Hola a todos he aquí con un nuevo capitulo, saludos!


Capítulo 7: LA VERDAD ESTÁ ALLÍ AFUERA

Shelby no supo qué hacer con la información que recibió. Su hija había estado viviendo sola y en dolor, manteniendo su vida en secreto. Y allí estaba ella sentada en la oficina de un abogado pidiéndole que aceptara la custodia de su hija. ¿Qué se suponía que iba a hacer con eso? Entonces pensó: "Si es difícil para mí tratar con eso, ¿qué pasará con Rachel?- Pobre Rachel. Si Shelby sólo supiera la mitad de eso.

Se quedó sin palabras. -¿Qué pasará con Rachel si yo no puedo?-

-Bueno, eso no depende de mí, pero servicios sociales tendría que ser contactados y probablemente la ubicarían con una familia adoptiva o en una casa hogar, también podría optar por emanciparse legalmente y vivir por su cuenta- Miró a Shelby con ojos suplicantes. Rachel era una buena niña y ya había pasado bastante;no necesitaba esto también. -Entiendo que es una decisión importante, pero una decisión que tendrá que ser tomada,recién fui informado de su fallecimiento, Rachel, me dijeron, fue informada poco después de que sucedió.- Es una menor, y supongo que ha estado sola desde entonces, No puedo por sentido común ignorar esta información. Sin embargo, para shelby ningún pensamiento en su cabeza era coherente. ¿Rachel iba a querer algo de esto? Tenía que pensar en lo que era mejor para su hija. Obviamente Rachel estaba asustada de ser apartada de su vida, de lo contrario, habría dicho algo; tan siquiera a sus amigos. O eso, o ella estaba viviendo en negación. Shelby no sabía qué la hacía sentir peor.

-¿Dónde firmo?- Larry le entregó los papeles, señaló los varios lugares en los cuales ella tenía que firmar, y para cuando los papeles fueran procesados, Rachel legalmente sería suya. Una parte de ella estaba feliz de que su hija fuera, su hija, pero la otra parte estaba asustada. Solo deseaba que estuviera bajo mejores circunstancias, y esperaba que saliera bien.

Después de alguna conversación legal y papeleos, Shelby estaba de camino a la salida. ¿Pero a dónde tendría que ir? ¿Se suponía que tendría que ir directamente con Rachel? ir hasta ella y sacarla de la mentira que había estado viviendo? ¿O ir a casa y preparar todo? ¿Qué se suponía que debía hacer? La maternidad era nueva para ella.Y la única experiencia que tuvo fue con un bebé, no con una adolescente afligida.

No iba a encontrar la respuesta correcta de pie, en el frío del día de octubre, en medio de un estacionamiento. Aún confundida, decidió dirigirse a casa. Necesitaba abrazar a Beth y poner en orden sus pensamientos antes de enfrentarse a Rachel. Una errática Shelby no ayudaría en absoluto. La vida de su hija estaba completamente patas arriba y no tenía ni idea de cómo ayudar. Estaba perdida.

Shelby pasó un par de horas cerca de Beth y pensando ciertas cosas. No podía evitar pensar en Rachel. Pero sólo pensar en el dolor que Rachel debió haber sentido, hizo que su corazón se rompiera. Después de pedirle a un amigo que cuidara de su bebé, Shelby condujo hasta la casa de Rachel, la casa en la que se crió. Fue incapaz de salir del coche. Por un tiempo, ella se quedó allí sentada. Eventualmente, ella tenía que asegurarse de que Rachel estuviera bien, y siendo una cobarde y esconderse en su coche no iba a ayudarla a hacer eso.

De pie en la puerta, su mano temblaba. Estaba nerviosa, pero sabía que tenía que hacerlo. Titubeantemente tocó la puerta. No hubo respuesta. Intentó y esperó otra vez. Después de diez minutos empezó a preocuparse. Mirando a su alrededor, encontró una llave escondida dentro de la pequeña estatuilla junto a la puerta y entró. Estaba extrañamente silencioso y oscuro. Parecía que nadie estaba en casa.

