Capítulo 6: El último adiós

El Viernes llegó con bastante rapidez. Después del pequeño incidente del miércoles, Rachel sabía que estaba siendo vigilada. Cuando se fue, ese día fue recibida por el zumbido constante de su teléfono. Había textos y mensajes preguntando si estaba bien y que había sucedido. Ella les respondió lo mismo. "Estoy bien, sólo necesitaba agua y descanso." La mayoría le creyeron, pero pocos solo podían mirarla y ver que algo había cambiado. Y no fue un cambio reciente tampoco.

En clase, Shelby observó de cerca a su hija. Buscó alguna señal de que la joven estuviera mal y encontrar respuesta a la pregunta del por qué. ¿qué estaba pasando con su niña? ¿Y cómo podía ayudarla? En los pocos días después de su crisis, Rachel no mostró ningún signo de nada realmente. Su estilo habitual estaba bien, y en su opinión, mejor que nunca. Nadie podría ver detrás de ella.

Pero la tarde del viernes llegó, y Glee estaba pateando su trasero. Sus mareos estaban empeorando. Incluso perdió el conocimiento por primera vez esa mañana después de hacer ejercicio en casa. Tenía las manos frías de lo normal, su piel más pálida, pero no iba a dejar que eso cambiara nada. Ella estaba perfectamente bien.

El ensayo terminó un poco más temprano por la reunión de padres, y Rachel no podría haber estado más agradecida. Necesitaba sentarse. Su cuerpo le dolía y estaba teniendo problemas para controlar su respiración, pero no quería que nadie la viera. Así que bebió un poco de agua y esperó que eso fuera suficiente para aclarar su visión y estabilizara sus pies, antes de que el profesor Schuester reuniera a todo el grupo.

-Buen ensayo, chicos. Vamos a ganar estas seleccionales. Estamos a tan sólo unas semanas, así que asegúrense de llegar a tiempo a las prácticas de ahora en adelante. Espero que todos trabajen duro y hagan lo mejor que puedan- Hubo una breve pausa antes de continuar. -Bueno, estoy deseando ver a sus padres hoy. Deberían estar aquí pronto, por lo que deberían poner en marcha todo. Buen fin de semana chicos.-

Todo el club se dispersó, tratando de escapar antes de que sus padres se presentaran. Will lo encontró muy divertido. Unos quince minutos después, los chicos se fueron, la mayor parte de los padres habían llegado. La madre de Mercedes, la de Quinn, Burt estaba allí por Finn y Kurt; todos tenían a alguien allí, excepto Rachel. Will estaba muy interesado en hablar con ellos. Él quería saber si algo estaba pasando con Rachel. Así que cuando sus padres no se presentaron, no sabía que hacer.

Después de la productiva reunión, donde a todos se les ocurrió algunas buenas ideas para recaudar fondos, Will se dirigió de nuevo a la sala de coro. Cuando llegó a la puerta, pudo ver a una Shelby ansiosa dando vueltas alrededor del piano. Iba a llamarla más tarde, pero como ya estaba allí, pensó que podían charlar.

-Shelby, ¿qué haces aquí?- La mujer dirigió su mirada a la persona al oír su nombre. Y allí, en el umbral apareció el hombre que estaba esperando.

-Hola Will. ¿Cómo te fue en la reunión? -

-Podrías haber llegado a la reunión.-

-No quería encontrarme con los Berry. No creo que hubiera sido un buen momento.-

-Podrías haber llegado ya sabes- Repitió haciéndose entender. Observó como lucía una pequeña mueca.

-No fueron. ¿Verdad?-

-No. No lo hicieron.-

-¿Por lo menos tuviste oportunidad de hablar con ellos?- Él negó con la cabeza y Shelby continuó. -Ni siquiera por teléfono o algo?-

-No solo recibo buzón de voz. Cuando llamé a su casa, Rachel contestó, dijo que estaban fuera y que ella les iba a decir que me llamaran- Ambos no pudieron evitar sonreír.

