Capítulo 17: ESPECIAL HALLOWEEN 2.
El vampiro disfrazado.
(Voz de Louie)Ding Dong…
Es ya la tercera vez que llaman a la puerta.
"Te toca, Lou." Me dice mi prima sonriéndome.
"Pero…" Contesto. "Es que estoy…"
"Vamos, vamos, no seas agonías." Me dice sonriendo. "Abre la puerta."
No acaba de convencerme esto, pero sin embargo, abro la puerta.
"¡Truco o trato!" Me dicen tres niños sonriendo.
Esta vez son un zombi, un niño disfrazado de algo parecido a un alienígena y uno con una máscara de hockey a lo Jason. Los tres se asustan un poco cuando me ven disfrazado como me ha disfrazado mi prima para celebrar la cena con sus hijos antes de que se fuesen todos a pedir por las calles.
"Isa…" Le llamo dudando sobre qué hay que hacer.
"Se dice algo como '¡Que bonitos disfraces!' y 'Aquí tenéis caramelos'." Me dice desde el salón donde está esculpiendo una linterna de calabaza.
"Er… vale, aquí tenéis los caramelos." Les digo sacando unos cuantos del cuenco de la entrada y echándoselos en las bolsas intentando que caigan más o menos parecido a cada uno.
"¡Feliz Halloween, señor!" Me dicen los niños antes de salir corriendo.
Con cuidado cierro la puerta y vuelvo al salón.
"Perdona que te lo diga pero no tienes sentido de Halloween." Me dice mi primo político mientras su mujer le vuelve a retocar un poco el pelo postizo de toda la cara.
"En Rumanía no tenemos de eso." Me defendió su esposa.
"Ya, pero tú sí sabías." Le dijo él.
"Sí, pero yo he pasado mucho tiempo de aquí para allí, viviendo en Irlanda, Inglaterra y otros países que sí lo tenían." Le dijo ella. "Ya estás, como nuevo, ahora procura no volver a enfadarte."
"No me digas que no era para haberle matado." Le dijo él.
"Jacob, ya sabes cómo es Chad." Le riñó ella. "Es un niñato crecidito, no caigas en su juego."
Chad, se seguía haciendo pasar por su hermano, y había ido allí con su otro hermano Bobby, con su ex-marido Ivvan y con su hija adoptiva Lillian. Como siempre, se habían sentado a cenar juntos aunque nosotros habíamos comido cosas a base de sangre y ella y yo, algo de comida normal.
"¿Dónde están ahora?" Le pregunté.
"Ivvan se ha ido con los niños a pedir caramelos." Me dijo Isa sonriendo.
"Y el gilipollas se ha ido a ver si cazaba algo." Me contestó su marido para llevarse un golpe de ella. "¡Ay, que eso duele!"
Ella no dijo nada, solo se limitó a mover la cabeza con una cara de 'madre enfadada' como si ese hombre en vez del marido fuese el hijo que acababa de hacer alguna de las suyas.
La verdad es que ese par era algo realmente... desconcertante. Yo pensaba que conocía a mi prima, pero cada vez que les veía hacer ese tipo de cosas me desconcertaba más.
"Ahora no pienso ir yo." Le dije a mi prima.
"Lou, eres el primer tío que conozco que le da miedo abrir la puerta." Me dijo mi prima levantándose y cogiéndome de la manga para tirar de mí hasta la puerta.
"¡Truco o... Ahhhhh!" Gritaron los niños cuando nos vieron en la puerta.
"¡Vaya!" Dijo mi prima sonriéndoles. "¿Habéis visto a mi marido, me abandonó justo antes de la boda...?"
Los niños simplemente sacudieron la cabeza aún un poco asustados.
"Isa, te estás pasando..." Le susurré yo.
"Vaya... pensaba que era mi marido..." Dijo ella aparentando decepción. "En fin, tomad estos caramelos para compensar ¿eh?"
La verdad es que era divertido verla. Los niños se asustaban de ella y ella se divertía asustándoles un poquito. Sin embargo, aunque aprovechaba a actuar un poco, era realmente cariñosa con los niños.
Hasta que comenzaron a llegar jóvenes.
(Salto espacio-temporal)
"Pufff, esto es increíble." Dijo mi prima después del 5º grupo de jóvenes en 7 minutos consecutivos. "Otros más... y no os lo perdáis, en este ha habido alguno que me ha ofrecido incluso casarse conmigo en lugar del capullo que me abandonó en el altar."
"Así que ahora yo te abandoné en el altar." Le dijo Jacob.
"Sí, y yo morí de pena." Le dijo ella sonriendo en broma.
