Capítulo 9: La primera presa de Carrick. El paso de los gemelos.

(Voz de Alex)

"¡A la derecha, chicos!" Les grité mentalmente a Alexiel y a Eddy. "Jacky y Carrick, vosotros azuzarle más. Sari, acósale un poco."

Era un oso, uno grande de cerca de las montañas de Canadá. Aún no estaba muy herido, pero ya podíamos oler su sangre que corría por las venas y había coagulado en una herida.

Con un salto le caí encima y le clavé las garras tirándole un mordisco al muslo izquierdo, pero no le dejé mal. No, estábamos enseñando a los dos gemelos pequeños a cazar, aquella presa tenían que cobrársela ellos.

"Mamá." Me dijo Carrick cuando el Oso me tiró.

"No paréis, cuando persigáis una presa no paréis hasta haberla cobrado." Les dije levantándome.

"Mamá, va a ir al desfiladero." Me dijo Jacky.

"Perfecto, vosotros abriros y quiero que lleves a tu hermano en la espalda, adelantaros hasta la charca y emboscarlo allí." Les dijo Sari.

"Gran plan, Sari." Afirmé yo.

La verdad es que podíamos hablar así, mezclando pensamientos dirigidos y palabras, con tres lobos, dos vampiros y una portadora hablando normal, el resto no podíamos y hablábamos con pensamientos dirigidos.

La verdad es que quien quiera que hubiese enseñado a los más pequeños a cazar había hecho un buen trabajo; aún no eran capaces de cazar solos, pero sabían trabajar en manada. Eran dos lobitos pequeños, llegarían al tamaño de un dogo, uno de esos perros grandes y musculosos, su tamaño era inferior al mío o al de su padre, pero lógicamente eran más jóvenes.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacob)

Era demasiado pronto en la mañana cuando oí los aullidos de los lobos. No, no eran lobos comunes, conocía esos aullidos, hacía... siglos que no los oía, desde la guerra.

Levanté la cabeza, sí, estaba claro, era ella, y ahora a ella se había unido un coro de aullidos.

Me incorporé de un salto y forcejeé hasta que abrí la puerta; estas malditas zarpas no sirven para nada que no sea arañar.

Tan pronto estuve en el pasillo me esforcé por no hacer ruido, una tarea difícil, parece que mis músculos y mi cuerpo no me quieran obedecer, parece que estoy un poco desentrenado.

Abrir la puerta de la calle me cuesta un poco más, el pomo es redondo, tengo que maniobrar mucho antes de abrirla y poder salir.

Fuera hace un poco de calor, debería haber mirado el calendario para ver qué fecha es, pero no he caído.

Me paro a escuchar. Los aullidos vienen de la playa, sí.

Corro hacia allí, resulta que no soy el único en correr. Cuando llego a la playa veo que entre los matorrales hay más lobos esperando, y entonces les veo.

Parecen un cuadro, en el centro está un lobo, luego están dos chicos perfectos y pelirrojos a los lados de un par de chicas que parecen hermanas, y una de ellas está rodeando al lobo con los brazos mientras el otro lobo aúlla.

Con cautela, doy un paso, luego otro, otro más...

"Mira Carrick, ha venido hasta tu padre para verlo." Le susurra Alex suavemente y sonriendo.

Parece hinchada de orgullo, está orgullosa, pero no sé por qué.

"Alex, qué..." Le dije Quil.

"Mi hijo Carrick acaba de cazar su primera presa." Afirma ella orgullosa y dándole un beso enorme a nuestro hijo. "Ahora ya es un adulto."

"Felicidades." Dice Sam suavemente. "Eso significa que ya eres un cazador."

"No solo eso." Dice Jacky sonriendo. "No sé aquí, pero en las manadas de licántropos celebran la primera caza de sus cachorros en manada. Significa que han dejado de ser cachorros y han pasado a ser adolescentes."

"Y cuando cobran su primera presa en solitario es cuando se les considera adultos de pleno derecho." Afirmó Eddy frotándole la cabeza a Carrick.

