Shikamaru odiaba los martes.

Se levantó de la cama mientras que los molestos rayos del sol iluminaban la habitación de su pequeño departamentos en el sur y como era parte de una rutina, arrojo las sabanas al lugar vacío de su lecho tamaño matrimonial para sentarse en el borde, dio un gran suspiro, admiró la ventana que mostraba el buen clima del día para luego ponerse las pantuflas que lo acompañaban desde que se graduó de la universidad.

Entro al baño para dar su metódica ducha mañanera, manos, cabello, cara, rastrillo, bueno esta vez no será la que se quite la barba, lo dejo, esponja, pecho, vientre, íntimo y recóndito, piernas, pies, dedo pequeño y volvió a lavar sus manos para finalizar enredando la toalla en su cintura.

Después de haberse vestido y dar una pequeña siesta en el cómodo sillón vio su reloj y confirmar que iba tarde, tomo el pequeño maletín de la mesa de té para salir por la puerta principal.

-¡Dangos tres por dos!- gritaba una señora alado de la parada de autobús, él sabía que esa señora siempre daba esa "promoción" en ese día de la semana aunque no le importaba porque nunca compraba pero quiera o no, esta vez tenia dangos consigo ya que una persona que se presume le quería los dangos fue suficientemente inteligente para tropezar embarrando el saco del pelinegro.

-¡Espero que te atropelle un camión!-

-¡Mujer estás loca!-

-¡Muy loca pero yo si me acorde de nuestro aniversario!- una pareja venia peleando en el autobús y justamente en los asientos atrás de él, no era chismoso pero siendo imposible ignorar el drama ocurrido solo pudo fijar como su parada era la próxima así que como si el asiento quemara se fue directo a salida tocando varias veces el botón, el conductor al parecer también estaba muy entretenido viendo a la pareja al igual que todos los demás.

-dios mío-

-¿crees que le esté proponiendo matrimonio?- la gente murmuraba a su alrededor

-pobre chico-

Seguía esperando a Sabaku no, tendría que haber llegado hace diez minutos pero como buen hombre de negocios seguía esperando pacientemente por su cliente con su taza de café negro frente a él. Volteo a ver que brindaba la sociedad esta vez, pudo notar una cabellera rubia muy conocida para él, lo interesante era su acompañante, no era entrometido pero tenía que llamar a su amiga Ino.

-¿hola? ¿Shikamaru Nara?- la voz más calmada de había escuchado en toda su vida le llamaba. "¿Estaré muerto?" no, simplemente tenía que voltear para ver a una rubia que lo miraba como si el calentamiento global fuera su culpa, así que solo pudo mencionar un simple sí. –Soy Sabaku no Temari, mi hermano no pudo venir yo atenderé los negocios con usted, espero no tenga inconveniente- era una orden.

-tenía que llegar hacer diez minutos señorita Sabaku no- le ofreció el asiento delante de él.

-si bueno, nadie nos prepara para los eventos de la vida ¿verdad?-

-la mitad del proyecto lo tenía en arreglo con su hermano-

-no tendrá que desasosegarse, estoy informada-

-su herm—

-Gaara no está aquí, así que si le parece empezar podemos continuar con este edificio que parece necesitaremos más especificaciones para los próximos permisos- Shikamaru ya tenía memorizado y sabía que permisos se necesitarían desde un comienzo así nada más se enfocó en la melodiosa voz para sus oídos en todo lo que seguía de la reunión.

Shikamaru odiaba los martes pero talvez las juntas semanales con Sabaku no puedan hacer que el jueves sea el peor día de la semana.

Se podría adelantar que esta pareja terminara junta al final de la historia por lo que los dejaremos en su mundo, por ahora.

La novia de mi mejor amiga.

Capítulo 3

A Naruto sus progenitores siempre lo habían educado para ser un niño educado y caballeroso porque en caso contrario su madre Kushina le daba un golpe en la nuca que al día siguiente amanecía con una graciosa contusión.

Sin embargo nada lo había preparado como reaccionar para lo que sus ojos veían y la única reacción que se pudo producir era la de su entrepierna. No Big Deal.

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Feliz 28 de junio