Capítulo 12: Adiós La Push, hola Toscanna.
(Voz de Jacob)
"Jake... cariño, despierta..." Me llamó Alex. "Estamos llegando a Florencia..."
"Benvenuti in Italia, papà. (Bienvenido a Italia, papá)" Me dijo Jacky sonriendo desde atrás.
"Er… grazzie? (Gracias)" Le dije intentando hablar.
"Benne, amore mio. (Bien, amor mío.)" Me dijo Alex sonriendo y dándome un beso tierno.
"Hay que ver… me cuesta horrores." Le dije.
Llevaba desde que habíamos decidido ir allí los dos, estudiando el idioma, pero aún así seguía siendo malo hablándolo.
"Abuelo, vai, despierta…" Le dijo Sari moviéndolo suavemente.
"¿Hum?" Dijo mi padre despertándo suavemente. "Ah… la edad… creo que me que he quedado traspuesto."
"Billie, creo que ha sido por la presión, te ha bajado un poco en el avión." Afirmé. "Mano… sí, tu tensión es un poco baja. Cuando bajemos voy a ir a cogerte un poco de café, no, mejor un acuarius que me parece que a los que no estáis acostumbrados al café italiano el primero os sabe a rayos."
"El café es mejor." Afirmó Jacky. "Te sube el pulso."
"¿De dónde has sacado eso, enano?" Le pregunté.
"Un libro de medicina natural." Afirmó encogiéndose de hombros.
"Jacky, acuarius." Le dijo Alex mientras acabábamos de aterrizar. "El café al yayo igual le sienta mal."
"Pues a mí me gusta." Afirmó Eddy.
"¿Cuándo has…?" Le pregunté mientras su madre le echaba una bronca. "Déjalo, mejor no me lo cuentes."
"… y os he dicho cien veces que no toméis café, a vuestra edad es malo." Les dijo su madre a los dos.
"Alex, hija, tranquilízate." Le dijo mi padre. "Son chiquilladas."
"Ya, chiquilladas." Le dijo ella volviendo a sentarse bien.
"Ey, tranquilízate…" Le dije. "Relájate un poco. Son mayores, si quieren beber café que lo hagan. Ya saben las normas, las respetan…"
"Lo siento, supongo que no puedo dejar de ser yo." Afirmó suspirando para entonces relajarse. "¿Sabes que hoy me traen mi nuevo coche?" Me dijo sonriendo suavemente.
"¿En serio?" Le dije feliz de cambiar de tema.
"Aha, pedí que nos dejasen en casa mi Ferrari california para nosotros y… hoy estreno mi nuevo coche, fabricado por la Ferrari y con una capacidad para 8 pasajeros y pantalla de DVD. Lo compré por teléfono y les pedí que me lo trajesen aquí, a la misma puerta. Considerando que soy alguien que les compra coches cada 3 años o así y que mi familia compra al menos un coche al año… bueno, pues no se han negado."
"Comienzo a pensar que eres una mafiosilla…" Le dije.
"¡Shhhhhhh!" Me dijeron a la vez los gemelos pelirrojos, Sari y ella.
"¡No digas eso aquí, papá!" Me dijo Sari susurrando.
"¡¿Sabes lo que estás diciendo?!" Añadió Jacky mirando alrededor asustado.
"Jacob, estas en la capital de la mafia." Me dijo Alex mentalmente con un tono nervioso. "Y estás acusando a una de las pocas damas de la nobleza mobiliar que quedan de ser una criminal… No vuelvas a decir eso aquí, por favor… ¡Te encarcelarán al momento!"
"Vale, lo he pillado, nada de eso mientras estemos en Italia." Afirmé.
"Venga, vamos a coger el equipaje y bajamos." Dijo Alex levantándose con el resto de gente. "Chicos ¿ayudáis al abuelito, por favor?"
"Con mucho gusto." Afirmaron los gemelos sonriendo.
La verdad es que no hizo falta, antes de que pudiésen mover un músculo, la silla estaba montada en el pasillo y entre dos hombres de los azafatos le habían sentado en la silla.
"Molto grazzie, signori (Muchas gracias, señores.)" Les dijo Alex sonriéndoles.
"Grazzie." Dijimos Billie y yo.
"Il tuo Benvenuto, signorinna. (De nada, señorita)" Le dijeron los señores. "È un piacere per aiutare una donna così bella. (Es un placer ayudar a una mujer tan bella.)"