"Bueno, al menos sabemos que tú estás casada." Afirmó el anciano en silla de ruedas.
"Con un abuelito." Afirmó Jacob.
"Bufff... ¿cuántas veces tendré que repetirte que tú no eres un abuelo?" Se quejó Isabella suavemente.
Entonces volvieron a llamar y ella se levantó deprisa.
"¡Si quieres puedo ser yo tu marido!" Oímos que le dijo un chico.
"Se acabó." Dijo Jacob levantándose. "Me da igual que sean críos o no, yo les meto un mordisco." Afirmó antes de salir.
"Bueno... este hijo mío..." Dijo su padre sacudiendo la cabeza.
"Será mejor que salgamos antes de que les muerda de verdad." Afirmé yo mientras oíamos gruñir.
"Así que... si ella quiere vosotros sois el marido ¿no?" Dijo Jacob mientras la mantenía cogida por la cintura.
"No, claro." Dijo otro. "Era solo una... broma."
"¿Lo ves, tonto?" Le dijo mi prima sonriéndole. "Ay... que se nos pone celoso el señor de Valerius..." Añadió pellizcándole las mejillas como a un niño pequeño.
"Tomar unos dulces y largo." Les dijo Jacob. "Que a la novia cadáver me la quedo yo. Venga, largo." Añadió tras darles un puñado de dulces y cerrándoles la puerta en las narices. "Cara, no me gusta mucho que toleres eso."
"Tontín..." Le dijo ella sonriéndole y dándole un beso. "Son solo adolescentes, tienen las hormonas revueltas y además, lo más importante, yo-te-quiero-a-ti."
La verdad es que era curioso verla comportarse con ese hombre como una mujer humana. Con sus flirteos, sus formas de quitarle los celos a su marido...
Más que un matrimonio parecían una pareja de novios, inusual porque él parecía un hombre de mediana edad y ella una chica de justo la mayoría de edad pero una altura un tanto inusual. Siempre había sido alta, en altura de mujer.
"Ejem." Dije cuando volvieron a llamar a la puerta. "La puerta..."
"Te toca." Me dijo sonriendo. "Ya ves que es fácil."
No, no era tan fácil, al menos no para mí.
"¡Truco o trato!" Me dijo una niña que venía con una chica vestida de animadora pero con rasgos de vampiro.
Entonces la niña se puso a llorar y la joven la cogió en brazos.
"Vale, vale Valia." Le dijo una chica cogiéndola en brazos. "Perdón, es que es el primer halloween de mi prima. Se ha asustado." Me dijo a mí.
"No pasa nada." Afirmé.
La verdad es que era una chica guapa, alta, de aspecto femenino... Era realmente bonita.
"Va, Valia... si este chico no es más que un chico..." Le dijo la chica a la niña vestida de brujita.
"Claro, es solo pintura ¿ves?" Le dije quitándome los dientes postizos. "Falsos."
"Oh, Lou... ¿no me digas que les has vuelto a asustar?" Me dijo Isa apareciendo. "Oh, hola pequeña... pero no llores mujer... si solo es un amigo mío."
"Creo que ahora llora por ti también." Le dije.
"Oh, perdona Isabella." Le dijo la chica moviendo a la niña en brazos. "No pretendíamos armar este follón."
"¿Ita?" Le dijo ella. "Vaya, cómo has crecido..."
"¿La conoces?" Le pregunté.
"En realidad creemos que conoce a la mayoría de gente del pueblo." Me dijo Ita sonriéndome. "Es amiga de mi familia. Nos da trabajo y nos deja coger la cosecha y alimentarnos con ella..."
"Lou, esta es Afrodita, la hija de Marco." Me explicó mi prima. "Hacía tiempo que no te veía, Ita."
"Estoy en la universidad." Nos dijo. "La de Pisa, así que... bueno, vengo solo algunos fines de semana."
Por fin la niña había parado de llorar. Supongo que ya había decidido que no tenía miedo de nosotros o que no éramos una amenaza o a saber qué.
"¿Queréis pasar?" Les dijo Alex. "Mi marido está de hombre lobo, pero no creo que a la pequeña Valia le dé miedo un viejo arrugado y un lobo tonto ¿a que no?" Le dijo sonriendo.
Era increíble cómo ella era capaz de calmar a cualquiera con esa facilidad. Los niños parecían adorarla, los niños y los adultos cegados por su apariencia.
Era divertido, ella era la razón por la que parecía haberse inventado el dicho ese de que 'las cosas nunca son lo que parecen'; bueno, igual no se inventó por ella, pero seguro que a ella le iba genial. Por fuera parecía una chica dulce, de las que no rompen un plato nunca, eso sí, cuando estaba de caza demostraba que eso eran solo primeras impresiones. Era dura, eficaz a la hora de matar... una belleza letal, sí.
