Como siempre les recuerdo que nada me pertenece, los personajes son de Stephanie Meyer y la hermosa historia es de ericastwilight, yo solo traduzco.

No podia fallar mi fiel compañera y Beta, Erica Castelo que siempre me ayuda para dejar mis traducciones más lindas :D ¡Gracias por los jalones de orejas!

Capítulo Ocho – No va a suceder

Bella le sonrió a Edward, su expresión casi tierna y tal vez un poco sorprendida. "¿Estás bien?" Preguntó ella al inclinarse hacia su toque. Su palma, ligeramente callosa tocaba su mejilla con ternura.

"Yo uh," dijo él al mismo tiempo que dejó caer su mano. "Debería agarrar mis cosas e irme a trabajar."

La frente de ella se arrugó al verlo agarrar su abrigo. "¿Pensé que ibas a cenar conmigo?"

"Esta no es una cita, Bella."

"Por supuesto que no, estás trabajando," dijo ella con dulzura, tratando de mantener la sonrisa en su rostro. "Lo has dejado perfectamente claro." Negándose a permanecer más tiempo en la habitación con el gruñón, se dirigió a la cocina para revisar el lomo de cerdo en la olla de cocimiento lento.

Edward se maldijo a sí mismo por ser un cretino y fue a disculparse. La encontró con la cabeza prácticamente metida en el horno con su trasero en el aire. Magnífico, listo y perfecto para agarrarlo, él gimió, "¡Por amor de Dios, mujer! ¡Ponte algo decente!"

Asustada, ella chilló al golpearse la cabeza en la parte superior del horno y la tostada de queso que había estado cocinando salió volando. Todo mientras ella, con su mano desprotegida, trataba de capturar la sartén caliente, haciéndola gritar. La dejó caer y siseó.

"¡Pendejo! ¡Me asustaste!" Gritó y corrió hacia el fregadero. Siseó cuando el agua fría tocó su piel, le ardía como el infierno. Lo sintió antes de que se acercara y se tensó cuando la envolvió con sus brazos por detrás después de unos segundos.

"Déjame ver," murmuró con voz suave. Sostuvo su mano, echándole un vistazo a las puntas de sus dedos ligeramente enrojecidas. Su toque fue sorprendentemente gentil.

Olía bien, algo silvestre, con una pizca de nieve recién caída y un poco de cuero. Él nunca había estado tan cerca, era difícil el no apoyarse en él después de que cuidó de ella cuando perdió el control antes.

Recordó que debería estar enojada con él por asustarla. Maldito sea este hombre y su aroma masculino por hacerme perder la mayor parte de mis sentidos. Aun cuando lo maldijo en su interior, quería darse la vuelta y encontrar una manera de embotellarlo. Tal vez tenía que sacarlo al succionarlo por entre esos labios de apariencia deliciosa entre una barba de unos cuantos días.

"Lo siento, soy un pendejo," susurró él, su aliento y sus labios cerca de su oído. La respiración de él era más pesada, mientras la de ella hace mucho había cesado. Oh jodido infierno, pensó ella. Él estaba duro en todas partes en la que ella estaba suave. A ella se le estaba haciendo difícil no frotarse contra él. "Tengo la costumbre de hacer eso y tú sales lastimada por ello."

Y aquí estaba él siendo dulcemente comprensivo y ella con su mente de alcantarilla. Sintiéndose culpable por pensar en solo una cosa cuando estaba cerca de este hombre, ella solo asintió en respuesta. Él se escuchaba sincero y ella le creía.

Después de unos momentos, ella preguntó, "¿Qué tiene de malo lo que traigo puesto?" Al parecer, falló en sacar su mente de la alcantarilla.

"Nada, es solo que soy un pendejo, como ya dije." Incluso mientras decía las palabras, ella sintió el pequeño movimiento de sus caderas contra su trasero.

Era todo un mentiroso.

No pudo evitar la sonrisa en su rostro y lo miró por encima de su hombro. "Me estabas viendo de nuevo el trasero, ¿verdad?"

Él gimió y retrocedió. "¿Siempre dices lo que estás pensando?"

Ella cerró la llave del agua y lo enfrentó. Él puso una respetuosa cantidad de espacio entre ellos—interesante.

"Siempre, porque aprendí que la vida te puede ser arrebatada en cualquier momento. ¿Por qué perder el tiempo diciendo y haciendo nada? ¿Por qué no debería ir tras lo que quiero?"

Por alguna razón ella lo quería a pesar de su odio por la temporada.

"Esto, nosotros," dijo él, haciendo un gesto entre sus cuerpos. "No puede suceder. Tú eres la jodida señorita Navidad y yo el Grinch."

"Tú no le robarías la Navidad a nadie."

