Como siempre les recuerdo que nada me pertenece, los personajes son de Stephanie Meyer y la hermosa historia es de ericastwilight, yo solo traduzco.
No podia fallar mi fiel compañera y Beta, Erica Castelo que siempre me ayuda para dejar mis traducciones más lindas :D ¡Gracias por los jalones de orejas!
Capítulo Dieciséis – Notas
Bella se sintió excepcionalmente caliente cuando despertó varias horas después. Habían seguido conversando después del dulce beso de él, pero el emocional día finalmente la hizo quedarse dormida.
Ella murmuró a medida que la luz del día la llamaba. El aroma a desayuno y café en el aire la hicieron moverse para sentarse y preguntarse por qué él no estaba. Lo supo de inmediato, pero esperaba que fuera solo su imaginación. Tenía miedo de abrir los ojos para confirmarlo.
Lo hizo de todos modos.
Su lado de la cama estaba vacío y frío, pero su corazón se negaba a darle un significado. Sus ojos se desviaron de ese punto en la cama a la almohada en la que yacía horas antes mientras hablaba de las mañanas de Navidad antes que su familia muriera. Eran infinitamente diferentes de aquellas que les siguieron, cuando las pasaba solo o en su trabajo, manteniéndose ocupado para evitar que los recuerdos lo invadieran y lo hundieran más en la oscuridad.
Ella no tenía idea de cómo tomar este nuevo acontecimiento. Dijo que no podía mantenerse lejos de ella. Si ese fuera el caso, ¿por qué despertó sola?
Temblando, subió más las mantas hasta su barbilla. Sus ojos alcanzaron a ver algo, sus dedos agarrándolo antes que cayera de la cama.
Era una nota.
No podía despertarte, ángel. Tuve que irme para encargarme de algunas cosas.
Pronto iré a ver cómo estás. Descansa un poco y relájate. ¿Sabes que sonríes cuando susurras mi nombre mientras duermes?
Edward
Ella se echó a reír, poniendo su mano en su boca sorprendida y un poco avergonzada. Estaba siendo demasiado lindo, porque también babeaba y roncaba siempre que se dormía tarde. ¿Cómo podía creer este hombre que era un caso perdido?
Se levantó de la cama y agarró algo de ropa. Era casi mediodía del día dieciocho y tenía algunas compras que hacer. Ya le había comprado algo a Edward para Navidad, pero fue antes que llegara a conocerlo. Ahora quería comprarle algo más.
También quería encontrar otra chaqueta. Había una colección que tenía que empezar de nuevo, porque no iba a permitir que la pérdida de sus queridos abrigos le impidiera seguir su tradición.
Bajo la ducha, sus pensamientos se quedaron con Edward. Su pasado lo torturaba y ella quería creer que podía dejarlo atrás y seguir con su vida. Sabía que ese tipo de pérdida lo marcaría para siempre, pero si él permitía entrar a las personas correctas, podría hacer mucho más que arreglárselas como lo había hecho por años.
Salió de su ducha esperanzada. En el espejo empañado, Edward escribió otra nota.
Quiero verte en este espejo – Edward
Incluso añadió una carita feliz guiñando un ojo. Sus ojos se ampliaron al pensar en los posibles escenarios en los que podía hacer eso. Oh Dios, ir despacio con este hombre no sería posible. ¿Por qué debería hacerlo de todos modos?
En la cocina, escuchó unas voces dejar de hablar cuando entró a la sala. Tres rostros amigables la recibieron, Kate, Rosalie, y Alice.
No pudo evitar sonreír al sentarse en la barra de la isla. "¿Qué pasa?"
Kate fue la primera en responder. "Edward llamó esta mañana y dijo que quería que alguien te cuidara." Sonrió de forma cómplice, sus ojos azules brillando con deleite. Como amante de las artes, ella había encargado muchas de las piezas de Bella para varios parques, corporaciones, y galerías. Prácticamente, era su agente no pagada.
Bella rodó sus ojos, pero no pudo pretender estar molesta por ello. "Oh genial, eso era todo lo que necesitaba, otro hermano," refunfuñó juguetonamente.
