13. Pasando la Navidad con Emma Swan
Margaret
Después de darle las últimas instrucciones a Sidney sobre lo que será servido en la cena, subo a mi cuarto a arreglarme, pues hoy Emma volverá de su viaje a Nueva York y traerá consigo a Regina. Ellas cenarán conmigo, Jefferson y Tinker dentro de poco. Según me comunicó la última vez que telefoneó, la ex de David ahora es su actual novia.
Vienen a la cena de Navidad y solo estuve de acuerdo porque David salió de viaje dos días atrás para pasar las vacaciones esquiando en Aspen, ya que no tenía humor para pasarlas aquí, probablemente a causa de la presencia de la hermana.
En un día como este, cuando celebramos la paz y la armonía, lo que menos necesitaba era ser testigo de otra escena lamentable como la protagonizada unas noches atrás por él y Eric, por eso no puse ninguna objeción.
Para mí aún es muy difícil entender que Eric optó por ser una mujer por fuera y, sin embargo, continúa interesándose por mujeres. Sería tan bueno si hoy estuviera recibiendo a mi hijo y a mi futura nuera y recuerdo que esa fue la misma sensación que tuve hace siete cuando Emma trajo a Belle para cenar con nosotros y nos la presentó como su novia.
Flashback
Aquella noche nevaba mucho en Boston, James y yo estábamos mal, pero aún no estábamos separados. David había traído a su novia, Ariel, una estudiante de medicina que había conocido hacía poco en la universidad. Jefferson estaba echado en el sofá con unos vaqueros rasgados y una camiseta negra inmunda de los Kiss. En esa época, su cabello era mayor y siempre se ponía una gorra roja que le daba una apariencia de loco y sucio.
-Jefferson, estaría muy bien que te levantases y fueras a darte un baño…David ya llegó con su novia y Eric llegará dentro de poco con su amiga y estaremos todo listos para cenar…Si sigues así de sucio y desastrado a la hora de la cena, no te sentarás a la mesa con nosotros y le diré a Sidney que te sirva la cena en el cuarto- dije, en tono severo
-¡Margaret, EMMA llegará con su NOVIA, no amiga!- replicó, con aquellas maneras rebeldes y atrevidas –Eric no existe hace mucho tiempo. ¿Cuándo lo vas a entender?- continuó levantándose del sofá y andando en mi dirección
-¡Posiblemente nunca! ¡Yo parí a Eric y sé lo que él es!-solté y Jefferson sonrió, abrazándome y arrugando mi traje, en una clara intención de irritarme porque debió haber visto mi expresión de asco
-Está bien, Margaret, continúa engañándote…¡Dicen que en el caso de las madres es lo mejor!
-Jefferson, deja de molestar a tu madre y sube a arreglarte- habló James entrando en la sala, demostrando que había escuchado nuestra conversación. A pesar de su tono ríspido, noté que él estaba controlando la risa cuando habló con nuestro hijo pequeño.
-¡Está bien, Big Daddy!- respondió Jefferson, sonriendo tontamente a los dos y saliendo de la sala
Instantes después, Eric llegó llevando un vestido verde con un bonito cinto negro alrededor de la cintura y calzando unas delicadas sandalias con tacones bajos. Suspiré y tuve que reconocer, en aquel momento, que mi hijo había heredado mi elegancia y mi buen gusto para vestir. Estaba guapo aquella noche, o mejor dicho, guapa.
La tal Belle agarraba su brazo y llevaba un vestido negro. Sus cabellos castaño rojizos estaban sueltos, cayendo por sus hombros. Me cayó mal a primera vista, pero hoy sé que eso se debió a los celos que tengo de mis hijos, especialmente de Eric.
-Emma definió muy bien a la señora al decir que es un símbolo de elegancia- la joven dijo al serme presentada, sonriendo de forma bonita e intentando ganarme con elogios
-¡Gracias, señorita French!- respondí, educadamente y le dediqué una fría sonrisa
-¡Papá, esta es Belle French, mi novia!- dijo Eric, dirigiéndose a James, que saludó a la muchacha con euforia, pues desde el comienzo, él había aceptado la transexualidad de nuestro hijo mucho mejor que yo.
