Hola, aquí MiniYo95 con otro One-Shot de esta serie. Llevaba escrito una semana pero se me había olvidado subirlo. Yo y mi memoria privilegiada...
Creo que ya tocaba subir algo de esta serie, ya que, como dije en el primer capítulo de "Segunda Oportunidad", intentaría compaginar una con la otra.
Espero que guste, y sin más dilación, les dejo con la historia.
Sentado en su oficina, trabajaba sin descanso el Séptimo Hokage, aquel que era admirado y respetado por haber sido el héroe de una guerra que pudo haber sido el fin del mundo tal y como lo conocían, su nombre era conocido en todos los países del mundo. Aunque Naruto consideraba que el mérito no era solo suyo, sino de tantas personas que lucharon de forma valiente, sin importar lo que les pasara, con la esperanza de ver un mundo mejor; de tantas personas que cayeron en batalla, personas que tenían sueños, y que lo perdieron todo, pero que, a la vez, se sintieron orgullosas de dar la vida por aquellos que más querían, gente como Neji, Shikaku, Inoichi o Choza; de aquellos que fueron revividos y que lucharon a su lado o que hicieron lo posible para ser derrotados, los cuatro Hokages, Itachi o los antiguos Kages, aunque fuesen invocados con otro fin, también fueron importantes para poner fin a aquel sinsentido llamado Cuarta Guerra Mundial Shinobi.
Pero, sobre todo, había alguien que había sido de gran ayuda en la guerra, y en muchas fases de su vida. Aquel compañero que le había legado su padre y que se convirtió en su mejor aliado y en una parte importante de él: Kurama. Sentía que, en parte, gracias a él era lo que era hoy en día, y eso que al principio su relación no era la mejor, pero él cumplió con lo que una vez le dijo, le ayudó a liberarse de una parte de su odio.
Kurama sabía que Naruto no era como los demás, Naruto nunca lo utilizó contra su voluntad, siempre intentó entenderlo y ayudarle, y como recompensa, Kurama le permitió usar su poder para ayudar al mundo. Era lo mejor que la bestia con cola podía darle a Naruto.
Kurama sintió la necesidad de hablar con Naruto, estar sellado dentro de alguien no era algo muy divertido, y uno de los pocos entretenimientos que tenía era hablar con su jinchuriki y molestarlo un poco.
- Oye, mocoso. – dijo Kurama.
- ¿Qué quieres? Hace mucho que no hablamos. – preguntó Naruto, extrañado de que Kurama quisiera hablar con él.
- ¿Alguna vez te has parado a pensar en todo lo que has vivido? – preguntó el zorro – Bueno, aunque tú no estás acostumbrado a pensar demasiado.
- ¿Cómo que no? – replicó Naruto, indignado y olvidando la primera pregunta de Kurama. - ¿Eres tú quien tiene que llevar la villa? No, ¿verdad? Entonces no digas que no estoy acostumbrado a pensar. Este trabajo es sumamente exigente, esperaba otra cosa.
Las carcajadas de Kurama hubieran sido audibles en todo el mundo si estuviera fuera del cuerpo de Naruto, cosa que enfadó al Hokage.
- Ese ha sido un buen chiste, ¿qué esperabas? ¿Que ser Hokage fuese fácil? – dijo Kurama, con bastante sorna - Tienes a tus espaldas la responsabilidad de llevar una de las grandes villas del mundo ninja, es normal que tengas una gran cantidad de papeleo.
- Ya, pero no puedo ni ver a mi familia. – dijo Naruto, sumido en una profunda tristeza. – Es muy difícil estar así, no puedo ver a mi familia, no puedo estar junto a mis hijos y mi mujer, me estoy perdiendo el crecimiento de mis hijos
- Porque no quieres. ¿O no recuerdas que puedes usar el jutsu de clones de sombra para poder ir a tu casa y dejar un clon aquí? – dijo Kurama, - Sabes que lo que viva tu clon lo recordarás cuando el clon desaparezca.
Naruto miró a Kurama como si hubiera dado la solución al problema, no se le había ocurrido el emplear esa técnica con ese fin. Kurama se dio cuenta de que Naruto ni siquiera había pensado en esa posibilidad y decidió seguir molestándolo un poco más.
- No me puedo creer que seas tan tonto como para haber olvidado eso. Contigo como Hokage, la villa está condenada a la desaparición.
- ¡Cállate! Al menos ahora convivimos en paz.
- Ya, como que eso le importa mucho a tu familia. Hace mucho que no pasas un buen rato con esa mujer de ojos blancos y generosa anatomía. – dijo Kurama, con la intención de hacer enfadar a Naruto, cosa que consiguió.
- ¡Ni se te ocurra hablar así de Hinata! – dijo Naruto, exasperado por lo que decía el zorro sobre su mujer.
- ¿Cómo no hacerlo? – dijo Kurama, como si fuese evidente lo que decía, intentando molestar cada vez más a Naruto. - He estado sellado dentro de dos mujeres y te aseguro que no me importaría nada estar dentro de ella…
- Como sigas así, activo el sello y no lo vuelvo a abrir. – dijo Naruto, que estaba alcanzando niveles de ira que nunca había experimentado.
- Aún recuerdo la noche en la que hicisteis al enano… Cómo botaba sobre ti, cómo gritaba tu nombre, cómo su cuerpo se retorcía, cómo gemía de placer… "¡Oh, sí, Naruto, dame más!" – dijo Kurama, intentando imitar la voz de Hinata. - "¡Lo quiero todo de ti! ¡Sí, sigue así! ¡Dios, cómo me gusta esto! ¡Estás llegando hasta el fondo! ¡Eres enorme! ¡Dios, sigue, sigue, más, más! ¡Lléname de tu esencia!" Dios, esa mujer es tan sensual y erótica que podría tener a quien quisiera.
- A tomar por culo. Estoy harto ya. – dijo Naruto, rabioso.
Tras esto, Naruto cerró el sello que él mismo había configurado entrenando con Bee durante la guerra. No consentiría que nadie hablara así de nadie de su familia, pero había algo en lo que estaba de acuerdo con Kurama.
- Kurama tiene razón. Mandaré un clon con mi familia.
- Joder, afloja este maldito sello. Además, eso no es lo que yo te dije. – dijo Kurama, sorprendiendo a Naruto. - ¿En serio eres tan idiota que mandarás a tu casa al clon y no irás tú?
- Se supone que estás sellado, ¿cómo puedes hablar conmigo? – preguntó Naruto, muy extrañado.
- No me extraña que el Uchiha te llame idiota. Paso de explicártelo, me voy a dormir.
- Eres odioso. – gritó Naruto, sin obtener respuesta.
Naruto volvió en sí, sabiendo que Kurama le dejaría en paz por el momento. Recordó la pregunta que le había hecho el zorro y, tras mucho pensar, dio una respuesta.
- Sí, no dejo de pensar en lo que ha pasado en nuestras vidas, Kurama. Muchas gracias por haberme ayudado y por no devorar mi cuerpo. – dijo Naruto, abriendo el sello.
Naruto se sentó en la silla, se tomó un descanso, observó la villa, vio cuantísimo había crecido en los últimos años, y se fue a dar un pequeño paseo, como hacía antaño.
