Capítulo 11 - Entre rejas
Misao estaba sorprendida con la presencia de la persona que tenía a su lado, tragó saliva y yendo hacía atrás, se tropezó consigo misma hasta caer al suelo. Pero aún así la presencia no se inmutó por la caida de la joven, al contrario estaba más impasible que de costumbre.
-¡Que torpe es la Okashira de los Onis!..-exclamó con un eje de humor..-¿sorprendida?..-emitió una sonrisa.
-Sa...-se mordio los labios..-Saito, ¿qué haces aquí?.
-Lo mismo debo decirte a ti comadreja...-observó por ambos lados sin ver a nadie...-¿y el cubito, dónde lo has dejado?.
Misao agachó su rostro hacía abajo mientras el enrojecimiento de sus mejillas se iban haciendo más patente, desvió su mirada hacía su lado para soltar un suspiro.
-¿Lo has perdido?..-preguntó al soltar una bocanada de aire...-¡que desastre!.
Los ojos de la jovencita se iban llenando de más lágrimas ante las burlas del Lobo, aspiró con fuerza para cerrar sus ojos y ver el rostro de su amado. Él se había dejado atrapar para protegerla, para evitar que le hicieran daño, pero no se había dado cuenta que rechazarla para su seguridad le había destrozado interiormente al ver como le dañaban. Aún podía escuchar las sordas burlas de ese hombre, así que levantándose del suelo, clavó sus ojos humedecidos de lágrimas sobre los suyos de color ámbar.
-¿Lloras, por qué?...-preguntó con más humor.
-¡Estoy cansada de las burlas tuyas y reirte de Aoshi!..-exclamó con furia al apretar sus puños...-¡no se lo consiento a nadie, él es leal y muy bueno, así que no puedo permitir que tus burlas dañen su imagen!
Se mordió los labios mientras Saito la observaba fijamente mientras aspiraba el humo de su tabaco, veía la furia de la chica, veía sus ganas de matarlo y también veía su fuerza, el valor que se lleva en el interior.
-Nadie ha dicho lo contrario...-recordó el Lobo...-y Shinomori es alguien frío...-avanzó un paso a ella y aspiró el aroma que desprendía...-hueles a él.
-¿Cómo?..-soltó sorprendida..
Saito ladeó su rostro y sonrió con picardía.
-Sabes por que lo digo comadreja.
-¡¿Y qué?!..-saltó...-¡me da igual lo que tu mente retorcida puede estar pensando!...-miro el cielo y veía como estaba empezando a amanecer..
Su corazón comenzó a bombear con fuerza, debía irse rápido y rescatar a Aoshi, aunque no sabía donde podía estar escondido su amado. Estaba la posibilidad de presentarse en su boda y combatir contra Ninjai y vencerlo. Así podría decirle donde estaba el ninja.
Los nervios que estaba sintiendo se estaban dejando ver.
-No podrás vencerlos tú sola Comadreja...-habló Saito para la sorpresa de la chica.
-¿Y qué, debo hacerlo por Aoshi?.
Saito la agarró del brazo y apretándolo con fuerza, la atrajó hacía él para clavar su mirada en la de ella..
-Morirás y el cubito se sentirá culpable..
-¿Entonces tengo que dejarlo ahí?..-preguntó con sarcasmo...-¡no puedo, debo rescatarlo aunque sea sola!.
El lobo escupió su cigarro al suelo y pisándolo, crujió su cuello.
-Te repito que no estás sola...-habló pausadamente..
-¿Quieres decir que...?...-tragó saliva con sorpresa...-¿tú a mi, me...?.
Saito se dio la vuelta y comenzó a andar en la dirección contraria, dejando nuevamente sorprendida a Misao. El hombre se detuvo y mirándole de reojo...
-¿Piensas venir o quedarte aquí plantada como un bonsai?...-le preguntó duramente...-la vida de Shinomori está en peligro y tu piensas en las musarañas...
La jovencita asintió y salió corriendo para llegar a su altura. Le miró de reojo con asombro y curiosidad, no entendía que hacía el Lobo ayudándola en esta misión cuando a él nunca le había importado nada la vida de todos ellos. Siempre estaba por encima sus propios intereses y los demás no tenían significa alguno para su existencia.
-No quiero que pienses que lo hago por Shinomori, pero la banda de Ninjai lleva tiempo ejerciendo su propio lema y matando indiscriminadamente a todo aquel que se cruza en su camino...-emitió una sonrisa...-así que quién mata en mi terreno sin mi permiso, debe morir bajo mis manos..-le miro de reojo...-no lo hago por tu amorcito.
Misao cruzó sus brazos al asentir a las palabras del Lobo, como había esperado no lo hacía por ellos. Sino por sus propios intereses personales.
-¿Tendremos tiempo?..-preguntó la ninja...-si no estoy en mi boda, mataran a Aoshi..
-Tranquila...-murmuro el Lobo...-no está tan lejos, aunque si está bastante vigilado...
Mientras ellos iban hacía el hogar de Ninjai, Aoshi abrió los ojos y se incorporó del suelo para como el dolor del brazo seguía patente, apretó con fuerza sus puños y miró todo lo de su alrededor. Comenzó a caminar por la celda para ver como olía a humedad, arrugó su nariz y viendo como había una ventana en su celda, se fue hacía allí y observó el exterior, para verlo decorado con flores y adornos..
Entrecerró su mirada al saber por que estaban decorando el lugar de esa forma.
-¿Es precioso verdad?..-le preguntó una voz desde el final del pasillo...
-Ninjai...-susurro con rabia.