"Grazie." Les dijo ella sonriendo divertida.
A mí, lo de Donna y Bella juntos no me sonaban nada bien. Me sonaba a que estaban intentando ligar con ella.
"Ella... Sposato ... con me." Les dije señalando mi alianza matrimonial.
"Excusare a mio marito. (Disculpar a mi marido.)" Les dijo Alex sonriéndoles. "E 'americana e un po' geloso. (Es americano y un poco celoso.)"
"Oh, OK. Hanno un buon soggiorno." Nos dijeron. "Buena estancia."
"Alex, estos tíos…" Le dije.
"No te preocupes." Me dijo. "Los hombres mediterraneos son así. Y los italianos son unos hombres calientes… pasionales."
"O sea, que a las mujeres bellas les dicen piropos." Afirmó Jacky. "Pero no suelen van en serio, son… como saludos."
"¿Y cómo se dice una chica preciosa?" Le pregunté recogiendo su equipaje de mano y el mío.
"Una bella ragazza." Me dijo.
"Mia sposata é una bellisima ragazza." Dije yo sonriendo.
"Mia moglie è una bella donna. (Mi mujer es una mujer bellísima.)" Me dijo riéndose suavemente mientras los gemelos se partían de risa. "Se dice así."
"Ah! Isabella!" Le gritó una mujer bellísima y escultural con pelo largo, lustroso y caoba que cuando se acercó más vi que tenía los ojos son violetas. "Cara! Si sono tornato! (¡Has vuelto!) E sembra bello sono i vostri bambini. (Y mira que guapos están tus hijos.)" Añadió dándoles un abrazo a cada uno de los gemelos y luego a Sari antes de reparar en Seth, Carrick, Alexiel, Billy y en mí. "Chi sono questi? (¿Quiénes son esos?)"
"Heidi, permíteme presentarte a mi suegro, mi amigo Seth, mis hijos menores Carrick y Alexiel… y a mi marido." Añadió cogiéndome la mano.
"Vaya… recordaba a tu marido más… joven." Dijo sonriendo suavemente.
"Ciao, bella." Le dije.
"Aún estamos intentando hacernos a la idea de que aquí los hombres de cada 5 palabras a una mujer 4 son piropos, pero sin intenciones serias." Le dijo Alex.
"Le estamos enseñando expresiones." Afirmó Jacky.
"¿En serio?" Dijo divertida mirándome. "Ah, permitidme ayudaros con las maletas. Isabella ¿por qué no vas a aduanas con tus hijos y cogéis las maletas mientras yo me voy con tu marido a recoger el coche y os lo llevo a la entrada?"
"Heidi, nada de cosas raras ¿me oyes?" Le dije. "Que todos sabemos que no acabas de tragar a los de su tipo."
"Me has fastidiado, te casas con un chucho y tienes dos y medio de cinco hijos que son también eso." Me dijo. "¡Pues claro que no le voy a hacer nada, vete tranquila!"
Alex aún la miró un poco más antes de hacerles un gesto a nuestros hijos y llevarse a los más pequeños con ella de la mano mientras Seth le acompañaba y yo llevaba a Billie con nosotros.
"Eh, Jacob. Se me está ocurriendo… ¿te han dicho algo bonito para decirle a tu esposa?" Me dijo Heidi sonriéndome.
"Aparte de 'Bella', 'amore mio' y 'amata mia'?"
"Hombre, son muy básicos, pero…" Me contestó. "Tú si eso dile 'Sei la mia puttana. Stasera non mi permettono di dormire, ci rompere le molle del materasso.' Seguro que le encanta." Afirmó con una sonrisa pícara.
"¿Tú crées?" Le dije.
"¡Claro que sí!" Afirmó con una sonrisa pícara.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Alex)
"Con cuidado…" Dije ayudando a bajar a Billie del asiento para montarlo en la silla de ruedas. "Cuidado, cuidado… listo."
"Muchas gracias, hijas." Me dijo Billie sonriendo. "Hay que ver, este viejo solo da problemas."
"No digas tonterías, Billie." Le dije sonriendo. "Tú eres parte de esta familia."
"¿Esto es la casa?" Me preguntó Seth sorprendido mientras bajaban las maletas entre Jacob, Jacky, Eddy y él. "Vaya…"
"Bien venido a mi casita." Le dije. "Estamos a 10 minutos andando del pueblo, esto es tranquilo y… el aire es perfecto para niños y ancianos."
