Capítulo 15- La propuesta

Veía como se iban alejando de él, pero es que las palabras del ninja lo habían pillado con la guardía baja, abrió más sus ojos para seguir observándolo, no entendía por que era tan radical en eso. Y aunque habían sido unas palabras bastante cortas, tenían un gran significado y eso le descolocaba..¿por qué a él?.

Cho se detuvo y mirando de reojo a su Jefazo, alzó la mano.

-Saito..-habló...-¿qué haces?.

Y ante esa pregunta los otros dos miembros del "equipo" se detuvieron y lo observaron fijamente. El Lobo veía la mirada de la comadreja marcada con curiosidad, pero la del ninja era distinta. Había determinación y veracidad. Tragó saliva y tirando el cigarrillo a un lado comenzó a andar hacía ellos. Su subordinado alzó una ceja con curiosidad..

-¿Qué te ha pasado?.

Y el Lobo entrecerró su mirada.

-¡Nada idiota!..-soltó bruscamente para ir en cabeza del "equipo".

Cho encogió los hombros y dirigió su mirada hacía Misao para ver como repetía su movimiento. Pero en Aoshi era distinto, su mirada estaba más marcada por la seriedad de su palabras, él era el único que podía hacer eso, desvió su mirada hacía ella y asentió a sus pensamientos. Solo él.

Las puertas del despacho donde estaba Ninjai con su padre se abrieron bruscamente y tanto padre como hijo, dirigieron sus miradas hacía allí. Observaron que había dos subordinados suyos y que respiraban agitadamente, cogieron aire y haciendo que estuvieran ansiosos por saber noticias, Ninjai golpeó la mesa con brusquedad.

-¡Soltadlo imbéciles!..-exclamó con rabia...-¡¿Qué está pasando?!.

-Han entrada en la casa y están por los pasillos...-explicó uno...-están enfrentándose con muchos de nuestros hombres pero no son obstáculo para ellos...

-Además..-siguió el otro atrayendo la mirada de Sempay...-Shinomori va con ellos, ha podido escapar de la cárcel y también hay una chica pequeña.

Por primera vez en mucho tiempo sonrió con malicia, ella había venido y era perfecto. Si mataba enfrente de su prometida a ese "tutor" ella tendría que casarse con él a la fuerza y luego podría castigarla por su osadía. Sempay dirigió una mirada hacía su hijo y cruzándose los brazos..

-¿Es tu prometida?..-le preguntó seriamente al ver como su hijo afirmaba...-entonces hay que hacer algo contra su osadía, ¿no crees?.

-Mataré a Shinomori..-apretó con fuerza sus puños...-y luego me casaré con ella.

-Se ha reido de ti, ¿vas a consentir su atrevimiento?..

-Si padre...-le miró con decisión..-por que le haré sufrir en vida.

Sempay se sentó en la silla y llevándose sus manos a su mentón, su mirada fue cerrándose a cada instante. Había tenido una idea y era mejor enfrentarse a ellos que permanecer escondidos como ratas. Se levantó de la silla y cruzando sus manos detrás de su espalda, anduvo hacía sus hombres para plantarse enfrente de ellos y mirarle con fiereza.

-Una tregua..-vio la sorpresa reflejada en ellos...-tranquilos, no nos vamos a rendir pero es mejor que nos enfrentemos a esos idiotas y recuperar tu orgullo mancillado por esa niñata...-dirigió su mirada hacía ellos...-nosotros nos enfrentaremos a nuestros enemigos, así que debemos detenerles y llevarles a la Gran Sala.

-¿Allí padre, por qué?..-preguntó extrañado...-es un sitio sagrado.

Sempay sonrió.

-Y más lo será cuando matemos a los intrusos...-tragó saliva..-quiero que les ofrezcáis la posibilidad de luchar con nosotros en la Gran Sala, cara a cara y un combate a muerte..

Ambos hombres asintieron, saludaron con respeto a su Señor y salieron en busca de los intrusos para hacer ese pacto. Mientras tanto la sala volvía a estar vacia y Ninjai se acercó a su padre...

-Yo lucharé contra Shinomori...-soltó bruscamente...-es mi deber y debo restaurar mi honor mancillado..

-Y yo contra Saito...-curvó sus labios...-ese hombre es peligroso, pero los ninjas somos más astutos y tramposos..-le guiñó un ojo...-le venceré aunque tenga que usar trucos sucios..