-Eso suena como una cosa que Rachel diría-

-Si lo es, pero nunca me devolvieron la llamada-

-¿Ha tenido más..." No podía pensar en la palabra adecuada. ¿Episodios? -

-No, pero ha estado muy tranquila… ¿Qué hay en la clase?-

-En realidad nunca dice mucho en mi clase. Trato de no tomarlo como algo personal. Pero, algunos de los maestros chismosos dicen que ha estado muy tranquila también. No creo que sepan que ella es mi hija, por lo que no trataron de guardar silencio cuando estaba escuchándolos a escondidas-

-Eso es muy Shelby.- respondió riendo. -Pero tenemos que llegar al fondo de esto. Tal vez deberíamos hablar con ella juntos-

-¿Sabe que voy a ayudar a New Directions?-

-No, pensé que lo mejor es no asustarlos antes de los seccionales.-

-No soy tan mala-

-Bueno, para ellos eres el club de coro nazi. Y eso fue uno de los términos más agradables.-

-En serio?-

-Escucharon historias sobre tu tiempo en Vocal Adrenaline.-

-Sólo dramatizaron exageradamente algunas verdades. No hubo pies ensangrentados, sólo ampollas sangrantes.-

-No creo que vaya a decirles eso, Shelby.-

-probablemente sea lo mejor.- La habitación se sumió en un silencio cómodo antes de que alguno volviera a hablar. -Qué tan preocupada crees que debería estar?-

-Podría no ser nada-

-Pero podría ser algo- Su conversación más o menos terminó allí. Shelby tenía que llegar a casa con Beth y Will quería pasar algún tiempo con Emma. Will estaba preocupado por Rachel, pero una parte de él sólo pensaba que era una de sus rabietas de diva que dieron un giro diferente. Shelby, por otro lado, estaba muy preocupada. Su hija estaba pálida y al igual que ella no estaba durmiendo. La encontró llorando en el baño. -Si eso no fue una clara señal de problemas, entonces que era?-

En la ciudad, Rachel y Kurt estaban pasando el rato en su habitación escuchando música y hablando. A pesar de que Rachel prefería estar sola en los últimos días, estaba agradecida por la compañía de Kurt. Sabía que cuando despertara por la mañana, tendría un largo viaje en coche para esparcir las cenizas, y luego estaría sola. Así que, por el momento, al menos, quería a alguien con ella.

-Rachel, vamos a ordenar pizza vegetariana la que te gusta y vemos un montón de musicales.-

-No sé Kurt. No sé si estoy de buen humor-

Una avalancha de gritos de asombro salió de su boca. -¿Rachel Berry acaba de decir que no estaba de humor para un maratón musical? ¿Quién eres tú y qué has hecho con mi amiga?-

-Muy divertido Kurt- Espetò, se levantó de la cama y caminó a Kurt y a la colección de películas que el chico estaba mirando seguidamente de pasarle el teléfono. -Tú ganas. Pide la pizza y todo lo que quieres, yo me voy a acomodar en la sala- Ella agarró algunas de las películas, a las que sabía que a Kurt le gustaban, y se dirigió a la puerta. -Nos vemos en la planta baja cuando estés listo-

Poco después, Kurt bajó por las escaleras y se unió a Rachel enfrente del televisor. La morena se abrazó con una manta y una almohada dejando suficiente espacio para que Kurt se uniera, si quisiera. Él, sin embargo, pensó que hacía bastante calor en la casa y optó por sentarse en el otro asiento. No mucho tiempo después de eso, la comida llegó. Rachel pagó y se dirigió a la cocina esperando a Kurt que se uniera con ella. La comida no estaba exactamente en su lista de tareas. Rachel y la comida no eran buenos terminos. De hecho, más o menos lo evitaba. Pero Kurt estaba allí, así que tuvo que fingir al menos para comer.

-Vamos Kurt, sírvete un plato.- Tan pronto como hubo rebanadas en sus platos, se acomodaron de vuelta enfrente del televisor. Por mucho tiempo, Rachel sólo jugó con la comida. Arrancó la pizza en pequeños pedazos y los arrastró por el plato. Incluso ordenó los pedazos en diseños, en una cara sonriente o una estrella. Se comprometió a no dejar que ni siquiera una fracción de la pizza pasara por sus labios.

-Rachel, ¿qué haces?- Él le dio una mirada extraña al ver su estrella en la pizza

-Bueno, estoy viendo una película Kurt. ¿y tú?-

-Me refiero a por qué no estás comiendo? Estás jugando con ella. No has estado comiendo mucho últimamente. Te has saltado el almuerzo casi todos los días.

