Como siempre les recuerdo que nada me pertenece, los personajes son de Stephanie Meyer y la hermosa historia es de ericastwilight, yo solo traduzco.
No podia fallar mi fiel compañera y Beta, Erica Castelo que siempre me ayuda para dejar mis traducciones más lindas :D ¡Gracias por los jalones de orejas!
Capítulo Quince – Una noche brumosa
"Siéntate," dijo Bella, poniéndose cómoda entre el montón de almohadones y mantas. Edward hizo lo que le pidió, sintiéndose ridículo al meterse debajo de una parte del fuerte. La sábana encima era lo bastante transparente como para permitir que entrara la luz, pero no lo suficiente. No podía ver el rostro de ella y esperaba que fuera más fácil decir las palabras.
"Tu piel es muy suave," murmuró él, su mano todavía en la de ella. Giró su mano lo suficiente para capturar sus dedos.
"Estás tratando de distraerme," susurró ella.
Lo estaba haciendo, no había forma de negar eso. Desde su posición, vio su labio inferior sobresalir un poco, su pulgar lo alcanzó para tirar suavemente de él. Ella se echó a reír y alejó su mano.
"Deja eso," dijo ella, él encontró el coraje para decir algo. "No sé por dónde comenzar."
"Que te parece justo antes de que cerraras tu corazón al mundo."
Él nunca se permitió considerarlo de esa forma, pero era exactamente lo que había hecho. "¿Cómo sabes que eso es lo que hice?"
Sintió que se encogió de hombros, sus manos entrelazadas entre ellos. "Es lo que yo hice cuando me enfermé y mi mamá se fue."
"Tengo que admitirlo, me sorprende que ella siga en tu vida."
"Entre mi papá negándole las visitas y mi propia indisposición a verla, pasaron casi cuatro años después de que yo mejorara para que la viera."
"Eso te hace una mejor persona," susurró él. "Nunca hubiese sido capaz de perdonar a alguien por dejarme cuando más lo necesitaba."
"Mejor o estúpida," dijo ella. "Me pregunté eso todas las veces que aun así consiguió romper una promesa. Finalmente, aprendí a dejarlo pasar. Era todo lo que ella podía darme."
No era justo, Edward comprendió, y era por eso que ella tenía que entender por qué él no podía hacerle lo mismo.
"Me uní al ejército justo después de graduarme del instituto. Un año mis padres no tenían dinero para enviarme para un boleto de avión para Navidad, y acababa de gastar algo de dinero en una maldita transmisión."
"Nunca es fácil estar lejos de casa durante las fiestas."
Edward solo asintió, tratando de pronunciar las palabras antes de perderse en los recuerdos. "Estaba melancólico y mi madre debe haberlo escuchado en mi voz," dijo él. "Vinieron a sorprenderme, y encima de eso, pudieron traer con ellos a mi novia de varios años, Maggie."
"¿Ella era tu novia de la secundaria?" Su pregunta fue suave como un susurro y titubeante de una forma que lo hizo preguntarse si de verdad quería una respuesta.
Él solo asintió y tuvo que masajear el pequeño dolor en su pecho. Siempre estaba ahí, pero se extendía siempre que pensaba o hablaba del accidente.
"Vinieron con regalos y comidas congeladas cocinadas en casa. Mamá debe haber cocinado sin parar por días antes de venir." Había una pequeña sonrisa al recordar los brazos de su papá llenos con montones de comida.
"¿Eres hijo único?" Preguntó. Se había vuelto sobre su costado, suave y cálida, acurrucada contra él.
"No," dijo él en voz baja. "Tenía un hermano. Liam también vino a verme."
"Edward," dijo ella bajito, tomando su mano. Lo que sea que haya visto en su rostro bajo la luz tenue, fue suficiente para ofrecerle una salida. "No tienes que… lo siento." Una lágrima se deslizó por su mejilla.
"No llores por mí," susurró, mirándola y limpiándola. "Fue hace mucho tiempo, y quiero que comprendas." Ella asintió, frotando con su pulgar la mano de él que seguía en su rostro. "Regresaban a casa, estaba brumoso, y el conductor de un camión se quedó dormido al volante y no vio la señal para detenerse. Estaban a menos de veinticinco minutos de casa. Todos murieron."
No hubo lágrimas, más que nada porque Edward había podido cerrar sus emociones siempre que tenía que contar la historia. A un terapeuta después del accidente, la familia de Maggie, otro terapeuta, y a unos cuantos capitanes, fueron los únicos con los que tuvo que compartirla y ahora a esta increíble mujer.
No estaba seguro cómo se sentía al respecto.
"Pudiste decir hola y adiós," susurró ella unos minutos después. "Lo siento, eso fue insensible."
Él sacudió la cabeza, porque se dio cuenta que tenía razón. Su familia pudo haber muerto de camino a verlo y él nunca habría tenido esos dos días perfectos.
"Han pasado doce años, y nunca lo vi de esa forma," dijo, llevando la mano de ella a su boca y besando la punta de sus dedos.
"Estoy aquí para ti, Edward," dijo en voz baja. La mirada en sus ojos decía exactamente en qué capacidad lo prefería.
"No puedo, Bella," dijo y la acercó lo suficiente para pegar su frente a la de ella.
"Porque no quieres arriesgar de nuevo tu corazón," susurró ella.
Con cada palabra que decía, se preguntaba si estaba cometiendo un error. "Lo que siento por ti, después de solo unas cuantas semanas, es más fuerte de lo que sentí por Maggie después de seis años juntos. No sobreviviría a otro golpe como ese."
"Has vivido en perpetua oscuridad por doce años, Edward," ella lloró bajito. "Déjame iluminar el camino."