Uno a uno les van felicitando todos, casi como en una fiesta.

"¿Qué te parece, Jake? Nuestros hijos han crecido." Me dice Alex suavemente y sonriéndome. "Ahora ya son adolescentes, han matado ese oso ellos solos, ya son cazadores..."

Cazadores, mis hijos ya no eran los bebés que un día fueron. Sari tenía ya más que los 23 y su madre y ella parecían hermanas, solo que Alex parecía un poco más mayor. Los gemelos pelirrojos parecían un poquito más jóvenes que su hermana. Y los dos bebés, nuestro orgullo, ya eran licántropos que se habían cobrado su primera pieza, conjunta pero presa.

"¿Papá?" Me llamó Alexiel mirándome.

Entonces reparé en su cara, parecía buscar algo.

Sonreí y agaché la cabeza antes de echarme hacia ellos y darle un lametazo, primero a Alexiel y luego a Carrick, por proximidad.

Con eso, ambos parecieron felices, y cuando me giré, vi que mis dos chicas sonreían tiernamente también.

"Mamma" La llamó Carrick. "Rende un ritorno per l'acqua."

"Casí, es: Mamma fa una corsa fino a che l'acqua? (Mamá, ¿hace una carrera hasta el agua?)" Le dijo ella. "Pero sí, me hace una carrera hasta el agua."

"Questa volta non ho intenzione di vincere. (Esta vez no me vais a ganar.)" Le dijo Alexiel sonriendo.

"Guao, hai imparato la frase. (Te has aprendido la frase.)" Le dijo Jacky divertido a su hermano. "Well done."

"¿Vais a bañaros ahora?" Le preguntó Embry a Alex.

"Es una forma de demostrar el éxito, bañarte en hielo." Le contestó ella atándose el pelo en una trenza. "Como no hay hielo para demostrar su hombría... el mar también sirve."

"Il vostro marchio..." Dijo Sari quitándose la camiseta sonriendo tras atarse el pelo como su madre. "En sus marcas..."
"Pronto..." Añadió Jacky preparándose. "Listos."
"Uno" Contó Carrick poniéndose en posición.

"Due ..." Añadió Alexiel poniéndose también en posición.
"Tre!" Gritó Alex para que se pusieran a correr hacia el agua helada.

Les vimos corriendo, a Jacky saltándole por encima a Carrick y corriendo hasta el agua donde los tres pelirrojos (los gemelos y Alex, que no olvidemos que ahora es pelirroja) saltaron al agua y se sumergieron para desaparecer unos segundos.

"Creo que me he de apuntar también." Dijo Seth.

"No seas tonto, está helada." Afirmó Sam frotándose los ojos.

"Ya pensaba yo que era algo importante." Dijo Embry.

"La primera caza de un lobo siempre lo es." Nos dijo Sam. "Jacob, tienes que estar muy orgulloso de ellos."

Sí, lo estaba. Estaba muy orgulloso de ellos, tenía 5 hijos que me llenaban de felicidad y orgullo. Sari era nuestra primogénita, y por ello había tenido que hacerse cargo de la familia mientras su madre no estuvo. Los gemelos que habían crecido lejos de mí, tenían 9 años, como los otros dos, pero parecían tener ya 16 o 17.

"Estoy muy, muy orgulloso de ellos." Pensé. "Y sí, aún sigo enamorado de mi esposa, aunque me haya dejado, aunque no haya dado signos de vida en este tiempo... Podéis llamarme gilipollas y descerebrado si queréis. Por cierto, necesito un bañador o algo."

"Jake, has hablado." Me dijeron sorprendidos. "Pero esta vez de verdad."

"Si quieres bañarte hazlo así." Me dijo Sam.

"Es degradante." Afirmé.

"¿Más que esto?" Dijo Leah tocándome el collar anti-pulgas. "No creo. Bueno, pues nada, felicita de nuevo a tus hijos, yo me voy a la cama, que estaba muy bien dormidita cuando tu escandalosa esposa nos ha despertado a todos."