-Me salté el almuerzo porque tenía cosas que hacer, pero siempre estuve comiendo una barra de granola o lo que sea que traiga conmigo. Y yo estoy comiendo Kurt.- Sabía que tendría que comer un poco. Kurt la estaría observando para asegurarse. Así que para apaciguarse con él, cogió una de las piezas más pequeñas de su estrella y, sin tocar a los labios, las masticó por un tiempo muy largo. -Ves, estoy comiendo.-

-Cómo digas diva. - Ella tuvo que tomar unos mordiscos más mientras seguía Kurt seguía observándola. sólo fueron unos pocos bocados, pero eran más de lo que había comido en una sola sesión por un tiempo, al menos las calorías subían. La sensación que se reclinaba en su estómago se lo revelaron. Tenía que sacarlo. Tuvo que excusarse.

-Kurt. Quédate aquí y ve la película, me pondré la pijama-

-Ok, voy a estar aquí.-

Prácticamente saltando de su asiento, Rachel corrió a su habitación, y luego a su baño. Se iba a cambiar, pero tuvo cosas que atender en primer lugar. No estaba acostumbrada a tener gente a su alrededor cuando hacia esto, por lo que tomó las precauciones necesarias. No quería que Kurt oyera algo, así que dejó el agua corriendo para amortiguar el sonido. Entonces, siguió rápidamente su rutina normal.

Cuando terminó, se sintió mucho mejor. Una oleada de alivio se apoderó de ella y el día pareció ser limpiado. No se dio cuenta de la reprimida emoción que había enterrado dentro de ella ese día. Pero la liberación se sintió maravillosa. Se sintió más ligera, tanto física como emocionalmente. Quería deleitarse en el momento, pero tenía que cambiarse y volver con Kurt antes de que se diera cuenta de que estaba tardando mucho.

Antes de que se dieran cuenta, era tarde, habían visto unas tres películas, y Kurt tuvo que irse. Intercambiaron sus chistes, y Kurt se dirigió a su casa. Después de su partida, Rachel limpió la sala, revisó su correo, pagó unos billetes, y se dirigió a la cama. Era tarde y no quería nada más que dormir bien por la noche antes del viaje doloroso que tendría que hacer por la mañana.

No pudo dormir. De un lado de la cama a la otra, en todas las posiciones, simplemente no pudo dormir. En su lugar, simplemente continuó dando vueltas en la cama. Mientras yacía allí, de espaldas mirando el techo, podía oír gruñir su estómago. Estaba físicamente hambrienta, pero no podía comer. El dolor de cabeza era algo regular, pero sentada en la oscuridad y tratando de concentrarse en algo que pudiera ayudarla a dormir solo parecía empeorar las cosas y la mantenía aún despierta.

Era una batalla perdida. Sabía que el sueño no vendría. Estaba muy ansiosa, su cuerpo era repugnante. Así que hizo lo único que se le ocurrió hacer, eso la mantendría ocupada en medio de la noche sin elevar los niveles de ruido. Sacó su diario y finalmente llenó la página que dejo en blanco para sus padres. No escribió mucho; no porque no tuviera mucho que decir, sino porque no importaba lo que escribiera, no cambiaría nada. Ellos todavía estaban muertos, y ella todavía sería un fracaso de hija.

Papi y papá... Los amo, si tan solo lo supieran; Lamento haberles fallado. Eso fue todo lo que pudo escribir en la página antes de lágrimas escaparan de sus ojos. Sería otra noche donde lloraría hasta que no pudiera llorar más y el sueño se haría cargo. Tal vez era mejor así. Estaría muy agotada para dormir e hizo eso mismo para dormir. Ese era el objetivo. Por supuesto, se suponía que debía relajarse y conciliar el sueño, y no llegar a estar tan tensa físicamente que el sueño era la única manera de detenerlo, pero el resultado final seguía siendo el mismo.

Cuando se despertó a la mañana siguiente, era más tarde de lo normal. Todo su día estuvo desequilibrado, porque olvidó poner su alarma. Mientras estaba de acuerdo que necesitaba dormir, despertar después de la hora establecida acabaría con sólo estar inquieta y nerviosa. Era como pedir que más cosas malas pasaran. Pero hoy era el día. Sus padres hablaron de eso una vez. Fue una conversación mórbida, pero dijeron que después de que ellos murieran, les gustaría haber sido cremados.

