Capítulo 14- El encuentro más deseado
Aoshi Shinomori entrecerró su mirada al escuchar las palabras de ese malnacido, apretó con más fuerza esa arma blanca y acercando sus labios al oido de la escoba rubia.
-Podría matarte ahora mismo...-sentenció con frialdad...-y a nadie le importaría tu misera muerte.
Cho tragó saliva y observándole de reojo, esbozó una diminuta sonrisa..
-Entonces no te diría donde está tu comadreja..
Esas palabras chocaron contra el ninja y golpeándole contra la pared, consiguió que se abriera una brecha en el rostro de la escoba rubia, apretó con fuerza su cuello y con la rabia emanar de su interior, le volvió a encarar...
-¡Retira ese adjetivo hacía ella o te mataré y no tendré piedad!..-se expresó furioso...-¿dónde está?.
-Aquí..-soltó...-con Saito.
Dio dos pasos hacía atrás y soltando al espía del Lobo, sus ojos estaban abiertos de la sorpresa. Cho se alejó más de ese ninja y masajeándose a sí mismo, pasó su mano por su frente para notar como algo húmedo resbalaba por ahí. Acercó su mano manchada de sangre hacía su campo de visión para ver claramente que el ninja había ejercido más fuerza de la debida. Le miró fijamente para verlo pérdido en sus propios pensamientos.
-¡Has sido muy brusco!..-se quejó...-he venido a buscar mis espadas y recibo un cordial saludo por tu parte..-se cruzó de brazos al obtener la mirada del hombre sobre la suya...-estamos aquí para salvarte...-vio como Aoshi levantaba una ceja con negación...-buenooooo, sabes que él no te diría eso y te contaría alguna mentirijilla, pero la misión es tu rescate y matar a Ninjai por sus contrabandos, aunque sabes perfectamente que ella hubiera venido sola y podría haber muerto, pero tranquilo por que está con él y jamás le pasaría nada, salvo que le entrará un ataque de estrés por su culpa y es lo más probable..-finalizó con una sonrisa.
Aoshi escuchó cada palabra de hombre y aunque no le hacía mucha gracia que ella estuviera por este sitio, sintió paz al saber que estaba con ese policía maniaco sin remordimientos algunos. Se acercó hacía Cho y cogiéndole del cuello con menos brusquedad que antes, lo acercó a su rostro...
-¡Dime donde se encuentra!...
-En alguna parte de la casa, aunque no lo sé..-se excusó..-nos hemos separados por caminos distintos..
El ninja le soltó del agarre y limpiándose las manos carraspeó con fuerza y abrió el pomo de la puerta con decisión, pero manteniendo su presencia como si fuera un misterio. Cho siguió sus movimientos con curiosidad y encogiendo los hombros decidió seguirlo, mejor acompañado aunque fuera mal, que solo y perderse la emoción del momento. Cuando iba a salir del cuarto, Cho alzó un dedo y con una sonrisa juguetona...
-¿Tú y Misao habéis...?..-no pudo acabar su frase al ver como los ojos azules y fríos del ninja se le clavaban en su piel y notaba como le estaba haciendo agujeros, como su piel se iba despedazando a cada segundo...
Dio por finalizada su curiosidad y siguió, aunque no muy cerca, al ninja.
Ninjai estaba dando vueltas alrededor de la silla donde su padre estaba golpeando su mesa con nerviosismo. Nunca había imaginado que ese tal Saito fuera tan peligroso y no entendía como lo consideraba una amenaza. Ese hombre era más mayor que él y por lo tanto sus fuerzas habían disminuido con el paso del tiempo, así que él era más fuerte y más ágil que ese Hajime Saito. No podía ser al revés y más cuando era un policia, todo el mundo sabía que los agentes de la ley eran de lo peor que había y que se les podía derrotar con facilidad o sobornar. Así que este no podía ser diferente en ninguno de esos términos.
-¡Imposible!..-exclamó con rabia.
-No te dejes engañar por su apariencia...-recordó Sempay...-la edad te hace desmejorar, pero parece que para él ha sido todo lo contrario, es más poderoso y cruel que antes...
-¿Entonces se le puede sobornar?...-le miró curioso.
Sempay esbozó una sonrisa y deseo en lo más profundo de su corazón que hubiera esa posibilidad, pero realmente lo dudaba.
Mientras tanto Saito entró por la casa por otras de las ventanas del edicio y Misao se sujetó con fuerza en el poyete de la ventana, pero sus brazos delgados no podían levantarla con más facilidad. Escalar el árbol que había más cerca de la ventana que haría de entrada había sido muy fácil, pero saltar y encomendarse al Dios para que fuera un salto con un final feliz, era más difícil y más si no había descansado por la noche. El Lobo miró de reojo como los brazos de la comadreja era lo único visible de su cuerpo y bufando con desgana, apoyó su pierna en el poyete y asomando su rostro por la ventana, la vio allí engachanda como una garrapata.
Esta acción consiguió animarle y esbozando una sonrisa irónica...
-¿Necesitas ayuda pequeña Okashira?...-le preguntó con humor consiguiendo que ella levantará su vista con maldad hacía la suya...-será mejor que subas antes de que sea al día siguiente...-se estiró con fuerza..-verás tengo muchas cosas que hacer que perder el tiempo y ver como estás colgada con complejo de mono.
-¡Calla!..-rugió.
-¡Estás fofa!..-exclamó con más burla...-tienes igual de enclente los brazos que ese maldito Battosai..
