Nota de autor:

Algunos puntos para considerar en el fic: Finn y Rachel no son pareja. Rachel se encuentra en un lugar oscuro que cada vez lo es más, y no creo que ahora sea momento de añadir una relación romántica verdadera en la mezcla. Pero mucho de lo sucedido en el show sucedió en la historia. Sólo que, no hay Blaine y el beso finchel en el campeonato nacional no sucedió. En esta historia se separaron por alguna razón. Si tienes alguna pregunta con mucho gusto voy a responderlas.

Un largo tiempo sin actualizar mil disculpas a los pocos lectores, mi tiempo esta full con mi trabajo y universidad, lo siento!

-Guest: No la abandonaré lo prometo.

Espero que este capitulo les agrade, hasta la próxima actualización!


Capítulo 5: Enfrentarlo ... o No

Cuando Rachel se despertó a la mañana siguiente, por un breve segundo, su mundo todavía se sentía bien, por unos momentos, olvidó que los únicos padres que había conocido ya no estaban compartiendo una parte de la misma tierra. Nada de esto tenía sentido. Pero cuando volvieron en la mañana los mismos dolores pulzantes en la cabeza, y se dio cuenta de que pasó la noche en la cama de sus padres, sabía que era verdad. Sabía que se habían ido.

Por el resto del día, apenas y se movió, apenas se levantó de la cama, y apenas hizo mucho más que dormir y pensar. Incluso sus rituales diarios se interrumpieron, lo que, en circunstancias normales, le habría causado un colapso. Pero bajo esa nueva agitación emocional, no había lugar para ella en el auto odio y esos terribles pensamientos. Eso no quería decir que se habían ido de su cabeza. No estaban todavía muy presentes, si no, más que antes. Pero la idea de no tener a sus padres, si estaban ausentes o no, definitivamente estos pensamientos llegaron fuertemente. Si alguna vez hubo un rayo de esperanza, ésta se había ido...estaba más perdida que nunca.

Había una gran cantidad de llamadas telefónicas ese día. O tal vez fueron sólo unas pocas, pero se sentían más de lo normal. Rachel no podía estar molesta con eso. Nadie quería hablar con ella, y desde que ella y sus padres no tenían ninguna otra familia, no creyó que alguien más habría recibido la noticia del fallecimiento de sus padres. Así que lo que las personas en la otra línea tuvieran algo que decir simplemente no era lo suficientemente importante como para que le importara.

En su lugar, descolgó el teléfono, agarró una camisa de cada una de las colecciones de sus padres, y se recostó con ellas. Los olores más conocidos llenaban el aire mientras apoyaba la cabeza en cada una de las camisas que estaba agarrando. Se sentía segura con ese olor. Se sentía a salvo en esa cama. Era como si otra vez tuviera cinco años, esperando a que le leyeran una historia, o cuando tenia siete y se colaba a la cama con ellos después de un mal sueño. Quería que todo fuera un mal sueño.

Durante su primer año estudios, los viajes de sus padres se hicieron más frecuentes y largos. Pero antes de eso, eran los padres más atentos que cualquier persona podría desear en su vida. Incluso cuando no estaban alrededor, ella sabía que la querían y la apoyaban. Sabía que tenían altas esperanzas en ella, las más altas que probablemente no merecía. Pero siempre estaban orgullosos de ella. Tal vez estaba siendo delirante. Sus padres dejaron de venir a casa, tal vez dejaron de preocuparles, pero no cambió la forma en la que ella se sentía por ellos. Todavía los amaba con todo su corazón y no quería nada más que tenerlos de nuevo. Ella con mucho gusto cambiaría de lugar si fuera con ellos. Sus padres no lo merecían, ella si. Por otra parte, ¿qué tipo de castigo sería estar muerta en lugar de aceptar la pérdida de sus padres?

Era seguro suponer que su mente estaban los pensamientos felices de los maravillosos recuerdos que compartió con sus padres, estos fueron manchados por su obsesión y el resto de las terribles cosas que pasaron por su cabeza. Si tuviera la suficiente fuerza en su cuerpo para ponerse de pie y caminar más allá del baño, hubiera comido cuatro o cinco comidas y vomitaría todo. Pero dado su estado actual, tenía suerte si apenas se levantaba de la cama.