"Mamá ¿podemos irnos nosotros al pueblo?" Me dijo Eddy. "Ya tenemos todo asentado aquí, y así podemos llevarnos a nuestros hermanos y les enseñamos el pueblo."
"Yo le enseñaré la casa a Seth." Nos dijo Sari.
"Sari… cuidadito con lo que hacéis ¿entendido?" Le dije yo. "Que soy realista pero no me hace ni pizca de gracia la idea de que pueda ver nada raro por casualidad."
"Descuida." Me dijo sonriendo y llevando su maleta con Seth que llevaba el resto de sus cosas.
"¿A qué te refieres con lo de realista?" Me dijeron Billie y Jacob.
"A que tienen ya una edad, han estado pasando mucho tiempo juntos, son pareja y supongo que ya saben tooodo lo que hacen las parejas." Afirmé. "Pero como les he dicho, no me haría ni pizca de gracia el abrir una puerta y encontrármelos allí haciendo cosas no muy nobles."
"Hay que ver, para lo femenina que pareces y lo fácil que hablas de esos temas." Me dijo Jacob.
(Salto espacio-temporal)
"Bueno y aquí está el cuarto de baño." Afirmé mostrándoles el enorme cuarto de baño que había montado en la planta baja. "Durante el día es bastante luminoso, como la mayoría de la casa, pero por la noche en invierno puede ser un poco… frío."
"Hija, no es por ser descortés, pero… el viaje me ha dejado hecho polvo." Me dijo Billie. "Si no te importa agradecería un poco de descanso. Luego estaré encantado de conocer el resto de la casa."
"Desde luego." Afirmé. "Por aquí. Ya había pensado en todo. Las habitaciones era lo siguiente. Están en la segunda planta, pero… ah, veo que el ascensor funciona. En teoría la casa funciona con energía solar y también eléctrica, así que si hubiese un apagón no habría problemas con el ascensor porque nos autoabastecemos de energía eléctrica. Cuidado con las puertas, Jake; esto está pensado para dos personas de 150 kilos cada una…"
El ascensor era rápido, en un tris estuvimos en la segunda planta y salimos los tres.
"Bueno, esta es la habitación de Jacky, la de Eddy, Sari, he hecho amueblar esta para los peques… y esta es la de invitados de lujo." Afirmé abriendo la puerta con una sonrisa y mostrando una habitación amplia. "Cama doble, altura media, armario espacioso, calefacción propia. Es una de las mejores porque es fresquita en verano y durante el día pero cálida en invierno y por la noche."
"Vaya, me siento como un príncipe." Dijo Billie.
"Me he permitido el lujo de pedir que instalasen un par de adaptaciones." Afirmé mostrándole una barra cerca de la cama para que pudiese aparcar la silla y con la fuerza de sus brazos pudiese meterse y salirse a la cama. "Y este botón de aquí hace sonar un timbre para por si necesitas algo." Afirmé. "Conecta directamente con la cocina. Si no estoy yo para oirla vendrá Giorgette, que es la mujer de la familia que se encarga de mantener la casa limpia y confortable durante todo el año. Vienen todos los días a las 10 de la mañana, hacen su trabajo y se van."
"Vaya, parece… un palacio." Me dijo Jacob.
"Mejor que eso." Afirmó Billie. "Es como un auténtico sueño."
"¿Pruebas a ver si puedes manejarte con lo de levantarte de la silla y meterte a la cama?" Le pregunté sonriendo. "Vamos, te enseño. Primero tienes que aparcar en marcha atrás, eso es." Le dije cuando le vi aparcar contra la pared en marcha atrás. "Ahora, tienes que sujetarte con la mano izquierda a esta barra y con la derecha a este cordel que cuelga, vas a tener que levantarte con los brazos, así que te aconsejo que tengas cuidado, vale. Perfecto…" Afirmé cuando estuvo de pie.
"Vaya, parece fácil." Me dijo sonriendo. "¿Ahora?"
"Ahora tienes que girar un poquito y sentarte, eso es… con cuidado… y ya está, ahora es ya solo acostarte." Le dije sonriendo.
"Hija mía… esto es el paraíso." Me dijo acostándose en la cama. "Esta cama parece hecha por ángeles."
"Colchón de última generación." Me dijo. "Semi-duro para la columna pero sin embargo te deja esa sensación de comodidad."
"¿La nuestra es tan buena como esta?" Me susurró Jacob.