"Eso, que algunos los hay que mañana trabajamos." Afirmó Jared. "Cuídate, y no te rindas, que al menos ahora ya hablas."

Solo asentí, asentí y me senté mientras todos se iban. Allí estaba, mi familia, parecían felices. Eran felices, pero yo no estaba allí.

Me tumbé en la arena y acabé durmiéndome.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Alex)

No sé yo cuánto tiempo estuvimos allí en el agua, nadando y jugando. Tanto Jacky como Eddy podían dejar de respirar un rato largo, sin embargo necesitaban salir después de media hora sin respirar. Era divertido verles jugar con sus hermanos que no tenían las mismas características. A los pelirrojos les gustaba la sangre y a los morenos la carne; si te ponías a pensar eran una buena combinación, no sobraría nada de las presas que cazasen, unos comían la carne y los otros le chupaban la sangre, además, tanto Jacky como Eddy necesitaban comer de vez en cuando sólido, herencia del padre.

"Venga, chicos... chicos, chicos, venga, a dormir." Les dije cuando vi que estaba a punto de comenzar a amanecer.

"Jooo..." Se quejaron.

"Venga, que no quiero tener que repetirlo." Les dije. "A la cama, ahora. Sari a su cuarto, el resto os repartís como podáis en el cuarto de Carrick y Alexiel."

"Mamá ahora somos adolescentes ya." Se quejó Carrick.

"Sí, pero adolescentes o no, hasta los 16 aún tenéis que admitir ordenes maternas." Les dije. "Y mamá es más fuerte así que... venga, desfilando."

"Entonces eso nos excluye." Dijo Jacky.

"Jacky, vosotros dos tenéis aún 9, así que..." Le dije señalándole a la orilla.

"Che merda... (Que mierda...)" Murmuraron los dos.

"Eh, esa boca." Les reñí.

"Perdón..." Se disculparon los dos.

La verdad es que era divertido. Era la madre de los 5 y más bien parecía su hermana mayor.

"Esto... mamá..." Me dijo Jacky señalando a un bulto en la orilla.

"Dio..." Murmuré en italiano.

"Chicos, ir yendo a casa." Les dijo Sari. "Va, mamá, déjale ahí." Me dijo a mí. "Hace tiempo que no duerme así, total, si sigues bañándote en cuanto se despierte te avisará."

"Ya, muy espabilada nos has salido tú..." Le dije bromeando.

"Digamos que me ha tocado ser la espabilada del grupo." Afirmó sonriendo. "Yo me encargo de mis hermanos ¿hum?"

"Vale, está bien." Le dije. "Pero no veas lo frustrante que es que hable con todos menos conmigo, lo único que hace es protegerse mentalmente contra mí."

"Creo que él lo ve como que nos abandonaste." Me dijo. "Así que dale tiempo."

"Ahora pareces mi madre..." Le dije yo sonriendo.

"Es la primera vez." Afirmó ella sonriéndome. "Y con la de veces que me has hecho tú de madre... ya tocaba. Por cierto, cuándo..."

"No, primero la universidad." Le dije. "Y no, no es negociable. Te he negociado una plaza en las principales universidades. La Sorbona de París, Oxford, Cambridge, Yale, cualquier universidad de Italia."

"Seth va a ir a..." Comenzó.

"Seth tiene también plaza." Le dije. "El pago no será problema, con sus ahorros y lo que cobre después de acabar la carrera podrá pagársela."

Fue algo gracioso, porque me rodeó con los brazos y me abrazó feliz mientras gritaba algo como gracias y un montón de cosas.

"Tú solo dime qué quieres ser y yo te lo moveré todo." Afirmé. "Te lo prometo."

"Había pensado en... Bellas Artes, aunque... bueno, no creo que sea de utilidad o... Lo sé, lo sé, no sirve para nada. Pero había pensado combinarlo con magisterio." Comenzó un poco más triste.