Ninjai comenzó a emitir una sonrisa cruel. Muchas veces habían usado esos viejos trucos y siempre eran para su propio beneficio. Y después de un tiempo sin utilizarlo iba a ser el mejor momento para hacerlo, pasó su lengua por sus labios y después de eso, se haría con Misao y la castigaría por el resto de su asquerosa vida.

Mientras tanto nuestro grupo de asalto iban por los pasillos de la casa dejando rastros de cadáveres y sangre. Salvo Misao que en ningún momento se había ensuciado las manos. Escuchó un bufido detrás suya y vio como Cho tenía su rostro agachado, dio dos pasos hacía atrás y lo miró curiosa.

-¿Qué te ocurre?..-le preguntó.

-Mis espadas..-murmuro...-sin ellas no soy nadie..

-Ya sigues siendo nadie con ellas...-soltó bruscamente Aoshi.

Misao le miró con algo de maldad a las palabras rudas de SU chico. Pero el ninja no se inmutó y se detuvo con los brazos cruzados.

-¿Y por qué no las vas a buscar?..-le propuso la jovencita...-si las encuentras estarás más contento.

-No puedo..-soltó con morros..-debemos acabar la misión y luego las buscaremos, aunque mejor dicho las buscaré yo solo.

La jovencita se llevó las manos a su mentón y con un destello de iluminación en su mirada, colocó ambas manos en sus hombros. Aunque para llegar a la altura del chico se tuvo que poner de puntillas. Le sonrió con suavidad y...

-Después de esto yo te ayudaré a buscarlas...-vio la mirada perpleja de todos...-te lo digo enserio, no te preocupes que tendrás una compañera de búsqueda.

-¿Enserio?..-tragó saliva más asombrado que antes...-¿no me mientes?..-volvió a insistir para ver la afirmación encolerizada de la chica, curvó sus labios y dándole la espalda...-¡me estás mintiendo!.

-¡Qué no bobo!..-exclamó molesta.

Cho se mordió los labios y alargando su mano, escupió en su propia palma. Ante está acción Misao sintió una inmensas ganas de vomitar. Vio con repugnancia como le extendía la mano y haciendo esfuerzos por no golpearle, escuchó sus palabras...

-¿Tenemos un trato?..

Misao le miró de reojo a Aoshi, pero él no le prestaba la atención debida. Así que bufando con desgana y con asco, hizo lo mismo que él y escupió a la palma de su mano.

Y las estrecharon

-Es asqueroso...-murmuro la jovencita.

-Es un trato preciosa...-respondió con una enorme sonrisa.

Toda esta acción pasó desapercibida por el Lobo, desde el encuentro con Shinomori y con eso sus palabras, estaba ausente de todo. Seguía dándole vueltas al asunto y se maldecía con rabia al verse en esta situación, jamás se había comportado así ante unas palabras, pero es que ninguna de ellas tenían ese significado.

Volvió en sí al escuchar unos pasos cortos que se iban acercando a ellos, levantó su mirada hacía la parte en donde provenía el ruido y vieron como se acercaban unas sombras. Todos se pusieron en guardía y estaban listos para atacar, cuando se les tiró un pañuelo blanco enfrente suya. Se miraron los unos a los otros con perplejidad y una voz ruda se dejó escuchar por el pasillo...

-¡Venimos desarmados!..-se expresó uno de ellos.

-¿Y?...-inquirió Saito...-más tonto habéis sido al venir así ante mí.

De entre las sombras apareció unos cuantos ninjas y ambos grupos se miraron con desconfianza.

-Tenemos una propuesta por Sempay y que nos beneficiará a todos...-dijo un ninja.

-¿Entregar a Misao?..-preguntó con burla Aoshi...-¡ni hablar, ella no se irá de mi lado!..-apretó con fuerza su espada.

Los ojos de Misao comenzaron a lanzar rayos de pasión hacía su amado y Cho al ver ese gesto en sus ojos, meneó la cabeza con negación. Seguía siendo la misma comadreja de siempre. Uno de ellos lanzó una piedra envuelta en un papel y Saito la miró detenidamente, se agachó y la recogió. Quitó el envoltorio y comenzó a leer, bajo la atenta mirada de Aoshi.

Los labios de Saito se agradaron con maldad y tirando el papel hacía el ninja, extendió su espada hacía ellos.

