Discraimer: The Walking Dead no me pertenece, solamente me pertenece esta historia y sus OC´s. Isabel es propiedad de Isadamu (Deviantart), ella también me ayuda dándome algunas ideas para el fic, una de ellas es el título de cap.
-Diálogos-
"Pensamientos"- (Pensamientos entre los diálogos)
Flashback/ Sueños
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Cap. 4: Abandonada
El olor a tierra mojada y el sentirse completamente empapada hizo que poco a poco abriera los ojos. Parpadeó un par de veces para aclarar su visión dándose cuenta que ya estaba oscureciendo y llovía a cántaros, he ahí la razón de porque estaba hecha sopa.
Intentó sentarse más un fuerte dolor detrás de la cabeza detuvo cualquier amago de levantarse.
-Maldición.- la castaña dirigió una de sus manos a la zona afectada notando que no tenía sangre pero dolía como los mil demonios al tocarla.
Se tomó unos minutos para que se le pasara un poco el dolor y el mareo que comenzó a sentir. Definitivamente fue una mala idea levantarse de un tirón, la próxima vez que se desmayara recordaría al despertar levantarse despacio y con cuidado.
-Bien, veamos lo último que recuerdo fue salir a recoger agua y al llegar a un riachuelo escuche la voz de un hombre seguida del aroma de varios hombres; no podía regresar a la cabaña por si ellos me seguían así que salí corriendo sin ninguna dirección en específico (No, si eres una genio Isabel). Luego por no ver por donde pisaba tropecé y me golpee la cabeza contra algo (Seguramente con una roca).- hizo memoria Isabel a la vez que mentalmente se reprochaba. Claramente estaba molesta y el dolor de cabeza no ayuda en nada, sin mencionar el estar mojada de pies a cabeza.- En resumen estoy jodidamente pérdida, sin mencionar que mojada y encima está oscureciendo.- Si, sin dudas la joven castaña estaba que echaba humos, pobre del desgraciado que se cruzara con ella en este estado.
Cerró los ojos buscando calmarse, contó hasta diez. Al abrirlos se puso a caminar por donde supuso que estaría la cabaña.
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-A que no me alcanzan.- decía entre risas una pequeña niña.
-Oye, no se vale. No puedes manchar al que te manchó, eso es trampa. Yo así no juego.-se quejaba sentada en el pasto una niña de 11 años.
- No te enojes Flavia.-se escuchó a lo lejos la voz de una mujer.-Evy todavía es pequeña y no puede correr tan rápido como ustedes.
La niña sólo infló los cachetes como respuesta.
-¿Y si jugamos a otra cosa?- preguntó un pequeño niño de 8 años, de cabello negro rizado, ojos marrones y piel blanca; él cual vestía unos shorts negros y una remera* azul con rayas blancas. Estaba descalzo.
-Hagamos tortas de barro.- dijo entusiasmada la pequeña de 6 años. Ella tenía el cabello corto negro rizado, sus ojos y piel eran del mismo color que los del niño. Al igual que su primo estaba descalza y vestía una blusa manga corta de color verde además de un short marrón.
-Yo no voy a jugar, no quiero ensuciarme con barro.- contestó la mayor haciendo una mueca de desagrado, no le gustaba para nada ensuciarse; aún estaba sentada en el pasto cruzada de brazos. Ésta poseía las mismas características físicas que su hermano y prima pero era más alta y su cabello era un poco más largo que él de su pequeña prima. Además tenía puesto un vestido amarillo con bordados blancos en forma de flores.
-¿Qué tal si jugamos a las escondidas*?- sugirió un recién llegado niño de 12 años, tenía el cabello castaño, ojos marrones y piel trigueña. Usaba unas bermudas azul marino y una remera marrón claro. A diferencia de sus primos, él llevaba puestas unas ojotas marrones en sus pies.
-¡Si, juguemos! ¡Pero tu cuentas primero!- Exclamaron al mismo tiempo los otros tres.
-Tramposos.-murmuró el mayor.-De acuerdo yo cuento, vayan a esconderse.-agregó mientras se apoyaba en un roble y comenzaba a contar hasta 20.