"Pero lo he hecho," dijo, exhalando bruscamente. "Destrocé dos de tus elegantes coronas. Prácticamente te hice quitar las decoraciones, destrozar varios regalos, y…" Él pasó una mano por su cabello, maldiciendo bajo su aliento. "Y la luz que tenías en tus ojos desapareció."

Ella no dijo nada y se sintió un poco conmocionada por su admisión. Otros habían insinuado que tenía una luz en sus ojos, mayormente familiares. Fue el hecho de que Edward lo notara en primer lugar lo que la sorprendió. Él se veía como que quería decir más y ella esperó pacientemente a que continuara.

Edward no pudo evitar mirarla a sus ojos amplios y hermosos e inventar una excusa. "Además, tu papá es el comisionado, prácticamente mi jefe."

Los labios de ella se tornaron poco a poco en una amplia sonrisa. "Tienes razón. Solo podemos ser amigos."

Eso fue fácil… demasiado fácil. Él no se lo creyó ni por un segundo. "Bella."

"Me portaré bien, Edward," ronroneó.

Edward gimió.

"¿Qué pasa? Eso es lo que quieres, ¿no?" Preguntó ella con inocencia.

Los ojos de él se entrecerraron cuando lo vio, por más cliché que sonara incluso para él, sus malditos ojos brillaron. Oh mierda. "La luz ha vuelto a tus ojos."

Ella soltó una jodida risita, y Edward se dio cuenta que le encantaba ese sonido. Joder, tenía que mantenerse lejos de ella mientras la vigilaba. Debería ser fácil pero cuando se agachó para limpiar el desastre con el pan, él supo que estaba en problemas.

Se esforzaría por mantenerla alejada.

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La cena había sido incómoda y más que nada silenciosa. Edward ignoró deliberadamente sus intentos por iniciar una conversación. Gruñó respuestas de una palabra y evadió totalmente aquellas sobre su pasado.

Después de cenar, él lavó los platos mientras ella se duchaba. Más tensión pareció impregnar el aire en torno a ellos mientras ella comenzaba a leer después y él hizo algo de investigación en su laptop y su teléfono.

"Voy a ir a trabajar arriba," dijo ella, poniéndose unas gafas y un suéter rojo una hora más tarde.

"No, no lo harás."

Le lanzó una maldita mirada furiosa. "Todo el piso superior es mi estudio y eres bienvenido a aparcar tu trasero ahí, pero voy a trabajar."

No le dejó opción más que seguirla después de cerrar con llave. "Joder, eres obstinada."

"Gracias," dijo ella. Fue un falso tono dulce que sonó como que le gustaría patearlo en las bolas si tuviera la oportunidad. Él resistió el impulso de protegerlas.

Ellos compartían el piso con otro inquilino pero encontraron las escaleras afortunadamente vacías. Ella se sujetó del barandal y tomó la delantera al subir las escaleras con su trasero prácticamente en el rostro de él. Tuvo que morderse el interior de su mejilla para evitar hacer otro comentario sobre su ropa.

"¿Alguna otra noticia sobre Garrett?" Preguntó ella al sacar una llave de su suéter.

"Está revisando las entrevistas a los otros inquilinos y tenía a la señora Cope trabajando con un retratista, no que haya visto sus rostros ya que usaron máscaras. Hay algunos que no han regresado a casa hoy, lo intentaremos de nuevo por la mañana."

"Pasa," le dijo, haciendo un gesto para que entrara primero. Ella cerró la puerta con seguro detrás de ellos como él se lo pidió.

En el momento que entró, su mirada no podía decidir dónde posarse. Las tuberías expuestas y ventilas a lo largo del techo y las paredes le daban al estudio un aire industrial. El ladrillo rojo a la vista reclamaba dos muros donde la mayoría de sus piezas y varios otros estaban bajo la iluminación.

Ella trabajaba principalmente el bronce, pero era obvio que incursionaba en el acero inoxidable, el granito y el cobre. Una máquina para soldar estaba cerca de un enorme escultor que media unos cuatro metros y medio de alto. Encima de eso estaba un techo replegable de cristal, el borrascoso cielo nocturno claramente visible.

Ella encendió la soldadora y agarró un mandil negro de piel y una máscara de soldador de una mesa de trabajo cercana.

"Siéntate donde sea," declaró, haciendo un gesto hacia un par de sofás. "Puedes conectarte al sistema de cámaras de video del edificio desde esa computadora." Él vio un escritorio con tres monitores donde ella señaló.

Garrett ya había confiscado los archivos de video de los últimos días, pero sería una buena idea el monitorear actividad sospechosa mientras pudiera. "¿Contraseña?"

"Señorita Navidad, todo junto," respondió después de unos segundos. Examinaba su actual proyecto, aparentemente perdida en ello.

"Eso es malditamente obvio, voy a cambiarla."

Ella le dio un saludo de forma burlona. "Sí, señor."