-¿Luchar en una sala?..-alzó una ceja con resignación...-¿tiene miedo de qué le destrocemos la casa?...-esbozó con mayor amplitud sus labios...-ese carcamán se cree que somos tontos, allí puede usar trucos contra nosotros..-observó de reojo a Shinomori...-¿tú qué crees?.

-Es una trampa..-murmuro con rabia al apretar el papel...-pero es la única que hay para matarlo con lentitud y hacerle sufrir..-le devolvió la mirada...-¡iremos!..-exclamó con orgullo...-¡y los mataremos!.

El Lobo asintió y encendiéndose un cigarrillo, soltó el humo del pitillo. Escupió al suelo y habló roncamente...

-Vamos a ese encuentro maravilloso.

El grupo invasor se acercó hacía ellos, pero seguían manteniendo la distancia entre sí. Las desconfianzas no habían desaparecido de su alrededor. Misao sintió como la mano de él agarraba la suya y la apretaba con fuerza. Sintió como la calor que desprendía Aoshi comenzaba a devorarle la mano y deseaba que todo esto acabará y volvieran a estar juntos, como anoche.

Sus mejillas se sonrojaron ante estos pensamientos tan inoportunos. Y agáchando su rostro se dejó guiar por su ninja. Caminaron por varios pasillos y la paciencia de Saito comenzaba a menguar a cada instante, gruñó con fuerza al notar como el momento del encuentro se estaba retrasando. Pero cuando iba a quejarse por este tiempo pérdido, vieron unas enormes puertas al final de ese mismo pasillo, devsió su mirada hacía Aoshi y éste le devolvía el gesto.

-Ya era hora, maldita sea...-murmuro rabioso.

Los hombres de Ninjai, abrieron la puerta y alzando sus vistas los "invasores" vieron en el centro como Sempay y su hijo los estaban esperando. Sus rostros estaban alegres, no dejaban de mostrar la sonrisa de victoria que deseaban tener en contra de ellos.

Por un momento Misao se aferró con fuerza al brazo de Aoshi y ante esta acción, la mirada de Ninjai relampagueo con furia. La jovencita sentía un extraño miedo que le había azotado de repente. No quería estar cerca de ese joven, lo odiaba y deseaba que todo acabará y seguir su nueva vida con Aoshi.

Levantó su mirada y lo vio má serio de lo normal, en ningún momento desvió su mirada hacía ella, solo la mantenía unida con su prometido.

-Ser bienvenidos..-habló Senpay.

-¡Déjate de rollos viejo!..-se expresó Saito...-¡No hace falta que enmascarés esa bondad, sabemos a que hemos venido!.

-Aunque tengamos este destino tan cruel, siempre hay que ser educado..-corroboró Sempay molesto.

-¡Eso es para los necios!..-escupió Saito al suelo...-¡no para nosotros!

El Lobo tiró el cigarrillo ante la mirada molesta de Sempay y le devolvió una sonrisa cruel, sacó su espada de su cinturo y el policía comenzó a moverla enfrente suya..

-¡Estoy listo para matarte¿y tú?!..-le preguntó Saito.

-También..-comento Sempay.

Aoshi avanzó un paso y alzando su espada en dirección a Ninjai.

-Vengo a retarte como fue la condicción de Mackimachi para que fuera posible la boda...-soltó con rabia..-te venceré y te mataré, así no te acercarás a ella..

-Creo que hablas demasiado Shinomori...-se inclinó con reverencia en son de burla..-tú estás herido y yo estoy sano, así que la suerte está echada hacía mi lado.

-Niñato necio..-sonrió con malicia...-no sabes con quién te vas a enfrentar.

Misao y Cho se alejaron de ellos para poder presenciar el combate, pero la joven se llevó una mano en su pecho y notó como se contraía. Algo no iba bien y sintió como una angustia se estaba revelando en su interior.

Continuará.

Holas, por fin el momento más deseado.¡El combate!

¿Quién ganará? y ¿qué le ocurre a Misao?

Faltan pocos capítulos para el desenlace.

Muchas gracias a : Barbara-Maki, Cleoru Misumi,K.kkida, Okashira Janet,Misao91, Gabyhyatt, Nany hatake y Lorena. Por vuestros reviews y por seguir expectantes al fic.

Nos vemos y saludos. chao.