"¡Pero si es genial!" Le dije feliz. "¡Tu tío y yo somos médicos, no tenemos a ningún maestro!" Afirmé. "Además, bellas artes también sirve en nuestro mundo. Vas a necesitar saber de todas ellas para poder saber dónde encontrar verdades y dónde no."

"Entonces..." Me dijo.

"¿Qué te parece algo italiano? Italia es la cuna del arte renacentista." Le dije. "La Università degli Studi di Firenze. El rector es un conocido mío, seguro que no pone pegas, además, está cerca de Volterra. Podríais venir los fines de semana."

"¿Podríamos?" Me dijo.

"Claro, Seth y tú." Le dije. "Porque supongo que querréis estudiar juntos ¿no? Hay 12 facultades, en alguna encajará, digo yo; Facultad de Bellas Artes, de Agricultura, de Arquitectura, de Economía, de Educación, de Ingeniería, de Derecho, de Matemática, Física y Ciencias naturales, de Medicina y Cirugía, de Farmacología, de Ciencias políticas, y de Sicología."

"Seth es el mejor guardaspaldas de la reserva." Me dijo. "Y también es genial y..."

"Y estás hasta las trancas con él." Afirmé sonriendo feliz de verla tan enamorada y feliz como siempre había deseado que fuese. "Pero el amor no es una carrera así que..."

"Se lo diré." Me dijo deprisa y emocionada. "Va a estar feliz de saberlo."

"Que bien, nuestro futuro cuñado es un licántropo." Dijo Jacky.

"Alégrate, al menos no es Faan." Le dijo su hermano.

"Oye, venga todos a la cama." Les dije aparentando estar cabreada. "Y señorita, luego ya seguiremos con esta discusión."

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Jacob)

Estaba en lo mejor de mi sueño cuando me golpeó un rayo de sol directamente en la cara y abrí un poco los ojos.

Estaba amaneciendo, no, ya era casi de día. Estaba en la playa, lleno de arena pero seco.

Bostecé un poco antes de darme cuenta que había un brillo rojo en el agua. No, parecía una mancha de sangre. De pronto parecía como si el mar se hubiese incendiado en un punto.

Entonces me di cuenta que no era fuego, tampoco sangre. Era una cortina de pelo flotando. Pelo rojo y brillante que destellaba bajo el sol con el color rojo vivo de la sangre.

Intenté llamarla, pero no me salía la voz, en lugar de eso emití algo parecido a un ladrido, bochornoso, pero al menos llamé su atención.

La cortina comenzó a moverse hacia la orilla y acabó apareciendo su espalda, se dobló y se puso en pie y sonrió.

"Buenos días, así que ahora te da por dormirte en la playa." Me dijo bromeando y escurriéndose el pelo.

"Al menos yo duermo." Le dije.

"Eh ¿me has dirigido a mí tu pensamiento?" Me dijo divertida.

"No, solo pensaba el alto." Le contesté con ironía.

"Me alegro que por fin vuelvas a dirigirme la palabra." Afirmó con suavidad en la voz y los gestos.

La verdad es que al final llevaba razón mi padre, me había convertido en un viejo amargado, orgulloso y gruñón.

"Yo ya soy viejo." Le dije. "Me parece que ya es momento de abandonar el orgullo y dejar a un lado mi cabezonería."

"Dio! Hablas como un viejo." Me dijo.

"Soy un viejo." Afirmé. "Y me da vergüenza que me veas como humano porque..."

"Jake... qué temes." Me preguntó acariciándome con cuidado el lateral de la cara y con un gesto de dolor. "Yo no me enamoré de tu apariencia. Vale, ayudó un poco, para qué mentirnos; pero te quiero por cómo eres."

"No quiero que me veas hecho un anciano y que todo el mundo piense que soy el abuelo de nuestros hijos, y el tuyo, o tu padre." Le dije.

"Jake, mi padre, mi abuelo... eres mi marido." Me dijo con ternura. "¿No puedes darte cuenta?. ¿No puedes creerme?"

