Capítulo 13 - Comienza la batalla.

Cuando el humo había cesado en el interior de la casa, Ninjai se acercó a la ventana por donde había escapado Cho y abriéndola para ventilar la sala, asomó su rostro para ver algo sobre ese intruso, bajó su mirada y se concentró en las pisadas que había ahí. Sonrió con satisfacción y alzando una mano...

-Buscar a ese desgraciado..-ordenó...-lo querio ver muerto.

Varios hombres asintieron a las ordenes del joven y salieron por la misma ventana donde había estado Ninjai hacía unos momentos. Justo en ese momento, otro de sus subordinados se acercó hasta él y hablando con cierto temor..

-Shinomori ha escapado...-soltó al tragar saliva.

Ninjai se giró con rabia hacía su hombre, avanzó hasta él y golpeándole en el estómago cayó al suelo, alzó su pierna y le golpeó rudamente en la cabeza, mientras su rostro se iba volviendo rojo de la ira.

-¡Maldito no sabéis hacer nada!..-exclamó con más furia...-¡¡por tu incompetencia tú vida será más que suficiente para salvar el poco orgullo que te queda!!.

Y siguió golpeándolo ante la mirada un tanto asustadiza de unos cuantos ninjas que estaban presente en la sala. Ninjai volvió a alzar su pierna para darle el golpe definitivo, cuando una voz más ronca que la suya lo detuvo...

-¡¡Ninjai!!..-gritó su padre...-¡¡no pierdas energías innecesariamente!!..-observó al maltrecho hombre...-lo ejecutaremos más tarde, pero ahora no debes gastar fuerzas, recuerda que Shinomori está suelto y es peligroso.

Ninjai golpeó el estómago del ninja y avanzó hasta su padre, se masajeó las manos y asintió a las palabras de su progenitor, y de este modo, salieron de la sala dejando mal herido al hombre. Mientras tanto Cho corría por el jardín de ese lugar y sus manos aún continuaban atadas. Se detuvo para normalizar su respiración y agunizó su oido, detrás suya venían varios ninjas, emitió una sonrisa y continuo su recorrido hasta la entrada de la guarida.

En las afueras Saito golpeaba el suelo con su pie, mientras estaba de brazos cruzados y observaba la puerta, estaba furioso por la tardanza de su espía y respiró ondamente para tranquilizarse, aunque en una situación así no era fácil. Él siempre tenía todo programado pero esta vez se estaba retrasando y si..."¿lo habían matado?" curvó sus labios con amargura, seria una verdadera lástima ya que era un subordinado muy eficiente, pero podría hacerse con otro igual de lerdo que él.

-¿Y Cho?..-preguntó Misao..-tarda mucho..

-¡Je!..-soltó con humor.

La jovencita le miro con curiosidad y curvando sus labios con desgana...

-¿No te importa la vida de Cho?...-tragó saliva al ver la mirada fría del "Lobo" clavada en la suya...-vale, seamos sinceros a nadie nos importa Cho pero..¿tiene sus cosas buenas no?...-el rostro del hombre cambió a uno burlesco y la rabia comenzaba a emanar del interior suya...-¡¡Saito háblame y no hagas eso, me pone enferma!!.

-¿Enserio?..-alzó una ceja...-en ese caso seguiremos igual..

Y se giró para darle la espalda y volver a estar rodeado de silencio, mientras la incredulidad azotaba a Misao. Definitivamente no entendía a ese hombre. Un ruido les llamó la atención y alzando su rostro vieron a Cho asomado y con una sonrisa, Saito gruñó y avanzó hacía la puerta.

-¡Date prisa imbécil!..-exclamó malhumorado.

-Tan amable como siempre...-murmuro entredientes Cho.

La puerta se abrió y ambos entraron al interior para encontrarse a Cho esperándolos y con las manos sujetas. Saito se acercó hasta él y alzando su espada, y ante este movimiento la escoba rubia cerró los ojos, le cortó las cuerdas.

Por fin si vio liberado y masajeándose las muñecas...

