27. De compras con Emma Swan

Emma

Finales de abril- Nueva York

Regina y yo nos hemos cogido el día para visitar diferentes tiendas especializadas en cosas de bebé. Mi amada y consumista novia llenó el maletero del Mercedes de bolsas de Giggle y Buy Buy Baby.

La última vez que conté los móviles ya teníamos ocho y de temas variados: animales, estrellas, unicornios, musicales…Es probable que algunos quedé de herencia para nuestros nietos.

Obviamente intenté argumentar y mostrarle la exageración de esa situación, sin embargo Regina rebatió diciendo que según investigaciones recientes, los bebés que ven objetos de formas y colores diversos tienden a ser más inteligentes y espabilados en edad adulta.

-Amor, te dejo que compres el octavo móvil siempre y cuando me digas en qué universidad o instituto fue realizada esa investigación-esa era yo, media hora antes, intentando ser la voz de la razón.

-No tengo idea, pero para mí tiene suficiente sentido- replicó con toda la autoridad que tiene una embarazada de cuatro meses.

Ahora estamos en Babies' R'Us y somos las próximas en ser atendidas en la caja. Tengo los brazos apoyados en el carrito de compras, mientras Regina lo revuelve buscando algo.

-Emma, ¿dónde están los zapatitos de los Knicks que metí hace un momento aquí?- pregunta, arqueando la ceja de forma acusatoria

¡Joder! ¡Pensé que no iba a darse cuenta!, suelto en pensamiento

Miro disimuladamente para dentro del carrito y digo

-¿Qué zapatitos?- haciéndome la que no sabe nada, pero como actuar no es lo mío, sé que estoy fallando miserablemente en el papel

-¡Emma Swan, no puedo creerme que hayas tenido el valor de sacar los zapatos de aquí!- demuestra su indignación cruzándose de brazos y censurándome con la mirada

-Mi amor, no podemos imponerle ese tipo de cosas a nuestros hijos. Tiene que ser libres para escoger a qué equipos seguir…- mira hacia arriba y susurro -¡como a los Celtics!

Vuelvo a mirarla y le dedico mi sonrisa más encantadora, sin embargo sé que he perdido esa "batalla"

-Solo en tus sueños nuestros hijos serán fans de los Celtics- se burla de mí –Vuelve atrás y, por tu atrevimiento, vas a coger además de los dos pares de zapatitos, dos toquitas de los Knicks también- ordena, con las manos en la cintura, mientras golpea el suelo con el pie derecho.

-¡Amor, eres la embarazada más adorable del mundo!- digo irónica- ¡Y no necesito conocer a las demás para saberlo!- añado, soplándole un beso en su dirección mientras me distancio de ella y de su mirada centelleante.

Aún estoy sonriendo cuando entro en la sección de los juguetes y accesorios de los Knicks, el precioso equipo de baloncesto de mi novia.

Ya estoy cogiendo las toquitas del estante cuando escucho a alguien pronunciando mi nombre.

-¿Emma?- al girarme veo a la muchacha que Tinker me había presentado hacía algunos meses.

-¡Mulan, qué sorpresa!- digo, asombrada por encontrarla ahí

-Esperé a que me llamaras después de aquel fin de semana y acabo encontrándote en el lugar más improbable- dice, sonriente –Hace cuatro meses que me mudé a Nueva York y estoy trabajando en un criadero de caballos- comenta -He venido a comprar regalos para un Baby Shower, ¿y tú?- pregunta

-Bueno, estoy comprando el ajuar para mis hijos- explico, algo incómoda

Me mira con los ojos como platos

-Vaya, ¿hace tanto tiempo que no nos veíamos?- pregunta, asombrada

-En realidad, no… -comento, sonriendo –Es que todo ha ido muy rápido. Mi boda será dentro de unos días.

-¡Emma, estoy pasmada!-exclama en tono asombrado -¿Qué puedo decir? ¡Felicidades!- profiere, acercándose y dándome un abrazo, y yo acepto sus felicitaciones

Tras separarnos, ella prosigue

-Disculpa la indiscreción, pero, ¿quién es la otra novia?

-¿Recuerdas a Regina Mills? ¿La psicóloga que en aquella época salía con mi hermano?

Mulan sonríe abiertamente y afirma

-¡No necesitas decir nada más! De hecho ya había percibido que había algo mal resuelto entre las dos. Sin hablar que la pille mirándome como si yo fuera persona non grata más de una vez.

-¿De verdad? ¿Ella hace eso?- contesto, aunque esa última afirmación de Mulan no me sorprende, pues recuerdo muy bien la conversación tensa que Regina y yo mantuvimos en la cabaña, donde tantos mis celos como los de ella quedaron evidentes.

-Recuerdo que aquel día pensé: si tiene tantos celos así siendo la cuñada, ni voy a atreverme a mirar a su novio. Pero ahora sé que el problema era realmente otro, o sea, eras tú- concluye y sonreímos juntas

Conversamos un poco más y le digo que Tinker está embarazada, lo que también la sorprende. Me dice que la felicite de su parte. Imagino que Regina ya debe estar irritada, esperando mi regreso con los zapatitos y las toquitas y me despido de Mulan, andando apresuradamente hacia las cajas.

