Como siempre les recuerdo que nada me pertenece, los personajes son de Stephanie Meyer y la hermosa historia es de ericastwilight, yo solo traduzco.
No podia fallar mi fiel compañera y Beta, Erica Castelo que siempre me ayuda para dejar mis traducciones más lindas :D ¡Gracias por los jalones de orejas!
Capítulo Seis – Compartiendo el pan
Edward se encogió de hombros. Se sentía como una completa mierda por empeorarlo todo. De los veintidós regalos, al menos la mitad no estaban bien.
"Tengo una visita."
Hablando del rey de Roma, pensó Edward, y Garrett apareció, con su abrigo puesto y una sonrisa de suficiencia en su rostro que no presagiaba nada bueno para el hombre.
"Hola, señorita Swan," le dijo, ofreciéndole una sonrisa y su mano. "Ha pasado un tiempo desde que Kate y yo la vimos por última vez."
Ella suspiró tristemente, "Acabo de regresar de Europa."
Edward trató de no demostrar que estaba enojado, ya que era obvio que el maldito hombre la conocía y no le había dicho. Los dos conversaron de cosas triviales, pero por lo que él entendió, ella trabajó antes con la fundación de Kate.
"Quería agradecerle por lo que hizo esta mañana," dijo Garrett cuando al fin decidió marcharse. "Hizo su año y el de sus niños también."
Edward observó cómo Bella se sonrojaba, desde la punta de sus orejas a un tono más intenso en sus mejillas. Agachó su cabeza, al parecer avergonzada por lo que Garrett había dicho.
Le echó un vistazo a Edward e hizo una mueca. "No tengo idea de lo que estás hablando."
Garrett pareció confundido, miró a Edward y entonces sonrió. "Lo que usted diga, señorita Swan," declaró. "La veremos en nuestra fiesta de Año Nuevo, ¿verdad?"
"No me la perdería." Se despidieron y Garrett dijo que llamaría a Edward más tarde.
Edward respondió con un gruñido y una mirada furiosa que decía "tienes algo que explicar".
"¿Qué fue todo eso?" Edward preguntó mientras la seguía al interior de su departamento. En seguida, aromas celestiales saturaron su nariz y lo hicieron gemir en voz alta. "¿Es pollo lo que huelo?"
"Esa debe ser mi olla de cocción lenta," dijo ella, quitándose el abrigo para revelar un sexy vestido de suéter del que solo había tenido un vistazo antes. "Qué te parece si nos sirvo a ambos unos platos y puedes disculparte durante la cena. Y durante el postre yo me disculpo contigo."
Atónito, él solo sacudió su cabeza. Le tomó un momento encontrar las palabras que se atoraron en el paladar de su boca. "No tienes nada que lamentar. Bueno, tal vez conocerme."
Ella suspiró, dándose la vuelta y entrando a la cocina. Edward la siguió y trató de no tropezarse con nada. Cada superficie plana de la casa de ella tenía algún tipo de obra de arte en escultura, mucho de ello era reconocible.
"Tienes muchas piezas Devouerer," dijo él, acompañándola en la cocina. El departamento tenía el mismo diseño que el suyo, girado ciento ochenta grados. El departamento de él era simplista y frío de una forma institucional de blanco sobre blanco, salvo por los sofás negros de piel de segunda mano, el sillón reclinable y algunas piezas de arte en bronce y madera que tenía.
Bella se giró tan rápido que él chocó con ella. "Oh," bufó ella cuando él la estabilizó. "Tengo que venir acompañada con un par de luces traseras."
Entre lo absurdo de su declaración junto con el lindo ceño fruncido en su rostro, él no pudo evitarlo. Trató de contenerlo, pero simplemente no pudo hacerlo. No cuando su mente evocó la imagen de un par de luces rojas traseras en el lindo y redondo trasero de Bella.
Él se rio. Fue una fuerte carcajada que lo hizo echar su cabeza hacia atrás y jadear por aliento.
Bella sonrió, todo el rostro de él estuvo involucrado en la acción. Sus ojos se arrugaron en las esquinas, su ceño se frunció, sus cejas se elevaron y cayeron, y se habían realzado ligeramente las líneas que apenas comenzaban a formarse alrededor de su boca. Sus labios, sin embargo, se levantaron más de un lado y lo hicieron verse seriamente guapo.
