Solo como un pequeño experimento, les agradecería si usaran la canción "Thank You" de Dido mientras leen este capituló. Háganme saber si esto mejora su experiencia emocional durante la lectura.
Capítulo 2—No esta tan mal.
Esta vez a Hiccup le tomo un tiempo entrar en la zona—el doble de su dosis diaria.
Él está sentado en la habitación de su infancia, en el escritorio donde alguna vez completo un millón de tareas escolares. Donde hizo un millón de dibujos.
"¿Siempre eres igual de melancólico en las noches?" Astrid le pregunta, sentada al otro lado de la habitación, en su cama.
"¿De qué hablas? Yo siempre soy melancólico. Es mi encanto" Hiccup contesta, casi presumiendo "Soy una bola de depresión y abrazos"
"¡Hey! Yo solía llamarte así en séptimo grado. ¿Recuerdas? Tus padres se habían separado por un tiempo y tú estabas tan triste que bien podrías tener una pequeña nube de lluvia sobre tu cabeza" Astrid le recuerda, balanceando piernas sobre la orilla de su cama mientras Hiccup parpadea lentamente.
"¿Aun recuerdas eso?" Hiccup le pregunta, una risa escapando de sus labios "Vaya que nunca paraste de intentar levantarme el ánimo aquellos días"
Astrid sonríe, dientes blancos brillando en la habitación mientras el sonido de una lámpara romperse suena en el piso de abajo.
"Hubieras hecho lo mismo por mi" Ella le dice "Solo estaba devolviendo el favor"
"Desearía haberte ayudado, pero…estoy aliviado, de que nunca te hubiera pasado algo tan malo para que necesitaras mi ayuda"
"Eres un tonto" Astrid bosteza una sonrisa. "¿Recuerdas cuando tuve la loca idea de iniciar el club de futbol?"
El joven sonríe, porque aún recuerda como Astrid habia juntado a toda una flota de chicas con la intención de que Berk contara con un equipo femenil que no fuera únicamente de porristas. Muchas se habían negado, a muchas no les habia interesado—pero Astrid siempre fue algo como una habladora motivacional—y más de una joven habia decidido que, "Oye, siempre quise jugar soccer"
Un par de meses después, las Valkirias de Berk eran una sensación en todo Colorado.
"Las chicas te hicieron una fiesta" Hiccup colabora "Tu equipo llego a las estatales,"
Ojos azules lo miran entretenidos "¿Y gracias a quien fue eso?" Astrid sonríe "¿Quién fue el manager de nuestro equipo a pesar de que se estaba matando para conseguir su beca de ingeniera? ¿Y completar una tesis? ¿Y trabajar medio tiempo como repartidor de pizza para pagar tu tonto proyecto final?"
"... ¿Tu?" Hiccup no se aguanta "¡Hey!, Mi catapulta fue genial, y solo incendié el garaje dos veces cuando la soldé"
"Yo recuerdo tres"
"No, la tercera fue jugando con la antorcha de papá" Ambos se sueltan a reír. "Además repartir pizza era divertido, me prestaban una motocicleta"
"Era un vespa" La rubia le contesta, y el rosa en sus mejillas le hace saber que se está aguantando la risa "Y no te dejaban a ir a más de 60"
"Lo que el Señor Caprico no se enterara no le hacía daño" Hiccup le sonríe, recordando las mil veces en las cuales rompió los límites de velocidad.
"¡Mi punto es!" Astrid dice de repente, la sonrisa radiante no dejando su rostro "Llegamos a las estatales gracias a ti, y gracias a ti pude poner eso en mi solicitud universitaria. Si no me hubieran aceptado, mamá me habría mandado a Texas a estudiar como nacen las vacas, o como dispararles a mexicanos"
"Solo hice—"
"¿Lo que cualquier amigo haría?" Astrid lee su mente una vez más "No, Hiccup, tu eres-tu siempre haces más"
"Solo-yo-…h-hago lo que puedo" Hiccup tartamudea.
Hay palabras que no se dicen, temas demasiado complicados para que Hiccup toque con un palo de 12 metros. Lo hace sentir incompleto incluso cuando nunca ha estado más formado.
"Gracias, Hiccup" Astrid le dice de todas maneras, tanta honestidad en su voz que lo hace querer levantarse y besarla.
Sal en su boca y harina en sus dientes lo detienen. Sus parpadeos se vuelven rápidos mientras el intenta mantenerse en su lugar.
No, mal Hiccup, mal.
Algo está mal.
No, no, no. Quiero quedarme aquí.
Sal en su boca y harina en sus dientes.
"Es quien soy, supongo," Él le responde, Hiccup piensa que lo es, al menos. Un perpetuo ayudante. Tal vez, algún día, algo más.
Por lo pronto, él no tiene problema con ello.
Hay un silencio cómodo. Hiccup logra escuchar un par de risas y luego el sonido de alguien entrando a la habitación de al lado. Y se pregunta quién puede ser.
Pero sus extremidades se sienten hechas de nieve y ambos pies tienen dedos, nada más importa si ambos pies tienen dedos.
"¿Recuerdas cuando apenas y hablábamos?" Astrid sonríe "No podías decirme dos palabras sin morderte la lengua"
"¡Tu no podías decirme dos palabras sin golpearme!" Hiccup ríe incrédulamente.