El ninja comenzó a caminar hacía Aoshi con los pasos decididos, mientras él gruñía y mantenía la vista fija en la figura que se dirigía hacía donde se encontraba. Ladeó su rostro hacía otro lado para ver como había dos hombres más custodiando a Ninjai.
-¿Tienes miedo a perderte Ninjai?..-le preguntó con burla...-¡parecen tus niñeras!
-Di lo que quieras Shinomori...-observó a sus hombres...-¡fuera de aquí!..-exclamó con orden y al verse en completa soledad...-¿cómo te sientes?.
-Bien pero estaría mejor si te pudiera matar..-soltó al momento de sentarse en el suelo sin dejar de mirar a su adversario...-¿no tienes nada mejor qué hacer?.
-Si, tengo una boda...-notó como Aoshi endurecía su rostro...-pero tu protegida está empeñada en matarte y creo que no asistirá hasta que no te salve...-explicó...-así que presiento que vendrá hacía aquí, lucharé con ella y aunque no la mataré, si me casaré con ella y luego hará lo que yo quiera...
-¡Ja!..-soltó Aoshi al cruzarse de brazos...-veo que no la conoces.
Nuevamente la tensión se dejaba notar entre los dos hombres. Se observaban fijamente con deseos de eliminar al otro, Aoshi deseaba salir de aquí con la esperanza de matarlo y estar al lado de Misao, pero estaba seguro que antes de hacer esa acción, debería enfrentarse a muchas trabas en su camino.
-¿No quieres ver tu último amanecer?..-le propuso...-recuerda que será el último y que morirás bajo mis manos..
-¿Y tú también lo estás admirando por última vez?...-le soltó Aoshi.
Ninjai cerró los ojos al emitir una sonrisa y chasqueando la lengua.
-Está noche tendré a Misao debajo mía y gimiendo de placer...-explicó ante la rabia del ninja...-es tan dulce y huele muy bien, aunque ya ha sido utilizada por otra persona...-clavó su mirada con rabia...-pero eso puedo evitarlo y por ese ultraje contra mí la castigaré duramente...-acercó más su rostro a la celda...-¿Quieres saber que le voy a hacer a tu protegida cuando tú estés bajo tierra?, creo que la castigaré con una paliza y usaré su cuerpo cuando a mi se me antoje, la trataré con despreció y...
Se tuvo que alejar de la celda por que Aoshi fue directo hacía él con unas claras intenciones. Respiraba agitadamente y solo deseaba ver cumplido su deseo. Hacerlo desaparecer de la faz de la Tierra. Ninjai dio dos pasos hacía atrás y sonrió con maldad...
-Nos veremos más tarde...-retrocedió más pasos...-tal vez te permito despedirte de ella, solo si mi bondad renace...-y desapareció soltando grandes carcajadas.
Aoshi apoyó su cabeza en los barrotes de la celda y suspiró con resignación, no sabía como iba a salir de ahí y su brazo herido solo le traía problemas.
-Misao espero que estés bien...-susurro.
El bosque que había antes de llegar a la guardia de Ninjai tenían que sortearlo, pero en más de una ocasión Saito detuvo el caminar de la chica para inclinarse en el suelo y enseñarle una trampa, a lo que Misao respondía con asombro.
-¿Y tú eres la Okashira?..-preguntó entrecerradamente...-¡no sabes moverte por un bosque!
-¡Eh!..-se llevó las manos a la cintura con morros...-¡si se moverme, solo que me ha pillado desprevenida!.
Saito esbozó una sonrisa maliciosa...
-¡Cuéntale el chiste a otro!..
-Eres un malnacido...-le dijo con rabia...
El Lobo se acercó a ella y entrecerrando su mirada...
-Pues este malnacido es el que te está ayudando...
-¿Me ayudas?..-esbozó una sonrisa.
-Te permito que me sigas...-volvió a caminar y así evitó que Misao viera su rostro levemente sonrojado por esa palabra.
La jovencita sonrió por esta pequeña victoria que tenía sobre el Lobo, se llevó las manos a su pecho y suspiró de alivio.
-¡Comadreja deja de estar en las nubes y ven!..-exclamó con rabia.
Mientras esto pasaba en el bosque, Okina bajo corriendo las escaleras del Aoiya para plantarse enfrente de los Onis y respirando entrecortadamente...
-¿Dónde está Misao?...-preguntó con temor.
-¿No está ahí?..-preguntó Shiro al ver la negación del anciano...-¿entonces dónde puede estar?.
Se miraron directamente a los ojos para saber la respuesta a esa pregunta. El terror se adueño en el rostro de Okina, no podía imaginarse que su niña se hubiera escapado y si era así, darían con ella y podrían matarla, además Aoshi no estaba tampoco...
-Está con Saito...-habló una voz que había entrado en la taberna, todos los Onis se giraron hacía allí para verlo con sorpresa...-van a rescatar a Shinomori...
-¿De qué hablas Cho?..-preguntó Okina...-¿qué está pasando?.
-Pues lo que te he dicho, la comadreja está con Saito para rescatar a Shinomori...
Todos se observaron curiosos ante esa revelación, mientras que Cho estaba en medio de la puerta esperando la ocasión perfecta para irse del Aoiya y dirigirse hacía donde estaba su jefe.
Continuará.
Holas! llevo una racha increíble jejeje.
Aoshi ha despertado y se ha encontrado en la cárcel con su peor enemigo...¿Quién de ellos saldrán con vida?¿llegaran Saito y Misao al escondite?¿y Cho?...
Muchas gracias a : Okashira Janet, K.kidda, Misao91, Lorena, Gabyhyatt y Aome por vuestros reviews. Nos vemos en los siguientes capítulos. chao y saludos.