Cuando entró, lo primero que hizo fue sentir un interruptor de luz. Una vez que lo encendió, Shelby caminó alrededor del primer piso. No había absolutamente ningún signo de vida. La casa era meticulosa, ni una cosa fuera de lugar, ni un plato en el fregadero. Estaba demasiado limpio, muy vacío de cualquier interacción.

-¿Rachel?- Llamó desde el final de la escalera. Pero no hubo respuesta. Haciendo su camino, se dio cuenta de la quietud del lugar. Era tan estéril y, de nuevo, sin vida. -¿Rachel?- Una vez más, no hay respuesta. ¿Dónde estaba Rachel tan tarde en una noche de escuela? Su coche estaba allí, así que ¿dónde estaba? Shelby estaba preocupada por decir menos. Después de una pequeña exploración, comprobando cada habitación y sin encontrar nada, tropezó con la habitación de Rachel. Era la última habitación que tenía que revisar y realmente esperaba que su hija estuviera allí. Una parte de ella esperaba encontrar a Rachel en paz, dormida en un desorden de mantas. Así que se sintió decepcionada cuando la puerta se abrió y la habitación estaba tan oscura y vacía como el resto de la casa.

-¿Rachel?- Preguntó asegurándose antes de entrar completamente a la habitación. Ya estaba allí, y tenía curiosidad, así que decidió mirar a su alrededor. No estaba husmeando entre sus cosas. Aunque no estaba debajo de ella, no se sentía bien mirando las cosas de su hija en tal ocasión. Pero, simplemente mirar alrededor sin pasar por nada no era un problema. Al encontrar la luz, finalmente pudo ver la habitación en la que su hija creció. Era como ella esperaba que fuera y totalmente inesperada al mismo tiempo.

Era muy organizada para ser la habitación de una adolescente. A excepción de una pila de lo que parecía ser, ropa nueva en una caja que decía "Buena forma" y una pila de partituras que parecían ser sacadas del escritorio, todo estaba ordenado alfabéticamente, organizado y ordenado. La cama estaba hecha. La ropa del día siguiente estaba tendida junto a los útiles escolares. La pijama y una toalla fresca estaban en el borde de la cama como si se estuviera preparando para dormir, pero nunca lo hiciera. Entonces, ¿dónde estaba? Satisfecha con su mirada en el mundo de Rachel, Shelby bajó las escaleras y se sentó en la sala de estar. Esperaría a que Rachel regresara tenía que hacerlo.

Rachel, mientras tanto, estaba en el frío, corriendo tan rápido como su doloroso cuerpo lo permitiera. Su mente fue un torbellino cuando estaba en casa. Había tantos recuerdos que, durante las últimas semanas, había intentado evitar, pero todos seguían volviendo a ella. Simplemente era demasiado. Así que cuando la falta de sueño comenzaba a atraparla, trató de ir a la cama temprano, cuando se acostó en su cama y oyó suaves murmullos de su padre y risitas mientras caminaban hacia su habitación supo que no estaban realmente allí, así que decidió que necesitaba salir por un tiempo.

Dormir obviamente no era una opción. Por lo que hizo la cama de nuevo, se puso ropa adecuada para ejercitarse, y salió al aire frío. Era tarde para una noche de semana, así que la mayoría de la gente estaba disfrutando de la calidez y comodidad que el interior parecía ofrecer a muchos. Las calles estaban muy vacías y bastante oscuras; con la única luz iluminada por los brillantes rayos de la luna llena. Al principio no estaba corriendo. Realmente sólo quería escapar, dar un paseo para despejar su cabeza, pero creyó que no iba a dormir de todos modos; Ella también podría hacer algo útil con su tiempo.

