Capítulo 4 - Extraña Sensación
Durante el resto del día, Misao apenas había salido de su habitación y Aoshi permanecía cerca de ella, sin que nadie se diera cuenta. El ninja salió de su habitación y se detuvo en la ventana que había enfrente de la puerta del cuarto de la joven, observó el día que hacía en el exterior y luego dirigió su mirada al interior de su hogar, para ver como el aire extraordinario que había no concordaba con el aire que se respiraba dentro. Soltó un suspiró y volvió a mirar hacía la parte de afuera, se apoyó en el ventanal y clavó su mirada a ningun punto exacto.
Removió su mente ante los acontecimientos de estos dos días, su protegida estaba prometida a un joven prepotente, arrugó la nariz al pensar en ese joven y encima ella era infeliz y sufría por ese echo. Entrecerró su mirada con más fijación, además Okina no le decía como debía impedir esa boda, si por él fuera lucharía contra ese ninja y lo derrotaría para que Misao volviera a sonreir como siempre hacía. Esbozó una sonrisa al recordar esa maravillosa sonrisa, tan pura e inocente...
Un movimiento en la parte de afuera, le llamó más la atención y gruñendo...
-¡Otra vez!..-exclamó molesto...-está vez no va a salir con vida..-apretó con fuerza sus puños y se alejó de la ventana...-bastantes avisos ha tenido.
Aoshi Shinomori comenzó a bajar las escaleras pero se encontró con Okina que iba hacía la habitación de su nieta. El anciano saludó al joven y esté se detuvo en medio del camino.
-¿Qué es eso?..-le preguntó al señalar el objeto que llevaba el anciano.
-Una carta..-comentó Okina serio..-de Ninjai para Misao.
"NINJAI" ese maldito nombre rebotaba en la mente de Aoshi, como lo odiaba, todo lo de ese joven le daba asco. Su personalidad superficial, su acercamiento a Misao, su sonrisa ganador...apretó con fuerza sus dientes al pensar en el prometido de su protegida, consiguiendo que se alejará su mente del principal motivo por el cual se había alejado de la ventana. Okina carraspeó con fuerza..
-¿Aoshi estás bien?.
-¿Cómo?..-soltó perplejo al volver a la realidad.
-Te has quedado paralizado...-soltó sin mucho ánimo.
-Lo siento..-soltó confuso, al momento dirigió su mirada a la carta que llevaba Okina...-dame la carta y ya se la llevo a Misao.
-¿Seguro?..-alzó una ceja con curiosidad.
El joven asintió y Okina le extendió la carta, cuando Aoshi la tenía en su poder, volvió sobre sus pasos y se dirigió hacía el cuarto de Misao. Mientras tanto Okina suspiró con melancolía.
-Él sería perfecto...-murmuro al bajar por las escaleras.
Un ruido llamo la atención de Misao que estaba tumbada en su futón, levantó su rostro y con lágrimas en los ojos..
-¿Quién es?.
-Yo, Misao...-respondió indiferente el ninja.
-Lo siento Aoshi-sama pero no me apetece salir, no me encuentro bien...
-¡Tienes una carta!..-exclamó más molesto.
-¡No la quiero, puedes quemarla!..-soltó al volver a enterrar su rostro en el futón.
El silencio volvió a reinar sobre su alrededor y Aoshi observó la carta con fijación, miró por ambos lados y alejándose del cuarto, comenzó a abrir la carta para leerla.
Abrió la puerta de su habitación y se apoyó en ella, sacó el papel donde estaba escrito y comenzó a leerlo con atención.
A cada palabra que leía apretaba con más fuerza sus puños, sus dientes se clavaban en sus labios, y sus ojos, aquellos que siempre se mostraban fríos ante todos, se estaban volviendo más crueles, el oido se estaba adueñando de esa mirada indiferente.
Mientras tanto Glénat-san se había alejado de ese puesto para irse a otro, en una fracción de segundo había visto como Aoshi le observaba fijamente y como si viera a la muerte en persona, se había ido a otro punto para evitar el ataque del ninja. Suspiró con alivio y pasó una mano por su frente para ver como el sudor se había adueñado de ella..
-Dios, no entiendo a ese hombre...-murmuro con pesadez...-me encuentra en cualquier sitio.
