensado cobrarle.- Puedes quedarte las vueltas.- dijo el hombre. El dinero sería suficiente para pagar el alquiler, al menos este mes. Puede que también para comer bien las próximas semanas. Y quizás sobrara algo para comprarle a su hermano pequeño, ese libro que tanto quería.

Bajó la ventanilla, la mano extendida.

-Gracias-

-Gracias a ti.- La voz del hombre tan suave y grave…

-¿Por el viaje?- musitó.

-No. Por tu ayuda. –Sus ojos tan oscuros…

-¿Qu…? -La mano pálida se cerró entorno a su muñeca con la fuerza de un grillete.

Tiró.

Y lo sacó del taxi, arrastrándolo a través de la ventanilla bajada, tan rápido, y con tanta violencia, que no tuvo tiempo de reaccionar.

-…a…- Ni siquiera llegó a gritar. El sonido se murió en sus labios, cuando las mandíbulas se cerraron en su garganta, y varias filas de dientes desgarraron la zona de carne blanda sobre su yugular.

Harry hundió los dientes en la piel, tiró de ella, y sintió como se separaba fácilmente de la gran vena, bajo sus dientes de aguja, igual que un jirón de algodón de azúcar. Y un instante después, sintió la vena misma rozando sus labios. Y al desgarrarla, la sangre burbujeó en su boca como un torrente rojo.

El cuerpo esbelto del taxista se convulsionó en sus brazos. Pero las fuerzas ya le estaban abandonando, y de todos modos, no era rival para la energía sobrehumana del antiguo auror. Lo sujetó fácilmente mientras se bebía su vida.

No sintió ninguna culpa. Después de las primeras veces en que el hambre lo había empujado al límite de la cordura, había dejado de resistirse tanto. Descubrió que era menos doloroso, y más sencillo, si simplemente se alimentaba cuando lo necesitaba. Y también, que focalizar su apetito exclusivamente, en personas QUE MERECÍAN MORIR, hacía que el proceso se liberara de la horrible culpa que después solía acompañarle. Con el tiempo, simplemente aceptó su nueva dieta, como algo propio de la nueva naturaleza de su organismo. Y aunque seguía prefiriendo alimentarse de elementos realmente corruptos, ya no se torturaba si algún otro tipo de presa acababa en su abrazo.

Un depredador no se lamenta por las presas que necesita para vivir.

Poco a poco, los pobres movimientos de protesta, se fueron apagando hasta detenerse por completo. Harry liberó el cuerpo vacío y muerto, y dejó cuidadosamente al muchacho en el suelo de tierra.

Retiró los pesados rijos oscuros del rostro pálido, con inmensa suavidad. Este joven había sido bueno, su muerte rápida, y el sufrimiento que había experimentado, pequeño. Depositó los billetes en el bolsillo de su pantalón. Esperaba que quien encontrase el cuerpo, entregara el dinero a la familia del joven. Había suficiente para pagar un buen funeral.

-Gracias.- musitó de nuevo. Y se puso en pié, recogiendo la maleta que había estado a salvo, aún en el asiento trasero del vehículo.

Se sentía lleno, sobrealimentado con la sangre de esta reciente muerte, y las dos anteriores en Inglaterra. Rebosante de energía. La magia le burbujeaba dentro. Un coctel abrasivo listo para beber. Se quitó los zapatos para sentir la tierra blanda bajo la piel, y el calor pegajoso de la noche.

Echó a caminar adentrándose en el pantano.


El fango y el agua oscura le llegaban a la cintura, y se movían en torno a él con cada paso que daba, calientes y sinuosos. En el fondo, sus pies podían delinear las ramas que se pudrían en el lecho, las piedras suaves y redondas, y los restos que el tiempo y los árboles habían ido depositando. Huesecillos de animales, gusanos, y las plantas acuáticas que se mecían en las tranquilas aguas, engañosamente calmas.

Y a veces, alguna criatura pasaba rozando su cuerpo. En los pantanos de Luisiana podía haber reptiles muy grandes, serpientes acuáticas, sanguijuelas, y otras criaturas peligrosas, pero Harry sabía que los animales eran demasiado listos para atacarle.

Al contrario que sus presas habituales, el resto de criaturas parecían oler en él la diferencia. Su verdadera naturaleza. A Harry no le importaba que lo hicieran. Nadie prestaba nunca atención a ese tipo de señales.

No realmente.


Caminó hasta que la luna estuvo alta, tan alta como los altares. Hasta que se convirtió en el centro del cielo, y en la única luz de la noche, como si las estrellas hubieran desaparecido, tragadas por aquel helado brillo plateado, que era como el reflejo de las cuchillas en un callejón. Como la muerte, como los cálices.

