Sinopsis: ¿Qué pasaría si un día te despiertas y te das cuenta que estas rodeada de zombies que quieren comerte; si lo has perdido todo y lo único que tienes es a ti misma y cuatros amigos en los quien confiar?. Solo tienes dos opciones: dejarte morir o adaptarte a este nuevo mundo en el que no solo debes protegerte de los caminantes sino también de los vivos y luchar, aprender rápido, ser cuidadosa y defender lo poco que tienes con uñas y dientes. Convertirte en una Sobreviviente más.
Discraimer: The Walking Dead no me pertenece, solamente me pertenece esta historia y sus OC´s. Isabel es propiedad de Isadamu (Deviantart), ella también me ayuda dándome algunas ideas para el fic, una de ellas es el título de cap.
-Diálogos-
"Pensamientos"
Flashback
Cap. 3: Nadie sobrevive solo (parte II)
Un joven le sujetó los brazos a Karen mientras un segundo hombre intentaba abrirle las piernas.
-No por favor, déjenme, no.-Lloraba la pobre chica, dando patadas y retorciéndose para soltarse.
-Malditos hijos de puta- esa era Evelyn, la cual estaba siendo sujetada por los brazos por un muchacho de casi su edad, mientras que el hombre que había dado la orden observaba divertido la situación al tiempo que se quitaba los pantalones.
Le pego una patada en los genitales al mencionado, cuando este se acercó lo suficiente.
-¡Desgraciada!- exclamo furioso quien tenía sujeta a la chica de los brazos, para golpearla contra el suelo y comenzar a patearla.
Como pudo Evelyn saco su cuchillo de cazador y se lo incrusto en la pierna de su agresor.
Sacando fuerzas de donde no tenía tomó el arma del sujeto y le disparó. Sin embargo, no contó con que él que la había pateado, la tomara de cuello y la azotara contra un árbol.
-¡Jodida puta, ya vas matando a dos de mis compañeros! Voy a torturarte tanto que desearás morir.- Con el mismo cuchillo que tenía la chica empezó a desgarrar su ropa y piel.
-¡HIJOS DE PUTA!- fue el grito de una recién llegada Isabel, segundos antes de disparar al joven que sujetaba a Karen de los brazos, el joven cayó inerte con un disparo en medio de los ojos.
El otro sujeto que sostenía a Karen la soltó para agarrar su arma, más nunca llego a ella pues Isabel le había disparado justo en la mano para luego dispararle en los genitales. Finalizando con un tiro directo a la cabeza.
Al mismo tiempo Evelyn le quitaba al desgraciado que la estaba agrediendo su cuchillo y como pudo se las arregló para clavárselo en el corazón.
Apenas se libró del hombre, Evelyn corrió hasta donde Karen lloraba. Por suerte Isabel había llegado a tiempo, Karen aparte de estar asustada la chica no presentaba ninguna herida.
-Tranquila, ya termino. Shhh todo está bien-abrazaba y consolaba Evelyn a su amiga importándole poco el escozor de sus heridas. Apenas su amiga se arrodillo a su lado, la pobre joven se arrojó a llorar en los brazos de la pelinegra.
-Gracias Isa.-agradeció Evelyn mirando desde su posición a la mencionada.-No me malentiendas pero ¿qué haces aquí?
-Tenía un mal presentimiento y decidí ir a buscarlas mientras Katherine no miraba. No camine mucho cuando escuche las motos y corrí hasta aquí.-informo aun molesta por la escena Isabel mientras se sacaba el chaleco y se lo ponía sobre los hombros a Evelyn.
Evelyn volvió a agradecer a su amiga con la mirada, al tiempo que se acomodaba el chaleco, ya que sus prendas superiores estaban totalmente rotas. Se miró con detenimiento viendo que tenía varias heridas en el abdomen, gracias al cielo solo eran superficiales.
Una vez se calmó Karen, entre las tres le sacaron a los cadáveres todo los que les pudiera servir, ocultaron una moto y se llevaron la otra.
Evelyn e Isabel se encargaron de borrar sus rastros durante el camino a la casa.
…
Dos días habían pasado desde el encuentro con el otro grupo. Tanto Karen como Evelyn se habían vuelto más calladas (en el caso de la segunda más de lo normal), también Evelyn se había puesto más sobreprotectora con sus amigas y casi no dormía ni comía.
Ese día Evelyn había ido a buscar al lobo para ver cómo estaba y desinfectar su herida (era su manera para mantener su mente ocupada y no pensar en lo ocurrido).