La pequeña del grupo corrió a esconderse detrás del tractor que el abuelo de los cuatro niños utilizaba para trabajar en la estancia de su patrón.
La pequeña niña soltaba leves risitas de la emoción, pero de pronto todo el paisaje cambio, ya no se encontraba en la estancia donde sus abuelos trabajaban y vivían sino que ahora estaba en medio de un bosque.
-Aaaahhhh.- Un grito de agonía helo la sangre de la pequeña. Despacio y temblando del miedo caminó hacia dónde provenía el grito.
Sólo se escuchaban sus pequeños pies pisando las hojas secas. Al asomarse por detrás de un árbol pudo ver con horror como su primo de 8 años era devorado vivo por un hombre desconocido. Se tapó con sus manitas su boca para no gritar, más no pudo evitar que lágrimas cayeran por sus mejillas.
Una mano se posó sobre su hombro haciendo saltar a la pobre niña del susto. Al girar su rostro hacia atrás vio que era su prima quien tenía apoyada la mano en su hombro. Sin embargo su prima se veía diferente, tenía los ojos amarillos, sangre caía de su boca y lo más notable era el estado del brazo derecho de la niña mayor, ¡le faltaba un gran pedazo de carne! Lo que permitía que se viera parte del hueso del brazo.
De un manotazo la pequeña niña se quitó la mano de la mayor de su hombro antes que la mordiera y salió corriendo siendo seguida por el cadáver de su prima. Corrió lo más rápido que sus cortas piernas le permitían, lastimando su pies con las piedras que pisaba en el camino.
Tropezó con un tronco, cayendo de boca al suelo. Apenas pudo poner sus manitas adelante para amortiguar la caída. Rápidamente intentó levantarse pero algo se lo evitó al sostenerle uno de sus pies. Con temor volteó su carita hacia atrás viendo que era su prima quien sostenía con fuerza su pie derecho.
Gritó y pataleo intentándose soltarse más sólo consiguió que su prima apretara su piernita con mucha más fuerza. Soltó un grito desgarrador cuando el cadáver de su prima le arrancó de un mordisco un pedazo de carne de su pierna.
-Nooooo- soltó con voz ronca y casi inaudible Evelyn, despertando asustada, sintiendo dolor en una de sus piernas. Al mirar hacia abajo vio con sorpresa como una gran anaconda estaba enrollada en su pierna derecha y poco a poco iba subiendo por su cuerpo.
Intentó gritar pidiendo ayuda pero sólo pudo soltar un leve gemido, sentía su garganta reseca. Con desesperación intentó mover su cuerpo más era en vano, su cuerpo no escuchaba las ordenes que su cerebro le mandaba. Sentía su cuerpo muy pesado y aunque pudiera moverlo estaba demasiado débil por no haber probado alimento alguno durante estos tres días.
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Isabel POV.
Hace media hora que estoy vagando en la selva y no encuentro el maldito camino para regresar a la cabaña. Maldición. Estoy completamente empapada, no ha parado ni un segundo de llover y no puedo ver nada. "Bendita suerte la mía".
Empecé a mirar los árboles buscando uno que pudiera trepar y con suerte sus hojas me resguardarían un poco de la lluvia. Intenté trepar cuatro árboles pero en todos me resbalé; tenían demasiado musgo y el estar mojados no ayudaba.
Estuve a punto de irme cuando alcance a ver apenas un árbol hueco. Me acerqué y efectivamente el tronco del árbol tenía un hueco lo suficientemente grande para que yo quepa sin ningún problema. Me aseguré de que estuviera vacío y me metí, recostándome al fondo del hueco.
Descansaría aquí hasta que parara de llover luego buscaría el camino de regreso a la cabaña. La humedad del tronco y la lluvia ayudarían a camuflar mi olor además la oscuridad del hueco le dificultara a cualquiera verme.
Poco a poco el sonido de la lluvia al caer fue relajándome hasta que sin querer me quede dormida.
Fin Isabel POV.