Alice, en toda su gloria con su largo cabello negro del que sentía envidia, soltó una risita. "Oh, sus pensamientos están lejos de ser los de un hermano."
"Estoy de acuerdo", dijo Rosalie, su bella mejor amiga y cuñada. "Estoy muy segura que se acomodó un par de veces después de dejar la habitación, antes de irse."
Alice y Kate se abanicaron. "Déjame decirte, fue duro para él hacer eso de forma discreta."
Todas se rieron.
"Sé exactamente de lo que estás hablando," dijo Bella después que fue capaz de hablar de nuevo. Rosalie arqueó una ceja. "Tuve algo así como un encuentro cercano con él cuando estábamos conversando en la cama." Soltó una risita, incapaz de evitarlo. "Aunque fue un completo caballero." Miró a sus amigas y familia, que todas portaban similares expresiones de preocupación. "No va a lastimarme."
"Él ha estado solo por mucho tiempo, Bella," dijo Rosalie, palmeando su mano al dejar un plato de huevos benedictinos frente a ella. "Tal vez no esté listo para darte lo que quieres."
Bella tiró de su cabello, pasando sus dedos por él. "¿Eso significa que no lo debo intentar? ¿Que lo termine antes de que siquiera pueda empezar? Si yo no puedo, existe la posibilidad de que nadie lo haga. Él no se merece eso."
Kate frotó su espalda y asintió. "Lo conozco desde hace meses y voy a ser la primera en concordar contigo. Además, nunca vi que a un hombre se le hiciera tan difícil irse como le sucedió a él esta mañana."
Bella la miró. "¿Sí?" Kate asintió y le explicó como él seguía volviendo a ver cómo estaba mientras daba instrucciones. "¿Instrucciones para qué?" Preguntó.
Kate y las otras solo le sonrieron. "Ya verás."
"Son lo peor," dijo, abriendo mucho sus ojos y mirando a las chicas. "Vamos, díganme. Él nunca lo sabrá."
Rosalie siseó, "Joder, odio cuando usas esos ojos para conseguir información."
Bella añadió un labio tembloroso. Tenía que esforzarse mucho más con ellas, no tanto con los hombres de su familia. Un solo batir de sus pestañas y eran masilla en sus manos.
"No la mires," dijo Alice, poniendo una mano sobre sus ojos.
"No tenemos que decirle nada," dijo Kate, quitando algo del cabello de Bella de su rostro.
"Juro que tú eres lo contrario a Medusa. En vez de convertirnos en piedra, nos volvemos masilla y nos convertimos en tus secuaces." Rosalie agarró a Kate por el codo y sus bolsos. "Nos vamos."
Bella bufó cuando se dio cuenta que podía trabajarlas mientras salían. "Denme un minuto e iré con ustedes," dijo, bajando del banco. Alice la empujó para que volviera a subir y la hizo poner su codo sobre la encimera.
"Nop, vas a quedarte en casa por el resto del día."
"Pero…"
"Sin peros," dijo Rosalie, arrojándole a Alice su bolso y su chaqueta. "Estás bajo órdenes."
"Soy una mujer adulta, para que lo sepan," dijo Bella.
"Oh joder," dijo Alice, pasando corriendo junto a Bella. "Va añadirle el puchero y las lágrimas y estaremos condenadas."
"Vámonos," Rosalie declaró, manteniendo la puerta abierta para Alice y Kate. "Es en serio, quédate en casa. Trabaja en algún proyecto o algo. Vendremos a verte más tarde."
"¿Bajo las órdenes de quién?" Bella gritó, corriendo hacia la puerta.
"De todos."
Bella se paseó de un lado al otro decidiendo que necesitaba trabajar. Vestida, salió de su departamento unos minutos más tarde. Antes de llegar a las escaleras que conducía a su estudio, bajó para revisar su correo. Los sonidos de su vecindario la llamaban y decidió que solo saldría por una bebida del café bajando la calle.
