Capítulo 5: La curiosidad de Charlie.

(Voz de Sari)

"¡Que ricos!" Dijeron los gemelos pequeños mientras probaban unos espaguetis.

"Están buenos, pero... en Italia los hacen mejores." Afirmó Jacky.

"Pero estos están también muy buenos." Afirmó Eddy. "¿Quién los ha hecho?"

"Yo." Afirmé. "Pero la receta es del abuelo."

"Mi querida nietecita..." Dijo Billie desde su asiento. "Es una gran alumna, lo mismo te caza un alce que le da una paliza a unos furtivos que te guisa lo más difícil del mundo."

"Billie, me vas a sacar los colores." Le dije sonriendo. "Por cierto, mamá..."

"Mamá no come demasiado." Afirmó Jacky.

"Últimamente está un poco desganada." Añadió Eddy.

"Sí, un últimamente de unos... 8 años, más o menos." Afirmó Jacky. "Salvo cuando está en cuarentena."

"Que se embute en chocolate negro." Afirmó Eddy completando lo que decía su hermano.

La verdad es que ellos estaban complementados al 100 por ciento. Entre eso y que todo apuntaba a que eran vampiros...

"Ah, por cierto." Les dijo Emily echándoles más sangre en los vasos. "Vuestra madre ha dicho que os toméis esto."

"Joooo..." Se quejaron. "Que ya somos mayores como para que nos ande mandando..."

"Creo que deberíais tomároslo." Afirmé yo. "Creo que ya sabéis para que es ese zumo rico en hierro."

"Sí, para que no nos entre..." Comenzó Jacky.

"... anemia." Afirmó su hermano más rápidamente.

Entonces el uno miró al otro y Jacky asintió.

"Es que como mamá es médico, y tío Chad también..." Dijo Jacky.

"Los chicos nacieron con un problemilla genético." Afirmó Chad suavemente como haría un médico de verdad. "Tienen anemia crónica, así que necesitan tomar sus medicinas a diario o casi."

"Vaya por dios." Dijo Charlie. "Pobrecitos... debe ser duro."

"Bueno, tenemos que tener cuidado con las heridas." Afirmó Eddy.

"No veas lo duro que fue aprender a patinar; nos ponían casco, coderas, rodilleras, una de esas armaduras de jockey..." Dijo Jacky divertido. "Parecíamos niños bala."

Entonces tanto su hermano como yo le dimos una patada bajo la mesa.

Estaba claro que era todo una forma de evitar que Charlie se enterase del secretito de nuestra familia.

"Cambiando de tema ¿no se supone que aquí iba a haber más gente que todo chicas, Billie, Charlie y los gemelos?" Dije.

"Están fuera." Afirmó Emily. "Creo que estaban haciéndole algo a Jac... Jay."

"Vaya, así que habéis sacado al perro." Dijo Charlie.

"Mi nuera es una buena médico, pero también tiene la carrera de veterinaria." Afirmó el abuelo. "Le pedí que le echase un ojo al perro, ya que era un regalo de su familia."

"Buenas, perdón por el retraso." Dijo tío Jared entrando. "Tuvimos... problemas."

"Hum... ¿espaguetis de Billie?" Preguntó Embry entrando con Quil ambos con hambre.

"No." Dije yo. "Estos los cociné yo."

"Esa es mi chica." Dijo mamá apareciendo tras de mí con una sonrisa y con papá en brazos para dejarlo junto al fuego. "Quédate aquí, Jay. Y no me obligues a ponerte una vacuna antirrábica. Sabes que soy capaz de hacerlo."

"¿Hablas con los perros?" Le preguntó Charlie.

"Es una técnica novedosa en Europa." Afirmó mi madre. "Hablas con los animales como si fuesen humanos y ellos entienden lo que les dices. Solo vale con los perros y los delfines. Y con algunos simios superiores."

"Sí, pero falla con algunas personas." Afirmó Jacky. "¡Ay!" Se quejó sin razón aparente frotándose la nuca.

"Payaso." Le dijo uno de mis hermanos menores.

Los gemelos morenos, por diferenciarlos de los pelirrojos que parecían ahora mayores y casi de mi edad, habían demostrado ya encajar perfectamente con los tíos y la manada de papá y Sam. Supongo que habrían podido ver como ellos y como yo, que mamá se había movido a la velocidad de la luz, le había dado un capón a Jacky y había vuelto a su posición original sin que se viese por el ojo humano.