Nada parecía importar. La vida de sus padres se redujo a los lenguajes particulares de un empleado de la embajada mal pagado en una llamada telefónica. Se habían ido, y ella estaba aceptando que eso no era ni siquiera imaginable, pero tarde o temprano tendría que arrastrar su gordo trasero de la cama y vivir como una persona normal en lugar del zombi que se estaba volviendo. Por suerte, todavía tenía un día más para resolverlo todo. El lunes no tenía clases, así podía continuar su ciclo de nada por un extra de veinticuatro horas y esperando, más allá de toda razón, que sus padres aparecieran mágicamente en medio de la habitación preguntando por qué no estaba en su propia cama.

Apenas sin dormir, comer, y hacer casi nada, el martes por la mañana se acercó con bastante rapidez. Mientras permanecía despierta por la mañana, muy temprano para empezar el día y fingir que era normal o que estaba cerca de estar bien, reflexionó un poco. Probablemente no era la mejor cosa para hacer, y sin duda no era saludable, pero llegó a una conclusión. No tenía familia, nadie que cuidara de ella, nadie que se preocupara por su bienestar, por lo que acabaría cuidándose sola.

Nadie necesitaba saber acerca de sus muertes. Pronto todas sus posesiones, la casa, coche, cuentas bancarias, todo se pondría a su nombre por sus peticiones finales. Y hasta entonces, ella podría firmar sus nombres en los papeles para la escuela o cheques de cuentas. Ellos querían ser incinerados y que sus cenizas fueran dispersadas sobre el mismo lugar en donde se conocieron, así no habría ningún servicio, ni anuncios de lujo, y así ella sería capaz de seguir quedándose donde estaba sin la amenaza de servicios infantiles sobre ella en cada uno de sus movimientos. Mentir, al menos por ocultar cosas, parecía ser el menor de los dos males.

Funcionaría; tenía que funcionar. Si no fuera así, no sabía donde iba a terminar. No es como que pudiera vivir con Kurt, y no tuviera a nadie más con quien contar. Kurt ... había perdido a su madre podría relacionarse con lo que estaba sintiendo. Lo mismo con Finn. Pero, ¿podría correr el riesgo de confiar en ellos? Tal vez Kurt, pero tendría que reflexionar sobre eso por un tiempo.

Cuando el día finalmente comenzó y la alarma se activó a las cinco de la mañana, se sentía agotada. Durante los últimos dos días, había hecho literalmente nada, pero hizo borrón y cuenta nueva. Todo era normal, que tenía que ser normal. Seguía pensándolo una y otra vez, con la esperanza de que después de un tiempo se hundiría en sus habilidades de actuación tomando el control de todo automáticamente. Nadie se daría cuenta.

Pero todavía no podía ponerse en marcha. De alguna manera, casi inconscientemente, logró hacer un entrenamiento elíptico en la mañana, tomó una ducha la cual necesitaba mucho, se cepilló los dientes, y se vistió con el atuendo más deprimente que pudo encontrar. Pero después de todo, su pequeña explosión de energía se había ido, y el movimiento y respiración, se había convertido en una tarea.

En su camino a la cocina se detuvo y se miró en el espejo.

-Rachel Berry, eres un desastre.- Dijo en voz alta. -Pero puedes hacer esto. Vas a hacerlo hoy y todos los días después.- No sabía si creerlo; no ella no creía eso. Pero hizo lo posible para convencerse de lo contrario. -Vas a poner en esa sonrísa de millón de dólares, ir a la escuela, cantar en el coro, y asegurarte de que nadie se entere de algo- Esa era su charla. Ve a mentirte a tí misma y a tus amigos y todo va a estar bien? ¿Cómo es posible que estes tan loca?