Las heridas que la chica tenía en el abdomen poco a poco comenzaban a cerrarse gracias a una pomada que Karen sacó del zoo, una vez completamente cerradas no le quedarían cicatrices siempre y cuando no se dejara de aplicar la pomada durante ese tiempo.
Cuando lo encontró, este estaba bebiendo agua en la misma cascada que ella y las chicas solían frecuentar.
El animal se quedó mirándola por largo tiempo. La joven no se movió en todo ese tiempo ideando algún plan para acercársele y sacarle la venda, sin embargo apenas hizo el movimiento de acercarse el animal empezó a gruñirle.
No tardó mucho en reaccionar cuando el lobo se le vino encima, lo esquivo por los pelos. Ya sabía ella que esto no sería nada fácil, y era seguro que el lobo no cooperaría con ella.
Guarda el arco y la flecha al instante que el animal se daba la vuelta listo para volver al ataque. Con una gran salto intento atraparla, más la joven corrió hacia un árbol y con una acrobacia salto encima del animal (después de todo las clases que sus amigos de Brasil le obligaron a tomar sobre Freerunning estaban dando sus frutos además de practicar artes marciales con su hermano).
El lobo apenas la sintió encima de él se la quitó del lomo, más la joven le pego una patada en la cabeza que lo dejo desorientado lo suficiente para que la chica se alejara a una distancia prudente.
Se sacó la mochila y busco la jeringa con un poco de paralizante. Sin embargo el animal no estaba dispuesto a dejarla terminar cuando le salto encima.
La joven como pudo se cubrió con su brazos. Siendo nuevamente el brazo derecho mordido por el lobo.
Aguantándose el dolor intento alcanzar la jeringa (se le había caído cuando el lobo le salto encima). Apenas la alcanzo con la punta de los dedos, se la clavó en el cuello del animal.
Con toda la fuerza que tenía empujó al lobo de arriba suyo. Lástima que el paralizante tardaba un minuto en hacer efecto. Durante ese tiempo tuvo que esquivarlo hasta que el gran lobo cayó al suelo.
Rápidamente se arrodillo a su lado y sacó todo lo necesario de su mochila mientras el lobo solo podía mirar lo que hacía.
Con cuidado le quitó la venda de la pata. Le desinfecto la herida con un pedazo de algodón para luego aplicarle suavemente la misma pomada que ella se aplicaba en sus heridas. Masajeo el lugar hasta que la pomada se disolvió en el pelaje.
Con eso hecho, terminó su trabajo ahora lo único que tendría que hacer era asegurarse todos los días que la herida no se infectara y aplicarle la pomada, lo demás se curaría solo, en poco tiempo si seguía aplicándole la pomada todos los días.
-Oye te guste o no esto se repetirá todos los días sino cooperas conmigo y me dejas tratarte.-se dirigió al lobo mientras le acariciaba la cabeza (aprovechando que todavía no pasaba el efecto de la droga).
El lobo como respuesta solo soltó un leve gruñido.
-Ya es la segunda vez que me clavas tus colmillos en el mismo brazo…mmm sabes, creo que te llamare Colmillo Blanco. Te queda bien.-buscó entre su mochila una vendas, apenas las encontró se lavó la herida en la cascada, se la desinfecto para finalmente vendarse el brazo.
Como el efecto del paralizante todavía no pasaba, Evelyn se puso a pescar atrapando tres peces medianamente grandes. Dos de ellos los dejó cerca del lobo, el cual poco a poco se comenzaba a mover. Mientras el restante se lo quedaba ella (hoy almorzarían pescado con alguna otra cosa que las chicas hayan cocinado).
La joven despacio se fue retirando del lugar volteándose para regalarle una sonrisa al gran animal y perderse entre el follaje. El lobo solo la miró alejarse para luego empezar a comer los peces que la chica amablemente le había dejado.
Los siguientes días el lobo poco a poco comenzaba a confiar en la chica hasta se dejaba tocar por ella, incluso la seguía. De vez en cuando se acercaba al refugio de las chicas y las observaba pero no dejaba que se le acercaran mucho o lo tocaran, solo dejaba a Evelyn acercársele y debes en cuando tocarlo.
Fin del FLASHBACK.
De eso hace tres semanas atrás y cuatro semanas desde que empezó todo. Colmillo Blanco como lo había nombrado la mayor del grupo, se había vuelto más confiado y apegado a Evelyn, incluso permitía que las demás integrantes se le acercaran.
