El prometido de Misao,¡Aoshi reacciona!.

Aclaración: Antes que nada he de advertir que uno de los dos muere y no podrán estar juntos. Lo sé, me vais a odiar pero quería escribir un final triste y no encontraba el fic adecuado, hasta que decidí re-formar este. Pero tranquilas que el próximo será feliz y tendrá un final distinto a este. Así que aviso que habrá lágrimas. Gomen.

Capítulo 19 - Una triste despedida.

Primer final

Se mordió los labios al sentir como la punta de la espada se clavaba en su cuello, no le iba a dar el gusto de llorar. Su prometido no se lo merecía y jamás se rebajaría a su nivel. Curvó sus labios y aspirando con fuerza, le devolvía la mirada con desafío. Jamás le aceptaría, para ella solo estaba su amado Aoshi y este ser no le era importante.

Apretó con fuerza su Kunai y levantándose con dificultad del suelo, sintió como todas las miradas estaban clavadas sobre ella, desvió su mirada hacía Saito y Cho, podía ver la angustia reflejada en sus rostros y se sorprendió de ver esa sensación y más cuando provenía de ese sádico policía. Esbozó una tierna sonrisa que consiguió ponerles nerviosos.

-¿Qué decides?..-volvió a preguntar Ninjai.

Aoshi se tensó al escuchar las palabras y más angustia sentía al ver como su Misao estaba mirándoles fijamente a todos, era como si quisiera despedirse de ellos. Ella no podía hacer eso y mucho menos arriesgar su vida por él, volvió a dar un paso hasta ella, pero súbitamente la mirada de la joven se clavó en la suya.

Le negaba con la cabeza y gruñía al ver sus ojos humedecidos, ella se estaba despidiendo de él y lo estaba haciendo de esa forma. Había tomado la decisión de cogerlo a él, antes que protegerse a sí misma. Apretó con fuerza sus puños para impedir eso, pero Misao movió sus labios y al final de esa ejecución esbozó una linda sonrisa. Quería verlo por última vez, ver esos ojos que tantas veces había admirado y que siempre había amado.

Su corazón bombeo con fuerza al ver esa escena, el cigarro que había en sus labios cayó al suelo al contemplar la despedida de los amantes. No era imbécil y estaba bastante claro que la pequeñaja estaba punto de dar su vida para evitar acabar en las garras de Ninjai, escupió al suelo al pensar en ese ser.

Y entonces solo estaban ellos en ese juego de miradas, en esa despedida muda y en esa sensación de desesperación, hubiera deseado que él venciera a Ninjai y así proclamarle su esposa, pero no podía seguir jugando con la vida de su Aoshi. Él continuaba herido y no podía cargar todo el peso de la responsabilidad en sus hombros, además ella era la Okashira de los Onis y no podía estar indiferente hacía su futuro. No hacía falta pasar por el altar para mostrar al Dios que estaba casada, ella ya se sentía la esposa de su Aoshi y estaba muy orgullosa de serlo. Tragó saliva y le lanzó un beso.

Y eso fue el detonante para la desesperación que se formaba en el corazón de Aoshi.

Misao le devolvió la mirada a Ninjai y apretando con fuerza su kunai, avanzó hacía su prometido. Agarró la punta de la espada con su mano liberada y apretándola con fuerza, consiguiendo que comenzará a brotar sangre de su mano, se acercó hacía él cargada de odio. Jamás estaría con ese asqueroso bicho, antes muerta que permitir que sus manos jugaran con su cuerpo. Le escupió en la cara, ante la sorpresa del joven.

-¡No voy a casarme contigo Ninjai, así que olvídate del asunto de una vez!..-rugió con rabia..-¡antes muerta que unirme ante tí!

La rabia comenzó a brotar de su interior y curvando sus labios apretó más la espada contra ella.

-Que así sea maldita mujerzuela.