Aquella noche la cena transcurrió en un clima tenso. Belle estaba visiblemente avergonzada, a pesar de los intentos de James y Jefferson por hacerla sentir a gusto. Eric estuvo callada buena parte del tiempo y por más que me doliera tratar a mi hijo de aquella manera, no conseguía comportarme como si él fuera una mujer y siempre lo llamaba por su nombre de nacimiento, incomodando a las demás personas de la mesa, sobre todo a Ariel que, en cuanto la cena acabó, pidió a David que la llevara, alegando que trabajaba pronto al otro día, ya que era residente en uno de los hospitales de Boston.
Al final de la noche, aún no satisfecha, dejé claro que no iba a permitir que Belle durmiera con él y mandé a Sidney que preparara uno de los cuartos de huéspedes, donde ella fue instalada. Nunca me importó que mis hijos trajeran a sus novias a la mansión, pero, aquel día, no conseguí ver aquella situación como normal o aceptable y solo después de algunos meses, y cuando él decidió marcharse, fue que dejé que Eric y su novia pudieran compartir la misma habitación aquí en casa.
Fin del flasback
Soy arrancada de mis pensamientos al escuchar el sonido del timbre y presiento que Emma y Regina han llegado. Termino de arreglarme el pelo y me paso un poco de labial, bajando enseguida.
Cuando estoy en lo alto de las escaleras, las veo en el hall de entrada. Emma está radiante, linda como siempre, y me doy cuenta de que hacía unos años que no la veía tan feliz. Bajo los escalones para ir a su encuentro, decidida a, esta vez, ser una anfitriona y, sobre todo, una madre más agradable, pues ya me he cansado de ser una persona tan poco comprensiva e intolerante con los sentimientos de mi hija.
Aunque no entienda las opciones que Eric ha escogido, quiero volver a ver más veces esa expresión feliz y serena que ahora tiene en el rostro.
Regina
Entramos en la mansión para mi primera cena como novia de Emma. Confieso que hoy estoy más nerviosa que la noche en que estuve aquí por primera vez acompañada de David, pues no sé cómo los Swans y, sobre todo, Margaret, van a recibirme en este regreso.
Me sorprendo cuando, al contrario de lo que me imaginaba, soy recibida por la dueña de la casa enarbolando una sonrisa acogedora en su rostro. Por eso estoy tan fascinada con el estudio de la mente y de la personalidad humana, porque es increíble cómo las personas pueden sorprendernos: desde que empecé a venir a esta casa, jamás presencié a Margaret sonriendo de una forma tan sincera. Ahora, en esta incómoda situación, después de todo lo que ha pasado, ella actúa de una forma extrañamente simpática.
-¿Tuvisteis un viaje tranquilo?- pregunta Margaret amablemente
-¡Sí, mamá!- responde Emma de inmediato y mira de ella hacia mí, con una expresión que claramente quiere decir: ¿qué han hecho con mi madre?
-Jefferson y Tinker bajarán en breve para juntarse a nosotras y entonces podremos cenar- la madre de Emma comenta aún sonriente
¿Será que ha sido abducida y hay otra persona en su lugar? Comienzo a creer en el relato de algunos pacientes míos que aseguran haber tenido contacto con vida extraterrestre.
-Vamos a charlar a la biblioteca hasta que bajen-la anfitriona dice, conduciéndonos hacia allí
Cuando estamos caminando hacia la biblioteca, Margaret explica que James y Ruby prefirieron pasar la Navidad en el rancho, donde probablemente recibirán a algunos íntimos amigos.
-Sí, mi amor, como te dije por teléfono, tu hermano no vendrá- continúa, dirigiéndose a su hija
Mi novia ya me había dicho que David no estaría aquí, por eso mismo no me opuse a pasar las vacaciones en Boston. Si hubiera habido la más remota posibilidad de que él estuviera presente en esta cena, no habría aceptado la invitación de Emma.