"¡Eras molesto! Una chica solo puede aguantar tanto sarcasmo" Astrid lo imita. "Además, ya me disculpé por eso"
"Bien, te daré eso. Sí que sabes disculparte" Hiccup accedió. Recordando la pizza con las palabras "Lo siento" escritas en pepperoni.
"Aún tengo tu cuaderno," Astrid le revela y Hiccup levanta una ceja.
"¿Mi cuaderno?" Él le pregunta, hasta que los recuerdos le impactan y el recuerda "¡Oh! Mi cuaderno" Ríe.
"Era el primer día de preparatoria y ambos llevábamos cuadernos iguales, desayunamos en tu casa y tomamos los cuadernos del otro" Ella le sonríe "Entregue mi tarea de matemáticas en mi clase de historia y el Maestro Sven se volvió loco"
"Tenías linda letra" Hiccup le dijo y Astrid se sonrojo. "Vi los dibujos en las partes trasera, demasiadas calaveras y hachas para una chica"
"Una chica nunca tiene suficientes calaveras y hachas" Astrid replica.
"Astrid Hofferson nunca tiene suficientes calaveras y hachas" Hiccup se hecha a reír tontamente, y Astrid le lanza una almohada antes de reírse de la misma manera. Cuando la risa muere, ambos están sonriendo tontamente.
"¿Crees que sigamos estando juntos en…30 años?" Astrid le pregunta, un rubor ligero en sus mejillas. Y lo toma con la guardia abajo, Hiccup no es de los que piensan a larga distancia. Es demasiado difícil. Y él se niega a pensar en el futuro o en la realidad, porque ahora tiene 17 años y aún es feliz "Digo, solo pregunto, ¿tú que piensas?"
"Eso espero…" Las palabras se escapan de su boca antes de que sus labios se den cuenta, pero es apenas un susurro, y Astrid no lo escucha, solo lo mira con ojos tiernos y suaves.
Pero entonces cambia, y Hiccup se da cuenta de varias cosas—el ardor bajo sus parpados, la resequedad en sus labios y en sus dientes, la forma en la que su lengua se siente pesada y aguada. Su cabello se siente grasoso y su garganta quema.
Regrésame. Por favor. No quiero volver, regrésame.
"Yo también lo espero" Astrid dice, y Hiccup sabe que está mintiendo. "¿No deberías levantarte y en realidad decírmelo?" Ella le pregunta una vez más.
Sus muñecas se sienten frías—húmedas. Resqueman.
Regrésame a Berk.
"Siempre me dijiste que-que aproveche las oportunidades, que los momentos solo se presentaban una vez" Hiccup quiere llorar.
El silencio abraza la habitación. Melancolía y arrepentimiento brotando de las paredes como termitas.
"Pero, Hiccup…" Astrid le dice, mientras el cuarto cambia de forma de la habitación de su infancia a la descuidada habitación de la casa que sus padres rentaron para él, y los sonidos de la fiesta escaleras abajo se hacen tan fuertes que tiemblan en sus odios. Una lámpara de lava brillando al lado de Astrid mientras su espejismo se difuma. Su voz aun tan clara como él la recuerda. "Este momento ya se presentó"
Hay lágrimas en los ojos de Hiccup, él lo sabe. No las siente, pero están ahí.
"En este momento, estas en la casa que tus padres rentaron para ti, fuiste expulsado de los dormitorios y perdiste tu beca. Tienes tantas clases perdidas que te tomara meses volver a recuperarlas." Su voz no es ni fría y cálida—pero el pinchazo en su corazón siempre es el mismo. Hiccup siente que ya ha tenido esta conversación muchas veces antes.
La habitación de su infancia se derrite y todo lo que queda es el desordenado cuarto en el que ahora vive. La pequeña habitación de la casa que sus padres rentaron para él, pero que ahora se habia convertido en un nido de drogadictos de fin de semana de los cuales Hiccup es el rey.
"¿Y yo? Yo no estoy aquí. Yo estoy en Denver, estudiando, viviendo" Casi parecía como si se estuviera burlando de él. Pero Hiccup sabe que solo era la verdad. Honestidad al rojo vivo que quema su piel "Y solo piensas en esta conversación que tuvimos hace cinco años, porque es la primera vez que pensaste que todo iba a estar bien. Y que tú y yo podríamos ser algo más.
"Ahora todo el mundo usa tu casa para fiestas, y a ti ni siquiera te importa. Porque estas tan botado en antidepresivos que ni siquiera sientes cada vez que te cortas las muñecas"
Esta no es Astrid—Astrid tiene una voz de vainilla con el filo de una espada—esta voz es acida y amarga, como el golpe en el estómago del ultimo puñado de pastillas Prozac.
"No lo digas" Hiccup le ruega silenciosamente
"¿No lo ves Hiccup?" Su sonrisa es tan dulce como el veneno "Estas completamente solo"
Exactamente dos horas después, Hiccup se levanta de la esquina de la habitación en la que estaba temblando, enciende las bocinas en su habitación y pone la canción de su lista.
La voz dulce de la cantante lo arrulla hasta que el sueño lo atrapa una vez más.
Continuara…
Sí, todo el capítulo—incluyendo la plática con Astrid—fue una alucinación de Hiccup recordando una conversación que tuvo con Astrid antes de que se fuera a la universidad, efectos secundarios de los antidepresivos.
Dejen una review, en serio me impulsa a seguir escribiendo.