"Te dejamos que descanses, Billie." Le dije sonriéndole. "Para bajar ya sabes ¿no?"
"Claro que sí." Me dijo sonriendo desde su cama tapándose un poco con el edredón.
"Que descanses." Le dije. "Y si necesitas cualquier cosa…"
"Me levantaré y la cogeré, no te preocupes." Me dijo mientras salíamos Jacob y yo.
Ya en el pasillo sonreí y le cogí de la mano.
"Bienvenido a nuestra habitación." Le dije sonriendo mientras abría la puerta de mi habitación en la casa.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Jacob)
"Bienvenido a nuestra habitación." Me dijo Alex sonriéndome mientras abría una puerta al final del pasillo.
La verdad es que cuando vi la habitación de Billie no me podía imaginar que pudiese haber otra mejor. Me equivocaba.
Nuestro cuarto era sin duda el mejor; vale, la decoración era un poco pobre pero era genial.
Había una cama doble parecida a la de Billie, solo que esta era un poco más alta y tenía doseles como los de las películas. Había un escritorio con una silla, unas estanterías con unos libros junto al escritorio y sobre este en la pared, un armario empotrado…
"Dios, es… es… perfecta." Afirmé.
"Pues aún no has visto lo mejor." Me dijo sonriendo y llevándome a una ventana que abrió. "¿Qué te parecen las vistas?"
¡Una terraza!. ¡Una terraza grandecita y blanca como la fachada!
Allí había una pequeña mesita con un par de sillas y tenía flores colgadas de la barandilla adornándolo y cayendo por fuera como si fuesen unas cortinas de flores.
"Las habitaciones de nuestros hijos también tienen un balconcito, pero es más pequeño. Las de los chicos comparten una terracita como esta. Creo que Sari suele bajar al cenador, como yo; pero a veces es agradable pasar aquí un poco de tiempo."
"Es todo perfecto." Afirmé rodeándola con mis brazos y dándole un beso en el cuello que la hizo sonreír. "En serio, me da miedo que todo sea un sueño y despertarme de un momento a otro…"
"No tengas miedo, es real… ¿ves?" Me dijo suavemente poniéndome la mano sobre la barandilla que estaba fresca pero cálida al bañarla el sol. "Puedes sentirlo, es real."
Sí, era real, aquello era real. Sin embargo, era tan feliz que me daba miedo que todo acabase de pronto.
"Bueno, piensa que puedes disfrutar de lo que te da la vida cuando te lo da." Me dijo ella sonriéndome. "La virgine María protege a este pueblo. La virgen protege al pueblo." Afirmó aclarándomelo.
"¿La tal Virgine María o mia donna Isabella?" Le pregunté besándole el cuello mientras entrábamos dentro y haciéndola reír suavemente.
Señor, me encantaba verla reírse. Me encantaba ser el motivo de su alegría.
Con cuidado la cogí en brazos y la llevé hasta la cama.
"Se supone que cuando se inaugura una casa, el marido debe hacer esto ¿no?" Le dije bromeando y haciéndola reír de nuevo.
"Il mio sciocco, Jacob. (Mi tontín, Jacob)" Me dijo peinándome el pelo hacia atrás con mucho mimo y una sonrisa muy ámplia. "Tontín."
Ahora, sí, era el momento perfecto para sorprenderla. ¿Cómo me había dicho su amiga Heidi que era la frase esa…?
"Sei la mia puttana." Le dije suavmente. "Stasera non mi permettono di dormire, ci rompere le molle del materasso."
¿Sabéis cuando en las películas ponen la música ambiental y de pronto se oye cómo paran el dísco casi rayándolo y se corta para dejar una duda? Bueno, pues si mi vida fuese una película, en ese momento habrían puesto eso.
"Cosa?" Me dijo parando en seco y con cara de no comprender. "Perdón. ¿Qué?"
"Sei… Sei la mia puttana?" Le dije suavmente. "Stasera non… mi permettono di dormire,… ci rompere le molle del materasso."
La vi dudar y momento mientras me miraba con cara de duda.
"¿De dónde has sacado eso?" Me dijo.
"¿Pues?" Le pregunté. "No… ¿no lo he dicho bien?"
"Lo has dicho a la perfección." Afirmó. "¿Acaso sabes lo que has dicho?"
"Er… no." Confesé. "La verdad… me dijeron que era algo bonito, que… bueno, que te gustaría."
