Capítulo 7: Verdades como puños.

(Voz de Isabella-Alex)

Era aún muy temprano, entre Jacky, Eddy y yo estábamos acabando de disponer todo para la reunión. Aún no había llegado nadie, habíamos dejado una nota en casa para decirles que ibamos a ir a un sitio más… propicio para una reunión así.

"¿Esta era tu casa?" Me preguntó Eddy ayudándome a llevar una pila más de sillas al salón.

"En realidad es la casa de tu tío Louie." Le conté. "Al principio, cuando yo vine aquí, la gente de papá y la nuestra no se llevaban demasiado bien que digamos. Y como yo estaba viviendo con papá y el abuelo y resulta que mi primo Sorien me había intentado amenazar varias veces y había intentado matar a papá y Sam pues resultó que los tíos Ivvan, Chad, Aqueron y Bobby y la tata Lily pues habían venido a protegerme. Ya sabéis que salvo Chad que pasa por médico y modelo y Bobby y Lily que tienen que ir al colegio si quieren pasar entre humanos como humanos, el resto son policías o investigadores privados, lo tenían fácil para seguirle la pista e intentar que no me hiciese daño. Louie compró esta casa para que pudiésemos vivir juntos y así protegerme sin tener que separarme de papá."

"Pero el tío Sorien al final era bueno ¿no?" Me dijo Jacky.

"El tío Sorien está colgado." Les dije. "Es según le de la vena, se pone a molestar y te pone en peligro o te echa una mano y te ayuda a matar a tus enemigos."

"¿De quién habláis?" Nos preguntó alguien desde la puerta.

"Ah, ya estáis aquí." Murmuré. "Pensaba que os costaría más llegar."

"Hemos venido corriendo." Me dijo Rosalie. "Y odio tener que correr con los tacones."

"Vaya, Nessy. Te veo genial." Le dije sujetándola en un abrazo. "¿15?"

"Atrapada en los 16, sí." Me dijo sonriendo. "¿A qué no sabes de quién es el vestido?"

"Hum… Vivianne." Afirmé sonriendo. "De la temporada pasada en París así que… diría que hace solo unos meses que lo tienes."

"¡Sí!" Me dijo divertida. "Jo, no hay forma de engañarte…"

"Tu tía Alice sigue siendo mejor que yo." Afirmé sonriendo y dándole un beso a Alice y luego a Jasper.

"Wow, has vuelto a adelgazar." Me dijo Emmeret levantándome del suelo divertido y haciéndome sonreir. "¿68?"

"62, y porque me he forzado a comer un poco de comida normal." Le dije. "Demasiados quebraderos de cabeza."

"Tío Emmeret… como sigas apretando le vas a romper una costilla." Le avisó Eddy sonriendo desde el sitio donde entre su hermano y él habían apartado un sofá de estilo victoriano.

"¡¿Estos son los bichos que te salieron de…?!" Comenzó a decir Emmeret.

"¿Qué bichos?" Preguntó Eddy.

"Creo que se refiere a nosotros." Afirmó Jacky sonriendo con ironía. "Como si los que matasen osos para secarlos fuésemos nosotros."

"Jacky…" Le dije.

"Lo sé, lo sé." Me dijo.

"Es evidente a quién han salido." Dijo Edward. "Al padre, tienen las mismas pulgas."

"Me parece que es a la madre." Añadió Bella cuando Jacky apareció contra la puerta mirándose las uñas y vimos que Edward tenía unos cortes de zarpazo en los brazos y en medio de la cara.

"¡Jacky, niño maleducado y bestia!" Le reñí yo. "Perdónale Edward. No les gusta que les llamen bichos y Jacky es el que menos aguante tiene…" Afirmé alcanzándole una toalla mojada que su mujer me quitó y apretó ella contra las heridas.

"¿Llevan armas?" Dijo Esme asustada.

"No." Afirmé alcanzando a Jacky y apretándole en la muñeca mientras se la sujetaba para que viesen unas uñas de varios centímetros. "Vienen con mecanismo de defensa. Y son duras como el diamante, no me digas de quién las han heredado."

"Lo de la rapidez de ti, está claro." Afirmó Jasper. "Esperemos que no sean tan listos como tú o tendremos problemas."