-Está bien custodiado...-comentó Cho..-hay muchos guardias, además hay unos cuantas que me persiguen...

-En ese caso les daremos muerte..-sentenció Saito y observando de reojo a la jovencita...-llevátela no puedo tenerla detrás mía como si fuera mi sombra, además me molestaría.

-¡No soy un estorbo!..-exclamó molesta...-puedo cuidarme de mí misma.

-¿Enserio?..-volvió a mirarla con humor Saito...-recuerda que has de matar, nada de dejarlos con vida si no, se reproducen como las bacterías...

-No voy a matar a nadie salvo a Ninjai..-soltó con orgullo...

Saito avanzó hasta ella y parándose enfrente suya se retaron con la mirada, la jovencita estaba un tanto asustada pero no podía echarse atrás. Mientras tanto Cho observaba la escena con mucha curiosidad, era increíble la fortaleza de la jovencita para oponerse a una orden de su cruel jefazo.

-Matarás..-susurro con una sonrisa.

-No..-le contestó con una sonrisa..

-¡Chicos!..-alzó la voz Cho para obtener su atención...-creo que estamos rodeados..

Saito y Misao se miraron alrededor para ver como habían sido rodeados en unos segundos y ante eso masculló con rabia el Lobo, jamás le había pasado algo así y todo había sido por culpa de la pequeñaja. Gruñó con rabia y se lanzó hacía esos visitantes poco oportunos.

En el interior de la casa, Aoshi abrió una puerta sin hacer ruido y encontró la sala de curas. Clavó su mirada al interior para verificar que no había nadie más en esa sala y volvió a mirar hacía atrás, entró a su interior. Con su mirada observaba el lugar en busca de vendas y demás utensilios para curar la herida de su brazo. Vio una armario repleto de antibióticos, lo abrió para ver como había tijeras, agujas, hilo...

-Perfecto..-soltó...-ahora solo debo curarme y salir a buscar a ese repelente muchacho.

Sintió como algo estallaba en su interior y llevándose la mano a su pecho, notó como su corazón estaba acelerado. Debía darse prisa antes de que Misao estuviera más en peligro.

Mientras tanto afuera, Saito limpiaba su espada con la ropa de un ninja muerto y soltaba humo de su cigarro, después de una batalla siempre venía bien un buen pitillo. Misao estaba apoyada en sus piernas mientras respiraba con más fuerza el aire que le faltaba. Y Cho estaba de brazos cruzados y con morros...

-Ella no va a venir conmigo, tengo que buscar mis espadas por que me he ido sin ellas...-soltó bruscamente..

-¿Tus novias no?..-le preguntó Saito con humor...-pues ahora también te encargas de la pequeñaja...-le señaló con rabia...-¡te dije que matarás, si no sabes hacer eso vete por donde has venido!.

-¡No me iré sin Aoshi!..-exclamó más molesta...-por eso estoy aqui.

-Ya lo sé...-meneó la cabeza con resignación...-por el amor del helado..

-¡Ostras!..-soltó Cho al golpear su mano con la otra y mirándola con picardia, sus mejillas estaban rojas...-¿es cierto qué has conseguido calentar a ese helado?..

Misao soltó un quejido de vergüenza y Saito golpeó la cabeza del espía por esa pregunta tan indecorosa por su parte.

-Será mejor que me vaya a buscar mis espadas...-comentó abatido...-nos veremos más tarde.

-Espero que no..-bufó Saito al comenzar a caminar y alejarse de ellos dos.

La jovencita se quedó parada en medio de todos esos cadáveres sin saber hacía que dirección tomar. Si se iba hacía la derecha estaría junto a Cho y a su pregunta indiscreta y además podían morir no se fiaba nada de ese ex-juppongatana, pero si se iba hacía la izquierda estaría con el hombre más odiado de todos, con sus ironías y se sentiría más segura. Suspiró con resignación y giró hacía la izquierda, no era tonta y prefería al Lobo antes que a Cho. Temía la pregunta de cierto hombre.

Saito sonrió al verla pero siguió ignorándola mientras iban acercándose hacía la casa.

