Capítulo 7 - Resurgiendo
Mientras los jóvenes caminaban por las calles oscuras de la ciudad de Kyoto, Sempay estaba en la puerta con un cigarro y metido en sus pensamientos, aunque una enorme sonrisa adornaba su rostro. Okina apretó con furia sus puños al contemplar esta presencia.
-¿Hueles la victoria Okina-san?.
Pero Okina no le respondió y le giró el rostro, ante su silencio Sempay continuó y alzando su mirada hacía su rival...
-Pronto tu querida nieta será mi nuera y gobernaremos todos los clanes..-aspiró con orgullo el aire...-aunque no entiendo como una joven tan bella haya continuado soltera, ¿por qué es eso Okina-san?.
-No tengo intenciones de contestar eso...-murmuró con rabia...-mi nieta es más que belleza, es fuerte..
Sempay se alejó de la puerta y se dirigió hacía su rival, le expulsó el aire contaminado del cigarro y con una sonrisa de victoria..
-Mejor para nosotros..-le confesó..-así no tenemos que matar a un marido.
-Te podrías sorprender del marido...-saltó Shiro.
El hombre le dirigió la mirada con sorpresa ante sus palabras y cuando iba a ignorarlo por completo, el joven ninja se adelantó...
-Reto a Ninjai..-le confesó ante el asombro de Sempay...-quiero la mano de Misao.
-¿Retas a mi hijo?..-le miro de arriba a abajo...-no estás a su nivel y encima morirás...-le soltó con humor...-eres un ninja mediocre que no sirve para nada.
-¿Tienes miedo de qué gane a tu hijo?..-le preguntó Shiro con orgullo...-por que te puedes tragar tus malditas palabras.
Sempay entrecerró su mirada ante la osadía del joven y tirando el cigarrillo al suelo, alzó su mano y cogió del gi a Shiro. Lo atrajó hasta su rostro y gruñendo..
-Acabas de sentenciar tu muerte chaval...-le empujó con fuerza...-no durarás dos minutos con mi hijo.
Escupió al suelo y se alejó de ellos, mientras estuviera su hijo con Misao debía permanecer en el Aoiya para disgusto suyo. Se sentó en una silla y cruzando sus brazos, pensó en sus vérdugos, aquellos que estaban destinados a acabar con la vida de Aoshi Shinomori. Curvó sus labios con amargura al pensar en esta situación, no había entendido por que ese ninja retirado había entrado en el juego. Los pactos estaban para cumplirse y aunque le disgustará mucho reconocer eso, no tenía que haber permitido que la condicción de Mackimachi hubiera sido el sello principal de ese trato. Pero él se encargó de entrenar duramente a su hijo, debía ser el mejor y nadie estaba a su altura o al menos pensaba eso, pero había un cabo suelto. Aoshi Shinomori. Él era el mejor ninja de todos los tiempos y prueba de ello era que con solo 15 años se convirtió en el Okashira más joven de todos los clanes.
Mientras esto pasaba, Aoshi seguía corriendo y se aguantaba el brazo con fuerza. No había previsto un ataque y le habían dañado el brazo, dejandóselo inutilizable. Notaba como las gotas de sangre se almacenaban en la punta de sus dedos para luego caer al suelo y dejar un rasto de su herida. Observó de reojo como había un vérdugo siguiéndole. Había acabado con todos, pero también había sido herido. Se escondió detrás de un árbol y aspirando con fuerza, rompió la manga con fuerza y se hizo un torniquete en el brazo herido. Se ayudó a sí mismo con su mano buena y sus dientes.
Se apoyó en el árbol y respiró con fuerza, cerró sus ojos y la imagen de Misao le llenaba por completo. Ahora mismo ella estaba con Ninjai, en esa cita. Arrugó su nariz al recordar eso, ella estaría sufriendo por estar a solas con él y ese niñato podría hacerle daño o peor aún...abrió sus ojos antes esos pensamientos..
-Poner sus asquerosas manos encima de ella...-rugió con rabia..-se acabo de jugar.
Levantó su vista al ver como una sombra lo cubría y ante él estaba uno de esos vérdugos, mirándole divertido y sonriendo con satisfacción...
-Acabaré con la vida de Aoshi Shinomori..-sentenció con orgullo..-seré muy respetado por tu muerte y eso me llenará de orgullo..
-No deberías pensar eso...-susurro Aoshi...-es un gran defecto ser tan orgulloso..
-¡Mírate!..-exclamó al señalarle con su kodachi...-estás herido y aunque has luchado estoicamente contra los demás, no saldrás con vida...-le señaló el brazo...-has perdido mucha sangre y me sorprende que no te hayas desmayado..
-Soy muy resistente..-murmuró al curvar una sonrisa...-cosa que tu no lo serás nunca más.