"Ahora que lo pienso mejor, no solo el lobo ha cambiado su actitud sino que también Evelyn a pesar de sus problemas se había impuesto la tarea de hacer sentir mejor a Karen y la verdad entre todas poco a poco lo conseguimos, pero Eve se ha vuelto más desconfiada de los extraños y poco a poco va perdiendo el brillo de vida de sus ojos". Pensaba Isabel mientras caminaba hacia la tienda y buscaba en su mochila su medicamento (no se lo había mencionado a nadie pero su padre fue uno de los médicos que ayudó a crear la cura, lamentablemente ella sin querer se había expuesto a la cura aun incompleta, lo cual afecto a su organismo, su olfato se había desarrollado, al igual que su resistencia, esto debido a los efectos secundarios; sin embargo la joven al sufrir de taquicardia, la cura atacaba su corazón y si no tomaba las píldoras una vez al día, moriría).
Cuando salió de la tienda vio como Evelyn arrastraba los cadáveres y los ponía a unos cinco metros de la carpa. Sin más que hacer, fue a ayudar a su amiga con la labor.
A los quince minutos ya habían distribuido los cadáveres alrededor del campamento formando un círculo de cuerpos, eso ayudaría a camuflar su olor y con suerte mantener alejados a los caminantes.
-Las chicas todavía no regresan.-comentó Evelyn observando la dirección por donde habían corrido las integrantes restantes del grupo.
-Esperemos diez minutos más, si no llegan para entonces iremos a buscarlas.-musito la castaña.
Pasó el tiempo de espera y las hermanas Souza no habían regresado. Preocupadas Evelyn e Isabel tomaron sus mochilas y armas y fueron en su búsqueda.
Evelyn lideraba el camino pues era ella la que estaba rastreando las huellas de sus amigas. Durante el trayecto podían escuchar cantar a las aves, casi parecía que el mundo no se había derrumbado.
Estuvieron todo el día buscando más no las encontraron y el rastro se había perdido al llegar al cruce de un río.
Tomaron un poco de agua del río hasta que vieron unas tortugas tomando sol sobre unas piedras las cuales estaban en el agua, un poco alejadas de la orilla.
Dos flechas necesito la pelinegra para matar a dos de los indefensos animales, las otras tortugas habían optado por unir sumergiéndose en el río.
Caminando entre las rocas la joven fue en busca de sus presas, de un tirón sacó las flechas de las cabezas de los animales.-Al menos conseguimos algo de comer-
-Tal vez las otras ya hayan regresado al campamento, mientras nosotras estuvimos horas buscándolas por toda la selva.-comentó cansada Isabel.
-Espero tengas razón-dijo Evelyn ya en la orilla, sacando un pequeño bolso de su mochila. Él cual se lo paso por su cabeza colocándoselo del lado derecho de su cuerpo. Este bolso siempre lo llevaba para guardar las presas pequeñas que cazada y así no ensuciar su mochila. Abrió el bolso y metió en él a las dos tortugas junto a una pequeña cría de anaconda que había cazado en el camino.
Cuando regresaron al campamento solo estaba Colmillo Blanco durmiendo a un lado de la carpa. Ambas estaban desilusionadas y tristes (aunque la castaña lo ocultaba bien). Tendrían que seguir mañana con la búsqueda pues ya estaba oscureciendo y no era buena idea andar por la selva en la noche.
Evelyn se acostó en el suelo mirando hacia arriba, sino fuera porque los árboles eran muy tupidos estaba segura que tendría una vista preciosa de las estrellas.
Hoy le tocaba la primera guardia pero siendo honestos aunque no le hubiera tocado igual se hubiera ofrecido después de todo no podía dormir estaba muy preocupada por sus amigas.
Colmillo se echó a su lado, colocando su cabeza en el estómago de la chica.
-Tú también estas preocupado ¿verdad muchacho?- Evelyn acariciaba suavemente la cabeza del lobo sin quitar la vista de las copas de los árboles.
La joven estaba nerviosa y sobretodo ansiosa por que se pasara la noche y llegara el día. Quería encontrar cuanto antes a sus amigas, rogaba porque estuvieran bien, sanas y salvas. Pero bien sabía que en este mundo debía prepararse para encontrarse con el peor de los casos. Ciertamente los caminantes comenzaban a irse de las ciudades al ya no haber mucha comida y adentrarse a la selva.
