CAPÍTULO 20: CONFESIONES A BILLIE.

(Voz de Jacob)

"Jacob..." Me llamó Isabella. "Jake..."

Entre abrí un poco un ojo, estaba allí, entre mis brazos y fuera clareaba un poco. Debía ser ya por la mañana.

"Venga... tenemos que ir a Florencia." Me dijo.

Sé que sabía que estaba despierto, o no, últimamente parecía tragarse que yo dormía hasta tarde por las mañanas, que vale, era cierto, pero también había descubierto que me gustaba que me despertase ella, a su manera.

Con mucha suavidad deslizó una mano a mi tripa y la subió hasta los pectorales muy suavemente, entonces me dio un beso suave para volver a llamarme.

Comenzaba a dudar si de verdad se lo creía. En realidad había sido yo el que le había prometido hacía lo que ahora parecían siglos el despertarla así cada mañana, y en cambio últimamente era ella la que me despertaba a mí de esta forma tan dulce.

Y como siempre, a la tercera iba la vencida y venía el premio de verdad: el beso profundizaba y entonces era cuando ya no podía aguantarme más y la abrazaba para atraerla con cuidado hacia mí pero con firmeza.

"¡Jacob, eres como un crío!" Afirmó riéndose mientras yo intentaba conseguir otro como ese.

"Me encanta cuando me despiertas así." Afirmé suavemente robándole otro beso.

La verdad es que me encantaba esa rutina, porque ahora ya era algo de cada día y me encantaba esa rutina, no la cambiaría por nada del mundo.

"Venga, tenemos que ir con Billie al médico del corazón." Me dijo sonriendo divertida dándome un golpecito suave en el pecho tras librarse de mis brazos.

"Jo, siendo mi cuñado médicos y tú ya podíais ocuparos vosotros." Le dije levantándome por fin.

"Claro... y tú te quedas aquí encerrado de por vida." Me dijo ella sonriendo. "Las otras veces te gustó Florencia."

"Es bonita." Afirmé.

La verdad es que la primera vez vi todo por encima, me gustaba más su cara al contarme qué era cada edificio y la historia secreta de cada lugar. Me encantaba su cara y me encantaba toda ella. Qué le íbamos a hacer, adoración de la impronta licántropa.

"Buenos días Billie." Le dijo ella saliendo del cuarto con su jovialidad de su eterna juventud. "¿Listo para una visita a Florencia?. ¿Qué tal has pasado la noche?"

"Bien." Le contestó él. "Y lo de la visita... para lo que me va a servir..."

"Vamos, no te pongas melodramático." Le dijo ella. "Primero vamos a ir a que te vea el médico y luego podemos ir a ver la ciudad."

"No me hables de caras serias, que desde que se fueron los Cullen estás que no eres la misma." Le dijo mi padre.

"Ah, ya... eso..." Dijo ella con voz tocada para volver a cambiarla por otra alegre. "Va, seguro que se nos olvidan todos los males en la heladería, comiéndonos un enooooorme helado."

La verdad es que sí, Isabella llevaba unos días ya un poco... tocada. La veíamos sonreír, como siempre, pero sin embargo, a veces me parecía que lo hacía más por nosotros que por ella misma. A ratos parecía triste por algo.

Acabé de vestirme y bajé a desayunar, sin embargo, cuando llegué a la puerta de la cocina me quedé quieto al oírles hablar a ellos dentro, susurrando.

"¿Estás segura de eso?" Le susurró mi padre con voz preocupada.

"Totalmente, ahora estamos solos en esto..." Le contestó ella. "Le pedí a Carlisle que siguiese a Edward y Bella, y estoy segura que Rosalie y posiblemente el resto se unan a Edward en su punto de vista... Y en lo que respecta a qué pasará si al final decidimos seguir adelante con esta... locura, bueno, es obvio qué va a pasar..."

"La verdad es que dudo que cuentes con el apoyo del resto de muchachos." Le dijo mi padre. "No creo que entiendan vuestros motivos."

¿De qué o quién hablaban?

"Lo sé." Afirmó ella. "Y por ello... si cualquier cosa sale mal... bueno, recurriré a ellos."

"No estarás sugiriendo que..." Comenzó mi padre para ser callado por ella.

"Jake." Me llamó. "¿Por qué no dejas de hacer el tonto y vienes de una vez a desayunar? Sabemos que estás ahí."

Información interrumpida por pillada en toda la regla.

"Perdona, es que vi una mancha en el suelo y..." Dije intentando disculparme.