Aoshi arrugó la carta y la hizo una bola de papel. Y de pronto un flash lo abordó...él tenía que hacer algo antes de leer la carta, salió de su cuarto y se asomo por la ventana para ver si aún estaba ese malnacido. Gruñó intensamente al descubrir como había desaparecido.
-Se ha asustado...-susurro con rabia...-la próxima vez, será la última para él.
La mañana dio paso a la tarde y las cosas aún no habían cambiado.
Okina se acercó al cuarto de su pequeña para llevarle la cena, pero ella no abrió la puerta. Volviendo a tocar con más suavidad..
-Te dejo la cena..-murmuro con dolor..-si quieres algo más, me lo dices pequeña.
-Gracias abuelo...-comentó Misao al observar por la ventana como el día iba cambiando a la noche...-¿y Aoshi?.
-Él...-tragó saliva...-no lo sé, está mañana estaba cerca de aquí pero ahora mismo ha desaparecido..
-Entiendo...-sus ojos se humedecieron...-si lo ves, puedes decirle que venga por favor.
-Está bien Misao...-apoyó Okina..-le diré que quieres hablar con él.
Misao sonrió y al momento entristeció su rostro. Si iba a alejarse de su verdadero amor, quería que él supiera los sentimientos que tenía sobre él. Sus ojos se humedecieron, aunque se unierá a ese joven, nadie podría borrar de su corazón el lugar que le pertenecía a su Aoshi.
-Te quiero tanto Aoshi.
Okina bajó a la parte de abajo para ver como Shiro y Kuro estaban entrenando arduamente para vencer a Ninjai, ellos salvarían a Misao de esa boda injusta. El anciano meneó la cabeza con resignación y se sentó en el suelo para ver a los chicos entrenar. Ójala él diera muestras de querer salvar a su pequeña, era la única persona que podía hacerlo.
Glénat-san se acomodó mejor en la parte alta del árbol y siguió contemplando los movimientos de los Onis. Hacía un buen rato que no encontraba a Shinomori y eso podía ser bueno o malo, pero si hubiera deseado matarle, ya se habría mostrado ante él y habría luchado. Sonrió ante este pensamiento.
-Soy más viejo que él y no me he retidado como ese Shinomori...-murmuro con orgullo...-la juventud de hoy en día, se rinde con mucha facilidad..
Shiro y Kuro luchaban arduamente para avanzar en sus movimientos y Okina supervisaba todo.
-¡¡Más rápido chicos!!..-exclamó con decisión Okina...-¡¡vais lentos!!
-Esta bien Okina..-soltó Kuro con la respiración agitada..
-¡Vamos a intentarlo otra vez!..-exclamó Shiro al coger aire...-¡no podemos rendirnos así, Misao nos necesita!.
Kuro afirmó. Justo en ese momento Aoshi se presentó ante ellos y Okina viéndolo por el rabillo del ojo, arrugó la nariz...
-¿Dónde has estado?..-preguntó toscamente...-¡estamos en un apuros y tú desapareces!
-He estado ocupado..-respondió seriamente.
-Si tu lo dices..-murmuro con fastidio...-Misao quiere hablar contigo, así que haz el favor de mostrarte ante ella y hazle compañia, que desde que ha pasado todo esto no has ayudado en nada..
-Es culpa tuya por no comentar un echo tan importante como ese...-soltó rabiosamente.
Kuro y Shiro se detuvieron al escuchar la bronca que había cerca de ellos. Okina se levantó del suelo con los puños apretados de la rabia y Aoshi parecía indiferente ante esa acción..
-¿Insinuas que quiero ver a mi niña así?¡estás muy equivocado, estoy sufriendo por ello!!..-rugió Okina.
-¿Enserio?..-soltó Aoshi...-¡¡pues no lo veo, estás paseándote como una alma en pena y no haces nada por ayudarla a tu nieta!!
-¡Maldito!..-exclamó el anciano al levantarle la mano...-¿los ves a ellos?..-señaló a Kuro y Shiro..-¡¡ellos van a luchar contra Ninjai por Misao y tú no haces nada!!
Aoshi los miró de reojo y ellos temblaron ante este semblante, curvó sus labios y...
-¡Morirán!..-soltó bruscamente.