Abrió su buzón, sonriendo al ver la cantidad de tarjetas de Navidad dentro. Metiendo el correo en su bolsa, agarró sus llaves lista para salir. Maldijo cuando su móvil sonó y tuvo que escarbar para buscarlo.
Edward en toda su gloria estaba en su pantalla. Hizo un pequeño bailecito y contestó.
"Quédate en casa," dijo en saludo.
"¿Cómo?" Gritó, maldiciendo bajo su aliento.
"Tengo espías por todas partes," dijo, riéndose entre dientes. Miró alrededor, viendo su propia cámara de seguridad y mostrándole el dedo medio. Edward se echó a reír, lo que confirmó su sospecha.
"Pero tengo cosas qué hacer," le dijo al subir de vuelta las escaleras.
"Pueden esperar hasta mañana."
"Eres mandón," refunfuñó.
"También te extraño," dijo él y colgó. Ella se le quedó mirando al teléfono sorprendida. Revisó dos veces que la llamada de verdad era de Edward y no era solo su imaginación antes de escribir un mensaje.
No hay tarta para ti—B
Ya estaba en su estudio cuando él respondió. Vaya, eso es un poco exagerado, ¿no crees?
Cierra la boca, estoy trabajando fue su respuesta al encender la música. Pasó veinte minutos trabajando en un boceto para un nuevo proyecto cuando vio que su teléfono se iluminó. Se decepcionó solo un poco cuando vio que no era Edward, pero respondió de su forma acostumbrada.
"Hola, papi."
"Abre," dijo con voz ronca.
"Oh, lo siento, tenía la música encendida. No escuché el timbre." Corrió hacia la puerta, presionando el botón y bajando las escaleras. Besó su mejilla helada y rosada y lo condujo hacia su departamento. Su papá hacía que su cocina se viera considerablemente más pequeña, recordándole a su hermano Emmett.
Le sirvió un poco de la tarta de cereza que le quedaba y algo de café. "¿Qué pasa?" No se anduvo con rodeos.
"Me agrada ese sujeto, Edward," dijo, encogiéndose de hombros.
Bella se enterneció en seguida y asintió. "También me agrada."
"Tiene algo en su pasado—"
Ella palmeó su mano. "Él me contó sobre su familia." La ceja de Charlie se arqueó y ella vio lo mucho que le sorprendió lo que dijo.
"Bien," dijo, dándole la primera sonrisa desde su llegada. "No quería que te dieras por vencida muy rápido."
Ella consideró eso, y se dio cuenta que tal vez él veía un poco de sí mismo en Edward. A su padre se le había hecho difícil equilibrar su trabajo, dos hijos, y uno que estaba luchando contra el cáncer cuando su esposa los dejó. Por lo que recordaba cuando Sue entró a su vida tres años después del divorcio de sus padres, ella tuvo que luchar con ganas para convencerlo.
"No voy a darme por vencida," dijo, bebiendo de su café. "Es solo que no estoy segura qué somos ahora. Amigos, creo."
Charlie seguía mirando la hora. Edward había dejado el departamento horas antes, determinado a poner algunas cosas en marcha. El joven había reunido a toda la familia y los amigos de Bella para ayudar a conseguirlo en los próximos días.
El plan de Edward de poner una sonrisa permanente en el rostro de Bella sería el perfecto moño a su Navidad después de todo. Tal vez no sepa qué es para Edward, pero Charlie no tenía duda que estaría a su lado.
"Sacaste el palito más corto, ¿no es así?" Bella preguntó unos minutos después. "Eres mi niñera."
Charlie se echó a reír, nada se le pasaba a su hija. La metió en su costado. "Quería ver cómo estabas, además, Edward estará aquí en unos minutos. Tiene algo para ti."
"¿Qué es?" Preguntó.
Antes de que pudiera decir algo, ella escuchó a alguien tocando la puerta. Desconfiada de los repartidores después de todo, agarró su pistola eléctrica de un cajón en su cocina como precaución.
Charlie la observó con un poco de curiosidad y algo de orgullo mientras se acercaba a la puerta, ya sabiendo quién estaba detrás. La siguió a unos pasos de distancia y esperó.