"¿En serio estabas espiando?" Me dijo mirándome como analizándome y haciendo que intentase mentir de nuevo. "Bueno, creo que no me importa que hayas oído lo que has oído." Afirmó sonriendo aliviada.

"¿De qué va todo esto de la locura y que Edward y su punto de vista y...?" Comencé.

Si no le importaba que hubiese oído eso, tampoco debía importarle explicármelo todo lo que se refería.

"Nada, no importa." Afirmó. "Es que Edward ha descubierto que sé lo de un mosqueo que se agarró con Charlie cuando le leyó unas cosas de la mente."

"Ah, vale." Dije sonriéndole. "Por cierto, hoy me dejas conducir a mí."

"El mono-volumen." Afirmó ella. "Es el que está adaptado para la silla de ruedas."

(Salto espacio temporal)

(Voz de Alex)

"Bueno… parece que todo está bien." Le dijo el doctor a Billie. "Bueno, esto de aquí son descalcificaciones y al parecer ha perdido algo de masa ósea, pero claro, teniendo en cuenta su edad y su incapacidad tampoco es tan grave. Lo que sí es más preocupante es su tensión, está un poco alta, así que… evite las grasas, la sal y sobre todo, cuídese esa azucar."

La verdad es que ese simple comentario sirvió para que Billie fuese rezando todo el camino hasta el coche mientras Jacob se preocupaba por lo que nos había dicho el médico.

"Maldito matasanos…" Iba mascullando el anciano entre dientes mientras Jacob le empujaba la silla de ruedas. "Que vigile lo que como. ¡Hasta ahí podíamos llegar, hombre!"

"Vamos Billie, que por que vigilemos un poco las grasas animales no nos vamos a morir." Le dije yo sonriendo.

"¡Nadie me ha dicho jamás que podía y qué no podía comer y no voy a empezar ahora que me quedan cuatro primaveras y media!" Afirmó.

"¿Tan pronto te quieres ir al otro mundo?" Le dijo Jacob bromeando al captar que el problema no era tan grave.

"¡Pues claro que no!" Dijo. "¡Es un dicho, los jóvenes no tenéis ni idea de cultura, solo sabéis ver la tele y pensar en mozas!"

"Papá, que tengo ya cerca de los 40…" Le dijo Jacob mientras yo me aguantaba la risa.

Solos pero bien acompañados. Al menos entre nosotros tres y con los niños había buen ambiente.

"¿Hace un helado de la paz?" Le dije sonriéndome y agachándome sobre la silla mientras le ponía a Billie un sombrero de paja y antes de ponerme yo un pañuelo en el pelo.

"¡Eso es, necesito azucar!" Afirmó orgulloso. "¡Un helado como una casa, sí señor, eso me voy a comer, faltaría más!"

"¿No será peligroso para su azucar?" Me preguntó Jacob mentalmente.

"No te preocupes, vamos a ir a un sitio que hacen unos helados para diabéticos que no se nota que lo son." Le dije con el mismo canal y sonriendo divertida.

La verdad es que entendía a Billie un poco, yo también era de hacer lo que me daba la gana, y en el caso de los humanos que tenían los días contados en su vejez aún más. Sin embargo, si él no quería cuidarse, nosotros lo haríamos por él.

"No te preocupes." Le dije a Jacob. "Hay varias formas de controlarle el colesterol y el azúcar sin que lo note. Con algunos… ligeros cambios en la alimentación."

"Eres el diablo en persona." Me dijo divertido mientras Billie seguía en su monólogo de cagarse en los médicos y todas sus familias.

Hombre, lo de la grasa en la carne era algo que no iba a poder darle el cambiazo, pero sí que podía hacerle la carne a la plancha para que tuviese menos grasa, cambiarle el azúcar por sacarina, reducir el consumo de patatas y otras frutas y vegetales ricos en azúcar… por suerte, aún podía comer pasta, podríamos cambiar un poco la dieta para tomar más pasta y vegetales.

"Hay que ver, me tocó la lotería con mi nuera." Afirmó Billie cuando le cogí su helado para diabéticos y lo llevé a la mesa con el nuestro y una sonrisa amplia de felicidad. "No todas las mujeres hubiesen aceptado que en el lote fuese también un viejo inútil como yo que encima está minusválido."

"¡Venga ya!" Le dije casi riéndome. "Pero si ni se te nota. Si no fueses en silla de ruedas te aseguro que ni se te notaba. Estás hecho un chaval."

"Ya, pero un viejo como yo solo da problemas." Afirmó. "Para empezar, has tenido que cambiar el coche."