Tras algunos instantes, Jefferson y Tinker se juntaron a nosotras en la biblioteca. Mi cuñado, con su habitual amabilidad, me abraza efusivamente y deja claro que es una alegría verme de nuevo en la mansión, susurrándome al oído: "¡Ahora sí, sé que diseñaré tu vestido de novia, cuñadita!", recordándome el comentario que hizo cuando aún estaba con David, y Jeff sugirió que crearía mi vestido.
Recuerdo que, aquel día, dije que aún no estaba pensando en boda, pero hoy, solo me limité a sonreír ante su propuesta.
Tinker nos ofrece champán, mientras esperamos a que Sidney venga a avisarnos de que la cena está lista. Solo Margaret rechaza y dice que no beberá nada.
Escuchamos el timbre y mi suegra frunce el ceño, comentando
-¿Quién podrá ser? No estoy esperando a nadie más
Su observación me sobresalta y comienzo a imaginar que David podría haberse inventado que iría a Aspen solo para atraerme hasta Boston y armar la de Troya en la mansión, ya que mi ex ciertamente habría deducido que yo no vendría si él estaba aquí.
Cuando miro a Emma, observo que ella también está preocupada y se acerca más a mí, agarrando fuertemente mi mano como si quisiera transmitirme apoyo y seguridad.
De repente, la puerta doble de la biblioteca se abre de par en par, dando paso a la última persona que esperaba encontrar esa noche: Mary Nolan, la famosa fotógrafa, prima de Emma. Al identificar a la invitada inesperada, suelto un suspiro de alivio y percibo que mi novia hace lo mismo.
-¡Tía Maggie, os echaba tanto de menos!- dice Mary, corriendo a abrazar a la tía que la mira asombrada –Espero que no te hayas enfadado por la sorpresa que he decidido darte- completa, sonriendo
-Mary, ¿hace cuánto que estás en Boston?- Margaret pregunta, en su tono más educado
-Llegué anoche, pero esta mañana, después de discutir con papá y mamá sobre el yerno y los nietos que aún no les he dado, decidí venir a pasar la Navidad con vosotros, porque, además de no estar de humor para estar con Eva y Leopold, estoy segura de que la cena en la hacienda será extremadamente aburrida por esos amigos pesados que invitan todos los años- la prima de Emma explica, de una forma algo teatral.
-Bien, entonces sé bienvenida- dice Margaret, sonriendo ligeramente –Ya los conoces a todos, menos a Regina Mills, la…- noto que duda un poco cuando me mira y, finalmente completa -…novia de Emma- en ese instante, desorbito los ojos asombrada, y tengo la certeza de que mi suegra realmente ha sido abducida.
Mary Nolan me mira con bastante interés y comenta
-Me eres familiar…
-Ya nos hemos visto antes…En una exposición que hiciste en Nueva York- aclaro, sonriendo
Ella me sonríe de vuelta y saluda a todos, distribuyendo besos en nuestros rostros. La última en ser saludada es Emma y percibo que Mary dispensa un trato diferente a mi novia.
Ella la abraza y la besa con más entusiasmo y dice
-¡Cada vez que vengo, estás más guapa, prima!-comenta, radiante, mientras se queda de puntillas y rodea el cuello de Swan con sus brazos
No me gusta mucho ver esa demostración exagerada de amor "fraternal" y me irrito cuando Emma responde
-¡Lo mismo puedo decir de ti!- supongo que mi novia está siendo amable, sin embargo, aún así, me planto al lado de las dos, para que ese abrazo interminable acabe.
Mary percibe mi sutil aproximación y, finalmente, se aparta de Emma. Aprovecho para agarrar la mano de Swan, entrelazando nuestros dedos y ella me mira de una forma tan afectuosa que rápidamente olvido la escena que acabo de presenciar.
