Como siempre les recuerdo que nada me pertenece, los personajes son de Stephanie Meyer y la hermosa historia es de ericastwilight, yo solo traduzco.

No podia fallar mi fiel compañera y Beta, Erica Castelo que siempre me ayuda para dejar mis traducciones más lindas :D ¡Gracias por los jalones de orejas!


Capítulo Dieciocho – Ilumina

Diez minutos pasaron y Bella todavía no regresa de su recámara. Edward le echó un vistazo a su reloj, dándose cuenta que tenían un poco más de tiempo del que originalmente pensó. La llamó, acercándose cautelosamente a la puerta de su habitación.

Cuando no hubo respuesta, se asomó a través de una abertura y la vio sentada en su cama. En su mano estaba su nuevo abrigo rojo, pero fue el hecho de que no llevaba nada más que una camiseta blanca sin mangas que le quedaba enorme, lo que llamó su atención.

"Lo siento," susurró. "Estoy un poco abrumada."

Él esbozó una sonrisa y entró. "Es comprensible," dijo, agarrando el abrigo de su mano y tendiéndolo sobre la cama. La puso de pie, pero gimió cuando vio que no estaba usando pantalones, solo su ropa interior. Era una cosita negra pequeñísima que dejaba poco a la imaginación.

Sus ojos se quedaron en sus piernas desnudas, largas, tersas y tentadoras. Él no pudo evitar sino continuar su travesía más hacia el norte, ascendiendo al pequeño trozo de tela entre sus muslos. Su boca de pronto se secó y tuvo que esforzarse por no hacerla caer sobre la cama.

Cuando su mirada finalmente llegó a su dulce rostro, había una sonrisa de suficiencia y él juraba que sus ojos danzaban. Los suyos se entrecerraron ligeramente.

"Mi plan de seducción no iba a comenzar hasta que volviéramos," murmuró ella, retirando una de sus manos de su agarre para colocarla en su hombro. "Pero parece un buen momento como cualquiera."

"Ángel," gimió él al pegar su frente a la suya, sus manos se posaron ligeramente en sus caderas. "Deberíamos irnos. El clima en realidad está excelente, quería dar un paseo." Ella solo murmuró en respuesta, sus dedos enterrándose en su cabello. Él se estremeció cuando el deseo lo congeló en su lugar, no había otra parte donde preferiría estar. "Supongo que un beso más estaría bien."

Los labios de ella se extendieron en una sonrisa. "Debería pensar que un beso para mí es más que suficiente."

"Demonios, mujer," siseó, acercándose y eliminando el espacio entre ellos. "Cierra la boca para que pueda besarte."

Bella se echó a reír, pero se tornó en un gemido cuando él capturó sus caderas con sus largas manos, extendiendo sus dedos sobre su piel sensible. Su boca se sesgó sobre la suya, tomando lo que quería. Asestándole un devastador golpe a su control, justo como a ella le gustaba. Las puntas de los dedos de él se movieron hasta que tomaron su trasero en sus muy capaces manos. Los minutos pasaron como segundos, ya que el tiempo parecía desaparecer siempre que la tocaba.

"Déjame ocuparme de ti," murmuró. Antes de que ella pudiera decir una palabra, una de sus manos se movió de su trasero hacia delante y debajo de la tela.

"Oh," jadeó, su cabeza cayendo ligeramente hacia atrás para respirar. "Edward." Cualquier otra palabra que haya dicho tenía poco sentido para ella en el momento que su boca se prendió de su cuello y sus dedos rozaron entre sus muslos. Una parte de ella quería protestar, decirle que quería que él compartiera su placer, pero simplemente no pudo conseguir decir las palabras.

Además, parecía que él estaba disfrutando, si el bulto en sus jeans servía de indicación. Antes de que otra idea pudiera arraigarse, uno de sus dedos se deslizó dentro de ella. El éxtasis empezó a acumularse cuando añadió otro, y ella se preguntó si sobreviviría.

Edward sintió cada una de sus respiraciones en su hombro, pero maldijo el hecho de que no fuera contra su piel. Ella estaba resbaladiza, apretada y maravillosamente cálida. Él vibraba por todas partes, a medida que la desesperante necesidad de tocarla y probarla corría por sus venas. La encerró entre sus brazos, los de ella descansando sobre sus hombros. Ella enfatizaba su placer de vez en cuando con oportunos agarres firmes a su espalda y fuertes tirones a su cabello que coincidían con cada estocada de sus dedos.

"Eso es, ángel," susurró, su boca moviéndose más abajo a su pecho. Su mano libre apenas tocó su costado, rozando su seno. Sus labios la siguieron, deteniéndose cuando vio el tatuaje que marcaba su piel.

Se apartó lo suficiente para ver la palabra "chispa" con letra elegante a un costado de su seno, bajo su brazo.

"Para recordarlo siempre," dijo nerviosa, sin mirarlo a él.

Él besó la palabra una vez y le sonrió, para mostrarle que no le molestaba. No le molestaba. Amaba que quisiera mantener el recuerdo de su amigo, su primer amor, cerca de ella. Ella se enteraría muy pronto que él también tenía el suyo.