"Digamos que si se juntan los dos pobre del que estén persiguiendo." Afirmé. "Si queréis tomar algo…"

Todos me hicieron una negativa con la mano.

"¿Una cola?" Me dijo Jacky.

"Un poco de D1D2." Me dijo Eddy.

"Sal y cógelo tú." Le dije. "Eh, a 100 como mucho."

"¿100 por hora?" Me dijo Alice. "Eso es aburrido."

"No, a 100 metros de la casa como mucho." Le dije. "Meten unos saltos que no veas, es capaz de coger una paloma en pleno vuelo."

"Yo ya he cogido una cigüeña en San Gimignano." Afirmó Jacky feliz.

"¿Y te han dejado?" Le preguntaron mirándome a mí en vez de a él.

"Cossai? Io no estába con él." Les dije. "San Gimignano está cerca de Volterra, más cerca de hecho que Forks de Port Angels, se llega allí corriendo a mucha velocidad en eso de… ¿cuánto, diez minutos? Me dijeron que se iban con Heidi a comprar una cosa, y luego me entero por Paolo que han estado corriendo en moto por la carretera con unas motos que 'habían tomado prestadas' de unos humanos."

"Así que además de espabilados te han salido delincuentes." Me dijo Rosalie complacida.

"Pensábamos devolverlas." Afirmó Jacky mientras Eddy regresaba con un zorro en los brazos. "¡Yaw, volpe (zorro)!"

"Niños… tenemos invitados." Les dije.

"Hay que ver, que pasión por los animales." Dijo Nessy.

"Esto… cariño, dudo mucho que vayan a adoptarlo como mascota." Le dijo Bella.

"¿No les has enseñado a no chupar más de la cuenta?" Me preguntó su marido mientras oíamos el ruido de varios motores diferentes.

"Sí, pero si son animales a veces hago un poco de vista gorda si los dejan anémicos." Les dije.

"Si son animales." Me dijo Emmeret.

"Es evidente que les deja alimentarse también de humanos." Afirmó Rosalie asqueada.

"Verás… es que resulta que estos dos son de… un tipo especial." Comencé yo. "Aún estoy descubriendo cosas sobre ellos; pero en muchos puntos son como todos, en esto son como Chad, solo que a Chad le tengo prohibido hacerlo, y la mordedura de ellos no es letal, tampoco sirve para trasformar."

"¿Entonces qué…?" Comenzó Esme.

"Billie, Charlie, pasad, estamos en el salón." Les llamé sintiéndoles entrar con su olor y el de Sam, Leah, Seth, Sari, Ivvan, Chad, Bobby y Lily. Además, pude sentir el olor de Emily y sus tres hijos: Claire, a la que habían adoptado ya y que iba del brazo de Quil, Moira, un año más que Sari y Joe, del mismo año que Sari solo que él de abril y ella de marzo.

"¿Qué pintan aquí todos estos?" Preguntó Edward.

"Familia, también están en el ajo." Afirmé mientras entraban y se sentaban.

La última en entrar fue Sari, que llegó de la mano de Seth y tirando de su padre atado con una correa al cuello.

"Bueno, ahora que estamos…" Dije mientras tomaban sitio. "Jay, levanta tu culo gordo de ahí que te van a pisar." Le dije cuando se tiró en la puerta. "Tienes ahí una preciosa chimenea así que échate ahí si quieres."

"¿Jay?" Dijeron los chicos Cullen.

"¿Ese es…?" Comenzó Bella.

"Sí, llego y me le encuentro con esas pintas." Le dije yo. "Bueno, peores, que tenía piojos, pulgas y le tuvimos que quitar hasta cinco garrapatas. ¿Os parece divertido, Emmeret y Edward?" Les dije molesta.

"No, no, perdona." Me dijeron levantando las manos.

"Es…" Dijo Charlie fijándose en los Cullen. "No puede…"

"Papá." Le dijo Bella acercándosele y dándole un beso.

"¿Qué está pasando aquí?" Preguntó Charlie abrazando a su hija un poco fríamente. "¿Han pasado todos por el quirófano o qué?"

"Charlie ¿seguro que es lo que quieres?" Le preguntó Billie.

Él solo asintió y me miró.