A su alrededor el agua se había ido haciendo más negra y más gruesa, más cieno que agua. Y las raíces de los árboles que salían de sus profundidades eran más antiguas, más retorcidas y viejas, que las otras que había dejado atrás en su viaje. El musgo colgaba de ellas y se hundía en el pantano. El aire caliente olía a hojas pútridas, a barro húmedo, y a agua quieta.

Y al perfume poderoso, brillante y serpiente, de la magia de New Orleans.

Se detuvo en un balanceo incierto.

"Aquí." - Aquí podía oler el poder con más intensidad, un aroma más antiguo que la ciudad, una sensación que parecía emanar del lodo y de las cortezas grises, del musgo colgante de las ramas. Del propio fondo del pantano. Resonando en sus huesos en escamas brillantes y extrañas, como las lentejuelas abandonadas en el mardi grass.

El agua era negra, y la luna se derramaba encima como mantequilla. Delineaba los árboles, creaba sombras.

Harry levantó más alto la maleta de cuero oscuro, lo único que había protegido del agua y el limo.

Sus largos dedos se alojaron en los bordes metálicos, empujando levemente y girando con movimientos de experto, hasta que algo crujió dentro, y el cerrojo se abrió con un clak.

De dentro, una luminancia pálido azul, se derramó por la abertura, bañando el entorno apenas, en un fulgor leve delicado, de neblina. Harry miró lo que contenía el cuero oscuro, y su rostro sufrió una metamorfosis imperceptible. La frialdad calma se desintegró en la ranura de sus pupilas. Sus ojos se hicieron solo un poco más verdes, menos negros, y la curva de sus labios, adquirió una suavidad que antes no estaba allí. De golpe, fue como si algún rastro de su antigua naturaleza humana, aflorara a la piel.

-Draco…- El susurro no fue un nombre, fue una plegaría, una palabra de reverencia y anhelo.

Dentro de la maleta, siete frascos de cristal contenían un líquido luminoso que giraba perezoso, se movía levemente, como buscando la salida de su cárcel transparente. De esta sustancia… de este líquido casi vivo, provenía el fulgor.

Y con los frascos, había algo más, algo envuelto en el lino más fino.

Harry miró todo esto, y levantó los ojos a la luna. Bañándose en su luz helada.

-Está noche.- Sus rasgos adquirieron una nueva fuerza, una nueva energía casi palpable, al contemplar el astro y pronunciar las palabras. Como si la misma dama luna hubiera escuchado, y otorgado su bendición. Como si aprobara el sacrilegio que esta noche iba a hacerse bajo su presencia.

Dispuso la maleta sobre las raíces cercanas, y extrajo de su interior el paquete de lino con manos que hablaban de una ternura imposible, en un ser, que solo unas horas antes, había matado sin remordimiento. Lo abrió pliego a pliego.

Al retirar la última barrera de tela, la luna acarició la superficie nacarada de…huesos. Las piezas, amorosamente pulidas, de un esqueleto humano.

El perfume de los huesos penetró en sus fosas nasales. El olor inconfundible de la vida que habían contenido, de la tristeza que había quedado adherida a ellos, aún mucho después de que partiera aquel que la había llorado. Y del amor.

El poderoso sentimiento que Draco había imbuido en cada fibra de su ser, con tanta fuerza, con tan desesperado anhelo, que incluso ahora, siete años después, todavía podía intoxicarle.

-Draco…-Cerró los ojos para dejarse envolver en el perfume. -Draco. Solo espera un poco más, solo un poco más.- Abrió los ojos. Y extendió los brazos con los huesos sostenidos ante él. Hubo un susurró de viento, y luego el gruñido de la magia atávica, despertándose al sentirle. Y después la mismísima atmósfera del pantano pareció temblar y palidecer al ser rasgada por un aullido ultraterreno, que helaba la sangre, surgido de una garganta torturada.

Harry aulló.

Mientras rompía toda pretensión de humanidad, como un cascarón, para dejar aflorar su verdadero ser. Su aspecto humano se desprendió, cayó como papel, al desgarrarse el glamour con el que se había ocultado.

Y bajó él apareció la NOCTISA.

Su piel tenía la blanca lisura de las almendras. Sus labios brillaban con destellos rojos y púrpuras, y el interior de su boca era una fruta madura de color rojizo. Pero sus dientes eran filas y filas de agujas curvadas. Y sus ojos, unos ojos relucientes con solo una gota de verde en las profundidades negras, brillaban como espejos y reflejaban la luna. El cabello negro y loco, se agitó en el poder que empezó a emanar de la piel, como algas bajo el agua.

-En el principio era el cuerpo, - las palabras salieron de Harry en lenguas de poder.- y el cuerpo estaba hecho de la tierra, para la tierra.- Sus brazos descendieron, y los huesos se hundieron en el agua y en el fango, y Harry los dejó ir.-Así era el cuerpo.- La magia hirvió sobre él, en torno a él. Una fuerza terrible y roja, que iluminó el punto donde los huesos se habían hundido, e hizo hervir también el agua.