-¡No, si entrenan duramente durante este tiempo!..-rectificó Okina.
-No nos importa morir si con ello salvamos a Misao..-dijo Shiro.
-No queremos que sufra más...-puntualizó Kuro.
-¡¡Solo un ninja puede detener este maldito pacto!!...-soltó Okina con más enfado.
Shinomori abrió los ojos al escuchar eso, que él recordase, Okina no le había dicho nada sobre ese detalle. Se acercó al anciano y cogiéndolo por los hombros lo zarandeo, le clavó su mirada fijamente..
-¡¡Me has guardado eso!!..-gritó Aoshi con rabia..-¿por qué?
-¡No hubieras echo nada!..-exclamó el anciano al mirar hacía otra dirección..
Aoshi se mordió los labios y lo soltó con brusquedad, le dio la espalda y se largó del lugar, dejando a Okina destrozado. Ya no había solución para su pequeña. Se paso una mano por su rostro y no pudo contener el llanto. Kuro y Shiro se acercaron a él para consolarlo.
-Todo está perdido...-susurro dolorosamente.
Glénat sonrió al ver la escena de rabia de los Onis, estaba feliz por ver el sufrimiento reflejado en el rostro de sus oponentes. Aplaudió ante el desenlace de esta historia. Se incorporó del árbol y bajó hasta abajo, carraspeó con fuerza y se acercó más a la casa.
Pero una daga salió volando hacía él y la pudo esquivar de milagro. Desvió su mirada hacía el lugar de donde provenía la daga y abriendo los ojos, se fijo como una sombra se acercaba a él con pasos decididos. Tragó saliva y observando con más fijación ese lugar, abrió la boca con asombro al ver como Aoshi venía hacía él con sus kodachis a cada mano.
-Te lo dije, la próxima vez no te avisaría e incluso se lo comenté a Sempay, pero...-curvó sus labios en una medio sonrisa...-no me han echo caso y ahora verán como un hombre suyo muere bajo mis manos.
-¡Ja!..-exclamó Glénat-san..-¡no me das miedo Shinomori, todos saben que te has retirado a una vida de hermitaño!.
-Vaya las noticias vuelan..-soltó sarcásticamente...-¿Cómo quieres morir?¡rápido y sin sufrir, o lento y agonizando!.
-¡¡El qué va a morir vas a ser tu!!..-exclamó con rabia al tirarse con el ninja.
Aoshi Shinomori esquivó el ataque de Glénat-san y contraatacaba con sus kodachis, era cierto, desde hacía mucho tiempo había dejado de lado las batallas a cuerpo, deseaba descansar y desconectar de este mundo, pero en cuanto Misao ha empezado a estar mal por ese pacto, su antiguo ser de batalla había regresado.. Siempre era lo mismo, cuando él deseaba desaparecer de esto, algo que girara alrededor de su protegida, le hacía cambiar de opinión y volver a ese campo.
Aoshi sonrió al pensar en Misao. Y Glénat-san alzó una ceja ante esa acción.
-¿De qué te ries Shinomori?..-preguntó Glénat-san con rabia.
-De qué eres un pésimo espia y que te encontraría con los ojos cerrados...-alzó su kodachi y al dar la vuelta, le hizo un corte en la pierna...-la edad no perdona a nadie viejo.
La rodilla de Glénat-san se apoyó en el suelo mientras normalizaba su respiración, Shinomori le miraba fijamente mientras daba vueltas alrededor de su presa, no le estaba gustando nada esta situación, se supone que si llevaba tanto tiempo retirado, no tendría que tener esa velocidad ni esa fuerza.
-Tu buen nombre te persigue Shinomori...-dijo toscamente...-eres un verdadero Okashira..-se pasó la manga por su rostro y escupió al suelo...-pero no impedirás esa boda, lleva mucho tiempo planeada y será un gran acontecimiento..
-¡Te equivocas!..-exclamó con un grito al colocar sus kodachis en forma de X..-¡¡esa boda jamás se realizará!!..-le miró por encima del filo..
-¡¿Ah, no?!..-soltó con humor...-¡¿vas a retar a Ninjai?!..-le preguntó al coger aire..-¡tú no serás ese ninja!..-soltó con voz enfurecida al saltar y tirarse encima de Aoshi.
