Capítulo 4: Reencuentro.
(Voz de Jacob)
Comenzaba a anochecer de nuevo. Otro día que ha pasado, otro día que soy más viejo, otro día que estaba solo...
Hoy tampoco he tenido hambre, aunque han venido Quil y Embry y me han intentado forzar a comer, pero cada vez que me acercaban el cuenco de la comida yo apartaba el morro.
Llevaba ya 48 horas desde que Sari me forzó a comer por última vez. No es que tuviese hambre, sino que no podía negarle eso a mi hija. Bueno, ni a ella ni a los gemelos. Y ella en concreto me recordaba cada vez más a su madre, aunque en más pequeña.
Últimamente me siento más débil, no tengo ni fuerzas y aunque no quiero moverme, si quisiera tampoco podría.
Me siento cada vez más viejo, antes era solo que me sentía mal por dentro, ahora también es por fuera. Me sentía apaleado, terriblemente débil y terriblemente solo.
Tampoco me importaba mucho estar solo, me gustaba ese silencio, me daba tiempo a poder sentirme mal a gusto...
"Dio ... Che cosa avete fatto, amore mio? (Dios... ¿qué te has hecho, amor mío?)" Dijo una voz susurrando. "Jacob... despierta, amore mio..."
Aquello debía ser un sueño, una de esas alucinaciones que me daban de vez en cuando. Al principio de daban esperanza, pero según pasaba el tiempo lo había dado por vencido y no me gustaban.
Si esperaba y las ignoraba seguro que desaparecerían.
"Vai, Jacob, despierta amore mio, despierta de una vez..." Me dijo.
Aquella alucinación parecía demasiado real. Sobre todo cuando se acercó y se arrodilló junto a mí para ponerme una mano en el cuello. Y enterró los dedos en mi pelaje hasta llegar a la piel.
Señor, aquello era demasiado real, tenía los dedos helados.
"Prendete dio... (Vaya por dios... )" Murmuró en voz casi susurrando. "Ha un polso molto debole (tiene el pulso muy débil) e la sua temperatura è troppo alta... (y su temperatura es demasiado alta...)"
Estaba hablando en un idioma que no entendía, parecía preocupada y eso me hizo mirarla mejor; en mis delirios ella nunca había estado preocupada; no, en mis delirios ella no era pelirroja.
Moví la cabeza lentamente un poco para mirarla. Era la misma chica bellísima con la que me había casado, solo que ahora parecía tener unas ojeras de impresión bajo los ojos ya que aunque no las veía olía a anteojeras; llevaba un vestido en tonos azules y con un cinturón de cuero en las caderas. El pelo le caía liso en la espalda y era ahora pelirrojo en la misma tonalidad que Jacky, no, un poco más oscura, igual como el de Eddy...
"Dime Jacob ¿por qué has llegado a este estado?" Me dijo. "Dio... (Dios...) estás demasiado flaco... mamma mia! ¡Tienes hasta pulgas!. ¡Y eso son piojos!" Dijo haciendo algo en mi pelo y separándose un momento. "Esto es ir demasiado lejos." Afirmó cogiéndome en brazos sin esfuerzo pero con problemas para sujetarme con sus brazos. "¿Cuántos quilos has perdido? Debes pesar menos que los niños..."
Intenté revolverme, pero no pude, no tenía fuerzas y la verdad es que tampoco se dejó.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jared)
"Ostras... que fuerte." Dije mientras me tomaba una cerveza en casa de Billie. "O sea, que ha vuelto y se ha vuelto con compañía."
"Pues sí, pero creo que no hablan mucho inglés." Afirmó Quil.
"Eh, no os metáis con mi futura suegra así, hombre." Nos dijo Seth.
"Claro como es la madre de tu novia ahora a protegerla." Le dijo Embry.
Entonces oímos un golpe de la puerta y cuando estiramos los cuellos para ver de dónde había venido vimos un trozo de falda volando en el aire.
"A ver, chicos." Dijo Alex entrando con Jacob en brazos. "Necesito que alguno me llenéis la bañera con agüita, por favor." Nos dijo. "Y creo que me dejé un botecillo que tiene una etiqueta con la cara de un niño como tomando una ducha. Necesito eso también." Afirmó. "Eh, no te pongas así que no tienes fuerza ni para morder, niñato."
"Esto... Alex, ese es..." Le dijo Quil.
"Venga, Quil, por listo. Te toca hacer lo del baño." Le dijo ella pasándome a mí a Jacob con un poco de mal humor. "Que no se os escape, ponerle un bozal para que no se auto lesione y vigilármelo un poco que voy a ver si compro unas cosas en la farmacia del pueblo."