Los caminantes no eran lo que preocupaba a Evelyn, sino las personas vivas. En la ciudad se habían formado dos grandes grupos los cuales se dividieron la cuidad a la mitad entre ellos, cada grupo tenía su territorio, un grupo controlaba el norte y este de la ciudad mientras el otro controlaba el sur y oeste; el primero estaba conformado por hombres y mujeres las cuales eran bastantes bravas. En el segundo grupo eran puros hombres, y es con este último con él que había tenido problemas, cuatro de sus integrantes intentaron abusar de ella y Karen hacia tres semanas atrás, sino hubiera sido porque Isabel llego a tiempo a salvarlas solo Dios sabía lo que les hubiera ocurrido. Lamentablemente el grupo se había enterado de la muerte de sus compañeros y como venganza acabaron con su refugio en la casa del árbol, de alguna forma se las habían arreglado para encontrarlas una semana después del incidente en el zoo.
Estaba segura que ellos no se detendrían hasta encontrarlas y hacerlas pagar. A pesar de que estaban bastantes lejos de la casa no dudaba que en algún momento las encontrarían.
Temía que algún grupo diera antes con las chicas y les causaran daño, después de todo ambos grupos eran peligros, y estaban armados hasta los dientes.
Sin mencionar que vivir en la selva ya de por sí era peligroso, con todos los animales peligros y sobretodo venenosos que habitaban allí. Siempre tenían que andar con cuidado, observando bien el suelo antes de caminar para no pisar una serpiente venenosa si es que había alguna oculta entre tantas hojas caídas, troncos y demás.
Entre pensamientos y temores, la noche pasó volando llegando pronto el día.
Evelyn fue la primera en alistarse y ayudar a Isa con el trabajo de guardar todo; con o sin las hermanas debían irse de ese lugar, pues ya habían llegado zombies el día anterior y nada les aseguraba que no vinieran más o peor aún que otros grupos dieran con el campamento.
Una vez todo empacado ambas chicas se pusieron sus mochilas. Evelyn le acerco un par de prendas pertenecientes a las desaparecidas a Colmillo esperando que éste colaborara con ellas a buscar a las demás.
El lobo olfateo las prendas con detenimiento para salir trotando (después de todo aún estaba herido por lo que no podía correr hasta dentro de algunas semanas) por el camino que las chicas habían tomado la última vez que se las vio, tanto Evelyn como Isabel no perdieron el tiempo y fueron tras del lobo sin perderle la vista pero estando atentas a lo que las rodeaba.
Isabel tenía una conversación consigo misma mientras seguía al gran animal. Ya era más de un mes desde que se hizo amiga de las tres chicas, y pese a que llevaba varias semanas conviviendo con ellas no sabía muy bien como sentirse en esta situación. Por un lado estaba preocupada por el bienestar de las hermanas y quería encontrarlas, de verdad que sí; pero su lado racional le decía que cabía la posibilidad de no encontrarlas y con este mundo de mierda las posibilidades eran 50 y 50; tal vez las encontraran pero no como querían es decir podían hallarlas muertas, transformadas como puede que bien y sanas. Tenía que ser realista con caminantes rondado por ahí y un grupo dándoles caza ninguna estaba a salvo.
Pero por otro lado a pesar de conocerlas poco tiempo les había tomado a las tres chicas cariño, las chicas sí que sabían cómo ganarse el cariño de la gente. Las hermanas eran muy divertidas y alocadas pero al igual que Evelyn tenían un gran corazón y siempre estaban dispuestas a ayudar a los demás. Evelyn era callada y reservada incluso tímida con los desconocidos pero con sus seres queridos, con los que les tenía confianza mostraba su verdadero yo: uno divertido y cariñoso y algo alocado cuando se juntaba con las chicas Souza así como protector y leal. Las tres eran sin duda buenas amigas, la habían aceptado en su grupo de amigas y hacerla sentirse cómoda y bienvenida en su grupo, incluso hicieron que les tomara confianza y cariño. Por eso mismo no perdía la esperanza de encontrarlas, pero también se preparaba mentalmente por si se topaban con el peor de los casos. Y por su lenguaje corporal como por su mirada sabía que Evelyn pensaba igual que ella, les gustara o no, ambas debían de estar preparadas cuando llegara el momento (rezaban a todos los santos habidos y por haber que todo saliera bien y no tuvieran que encontrarse con los cadáveres de sus amigas mucho menos si se habían trasformado).