El ninja entrecerró su mirada y esperó a la llegada de su adversario, la mirada de Glénat-san brilló y sacando una kunai de su espalda, la tiró sin que Aoshi pudiera esquivarla, y provocándole un corte superficial en la mejilla. Aoshi giró sobre sus propios talones y golpeándole en el estómago, Glénat-san cayó al suelo y con un movimiento rápido, el joven de la mirada fría, depositó sus kodachis en pleno corazón. Escuchando un grito corto, el temblor de unas manos, la mirada perdida de un anciano y el cerrar de sus ojos para siempre..
-Yo seré ese ninja Glénat-san..-soltó brutalmente...-y tú solo un cadáver.
Extrajo las kodachis del corazón, limpió los filos en las mismas ropas de su adversario y dándole la espalda volvió al Aoiya, sin tener ninguna pizca de compasión por ese cuerpo inmóvil.
Cuando Aoshi entró en el Aoiya no se había dado cuenta que la noche ya había caido en todo Kyoto. Ninguno de los Onis estaban en las salas, lo más seguro es que cada uno estuviera en su cuarto, arrugó la nariz y pensó que era mejor así, nadie podía verlo en ese estado y más con una herida en la mejilla. Subió las escaleras y pasó por delante de la puerta de su protegida, se detuvo unos momentos y suspiró con resignación, lo más seguro es que estuviera durmiendo, ya hablaría mañana con ella. Meneó la cabeza y se dispuso a seguir con su camino, pero la puerta donde estaba Misao se abrió, mostrando a la jovencita...
-¡Aoshi-sama¿dónde estaba?!..-preguntó preocupada...-quería hablar con usted.
El ninja no le respondió y siguió dándole la espalda. Misao sonrió y se fijó en sus ropas.
-¿Lleva su traje de combate?..-dijo con sorpresa al ir directo hacía su rostro para verle los ojos, justo al llegar su llevo las manos a la boca...-¡está herido, ¿quién se lo ha echo?!...-Aoshi cerró los ojos...-¿ha ido a una misión con Saito?¡siempre igual este hombre!..-se llevó las manos a la cintura.
-No Misao..-soltó fríamente...-no he estado con él, estaba en otro sitio..
-¿En dónde?..-insistió, pero se dio cuenta que él no le respondería..-bueno da igual, será mejor que le cure esa herida.
Aoshi iba a rechazar eso, cuando la joven ya se había ido de su lado. Suspiró con resignación y se apoyó en la pared para dejar que su cuerpo se resbalará por ella y acabará sentado. Misao llegó con un paño mojado, sonrió con ternura al verle en ese estado y sus ojos se llenaron de lágrimas, jamás volvería a estar así de cerca con él.
La joven le cogió delicadamente de su mentón y haciéndole que Aoshi le mirará directamente a los ojos, ella pasó suavemente el paño por su mejilla. Estaba extrañado, la sensación era increíble, sin que él se diera cuenta su corazón latía con mucha fuerza y su garganta misteriosamente se quedaba seca, no entendía que le estaba pasando y en su estómago parecía que había mariposas revoloteando dentro suya. La sensación de tener su aliento tan cerca de él, le daba una calor refrescante, jamás lo había sentido, pero ahora no quería que desapareciera..
-Aoshi-sama yo...-se mordió los labios al mirarle fijamente..-quiero decirle que..
Pero Aoshi no respondió, simplemente estaba maravillado con ese nuevo sentimiento tan placentero.
-¡¡AOSHI!!..-gritó Okina desde el final del pasillo..
Ese grito le devolvió a la realidad al joven que levantándose del suelo y sujetando suavemente la mano de su protegida, gruñó, dirigió su mirada a Misao y curvando sus labios le mostró una pequeña sonrisa. Apartó suavemente su mano de la ninja y siguió su camino hacía su encuentro con Okina.
-Le amo y solo a usted...-murmuro Misao con dolor.
Continuará
Holas!
Vaya, vaya...Aoshi ha experimentado una grata sensación, ¿le llevará a descubrir sus sentimientos? y ahora que Glénat-san ha muerto...¿qué revancha pedirán contra los Onis?
Gracias a todos los reviews y por que os esté gustando mucho esta nueva versión de mi viejo fic.
Saludos y abrazos para todos. chao.