"Hola, ángel," dijo Edward, pero levantó sus manos cuando vio que estaba armada. "Oye, traigo regalos."
Ella se echó a reír y lo puso dentro cuando notó que su papá estaba listo para irse. "¿A dónde vas?"
"Me voy a terminar de trabajar," respondió guiñando un ojo.
"Gracias, señor," dijo Edward.
"Llámame Charlie," le dijo, ofreciéndole su mano una vez más. "Los veré a los dos pronto."
Bella se encogió de hombros y besó a su padre de despedida. "Gracias por venir," le susurró.
"Desearía que hubiese podido hacer más para evitarte la pena esta Navidad," respondió al abrazarla.
"Con solo estar aquí para mí es suficiente."
Edward se puso cómodo en la sala que limpió temprano mientras Bella dormía. Ella no parecía estar de mal humor aun cuando él se aseguró que se quedara en casa.
Se sentó en el sofá junto a él, moviéndose para meter sus pies bajo su trasero y quedar frente a él. "¿Eso es para mí?" Señaló las dos cajas de regalo sobre la mesa.
Él asintió y se sintió nervioso. "Antes de que las abras, quería pedirte algo."
"De acuerdo."
"¿Irías como mi cita a la fiesta de Garrett y Kate?" Lo que sea que ella esperaba que dijera, era claro que la sorprendió. Su boca se abrió dos veces, sin saber qué decir. Después de un minuto, él empezó a moverse nervioso bajo su mirada. "Estás haciendo que me acompleje, Bella."
Ella se levantó de un salto sobre sus rodillas y lo besó profundamente. Él gimió y la acercó a él, haciéndola caer sobre su regazo. No que le molestara un poco y se aprovechó de la nueva posición. Sin aliento, se retiró lo suficiente para mirarla.
"¿Tomo eso como un sí?"
Ella sonrió. "¡Es un, demonios sí!"
Él se echó a reír y la acercó para un beso, más intenso que el anterior. Sus manos lo volvían loco al curvearse en su cabello. No pasó mucho tiempo antes de que el mundo desapareciera y todo lo que él podía hacer era pensar en ella y este perfecto momento.
Y decía él que era un caso perdido, ustedes qué dicen, ¿lo es? ¿Quién no quisiera un Grinch así? *suspiros* Bella todavía tiene sus dudas sobre su relación, tal vez él también las tenga, pero ambos han logrado mucho, esperemos que su relación siga progresando y no retroceda. Pues espero que hayan disfrutado del capítulo y por supuesto, que me digan qué les pareció, qué fue lo que más les gustó. Ya quedan pocos capítulos, ¿les gustaría leer otro antes de que termine el día? Para mí son las 7:30 PM, quedan cuatro horas y media del día sábado. El capi está listo, solo hacen falta su parte ;) Así que, usen el cuadrito de abajo.
Gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: merryxmas, Maribel, Manligrez, Pili, Vanina Iliana, MilhLlop2, saraipineda44, Lady Grigori, Lore, somas, Carla, Shikara65, Danny CullenMa, PRISOL, Maria Swan de Cullen, ariyasy, LicetSalvatore, V1V1, PEYCI CULLEN, patymdn, Sky TwiCullen, Srher Evans, rosy canul, YessyVL13, krisr0405, bellaliz, alejandra1987, Mariana, Cathaysa, Melina, glow0718, myaenriquez02, ztrella znxez, freedom2604, angelabarmtz, Hanna D.L, JessMel, DenniChavez, Leah De Call, Liz Vidal, Sully YM, Pam Malfoy Black, lagie, Miss Cinnamon, Ali-Lu Kuran Hale, andyG, alejacipagauta, bbluelilas, villachica, Mica, injoa, lizdayanna, Techu, Mary de cullen, tulgarita, Yoliki, kaja0507, Mafer, Gabriela Cullen, eliananayara, calvialexa, nnuma76, EmmaBe y algunos anónimos. Nos leemos en el siguiente ;)