Y todo lo que ocurrió, paso en una décima de segundo. Tuvo que hacer el movimiento rápido para poder dar en la diana. Sabía que si fallaba moriría sin remedio alguno, pero debía hacerlo. Tenía que arriesgar su vida por lo que amaba y ese era Aoshi Shinomori. Pudo sentir como se acercaban hacía ellos con velocidad, el grito desgarrador del ninja y las maldiciones de Saito, pero esta vez daría en el blanco y no fallaría.

Su felicidad dependía de ella.

Y efectivamente, esquivó el ataque de Ninjai que iba a ser mortal, pero aún así el ataque le dio en el pecho. Pero ella pudo hacer su último esfuerzo antes de caer al suelo.

Su cuerpo cayó con brusquedad en el suelo, sus labios temblaban y sentía como el frío se estaba apoderando. Aunque le había dado, sabía que la estocada no era mortal al instante y que había posibilidades de curarla, aunque dudaba de eso. Presentía que este iba a ser su último momento y quería saborearlo. Escuchó el grito de Ninjai al sentir como la kunai estaba clavada en su pecho y concretamente en la zona del corazón, sus piernas se doblegaron y cayó al suelo, respiraba copiosamente y podía ver el temor en sus ojos a la muerte, ella si había acertado y no habría posibilidad de salvación.

Notó como sus cuerpo era elevado y llevado a la calor de otro. Giró sus ojos humedecidos hacía el origen de todo su amor y lo vio descompuesto. Pasó su mano por las mejillas de ella sin poder reprimir las lágrimas que estaban brotando de su interior. Aoshi Shinomori le daba la espalda a su enemigo y solo se concentraba en ella. Gimió y se retorció del dolor que estaba notando en lo más profundo de su ser.

-Misao no me dejes..-susurró con dolor..-¿por qué lo has echo?, ¡eres...!..-se mordió los labios..-¡tonta!..-las lágrimas resbalaban por sus mejillas y Saito le dio la espalda, necesitaba privacidad.

-Aoshi..-susurró con dolor y alzando una mano, le acarició la mejilla..-no podía permitir que arriesgases tu vida, no estaría feliz el saber que no hice nada por ayudarte, no soy débil y debía luchar por nosotros.

-Boba..-volvió a murmurar para abrazarla con fuerza..-ya me has ayudado más de lo que merezco, pero arriesgar tu vida sabiendo que vas a morir es de imbéciles, yo solo quiero estar contigo pero si has de morir, no me vale el trato, prefiero irme yo que irte tu de este mundo, ¿qué mal has echo?..-comenzó a besarle por todo el rostro..-no quiero que te vayas y me dejes solo, sin ti no soy nada y viviría en el infierno, sabiendo que tú has muerto y no he echo nada para protegerte.

Misao esbozó una sonrisa al escuchar las palabras de su ninja. Él había echo mucho por ella y estaba agradecida a eso. Sus ojos se humedecieron. Paso nuevamente su mano por esa mejilla tan cálida, aquella que le había vuelto loco de excitación la noche anterior, sus ojos llorosos como estaban no estaban preparados para el instante de ahora.

Si había calidez en ellos, se volvieron fríos al presentir algo. La estrechó con más fuerza a su cuerpo al sentir como algo se incrustaba, su respiración se detuvo y vio la perplejidad en la mirada de Misao y sintió el gruñido de Saito al darse cuenta de lo que había ocurrido. Un metal se había incrustado en su corazón, perforándolo al momento y notó como su cuerpo perdía fuerza y como comenzaba a desvanecerse a ese nuevo mundo, escuchó la respiración agitada de ella y antes de que su mundo se volviera oscuro para siempre.

Dijo tres palabras con un gran significado.

-Te quiero Misao..-y cayó encima de la ninja completamente muerto.