Y cuando finalizó eso, se lanzó hacía su adversario. La verdad es que todo le daba vueltas y tenía la sensación de estar encima de una nube, pero no podía perder, su Misao le necesitaba. Gruñó con rabia al pensar en ella, no quería perderla ahora que la había encontrado. Esquivó un ataque y giró sobre sus propios talones para avanzar un paso, golpeó el brazo de su adversario y con eso, dejó un hueco perfecto para clavarle su kodachi en pleno pecho.
El vérdugo abrió sus ojos para avanzar hacía atrás, mientras veía como la kodachi seguía incrustada en su pecho. Le estaba faltando el aire y sentía mucho frío, en esos momentos sus piernas dejaron de funcionar y cayó al suelo pesadamente, mientras seguía temblando. La sangre salía por su boca y veía como Aoshi se acercaba a él sujetando su brazo adolorido. Alzó su pierna y la estrelló en su estómago...
-Dale recuerdos a Glénat-san de mi parte...-dijo rabiosamente.
-Morirás...-murmuro con un hilo de voz.
-Más tarde, pero debes saber que Ninjai y su estimado padre se reuniran con vosotros...-acercó su mano a la empuñadura de su kodachi...-mientras tanto aguantar solos.
Extrajó con violencia la kodachi del pecho y el vérdugo dejó de respirar para siempre. Ante esta acción, Aoshi dio dos pasos y sus piernas se flaquearon, cayendo al suelo de rodillas, necesitaba descansar y el brazo le dolía mucho, estaba seguro que podría desmayarse en cualquier momento, pero ella necesitaba que estubiera cerca suya, que supiera que estaba dispuesto a luchar contra Ninjai por ella y así...
-Será mi prometida...-murmuró con un deje de felicidad.
Apoyó la kodachi en el suelo y ejerciendo fuerza, se levantó para irse en su búsqueda. Realmente no sabía donde podía estar, pero estaba convencido que él la encontraría en cualquier lugar.
Misao caminaba a bastante distancia de Ninjai y este curvaba sus labios con amargura, deseaba que sonriera y estaba por la labor de pedírselo, pero quería ver la furia de sus ojos, esa rabia que iba hacía él le llenaba de satisfacción. Ahora le permitía la mirada, pero una vez casados quería ver amor y lealtad. La joven se detuvo y se llevo su mano al pecho...
Ninjai la observó de reojo y girándose para verla a la cara...
-Él no vendrá..-le recordó.
Misao le lanzó una cruel mirada..
-Te equivocas...-murmuró con una sonrisa...-él vendrá y desearás no haberle echo eso.
Ninjai se llevó las manos al mentón y avanzando hasta ella...
-Le amas mucho pequeña..-se aproximaba más a ella y Misao daba pasos hacía atrás...-pero Aoshi no es inmortal y morirá, también le pesa la edad a él...
El joven alargó su mano para tocar el rostro de Misao, pero ella lo apartó con brusquedad y sonriéndole con maldad, le señaló...
-Te equivocas Ninjai, él no es tan fácil de eliminar, por que cuando tu estás avanzando él ya ha dado esos pasos más veces...-le dijo con satisfacción...-es más poderoso que tú y te lo puede demostrar.
Ninjai apretó con rabia sus puños ante esa declaración, todo ese odio estaba resurgiendo de su interior como un bomba y sin evitar el desenlace, golpeó con fuerza el rostro de Misao, tirándola al suelo. Pero ella no se quedó quieta y se lanzó para golpearle de la misma forma que había echo él, pero no reaccionó a tiempo cuando Ninjai sacó una kodachi y se abalanzó sobre ella, depositando el arma en su cuello..
Respiraba fuertemente mientras notaba como la calor del golpe iba subiendo a esa zona. Veía como los ojos llenos de muerte de Ninjai se clavaban en los temerosos de ella, notaba el aliento de él junto con el suyo y le dio repugnancia ante esa sensación. Cerró los ojos mientras se humedecía los labios...
-Recuerda que me debes respeto pequeña...-ronroneó en su oido...-y cuando seas mía harás todo lo que yo te diga...-acercó más su aliento a sus labios...-dejarás de amar a Aoshi, todo tu cuerpo me pertenecerá y serás mi exclava, vivirás solo por mí y por nadie más y lo que yo diga es ley...-pasó su lengua por el cuello de Misao.
Ella reaccionó y se separó de ese agarre tan asqueroso, se paso la manga de su gi por su cuello para quitarse el rastro de babas que había dejado.
-Puede que tengas mi cuerpo Ninjai, pero mi corazón jamás te pertenecerá..-sonrió...-por que ya tiene dueño.
La respiración entrecortada rompía el silencio que le rodeaba, se apoyó en la pared de una casa para poder enfocar bien su visión. Allí estaba ella y ese malnacido, abrió sus ojos con más fuerza al notar como una parte del rostro de su protegida estaba hinchado. No sabía a que se debía, pero viendo la tensión que había en torno a ellos, estaba convencido que él había intentado algo. Quiso avanzar y acabar con ese joven, pero en ese momento, sus ojos se cerraron y cayó pesadamente al suelo.
