Sakura iba caminando por los pasillos del centro de convenciones en Osaka recordando las aventuras del pasado con sus amigos pero de pronto sintió como una gran cantidad de líquido caía sobre su espalada haciendo que inmediatamente volteara para ver al inútil responsable de aquella calamidad.
Toda su furia pareció calmarse al visualizar a una pelinegra en la misma situación pero en la parte frontal de su cuerpo, haciendo que su sostén color azul se transparentara sobre su blusa y que la chica empezara a ponerse roja de las mejillas.
-¡lo siento no vi por donde caminaba!-
-no te preocupes-
-¡tú playera! Mira que tonta soy-
Sakura noto como la gente se divertía y miraban con cierto morbo la escena que ella y esa desconocida les estaban proporcionando, así que la tomo del brazo y la llevo casi arrastrando a los sanitarios más cerca.
-enserio no te preocupes, solo la compre para venir aquí- le comentaba mientras se la quitaba para poder meter la mancha sobre el chorro de agua –¿tengo cara de "Osaka la medicina que cura"? en Tokio me matarían si ven algo así- volteo a verla por el espejo del lavabo -¿no crees?-
Esa pregunta saco a la pelinegra de sus pensamientos –sí, eso creo-
-deberías también tratar de enjuagar eso- señalo la gran mancha
Hinata no supo que pasaba con su cuerpo, estaba nerviosa, pero nunca había estado tan nerviosa como para seguir órdenes de una desconocida semi-desnuda, solo sabía que se estaba quitando la playera para seguir las instrucciones que le daba la pelirosa.
Después de unos minutos aprendiendo las reglas básicas de lavado rápido que su madre nunca le dio, ya se encontraba lista para seguir la tarde que le esperaba.
-perdón, ¿Cuál es su nombre?-
-¡oh sí! Lo siento, no creas que acostumbro desnudarme frente a las personas todos los días, soy Sakura Haruno-
-¡Haruno-san!-
-bueno, no es para tanta formalidad-
-no, es que- ya no podía estar más nerviosa –yo, bueno mi equipo, le presentaremos nuestro proyecto mañana-
-¿mañana?-
-el nuevo lector de glóbulos-
-mira que coincidencia, no te ofendas pero pensé que eras interna o algo así-
Sakura no supo si fue lo que dijo o fue en la forma en que lo dijo pero la chica se enojó y apresuro su salida, ella no quería problemas, así que salió de prisa para pedirle una disculpa.
La tomo del brazo –oye, no quería ofenderte, solo que te vez mucho más joven que yo y toda la bola de ancianos que están aquí- esto último lo menciono en un susurro haciendo que la pelinegra sonriera levemente -¿sabes? A mí siempre me pasaba lo mismo, pero eso es bueno-
-está bien Haruno-san- la chica estaba a punto de dar media vuelta cuando la voz de la pelirosa la paro.
-nos vemos Hyuga-san- Hinata iba a preguntar pero la chica a su frente lo notó –muy pocas personas en Tokio siguen grabando sus nombres- le señaló la parte derecha de su camisa para luego irse a lado contrario.
Habían pasado solo dos noches y Hinata ya estaba muy cansada de sonreír, explicar, describir, defender y afirmar sobre los proyectos por los que la mayoría de sus colegas y ella tenían que sustentar, los demás en Tokio le habían dicho que Osaka solo era para las mentes brillantes, y lo podía haber comprobado dos veces, cuando aunque fuera por el accidente del primer día la Doctora Haruno (como le habían dicho que se dirigiera a ella) casi había hecho trisas a sus compañeros con preguntas sobre el mecanismo en desarrollo, ganándose alguno que otro rencor por parte de ellos hacia su persona, pero todo eso quedo atrás cuando por segunda vez se la encontraron sobre el estrado exponiendo acerca del trasplante de válvula mitral.
No había duda que por su actitud y gran capacidad se había ganado el reconocimiento de algunos presentes además del asombro de su propio equipo de trabajo.
Pero esta noche era de descanso, se había puesto su pijama vieja, tomado su rara costumbre de café con leche y estaba lista para dormir por lo menos las cinco horas que su cuerpo necesitaba. Pero el sonido de alguien tratando de forzar la puerta de su habitación alerto todos sus sentido, lo primero que pensó fue en agarrar el paraguas alago del recibidor, estaba en guardia cuando por segunda vez sonaba el pitido de la puerta característico de que la llave que esa persona estaba usando no coincidía.
-¡Estúpida puerta!- Hinata conocía esa voz, rápidamente hecho un vistazo por el pequeño mirador enfrente de ella.
Si alguien se lo contara no se lo creería, pero ¿La doctora Haruno estaba tratando de entrar a su habitación?
-¡Sé que estás ahí!- seguía gritando y pegando -¡Sal de mi habitación! ¡Intruso!- estaba ebria. La pelinegra no sabía qué hacer, pero como la chica seguía haciendo escándalo, decidió abrir y llamar por ayuda, pero no espero que la otra intentara derribar la puerta, pero esta al empezar estar medio abierta solo logro entrar a gran velocidad, llevándose consigo la mesita de desayuno.
-¡Haruno-san!- Hinata cerro rápidamente.
-¿Quién? ¿Dónde?- esa mujer estaba hecha de goma porque se levantó como si nada hubiera pasado sosteniendo en una mano lo que parecía ser una botella de champagne y en la otra sus zapatos, que poco le importaron porque los aventó lejos para señalarle –oye, yo te conozco- hablaba mientas parecía que buscaba algo.
-Haruno-san- trataba de que le hiciera caso yendo hacia la pequeña sala.