Tan metida estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando llegaron al río que el día anterior donde con la pelinegra habían perdido el rastro de las chicas.
El lobo cruzo el río, siendo seguido de cerca por las jóvenes. Estuvieron alrededor de diez minutos más trotando hasta que llegaron a lo que parecía una torre de vigía hecha de madera.
Isabel observo la torre, donde sentía las esencias de las hermanas pero apenas quedaba algo de su olor en la zona, seguramente se hayan ido hace mucho del lugar. El día anterior había sentido las esencias de las chicas pero lo había perdido cuando llegaron al cruce, lo más seguro que las hermanas cruzaron el río y por eso no pudo oler más sus aromas. Contrario a Colmillo ella apenas se estaba acostumbrando a oler diferentes esencias o aromas y por eso a diferencia del lobo, ella no podía oler a tanta distancia aún.
Aun así Isabel subió con Evelyn a la torre y como supuso estaba totalmente vacía. Al bajar vieron como Colmillo se iba aun rastreando a las chicas.
Caminaron una hora aproximadamente hasta que llegaron al lado este de la ciudad. Ambas jóvenes se miraron y con cautela ingresaron a la ciudad.
Caminaron unas cinco cuadras, todo estaba en calma, demasiado silencioso. Esto le estaba dando mala espina a Isabel, de reojo vio a su compañera y noto que la chica también tenía un mal presentimiento.
Llegaron a un callejón, Isabel perdió las esencias de las hermanas con tanto hedor a muerte le era difícil detectar el aroma de las chicas y por lo visto a Colmillo Blanco también, éste había soltado un leve gimoteo al perder el rastro que seguía.
-Ah, supongo que hasta aquí llega el rastro. ¿Y ahora qué?- soltó en un suspiro Isabel.
-Será mejor volver, no podemos arriesgarnos más tiempo en la ciudad. Tanta tranquilidad me está poniendo los pelos de punta.-Isabel asistió a la respuesta de la pelinegra.
-grrrrrrrrrrrrr.-gruñidos empezaron a escucharse desde un extremo del callejón.
Ambas chicas se fueron por el lado contrario del origen de los gruñidos. No alcanzaron a salir del callejón cuando las calles comenzaban a llenarse de caminantes.
Rápidamente corrieron en dirección a la selva, abriéndose paso como pudieran. Al pasar por al lado de un callejón de éste salieron tres caminantes. Tomándolas desprevenidas las hicieron caer.
Dos cayeron encima de Evelyn, y el otro sobre Isabel. La castaña como pudo agarró el arma que se le había caído y le voló los sesos al caminante. Al levantarse pudo ver como Colmillo intentaba mantener alejados a los caminantes que poco a poco se estaban acercando a su posición.
Evelyn intentaba con todas sus fuerzas alcanzar el cuchillo que tenía en la pierna al mismo tiempo que evitaba que algunos de los caminantes la mordieran; tarea realmente difícil considerando que los caminantes eran dos hombres que le doblaban en peso y altura.
Dos disparos escucho la pelinegra, acabando con ambos caminantes. Al instante vio como Isabel quitaba con dificulta uno de los caminantes de arriba de Evelyn mientras la joven argentina se quitaba el restante.
Le dio una mirada de agradecimiento a su salvadora y agarró su arco y flechas, ambas se abrieron paso hasta llegar a la selva siendo seguidas por Colmillo.
Corrieron hasta no poder más, llegando hasta la torre de vigía.
-Dios Santo, eso estuvo cerca- suspiró Isabel tirada en el suelo.
-Por suerte los perdimos, tomemos un respiro primero y luego alejémonos…más.-terminó la oración con una mueca de dolor la pelinegra.
Isabel observó preocupada a su amiga, notando que tenía sangre del lado izquierdo de abdomen. Se acercó a Evelyn y sin preguntarle de un tirón le levantó la blusa viendo con horror que la chica tenía un arañazo en el abdomen.
-Maldición. Uno de esos caminantes te hirió antes de que los matara.-maldecía su suerte Isa, primero desaparecían las hermanas Souza y ahora por estar buscándolas Evelyn había sido rasguñada por un caminante. No quería perderla a ella también.
-Oye, no pongas esa cara. Sé que no lo demuestras pero puedo ver en tus ojos tu preocupación. Estaré bien, si me llego a transformar me matas y seguirás adelante cueste lo que cueste.-Le sonrió Evelyn disimulando la preocupación que le daba haber sido herida por un maldito caminante.