Después de tomar unas pocas tazas de café, sabía que iba a necesitar tanto para la energía y para aumentar su metabolismo, ya que su rutina estuvo dura , estaba casi listo para irse. Pero un rápido vistazo en el espejo del coche le dijo a su escuela que podría esperar un minuto. Ella no iba a llegar tarde si tomaba los cinco minutos necesarios para cubrir la falta de sueño mostrada en su cara, regalando a todos sus pequeños secretos. Pero una vez que se había encargado de eso, se aseguró de todo, entonces se fue a la escuela.

Su sonrisa no era tan brillante como lo era normalmente. Sólo había tanta falsedad. Pero ella sabía que tenía que tratar. Si podía engañar a Kurt, podía engañar a todos. Eso esperaba.

-Hey Kurt!-

-Diva, ¿dónde has estado? He intentado llamarte el domingo y ayer también, pero no respondiste-

-Lo siento. Mis padres querían pasar algún tiempo conmigo antes de salir de la ciudad durante la semana. No están acostumbrados a dejarme sola y estaban teniendo un poco de ansiedad de separación. Padres, ¿verdad?-

-Supongo.- Él agarró su bolso y enganchó su brazo con el de ella. -Te ves cansada-

-Gracias, tú te ves muy bien-

-Sabes lo que quiero decir. ¿Está todo bien?-

-Por supuesto, es tonto. ¿Por qué no lo estaría?- Sabía que era mucho en su departamento de actuación, pero por suerte, Kurt pareció perder. Antes de que se dieran cuenta, estaban fuera del salón de clases de Shelby y libres de granizados. Al menos eso era un objetivo del día realizado. No la habían slushiado antes del primer período. Un urra! para ella.

-Bueno, te veré en clase, luego nos encontraremos en el almuerzo. Debemos repasar algunas ideas de canciones para las seccionales.-

-Bueno, definitivamente voy a verte en clase, pero no sé sobre el almuerzo. Voy a tener que usar ese tiempo para terminar una de mis tareas. Mis papás ocuparon la mayor parte de mi fin de semana y no me dieron tiempo para terminarlas.-

-Ok, te veo en clase, entonces.- Con una rápida mirada Kurt se retiró rápidamente finalmente ella era libre para sentarse sola en la locura que era su mente.

Aún no había nadie en la clase. Llegó temprano como lo normalmente, y estaba agradecida por la soledad. Ella quería más que nada romperse a llorar o quedarse dormida y no despertar de nuevo, pero no pudo. No sería una cosa Berry muy buena de hacer. En cambio, se quedó mirando la página en blanco de su diario y pensó en las muchas cosas que podía escribir. Entonces pensó que si lo escribía, sería real. No sabía si podía afrontarlo. Era más fácil creer las mentiras que ella decía que escuchar la verdad que sabía. Aparte de todos esos pensamientos, decidió concentrarse en sus otros problemas, tal vez volver al ritmo de las cosas. Ella escribió de todo lo demás, pero se reservó la página en blanco para sus padres..para cuando estuviera lista. Después de unos minutos de escritura, su proceso fue interrumpido por una muy feliz Shelby.

-Oh.- Ella se sorprendió por lo temprano que estaba Rachel. -Hola Rachel, buenos días.-

-Buenos..dias.- Su voz era tranquila. Definitivamente no había nada bueno esa mañana..nada. La Rachel extrañamente sombría no pasó desapercibida por Shelby. Era fuera de lo normal para su hija? O simplemente no era una persona mañanera? Tal vez no estaba de buen humor.

-¿Todo está bien?-

-Si, está bien- La respuesta en tres palabras parecían hacer el trabajo. Ella no tenía la fuerza para hablar, especialmente con ella. Todavía un poco preocupada, pero disfrutando poco de la conversación, Shelby se impulsó.

-Finalmente tuve tiempo para revisar los ensayos el fin de semana. El tuyo estuvo particularmente bien escrito y muy bueno.- Qué lastima que era una sobre exagerada versión optimista sobre lo que sentía en ese momento, y ahora ni siquiera tenía eso. Sí Shelby le preguntara otra vez sobre el significado de la vida, diría que no había ninguno.