La cremación es visto con consternación en la religión judía. El cuerpo es un medio sagrado para traer bondad en el mundo; Es el templo del alma. Pero Leroy, a diferencia de Hiram, no se crió judío, y deseaba ser cremado. Su bella versión de lo que sería vivir para siempre era como parte de los elementos naturales en lugar de ser enterrados en ellos; fue suficiente para influir en Hiram y estar de acuerdo con la solicitud del Leroy. Ellos continuaron con la conversación diciendo que una vez que ambos estuvieran muertos, les gustaría estar dispersos juntos, en el parque en el que se conocieron, unidos para siempre en un recuerdo feliz. Rachel no tuvo más remedio que estar de acuerdo porque decían que eso estaría estipulado en su testamento.

Mientras que Rachel no sabía mucho sobre los aspectos jurídicos de la muerte, no sabía si, legalmente, se suponía que debía difundir sus cenizas antes de que se leyera oficialmente y el ejecutor hiciera lo suyo, sabía que sus padres hubieran querido hacerlo lo más pronto posible. Así que eso es lo que haría. Un amigo abogado de sus padres probablemente estaría en contacto con ella pronto, una vez que se difundiera la noticia de sus muertes, no podía esperar a cumplir su último deseo. Así, se ejercitó un poco, se duchó, se vistió en uno de sus trajes favoritos, y condujo durante dos horas para llegar al parque.

Nadie estuvo allí. El clima no fue genial. Parecía que la lluvia estaba adelantándose, pero Rachel lo encontró apropiado. El mundo lloraría con ella cuando dijera su último adiós mientras observaba las únicas piezas de ellos dejándose llevar por la poderosa corriente del viento, ya que sus almas tomarían consuelo en un lecho de nubes como los ángeles en el cielo. A donde quiera que fueran, sólo quería que fueran felices.

Las urna que contenían las cenizas de sus padres fueron agarradas con fuerza en sus manos al entrar en los jardines botánicos del Parque Roosevelt. Incluso en el clima más frío, las flores todavía crecieron, los bellos colores la rodeaban, mientras caminaba a través de los caminos de piedra gris. Justo en el centro, en el medio del jardín reposaba la más magnífica fuente. Fue por las azaleas y los arbustos verdes que conducían a un mirador por un pequeño estanque donde sus padres la llevaban para ir de picnic, por el motivo de celebrar un logro o para ocasiones especiales. El camino que conducía al norte se iba través de un jardín lleno de lavandas, plantas anuales, bienales, plantas perennes, bulbos, hierbas, de todos los colores, y daban lugar a un muro de piedra que encajaba la mayor parte de la zona y un pequeño laberinto de setos. Justo por el jardín de rosas, estaba el camino que tenía que seguir. Rosas rojas, rosas blancas, rosas y amarillo también, era el camino apropiado hacia el único punto que sus padres amaron.

Tuvo que detenerse y oler las rosas, literalmente. La temporada estaba acabando, por lo que no estarían vivas mucho tiempo. Estarían muertas al igual que sus padres. Pero también tenía que parar, porque esparcidas por el jardín de rosas estaban algunas de sus estatuas favoritas. Tomó un minuto para sentarse en un banco lejos de la gente y mirar a su alrededor, estar en el lugar que sus padres disfrutaron tanto a lo largo de los años. Justo enfrente de ella, rodeada por un círculo de rosas rojas, estaba el conjunto de figuras que, sobre todo a un niño, le gustaba mirar. La estatua de una madre y su hija jugando con los patos fue siempre una que envidió. Nunca tendría lo que habían grabado para siempre en esa piedra. Pero tuvo dos padres amorosos, y esa es la forma en la que ella estaba allí, no mirando un recuerdo que nunca sería suyo.

Al salir de su tierra de fantasía, fuera del lugar inexistente donde tuvo a sus dos padres, así como a la mamá que quería, Rachel abrió paso entre el resto del jardín. Más allá de ese punto había una vasta extensión de árboles que dirigían a la parte superior de una pequeña colina. La vista desde allí era increíble. Descansando en el banco de piedra abandonado, cualquiera podía mirar y ver todo el parque. Ahí es donde quería dejarlos ir. Ahí es donde quería decir adiós.