Sus labios buscaron los de ella. Los dos se sentían de nuevo desesperados por esa conexión. Los dedos de ella subieron por sus brazos, enterrándose en sus hombros mientras los de él ahondaban más profundo y con más fuerza dentro de ella. Ella jadeó, gimió, y lloriqueó bajo sus manos, su boca y su lengua.

Con sus dientes, él bajó el escote de su camiseta, descubriendo un seno. Gimió en aprobación y de inmediato succionó una punta entre sus labios, dándole golpecitos con su lengua.

"Bella," gimió cuando sintió sus dedos frotar el frente de sus jeans. Sus caderas se movieron con el mismo ritmo que los dos dedos ahora dentro de ella. De pronto ella jadeó, cada músculo de su cuerpo inmóvil antes de que temblara en sus brazos, el nombre de él saliendo de sus labios.

Sin aliento y casi estúpido por el deseo, él la abrazó a medida que se calmaba. Ninguno de los dos dijo una palabra, pero pronto, ella lo miró y sonrió. Fue cuando vio que un lado de su boca estaba más elevado que el otro que él supo que estaba en problemas.

Ella se dejó caer de rodillas y se puso a trabajar en sus jeans.

"Oh joder," siseó él.

Quería protestar y decir que no tenían tiempo.

Quería decirle que no era necesario, que lo continuarían más tarde.

Quería decir todas esas cosas, pero las palabras se atascaron en su garganta en el momento que ella lo tomó en su boca.

La cabeza de Edward cayó hacia atrás y gimió, pero solo por un momento. La visión de Bella de rodillas, con esa deliciosa boca amoldándose en torno a él, no era algo que quisiera perderse. En el momento que sus ojos se posaron en los de ella, supo que no duraría mucho. Los ojos de ella estaban brillantes y amplios, hermosos mientras lo veía mirándola.

Su agarre en él era firme, su lengua caliente al deslizarse sobre él. Él gimió, incapaz de quitarle los ojos de encima. Una parte de él luchaba por ser tan gentil como fuera posible. Ella lo hacía imposible ya que lo alentaba a moverse con sus manos en su trasero, apretando y empujándolo a tomar lo que ella le ofrecía.

Otro gemido más parecido a un gruñido escapó de sus labios abiertos cuando sus caderas se movieron a un ritmo tolerable. Él quería que durara tanto como fuera posible, pero pareció inútil cuando ella lo chupó con más fuerza. Sus manos parecían mágicas, moviéndose entre sus muslos para tentarlo.

Él maldijo al mismo tiempo que sus caderas aceleraron el paso y gritó el nombre de ella cuando se corrió. Sentía su piel como si estuviera en llamas donde sea que ella lo tocara. Jadeando y sin aliento, vio como ella lo metía de nuevo dentro de su bóxer negro, volviendo a subir el cierre delicadamente.

Él la ayudó a ponerse de pie y descansó su frente en su hombro.

"¿Cómo demonios se supone que voy a sobrevivir a la cena ahora?" Él siseó mientras ella reía.

"¿La cena?"

"Con tu familia," respondió él.

"Oh Dios mío," dijo ella. "Van a saber lo que hicimos en el momento que los veamos."

Edward se encogió de hombros y besó sus labios suavemente. "Vístete."

"Sí, señor," ronroneó ella.

Él prácticamente salió corriendo de la habitación después de eso, seguro que si se quedaba, no lograrían llegar a la cena. Normalmente, eso no sería algo malo. El problema era que estaba seguro que la familia de ella les daría caza.

Mientras esperaba a Bella, se reportó de nuevo con Kate. El restaurante tuvo que retrasar su reservación, lo que significaba que tenían una hora que matar. Miró hacia la recámara de Bella y se preguntó si deberían arriesgarse a otra ronda.

Antes de que pudiera tomar la decisión, apareció Bella. Vestida con el abrigo que él le compró. Llevaba puesta una falda o un vestido debajo, sus piernas descubiertas en medias color carne, hermosas y llevaba puestas unas botas al tobillo.

"Ta da," dijo ella, presentándose a sí misma y dando un giro completo para su placer visual.

Él se rio entre dientes y se dio cuenta que no estaba ni un poco avergonzado por lo que habían hecho. Darle a ella placer, darle una sonrisa que te deja sin aliento bien valdría la pena cualquier problema que sus hermanos pudieran causar.

"Te ves hermosa," dijo, acercándola a él. "La cena se retrasó un poco, pero de todos modos me gustaría dar el paseo."

"Suena bien para mí," dijo ella, mordiendo su labio un segundo después.

"¿Qué pasa?"

"Te compré algo," respondió y corrió hacia el árbol. Pasó unos segundos buscando y se levantó de un salto cuando lo encontró. Nerviosa, le dio el regalo. "Sé que es antes de tiempo y es solo uno de tus regalos."

"¿Cuándo compraste esto?" Él había ido de compras con ella la última vez que fue, y estaba seguro que no había nada que le hubiera comprado esa vez.