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Por la ventana ingresó con prisa Colmillo, el cual al ver la situación, saltó a la cama tomando a la anaconda de la cabeza, ésta debido a la sorpresa y dolor soltó la pierna de la chica y comenzó a retorcerse, lo que le dio la oportunidad a Colmillo de apartar a la serpiente de la chica. Debido a la fuerza con la cual se retorcía el reptil, ambos animales cayeron al piso, sin embargo Colmillo Blanco en ningún momento dejo de apretar fuertemente con su mandíbula la cabeza del reptil. Con un poco más de fuerza presionó la cabeza logrando que sus colmillos la atravesaran matando en un instante a la anaconda.
Dejó el cadáver tirado en el suelo y se subió nuevamente a la cama, olfateo la pierna de la joven y al no detectar sangre se dirigió hasta el rostro de la chica argentina para lamerle las mejillas.
-Estoy bien chico, estoy bien. Gracias a ti.-dijo en un ronco suspiro de alivio la pelinegra, levantando con dificultad su brazo para acariciar débilmente el hocico del lobo.
El lobo recostó su cabeza en el estómago de la muchacha. Más tarde se comería a la serpiente, después de todo hace dos días que no conseguía cazar algo que lo dejara completamente satisfecho y el tener aún herida la pata no ayudaba en nada a que pudiera cazar una presa grande.
Evelyn POV.
Sentí como Colmillo se echaba en la cama y apoyaba su cabeza en mi estómago. Si no hubiera llegado a tiempo, en estos momentos estaría siendo digerida por esa maldita anaconda. "Vaya susto, mira que sobrevivir al virus para casi ser el desayuno de un animal y ser salvada por otro, que irónico ¿no? Espero que Colmillo no quiera comerme cuando ya no consiga comida", un pequeño escalofrío paso por mi espalda al pensar en esa posibilidad. "Lo dudo mucho, pero por si las moscas será mejor que me recupere pronto"
Observe el techo y pensé en el recuerdo que soñé que al final se convirtió en una total pesadilla. Me preguntó si alguien de mi familia estará aún con vida.
Sabía por el último noticiero que dieron antes de que se cortara la electricidad, que la mayoría de los países habían sido bombardeados con el fin de exterminar a la mayor parte de los infectados que pudieran. De Argentina fueron bombardeadas las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Chubut, Río Negro, Mendoza, Tierra del Fuego y Entre Ríos; siendo ésta última donde vivía la mayor parte de mi familia, por lo que dudaba mucho que alguno de mis parientes siguiera con vida. Sin embargo, deseo con todo mi corazón que estén bien donde quiera que se encuentren.
No quería pensar más en eso por lo que despacio gire mi cabeza hacia la ventana. Ayer en la tarde había empezado a llover y aunque la lluvia aun no paraba si llovía con menos intensidad que el día anterior.
Isabel se había ido ayer a buscar agua pero todavía no ha vuelto y me estoy comenzando a preocupar. Ruego porque no le pase nada malo.
Miré la mesita de luz que estaba ubicada al lado de la cama y me fije en el bol que estaba encima de ésta, el cual Isabel usaba para remojar el trapo que en estos momentos tenía en la frente y se encontraba casi seco. El bol estaba vacío, que decepción. En serio necesito beber agua, me estoy deshidratando poco a poco.
Al parecer Colmillo leyó mis pensamientos pues se levantó, tomo el bol con su hocico y lo puso en el borde de la ventana. El bol poco a poco se fue llenando con el agua que caía de la lluvia. Una vez lleno Colmillo lo volvió a tomar y me lo trajo, no sin antes perder un poco de agua en el camino. Como pude me incorpore lo suficiente para tomar el bol y beber casi con desesperación el vital líquido.