Ni nos dio tiempo a decirle nada. Simplemente se fue en cuanto me dejó a Jacob en mis brazos.
"Anda que..." Murmuramos.
"Mejor vamos haciendo lo que dice, creo que después de todo este tiempo se ha vuelto al principio de todo, con mal humor y su carácter mandón." Afirmó Embry.
"Jacob ¿alguna idea de a qué viene todo esto?" Le pregunté.
No, lo único que hizo fue intentar morderme, pero el pobre es que no tenía ni fuerzas.
"Ah..." Suspiré. "Jacob... No tienes ni fuerzas para hacerme daño." Afirmé.
"Al menos ahora ha reaccionado." Dijo Embry.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Alex)
"Perdone, por casualidad este collar anti-pulgas no será tóxico si el animal lo muerde ¿no?" Le pregunté al dueño de la farmacia.
"Es un collar grande, anti-pulgas, con insecticida en la matriz del mismo..." Me dijo el vendedor.
"Hum." Dije mirándole recitarme lo que había puesto en el catálogo. "Vaaaleee. No lo quiero." Afirmé dejándolo.
"¿Pero por qué?" Me dijo. "Es... Es perfecto."
"Si mi perro lo chupa se intoxicará." Afirmé. "¿No tiene uno de esos collares que envían impulsos en ondas?"
"Pero no hay..." Dijo el chico.
"Perfecto, este me servirá." Afirmé sonriendo y cogiendo un collar enorme para percherón.
"Pero eso es para..." Me dijo.
"Para un percherón, lo sé." Afirmé. "¿Te cobras? Puedes quedarte con los céntimos de las vueltas."
"Champú para perros, tratamiento anti-parasitario, peladora para ovejas..." Dijo el hombre.
"El maletín de veterinario con materiales básicos, el collar anti-pulgas y las medicinas animales. Sí, está todo. Está ya el precio, y dejo 40 centavos de propina." Afirmé perdiendo la paciencia, cogiéndole el papel que tenía que firmar y poniéndome mi número de colegiada y echando la firma. "¿Algo más?"
"No, que tenga un buen... día." Dijo mientras yo salía corriendo a velocidad humana por la puerta.
Corrí a esa velocidad con las bolsas a la espalda hasta llegar a las afueras del pueblo y entonces salté al barranquillo para correr a la velocidad de mi especie hasta llegar a la reserva quileute.
Paré justo cuando llegué a la puerta delantera y me encontré con Edward.
"Vaya, así que has vuelto." Dijo viéndome. "Atrás."
"¿Qué?" Le dije.
"Están atrás, en el patio." Me dijo. "Sam, Jared, Embry, Quil y Seth. Con Jacob. Barril con agua..."
"Gracias." Afirmé desapareciendo.
"Ah, gracias a dios que viniste." Me dijo Embry. "Nos está costando hacerle quedarse ahí quieto."
"No te preocupes, voy a encargarme de esto." Afirmé.
"Eh, no tienes por qué encargarte de nada." Me dijo Sam. "Bastante has hecho ya."
"Ja, yo causo un problema, yo lo arreglo." Afirmé. "Es parte de mi código de honor."
"Tú y tus malditos códigos de honor..." Murmuró Embry.
"Para mi clan el honor fue siempre muy importante." Afirmé poniéndome el bañador a la velocidad de la luz y con la ropa puesta. "Si a una persona le quitas la familia, el dinero, el estatus... lo que siempre le quedará será el honor." Afirmé quitándome la ropa para quedarme en bañador. "Así que... yo hice que Jake acabase así, yo lo voy a solucionar." Afirmé poniéndome los guantes de goma y mirándoles con una sonrisa segura. "Una charla muy productiva pero ahora es cuando toca recuperar a nuestro Jacob."
"¿Qué vas a hacer?" Me preguntó Jared mientras Jacob temblaba desde el suelo de la bañera gruñendo sin voz y con esfuerzos por mantenerse de pie.
"Creo que es obvio." Afirmé con una sonrisa pícara. "Voy a devolver a mi marido su espíritu."
"¿En un solo día?" Me dijo Sam confuso mientras Jacob me mordía el brazo.
"No." Afirmé sonriendo y dándole unos toques en la espalda y el cuello que lo derrumbó y le hizo soltarme. "Va a costar un poco más, me temo que en su caso va a ser un poco más..." Afirmé cuando olí la peste a perro muerto que había soltado. "En fin, comencemos por algo sencillo."
"¿Un momento?. ¿Qué le vas a hacer?" Me dijo Quil parando cuando me vio coger una manguera.
