Capítulo 1-2: Más decisiones.

(Voz de Charlie)

"Buenos días Billie." Le saludé bajando del coche con ayuda de Sam y Jared. "¿Qué tal estás?"

"Bien." Me dijo suavemente. "A nuestra edad... Estoy un poco cascado ya, pero son cosas de la edad."

La verdad es que sí, teníamos ya casi 85 años en mi caso y los 90 en el suyo, ambos teníamos agilidad más o menos para nuestra edad, pero necesitábamos ayuda; y al menos él había sido bendecido con una familia grande y vecinos, yo estaba solo en mi casa. Mi hija con su marido y la familia de este se habían ido a Europa hacía mucho tiempo, luego poco a poco habíamos ido perdiendo el contacto porque yo estaba mayor para viajar solo y ellos siempre estaban muy ocupados. Sin embargo, Billie había tenido más suerte en ese sentido.

"Se sigue sin saber nada de Jacob ¿no?" Le dije.

"Sí, vino hace unos días, hizo una visita corta y volvió a irse." Me dijo. "Ha venido a ver al perro."

Hacía ya unos años que la familia política de Billie le había regalado un perro guardián para que le hiciese compañía ahora que su hijo se había ido con su mujer cuando a ella la destinaron a otro lugar.

"¿Qué tal está el pobre animalito?" Le pregunté. "¿Sigue aullando tanto por las noches?"

"Sigue aullando, pero ya no tanto." Me dijo. "Ya no muerde, me preocupa un poco."

"Igual deberías ir pensando en... ya sabes, ponerle una inyección." Le sugerí. "No te sirve para nada y además solo te da problemas."

"Me hace compañía, además... ahora ya es casi como mi hijo." Afirmó Billie mirándolo tristemente mientras le quitaba la comida vieja y le ponía nueva y un cuenco con agua.

La verdad es que el perro parecía el espíritu de la golosina. Estaba flaco, la piel parecía estar pegándosele un poco a los huesos ya y parecía reaccionar un poco al oír gente.

Parecía mirarnos según llegábamos y luego volvía a su mundo.

A veces me parecía un poco como una persona, aunque el perro parecía estar mal.

"Desde luego... si planeaban hacerte un regalo creo que se equivocaron de cabo a rabo. Creo que el perro está tarado." Afirmé yo.

"Está enfermo." Me dijo. "Le estuvieron tratando hace tiempo, pero ahora como ya no reacciona violentamente no le dan medicina; solo le inyectan vitaminas y suero de vez en cuando..."

"Billie... acabamos de llegar a casa..." Dijo una voz femenina canturreando. "Te dejo las compras en la nevera. Hombre, Charlie." Dijo Sari entrando con una sonrisa. "¿Qué tal estás?"

La verdad es que la chica estaba preciosa, debía tener ya más de veinte años y seguía aparentando los 17 o 18. Según su abuelo, acababa de regresar de su universidad en el extranjero para pasar el verano allí, con él.

"Jay... tienes que comer, por favor..." Le dijo Sari acercándose al perro y acercándole la comida más. "Por favor..."

Con cuidado el perro acercó un poco el morro y mordisqueó la comida.

"Increíblemente ella es la única que puede hacerle comer algo." Me dijo Billie susurrándome mientras veía cómo Sari le daba de comer al pobre animal.

"Se nota, se nota." Afirmé.

"Sari..." Le llamaron Claire y Seth desde fuera. "Ah, perdón, no sabíamos que..."

"Hola Billie." Me dijo Seth. "¿Qué tal estás?"

"Aquí andamos." Le dije sonriendo. "Un poco tocado pero..."

"Claire... ¿os importa ir haciendo algo para comer, por favor?" Le dijo Sari. "Jay vuelve a negarse a comer..."

"No te preocupes, quédate aquí el tiempo que necesites." Le dijo Claire.

La verdad es que el cabrón del perro se llevaba muchas atenciones. Le cuidaban como si fuese una persona.

"Charlie, me he comprado una baraja de poker nueva, Billie me prometió enseñarme a jugar ¿te apetece unirte a nosotros?" Me dijo Seth.

"Hombre, desde luego." Afirmé. "Yo era un hacha cuando tenía tu edad."