"Hombre, meter a toda la familia en un biplaza como los que solía gastar es un poco… misión imposible." Afirmé. "Y las adaptaciones las he hecho porque he querido, que también podía haber contratado a una enfermera como he hecho con Aro."

"¿Con quién?" Me preguntó.

"Con uno de los anteriores jefes de su raza, Billie." Le dijo Jacob. "Al que le dejó ella impedido pero que le perdonó la vida."

"Sí, bueno… resulta que es otro familiar más que añadir a mi enorme árbol genealógico." Afirmé yo. "Es lo que consigues por curiosa, comienzas a tirar de un hilo y acabas con que cada día descubres un familiar nuevo. Como me descuide dentro de poco acabaré siendo pariente del rey."

Ahí ambos hombres se rieron, aunque la verdad es que era medio broma; en mi familia había habido gente muy importante, no tanto como la realeza pero…

"Un día deberías presentármelo." Afirmó Billie. "Podríamos formar el club de las viejas glorias."

"No creo que te conviniese." Afirmé. "Es carnívoro y no es que aprecie demasiado a mi marido, lo traga por lo que casi todos, porque si no sabe que tendrá problemas conmigo y eso tampoco le conviene."

"A lo dicho, nos ha tocado el gordo." Afirmó Charlie. "Una mujer muy lista, cariñosa y decidida que no solo cuida de nosotros sino que además se ha peleado con su familia por defendernos. A veces pienso que este idiota que tengo por hijo no se da cuenta del sacrificio que hiciste por él." Afirmó dándole un golpe a Jacob en la espalda.

"Papá…" Le dijo este.

"La verdad es que al final no he tenido que renunciar a nada que me importase mucho, la verdad." Afirmé. "Mi familia la he seguido teniendo, mis amigos…"

No, ya no tanto…

Me di cuenta y me entristecí, sin embargo, lo oculté como siempre tras una sonrisa.

(Salto espacio temporal)

(Voz de Billie)

Había algo que no iba bien, Isabella se había ensombrecido unos segundos para en décimas de segundo volver a estar sonriente. Claro que tampoco hacía falta ser un genio para darse cuenta que ocultaba algo.

"¿Qué es lo que te atormenta, niña?" Le dije cuando Jacob fue a comprarme una botella de agua mientras veíamos una especie de convento a las afueras de la ciudad. "Y no me digas que nada porque hace un rato que llevas usando tu sonrisa de que todo va bien cuando no lo va."

"Voy perdiendo facultades." Me dijo. "Ya ni soy capaz de engañar con la sonrisa…"

"Te desvías del tema." Afirmé para hacerla suspirar.

"Los Cullen me han retirado el apoyo, en mi familia de sangre algunos me han retirado el apoyo también, incluso mi familia de la comuna se han distanciado de mí… todo porque he pedido opinión sobre lo de Jacob." Me confesó.

"¿El qué de Jacob?" Le dije.

"Lo del regalo que me pidió hace años." Afirmó ella como si fuese un secreto. "Sé cómo hacerlo, pero me da miedo… Así que pedí sobre un punto de vista médico si lo que intento hacer es algo peligroso para él o no, y ahora están todos en mi contra…"

Así que era eso. Ahora sí que teníamos un problema.

Miré a un lado, me encantaría poder ayudarla como ella me ayudaba a mí, me había devuelto un poco de autonomía e incluso cuando podíamos usar la piscina que había en la casa, pasaba un poco de tiempo haciéndome hacer ejercicio en el agua con ella. Me cogía de las manos y me hacía hacer como que andaba aprovechando que en el agua mi peso se esfumaba casi por completo y me hacía mover las piernas aunque en realidad creo que era ella la que me llevaba casi en volandas haciéndome como que andaba mientras yo movía mis piernas. Se interesaba por mí y me ayudaba, y ahora que ella necesitaba mi ayuda, yo no podía brindársela.

"No sé qué decir." Afirmé. "Pero si hay algo que pueda hacer por ayudarte… Yo siempre voy a estar de vuestro lado, hagas lo que hagas y decidas lo que decidas."

"Billie, estamos hablando de morder a un licántropo, de hacer a un licántropo convertirse en vampiro." Me dijo como si no lo hubiese entendido yo.

"Lo sé, lo sé, es herejía." Afirmé. "Pero también era herejía el que tuvieseis un hijo y miraos; tenéis 5 hijos, de los cuales Sari es medio-medio, los gemelos mayores son vampiros y los menores parecen licántropos."