Al dejar el bol en la mesalu sentí una fuerte punzada en la cabeza, por el susto que me lleve al despertar y ver la anaconda en mi pierna me había olvidado por completo del dolor de cabeza que tenía. La cabeza me dolía horrores, sentía que en cualquier momento me iba a estallar, lo único reconfortable era que la fiebre había bajado. Sin embargo, los oídos habían comenzado a pitarme y la nariz me ardía demasiado. "Genial cuando por fin se me está pasando la fiebre aparecen dos nuevos síntomas. Pero que hermosa suerte la mía, nótese el sarcasmo" Quejarme no me servirá de nada.
Volví a recostar mi cabeza en la almohada intentando que el dolor de cabeza disminuyera. Necesitaba mejorar cuanto antes, detestaba sentirme indefensa e inútil, sin poder ser de mucha ayuda. Apenas y pudiera caminar buscaría a Isabel y con suerte encontraría a las hermanas Souza.
No alcancé a cerrar los ojos cuando mi estómago empezó a gruñir exigiendo algo de alimento. Me hizo gracia escuchar a Colmillo gruñirle a mi estómago para luego levantarse y traerme dos alfajores de dulce de leche. "¿De dónde los habrá sacado?" me pregunte internamente.
-Muchas gracias por molestarte en traerme comida Colmillo.- le agradecí mientras con dificultad abrí la envoltura de uno de los alfajores. "Que patética, ni siquiera tienes fuerza para abrir una simple envoltura" escuche una voz burlona en mi cabeza. "Pues ¿qué esperabas?, estuve dos días agonizando luchando contra el virus y por si no te acuerdas no podía comer nada ya que todo lo vomitaba" le respondí a la vocecita dentro de mi cabeza, "¿Y de quién crees que es la culpa de que estés en este estado? Mira que por no andar con cuidado conseguiste que te hiriera un patético cadáver" contraatacó la vocecita. "Te recuerdo que somos la misma persona", "Tal vez, pero yo no soy tan débil como para dejar que me hieran unos cadáveres andantes"; preferí callar e ignorar esa vocecita, si seguía discutiendo conmigo misma me volvería loca. "Jajaa tal vez ya lo estés", "Ay ya cállate" la voz sólo soltó una pequeña y escalofriante risa para luego quedarse callada.
Decidí hacer como si nada hubiera pasado y me dispuse a comer despacio el alfajor, esperando que mi cuerpo aceptará el alimento y no me hiciera devolverlo. No quería tener que vomitar el alimento como los días anteriores.
Terminé de comer el alfajor y dejé el otro para más tarde, tampoco quería presionar demasiado a mi cuerpo al comer todo de una vez. Me acomodé en la cama viendo como Colmillo se subía a ésta, despacio cerré los ojos dispuesta a dormir un poco más.
Fin Evelyn POV.
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Isabel Pov.
Abrí los ojos lentamente, por un momento olvide mi situación y donde estaba, imaginando que estaba en mi habitación durmiendo en mi cómoda cama y que en cualquier momento entraría mi mamá por la puerta y me exigiría que me levantara pues se me hacía tarde para ir al colegio. Pero lamentablemente la realidad era distinta, yo me encontraba a kilómetros de distancia lejos de mi familia, rodeada de zombies y sin poder comunicarme ni saber si mis seres queridos estaban bien y con vida.
Sacudí mi cabeza intentando sacar esos pensamientos de mi cabeza. Noté que mis piernas se encontraban entumidas y me dolía la espalda seguramente por dormir en una mala posición y en una superficie dura.
Me desespere y mire hacia la salida del tronco, aún estaba lloviendo pero despacio. "Bien, es hora de salir y continuar con mi camino" me dije a mi misma mientras salía del árbol.
Empecé a caminar sin rumbo, la lluvia se había encargado de borrar mis huellas de ayer. Observé mi reloj de muñeca, eran las 09:00 a.m.
-Tsk, tengo hambre.-murmuré escuchando a mi estómago rugir. Busque entre las ramas de los árboles si había algo con que alimentarme, hasta que encontré con la mirada un nido de loros ubicado en una rama a unos buenos cinco metros de altura. No lo pensé mucho y me puse a trepar el dichoso árbol, resbalándome más de una vez y casi cayendo del árbol.
Cuando alcance el nido tan sólo encontré tres huevos, los tomé y guardé en uno de los bolsillos de mi chaqueta.