Curvó sus labios con más rabia al escuchar la crítica hacía sus brazos, ella no estaba tan flacucha como todos le decían, simplemente debía estar en forma para moverse con más agiliada y además estaba agotada, no había podido dormir y mucho menos reponer fuerzas después de la experiencia tan maravillosa que había vivido y luego su posterior carrera por los bosques con la compañia de ese hombre tan desagradable para todos.
-Déjame tranquila...
-Nadie te sujeta...-gruñó..-así que sube de una maldita vez...
Nuevamente enterró su rostro en la pared y aspiró con fuerza para coger las energías necesarias para hacer ese último esfuerzo y dejar de estar colgada como una mona. Iba a estirarse, cuando algo pasó por sus manos. Notó como la agarraban con dulzura y sus mejillas se sonrojaron al pensar que nuevamente tendría que lidiar con la mirada de reproche del Lobo.
-Me lo estará recordando eternamente...-murmuro rabiosa
Su cuerpo comenzó a elevarse hacía arriba y ella seguía inerte, era mejor no hacer ningún movimiento para que no se le cruzarán los cables a ese hombre y le hiciera la gracia de soltarle en pleno "vuelo" para que se estrellará contra el suelo. Aunque debía de borrar ese pensamiento, dudaba mucho que le hiciera ese daño más bien se lo haría emocionalmente.
Cuando llegó a la parte de arriba, cerró sus ojos para evitar mirarle y así conseguiría que su humor mejorarse o al menos eso esperaba. Notó como una mano rozaba su mejilla y eso la deslocó,..¿Saito cariñoso?. Abrió los ojos de golpe para pedir explicaciones cuando vio ante ella esa mirada que tanto deseaba y amaba. Sus ojos se humedecieron y esa figura se le estaba distorsionando, pero no importó eso, ya que notó como se aferraba a su cuerpo con un abrazo cargado de amor y cariño. Y ella no se quedo atrás, abrazó a ese hombre que tanto amaba.
Aoshi la aferraba con más fuerza hacía su cuerpo, pasar la noche sin ella después de lo que habían vivido, era demasiado doloroso. La amaba, la deseaba y quería estar siempre a su lado. Esbozó una sonrisa al escuchar como Misao soltaba un gemido causado por la emoción del momento y ante ese acarició su cabello.
-Ya estamos juntos Misao...-comentó el ninja..
Pero ella no podía hablar, su garganta se había quedado bloqueada ante él.
Cho carraspeó con fuerza para llamar su atención y con el sonrojo en su rostro vio que ese esfuerzo había sido innecesario, ahora mismo solo estaban ellos, y los demás espectadores no eran nada importantes. Desvió su mirada hacía su lado para ver como Saito esbozaba una sonrisa y sacudía el cigarro que había encendido, alzó una ceja al contemplar el extraño rostro de su jefazo, había algo raro y desconocido por su parte. Nunca había visto esa expresión en el Lobo y eso le descolocaba por completo.
-Aoshi y amor nunca han ido unidos..¿no le parece extraño su comportamiento?...-habló Cho...-¿dónde está el bloque de hielo?...-puso morros.
-Lo tienes ahí mismo..-soltó Saito...-solo que estás ciego.
Cho volvía a mirar hacía la pareja para ver como se había alejado y como Aoshi pasaba una mano por el contorno de los ojos de Misao para quitarle el resto de lágrimas que aún había.
-Sigo sin verlo...-se cruzó de brazos...-nos lo han cambiado.
-Te equivocas...-finalizó el Lobo.
Hajime se acercó a la pareja y tirando con brusquedad el cigarrillo al suelo, gruñó con fuerza...
-¡Basta de numeritos sentimentales, debemos matar a Ninjai y al carcamán de su padre!..-exclamó con rabia...-¡ya tendréis tiempo para las demás cosas!.
-No hace falta que me lo recuerdes...-sentenció Aoshi...-Ninjai es mío, y para ti el pellejo de su padre..
-¿Me dejas con las sobras?..-alzó una ceja.
-No es una sobra...-rugió..-es cómplice de que su hijo sea el prometido de Misao y por lo tanto es una muerte muy importante..
-¡Vaya!..-exclamó Cho al ponerse las manos en la cintura...-¿cuántos maridos vas a tener?.
-Uno...-soltó Misao...-y lo conoces bien.
Tanto Aoshi como Saito le fulminaron con la mirada y él giró su rostro hacía otro lado para juguetear con su pie. Se sentía fuera de lugar en este mini grupo. Comenzaron a caminar y Misao permanecía al lado de Aoshi.
Y en un momento en el cual el ninja avanzó con más rapideza que la joven, se acercó a Saito y aunque estaban a una distancia razonable, él movió sus labios para conseguir que el Lobo se detuviera de golpe y su rostro marcará la perplejidad de sus palabras, consiguiendo que el mensaje que le había trasmitido había quedado bien plasmado en su rostro. Ninguno le prestó atención pero Saito contempló como la figura del ninja iba marcando orgullo y desviando su mirada hacía la pequeña...
Sus ojos se volvieron tristes.
Continuará.
Holas! cuanto tiempo...
Por fin se han encontrado los enamorados y pronto vencerán todos los obstáculos que hay en sus caminos, pero..¿qué le ha dicho Aoshi a Saito?, ¿por qué el rostro impenetrable del Lobo se ha vuelto triste?.
Muchas gracias por los reviews. Nos vemos, saludos y chao.