"Entonces fingiremos que no he oído nada." Afirmó soltando un soplido. "Y cuando me entere de quién anda enseñándote esas cosas me voy a asegurar que el gracioso se queda sin lengüita..."
Metedura de pata, y por lo que se ve de las gordas…
"Jake, Jake…" Me dijo poniéndome la mano en la cara para girármela con cuidado y mirarme con cariño. "¿Qué pasa?"
"Que soy patético." Afirmé.
"Tú olvídate de eso." Me dijo dándome un beso. "Si quieres decirme algo dímelo en tu idioma, no me importa, de verdad." Afirmó sonriendo.
"Lo siento, se me ha cortado el royo." Afirmé separándome y dejándome caer en el colchón.
"Jacob…" Me dijo tristemente. "Venga, va. ¿Qué pasa?"
"Que me engañan siempre." Le dije. "Además, estoy cansado del viaje…"
En unos segundos no dijo nada, y entonces sentí cómo se tumbaba junto a mí y me abrazaba suavemente por la espalda.
"¿Qué haces?" Le pregunté.
"Me preparo para descansar." Afirmó sonriendo. "Se supone que yo debo pasar por humana, además ¿acaso no puedo ahora disfrutar un poco abrazada a mi marido mientras él descansa?" Añadió antes de darme un beso en el hombro.
Yo estaba más que encantado, parecía que de verdad no le había importado demasiado la metedura de pata.
"¿En serio quieres…?" Le dije.
"¿Tú eres tonto?" Me dijo. "Claro que quiero. Ti amo, ti amo con la follia."
"¿Qué significa?" Le dijo.
"Te amo, te amo con locura." Me dijo sonriendo suavemente como una niña. "Es lo más bonito que le puedes decir a tu ser amado." Afirmó dándome un beso y apoyando la cara en mi pecho.
"Hum… a ver si ahora acierto." Le dije. "Tu sei il mio angelo, (Tú eres mi ángel,) la mia guida e senza di te sarei come un'anima vagante in cerca di pace. (Mi guía y yo sería sin ti como un alma errante en busca de la paz.) Ti amo mio piccolo grande amore. (Te amo mi amor.)" La vi mirarme con los ojos atentos. "Lo encontré por ahí."
Ella entonces sonrió, sonrió y me dio un beso suave.
"Está muy bien." Afirmó. "Hay una que es mi favorita: I tuoi occhi sono due Luceros (Tus ojos son dos luceros) Che mi guida nel buio; (Que me guian en la oscuridad;) molto semplice, molto onesto, (tan sencillos, tan sinceros,) Mi sono innamorato di quella verità. (que me enamoran de verdad.)" Me dijo sonriendo. "Tus ojos son dos luceros/ que me guian en la oscuridad;/ tan sencillos, tan sinceros/que me enamoran de verdad." Me tradujo.
Eso era…
"Que pasada…" Murmuré. "¿De quién es?"
"Isabella Alexandrine." Afirmó ella sonriéndome.
"¿Tú… cuándo… cómo?" Le dije.
"Hace algún tiempo." Me dijo. "Para el hombre que hoy por hoy es mi vida."
El hombre que hoy era su vida…
De nuevo sonrió divertida y me besó.
"Sciocco… (Tontín…)" Me dijo.
¡¿Yo?!. ¡¿La había escrito pensando en mí?!
Se rió mientras me volvía a besar, primero suavemente y luego yo la hice aumentar un poco el ritmo, nuestros besos se volvieron más anhelantes, era como si tuviésemos un poco de sed el uno del otro.
"Al final parte de lo que me has dicho va a ser cierto…" Me dijo suavemente.
Vale, el estreno del cuarto prometía… prometía bastante…
(Salto espacio-temporal)
((NT. Lo de "Sei la mia puttana. Stasera non mi permettono di dormire, ci rompere le molle del materasso" es una frase que no aconsejo decir a ninguna mujer, sobre todo si quieres ligar. La primera parte es algo un poco ofensivo porque significa "Eres mi putita." y luego continua con el clásico "Esta noche no te voy a dejar dormir" yuxtapuesto a un precioso "Vamos a romper los muelles del colchón."
Vamos que es una frase que lo más probable es que a la chica a la que se lo digas no reaccione como Alex sino todo lo contrario. Al menos yo si me lo suelta un italiano el puñetazo en la cara no se lo quita nadie. Así que si queréis aprenderos alguna frase yo os aconsejo que esta concretamente no os la aprendáis.))