Rompió a llorar con rabia y aunque lo zarandeaba, no podía creer lo que había ocurrido. Ninjai le había clavado la espada a traición y él se había interpuesto en su camino, dando su cuerpo como diana. Su prometido le miraba con rencor al ver que su ataque había fallado, él deseaba matarla a ella, por que quería saborear la muerte de esa mujer en sus propias manos, ya que había tenido la osadía de retarle y de mandarle a la muerte.

-Maldita..-mascullo al soltar sangre por su boca..-te ha protegido el inútil.

-No..-soltó con dolor..-Aoshi no, ¿por qué?.

Se abrazó con más fuerza al cuerpo inerte de su amor. Pero no sintió ningún gesto de vida en el. Definitivamente su Aoshi Shinomori había muerto por ella. Saito avanzó hasta Ninjai y alzando su espada se la clavo en el cuello.

-¡Muere bastado idiota!..-apretaba con más fuerza la espada, notando como temblaba el cuerpo vacío de Ninjai.

Alzó su mano hacía Cho que se acercó hacía la pareja de enamorados y abrazando a Misao, comenzó a separarla de Aoshi. Pero ella se aferraba con fuerza, no quería irse y ya que tenía un pie en el mundo de los muertos, quería continuar con ese camino, así se podrían reunir y estar juntos para siempre, pero la escoba no estaba a favor de hacerle caso.

Y con tanta sangre derramada por parte de Misao, sus ojos se cerraron y cayó débilmente a los brazos de Cho. Este la agarro con fuerza y presionando la herida para evitar que saliera más sangre.

-¡Vete Cho!..-le grito Saito..-¡¡llévatela lejos de este sitio!!.

-¿Qué vas a hacer tú?..-le preguntó con terror.

Saito desvió su mirada hacía el cuerpo de Aoshi que yacía muerto y curvando sus labios.

-Una despedida y una promesa..-volvió a mirar a su subordinado..-¡no te entretengas que la vida de la comadreja depende de tí, así que lárgate estúpido!.

No se lo pensó dos veces y levantándose se alejo de esa sala y paso por los ninjas que habían sido subordinados de Ninjai, observaron todo con terror y liberación. Pero no pudieron sonreir más al ver como Saito les miraba, jugaba con su espada y la alzaba hacía ellos.

-Iros ahora que tenéis oportunidad para salvaros, pero recordar que yo os perseguiré y os daré muerte..-dijo fríamente..-todo vuestro clan caerá bajo mis manos y cuando consiga eso, habré cumplido mi promesa.

Y tal como había ordenado el Lobo, todos salieron corriendo y volviendo a dirigir su vista hacía él, doblo sus piernas y pasando su mano por los cabellos de ese formidable guerrero.

-Te prometo bloque de hielo que cuidaré a la pequeñaja, nadie le hará daño mientras yo siga con vida..-cerró los ojos y asintió..-tienes mi palabra Aoshi Shinomori.

Se levantó y despidiéndose de él, comenzó a salir de esta gran mansión.

Diez años después...

Abrió los ojos al sentir como alguien se apoyaba y con la mirada borrosa, vio el rostro de su amado. Sonrió con tristeza al pensar que todo había sido un sueño, pero desgraciadamente ese rostro le miraba preocupado y alzando su mano acarició su mejilla.

-Mamá, ¿Estás bien?..-le preguntó dulcemente el dueño de ese rostro.

Misao desvió su rostro al mirar como su hijo le miraba fijamente, esa mirada tan exacta a su difunto amado le observaban con preocupación. Alzó su mano para remover los cabellos de su hijo.

-Estoy bien Aster..-soltó Misao..-he tenido una pesadilla.

-¿Otra mamá?..-repitió curioso..-¿siempre sueñas lo mismo?..-le preguntó curioso al tirarse a su pecho para abrazarla..-¿y qué ves?.

-A tu padre..-le beso los cabellos..-¿qué haces aquí?.

Aster se incorporó del abrazo de su madre y sonriendo con pureza.