-Ok, está lloviendo por lo que me es imposible prender fuego y tengo demasiada hambre como para esperar a que pare. Por lo cual mejor vuelvo al hueco del árbol y veo si puedo encender una fogata allí.- "Tengo que dejar de hablar sola" pensé lo último mientras me dirigía hacia mi refugio temporal.
Ingresé al hueco y busque un poco de corteza o ramas medianamente secas y como pude encendí una pequeña fogata. Agradecí internamente que el hueco del árbol fuera lo suficientemente alto y ancho para no causar un incendio.
Busqué en mi mochila una pequeña cacerola y saqué los huevos que guardé en mi chaqueta, poniéndolos en la cacerola. Unos minutos después me encontraba desayunando, suerte que los embriones de los huevos aún no habían empezado a desarrollarse.
Terminé de desayunar, guardé la cacerola y apagué el fuego. Con mucha me levante y salí del árbol empezando a caminar. Levanté la cara hacia arriba permitiendo que las gotas de lluvia refrescaran mi rostro, lo único bueno de que lloviera era que refrescaba el ambiente y hacia un poco más soportable el calor de la selva. Sonreí disimuladamente mientras con tranquilidad seguía mi camino.
Fin Isabel POV.
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Evelyn POV.
Con mucha pereza abrí mis ojos parpadeando un par de veces para aclarar mi visión. Lentamente comencé a mover los dedos de mis manos y pies desentumiéndolos. Sentía todo el cuerpo entumido.
Poco a poco y con cuidado me fui incorporando hasta tener la espalda apoyada en el respaldo de la cama. El mareo ya se me había pasado al igual que el dolor de cabeza.
Miré la pared fijándome en el viejo reloj que estaba colgado en ésta, eran las cinco de la tarde. Observé el cuarto buscando a Isabel pero sólo estaba Colmillo terminando de comerse el cadáver de la anaconda.
Solté un leve suspiro y me senté al borde de la cama colocando con cuidado mis pies en el piso. Despacio me levanté, apoyándome en la pared unos segundos hasta que se me paso el ligero mareo que sentí al levantarme de la cama.
"Maldición, tengo las piernas acalambradas" fue lo primero que pensé al sentir el hormigueo en mis piernas. Con pasos lentos me dirigí a la ventana, quería sentir un poco de aire fresco.
Me recargué en el marco de la ventana, dejando que la suave y refrescante brisa me acariciará la piel. La lluvia había menguado ahora apenas caía una fina llovizna.
Hice una mueca de desagrado al sentir todo mi cuerpo pegajoso y transpirado.-Ni yo misma me soporto en este estado, necesito con urgencia darme un buen baño.-me dije a mí misma.
Me di la vuelta y con pasos cortos caminé al único cuarto de baño que tenía esta cabaña y él cual se encontraba al lado de la habitación en la que me encontraba. Pasé al lado de Colmillo cuidando de no pisar lo que quedaba de la serpiente.
Abrí la puerta del baño, tomándome mi tiempo de inspeccionar el lugar. No era muy grande, tenía un pequeño lavamanos del lado izquierdo y al frente de éste estaba en retrete. Al fondo se encontraba ubicada la ducha.
Cerré la puerta del baño y busqué una toalla y demás productos para asearme. Los encontré en un estante al lado de la ducha, no había mucho acondicionador y shampoo pero era la cantidad suficiente para que pudiera lavarme el cabello. Yo tenía una botella llena de shampoo y media botella de acondicionador guardadas en mi mochila pero me las olvide de traer al baño.
Me quité las ropas transpiradas y las dejé tiradas en un rincón. Abrí la regadera y sin pensarlo mucho me metí debajo del chorro de agua tibia. "Por fin, como extrañaba darme un buen baño". Me quedé un rato más de lo necesario en la ducha disfrutando de la sensación refrescante que le brindaba el agua a mi cuerpo.
Unos minutos después cerré la ducha y envolví mi cuerpo en la toalla que encontré. "Nada como un buen baño para revitalizar mi cuerpo" pensé siendo del baño y con paso tranquilo me dirigí a la habitación.