Quedándose al margen de todo lo que ocurría en esa escena.
Misao se abrazó a sí misma y girándose, comenzó a caminar hacía el Aoiya.
-Me voy...-soltó bruscamente.
-La noche no ha acabado aún...-le respondió con una sonrisa...-mi cita sigue en pie.
La comadreja se detuvo y mirándole por el rabillo del ojo...
-Para mí ha terminado, quedate solo...
Y ante estas palabras, ella se alejó dejando a Ninjai solo y sumido en sus propios pensamientos. Iba a ser más difícil de domar de lo que había imaginado. La joven apretaba con fuerza sus puños al pensar en la escena anterior, le daba asco ese joven y deseaba acabar con su vida ella misma, pero debía ser sincera, era demasiado fuerte. Soltó un suspiro y deteniéndose, observó el cielo estrellado..
-¿Y Aoshi, dónde estará?..
Al llegar al Aoiya, Sempay la recibió con una enorme sonrisa pero al verla sola, se extraño bastante.
-He dejado a tu hijo tirado en la calle, no me gusta...-sentenció con dureza la joven..-por mi, si se muere.
-¡¿Cómo te atreves a decir eso?!..-saltó Sempay enfadado...-¡le debes respeto a mi hijo, es tu prometido!
-¡CALLA!..-rugió Misao...-¡¡ÉL NO ES MI AMO, ASÍ QUE NO ME PIDAS QUE LE TENGA RESPETO A TU HIJO CUANDO ÉL NO ME LO TIENE A MÍ!!
Sempay iba a decir algo más, pero Okina se movió hacía su nieta. Viendo como estaba en desventaja, decidió salir del lugar y dejarles una pequeña victoria. Se despidó educadamente y salió del restaurante, justo en ese momento Okina abrazó a su niña con fuerza...
-Aoshi..-murmuro Misao...-han contratado a unos vérdugos para que le maten, ¿qué sabes de eso Okina?.
Todos se observaron curiosos ante esa revelación y Okina se separó del agarre de su nieta, se humedeció los labios y...
-Él ha matado a Glénat-san y va a enfrentarse a Ninjai o al menos eso creo...-agachó la cabeza...-aunque esta última cosa, es algo insegura así que no tengas esperanzas..
-Y van a matarlo..-susurro Misao con pena...-¿él lo ha echo por mí?.
Okina levantó su mirada para verla directamente y ver la súplica en los ojos de ella, tragó saliva y cerrando los ojos...
-Si..-se mordió los labios...-no le interesa otra cosa más que tú.
Ante ese echo la felicidad inundó a Misao, pero pronto se dio cuenta de una cosa. Su Aoshi estaba fuera y luchando contra unos adversarios en solitario. Apretó con fuerza sus puños, eso no lo iba a permitir. Cogió las Kunais que tenía Kuro y se dirigió a la puerta del Aoiya, pero Shiro la detuvo antes de tiempo..
-¿A dónde vas?..
-Ya lo sabes..-sonrió...-sobran las palabras, él me necesita y voy a ir en su búsqueda.
-¿Y si te pasa algo?..-le preguntó con miedo Shiro..
-Nada va a pasarme..-pasó su mano por la mejilla del chico...-sé que él me protegerá y ahora me necesita.
Y le guiñó un ojo para abrir la puerta y salir corriendo en medio de la noche. Dejando a todos los Onis en la taberna, Okina suspiró de impotencia y rezó para que todo saliera bien.
Las calles estaban desiertas y Misao corría con velocidad, todos los echos de estos días pasaron por su mente con rapideza, se había sentido débil y sumisa, y ella no era esa clase de chica. Se mordió los labios, puede que al principio solo deseará llorar y llorar, pero debía hacer frente al asunto, ella jamás se casaría con Ninjai. Entrecerró su mirada, su única misión era encontrar a su Aoshi. Se detuvo en medio de la calle y cerró los ojos, aspiró con fuerza y pensó, debía relajarse para encontrar la energía de su amado..
Desvió su mirada y sonrió.
Continuará
Holas! doble actualización...¡¡diossss!! estoy en racha, hoy era mi día libre y me he puesto las pilas.
En fin, han pasado unas cuantas cosas en este capítulo, nuestro Aoshi está herido y Misao ha vuelto a ser la misma de siempre y ha salido en su búsqueda...¿lo encontrará?.
Un comentario que ha echo mi buena amiga Okashira Janet, está nueva versión apenas se parece a la anterior y eso está bien, aunque claro, sigue habiendo pequeños argumentos de su antecesora, pero escasos. Y si Misao, estaba un poco "llorica" pero tranquila, que su personalidad fuerte volverá.
Muchas gracias a todos por sus comentarios...:K.kidda, Okashira Janet, Misao91,hikaruwatari (dame la pag de tu blogs para que me pase a verlo, ok), naraiel, yuque, lorena,hannia, nos vemos en los próximos capítulos. chao y un abrazo a todos.