"Vaya, una familia de genios." Le dijo Charlie sonriendo.

"Me alegro de que así sea." Afirmó mamá sonriendo y acercándose a los gemelos. "Somos una gran familia. Aunque... creo que en la última década he... dejado un poco... de lado a... una parte de ella." Afirmó relajando su cara inescrutable hasta dejar entre ver tristeza y luego mirándome y medio sonriendo. "Pero creo que la dejé en muy- buenas-manos. Las de mi hija, Sari." Afirmó extendiendo la mano hacia mí.

Vale, hacía ocho años que no había ido a casa, yo la había visto porque había ido a Rumania a tratar con unos asuntos y había ido a visitarla, no había visto a los gemelos desde que tenían 7 años de apariencia y más o menos un año de edad cronológica.

Sin embargo, cuando mamá dijo aquello sobre mí, me sentí mejor que si me hubiese hecho el mayor halago del mundo.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Alex)

Estaba sentada en un sofá ya que no quedaban sillas libre a la mesa, cuando Charlie se quedó mirándome.

"¿No cenas?" Me preguntó.

"No, no tengo mucha hambre." Afirmé suavemente. "Con mi caldo enriquecido tengo suficiente." Añadí levantando la taza donde tenía sangre fresca de la nevera.

"Deja a la chica, que es una adicta a las dietas." Le dijo Sam.

"Me pregunto si ese es su secreto para estar tan joven." Me dijo divertido. "¿Cuántos años tienes? Porque te juro que no aparentas más de los 20. Pareces la hermana de tus hijos..."

Eso me hizo soltar un ja suspirado divertida. No sabía él lo que se había acercado a la verdad.

"Te recuerdo que yo hago cirugía estética." Afirmé sonriendo. "Tengo amigos en el gremio que me operan gratis."

"Esta chica tiene una de operaciones encima..." Afirmó Quil.

"Oye, quien puede, puede." Dijo Leah.

"No, si por eso está tan bien la mujer." Afirmó Embry.

"Embry, te recuerdo que estás hablando de mi nuera." Le dijo Billie.

"Déjale." Le dije yo divertida. "Si todos sabemos ya cómo es. No le tomes en serio."

Oímos una especie de gruñido bajo y muy suave y miré a Jacob. Seguía tirado en la alfombra junto al fuego, así que le di un golpe con el pie.

"A ver si recuperas fuerzas, bobo." Le dije. "No puedes ni gruñir en condiciones."

"Para ser veterinaria que poco tacto ¿no?" Me dijo Charlie.

"Bueno, soy médico, veterinaria..." Afirmé.

"Y policía, de la C.I.A. secreta, por cierto." Me dijo causando silencio.

"¿Qué dices?" Le dije sonriendo como de que no sabía de dónde se sacaba eso. "Creo que me confundes."

"Isabella Alexandrine." Me dijo. "No hay mucha gente que se llame así. Apellido cambiado, que supongo que tendrá algún motivo para ello porque eso es un delito..."

"Creo que te confundes Charlie." Le dijo Sam. "Esta chica es Alex, la mujer de Jacob, la ex-médico del hospital."

"Claro." Afirmé yo.

"He visto el registro civil." Afirmó él. "Y me cantó un poco que Isabella Alexandrine Cullen no existiese en ningún registro policial, una tal Isabella Alexandrine Vulturis hubiese muerto en Nápoles y la mujer de Jacob, curiosidades de la vida, también se llamaba Isabella Alexandrine pero Valerius."

Bingo. Charlie también era muy listo. Humano pero muy listo; supongo que de ahí había sacado Bella su cerebro.

"Un poco curioso ese nombre tan... inusual y que solo cambiase el apellido." Dijo Charlie.

"Verás Charlie..." Comenzó Billie.

"Billie, déjalo." Afirmé sonriendo. "Verás, Charlie... ahora tenemos un pequeño problema." Afirmé levantándome y caminando hacia él. "Resulta que por haber investigado has descubierto algo que... bueno, digamos que es secreto."

"Alex ¿qué estás haciendo?" Me dijo Paul preocupado.