Tomé mi mochila y busque un peine y algo de ropa. Me puse la ropa interior, luego me vestí con unos shorts azules y una remera celeste con un halcón dibujado en la parte frontal. Ahora que me fijaba bien, he bajado bastante de peso estas semanas, casi se me notan las costillas.
Sacudí la cabeza dejando de darle importancia a mi actual condición física y me dedique a desenredarme el cabello para luego atarlo en una cola de caballo alta.
Guarde todo lo usado y me puse a observar por la ventana el paisaje nocturno que me ofrecía la selva.
Isabel todavía no regresaba, empezaba a creer que tal vez y sólo tal vez haya pensado que no sobreviviría y decidió seguir adelante, no la culpaba en mi situación actual soy una carga para cualquiera; me sorprende que Colmillo Blanco aún siga a mi lado, cuidándome. Solté un suspiro y me senté en la cama, recuperaría fuerzas y luego saldría a buscarla si no volvía mañana.
Fin Evelyn POV.
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Isabel POV.
Miré mi reloj por cuarta vez, ya eran las 05:55 p.m. y yo todavía seguía vagando. Sin darme cuenta llegue a los límites de la ciudad. Si no me equivocaba me encontraba del lado este.
"Bien hecho Isa, intentas alejarte lo más posible de las personas y vienes directo a la ciudad no lo sólo plagadas de caminantes sino que también de personas peligrosas. Pero que gran idea", Tsk de nada serviría ponerme a discutir conmigo misma, lo mejor sería buscar una casa donde pudiera pasar la noche y luego largarme lo más lejos posible de la ciudad.
Permanecí oculta detrás de un árbol fijándome en los alrededores, por el momento parecía no haber ni caminantes ni personas cerca. Podía oler el hedor de cadáveres pero era muy leve, apenas perceptible para mi sensible nariz por lo que si había caminantes éstos seguramente estaban lejos.
Saqué mi arma asegurándome que estuviera bien cargada, ajusté el silenciador y en silencio comencé a adentrarme a la ciudad, apuntando la pistola hacia el frente lista para disparar a lo primero que se moviera.
No había muchas casas en el sector en donde me hallaba "No es de sorprender, considerando que me encuentro en donde la ciudad limita contra la selva". Los vehículos que estaban en las calles o estaban hechos mierda o no tenían combustible, en otras palabras no eran de utilidad.
Ingresé al patio delantero de una humilde casa. Me concentré en captar todos los olores que hubiera en el lugar, no capte él de ninguna persona viva, sólo podía oler sangre, mugre y el olor a muerto. "Un momento, ¡¿Olor a muerto?! Lamentablemente no sabía cuántos muertos eran sólo por el olor, pues todos olían igual; la única diferencia era que cuando andaban en grupo el olor a muerto se podía captar con mayor intensidad.
-Ni modo tendré que averiguarlo a la antigua.- golpee la puerta de madera con fuerza y espere unos minutos. Nada. Fruncí el ceño, normalmente los caminantes se agolpaban en las puertas y ventanas cuando escuchaban un ruido, a menos que estuvieran atracados en algo o encerrados.
Despacio abrí la puerta que por suerte estaba sin llave. Con pistola apuntando al frente avance por el pasillo de la entrada.
Llegué a la cocina, estaba despejada. A mi izquierda seguía otro pasillo donde se hallaban tres puertas. Dos a cada lado del corredor y una al final de éste. Entré a la primera habitación la cual estaba del lado derecho del pasillo. En medio del cuarto se encontraba ubicada una cama matrimonial y en el techo estaba colocado un ventilador el cual tenía colgado a un hombre de unos 30 años de edad ahorcado. El caminante intentaba alcanzarme con sus brazos pero la altura y la soga se lo impedían. No pensaba desperdiciar una bala, por lo que lo deje ahí colgado.