Sempay recibió el aviso de uno de sus hombres de que estaban siendo atacados, curvó sus labios con amargura y observó de reojo como su hijo apretaba sus manos con rabia, definitivamente su prometida tenía agallas para presentarse ante ellos y retarles.

-Tranquilo hijo ya verás como la puedes vencer y convertirla en tu mujer...-le apoyo su padre...-solo es ella.

-Lo sé padre...-dijo fríamente...-pero es duro ver como esa perra que tengo por prometida quiere morir en mis manos antes que convertirse en mi esposa...-observó a su padre..-es como si quisiera reirse de mí y eso no lo aguanto.

El ninja tragó saliva y con un sudor pasando por su frente...

-No viene sola...-soltó ante la perplejidad de padre e hijo...-viene con dos hombres y uno de ellos tiene muy mala fama.

-¿Ha conseguido ayuda?..-preguntó sorprendido Ninjai...-¿quiénes son?.

-El hombre que hemos retenido antes y...-su cuerpo comenzó a temblar...

-¡No te calles ahora!..-exclamó molesto Sempay por la incertidumbre...

-Viene con Hajime Saito o mejor dicho Fugita Goro..

Ninjai alzó una ceja curioso ante ese nombre, jamás había oido hablar de ese tipejo hasta ayer por la noche cuando su prometida le nombró, pero tuvo que dirigir su mirada hacía su padre para ver como su rostro estaba contraido por la furia, avanzó hasta él pero Sempay se adelantó...

-Quiero muchos hombres custodiándolo todo, no debemos permitir que ese sádico venga hasta nosotros...

El ninja asintió y se alejó de ellos, mientras que la mirada de Ninjai marcaba curiosidad, deseaba saber quién era ese hombre tan peligroso para que su padre hubiera actuado de esa forma. Se le veía un tanto marcado por el miedo..

-Estamos en problemas si tu prometida tiene esa estrecha relación con él...-se fue hacía la ventana...-te aseguro que deberemos luchar con otra mentalidad por que ese tipo es muy peligroso, no se puede comparar con ninguno de tus otros adversarios..

-¿Tan peligroso eso?..-cuestionó Ninjai...-tal vez estás exagerando padre, recuerda que soy el mejor guerrero de todos los tiempos...

Sempay sonrió ante el egocentrismo de su hijo y negando con la cabeza...

-Antes de ser el mejor tienes que deshacerte de las viejas glorias hijo...-se mordió los labios.

Ninjai contrajo su rostro al escuchar eso, él siempre se había criado para ser el mejor pero ahora su padre le decía que había guerrero allá fuera más avanzados que él. Apretó con fuerza sus puños y se hizo una promesa a sí mismo, cuando venciera a Shinomori se encargaría de matar a todas esas viejas leyendas para hacerse con el más codiciado título.

Cho entró por una de las ventanas y aterrizó en el suelo, se levantó y apoyó su espalda contra la pared para quedarse en el anonimato. Comenzó a avanzar con su espalda pegada a la pared y con su mano intentaba abrir todos los pomos de puerta que se encontraban en su camino, sujetó un pomo y moviéndolo por ambos lados, sonrió al escuchar el ruido de que estaba abierta. Observó a su alrededor y entró al interior de esa sala para cerrar la puerta detras suya, apoyó su cabeza en ella y supiró.

Pero su corazón bombeó con fuerza al notar algo frío clavado en su mejilla y notando como se le clavaba sin remedio...

-¿Qué haces aquí maldita escoba rubia?..-preguntó fríamente la voz que le estaba amenzando con ese objeto...

-Shinomori...-murmuro Cho...-justo a la persona que no me apetecía ver...

Continuará.

Holas! por fin vuelvo con el fic...

Aoshi y Cho se han encontrado...¿será más amable el encuentro? y Sempay teme a Hajime Saito...¿se verán ellos?...

Muchas gracias por los reviews a misao91, K.kidda y Lorena por seguir pendientes del fic.

Nos vemos en los siguientes capítulos. Saludos.