-Gracias.- Rachel levantó la vista por un segundo después de sentir la intensa mirada de su madre en ella. Parecía que estaba a punto de decir algo, su boca estaba abierta y todo, pero fue interrumpida con un sonido de campana y con la avalancha de alumnos entrando. Fue un alivio para Rachel.

Todas las clases de los días pasaron en un borrón. Ella desempeñó su actuación falsa cuando tenía alrededor a la Sra Corcoran, Sr. Shue, y a los de Glee, pero se preguntó cuánto tiempo sería capaz de mantener el ritmo. Con cada mentira, cada acto, su salud mental se debilitaba y sus impulsos se hacían más fuertes. Para el final del día, justo a tiempo para Glee, se sentía muerta. Estaba cansada y desgastada, necesitaba algo para despertarse. Entonces recordó. Tenía las píldoras de dieta en su bolso. Uno de los ingredientes era la cafeína y estaba segura de que había otras además de las píldoras. Esos seguramente ayudarían

Y lo hicieron. Las píldoras ayudaron. Le permitieron lanzarse a su arte. Bailó lo más duro de lo que creía posible y cantó cada nota sin defectos como nunca antes. A ella le gustaba la forma en que las pastillas la hacían sentir. Por primera vez en varios días, se sentía despierta. Por otra parte, tenía que tomar lo equivalente a cuatro o cinco tazas de café por la mañana.

El resto de la semana siguió igual. Hizo su trabajo, mantuvo sus rutinas, y vivió lo mejor que pudo. No dormía mucho, aunque, por la falta la energía del sueño, lo compensaba con pastillas de cafeína y de dieta. No lo hacía mucho tampoco. Se encontró completa después de un pequeño bocado, todavía sentía la necesidad de liberarlo después. Su estilo de vida no fue y nunca sería clasificado como saludable.

El miércoles, más de una semana después de sus muertes, ella estuvo en unos pequeños problemas. Se las arregló para evitar cualquier sospecha. Era una buena actriz, nadie podría afirmar lo contrario. Pero la combinación de falta de sueño, la sobrecarga de cafeína, pastillas de dieta, falta de alimento, y el exceso de ejercicio estaban acostumbrándose a ella más de lo habitual. Los dolores de cabeza la ayudaron a mantenerse despierta por la noche. El mareo fue más frecuente y peor que nunca, pero en una parte le gustaba. La sensación sorda y atontada de flotar llegó a ella después de presionarse muy duro, la cabeza le dolía demasiado, lo sintió cuando se puso de pie o se movía demasiado rápido, y la sensación de hambre que sintió cuando se privó de comida. Todo se sentían tan bueno y tan bien recibido. La hicieron sentir viva y separarla de sus emociones. Fue increíble.

Retenía todas las lágrimas, ira, y dolor que sentía de sus súbitas muertes, todo eso empezaba a hacer mucho para ella. No era nada grande que recordarle, simplemente más de lo mismo. Pero eso era lo que la preocupaba. Necesitaba controlar las cosas como esas.

Esa mañana, antes de la escuela, habían llegado las cenizas de sus padres. Sabía lo que tendría que hacer, pero sería un largo viaje en coche y tendría que esperar hasta el fin de semana. Sin embargo, el estar sosteniendo las urnas improvisadas en sus manos lo hizo todo tan real. La sensación era inevitable. El día transcurrió en completo silencio. Ignoró cualquier cosa que le dijeran, y evitó a cualquier persona y a todos que sabía que querrían hablar con ella. Entonces llegó la hora de Glee. Como casi todos los días, quería saltárselo, ir a casa y hacer ejercicio o escribir hasta que sus manos se cansaran, pero no podía hacer eso, sin levantar sospechas. Rachel Berry simplemente no se perdería Glee. Ella vivía, comía, y respiraba de ese club.

Las personas empezaban a darse cuenta de que algo estaba pasando con su diva residente, pero nadie se atrevía a tocar el tema. Tal vez no les importaba, o tal vez en realidad no querían la respuesta; De cualquier manera, no se hacían preguntas. Pero después de una rigurosa práctica de danza, las preguntas necesarias necesitaban formularse. Rachel Berry no estaba bien, pero cual era el problema?