"¿Quién eres?" Me dijo. "¿Cuál es ese gran secreto?"

"Mi nombre auténtico es Isabella Alexandrine Valerius Vulturis Black. Nací como Isabella Alexandrine Valerius, no conocí a mi padre hasta hace poco, de ahí el apellido Vulturis del cual ahora soy líder al igual que del clan Valerius, y son una Black por matrimonio. En cuanto al secreto…" Le dije mirando alrededor y sacando un certificado de nacimiento. "Resulta que mi edad real son más de tres siglos."

"Es una broma ¿no?" Dijo Charlie riéndose. "Vaya, es la excusa más mala que he oído nunca."

"Gracias, pero no es una broma." Afirmé sonriendo. "Soy un vampiro, y sí, existimos." Afirmé abriendo los brazos.

"Pero… eso no es posible." Dijo Charlie ahora ya un poco confuso. "Estás mal de la azotea…"

"Me temo que no." Afirmó Billie. "Ella es vampiro."

"¿Nunca te has preguntado por qué ninguno envejecemos lo más mínimo?" Le preguntó Carlisle apoyándome. "¿Cómo es posible que Edward o el resto de mis hijos tengan 16 años y yo aparente tenga los 20 tardíos?"

"¿Tú también Carlisle?" Le dijo Charlie. "¿Estáis todos en esta broma tétrica?"

"Verás Charlie." Continué yo. "Resulta que ninguno podíamos decirte nada. Los vampiros lo tenemos prohibido, deseamos convivir y convivimos entre humanos, pero al final nos vamos y no dejamos un hueco tras nosotros, evitamos llamar la atención para que nadie se pregunte cuando faltemos. Eso no significa que no existamos."

"Hemos pasado siglos viviendo bajo las normas de los Vulturis, cualquier humano que se enterase de nuestro secreto debía morir o convertirse." Le explicó Edward. "Bella estuvo también en peligro."

"¿Mi hija?" Dijo cada vez más confuso.

"Sí, porque lo descubrí." Afirmó ella.

"Tardó solo unos meses en atar cabos y darse cuenta." Afirmaron los Cullen.

"Supongo que en parte fue mi culpa." Afirmó Edward.

"No puedo creermelo." Afirmó Charlie. "Estoy muy viejo para estos cuentos de miedo. ¿Qué será lo próximo?. ¿Decir que los hombres lobo existen también?"

"En cuanto a eso…" Dijo Billie.

"Si los vampiros existen los licántropos también debemos existir." Afirmó Sam. "Para equilibrarnos, ambas especies son enemigas por naturaleza."

"No me lo creo." Dijo Charlie. "Esto es una broma grotesca."

"Quil, Embry, por favor." Les dije. "¿Os importa hacer una demostración?"

"Esto…" Dijeron.

"Jake no puede hablar." Les dije. "¿Os importa, por favor?"

Dudaron un poco, pero al final se descamisaron y con cuidado se quedaron en calzoncillos; Quil, Embry, Seth, Paul, Jared, Sam… Entonces fue todo muy rápido, la verdad es que habían mejorado mucho. En menos de un minuto teníamos seis lobos del tamaño de ponis que saltaron a sus sillas y me miraron.

"¿Te lo crees ahora, Charlie?" Le pregunté.

Estaba pálido.

"Es la mísma cara que puse yo cuando me enteré." Afirmó Rachel.

"¿Sois… todos vosotros sois…?" Comenzó Charlie mirando a los chicos de la reserva.

"No, todos no." Afirmó Billie. "Solo ellos y Leah. Mis hijas no lo son. La mayoría de la gente no lo es."

"En realidad tus hijas también lo son." Le dije yo. "Solo que no son dominantes como puede ser en Leah. Ellas son portadoras, eso significa que si sus maridos son licántropos sus hijos varones lo serán, aunque… bueno, es evidente que en vuestro caso como en el del resto de mis amigos solo cambiáis como protección de la zona contra vampiros. Sin vampiros permanecéis humanos portadores."

"Vale, estoy comenzando a creerme lo de los… hombres-lobo." Dijo Charlie. "Pero…"

"No se lo tengas en cuenta." Le dije yo viendo que su mente quería culpar a su amigo por no haberle dicho nada. "Su tarea era mantenerlo en secreto. Nadie que no sea licántropo o vampiro podrían reconocernos." Afirmé tocándome la nariz con golpecitos suaves.