El sonido la hizo estremecerse, por todas partes. Estaba en problemas.
"Acabas de imaginarte eso, ¿verdad?" Trató de sonar ofendida, pero Edward no pareció creerlo.
"Lo siento, después del accidente en el pasillo, mi mente lo imaginó perfectamente."
Los ojos de ella se estrecharon y cruzó los brazos sobre su pecho. "¿De verdad me estabas buscando antes?"
Eso hizo que rápidamente se pusiera serio. Su risa se detuvo y ella intentó no mostrar su decepción cuando él dio un paso atrás.
"Vine a disculparme por todos los problemas que te di sobre las decoraciones. No fue mi intención que las quitaras todas."
Bella suspiró nuevamente y gimió. No podía explicarle por qué lo hizo. Podría hacer que se enojara por entrometerse, además, ella no estaba buscando reconocimiento por proveerle a una familia decoraciones y regalos. En vez de eso, eligió evadirlo y señaló un cajón. "Agarra algunas servilletas y cucharas. Voy a servirnos algo de cena."
"Muy bien, solo si me explicas por qué las quitaste."
Ella se encogió de hombros y buscó tazones, deteniéndose frente a su refrigerador para agarrar una botella de vino. "¿Vas a trabajar más tarde?"
"No, tengo la noche libre, a menos…"
"Que uno de tus casos requiera tu atención," terminó de decir por él. "Conozco la rutina."
"Una copa estará bien. ¿De verdad vienes de una familia de policías?" Preguntó él colocando los cubiertos y servilletas en su barra desayunador en la isla de la cocina.
"Sí. ¿Y cómo es que puedes identificar piezas Devourer con solo mirarlas en mi colección?"
"Yo tengo unas cuantas. Coleccionar arte fue algo que me inculcaron mis finados padres. Asistí a un show el año pasado mientras estaba visitando a un amigo en Nueva York y me gustó el trabajo del artista."
Bella dejó dos tazones grandes de humeante sopa con trozos de pollo en la encimera, junto a un poco de vino, antes de agarrar algo de pan. Arrancando un pedazo, le dio el resto de la hogaza a Edward.
"Tienes que tener en tu casa lo que equivale a un cuarto de millón de dólares del artista. Deberías considerar un mejor sistema de alarma con ese tipo de colección."
Ella lo consideró y se encogió de hombros. "Probablemente tienes razón. Si puedes recomendarme a alguien, por favor, házmelo saber. La mayoría de estos serán enviados pronto, pero me gusta tenerlos a la vista hasta que los pongan en exhibición en una gallería."
"¿Tú eres el artista?"
Ella asintió, sonriendo cuando bebía de su vino. "No encaja, ¿verdad?"
Edward la miró como si tuviera dos cabezas. "Son unas piezas tan sombrías y tú eres tan… tan—"
"¿Exuberantemente alegre?" Ofreció. Él asintió. "Créeme. No siempre soy así. Es solo que la Navidad es mi época favorita del año."
A él se le hizo difícil creer que no fuera amable todo el tiempo.
"Ahora, respondí tu pregunta sobre cómo reconocí tu colección. Es tu turno. ¿Por qué quitaste las decoraciones?"
Ella le dio una pequeña sonrisa que no le llegó a los ojos. "Más que nada porque después de lo que dijiste, me parecía incorrecto restregar la Navidad en tu cara. Admito que al principio, las había puesto sin preguntar. Por lo general pregunto. Además, tú me cabreaste." Sus mejillas se sonrojaron y agachó su cabeza para evadir su mirada.
Edward sacudió su cabeza. "Aprecio que las hayas quitado, pero los otros inquilinos parecían disfrutarlo y no voy a ser el Grinch como tú tan cariñosamente me acusaste de ser porque odio la festividad."
Ella quería preguntar por qué la odiaba, aunque tenía la idea de que tenía algo que ver con su familia. Había tenido la oportunidad de pedirle a su padre información, pero ella decidió no hacerlo. Preferiría escucharlo de la fuente.
No dijo nada y Edward odiaba el silencio incómodo entre ellos. "¿De qué estaba hablando Garrett hace un rato? ¿Donaste algo?"