"Antes de toda esa mierda con los robos," murmuró ella. "Espera." Agarró su chaqueta negra e hizo que se la pusiera, antes de permitirle abrir su regalo. Dentro de la caja estaba una bufanda roja. "Lo sé, lo sé. De verdad es jodidamente extraño cuando las parejas se visten igual, pero ten en cuenta que esto fue antes de que esto pasara entre nosotros."

"No me molesta," dijo él, sacándola de la caja. "¿Me das una mano? No las uso a menudo." Ella sonrió y la tomó de sus manos, dejándosela perfecta. Los ojos de ella estaban en su pecho mientras la ajustaba de nuevo y los de él estaban en ella. Él se inclinó para capturar sus labios en otro beso. Ella murmuró una palabrota, pero no pareció molestarle.

Minutos después que el sol se puso él la siguió afuera y esperaba que le gustara en lo que él y sus vecinos habían trabajado todo el día.

Cuando se fue esa mañana, su intención era conseguir muchos abrigos rojos nuevos para Bella con la ayuda de su familia. Al salir del edificio después de dejar instrucciones para Kate y las otras, un vecino tras otro se acercó a él, al haber escuchado lo que le sucedió a Bella. Todos se ofrecieron a ayudar de alguna forma, y él aprovechó la oportunidad.

En el momento que ella salió, se congeló justo cuando la calle se iluminó con nuevas luces. "¿Qué?" Preguntó, sacudiendo su cabeza al ver todos los árboles en la acera iluminados con luces blancas. Antes habían tenido decoraciones navideñas, pero no como esta.

La ciudad había proporcionado luces que colgaron de un poste de luz a otro poste de luz, extendiéndose sobre la calle con una corona iluminada en el centro a finales de noviembre. Eran lindas y todo, pero no suficiente. Eso hizo que los residentes decoraran sus propios edificios y escaleras de entrada, de la mejor manera que pudieron.

Edward quería que tuviera un poco más y los vecinos lo hicieron.

Bella giró en un círculo, con asombro en sus ojos. "¿Tuviste algo que ver con esto?"

Él solo se encogió de hombros. Ella saltó a sus brazos besándolo una vez más. Emocionada, lo hizo bajar los escalones y caminar por la acera. Él tomó su mano en la suya, llevándola a la cafetería por algunas bebidas calientes para aguantar hasta que tuvieran que encontrarse con su familia.

La observó admirar las nuevas decoraciones y luces con una sonrisa en su rostro que hacía que la iluminación palideciera en comparación.

Como si detectara su mirada, ella sacudió su cabeza. "Tu reputación del señor Grinch se está haciendo pedazos, ¿sabes?"

"Todavía soy un Grinch con todos los demás."

Edward probó que sus palabras eran verdad cuando un joven se le quedó mirando a Bella como si fuera a comérsela. Él fulminó con la mirada al pequeño pedazo de mierda, incluso movió su chaqueta lo suficiente para que la placa en su cinturón brillara bajo la luz. Eso apresuró los pasos del pendejo, casi haciendo que se resbalara.

Bella gimió a su lado. "Vas a meterme en problemas."

Sintiéndose un poco malvado, respondió, "Querrás decir a la cama." Ella se sonrojó cuando él la acercó a su costado.

Al caminar por la calle, Edward se preparaba mentalmente para cenar con una gran familia feliz. La primera vez en más de una docena de años, no pudo evitar sentirse fuera de su elemento.


Uno, dos y tres…awwwww Este Grinch, ya no es Grinch, ahora hasta con su bufanda roja y todo. No cabe duda que ama la alegría que la Navidad le da a Bella, todo lo que hizo para poner esa sonrisa de nuevo en su rostro. Pero no se preocupen, todavía nos falta saber un poco más del Grinch y como le fue en esa primera cena con la familia política jajajaja. Espero que les haya gustado el capítulo, disculpen que haya sido hasta ahora, pero ahora sí no pude traducirles uno más temprano, el domingo es del husby y a veces se pone muy exigente :P Pero mañana nos ponemos al corriente :) Como siempre, espero ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y por supuesto, darles el próximo capítulo.

Gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: lizdayanna, anytito, floriponcio, Clau-Cayita, Manligrez, Maribel, angelabarmtz, carol, Yoliki, MilhLlop2, YessyVL13, Mariana, Caaroline C, Pam Malfoy Black, nnuma76, Maria Swan de Cullen, alimago, eliananayara, Nayely, villachica, glow0718, Mafer, Lore, Leah De Call, Tata XOXO, JessMel, Pili, somas, ariyasy, tulgarita, Adriu, ELIZABETH, Yoca-26, Klara Anastacia Cullen, alejacipagauta, Cathaysa, Mary de cullen, LalhizGarcia, lagie, rjnavajas, calvialexa, Shikara65, Sully YM, Gabriela Cullen, Srher Evans, kaja0507, bbluelilas, rosy canul, patymdn, Cary, saraipineda44, freedom2604, PEYCI CULLEN, Hanna D.L, krisr0405, injoa, Liz Vidal, DenniChavez, myaenriquez02, Vanina Iliana, PRISOL, Ali-Lu Kuran Hale, LicetSalvatore, andyG, ztrella znxez y algunos anónimos. Nos leemos en el próximo ;)