"Sari, cariño. Cuando acabes vente a casa ¿vale?" Le dijo su abuelo. "Creo que tenías correo."

"Primero voy a estar aquí un poco." Afirmó suavemente cortando más trocitos de carne pequeños y dándoselos al perro.

"Hay que ver que atenta es tu nieta con el perro." Le dije a Billie cuando salimos.

"Es que su padre le ha trasmitido su amor por los animales." Afirmó Billie. "Además, como era el perro de su familia."

"El preferido de su padre." Afirmó Seth. "Así que es a la que más le duele verlo tan deprimido."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Sari)

"Papi... por favor, tienes que comer." Le dije apenada. "Te estás quedando en los huesos..."

Me rompía el corazón aún más el tener que verle en ese estado. Antes había estado fuerte, pero ahora, después de unos años en tratamiento de calmantes y sedantes para cortar su agresividad contra todo el que se acercase que además le había supuesto llevar un bozal para evitar que nos mordiese, ahora estaba el pobre totalmente atontado aunque le habían quitado la medicación y se limitaba solo a antidepresivos.

No reaccionaba ante nada a no ser para levantar un poco la mirada para ver quién se acercaba y volver a bajar la cabeza.

"Hoy he recibido cartas." Le dije. "Hace unos días volví de una escapadita a Rumania, ya sabes, tenía que ir a la casa familiar, allí también me requieren como segunda cabeza de la casa." Habría esperado que mientras le contaba las cosas concernientes a mi otra parte de la familia al menos reaccionaría un poco, sobre todo cuando le conté los accidentes de algunos miembros, con eso de que era licántropo supuse que le haría al menos gracia las penurias de la especie que había pasado mucho tiempo odiando. "Ah, y tío Louie y tío Sorien te mandan saludos. Aunque Sorien ha vuelto a dar problemas... resulta que se enfrentó con unas parejas itinerantes así que..."

Nada, ni esas conseguían hacerle reaccionar.

Me hubiese encantado poder contarle toda la verdad, dónde estaba mamá, que a la vuelta la había ido a visitar dos días, que los gemelos estaban como nunca...

"¡Sari!" Me dijo Carrick entrando corriendo con un sobre en la mano de 8 añitos. "¡Tenemos carta!"

"¡Hermana, tienes que ver esto!" Me dijo Alexiel.

"A ver..." Dije mirando el sobre que habían rasgado en un lateral para abrirlo. "Vaya, no os habéis molestado ni en esperar a que llegara." Afirmé refiriéndome al sobre.

"¡Pero léela!" Me dijeron.

Venía del Cairo, no tenía remitente y aquello significaba carta privada y procedente de alguno de los de nuestro género.

Mientras leía la carta, Alexiel y Carrick se pudieron a darle trocitos de carne, cuando fueron a tocar mi puñal automático que tenía la hoja en el mango y la sacaba al apretar un botón, les di un manotazo suave.

"Los juguetes de los mayores no se tocan." Le dije.

La verdad es que acabé recogiéndolo y guardándolo tras limpiarlo y mientras leía la carta. A la mitad ya estaba sonriendo ante las buenas noticias.

"Papi, tenemos que hacerte un montón de cosas." Le dije sonriendo feliz.

Fue curioso, pero fue la primera vez que me miró durante un rato.

"¿Qué.. qué dicen...?" Me dijo.

"Muy buenas noticias." Afirmé sonriéndole. "Pero tienes que volver a ser humano."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Ivvan)

"Lily, por favor." Le dije en el avión. "Haz el favor de sentarte... Que se supone que tienes que dormir algo..."

"Es que no quiero estar sentada." Me dijo. "Esto es aburrido... ¡Yo quiero llegar ya!"

"Lily, siéntate, y cierra la boca a ver si puedes hacer como que duermes." Le ordenó Chad que estaba leyendo un libro nuevo de Ellen Schreiber titulado Vampire Kisses 2: Kissing Koffins.

Hacía solo unos meses que había descubierto esos libros en una tienda de segunda mano y desde entonces se había liado a comprar libros de esa colección y de la del Night World de J.L. Smith. Decía que le hacía gracia cómo las autoras escribían sobre nuestro mundo, decía que Isa tenía razón en lo de que la segunda parecía haber acertado de chiripa en algunas cosas.