"Y tus hijos y tú no oléis a uno u otro fijo…" Afirmó Seth tras volver todos a su forma humana. "Tenéis olores especiales y se os puede identificar, como a cualquier humano, pero… bueno, tú careces de aroma a no ser que te eches colonia."

"No para Jake." Afirmé mirándole tirado junto a la chimenea.

"¿Jay?" Dijo Charlie. "¿Jay es Jacob?"

"Cada vez que Jacob tiene unas emociones de dolor y decepción muy fuertes causadas por lo que él considera como traición tiende a huir convertido en eso." Le dije yo adelantándome a su padre. "Sí, Billie, lo sé. Resulta que Jacob y yo compartimos un pequeño… vínculo mental. A veces es como si me gritase."

"Y… ¿todos los Cullen sois…?" Murmuró Charlie.

"¿Vampiros?" Preguntó Carlisle. "Sí."

"Incluida yo." Le dijo Bella.

Eso sí que fue un mazazo para Charlie.

"Verás… esto es algo muy largo de explicar." Afirmó Carlisle. "Y tal como ha dicho Isabella tenemos que mantenernos en silencio."

"Somos un círculo cerrado con muchos secretos." Afirmó Jacky.

"Y solo se entra por matrimonio." Afirmó Emily.

"O por mordedura en nuestro caso." Afirmó Ivvan.

"Y ahora el abuelo es parte del círculo." Afirmó Nessy sonriendo cálidamente.

"Sois… sois mafiosos…" Dijo Charlie asustado.

"Sí, algo así." Dijo Jacky.

"Jacky, si vais a decir tonterías cerrar la boca." Le dije yo.

"Perdón mamá." Me dijo.

"No puedo creerme lo de los vampiros." Dijo Charlie. "No sois…"

"Monstruos, no." Dije yo. "Sí tenemos diferencias con los humanos."

"Pero tú…" Dijo.

"Yo no soy un buen ejemplo precisamente." Le dije sonriendo divertida. "Sin embargo…"

Con cuidado saqué mi cajita de las lentillas y me las quité para guardarlas y poner la caja cerrada sobre la mesa ante mí antes de mirarle con mis ojos dorados y destelleantes.

"Mis ojos son más cantosos que los de los Cullen." Afirmé. "Así que los oculto para pasar desapercibida. La última vez me preguntaste que quién era, he pasado una eternidad siendo cazadora. Mi tarea era cazar a licántropos y vampiros que rompían las leyes o causaban problemas. He convertido a algunos humanos y me he encargado de ellos."

"Entonces… tu familia…" Dijo.

"Yo era un estudiante en Atenas, una vampiro me intentó matar cuando la descubrí, lo hubiese hecho si Isabella no me hubiese salvado." Dijo Chad. "Y a Bobby lo encontramos ya mordido. No somos sus hermanos biológicos."

"Y yo la encontré en una comuna del sur." Afirmó Ivvan. "Me habían mordido, intenté matarme pero no pude, cuando ella me encontró me acogió y me enseñó a controlarme y tratar con esto lo mejor posible. Nunca nos casamos."

"Y yo era huérfana, mami se apiadó de mí y…" Dijo Lily.

"Y digamos que yo la adopté." Afirmé yo cortándole cuando vi que se afectó recordando. "Ya ves, no son mi familia biológica, sin embargo, sí son mi familia. Chad y Bobby son como mis hermanos, Ivvan… bueno, ha sido mi compañero durante mucho, y cuando adopté a Lily se hizo pasar por mi marido para explicar la niña a la que no podía hacer pasar por mi hermana."

"Como nosotros." Dijo Edward. "Ninguno somos hijos biológicos de Carlisle y Esme, solo que ellos sí están casados. Como Bella y yo, Rosalie y Emmeret y Alice y Jasper."

Todo aquello estaba sobrepasando a Charlie, demasiada información nueva para él.

"No puedo creérmelo…" Dijo Charlie.

"No quieres creértelo." Afirmó Bobby. "Te sientes demasiado confuso ahora mismo, y no quieres asumir que tu hija pueda ser algo que hasta hace unas horas pensabas existían solo en los libros."