–Eres la chica del equipo de cavernícolas-
-Haruno-san- repitió
–Ósea, ¿Quién no sabe la diferencia?- seguía buscando
-¡Haruno-san!- enserio trataba
– ¿Tienes destapador?- le enseño la botella –no importa- la pelirosa tomo uno de sus tacones –esto aprendes en la facultad- Hinata sabía de las habilidades del ser humano, pero en su vida vio a alguien destapar una botella con gran habilidad utilizando calzado. Ya no sabía que decir, estaba perpleja. Y no noto cuando la pelirosa acercándose a ella tomando un trago de su botella –empiezo a pensar que esta no es mi habitación- se acercó mucho más acorralándola en la pared –la pregunta es ¿Por qué dejas a un ebria pasar a mitad de la noche?-
Hinata tenía que reaccionar rápido porque empezaba a sentir el aliento de la chica en su cuello y un aroma embriagador llegaba a sus fosas nasales.
La pelirosa era un poco más alta -señorita Hyuga me gustaría- y tenía una mano ya en el cuello de la chica haciendo más fácil tomarla desprevenida y que con su pulgar bastara un simple esfuerzo para voltear el rostro rojo de la pelinegra y pudiera fusionar ambos labios sobre los de ella.
Sakura lo sabía, no era su primera vez pero quería más. Aún con botella a mano, apretó los cuerpos entre sí, se intensifico hasta que la pelirosa decidió darle tiempo a la chica, tomo otro sustancial sorbo y la miro, estaba roja, pensó que se iba a desmayar.
No le dio tiempo de nada ya que la doctora Haruno otra vez estaba sobre ella, besando sus labios, sus mejillas, su cuello. A la mierda, pensó, y recordó las sabias palabras de su amigo Kiba, "Disfruta porque ya no queda de otra".
La pelirosa se dio cuenta de la reacción de su compañera y vio la luz verde que esperaba hacia dos días, se separó, otro sorbo y soltó la botella sin brusquedad sobre el piso para ocupar esa mano en el glúteo de la chica, fue cuando se dio cuenta de la diferencia de atuendos, la pelinegra traía un camisón bastante corto claramente para no ser visto por alguien y ella un vestido de noche bastante llamativo. Pero fuera lo que fuera no sería de mucha utilidad en esta ocasión.
Sintió como Hinata empezaba a tensarse, la separo un poco para poder moverla hacia la cama a lado de ellas, tuvo que contener el aliento al ver a la chica con sus largos cabellos sobre la funda clara haciendo contraste y sus pezones que resaltaban sobre la fina tela.
Sakura no quiso esperar otro momento y empezó otra vez con el pequeño recorrido desde la boca, bajando por su cuello hasta el abdomen de ella sobre la tela, cuando la sintió relajada sus manos empezaron el masaje continuo sobre el interior de sus muslos sin llegar a su parte intima.
Por lo mientras Hinata no quería abrir los ojos, solo sentía como la pelirosa demostraba ser profesional en otro campo, arqueo su espalda permitiendo que la parte superior fuera retirada para empezar a sentir húmedos labios en su seno derecho y un masaje suave en el otro, sentía su intimidad húmeda y palpitante.
Quería que ella le dejara seguir y como si le leyera la mente la pelinegra movió su propia mano hacia el pliegue de sus piernas entonces sobre la tela empezó el movimiento con sus dedos, la pelirosa estaba hipnotizada con esa escena pero no se quedaría atrás así que le susurro a Hinata para que ella deleitada por su propio placer solo hizo un movimiento afirmativo con su cabeza.
Empezándose a quitar todo lo que le estorbaba y quedándose desnuda gateo hacia la intimidad de su ahora amante quedando a disposición de ella, soltó un gran gemido al sentir la respiración de la pelinegra debajo de su intimidad pero no la distrajo de su principal objetivo, empezó a masajear sobre la húmeda tela de la pelinegra siguiendo de hacerla a un lado para insertar su dedo índice y que su lengua formara parte del juego haciendo que una gran gemido sonara por la habitación, no lo negaría pero eso hizo que su excitación creciera y que por inercia insertara una dedo más.
Hinata sabía por experiencia que no podría dejarse solo disfrutar así que ella también empezó con un ritmo en la ahora libre intimidad de la pelirosa, nunca había sentido tanta adrenalina y placer junta en toda su vida, percibió que ella fue la primera en llegar al orgasmo aunque la otra chica no tardo mucho.
Pudo intuir que el movimiento a lado suyo era la pelirosa acomodándose en la posición opuesta y esta le retiraba las bragas completamente haciendo que la chica medio recobrara sus sentidos para escuchar la suave voz. –hm… tengo que sudar las tres botellas de esta noche Hyuga-san-
"Disfruta porque ya no queda de otra" le repitieron en su cabeza otra vez.
La novia de mi mejor amiga.
Capítulo 5
Sakura estaba feliz esa tarde, ya había acabado todas sus citas aparte de rondas en emergencias lo que significaba que sería libre de irse toda la tarde con Hinata.
-¡Haruno-san!- alguien le llamaba cuando estaba en los casilleros acomodando sus cosas, odiaba la voz de esa chica, con todo su corazón ya que solo se podría significar una cosa -¿Cree que se podría quedar unos minutos más?-
-Hoy pedí permiso Akira- contesto de mala gana, cualquier día podría estar bien, pero hoy no.
-Solo será un momento, enserio necesitamos ayuda en pediatría-
La chica sabía cómo jugar sus cartas y ella tenía que mandar otro mensaje.