-¡Menos mal, mi amor!- exclama cuando me acerco –Pensé que te habías perdido- añade, algo de mal humor

-Disculpa, ojitos negros- digo, de forma infantil, recordando su apelativo de infancia –Me encontré con Mulan en la sección de los Knicks y tuve que contarle las novedades- me arrepiento instantáneamente de lo que he dicho cuando veo su expresión adquirir las facciones de Dexter Morgan cuando asesina a sus víctimas.

-¿Cómo? ¿Me has dejado plantada aquí, esperando durante más de media hora…- reclama de forma exagerada –…para charlar con aquella asiática creída?

-Sí…¿y sabes lo que me dijo?- pregunto, rodeándola por la cintura, y a pesar de su expresión de rabia, permite que la abrace –Que te morías de celos aquel día- la provoco- ¡Y cualquiera diría que hoy también!

Estrecha los ojos y dice

-¡Emma Swan, no me provoques…!- advierte –Pues mi estado es atenuante en caso de asesinato- completa, pellizcándome

Suelto un gemido de dolor, sintiendo arder la zona, pero la apreto aún más, aunque intenta apartase, colocando las manos abiertas sobre mi pecho.

-Mi amor, déjate de tonterías…La única mujer que quiero en el mundo eres tú- me declaro –Si no tenía ojos para ella en aquella época, cuando aún no estábamos juntas, imagínate ahora- prosigo, besando la punta de su nariz –Sé que está feo lo que voy a decir ahora, pero solo acepté conocerla para provocarte celos, porque yo estaba enfurecida aquel día y sabes la razón- confieso, admitiendo por primera vez que actué mal con Mulan.

-Rummm- suelta un ronroneo -¿Te has acordado, al menos, de traer lo que te pedí?- dice, claramente queriendo cambiar de tema, pues no es posible que no haya visto los zapatitos y las toquitas en mis manos.

Sonrío y la beso apasionadamente. Después, me separo de ella y alzo los brazos, mostrando los objetos, diciendo

-¿Son estos?

Mira las delicadas piezas y la expresión enfurruñada se deshace dando lugar a aquella linda sonrisa que es su marca registrada y que me conquistó desde el primer momento que la vi.

Regina

Ese mismo día

Me he quedado sola en el apartamento porque Emma ha salido a atender uno de mis antojos. Me siento muy somnolienta y cansada a causa de los ejercicios de yoga que hemos hecho juntas y, por eso mismo, he preferido quedarme esperándola echada en el sofá, pensando en los detalles de la boda.

Repaso mentalmente todo lo que llevamos hecho hasta ahora: todas las invitaciones habían sido enviadas y la orquesta ya estaba contratada. En cuanto le pedimos al señor Swan celebrar la boda en el rancho, Ruby se ofreció a encargarse de la decoración y, recientemente, ha recibido la ayuda de Jefferson y Zelena que se han prestado voluntarios para también encargarse de esos detalles, formando una verdadera comisión de organizadores de bodas.

La fiesta será temática y nuestros invitados tendrán que ir vestidos de iconos del cine, así como nosotras, aunque aún no hemos decidido a qué personajes vamos a homenajear.

Suena el timbre, sacándome de mis pensamientos. Quedo intrigada, pues no es posible que Emma ya haya vuelto, porque la mandé al Queen of Sheba, un restaurante etíope algo alejado de donde vivimos. Desde ayer estoy loca por probar uno de los exóticos platos de la cocina de aquel país africano.

Me apoyo en la puerta y miro por la mirilla. Me sorprendo al ver a mi madre parada en el pasillo. Es extraño que haya venido a visitarme, sobre todo después de prácticamente echarme de su casa y de cierta forma, de su vida, la última vez que nos vimos.

-Hola, Regina- me saluda cuando abro la puerta -¿Estás sola?-pregunta inmediatamente

-Sí- respondo y la pregunta me deja aún más curiosa sobre el motivo de su visita

-¿Puedo entrar?

-Claro- digo, quedando de lado permitiendo que pase

-Prometo que mi visita será breve, porque no quiero correr el riesgo de encontrarme a aquella mujer aquí- avisa, sentándose en el sofá.

-Su nombre es Emma y si la conversación realmente no es breve, corres el riesgo de encontrártela, sí, ya que este apartamento ahora también es de ella- digo, sin la menor paciencia para tolerar a Cora Mills y sus detestables actitudes.