-El cuerpo estaba ante el alma- Otro objeto, una piedra oscura y reluciente. Se materializó en sus manos. La piedra de la resurrección.- El alma estaba ante el cuerpo en el principio.- la magia del lugar se alzó con la suya, ardió con él, en él, dentro de él, abrasando el lugar donde estaban los huesos, hasta volver el agua de un blanco rojo.

-Y el cuerpo era el alma. - cerró el puño sobre la piedra con todas sus fuerzas. Y la gema se hizo añicos, hasta convertirse en un polvo reluciente, que dejó resbalar entre sus dedos a las aguas hirvientes. El poder contenido craquéelo, y chilló un aullido que rompió el aire.

Y Harry entreabrió los labios para seguir hablando, cuando todo se detuvo parado en un instante del tiempo, el mundo se hizo gris a su alrededor, y una criatura oscura, más negra que la noche, más fría que la escarcha, se deslizó de las sombras para aparecerse ante él.

Nada parecía, pero su presencia comandaba un poder que no podía ser plenamente comprendido.

-No lo hagas.- la voz era un susurro cenizo.

Harry mostró los dientes en un gesto amenazante.

-Sé quién eres, y no tienes poder para detenerme.

El ente inclinó la cabeza, sencillo y calmo.

-Mi promesa me ata. Pero vengo a pedirte que no lo hagas.

Harry levantó la cabeza, y siseó con ira.

-No tienes derecho a pedirme esto. Tienes a muchos de quienes he amado, solo quiero uno de vuelta.

La criatura no levantó el rostro. Su voz era triste.

-Incluso uno, es demasiado. Sé que sufres, pero debes comprender que los muertos ya han abandonado la vida, y que es un regalo que no puede ser devuelto.

Los ojos de Harry se endurecieron, y ya no eran tanto espejos, como roca pulida.

-¿No puede, o no debe?

-No debe.- El ser levantó el rostro, y por un momento hubo un reflejo de ojos azules.- Deja a Draco descansar.

-No.- La respuesta, de haber sido sólida, habría segado el aire con su filo.

-¿Estás dispuesto a cargar el peso de tus actos?- Y Harry hubiera jurado, que su voz era una súplica- Lo que pretendes le causará un dolor que no puedes imaginar. Condenarás a Draco a una existencia maldita.

-No me importa.- No le importaba, si así podía recuperarlo. Sabía lo que mantener a Draco con vida, supondría, y estaba dispuesto a pagar el precio.

-¡¿Tan egoísta eres?! - el ente pareció expandirse y refulgir con una luz blanca, cargada de ira y justicia.

Harry entrecerró los ojos.

-Cuidado con lo que le dices a tu señor. –

El ser pareció recogerse sobre sí mismo, y contenerse a duras penas.

-Ojala tus actos no le destruyan.

-No lo harán.

Pero el ser ya no escuchaba, se había ido, y el tiempo había retomado su curso. La magia volvió a envolverlo en su ardor, y a quemar en sus venas.

-Por el alma fue hecho todo. –Abrió los frascos, sus contenidos plateados cayeron en la pócima. El poder se fundió con el agua, el fango y lo que había debajo. Y aquella zona del pantano se volvió de luz y llamas. Sus garras se extendieron y se agarró las muñecas, hundiéndolas profundamente en la carne, la sangre se vertió en un torrente, cayó al agua, y la tiñó de rojo. La luz se hizo rojo intenso, carnosa, bella y terrible.

Harry levantó los brazos hacia la luna, la sangre resbalaba por ellos y empapaba la camisa.

- Nada se hizo sin ella. Pues el cuerpo y el alma eran uno, y el mismo.

La luz se concentró como una estrella roja, más y más brillante, hasta que Harry tuvo que cerrar los ojos, o arriesgarse a quedar ciego. El poder creció y creció hasta ser insoportable. Y luego todo implosionó, colapsándose en sí mismo, hasta desaparecer.

La luz se apagó, hasta quedar solo los rayos de luna, el poder se disipó.

Harry parpadeó, librándose de las manchas luminosas, que habían quedado, momentáneamente, grabadas en sus pupilas. A su alrededor, el pantano volvía a ser solo lo que era.

-¡Draco!

Se metió en el agua de cabeza, buscando con las manos en el fondo cubierto de limo. Ramas pútridas, piedras… sus dedos encontraron algo suave. Carne caliente. Agarró y tiró, sacando lo que había encontrado, con él a la superficie.

Cubierto de fango por completo, un cuerpo humano emergió del agua negra.

Harry lo acunó contra su pecho, y desesperado, utilizó el borde de su manga ensangrentada, para intentar limpiar la cara inerte. Debajo del barro apareció un trazo de piel blanca…

-Draco-

Continuará

Del muerto en el anterior capítulo, ya se desvelarán cosas, jujuju (EVIL) ;)