Su cuerpo le estaba diciendo que se detuviera. El palpitar en su cabeza tampoco ayudaba a sus mareos. Pero no pudo detenerse. Estaba a solo dos millas de estar en casa. Exigirse tanto empeoró las cosas. Intentó seguir adelante, pero cada paso la presionaba más cerca al borde de la oscuridad. Y no podía permitirse desmayarse en medio de una calle residencial. Incluso se sentó metros adelante, su visión se desvaneció ligeramente estando al borde de desmayarse, cada respiración difícilmente quemaba en su pecho. No fue un tiempo divertido. Pero una vez que pudo respirar mejor y ver bien, se levantó y avanzó. Caminó cuatro millas antes de regresar, corrió dos antes de casi desmayarse y caminó dos más para llegar a casa.

Sabiendo muy bien que nadie estaría en casa para pillarla de sorpresa llegando tan tarde en una noche de escuela, ni menos, Rachel todavía abría la puerta lo más silenciosamente posible, cerrándola de la misma manera. Entró en la cocina, tomando rápidamente un trago de agua antes de volver a colocar sus zapatos junto a la puerta. Todavía tenía que encender la luz, pero cuando lo hizo, se sorprendió. Al principio, nada parecía fuera de lo común, pero cuando entró más profundamente en la sala de estar, vio la cabeza de alguien en el sofá. ¿Quién estaba en la casa? ¿Cómo consiguieron entrar? ¿Debería estar preocupada? No todos los días vienes a casa para encontrar a alguna persona al azar que puedes o no puede conocer, sentada en tu sofá.

Dejando a un lado la ansiedad, Rachel se inclinó lentamente hacia la figura. No sabía por qué no decían nada cuando entró por primera vez. Pero estuvo silenciosa, así que tal vez no la oyeron. Encendió la luz y prácticamente tiró sus zapatos por la puerta. Pero todavía, no dijeron nada. Ni siquiera se movieron. Obviamente, quienquiera que fuera no estaba allí para robar el lugar. Mientras rodeaba el sofá, tratando de ser lo más sigilosa posible, Rachel finalmente vio quién era. Era Shelby. Era su no madre. ¿Para qué estaba allí?

Por un momento, Rachel se quedó allí y miró fijamente a Shelby dormida. Se debatió entre levantarse y marcharse, pero era su casa. ¿Por qué debería irse? Shelby era la invitada no bienvenida. -¿Qué estás haciendo aquí?- preguntó Rachel. Shelby ni siquiera se movió. Ahora Rachel estaba ligeramente frustrada. No se sentía bien, estaba helada y sudando al mismo tiempo, su mente iba en todas direcciones. No quería tratar con ella también. -¡Oye!- Ella gritó, finalmente consiguiendo que Shelby saltara.

-¿Rachel?- Dijo en voz baja, su voz aún estancada por el sueño. -¿Que hora es?-

-Son casi las doce, ¿qué haces aquí? ¿Cómo has entrado?- Shelby ignoró las preguntas de su hija, en cambió trató de despertarse y sentarse.

-Encontré la llave.- Finalmente respondió a una Rachel insatisfecha. -¿Dónde has estado?- Rachel decidió no responder a la pregunta. Era su casa; No tenía porqué responderle.

-Eso explicaría el cómo, ¿y porqué? ¿Por qué estás aquí Shelby?-

-¿Dónde has estado?-Shelby volvió a preguntar, esta vez ignorando las preguntas de Rachel.

-Fui a caminar ¿Puedes responder a mi pregunta ahora?-

Ahora Shelby estaba nerviosa. ¿Cómo abordar un tema tan sensible con una chica tan fuerte, pero frágil? -Estoy aquí por tus papás.-

Entonces fue el turno de Rachel de estar nerviosa. ¿Lo sabía?¿Cómo? ¿Quién se lo pudo haber dicho? Nadie lo sabía ... ¿verdad? -¿Qué pasa con mis papás?- Fue la única pregunta que pudo hacer con la esperanza de obtener una respuesta sin dar demasiada información.