Y la verdad es que venía bien, porque aún a regañadientes, Lily se sentó y aparentó estar dormida mientras murmuraba juramentos en voz baja.

La verdad después de varios años que llevábamos ya un poco... vaya, que Alex estaba bastante mal y cuando habíamos ido a visitar a Sari y al resto de la familia había podido comprobar que no lo llevaba nadie bien. Ni siquiera Alex que era la que había decidido aquello lo llevaba bien.

La verdad es que por primera vez, no estaba de acuerdo con su decisión, para nada. Alguna vez, como cuando se enamoró de aquel licántropo y luego de su marido, yo no había estado de acuerdo, pero al final había claudicado para su felicidad.

No, ahora era la hecatombe. Ni los gemelos lo llevaban bien, además, ellos no dudaban en pedirnos a cualquiera que fuésemos allí que llevásemos besos y abrazos a su familia, como tampoco nos había dudado en contar cómo estaba su madre dado que ella insistía en mentirnos a todos y poner su antigua 'buena cara'.

"Passengers of the flight..." Comenzó a decir el altavoz anunciando nuestra llegada al espacio aéreo del aeropuerto de Seattle.

"Venga, ir despertando que estamos llegando." Les dije a los chicos.

"¡Por fin!" Dijo Lily feliz.

"Lily, con el cinturón puesto hasta que aterricemos." Afirmé sujetándola en el asiento.

Como siempre el aterrizaje fue bien, y cuando llegamos al aeropuerto, recogimos las bolsas y caminamos hacia fuera.

"¡Lily!" Dijo Sari viniendo corriendo hasta nosotros y cogiendo a Lily que saltó a su cuello.

"¡Hermanita!" Le dijo Lily feliz girando en sus brazos y cubriéndola de besos.

"Creo que me voy a poner celoso." Afirmó Seth sonriendo y dándonos la mano como saludo a Chad y a mí y recogiendo los bultos de Lily. "Parece que vosotros seguís como siempre."

"Es lo que tiene ser inmortal." Afirmó Chad sonriéndole. "Por cierto, ¿quién me ha traído mi querido coche?"

"Tu sobrina y su novio." Le dijo Quil. "Embry y yo nos hemos venido en la monovolumen."

"Sari, mi coche..." Le dijo Chad.

"Está perfectamente." Afirmó ella sonriendo. "Además, corre que es una delicia."

"Esto... Ivvan, creo que tenemos que avisaros de una cosa..." Afirmó Quil preocupado.

"Ahora nos cuentas en el coche." Le dije mientras llegábamos al parking donde habían aparcado nuestros coches. "¿Y esto?"

"Tuvimos un pequeño problema al llevarlo el otro día a hacer unas compras, pero lo pintamos." Le dijo Sari.

"Ya, pero se pinta todo, porque ahora se nota que la pintura esta no es la misma que la otra." Afirmé tocándolo e incorporándome de nuevo. "En fin, vamonos. Lily necesita cazar, Chad la ha enfadado viniendo en el avión porque usó su poder para mantenerla quieta así que él también necesita cazar. Si queréis luego os damos los cadáveres para hacer una de vuestras barbacoas."

"Ya, es que verás, de eso queríamos hablarte." Me dijo. "Jacob está que no puede hacer nada, ha pasado de morder a estar todo el día tirado en el suelo, sigue atado para que no se escape y está con un tratamiento de anti-depresivos."

"¿Pero en dos años que no le he visto no ha mejorado nada de nada?" Le dije.

"Pues..." Afirmó Quil.

"Hombre, lo bueno es que ahora ya no muerde y le hemos quitado el bozal." Afirmó Embry.

"Además, igual os asustáis un poco, porque aún no se ha trasformado en humano pero de animal está con el pellejo pegado a las costillas, y parece ser que ha bajado peso..."

"Pues va a haber problemas." Afirmé. "Porque Isa aunque parezca que está normal está también bastante mal. Quiero decir, que le echa de menos; aunque lo niega insistentemente y rotundamente."

"¿Y los enanos?" Me dijo Embry. "Hay ganas de verles, tienen que tener... 8 años, como los otros."

"Sí, pero el problema es que no aparentan exactamente esa edad." Les dije.