El ensayo estaba terminando, pero Rachel siendo Rachel estaba en el rincón con algunos otros chicos practicando los pasos una y otra vez. Mientras estaban haciendo eso, y el resto del grupo estaba empacando sus cosas, el Sr. Schuester estaba hablando con los otros.

-Recuerden, sus padres tiene que venir este viernes a la reunión para hablar de la financiación de las seccionales. Necesitamos recaudar dinero y que necesitamos que ayuden. Espero que todos sus padres estén allí. Ya hablé con la mayoría de ellos, pero con Rachel, con ninguno de sus padres-

Sólo la mera mención de sus padres hizo que sus respiraciones se volvieran pesadas. El profesor no podía hablar con ellos porque eran un montón de cenizas descansando sobre la chimenea hasta que pudiera liberarlos en el viento. La respiración parecía imposible, y ella comenzó a respirar con dificultad.

-Rachel! Rachel ¿estás bien?- Oyó gritar a Puck mientras trataba de sostenerla, ayudándola a sentarse en una caja que estaba en el escenario.

-Señor Schue, hay algo pasa con Rachel!- Mercedes gritó, el maestro se acercó rápidamente para ver qué sucedía.

-Ve a traerle un poco de agua.- Él dijo. Rachel podía sentir todos los ojos en ella. Se sentía un poco claustrofóbica en medio de sus amontonados "amigos"-

-Respira, sólo respira.- Se dijo a si misma.

-Que alguien llame a una ambulancia.-

-¡No!- Rachel gritó entre jadeos. -Estoy bien.. sólo necesito agua- Tomó un tiempo, y el Sr. Shue había despejado la habitación, pero Rachel finalmente fue capaz de respirar de nuevo. Un ataque de pánico; siempre aterrando presenciar e incluso peor, sentir. No hacia falta decir, que Will estaba preocupado. Nunca había visto a Rachel así. El sabía que la semana pasada la morena había sido apagada, menos ruidosa y vibrante, pero había algo profundo que no podía dejar de buscar en ella.

-Rachel, ¿qué pasó?- La preocupación era evidente, pero Rachel no podía decirle la verdad.

-Sólo estaba deshidratada. Y creo que me dio un tirón. Siento haber asustado a todos. La próxima vez voy a beber más agua y estirarme mejor.-

-Está bien Rachel, todos están preocupados.-Will sabía que la chica delante de él estaba ocultando algo, pero no sabía cómo sacarlo de ella. Por lo general era bastante sobre sus necesidades. Tendría que hablar con Emma de ello más tarde y tal vez Shelby también. -¿Estás bien ahora? ¿Debería llamar a tu casa y que uno de tus padres venga contigo?-

-Estoy bien. No hay necesidad de llamar a nadie. Vean- respondió, empujándose, sosteniendo sus lágrimas para salvar su vida. Sus padres nunca vendrían por ella. -Estoy bien- Su falsa sonrisa regresó también.

Tomó un poco el tratar, pero se las arregló para convencer al Sr. Schuester de que se encontraba bien y era capaz de conducir sola a su casa. Tan pronto como consiguió seguir adelante, fue al baño más cercano y simplemente se quebrantó en llanto. No revisó los urinarios y no se molestó tampoco en bloquear el suyo; Sólo se sentó en la tapa del inodoro y lloró las lágrimas que había estado luchando por sostener desde hace algún tiempo.

Estuvo allí por un buen tiempo antes de que los sollozos comenzaron a disminuir. Finalmente se acercó al lavamanos para limpiarse un poco. Ella estaba feliz de notar el área vacia. Sólo estaba ella. Siguió llorando, hasta oír los sonidos familiares de tacones entrar. Hubo lágrimas silenciosas cayendo cuando Shelby entró.Hizo todo lo posible para encubrirlo, salpicándose agua en la cara. Pero los ojos rojos y la cara con manchas lo mostraba todo. Y fue Shelby quién rápidamente notó a la chica angustiada.

-Rachel?- Se acercó más, entregándole a la niña una toalla de papel; una que necesitaba desesperadamente y aceptó de buena manera. -¿Qué pasa?-

-Nada- respondió forzando que las lágrimas pararan y su voz se normalizara.