Shelby podía ver el cambio de enojada a derrota en la cara de la chica cuando mencionó a sus papás. Observó cómo su hija se ponía nerviosa y empezaba a inquietarse. -Rachel, necesitamos hablar.-

-En realidad no quiero hablar contigo, e incluso si así fuera, es tarde. ¿No tienes una hija que atender?-

-Beth está bien Rachel, está con una amiga mía- Se puso de pie para estar más cerca de Rachel y tener una ventaja de altura. -Esto es sobre ti.-

-¿Qué tiene que ver conmigo? Creí que habías dejado bien claro que no me querías en tu vida, así que otra vez te preguntaré ¿Por qué estás aquí?-

-Sabes por qué estoy aquí-

-No creo, pero creo que deberías irte ahora.- Rachel empezó a alejarse, pero Shelby rápidamente agarró su delgada muñeca. Por suerte para Rachel, los huesos de su cuerpo no se podían sentir por las capas y capas de tela.

-Rachel ..." Las lágrimas brotaban en los ojos de Rachel. Supo entonces que Shelby lo sabía. Estaba en su voz. Una mirada en sus ojos y podía ver la lástima. Se podía oír la empatía forzada en su tono; Forzada en los oídos de Rachel de todos modos.

-Tienes que irte.- Rachel respondió mientras quitó su brazo y se movía tímidamente por las escaleras. No eran las huidas furiosas que la diva suministraba normalmente. Shelby rápidamente siguió sólo para conseguir una puerta cerrada en su cara. Dándose un segundo para calmarse, tratando de bajar la actitud Corcoran y recordando que Rachel estaba sufriendo, abrió la puerta.

-Rachel, no puedes seguir fingiendo que esto no sucedió.- Shelby miró alrededor y no vio a Rachel ni a ninguna de las ropas que estaban en su cama. Ella estaba hablando con nadie. Se acercó a la puerta del baño y oyó el agua de la ducha corriendo. Tendría que esperar aún más. -Rachel, no voy a ninguna parte, estaré aquí cuando termines- Y lo haría. Se aseguró de que la niñera supiera que podría pasar un tiempo, posiblemente toda la noche, el regresar a casa. Ella estaba bien con eso. Por lo tanto Beth era cuidada ahora era el turno de Rachel.

Pasaron veinte minutos antes de que Rachel saliera. Y cuando lo hizo, parecía cansada. Su piel pálida se veía aún más pálida en el color oscuro del pijama ancho que consumía su cuerpo. Incapaz de romper con su rutina normal, Rachel traspasó a Shelby y se dirigió al escritorio, anotó su peso actual en el diario; escribió en el otro diario después. Entonces se movió a su cama y desdobló las sabanas.

Shelby observó mientras la morena seguía robóticamente algún tipo de rutina rara y sólo la miraba con ojos preocupados antes de hablar. -Rachel, cariño, lo siento mucho.- ¿Qué más se suponía que debía decir? Estaba realmente confundida.

Todavía sin mirar a Shelby, ella respondió: -No te disculpes, no te lamentes, sólo vete, no te quiero aquí, no deberías estar aquí, esta era la casa de mis padres y tú no tienes derecho a estar aquí.- Rachel se tapó con las sabanas más fuerte contra su cuerpo dispuesta a alejar a su madre, dispuesta a que el sueño simplemente la tomara y apagara su mente. Aunque sólo fuera por un rato, necesitaba algo de paz.

En cambio, lloró. Tan silenciosa e inmóvil como pudo, lloró. Shelby sabía que estaba tratando de esconderlo, pero oyó los suaves murmullos de las lágrimas de su hija. Sin saber qué más hacer, Shelby se dirigió a la cama, su peso hizo que la cama cambiara tan ligeramente. Se acercó más, se sentó junto a su hija hasta que estuvo lo bastante cerca como para rodearla con un brazo. -Lo sé ... deberían estar aquí, lo siento mucho-