Miré hacia abajo encontrándome con un gran charco de sangre, con cuidado seguí la sangre, viendo que aun lado de la cama estaba en cuerpo sin vida de una mujer rubia vestida con un camisón, la mujer contaba con varios balazos dispersados por todo su cuerpo. Arrugue el ceño, "Esto sí que no me lo esperaba".
Sin perder más el tiempo busqué algo de ropa en el mueble de caoba que se encontraba a un costado del cadáver de la mujer. Saqué una blusa color coral y unos pantalones cortos de color beige además de una camisa a botones rosada, guardé las tres prendas en mi mochila (eran lo único que encontré de mi talla y que me gustaron). Pase mi vista una vez más por la habitación pero no encontré nada más que me fuera de utilidad, así que salí del cuarto justo antes que el ventilador cayera del techo y con él el caminante. Me aseguré de trabar bien la puerta de ese cuarto con una silla.
Tomé aire y despacio abrí la puerta que estaba enfrente del cuarto donde dejé encerrado al caminante.
Era la puerta del baño y al igual que la cocina estaba totalmente vacío. Éste contaba con un retrete a la derecha de la puerta y a la izquierda con un lavamanos, al lado de éste estaba ubicada la ducha. Encima del lavamanos había un espejo que servía como puerta para un pequeño estante.
Abrí el espejo dándome cuenta que el estante lo único que tenía era un par de cremas para las arrugas y las estrías.
-Tsk, que decepcionante.-Salí del baño y me coloqué enfrente de la última puerta que quedaba sin abrir del pasillo.-Bien esta es la última, revisó el cuarto y luego buscare algo de utilidad en la cocina.
Lentamente bajé el picaporte de la puerta y la abrí. Era el cuarto de un bebé, las paredes antes adornadas con tiernas figuras de animales estaban llenas de sangre. Había juguetes en un rincón al lado de un mueble donde se guardaban las ropas del infante. En la pared contraria al mueble estaba colocada una ventana, debajo de ésta había una cuna. Lo más llamativo era la pared en donde estaba la ventana, tenía escrita la palabra Traidor con sangre la cual provenía de la cuna.
No muy segura me acerqué a la cuna, sentía el corazón en la garganta con paso que daba.
-¡O por Dios!- no pude más y vomité lo poco que desayuné esta mañana. En la cuna sin ropa y cortada en pequeños pedazos se hallaba una pequeña niña de 3 años, partes de su carne habían sido quemadas y se notaba a leguas que el o los culpables se habían tomado su tiempo para descuartizar a la pequeña.
Temblando salí del cuarto y lo cerré de un portazo. Por todos los santos como alguien pudo hacer eso a un pequeño ser inocente e indefenso. El asco y la tristeza que me provocó la escena no eran nada comparada a la irá que empecé a sentir contra los desgraciados que hicieron esto. Si los tuviera enfrente mío los torturaría tanto o más de como torturaron a la pobre criatura, los torturaría hasta que se murieran del dolor.
Apreté con fuerza mis dientes de tan solo pensar en esos desgraciados. Con pasos fuertes entré a la cocina y revolví todo buscando algo de utilidad, pero sólo encontré una bolsita con caramelos al fondo de un cajón. La escena que presencie hace unos minutos me había quitado el apetito, así que guardé la bolsita en uno de los bolsillos de mi chaqueta.
Regresé al baño y luego de cerrar la puerta me recosté en ésta. Esta noche dormiría aquí y mañana volvería a la selva. Prefería mil veces estar en la selva que en esta ciudad donde puedo encontrarme con más escenas desagradables como la que vi hace unos momentos.
Apenas pude pegar un ojo en toda la noche, no podía dormir sabiendo que a unos metros se hallaba el cuerpo descuartizado de una pequeña. Consulté la hora en mi reloj eran las 06:40 p.m. Me levanté y salí del baño. Estaba a punto de llegar a la puerta de entrada cuando el olor a personas me alertó.
-Todavía no sé porque demonios tenemos que venir a este cuchitril a buscar ropa cuando tenemos todo un centro comercial para nosotros sólo.-se quejó un hombre detrás de la puerta.