Eso pareció ayudarla un poco, así que me armé de fuerzas.

"Tú tienes que hacer lo que creas que es mejor." Afirmé cogiéndola suavemente una mano entre las mías. "Estoy seguro que pronto tus amigos y tu familia se darán cuenta que lo hacer por amor. Porque quieres a mi hijo y porque no puedes negarte a sus caprichos cuando son algo que desea de verdad; que harías lo que fuese por verle feliz y sano."

Eso la hizo sonreír suavemente y entonces me abrazó suavemente.

"Gracias Billie, eres como el padre que nunca tuve." Afirmó.

"Comienzo a pensar que mi propio padre intenta robarme a mi mujer." Dijo Jacob bromeando a mis espaldas y tendiéndome una botella de agua fresca.

"Vamos, no seas acaparador, hijo." Le dije. "Que también es mi nuera."

"Ya, ya." Dijo él mientras ella se reía.

Esa risa suya era como música celestial en mis oídos, y sospecho que en los de mi hijo también porque siempre que ella reía, él sonreía.

No era muy común oírla reír, pero desde que se casaron, parecía ser un poco más frecuente cuando era feliz, como si desde que se casaron, fuese mucho más feliz.

Simplemente no me cabía en la cabeza que alguien, más aún siendo amigos de ella que debían conocerla mejor que nadie, pudiesen ser tan anormales como para hacerle sentir mal.

"¿Vas a decírselo?" Le pregunté para zanjar la conversación.

"Pronto, cuando acabe de dejarlo todo atado." Afirmó ella. "Aún me queda un detalle."

"¿De qué habláis?" Nos dijo Jacob.

"De que debería decirle al médico que estoy haciendo un invernadero para plantar plantas medicinales." Afirmó ella sonriéndole. "Para por si nos deja fumar un poco."

Creo que al principio Jacob no entendió de qué hablaba, y yo tampoco; hasta que de pronto, le cambió la cara.

"¡No puedes hablar en serio!" Le dijo asustado. "¡Eso es ilegal!"

"No, si es con fines medicinales no es ilegal." Afirmó ella.

"¿Y tú no dices nada, Billie?" Me dijo a mí.

"Oye, yo por un porrito o dos no me voy a morir." Le dije apoyando la broma de mi nuera.

(Salto espacio temporal)

(Voz de Alex)

Estába cerca... muy cerca...

Ya tenía todo bien atado y los únicos cabos sueltos eran cómo inducirle a un estado apropiado para el paso, dónde y cuando.

Si me mandaban de la escuela mi pedido podría tenerlo todo listo en semanas. Tan pronto lo tuviese todo podría hablar con Jacob y si seguía interesado en ese paso, podría hablar con sus amigos, informarles del proceso.

No, si lo hacía me quitarían el factor del suicidio si algo fallaba y Jacob... No, no debía pensar en eso... Iba a salir bien, debía salir bien.

Pero... ¿y si me equivocaba?. ¿Y si salía mal?

Yo no podía sobrevivir más tiempo, sé que debía ser fuerte por Sari, por nuestros hijos Jacky y Eddy... y sobre todo por los más pequeños.

Sari tenía a Seth para cuidarla, y Jacky y Hedí aunque eran pequeños cronológicamente, tenían a la familia y a Sari y Seth. Tanto Carrick como Alexiel eran aún muy pequeños, no creo que lo entendiesen aunque se lo dijese claramente... No podía dejarles a ellos también... Aunque si aquello salía bien, iba a pasar una temporada larga fuera, uno o dos años hasta que Jacob aprendiese a controlarse ya que en el primer año le iba a costar mucho.

"Cuidado con esas ovejas." Me dijo Jacob junto a mí en el camino a casa.

"Perdón." Afirmé. "Estaba en mi mundo."

"Si quieres puedo conducir yo." Afirmó Jacob.

"No, tranquilo." Afirmé.

Era curioso cómo un tiempo alejada de él me había hecho cambiar de idea. Desde que le conocí me había saltado muchos principios básicos de mi especie, había decidido saltarme muchas normas... él me había cambiado por dentro.

Pero... ¿Habría cambiado él de idea?. ¿Habría decidido que ya no quería vivir eternamente a mi lado?. ¿De verdad era consciente de lo que eso significaba?

La eternidad era demasiado tiempo, incluso a mí me había costado aceptar que me esperaba una eternidad, que toda la gente que conocía, mis amigos humanos, los que haría mientras yo viviera... que ellos morirían y yo seguiría eternamente con mis 20 años de cuando me mordieron...