-Obviamente es algo. ¿Qué está pasando?- Shelby puso una mano en el hombro de Rachel. Rachel respondió girando rápidamente hacia ella.

-No pasa nada malo. Sólo tuve una larga práctica, y necesito ir a casa.- Con eso agarró sus maletas y salió corriendo dejando detrás a una Shelby preocupada.

Shelby se dirigió a la sala y el pasillo hasta pasar a la sala de coro donde vio a Will. Tuvo la tentación de dejarlo ir. Rachel, obviamente, no quería que ella supiera lo que estaba pasando, pero seguía siendo la madre de la chica. Seguramente ella tenía algún derecho a saber. Después de tomar un segundo para pensarlo, decidió entrar y hablar con él. Él le podría dar una idea a un problema de Rachel.

-Hola Will.-

-Shelby, ¿cómo estás?-

-Estoy bien, cómo va Glee?-

-Creo que tenemos una oportunidad real para las seccionales de este año.-

-Eso es bueno. Espero que lo hagan muy bien.- El profesor podía sentir que había algo en su mente. Había algo en la de ella también.

-Gracias. Iba a hablar contigo más tarde, pero ya que estás aquí ahora.- Él la dirigió a las sillas y le preguntó cortésmente si le gustaría unirse a él. Ella estuvo de acuerdo.

-Quería hablar contigo.-

-Ok, tú primero.-

-¿Sabes lo que está pasando con Rachel? ¿O hay algo que hacer con Rachel? ¿Es una chica problemática?-

-¿Por qué crees que algo anda mal con Rachel?- El pensó que algo estaba pasando, pero quería, necesitaba, saber lo que veía. Cuanta más información mejor.

-Juro que la atrapé llorando en el baño. Traté de averiguar lo que estaba pasando, pero, como yo sospechaba, me rechazó.- Él estaba más preocupado ahora. Los ataques de pánico y llorando. No había motivo de preocupación. If only she'd just spill it already. Si sólo se acabara de derrame ya.

-Me he dado cuenta de algo malo también. He estado tratando de contactar a sus padres para hablar sobre la reunión del viernes o al menos hacerles saber que hay una, pero no he sido capaz de contactarme con ellos.-

-¿Es eso por lo que querías verme?-

-Sí, en parte. Quería hablar contigo acerca de Rachel y ver si te diste cuenta de algo. Quería informarte sobre su episodio de hoy también.-

-¿Qué episodio? ¿Pasó algo?- la mujer frunció el ceño

-Estoy bastante seguro de que tuvo un ataque de pánico. Dijo que sólo fue porqué estaba un poco deshidratada y que se desgarró un músculo. Pero era más que eso.-

-Algo está pasando. Estás preocupado por ella.-

-Nunca la había visto así tan nerviosa. Pasa algo. Es sólo que no sé qué.-

-¿Qué hacemos? ¿Qué hago?- preguntó Shelby algo preocupada.

-Bueno, yo estaba esperando hablar con los Berry cuando vengan a la reunión el Viernes;. Si vienen Podemos hablar después de eso. Pero había otra cosa que quería hablar contigo. Era para ver si te gustaría sentarte aquí y ayudar en Glee la próxima semana. Eso podría darte la oportunidad de interactuar con Rachel, y nosotros podríamos usar tu ayuda-

-Me gustaría. Sin duda hazme saber lo que sucede con los Berry. Voy a vigilarla lo mejor que pueda, tengo la sensación de que tú vas a hacer lo mismo.-

-Lo haré.- Ambos se levantaron y Will la acompañó hasta la puerta. -Está bien te haré saber si me entero de algo-

-Voy a hacer lo mismo.- Con un gesto cordial y un sentimiento compartido de preocupación, los dos se separaron.


Pobre Rachel en el estado que esta, soportando el dolor ocultar la muerte de sus padres. :C

Espero que les haya dejado algo este capitulo, hasta la próxima! espero sus opiniones, comentarios, and follows and fav nos vemos!