-Ya sé, "si una de nosotras es herida y el lugar donde está la herida no se puede amputar, las demás estarán con ellas hasta que muera, una vez transformada alguna tendrá que darle el golpe de gracia para evitar que las hiera a ellas o alguna otra persona". A mi parecer es un estúpido juramento pero lo cumpliré no te preocupes que yo no pienso abandonarte así.-contesto molesta Isabel, a quien engañaba realmente tenía miedo de quedarse nuevamente sola si Evelyn moría.
-Por ahora dejaremos suspendida la búsqueda de las demás. Vamos será mejor buscar un lugar donde pasar la noche ya está atardeciendo.-dijo poniéndose en marcha la pelinegra seguida por los otros dos.
Al anochecer llegaron a una pequeña cabaña ubicada al borde de una colina, la única forma de ingresar a la cabaña era por un camino estrecho y peligroso hasta subir a la colina e ingresar por una ventana, pues las demás ventanas y puertas estaban trabadas.
Al ingresar por la ventana, en silencio investigaron la cabaña, encontrándola totalmente vacía y en malas condiciones. Pues el lugar estaba totalmente cubierto por polvo y telarañas.
Evelyn volvió a subir al piso superior dirigiéndose al único cuarto que tenía la cabaña.
Mientras Isabel husmeaba entre los estantes de la cocina, encontrando un par de latas de ensalada de papas y zanahorias y otras de atún. Además de un paquete de galletas. No encontrando nada más, subió de nuevo a la habitación en la cual estaba la ventana por donde habían ingresado a la cabaña.
Evelyn ingresó a la habitación y se dispuso a sacudir un poco la cama de dos plazas. Cuando estaba terminando vio ingresar a Isabel a la habitación cargando un paquete de galletas. Estaba por hablarle cuando de pronto sintió un fuerte mareo, su vista se puso borrosa, lo último que vio antes de perder la conciencia fue a Colmillo e Isabel corriendo en su dirección.
Dos días habían pasado desde que llegaron a la cabaña, y Evelyn seguía con fiebre alta, no comía y apenas bebía. El arañazo había cicatrizado ayer y desaparecido sin dejar ninguna marca.
-Iré a buscar agua y ver si consigo algo de comida.-le informó la castaña a su amiga, la cual estaba acostada en la cama con un trapo mojado puesto en su frente para tratar de bajar su temperatura. Le dio un último vistazo a su amiga viendo que estaba más pálida de lo normal, estas últimas semanas había adelgazado mucho y sino comía algo pronto se empezarían a notar sus costillas. Isabel salió por la ventana confiando que Colmillo cuidara en su ausencia a Evelyn, el lobo no se había movido del lado de la chica en todo este tiempo, excepto para cazar e incluso si salía de casería no tardaba mucho en volver de nuevo al lado de su compañera.
Isabel saltó desde la ventana hacia un tronco caído (el cual usaban tanto ella como Colmillo para ingresar y salir de la cabaña) y bajo por éste cuidando de pisar bien y no resbalarse por el musgo que tenía el tronco.
Caminó alrededor de una hora y media hasta que encontró un riachuelo. El cual bajaba en una cascada siete metros hasta una laguna.
Llenó las botellas con agua, al terminar de dispuso a ver como bajar para pescar algo en la laguna, sin embargo las paredes de tierra se veían muy resbalosas y poco estables.
-Te digo que escuche algo.- apenas pudo escuchar la voz de un hombre a lo lejos.
Una pequeña brisa comenzó a soplar trayendo consigo diversos esencias, de por lo que pudo oler eran de varios hombres. Los cuales no estaban muy lejos de su posición. Con rapidez empezó a buscar un lugar donde esconderse, no podía volver a la cabaña porque si la seguían pondría en peligro a su amiga; trepar a los árboles no era buena idea estos no eran lo suficientemente tupidos para ocultarla, bajar la cascada definitivamente no era una opción las paredes eran demasiado inestables y no tenían raíces con las cuales se pudiera sostener; tampoco podía saltar a la laguna pues se notaba que había varias rocas filosas debajo de la cascada.
Así que su única opción fue correr hacia el lado contrario de donde estaba la cabaña. Corrió sin dirección hasta dejar de oler el aroma de los hombres, hasta que tropezó con una raíz y rodo colina abajo golpeando su cabeza contra una roca. Luego todo se volvió oscuridad.
Continuará…