Los sollozos de Rachel se hicieron más fuertes. Ya no podía ocultarlo. Trató de alejarse del abrazo de Shelby. Funcionó las primeras veces, pero Shelby no se rendía. La abrazó más fuerte, abrazando a su hija mientras lloraba y haciendo todo lo posible por consolarla. Pero, no podía hacer mucho más que estar allí y abrazarla. No se intercambiaron más palabras; Ni miradas compartidas tampoco. Shelby sólo la observaba y la escuchaba llorar, unas cuantas lágrimas de ella se deslizaban mientras su corazón se rompía por la niña que vio en sus brazos. Se quedaron así hasta que el llanto se detuvo y las respiraciones de Rachel aún sibilantes se equilibraron. Incluso entonces, Shelby no se movió. Se quedaron así toda la noche.

A la mañana siguiente, Shelby se despertó primero. Era temprano, y tuvieron una larga noche, así que decidió dejar dormir a Rachel. Más que eso, decidió que ella y Rachel no irían a la escuela ese día. Después de hacer una llamada a la escuela, ella llamó y dejó a la niñera saber que estaría allí pronto para ver cómo estaba Beth. Shelby quería ir a ver a Beth. Quería estar allí cuando su niña se despertara y desayunara con ella como todos los días, pero Rachel la necesitaba más que nunca.

Shelby quería hablar con Rachel. Quería saber por qué no se lo contó a nadie. Estaba bastante segura de que ninguno de sus amigos lo sabía. Quería saber cómo había estado durante las últimas semanas. Realmente sólo quería asegurarse de que ella estuviera bien. Pero también quería que ella chica parecía que no había estado durmiendo en absoluto. Una vez que la morena despertara, hablarían.

Eran alrededor de las ocho cuando Rachel despertó. Fue sacada de la oscuridad e inexistente tierra de los sueños por los sonidos de su celular que no dejaba de sonar. Sin abrir los ojos, sacó la mano de debajo de la manta y buscó en la cómoda su celular. Era un texto de Puck. ¿Dónde estás en Berry? Y había otro de Kurt. -Hey Diva, ¿llegas tarde?- ¿Donde estaba?- Ella estaba en casa. ¿Que hora era? Miró el reloj de alarma y se dio cuenta de que llegaba tarde a la escuela. No podía llegar tarde. Así que, sin molestarse en responder, Rachel intentó prepararse.

Sentada en la sala de estar, Shelby podía oír el chirrido de los rápidos pasos que venían del piso sobre ella. Instantáneamente, Shelby se puso de pie y subió las escaleras. De pie justo afuera de la puerta, observó a Rachel hacer varias cosas, tratando de cepillarse los dientes, en su habitación, mientras ponía algunos libros en su mochila.

-Rachel- Shelby la llamó, tratando de interrumpir el proceso.

-¿Por qué no me has despertado? Es muy tarde para ir a la escuela, no puedo llegar tarde.-

-No, está bien, hoy no tienes que ir a la escuela, llamé a la oficina y les dije que tanto tú como yo tomaríamos el día libre-

La morena detuvo todo lo que estaba haciendo para enfrentar a Shelby con una mirada casi igual a la intimidante Corcoran. -Qué?Por qué hiciste eso? No tienes el derecho-

-Tenemos que hablar, pensé que sería la única manera de hacerlo, y que necesitabas descansar... ¿Cuándo fue la última vez que dormiste una noche entera?- Era una pregunta seria, a la que no esperaba respuesta.

-Estoy bien no lo necesito.-

-Tus padres si-

-Y qué quieres decir con eso?-

Shelby se dirigió lentamente hacia la cama. Quería que la conversación saliera bien, pero no tenía grandes esperanzas. -Siéntate Rachel.- Palmeó el espacio en la cama al lado de ella. -Por favor.- Suplicó cuando Rachel ni siquiera empezó a moverse. -Esto es importante Rachel, por favor siéntate.-

Vacilante, Rachel obedeció, sentándose tan lejos como el espacio permitiera.-Bien, dime lo que querías decir.-

-Primero... -Volvió su rostro a Rachel, la mirada más suave y compasiva que jamás había visto en sus ojos. -¿Por qué no le dijiste a nadie? No tenías que estar tan sola.- ¿No es cierto? ¿No estaba ya sola? Si sus padres estaban vivos o muertos, ella estaba sola.