-El jefe quiere que saquemos específicamente de esta casa la ropa, por qué el desgraciado que matamos le robó parte de los suministros y ropa al jefe, y sabes que a él no le gusta que toquen sus pertenencias.-contestó de mala gana otro hombre mientras se disponía a abrir la puerta.
Isabel apretó los dientes con fuerza al ya saber quiénes eran los culpables de masacrar a esta familia. Rápidamente volví sobre mis pasos y quité la silla que trababa la puerta donde estaba el caminante, dejándola levemente abierta. Coloqué la silla en la cocina de donde originalmente la había sacado, para que nadie sospechara que yo había ingresado a la casa. Con el corazón en un puño entre en la habitación de la bebé y espere a que los hombres entraran.
Sonreí al escuchar el grito desgarrador de uno de ellos cuando el caminante se le tiro encima arrancándole un trozo de la cara. Antes de que su compañero matara al zombie, le disparé al hombre en ambos brazos impidiéndole moverlos. Un disparo más, esta vez en su entrepierna hizo que el hombre aullara de dolor, lo que llamó la atención del caminante que se encontraba devorando el rostro de su compañero aún vivo.
Escuché como más personas ingresaban a la casa, era el momento de irse. Salté por la ventana del cuarto de la bebé y con una sonrisa de satisfacción plasmada en mi rostro corrí por el patio trasero de la casa adentrándome en la selva.
Es una pena que no me di cuenta que un par de ojos observaban con diversión toda la situación, desde lo alto de una azotea.
Fin Isabel POV.
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A miles de kilómetros de distancia de Brasil, en la parte subterránea de un edificio, se encontraba despertando una joven. La cual estaba encerrada en una celda oscura y amarrada de sus muñecas por cadenas que salían del techo, dejando su magullado y sucio cuerpo colgando.
Hacía días que la habían capturado junto a su hermana, intentaron escapar más lo único que consiguieron fue que las volvieran a atrapar y las encerraran en celdas. Allí las violaban y golpeaban hasta la inconciencia, además de usarlas como ratas de laboratorio.
Escuchó los ecos de unos pasos caminando con suma tranquilidad por el oscuro y solitario pasillo. Unos minutos después la única puerta que poseía la celda fue abierta encandilando a la chica con la tenue luz proveniente del pasillo.
"Por favor, quien sea ayúdennos, por favor que este calvario se termine de una vez. Aunque sea tengan un poco de compasión y déjennos morir para no tener que sufrir más sus torturas" fue lo único que pudo pensar la joven antes de ser arrastrada fuera de su celda con destino al laboratorio, por un hombre con traje de militar, el cual ni se molestó en dirigirle la mirada. Nuevamente la usarían como sujeto de pruebas, inyectándole sabe Dios qué clases de sustancias a su malherido cuerpo.
Es una pena que la compasión ya casi no existía en este nuevo mundo.
Continuará.
Hasta que por fin terminé este cap. Me había quedado sin inspiración. Prácticamente escribí todo el capítulo en el blog de notas de mi celular (cada vez que me llegaba la bendita inspiración)
Espero les guste (si es que alguien además de Valerie Hyuga Senju sigue esta historia) y dejen su reliew sobre cómo les pareció el cap.
Muchas a Valerie Hyuga Senju por comentar siempre la historia, tus hermosos reliew me ayudan mucho a continuar este fic.
Ah otra cosa, estas son algunas definiciones de ciertas palabras que mencione en el cap. Y tal vez no conozcan:
*El juego de la mancha es lo mismo que jugar a "Las traes".
*Remera: es como se le dice en Argentina a una blusa (manga larga o corta).
*Una Musculosa se le dice a la blusa de tiritas (o que casi no tiene mangas).
*A veces el patrón de una estancia le ofrecía (o mejor dicho le prestaba) una casa a su peón para que pudiera vivir y trabajar dentro de su estancia. (No sé si me explique bien).
*Mesita de luz, mesalu o cómoda es como se le llama a la mesita de noche (normalmente ésta siempre se halla ubicada a un lado de la cama).