Él ignoró el revuelo en su sangre por la forma en que se dirigió a él. Desde su incómoda cena llena de tensión, ella se propuso a dirigirse a él como "señor Cullen" o "señor" o, su menos favorito "vecino".

Cualquier progreso que hizo en su sofá al abrazarla había desaparecido. Era lo mejor, pero joder, se dio cuenta que lo odiaba.

"¿Todos te llaman señorita Navidad?" Preguntó incapaz de refrenar su curiosidad sobre ella.

Ella se encogió de hombros. "No todos, solo aquellos que me conocen y la gente en el vecindario."

"¿Hace cuánto tiempo has sido la señorita Navidad?" No estaba seguro por qué quería saber sobre el título. ¿Por qué le importaba?

"Desde que tenía catorce años," murmuró, pero sus ojos y su mente estaban en la escultura. ¿Cuándo estaba enferma? Él quería preguntar, pero temía las respuestas. Ya era bastante malo ver a esta vibrante y bella mujer vulnerable y llorosa. Imaginarla como una niña, enferma y frágil… él prefería no pensar en ello.

Además, él odiaba los hospitales.

Después de unos minutos, él rompió el silencio otra vez. ¿Por qué? No estaba seguro, pero le gustaba el sonido de su voz. "Sugiero que movamos todos esos regalos bajo tu árbol aquí."

Ella asintió pero parecía absorta en su trabajo al agarrar un bloc de dibujo que estaba cerca. "Tal vez también sería bueno que moviera mi colección de arte."

"Sí," dijo él. Su atención volvió a la computadora de Bella y el sistema de seguridad.

"Espero que no te moleste la música," dijo ella pero no se molestó en esperar su respuesta. Música ruidosa y odiosa de rock pesado sacudió su cerebro unos segundos más tarde. Quería decirle que la apagara, pero pensó que era mejor no contrariarla más.

La tensión entre ellos desde el incidente en la cocina era lo bastante difícil de manejar. Ella ni siquiera le había ofrecido pie, y él se negó a pedirle. Tenía el presentimiento que los aromas que venían de su cocina eventualmente lo tendrían suplicando por él.

Ella probablemente lo estaba castigando por ser un cretino.

Él trabajó por varios minutos e hizo lo mejor que pudo por mantener sus ojos y su mente en su trabajo. Aunque anhelaba verla trabajar, quería saber cómo se veía cuando estaba concentrada en algo. ¿Mordía su labio? ¿Tenía su cabello recogido revelando la suave parte trasera de su cuello?

Se volvió solo lo suficiente para alcanzar a verla por la esquina de su ojo. Lo que vio lo hizo girarse por completo y gritar, "¿Qué demonios estás haciendo allá arriba?"

Cuando corrió hacia ella, sabía que era demasiado tarde para retractarse cuando ella tropezó en la escalera.

¡Pobre hombre! Al parecer no puede estar cerca de ella sin asustarla o hacerla llorar. ¡De verdad es un Grinch! Y tan bien que iban al principio y esos muros alrededor de Edward se vuelven a levantar, ¿por qué será que no se da una oportunidad con ella? Es obvio que ambos se gustan y el convivir tan de cerca no está ayudado mucho. Bella ya se mostró más que dispuesta para ir tras él, pero él no se deja. ¿Qué creen que haya detrás de eso? He leído teorías muy interesantes con respecto al trasplante de Bella y solo les diré que ya pronto sabrán por qué Edward odia tanto la Navidad y tal vez eso les ayude a aclarar esta otra duda. Espero que hayan disfrutado del capítulo y por supuesto, espero que me digan qué fue lo que más les gustó con un review. Recuerden que ustedes deciden cuando será la próxima actualización con su respuesta.

Gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: angelabarmtz, Clau – Cayita, Mafer, Vanina Iliana, Srher Evans, Milh Llop, tulgarita, Cathaysa, Adriu, rjnavajas, andy, Shikara65, Lady Grigori, glow0718, Alejandra Navas, krisr0405, Danny CullenM, PRISOL, Maria Swan de Cullen, ztrella znxez, Kabum, JessMel, Leah De Call, saraipineda44, DenniChavez, alejandra1987, calvialexa, Noelia, ELIZABETH, YessyVL13, Gabriela Cullen, Liz Vidal, rosy canul, freedom2604, erizo ikki, patymdn, Sully YM, myaenriquez02, Ali-Lu Kuran Hale, Melina, ariyasy, lagie, alejacipagauta, Pili, nnuma76, lizdayanna, Klara Anastacia Cullen, Josi, injoa, Tata XOXO, villachica, Caaroline C, Ericastelo, LicetSalvatore, kaja0507, EmmaBe, Yoliki, Pam Malfoy Black, y algunos anónimos. Nos leemos en el siguiente ;)