Rachel comenzó con una oración judía que aprendió cuando era sólo un niña. Era una oración de muerte dicha por los dolientes para enviarlos al más allá. La oración El Malei Rachemim pedía que los difuntos encontraran la paz.Y eso era todo lo que quería para ellos. La oración Kadish, generalmente recitada en los funerales o por los dolientes, probablemente habría sido la más apropiada. Si ella fuera un hijo, sería su deber decir la oración durante once meses, pero ella preferiría esta oración. Para ella, era más apropiada, más significativa, y más hermosa.

"Dios, lleno de compasión, que mora en lo alto, concede auténtico descanso, en las excelsas esferas de lo santo y puro, que brillan como el resplandor del firmamento, al alma de mis padres que ha ido a su mundo, pues se ha dado caridad en recuerdo de sus almas; que su lugar de descanso sea el Gan Eden. Por ello, que el Todo misericordioso los cobije con la cobertura de sus alas por siempre, y ligue sus almas en el vínculo de la vida. Adonai es su patrimonio; que descansen en su lugar de reposo en paz, y digamos: Amén"

Las lágrimas manaban de sus ojos mientras hablaba. Todavía tenía la esperanza de que todo fuera un sueño, un malo en el que se despertaba de un momento a otro; pero luego, después de terminar la oración, sabía que era real. Supo que esto era una pesadilla que nunca olvidaría ni despertaría. Era la carga que tenia que soportar. Tomó un minuto para conseguir volver a componerse y limpiar las lágrimas de los ojos antes de que pudiera continuar. Una vez un poco más estable, abrió el recipiente que contenía las cenizas. De pie en el banco, ella lanzó a sus padres en su lugar de descanso final; Las lágrimas comenzaron a caer rápidamente en un flujo constante.

"No deberían haber sido ustedes, ninguno de los dos. Debí haber sido yo; El mundo los necesita, No a mi, pero ahora son libres , libres de toda la burla y miradas acosadoras sólo porque vivían diferente del resto de este pueblo ignorante; libres de mí, libre para volar y extender sus alas, tal vez los veré de nuevo algún día.- Poco a poco, comenzó a dejar que las cenizas se ocuparan por el viento viendo como el polvo parecía desaparecer en la naturaleza que los rodeaba. -Los amo.- No había mucho más que quería decir. Quería decirles que lo lamentaba, por enfocarse en ella misma, por ser una decepción, por no ser la hija que merecían; lo lamentaba mucho. Pero lo que dijo era todo lo que podía decir.

Observó cómo el viento se llevó a sus padres lejos de ella, y escuchó como el primer trueno estremeció a su alrededor. Se acercaba una tormenta, dentro de ella y en la naturaleza. Durante unos diez minutos sólo lloró. Se sentó en el banco, con las rodillas fuertemente contra su pecho, y sólo lloró. La lluvia comenzó a caer, pero no se movió. Las gotitas, tanto pequeñas como grandes, de agua helada se sentían como dagas contra su piel. Fue la bienvenida. Cualquier dolor físico era mejor que la emocional que ya estaba sintiendo.

Se quedó en la misma posición, por más de una hora, con los brazos bien envueltos alrededor de sus piernas y la cabeza apoyada contra ellos. Las lágrimas no dejaban de caer, empapando la única parte de su cuerpo que no estaba expuesta a la torrencial lluvia. Gotitas continuaron sumergiéndola en el frio, pero ella se mantuvo allí hasta el primer ataque de relámpagos. Entonces llegaba el momento de irse.

-Adiós.- Susurró mientras se detenía en la entrada antes de salir del parque en dirección al coche. Cuando se sentó de nuevo, ella finalmente sintió temblar su cuerpo. No supo cuánto tiempo estuvo temblando; Probablemente un tiempo, pero no le importaba. Ya extrañaba el calor de contacto de sus padres cuando la abrazaban después de un duro día de trabajo o simplemente tratando de consolarla trayéndole un vaso de agua cuando no sabían de qué otra manera ayudar. Fue de las cosas simples que más extrañaría. Pero, que siempre parecen ser así.