-He recibido vuestra invitación de boda- prosigue, ignorando mi comentario –Incluso pensé que se trataba de una broma de mal gusto y he venido a poner la situación en claro- escupe el veneno -¿Estás loca? ¿Cómo puedes casarte con una mujer que apenas conoces? Ya es un absurdo que estés saliendo con una…¿Sigues queriendo llevar esto adelante?- sigue con sus ataques

-Interesante…Recuerdo que cuando apenas llevaba tres meses con David ya planeabas nuestra boda- rebato, cínica

-Regina, por favor, David es un hombre. Puedes tener tus aventuras pervertidas y raras con esa mujer, pero ella no puede darte una familia- afirma y siento nauseas

La miro con expresión desdeñosa

-Creo que estás un poco atrasada en esta historia- hago una pausa para acariciar mi vientre y ella acompaña mi gesto con atención -¡Emma ya me ha dado una familia!- revelo con placer

-¿De qué estás hablando?- pregunta, incrédula, volviendo a mirarme

-¡Te estoy comunicando que vas a ser abuela!- aclaro, radiante –Voy a realizar tu sueño, mamá, pues estoy embarazada de gemelos- concluyo, deleitándome con su rostro de asombro

Se levanta del sofá, boquiabierta y con las manos en la cabeza, totalmente desconcertada

-¿Te has hecho una inseminación artificial, Regina?

-No, mamá, la inseminación fue natural- respondo calmadamente, divirtiéndome con sus reacciones

-¡Regina, déjate de payasadas!- suelta, dándose cuenta de que me importan poco sus ataques –Si no, voy a pensar que realmente te has vuelto loca y te prohíbo…

Suspiro y decido ser objetiva

-Mamá, Emma es una mujer trans. ¿Sabes lo que es?

-¿Mujer trans…?- repite, frunciendo el ceño -¿Me estás queriendo decir que esa tal Emma es un hombre?- pregunta, reculando como si le hubiera dicho la mayor de las afrentas

-¡No, Cora! Estoy queriendo decir lo que he dicho: Emma es una mujer trans, jamás ha sido un hombre- digo tranquilamente, como si estuviera explicándoselo a cualquiera de la calle, y no a mi detestable y prejuiciosa madre –Voy a hablar pausadamente para que lo entiendas mejor: Emma es una mujer que puede dejarme embarazada y, de hecho, lo ha hecho- resalto para que no quede ninguna duda

Ella cae sobre el sofá, pálida y sin reacción.

-Ahora que todo ha sido aclarado y que ya sabes que la boda realmente va a tener lugar y no es una broma de mal gusto, es mejor que te marches- pido, acercándome a la puerta y abriéndola –Porque mi esposa- resalto, ya que considero a Emma mi mujer y el intercambio de alianzas y votos solo será la celebración oficial de nuestro amor –ya debe estar de camino

Cora se levanta y camina lentamente hacia donde estoy yo. Cuando está frente a mí, nuestras miradas se cruzan y ella alza la barbilla

-¡Has sido la mayor decepción de mi vida!- suelta

-¡Poco me importa, Cora!- le garantizo –Porque imaginar que algo que yo hiciera en la vida te iba a dejar feliz es la mayor pérdida de tiempo en la mía- añado, sintiéndome realizada, pues, por primera vez, las críticas y el veneno de mi madre no me alcanzan, por el contrario, creo que finalmente he conseguido librarme de su influencia negativa y despreciativa.

-Adiós- dice, en tono melodramático, ya en el pasillo del edificio

Cierro la puerta en sus narices, sin decir nada y vuelvo a echarme en el sofá. Me concentro de nuevo en los preparativos de mi boda, olvidándome momentáneamente de la visita de Cora.

Minutos después, Emma entra en el apartamento, trayendo consigo dos bolsas con el logotipo de Queen of Sheba.

-¡Miren lo que ha traído mamá!- dice, balanceando las bolsas y sonriéndome

-¡Ya te echaba de menos, amor! Pero por cuestión de minutos no has tenido el "placer" de encontrarte aquí con tu suegra- digo, mientras ella me entrega una de las cajas con comida

-¿Cora ha estado aquí?- pregunta, asombrada -¿Qué quería?

-Vino a traernos deseos de felicidad- respondo, irónica, mordiendo un poco de injera com wot

-¡Habla en serio, Regina! Y ve despacio porque esta comida es muy picante- reclama, arrodillándose al lado del sofá y levantando la blusa que llevo para besar mi vientre.

-Ah, Emma, vino a destilar un poco de veneno- digo con la boca llena –De vez en cuando necesita hacerlo, porque produce grandes cantidades y puede auto envenenarse- continúo haciéndola sonreír –Pero, no te preocupes, porque creo que ya he descubierto el antídoto- añado, lamiéndome la punta de los dedos, pues estoy comiendo como manda la tradición etíope, con las manos.

-¿Y cuál es?

-¡Mi amor por ti!- respondo rápidamente y ella se inclina hacia mí, besándome y manchándose con el com wot también.

-¿Por qué tardaste tanto?- pregunta, emocionada y entiendo inmediatamente lo que quiere decir

-Porque necesitábamos ser quienes somos hoy para que todo saliera bien- afirmo, con aire poético

Ella me besa de nuevo y vuelve a hablarle a mi barriga

-¿Veis, chicos? Vuestra madre es una poetisa- bromea y dejo que la alegría de ese momento llene mi alma, completamente orgullosa de la familia que he formado con Emma.