"Lavar, cortar, moldear..." Le dije mojando a Jacob con la manguera y echándole jabón en la primera capa. "Una puesta a punto, evidentemente."
Noté que Jacob se quería quejar, así que sonreí.
"Mírate, Jake... ni siquiera puedes comunicarte." Le dije. "A ver, necesito ayuda." Afirmé blandiendo el peine para separar madejas de pelo. "Sujetad alguno con una mano aquí... Gracias Seth, con la otra mano esto... Necesito más manos." Pedí.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Embry)
"Vaya, Jake, estás..." Le dije.
"Anoressici (Anoréxico)" Dijo Alex. "Que está en los huesos." Tradujo. "Bueno, ahora... a seguir con el resto." Afirmé sonriendo y cogiendo el champú contra parásitos.
La verdad es que no entendía muy bien qué estaba haciendo, parecía tener cinco manos en vez de una, estaba echándole el jabón, lo masajeaba y al segundo estaba aclarándolo. Dos veces antes de parar un momento.
"¿Y qué hacemos con... esto?" Preguntó Sam.
"El pelo de licántropo es genial para rellenar colchones." Afirmó ella. "Pero me temo que ese no tiene ningún valor."
"Vamos a tirarlo..." Murmuró Sam.
"¿Vas a dejarle el champú eternamente?" Le dije.
"No, unos segundos más." Afirmó sonriendo. "Hay que dejar actuar."
"Es lo mismo de antes ¿no?" Afirmó Seth. "Solo que ahora estás esperando."
"Noooo, antes era ese champú y ahora es este." Afirmó sonriendo. "Es un precioso tratamiento."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Sam)
"¿Os falta mucho?" Nos preguntó Emily desde la puerta mientras estábamos sujetando a Jake mientras Alex le ponía una especie de tónico por el pelo que le quedaba y luego le ponía un collar al cuello.
"No, acabo de ponerle el collar, le pongo un par de inyecciones y estamos listos ¿verdad chicos?" Afirmó Alex.
"Enseguida entramos, Emmily." Le dije.
"Esto... no sé cómo van las cosas aquí, pero... ¿te importaría repartir esto entre los vasos de los dos gemelos mayores?" Le pidió Alex pasándole un cartón-bric de algo. "Si no toman uno de estos al día se ponen un poco... claro que por si acaso antes de venirnos les llené bien de sangre, pero..."
"Descuida." Le dijo Emily sonriendo. "Sam tenía una garrafa en el frigo."
"¿Y para quién?" Le dijo Alex.
"Sari, últimamente necesita tomar algo de sangre, no mucha pero..." Le dijo Seth.
"Seth, todos los sabemos." Afirmé. "Alex, tu hija está comenzando a parecerse peligrosamente a ti."
"¿Muestra un parón en su edad?" Nos dijo cogiendo un frasco y una jeringuilla.
"Tiene la apariencia de 17." Afirmó Embry. "Perfecta para Seth."
"¿Presenta resistencia al dolor físico?" Preguntó ella de nuevo.
"Sí." Afirmamos.
"¿Carencia de sueño y temperatura física uno o dos grados por debajo de lo normal?" Añadió con suavidad hincando la jeringuilla en Jacob con cuidado pero firmeza.
"Hombre, su piel es más fresca que las otras." Afirmó Seth. "Y a veces he estado con ella por ahí en plena noche, pero duerme como cualquier persona."
"No como cualquier persona, dormirá más o menos como unas... 4 o 5 horas al día." Afirmó Alex sonriendo. "Y una cosa más... ¿los ojos le cambian de color de vez en cuando?. ¿A veces tiene un malestar general que solo se le pasa si come la salchicha negra que le envié al poco de desaparecer?"
"Sí, los ojos le cambian de color ligeramente cuando está enfadada o nerviosa, y se le ponen más brillantes si está triste o muy feliz." Afirmamos.
"Y sí, cuando tiene malestar general come un poco de esa salchicha negra." Le dije yo. "¿Por qué?"
"Entonces es que no me confundí cuando nació." Afirmó ella tras ponerle una tercer inyección a Jacob. "Sari es una hibrida, pero con una base de pura bastante fuerte..."
"¿Cómo lo sabías?" Le preguntó Seth.
"Porque yo fui lo mismo." Afirmó ella sonriendo. "Claro que en mi caso mi padre era vampiro y mi madre era humana, pero portadora; que es lo que es Sari."
"Esto... ¿un híbrido?" Le preguntó Quil.
"No, una humana portadora." Afirmó Alex. "Como lo son Jacky y Eddy. Como sospecho que son Carrick y Alexiel."