-Ha venido el tío..-vio como su madre curvaba sus labios con desgana..-quería hablar contigo.

-Aster..-habló Misao al levantarse de su futón..-¿cuántas veces te he dicho que no es tu tío?.

El pequeño bajo la cabeza con tristeza, sabía que no era su tío pero el hombre le caía muy bien, aunque a veces podía ser muy irónico y la mitad de las cosas que decía no las entendía. Jugueteó con su pie y le miro con tristeza.

-Muchas veces mamá, pero no puedo evitar llamarlo así.

La comadreja bufó con desgana y bajando a la planta de abajo se encontró con esa persona que no la había abandonado en diez años. Siempre había estado a su lado y muchas veces se preguntaba por que continuaba ahí. Se colocó enfrente de esa mirada tan desdeñosa y calculadora y cruzando sus brazos.

-¿Qué quieres Saito?.

El Lobo tiró el cigarrillo al suelo y escupiendo le devolvió la mirada.

-Quería comentarte que he decidido llevarme a Aster a entrenar..-vio la perplejidad reflejada en su rostro..-no voy a permitir que el hijo de Shinomori olvide sus raíces de ninja, además todo el clan de Ninja fue devastado hace unos días..-cerró los ojos..-me ha llevado trabajo buscarlos en estos malditos diez años, pero al final he conseguido eliminarlos a todos.

Misao sintió como su corazón encogía ante esa noticia, pero meneando la cabeza.

-¡No te llevarás a Aster a entrenar!..-soltó furiosa..-¡no permitiré que mi hijo este en las manos de un policía psicópata!.

Saito le miro con dolor ante esas palabras y acercando su rostro al suyo, esbozo una mueca.

-Le prometí a Shinomori que te protegería y seguiré haciéndolo aunque te cause repulsión verme a tu lado..-sonrió con maldad..-además Aster necesitaba un hombre a su lado y soy la persona indicada para ese trabajo y enseñaré a ese niño a ser el mejor, se lo debo a Shinomori y además soy un hombre de palabra, comadreja.

Todo su interior dio un vuelco al escuchar esas palabras y ahora entendía esa necesidad de permanecer a su lado en cada momento, en no dejarla sola, ni siquiera el día que Aster vino al mundo. Siempre había estado a su lado, incluso en los momentos que le culpaba de haberla alejado de él. Agachó su rostro y aspirando con fuerza el aire que le faltaba.

-Quiero que me lo devuelvas de una sola pieza.

Saito chasqueó la lengua con burla.

-Por supuesto comadreja, el clon del bloque de hielo volverá a tu lado sin un solo rasguño mortal.

Y se alejo para acariciar los cabellos del pequeño, mientras este le sonreía con cariño y el Lobo le guiñaba el ojo con malicia.

Definitivamente nunca estaría sola y el Lobo seguiría a su lado, para protegerla a ella y a su hijo. Alzó su rostro al cielo y evitando que se humedecieran con rapideza.

-Siempre defendiéndome e incluso haciéndole jurar mi protección hacía ese hombre que despreciabas..-cerró los ojos..-te quiero Aoshi y siempre será así.

Fin de la primera parte

Holas, un capítulo MUY largo y bastante extendido, en donde hemos visto hasta el hijo de Aoshi.

Sé que ha sido triste, pero como he comentado me apetecía un lado tristón en esta historia, pero no desesperéis que veréis el final feliz en el siguiente.

Ya sabéis cuales fueron las palabras de Aoshi. Y Saito era la persona indicada para cumplir con su misión.

Muchas gracias a :Gabyhyatt, Okashira Janet,misao91,Natsumi Niikura, lorena, Kunoichi Karlá,amary-san**,yun_tao_19,x_Misao_X,lorena, ferny,Cleoru Misumi,Barbara Maki,, Nany Hatake y a todos los demás por seguir pendientes de este fic.

Nos vemos en el siguiente final. saludos y abrazos. chao.