Era más fácil de esta manera. Eso era lo más parecido a la verdad completa que podía imaginar. Era más fácil, pero no por eso lo hizo. Sentía que tenía que hacerlo.

-Recibí una llamada ayer.- Ella decidió tratar con ese asunto más tarde. Tal vez le daría tiempo para encontrar una respuesta apropiada. -De Larry Steinman, el abogado de tus padres. Rachel la miró confundida. ¿Qué necesitaba el abogado de sus padres con Shelby? ¿Shelby estaba en el testamento o algo así?

-¿Y?-

-Ellos hicieron un plan para ti, querían asegurarse de que alguien estuviera allí para cuidar de ti si algo les pasaba.-

-Sí, ¿y quién haría eso? No tenemos familia, no tenemos a nadie que me quiera- A Shelby no le gustaba la forma en que Rachel decía esas cosas de ella misma. Ésa no era la Rachel que creía conocer. ¿Pero realmente la conocía?

-Yo-

-Tú? ¿No eres la misma persona que dejó muy claro que no soy la hija que querias? ¿No eres la misma mujer que decidió adoptar al bebé de mi ex-novio y su ex.. así que ¿Por qué?- La animosidad de su voz estaba llegando a Shelby. Pensó que habían pasado algunos de esos problemas, que estaban bien. Supongo que no ...

-Me sorprendió cuando el abogado me llamó y aún más cuando me dijo que tus padres me pidieron que me encargara de tu custodia después de sus muertes, pero tan terrible como son las circunstancias y lo atónita que estaba, estoy agradecida por la oportunidad que me están dando ... dándonos.-

Rachel permaneció sentada en un silencio aturdido. ¿Por qué sus padres pensaban que era una buena idea colocarla bajo su cuidado? Su mundo entero se volcó. ¿Qué se suponía que debía hacer? ¿Podría huir? ¿Pero no era el objetivo de todo estar exactamente donde estaba? -¿Y si no quiero, si no quiero que te ocupes de mí?-

-Ya he firmado los papeles, es lo que querían, ¿no quieres darles su última petición?- Eso fue un golpe bajo. Lo sabía. Y Rachel lo sintió. Usar a sus padres muertos para hacerlo más fácil no era un juego limpio, pero funcionaba. -Sé que va a ser difícil, pero vas a venir a vivir conmigo, pintaremos una de las habitaciones extra y la decoraremos como quieras, y la convertiremos en tu nuevo hogar-

Rachel sabía que no había otra opción. Tendría que hacerlo, por ellos nada más. Tal vez algo bueno saldría de esto. -No será mi hogar, y tú no eres mi mamá, solo estoy haciendo esto porque no creo que tenga otra opción-

Sus palabras no hicieron que Shelby tuviera esperanzas, pero tomaría lo que pudiera conseguir. Desafortunadamente, y muy silenciosamente, las dos pasaron el resto del día empacando todo lo que se necesitaría para el resto de la semana. Cualquier cosa que olvidara, podría venir y conseguirlo.

Después de instalarse en casa de Shelby y encerrarse en su habitación, Rachel finalmente podría estar sola. Ninguna de las cosas salió como ella esperaba. Definitivamente no debía terminar con Shelby. No se suponía que sus papás estuvieran muertos. Nada estaba bien. El resto del día y bien entrada la noche se la pasó en soledad, ignorando a Shelby y molestándose de tener consuelo en su diario y rutinas simples. Alrededor de las ocho, decidió revisar su teléfono. Estuvo sonando todo el día. Tenía toneladas de textos de Kurt y Noah. Incluso algunos de Mercedes y Finn. Decidió entonces que necesitaba decirles. Le envió a Kurt un texto.

-Ven a casa de Shelby, hay mucho que necesito decirte ..-