"Es que Bobby puede leer los pensamientos y los sentimientos." Afirmó Ivvan como disculpándolo.

"Hombres si quieres pruebas siempre podríamos chuparte un poco de sangre." Dijo Emmeret para llevarse un capón múltiple.

"Emmeret no, pero… sí se de alguien que puede morder y no mata ni convierte. Al menos no sin que haya una voluntad." Afirmé yo.

"¿Quién?" Dijeron.

Sonriendo levanté un dedo de cada mano para señalar a los gemelos pelirrojos.

"¿Charlie, si yo te muerto y te chupo un poco de sangre creerás en la existencia de los vampiros?" Le preguntó Eddy.

"No creo que puedas." Le dijo Charlie.

Eddy me miró y yo asentí.

"Isa, puedo hacerlo yo sin tener que morderle." Me dijo Chad en voz baja mientras Eddy se acercaba a Charlie.

"No, tiene que creérselo y aceptarlo, sin trucos." Le dije.

Vimos cómo Eddy se le acercaba al brazo de Charlie y luego me miraba a mí.

"Creo que no tiene mucha sangre." Me dijo.

"Un sorbito solo." Le dije.

Mientras abría la boca y mostraba sus colmillos puntiagudos, todos contuvieron el aire. Yo no. Confiaba en mis hijos, sabía que se controlarían, les había educado para no matar a nadie.

Charlie soltó un siseo de dolor y un par de segundos después se separó lentamente mostrando un chorrillo de sangre cayéndole de la comisura mientras el brazo de Charlie mostraba un par de agujeros en el brazo justo donde se le había clavado los colmillos de mi hijo.

"¿Te lo crees ahora?" Le preguntó Carlisle.

"Comienzo a creérmelo." Murmuró. "Es… perdonarme, demasiada información en poco tiempo."

"Charlie, piensa que ahora tienes un secreto enorme que mantener." Le dije mientras le ayudaban a levantarse. "Pero que entre nosotros la lealtad se paga muy bien, cuentas con una protección mayor de lo que puedas pensar. Protección que si no me equivoco ya tenías en menor escala antes." Afirmé mirando de reojo a la gente de Forks y La Push allí. "Licántropos que pueden protegerte desde le bosque pasando por lobos con gigantismo y vampiros que se mueven en las sombras, no tienen puertas cerradas y son extremadamente sigilosos."

"Y ahora que sabes el secreto podrás verme más a menudo." Le dijo Bella sonriéndole.

"Puede venir con nosotros si lo desea." Afirmó Carlisle.

"¿Qué pasaría si escapase y decidiese que sois unos monstruos de los que hay que alertar al mundo?" Dijo.

"Somos muchos, bien posicionados y bastante discretos." Afirmé apareciendo tras de él y sorprendiéndole mientras le tenía por los sobacos en alto. "No podrías estar tranquilo, en cuanto desaparecieses estaríamos enterados, no podrías descansar porque no sabrías quién es el que va a matarte o cuando."

Le estaba asustando, lo sabía.

"Además." Dije sonriendo. "Yo sé quién nos va a traicionar y quién no. Sé que vas a guardar el secreto hasta la tumba. Solo jugaba contigo."

"A Isabella le encaaaaanta asustar a sus presas." Afirmó Chad divertido. "Pero luego es una buenaza."

Zas, tenía un corte delgadito en la mejilla.

"También le encanta hacerme cortes de aviso." Afirmó. "Para que chape la boca (chapar la boca cerrar la boca en el argot de los punks, creo)"

"Muy agudo, Chad." Le dije.

Iba a irse cuando Jacob se le pasó por debajo y lo levantó sobre su lomo.

"Si este es Jacob y podéis volver a ser persona… ¿por qué no se ha transformado?" Nos preguntó Charlie.

"Está débil y deprimido." Afirmó Billie.

"Y además, no quiere hablar." Afirmó Sam.

"¿Isabella?" Me dijo.

"Creo que es por mí, pero no estoy muy segura porque se niega a hablarme." Le dije yo suavemente. "Aunque la verdad es que poco a poco va recuperándose. Ya no es tan autista, se niega a hablar pero al menos presta atención a lo que le rodea."