Cuando volvió a casa, no podía pensar en qué hacer. Quería comer todo y cualquier cosa, luego vomitarlo, repetir el proceso una y otra vez toda la tarde hasta que se sintiera mejor o que su cuerpo se debilitara hasta para moverse. Pero no podía. Con la excepción de la pizza que olvidó en el refrigerador, no había comida. Ella no tenía la voluntad de ir a la tienda y comprar alimentos. Así que la opción A estaba fuera. En cambio, se fue con la opción B. Cuando se sintió tan cansada y débil, también sintió la grasa en ella. Así que obligó a su cuerpo dolorido a ejercitarse, pasando horas en la elíptica simplemente escuchando la lluvia caer contra la ventana. En el momento en el que ella se bajó de la máquina, su cuerpo estaba tan débil y los mareos eran tan fuertes, que apenas dio un par de pasos antes de que el mundo se volviera negro.

Ni siquiera se preocupó cuando se levantó. No supo cuánto tiempo estuvo inconsciente, pero no le importaba tampoco. ¿Qué era un poco de negrura de vez en cuando? No era nada; se dijo a sí misma ... nada serio. Su cuerpo se sintió pesado mientras caminaba a su baño. Tomó un vaso de agua con la esperanza de que le ayudara a aliviar la sensación de mareo. Lo hizo, con poco éxito. De alguna manera, se armó de fuerza suficiente para ducharse y cambiarse antes de desmayarse en su cama. El resto del fin de semana se fue más o menos de un borrón. Lo siguiente que supo, era que era lunes y se estaba preparando para la escuela.

En la ciudad, Shelby estaba casi lista para irse a trabajar. Beth estaba vestida, la niñera acababa de llegar, y ella se dirigía a la puerta cuando el teléfono sonó. Tan rápido como pudo, fue hacia el teléfono y lo contestó.

-¿Hola?-

-Hola, mi nombre es Larry Steinman; Busco a Shelby Corcoran.- Ella no reconoció la voz o el nombre. Entonces, ¿quién era este tipo, y que quería?

-Ella habla ¿Qué puedo hacer por usted?-

-Trabajo en Steinman y Burke, oficina de abogados.- ¿Un abogado?¿Qué querría un abogado con ella? -Me preguntaba si usted podría encontrar el tiempo para venir a discutir un asunto conmigo.- Eso no era algo que Shelby estuviera esperando cuando se despertó esa mañana. ¿Qué clase de asunto necesitaba discutir con un abogado que nunca había conocido?

-¿De qué asunto se trata?- Su rostro se contorsionó visiblemente, algo que, obviamente, vio la niñera.

-Prefiero discutir esto en persona si es posible. Es un asunto muy urgente, por lo que si está libre, realmente deberíamos hablar de esto.- Estaba preocupada. No todos los días llegaban llamadas telefónicas vagas de abogados que pedían una reunión. ¿Que estaba pasando?

-Tengo que trabajar hasta las cuatro. Puedo estar en su oficina a las cinco.-

-Esta bien. Gracias por su tiempo y espero contar con su presencia- Dadas las circunstancias de esa llamada, Shelby estaba confundida. Sin embargo, sentía curiosidad. Así que después de explicarle a la niñera que iba a llegar tarde esa noche, se fue a trabajar.

Para Rachel y Shelby, el día pasó rápido, Shelby seguía pensando en la llamada y la reunión inminente mientras que Rachel seguía tratando de mantener la concentración. Pero en realidad, no tuvo la fuerzas para hacer mucho más. No se sentía bien, probablemente mojarse en la lluvia helada, e incluso con las pastillas para adelgazar y las bebidas energéticas, la sonrisa falsa y el intento de mantener la cabeza erguida se estaba agotando. Hasta en la sala de Glee, ambas mujeres se querían ir.

Todos los miembros de glee estaban esparcidos por la habitación cuando el señor Schuester entró y dio la tarea de la semana. Iban a hacer más baladas. Dejando al grupo para que lo discutieran entre ellos, el señor Schue amablemente le pidió a Rachel que hablaran en privado en el pasillo. Antes de hacerlo, el profesor les mencionó que tendrían a un invitado ayudandoles de vez en cuando, al menos hasta los nacionales. Eso los dejó con la suficiente curiosidad como para dividirse en grupos y pensar en ello mientras hablaba con Rachel.