"La cuestión es... bueno, antes estaba prohibido que la gente como tú supiese algo sobre esto." Afirmé poniéndome un dedo en los labios. "Claro, no sería seguro para vosotros; el caso es que... bueno, ahora que hay nueva directiva las reglas han cambiado un poquito, admitimos algunas excepciones."

"Chica, estás comenzando a asustarnos." Afirmó Billie.

Sí, podía sentirlo, Charlie estaba controlando su miedo pero lo tenía, podía oler su miedo, podía oler el sudor que estaban sacando todos, a todos tensos.

Con una sola mirada a mi gente estaban todos preparados para lo que hiciese falta; más de 12 vampiros listos para encararse a una manada de ocho licántropos y tres humanos. Contaba con que mis hijos no tomarían parte de uno u otro lado.

"¿Quién eres tú?" Me dijo Charlie separando las palabras.

"Me llamo Isabella Alexandrine Valerius Vulturis Black." Afirmé. "Los dos nombres son míos al igual que los tres apellidos, para vosotros sería Isabella Alexandrine Black, pero para el resto, mi nombre es el completo aunque se abrevie de una u otra manera. Y verás... si te doy más información, debo avisarte que vas a pasar a formar parte de algo de lo que no vas a poder hablar con nadie más que con nosotros y otros integrantes de esto, porque si decides hablar, si traicionas nuestro secreto... te mataremos."

"Alex." Me llamó Sam nervioso.

"Sam." Le dijo Ivvan para hacerle una negación.

Charlie parecía dudar, estaba asustado aunque lo ocultase, estaba muerto de miedo, nervioso... se encontraba mal.

"Piensa un poco si te compensa saber un secreto tan grande o te compensa más hacer como que no has encontrado nada y dejarlo pasar." Le dije.

"Alex, chupa un poco más, por favor." Me dijo Chad. "Te has sobreexcitado."

"¿Te extraña?" Le dije yo separándome y cogiendo una jarra más de sangre. "Ya has visto que panorama me he encontrado."

"Creo... es un poco tarde." Dijo Charlie.

"No te vayas." Le dije. "Ya me voy yo. Voy a salir un momento a tomar el aire."

". (Vamos contigo.)" Afirmó Axel.

"No, io vado da me. (No, voy yo sola.)" Le contesté. "Devo fare alcune chiamate, vorrei tornare subito.(Tengo que hacer unas llamadas, volveré enseguida.) Volveré enseguida." Añadí para el resto. "Ragazzi, per proteggere i miei figli, (Chicos, proteger a mis hijos,) Non credo che i loro ragazzi farà nulla, (no creo que sus tíos les hagan nada,) Ma in caso di necesita... (pero por si acaso...)" Añadí para los escoltas

"Secondo. (De acuerdo.)" Me dijeron mis escoltas.

"No tardes mucho." Me dijeron el resto.

La verdad es que quería tal y como había dejado las cosas, lo mejor era ausentarme un poco. Tampoco iba a cenar, y tenía que contarles a los Cullen que me habían pillado, como era le padre de Bella pretendía contárselo y pedirles permiso para contarles por qué hacía tiempo que no veía a su hija.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Billie)

Menudo marrón nos había dejado mi nuera en casa. Estábamos todos tensos porque por un segundo habíamos pensado que le iba a hacer algo a Billie. Vale, la conocíamos más o menos bien, pero ahora que parecía haber cambiado un poco, ya no estábamos tan seguros de que no fuese a hacerle nada al pobre Charlie.

En lugar de eso, le había contado las cosas a bocajarro, le había dicho las condiciones y le había dado dos opciones. Olvidarse de todo y seguir con su vida tranquila o complicarse la vida y guardar silencio para guardar el secreto.

"Charlie, no te preocupes, a la chica a veces le sale la vena italiana." Le dije.

"Ya había supuesto que podría estar en algo de mafia." Me susurró mientras el resto debatían entre ellos. "Pero no sé, creo que los mafiosos no se dedican a ayudar a la gente, y hasta que murió pensaba que era verdad lo de que era de la C.I.A. secreta y encubierta."

"Sí, es una chica muy buena." Afirmé.

Ahí guardamos un momento se silencio.