En ese momento, Sidney entra en la biblioteca y anuncia que la cena está servida y todos seguimos hacia el comedor, donde un verdadero banquete nos estaba esperando.
La cena transcurrió con normalidad y me divertí bastante con los graciosos comentarios de Jefferson, que estaba especialmente animado. Mary y él no pararon de hablar un minuto y varias veces la pillé mirando a Emma que, por su parte, no apartaba los ojos de mí.
Después de cenar, Margaret pidió disculpas y se retiró a su habitación, pretextando que tenía algo de jaqueca e iría a descansar, pero dijo que podíamos quedarnos a gusto allí. Nos fuimos, entonces, a la sala de estar y volvimos a beber champán.
Al mismo tiempo en que Jeff y Tinker hablan sobre la posibilidad de ir a pasar el fin de año a Times Square, mi atención se vuelve a una esquina específica de la sala, donde Emma y Mary están conversando. Para mi sorpresa, en una de esas miradas soslayadas, noto que Nolan estaba abriéndose la blusa y que Emma se puso roja casi al momento.
Intentando ocultar mi incomodidad, me bebo de un sorbo el contenido de mi copa y centro mi atención en mi cuñado y su esposa, preguntándome cuál sería la motivación de Mary para acercarse de esa manera a mi novia, como si estuviera coqueteando en todo momento con ella, desde que hubo entrado en la casa.
Felizmente, instantes después, Emma se sienta a mi lado y dándose cuenta de que estoy algo seria, pide licencia a los demás, y salimos de la sala, después de desearles buenas noches a los tres que continúan animados, bebiendo y charlando.
Estoy un poco mareada a causa del champán e irritada debido a las actitudes inconvenientes de Mary Nolan antes, durante y sobre todo, después de la cena. En ese estado, apenas terminamos de subir las escaleras, cuestiono a Emma
-¿Es impresión mía o tu prima ha estado coqueteando contigo toda la noche?
-¡Impresión tuya, mi amor!- responde rápidamente –Mary siempre es así: bastante extrovertida- explica en tono calmo
-Solo que no vi esa personalidad extrovertida manifestándose con los otros de la misma manera que se manifestaba contigo- replico con un ligero tono irónico
-Creo que estás exagerando un poco-dice abriendo la puerta de su cuarto y apartándose para que yo entrara primero- Pero, necesito decirte algo sobre ella y es mejor que lo aclare ahora, para que no lo comenten delante de ti y pienses que te lo estaba ocultando- prosigue, ya dentro del cuarto
Se apoya en la puerta cerrada y se queda mirando con expresión seria
-Mary forma parte del pasado de Eric. Fue la primera mujer con quien él estuvo…sexualmente- dice, por fin, y me siento en la cama, sorprendida ante la revelación
Tras unos segundos digiriendo la noticia, arqueo la ceja y pregunto
-¿Y Emma? ¿Ya ha estado con ella?
-No, creo que ella es heterosexual…¡No debe sentir atracción hacia mí!- contesta
-Por tu respuesta me parece que si ella sintiera atracción, tu estarías con ella…- observo, quitándome los zapatos –Por cierto, ¿qué te estaba enseñando en la esquina de la sala?- pregunto, recordando el momento extraño que había presenciado hacía algunos minutos
Emma me sonríe y viene a donde estoy, se sienta en la cama
-Un piercing que se ha puesto en el pezón derecho mientras estuvo en las islas Fidji- responde, con mirada pícara
-Hummm…¡A la señorita le gusta sentir dolor! ¿Y a ti, también te gusta?- indago, incorporándome y usando el otro pie para quitarme el otro zapato.
Me levanto y me siento en su regazo, apartando algunos mechones dorados de su rostro.
-Depende…¿Qué pretendes hacer conmigo?- replica con otra pregunta, mirándome con expresión entre divertida y curiosa, ostentando una sonrisa desvergonzada en los labios
-Estás a punto de descubrir que la mirada a los pechos de tu primita te va a costar caro- enfatizo, sonriéndole malvadamente y empujándola contra el colchón.