"Te creo." Afirmé. "Claro que te creo, es solo que... yo quiero lo mejor para ti, y no quiero que duden de ti por mí."

"Jake, amor." Me dijo echándome el pelo de la cabeza hacia atrás. "Ya tengo lo mejor para mí. Te tengo a ti, y tengo a nuestros hijos. A mí me da igual lo que diga la gente. En Italia piensan que soy la madrastra de los gemelos, y la hermana mayor de Sari. Y nacerán nuestros nietos, y pensarán que son mis hijos. Y nuestros hijos envejecerán y pensarán que son mis padres. Nos da igual."

"Tú mereces a un marido joven, apuesto... alguien vital que..." Le dije.

"Destransformate." Me pidió.

"¡¿Cómo?!" Le dije.

"Sí, destransformate y deja que yo juzgue." Me dijo. "Déjame que te demuestre que a mí tu aspecto no me importa."

"Pero..." Dije dudando.

"Por favor." Me pidió. "Por favor..."

"No..." Murmuré. "No puedo..."

"Por favor, no me gusta besar un hocico frío." Me dijo, esperó una reacción, pero yo era incapaz de reaccionar. "Jake... ¿ya has olvidado cómo era cuando estábamos juntos? Lo que sentíamos con un solo roce, cuando me rodeabas con tus brazos, cuando aparentaba dormir solo para que tú durmieses tranquilo..." Me dijo sonriendo. "Nuestros besos."

Sí, recordaba, pero no podía recordar qué se sentía.

"Lo siento, no puedo." Le dije.

"Tan solo tienes que destrasformarte." Me dijo. "Solo vuelve a ser tú y podremos recordarlo, juntos." Afirmó cogiéndome las patas frontales con suavidad y de rodillas frente a mí sentada en el suelo.

Intenté recordar cómo se hacía lo de cambiar de forma, pero fue imposible.

"Ya no puedo destrasformarme." Le dije. "Lo siento."

"Debes relajarte." Me dijo. "Cierra los ojos." Me pidió rozándome los párpados con los dedos. "Piensa en tu forma que deseas conseguir, tienes que estar concentrado, tienes que recordar cómo se siente siendo humano... Cada centímetro de piel, cada sentimiento..."

"Lo siento, no funciona..." Afirmé. "No... no recuerdo qué es ser humano."

Me sentía mal, no podía recordar aquello, deseaba poder convertirme, pero no podía...

Entonces ella suspiró y me hizo tumbar para tumbarse junto a mí.

"Quiero ayudarte." Me dijo. "De verdad que quiero, pero no puedo hacer nada mientras no vuelvas a ser humano... Tienes que recordar..."

Era curioso, mientras me estaba peinando el pelo del cuello hasta la tripa podía sentirla, pero... no era el pelo, bueno, al principio sí, pero... era como si estuviese acariciándome la piel directamente, sin pelo, solo... piel.

"Tienes que recordar, Jake." Me dijo. "Por mí, por ti... al menos hazlo por tus hijos. Ya no recuerdan al padre que tenían, solo... llevan demasiado tiempo viendo a su padre como un lobo a cuatro patas tirado en el suelo mientras ellos viven frente a tus ojos sus vidas."

Lo volví a intentar, podía sentir algunas cosas, pero parecía que aquello no era suficiente. Volví a intentarlo, pero nada.

"Lo siento." Le dije.

"Supongo que llevas demasiado tiempo así." Me dijo casi como suspirando. "Tienes que recordar... debes recordar cómo hacerlo. Debes recordar cómo era ser humano."

"Para ti es fácil." Le dije. "Tú tienes ya esa forma."

"Ya, pero no es fácil para mi el hacerlo al contrario." Afirmó. "Pica, me duele, es... parece como si me bañase en ácido y quema... MI caso no es como el vuestro." Me dijo tristemente. "Yo me convierto con el odio, con el dolor... Aún me cuesta controlarme... Sé lo que es el dolor e intentar trasformarte cuando te sientes roto por dentro..."

"Supongo." Le acabé diciendo.