"Billie ¿tú qué crees?" Me dijo. "¿Debería pedirle que me cuente la verdad?"

"Si crees que podrás guardar silencio y mantenerte imparcial oigas lo que oigas..." Le dije yo. "Te aseguro que lo que oigas te va a aclarar muchas cosas, vamos va a ser una sorpresa..."

"¿Tan fuerte es?" Me preguntó mirándome.

"La verdad... sí, bastante." Afirmé. "Bueno, más que fuerte es... cuesta creerlo así de primeras."

Daba pena tener que mantener en secreto todo aquello, y supongo que si le hablaba de los vampiros le hablaría también de los licántropos y de cómo había llegado a ese punto, y eso nos incluía a todos, sobre todo a mi hijo.

"Aunque tampoco tienes por qué contestarle ahora." Le dije. "Tómate tu tiempo para pensártelo. Ten en cuenta que una vez lo sepas todo no va a haber vuelta atrás, una vez entras no hay marcha atrás."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Alex)

"¿Estás segura?" Me dijo Edgard por el manos libres.

"Sí, más que nada quería preguntar porque es tu suegro." Le dije. "Aunque si no queréis que sepa nada lo entenderé."

"La verdad es que Charlie sepa la verdad facilitaría mucho las cosas." Dijo Carlisle.

"A mí me sienta mal tener que haberle mentido como bellacos." Afirmó Alice.

"No creo que meterle a él en esto sea lógico." Dijo Rosalie. "Lo siguiente será que él querrá convertirse."

"Igual no." Afirmé yo. "Conozco a algún humano que colabora libremente con nosotros, y no quiere ser vampiro."

"Dime uno." Dijo Jasper. "Porque no es normal."

"Aída." Afirmé. "Es la enfermera de Aro, como no puede ya cazar ella no solo lo cuida sino que además es su donante."

"¿Y qué hechizo has usado en ella?" Preguntó Rosalie.

"Ninguno." Afirmé. "Está ahí voluntariamente. No desea ser vampiro, cobra un sueldo y además, ahora tiene una especie de 'familia', rara pero familia."

"No, y tan rara." Afirmó Emmeret. "El viejo, los guardias locos y la jefa fría."

"Y los gemelos." Añadí yo. "Por cierto Nessy, deberías verles, están... han crecido bastante."

"Me encantaría, pero no estamos en América." Me dijo sonriendo.

"Entonces qué." Les dije al resto. "¿Os meto en el ajo o no?"

"Danos unos minutos para pensarlo." Me dijo Carlisle. "Aquí hay un debate."

"Vale, llamarme cuando os decidáis." Les dije mientras veía a Billie que salía con Charlie y empujado por uno de los niños. "Os dejo, que viene vuestro suegro."

Supongo que la edad le había dejado secuelas, estaría ya débil, igual que el hecho de que Charlie llevase un bastón para andar.

"Cuídate." Me dijo Carlisle. "Ya te avisaré cuando decidamos algo."

"¿Ya te vas?" Le pregunté a Charlie colgando el móvil.

"Tengo que volver a casa." Afirmó. "He quedado con unos muchachos para echar una partida en el bar antes de irme a casa."

Iba a preguntarle si había decidido algo cuando vi que tenía un dilema en su interior.

"Sobre lo de la respuesta..." Me dijo como intentando decirlo de la forma más suave.

"No te preocupes." Afirmé. "Tómate tu tiempo, con tal de que no corras la voz de mis... irregularidades, supongo que todo bien."

"Ya, es que... mañana me voy en un viaje de una semana con los del Inserso." Me dijo casi dudando. "Y voy a estar fuera quince días. Nos vamos a florida."

"¡Florida!" Dije sonriendo. "Solecito, playas, calorcito..."

"Mis pobres huesos están cansados." Afirmó medio sonriendo.

"Claro que sí, disfruta y pásatelo bien." Afirmé. "Que luego seguro que viene alguien a joderte la tranquilidad y la felicidad." Pensé.

Sí, en mi laaaaaarga vida había visto de todo, y si algo me había enseñado la vida era que había un orden universal, cada vez que había algún momento bonito o bueno pues luego venía algo malo, para compensar, claro.

Al igual que cuando había algo malo luego llegaba algo bueno. Claro que... las desgracias nunca venían solas.