"Sí, no fue gran cosa. Solo algunos juguetes," le dijo, y luego señalando el tazón vacío de Edward dijo, "¿Quieres un poco más?"
Esa fue la típica evasiva. Él sabía que ella tenía la capacidad de saber todo sobre él con un chasquido de sus dedos. ¿Había usado a su familia para conseguir el acceso a su expediente?
Por alguna razón se negó a creer que ella haría algo de esa naturaleza.
Edward miró su tazón vacío y asintió. "Eso estuvo bueno. No he tenido una comida caliente que no fuera entregada a domicilio en algún tiempo."
"Tengo fama de hacer lo mismo. Algunas veces me pierdo tanto mientras trabajo que tengo que ordenar comida china o algo más cerca. Mike me conoce por nombre y supongo que con el tiempo se sabrá el tuyo también."
Edward rodó sus ojos. "Ya se lo sabe."
"Edward, eres bienvenido cuando quieras, por lo general preparo demasiado," dijo ella, sirviéndole otro abundante tazón. "¿Vino o agua?"
"Mejor cambio a agua. Tengo que revisar mis mensajes." Bella agitó su mano dando a entender que no tenía de qué preocuparse, y comió de su sopa. "No me había dado cuenta que perdí una llamada."
Mientras escuchaba su mensaje, la observaba. Ella trató de no moverse nerviosa bajo su atenta mirada. Algo cercano a la ira destelló en sus ojos en cuestión de segundos, al mismo tiempo que se ponía de pie. Caminó de un lado al otro y metió el teléfono en su bolsillo después de terminar la llamada, agarrando su juego de llaves de la encimera.
"¿Tienes la costumbre de indagar en los asuntos de los demás y aparecer para salvar el día?" Los ojos de Bella se ampliaron cuando él se acercó, hasta casi quedar nariz con nariz. "¿Qué tan estúpida puedes ser?"
Salió furioso del departamento y azotó la puerta detrás de él. Por alguna razón, ella sabía que se pondría furioso si averiguaba que había ayudado a Tanya y a sus hijos, la última víctima de la serie de robos en el área.
No había esperado que su reacción la lastimara tanto.
Cuatro días después, los ladrones asestaron un golpe en el departamento de la señora Cope en la planta baja. Ella había estado en casa. Bella la encontró horas más tarde llorando, atada y amordazada en medio de su sala.
Ella llamó a Edward. A él no le sorprendió escuchar de ella o el hecho de que alguien había allanado el edificio. Tampoco le permitió tener la última palabra y siseó, "Espero que estés contenta. Los guiaste hacia ti."
¡Uy! Sí que se enojó. ¿Pero qué habrá detrás de ese enojo? Creo que la clave está en esa última frase, "los guiaste hacia ti". A ver, teorías, teorías. Aunque Edward parezca bipolar por pasar de la risa a la ira con tanta rapidez, algo debe de haber detrás. ¿Pero por qué Garrett no respondió igual? Bueno, me encantaría saber qué piensan ustedes, así que espero ansiosa sus reviews, y recuerden que ellos marcan el ritmo de publicación ;)
Gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Tata XOXO, Angel twilighter, Josi, Ely Cullen M, Techu, Mary de cullen, EmmaBe, Ericastelo, Vanina Iliana, Milh Llop, rjnavajas, Adriu, Manligrez, bbluelilas, alejacipagauta, tulgarita, Shikara65, krisr0405, myaenriquez02, Gabriela Cullen, JessMel, freedom2604, Alejandra Navas, PEYCI CULLEN, Pam Malfoy Black, ztrella znxez, Ali-Lu Kuran Hale, Maria Swan de Cullen, Tahi, patymdn, LicetSalvatore, Sully YM, Noelia, Danny CullenMa, alejandra1987, Leah De Call, rosy canul, Pili, fathyhurtado, Lady Grigori, Liz Vidal, Yoliki, lizdayanna, Andrea Ojeda, kaja0507, villachica, glow0718, saraipineda44, Kabum, injoa, YessyVL13, lagie, andy, Mafer, angelabarmtz, Connie Stew, y algunos anónimos. Nos leemos en el siguiente ;)