-¿Qué pasa Sr. Schue?- Ella preguntó, aunque sabía la respuesta. Sus padres, obviamente, no llegaron a la reunión.

-Ninguno de tus padres fue a la reunión del viernes.-

Con su actitud y tímida voz, que casi no parecía Rachel.

-He tratado de llamarles y todavía no me devuelven la llamada-

-Lo sé, han estado ocupados y se fueron en un viaje de negocios. Todo ha estado un poco loco.-

-Entiendo Rachel. Todos están ocupados estos días, pero siento que lo necesito discutir con ellos es importante, así que me gustaría que les dijeras que se pongan en contacto conmigo tan pronto como sea posible."

-Lo haré Sr. Schuester.- En ese momento, Rachel miró por encima del hombro, cuando sintió a alguien más en la sala con ellos, y aquí, estaba Shelby. ¿ella es la invitada de la que nos habló antes?-

-Si, Rachel-

Rachel soltó un "genial" en voz baja mientras se daba la vuelta y se unía al resto del grupo en el aula, y dejando a Will y Shelby para hablar a solas.

-¿Qué te dijo?-

-Me dijo que sus padres están ocupados y les iba a decir que me llamaran-

-¿Es todo?-

-Si- El profesor se dio cuenta de la mirada lejana en su cara y tuvo que buscar la causa de la misma. -¿Qué pasa?-

-Tuve una llamada telefónica muy extraña esta mañana.-

-¿Sí? ¿De qué?-

-No sé. Era un abogado. Voy a reunirme con él después de Glee-

-Y no sabes de qué se trata?-

-No, él simplemente dijo que era un asunto urgente que necesitaba ser discutido de forma inmediata.- Hablaron durante un poco más de tiempo antes de ir al salón. Su presencia agitó una mezcla de emociones, pero se podría decir que Rachel estaba siendo un poco distante. Como esperaba.

Unas dos horas después, Glee había terminado y Shelby estaba sentada en el despacho del señor Steinman. Su secretaria dijo que estaría en poco tiempo, y no mintió. Después de intercambiar saludos, el abogado quería llegar directamente al grano. Necesitaban discutir el futuro de una niña.

-Entonces, ¿qué es todo esto Señor Steinman?-

-Larry- Le recordó. El abogado imaginó que el enfoque informal podría hacer que la conversación fuera un poco más fácil. -Estamos aquí para hablar de Rachel Berry.- El rostro de la mujer se arrugó. Rachel estaba en problemas? No parecía así, pero en realidad no la conocía, ¿verdad?

-¿Que pasa con ella?-

-A estas alturas probablemente ha oído hablar del fallecimiento de Hiram y Leroy.- Su mandíbula se abrió y él la miró como si estuviera loca.

-¿Cuando? ¿Cómo?- El choque fue evidente. -¿Cómo no lo supo?-

-Lo siento, pensé que lo sabía. Estaban viajando en el extranjero, tuvieron un accidente fatal. Me enteré hace poco, pero fue hace aproximadamente dos semanas.- Eso explicaba tanto; su comportamiento, todo. El abogado continuó. -Los Berry dejaron instrucciones para el cuidado de Rachel, que tenemos que discutir. - Sacó un documento y se lo entregó a Shelby.

-¿Qué es esto?-

-Desde que Los Berry no tienen parientes vivos, te dejaron, cómo su madre biológica, la custodia. Pidieron que hablara contigo de eso y vieras si es algo que considerarías antes de sacar el tema con Rachel. Si no es así, hay otras opciones, pero tiene que decidir rápido. En caso de que declines; Se necesitan tomar otras medidas- Ella no sabía cómo responder. -¿Estaría dispuesta? ¿Podría manejar a Rachel? ¿Rachel querrá esto?-

-¿Sabe Rachel sobre sus muertes?- preguntó aún sin casi poder hablar.

-Se le informó de sus muertes, sí.- Él trató de atrapar su mirada espacial. -¿Usted cree que esto es algo que usted quiere?-

Shelby lo descubrió.! ¡Espero qué este capítulo recompense la espera! Saludos