(Salto espacio-temporal)
"Bueno, nosotras tenemos que irnos ya." Dijo Afrodita sonriendo mientras cogía a la niña en brazos. "Creo que nos saltaremos lo de pedir otro añito o así. Aún es demasiado pequeña."
"Es que ella es demasiado buena haciendo maquillaje que parezca real." Le dijo Jacob.
Entonces me miró a mí.
"Supongo que nos veremos otro día." Me dijo. "Me ha gustado conocerte."
"El gusto es mío." Afirmé.
Tan pronto se cerró la puerta tras ella, descubrí que Jacob me miraba y mi prima me miró.
"Has estado muy callado." Me dijo suavemente.
"Yo creo que lo que pasa es que ha descubierto que la sangre de mujeres no es tan mala." Me dijo Jacob. "Y creo que él me entiende..."
"No, ha sido... no sé, no tenía nada que decir." Afirmé.
"Ya, me ha parecido algo raro." Dijo mi prima mirándome como si quisiera ver algo más. "Un momento, dame la mano."
"¿Para qué sirve esto?" Le pregunté dándosela y sintiendo un poco de frío mientras la tocaba con cuidado por el dorso. Entonces levantó los ojos sin levantar la cara y me miró.
"¿Es lo que me parece que es?" Me preguntó.
"Si es el qué." Le dije.
"¿Una humana, Lou?" Me dijo. "¿Qué hay de Mariska?"
"¿Quién es Mariska?" Preguntó Jacob.
"No hay nada de Mariska." Le dije. "Está en casa, ahora mismo no puede cazar, así que no hay nada de Mariska."
"No, tú ya me entiendes." Me dijo.
"¿Qué hay de Jagger?" Le pregunté yo cogiendo por dónde iba.
"Esa sabandija no tiene nada que ver con esto." Me dijo. "Nunca le he querído."
"Perfecto, yo tampoco a la niña esta." Le dije. "Es solo una cría."
"Más te vale." Me dijo. "Marco te mataría, una cosa es que su jefa sea una de los nuestros y otra que le quieras arrebatar a su hija."
"Vale, seguir hablando en clave." Dijo Jacob molestándose. "Si total yo no importo."
"Claro que importas cariño..." Le dijo Isa haciéndole un arrumaco.
"Yo te digo que no es así." Afirmé. "Y tranquila, tenía planeado irme. Te recuerdo que nosotros tenemos mañana un ritual."
"Este año va a ir Sari." Me dijo. "Yo tengo un juicio mañana, sobre un caso con un humano chivato mezclado."
"Ya sabrá que no puede llevarse a su novio ¿no?" Le dije.
"Desde que tenía 14 años." Me contestó. "Nuestra hija entiende a la perfección sus funciones y lo que eso conlleva."
"¿Y para cuándo piensas postergar su 'paso'?" Le pregunté.
"Por ahora ha parado de envejecer, como los lamias." Me dijo. "El 'paso' se efectuará cuando ella lo decida. Debe ser su decisión."
"De acuerdo." Afirmé antes de irme.
No podía entender esa reacción por parte de mi prima, sabía perfectamente que eso que llamábamos el 'paso' significaría la muerte de su primogénita que renacería al cabo de unas horas ya que era medio vampiro ya, como vampiro. Había oído que planeaba dejarlo para cuando ella acabase la universidad, entonces seguiría anclada a los 18; iba a ser la líder de apariencia más joven que íbamos a tener, junto a su madre que aunque tenía 20 ya pasados, entonces había aparentado los 18 o por ahí.
Por otro lado estaba el tema del marido, ya volvía a parecer él mismo, solo que un poco más mayor que la última vez que le vi como humano. Al parecer a ella no le importaba nada ser el nuevo cotilleo de toda la comunidad vampírica cuando se enterasen que su marido era un tipo que ahora parecía casi casi su padre.
Si no la conociese lo suficiente hubiése pensado que se había rendido, que ya no le importaba nada que su marido le rogase, que fuese a morirse...
No, ella nunca le sobreviviría, y si planeaba seguir siendo la jefa de los Vulturis y de los Valerius por más tiempo eso solo podía significar una cosa, que estaba buscando la manera de que su marido no muriese.
Me daba un poco de miedo, un escalofrío me recorrió antes de recordar que no podría hacerlo porque era imposible. A no ser que... su marido dejase de ser vampiro, que se convirtiese en humano y entonces, y solo entonces... igual había una posibilidad.