"No puedo, no puedo," dijo al incorporarse y ponerse de pie. "Lo que tiene la oscuridad es que puede consumir y extinguir la luz. No quiero hacerte eso. Tú eres alegre y dulce, y joder, tan llena de vida. Yo vivo día tras días tratando de encontrar la razón para levantarme la mañana siguiente."
"Edward," dijo ella al ponerse de pie. "No tiene que ser así. Si amistad es todo lo que puedo tener, la tomaré."
"Eso no es justo para ninguno de los dos. Soy un caso perdido."
Sus manos cruzaron sobre su pecho, frotando sus brazos. "Entonces, ahora que dejamos en claro que no me quieres de ninguna forma. ¿Qué? ¿Volvemos a ser vecinos malhumorados?"
El rechazo que no quería estaba en sus labios. "Nunca podrías ser malhumorada," fue lo único que pudo decir. Mantuvo la mirada en sus pies. No se atrevería a mirarla a los ojos otra vez.
"Creo que debes irte," susurró, conduciéndolo hacia la puerta. La abrió.
"Puedo mudarme si eso lo hace más fácil." Quería retractarse en el momento que dijo las palabras.
"Haga lo que quiera, señor Cullen."
La puerta cerrándose sonó más como un clavo en su ataúd. Se fue directamente al gabinete donde guardaba su licor y decidió que alejaría sus demonios bebiendo. Tenía otro arrepentimiento que añadir a la pila que ya tenía.
Una hora más tarde, su móvil lo alertó de un mensaje. El nombre de Bella, brillante en la pantalla lo hizo arrepentirse de nunca tomarle una foto. Miró la botella llena de whisky que había agarrado pero nunca bebió desde que aparcó su trasero en el sofá. No era la respuesta. Lo supo todo el tiempo.
Leyó su mensaje. Finalmente lo asimilé.
Ni siquiera tuvo que pensarlo. Poniéndose de pie, agarró el juego de llaves que ella le dio cuando la vigilaba. Cerró su casa con llave y entró a su departamento en menos de un minuto. La encontró hecha un ovillo en varios almohadones en medio del piso de la sala.
"Ángel," dijo con un suspiro. Dejó caer su chaqueta donde estaba, la cargó en sus brazos, y la llevó a su cama. Deslizándose con ella bajo las mantas, la abrazó con fuerza. Murmuró suaves palabras mientras ella lloraba por Peter, por el hombre que la salvó, y por todos los recuerdos detrás de cada abrigo.
"Edward," susurró, su voz estaba ronca por llorar, minutos después. "No eres un caso perdido."
"Lo soy."
Sus manos se aferraron a su camisa antes de mirarlo. La luz tenue que entraba al otro lado de la habitación desde el baño, inundó su rostro en luz. Era tan hermosa.
Con sus ojos brillantes por las lágrimas, ella respondió. "No estarías aquí si fueras un caso perdido."
"No podía dejar de pensar en ti," murmuró, rozando su mejilla con su pulgar. "Un minuto después que me fui, quería regresar y supe que había fallado."
"¿Fallado en qué?"
"En mantenerme alejado de ti," dijo al mismo tiempo que se acercaba más a ella. "Nunca dije que no te quisiera."
"Tampoco dijiste que lo hicieras."
"¿Me perdonas?" Sus labios apenas si rozaron su mejilla, su frente, y a lo largo de su mandíbula hacia un punto detrás de su oído. "Sé que no lo merezco—"
"¿Edward?" Lo interrumpió.
Él se apartó lo suficiente para ver su rostro. "¿Sí?"
"Cierra la boca y bésame."
Él sonrió e hizo precisamente eso.
*Inserte fanfarrias* Y todo el hielo se derritió, al fin cayó el Grinch. Sin duda tenía razones para proteger su corazón después de una pérdida de esa magnitud, ¿se imaginan? Sus padres, su hermano y su novia de varios años. Toda la familia que tenía. Pero resultó cierto lo que bromeaban Bella y Edward en el capítulo anterior 'La señorita Navidad ataca de nuevo' y sin quererlo se abrió paso a su corazón. Pero Bella sigue sufriendo por haber perdido sus abrigos, algunas por ahí mencionar algo sobre Edward y abrigo, ¿será él el primero en comprarle uno? ¿Ustedes qué creen? ¿Y será que este acercamiento es el definitivo? Espero sus comentarios en sus reviews para saber su opinión, ya solo faltan unos capis, no pierdan el paso, recuerden que ustedes marcan la publicación de la historia.
Gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: JessMel, MilhLlop2, Cathaysa, Clau-Cayita, Ericastelo, Tata XOXO, Ericastelo, tulgarita, Ely Cullen M, bbluelilas, Shikara65, PEYCI CULLEN, ztrella znxez, PRISOL, LicetSalvatore, Yoliki, Noelia, andyG, krisr0405, ariyasy, Lady Grigori, Leah De Call, Ali-Lu Kuran Hale, Maribel, Melina, Lore, alejacipagauta, Alejandra Navas, Vanina Iliana, injoa, Danny Cullen M, myaenriquez02, DenniChavez, Mary de cullen, saraipineda44, Hanna D.L, calvialexa, ELIZABETH, Srher Evans, Liz Vidal, lagie, rosy canul, lizdayanna, YessyVL13, Gabriela Cullen, nnuma76, Techu, Pam Malfoy Black, alejandra1987, villachica, Pili, freedom2604, patymdn, Mariana, Sully YM, eliananayara, EmmaBe, Mafer, Maria Swan de Cullen, kaja0507, aliceforever85, glow0718, y algunos anónimos. Nos leemos en el siguiente ;)
